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Colombia

Fuente: Analisis Urbano.

Colombia, 14 junio de 2021.- En la noche del 13 de junio se registró un ataque sicarial en una discoteca ubicada en la Avenida Roosevelt con carrera 37, varias personas habrían resultado lesionadas.

Entre las personas heridas se encontraba uno de los precursores de la salsa choke, Junior Jein, conocido también como El señor del Pacífico o El Caballo, cuyo nombre de pila era Harold Angulo Vencé.

Imagen en Twitter @JorgeIvanOspina

Poco tiempo después debido a la gravedad de las heridas falleció al parecer en la madrugada de este 14 de junio.

Junior Jein de 38 años de edad era oriundo de Buenaventura, Valle del Cauca, se destacó por apoyar y participar activamente en la protesta social y pacífica en Cali.

Contexto

En la red social Twitter el asesinato del interprete de “Diciembre”, “Bambambilan” y “Turin Turan”, ha causado un profundo rechazo.

Jorge Iván Ospina, alcalde de la ciudad de Cali también se pronunció vía Twitter, “La muerte de Junior Jein conmociona y visibiliza aún más el reto que tenemos todos de proteger la vida. Aunque sus asesinos están capturados, se debe esclarecer quién y porqué encargó este crimen. A su familia y a todo el pueblo del Pacífico nuestras condolencias y solidaridad.”

 

En la red social Twitter se mostró a quienes serían los autores del asesinato, además las autoridades confirmaron que dos de los presuntos sicarios fueron capturados, se les incautó incautado un fusil Colt AR-15 calibre 5.56 y una pistola Glock calibre 9mm.

La fundación Indepaz reconoce a Harold Angulo o Junior Jein como un importante líder cultural.

En lo corrido del año van 73 líderes asesinados, mientras la matanza continúa la institucionalidad en cabeza de la Policía Nacional desata la más feroz brutalidad policial contra los activistas, luchadores sociales, marchantes y en general contra los marginados en el país.

 

La Historia de la humanidad está llena de ejemplos que muestran como ciertos pueblos no han abandonado la voluntad de ser libres. Podríamos recordar las campañas de Luther King contra la segregación racial en EE. UU., las campañas de Gandhi frente al poder colonial inglés. La primavera árabe podemos citarla, aunque sus resultados no han permitido cambiar la esencia de los gobiernos dictatoriales y corruptos, como por ejemplo en Egipto. Tenemos que estar atentos para que en Colombia no nos ocurra la mismo, como el adagio que reza; «el mismo perro con diferente guasca»

En periodos de dictadura, los pueblos bajo el terror pueden tener la tendencia a la sumisión, muchas veces porque la correlación de fuerzas le es desfavorable, o simplemente por falta de medios. En estos periodos, un poema puede ser subversivo, una obra de teatro, o simplemente un acto de desobediencia, como el preso que se niega a comer, la mujer negra que se niega ceder su silla, la comunidad que bloquea una calle, o el panfleto subversivo dejando en el baño público. La desobediencia civil en realidad no necesita muchos medios, un simple puño en alto en unos juegos Olímpicos, una tuerca que cae en una maquina y paraliza la producción, las tachuelas en una calle principal que detienen el tráfico, lo más importante es no abandonar la capacidad de luchar por la libertad.

Muchos descubren con estupefacción hoy la represión del gobierno de Duque. No sé de qué se aterran. Siempre ha sido así. Desde que tenemos memoria histórica, la “democracia” colombiana es un modelo basado en el terror de Estado y en la corrupción del régimen.

En Colombia el presidente siempre ha sido elegido por voto popular, el parlamento también (la cámara de representantes y los senadores) pero eso no nos hace una democracia. No olvidemos que Mussolini también fue elegido por voto popular.

Los gobiernos sucesivos en Colombia se escondieron en el régimen del Estado de sitio (artículo 120 de la antigua constitución) hoy conocido como de conmoción interior, para suspender las libertades democráticas y gobernar à punta de decreto y represión. Ciertos indicadores nos permiten ver la verdadera cara del régimen. La policía, por ejemplo, siempre ha estado inscrita en el ministerio de la defensa. El ciudadano que protesta es un enemigo interno, según la doctrina de las FFMM. No existe la división des poderes. Los índices de desigualdad social supera todos los indicadores. Colombia es el país más observado por los relatores especiales de la ONU, en algunos periodos llego a tener cinco relatores que monitoreaban la macabra situación Colombia. Colombia ha tenido 5 millones de desplazados internos, más que los países en Guerras declaradas. Colombia ha tenido, en democracia, más desaparecidos que las dictaduras de Argentina, Uruguay y Chile juntas. Y por temor a cansar al lector llenando las páginas de indicadores, volvamos a la desobediencia. Por todas estas razones en Colombia se justifica la desobediencia civil manifestada en el Paro indefinido, iniciado desde 28 abril, que tiene un hilo conductor con las protestas del 2019, suspendidas por el COVID.

Para muchos, sobre todo para los que han ejercido el poder y los sectores beneficiados del mismo, la desobediencia civil, es sinónimo de subversión y de enemigo interno. Según la doctrina, con el enemigo interno no se negocia, no hay interlocución, al enemigo interno se le elimina, se le desaparece o simplemente se le envía a prisión o al exilio. La desobediencia civil da miedo a los regímenes autoritarios que inmediatamente sale a gritar su ilegalidad, frente a leyes y legislaciones, casi siempre, resultado de dinámicas autoritarias. Contrario al pensamiento imperante, la desobediencia civil es inherente a la Justicia social, históricamente ella permite la evolución de las mentalidades y es benéfica para la democracia.

Dans un régimen macabro como el colombiano, la desobediencia civil se impone como un imperativo ético, así lo han entendido une parte importante del pueblo colombiano que se ha tomado las calles. Un presidente elegido con dineros del narcotráfico, y un régimen con niveles de corrupción elevados como el colombiano, no merita que un ciudadano obedezca sus leyes, sobre todo, cuando la gente del común, no tienen acceso a la educación, ni a la salud, ni a una pensión digna.

El mejor remedio de un régimen político para luchar contra la desobediencia civil es la democracia y la justicia social. El régimen colombiano en cambio no tiene nada de democrático y la justicia social no existe en Colombia. La solución del régimen es el terror, ejercido por el SMAD, la policía, los militares y paramilitares. La soberbia/arrogancia del régimen no le permite entender que lo del pueblo está pidiendo en las calles, es simplemente democracia y justicia social. No, es más.

La desobediencia civil es un deber de todo ciudadano colombiano. Durante los últimos 60 años-para no devolvernos que, en un corto lapso de tiempo -, no hemos vivido un solo día en democracia.

El pueblo colombiano en las calles ha bloqueado avenidas importantes, pero permitiendo el paso de productos básicos, de ambulancias. No se han pagado peajes. Se bloquearon las vías que conducen al puerto de Buenaventura, el primer puerto sobre el pacífico, donde ingresan el 85 % de las mercancías del país, pero cuya población vive en condiciones de pobreza extremas. En todas las regiones del país, las movilizaciones han sido multitudinarias. Se han hecho llamados a no consumir los productos de empresas que colaboran con el régimen; no consuma RCN, CARACOL, la Doble WW, no comprar en les grandes almacenes de Cadenas comerciales y comprar en cambio directamente a los campesinos y a los productores directos. Se han hecho un llamado a las FFMM a no obedecer las órdenes del régimen de reprimir al Pueblo. Se han hecho llamados a no pagar el transporte público, y a no pagar las facturas de servicio básicos. Las manifestaciones y bloqueos han sido pacíficos, en un ambiente festivo y con expresiones de cultura popular importantes. La violencia, como siempre ha venido de las FFMM y sus fuerzas paramilitares infiltradas en las manifestaciones para deslegitimarlas. Muchos videos grabados por las personas del común dan fe de ello.

El pueblo colombiano está construyendo otra legitimidad en el terreno, lo que implique preguntarse si une refundación del país es necesaria. Une nueva Asamblea nacional constituyente se impone, ya no vale, por lavar la imagen del régimen, que renuncie un ministro o dos, o que el mismo presidente se vaya. Al país hay que refundarlo, esta descocido y putrefacto. Le corresponde al pueblo colombiano construir une democracia con justicia social.

Nuevas formas horizontales de organización y de vocería se está construyendo, lo cual implica la ruptura de modelos clásicos de actuar y de pensarse lo político. Mientras por otros lados, se impone el prisma electoral como lectura. La izquierda tradicional, presa de sus viejos modelos organizativos y representativos pretende hablar en nombre del conjunto de la población, los partidos tradicionales cómplices del estado actual del régimen pretenden reciclarse dándose golpes de pecho. Los verdes no son la solución, son neoliberales solapados, el partido liberal y el partido conservador y sus nuevas vertientes (partido de la U, etc.) son culpables de participar en esta tragedia. La división de la izquierda no ayuda, y muchos piensan que la solución es electorera, el fantasma ecuatoriano ronda en Colombia, si la izquierda se divide en la primera vuelta, pierde en la segunda. Con este panorama, los siglos de la oligarquía están contados, solo el pueblo salva al pueblo.

Frente al fracaso del proceso de paz y la frustración frente a la negativa oligárquica de realizar los cambios estructurales para mejorar las condiciones de vida, la desobediencia civil pide la palabra. La oligarquía prefirió humillar a la insurgencia, mantener el statu quo, y seguir masacrando con toda impunidad, que cumplir los acuerdos de paz y garantizar los mínimos de verdad, justicia y reparación y no repetición. Ahora asistimos a un momento de quiebre en la Historia del país, que se resumen en el grito de los parceros de Puerto Resistencia; «Somos la rabia presente de una sociedad decadente» «A qui paramos para avanzar, viva el Paro nacional»

Johnson BASTIDAS,    Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Por Sara Leukos

 

                   “La ciudad de Buga -Colombia lleva 28 horas de ataques militares por parte del      

                   del ESMAD y el Ejército de Colombia. Los jóvenes resisten con dignidad. Mayo

                   15: Hora 10: am Hora Colombia “

Siloé desde el mundo bíblico, significa un estanque de agua que representa una forma variada de salvación, pureza y renacimiento. El barrio Siloé de la ciudad de Cali en Colombia, no está inscrito en ese mundo bíblico.

La Comuna 20, reúne once barrios entre ellos el barrio Siloé, bajo un espacio geográfico gravitado en olores, colores, formas de abigarramiento existencial, allí se vislumbran sus calles, árboles, muros que se divisan, casas asimétricas donde sus ventanas representan los ojos de quienes las habitan. Siloé es la sístole del mundo de los jóvenes que reposan allí. Un universo atravesado por contenidos que delinean la riqueza cultural de sus jóvenes y familias desplazadas de origen afro y campesino dado el grave conflicto armado en Colombia. Allí, generaciones de niños, hoy jóvenes resisten en un nuevo comienzo. Hace 20 años el mundo de sus padres era la tragedia de vivir en un país de un atraso político, de feudo-gobernantes instalados en el siglo XVIII, con cabeza hueca, bicéfala mirando para- si, salvo unos, hoy día de ello nada ha cambiado.

La resistencia en las calles de Siloé

Siloé se precisa en su resistencia desde el 28 de abril de 2021, jóvenes de origen afro, mestizos bajo una existencia precaria de lucha, sus sueños aún no se construyen. Las imágenes en las calles hablan por sí solas, jóvenes en el breve espacio de la calle, transitan con gran agilidad, conversando, marchando durante el día y otros en la “primera línea”. Todos en una fiesta de rebelión. Se han rebelado porque no existen para un gobierno, para un estado que no escucha su clamor, la voz de lo in- atendido desde mucho antes que nacieran. Muchos jóvenes de mujeres trabajadoras, desplazadas y otros de padres que trabajan la construcción, del sector informal como la construcción, arreglos de plomería, vendedores ambulantes, negociantes de chatarra, vendedores de frutas, tenderos. Así son los jóvenes de Siloé punto de resistencia, allí están los chicos de “primera línea” como se hacen llamar, los cuales no se les conoce el rostro, todos con un pañuelo en su cabeza y cara ocultan la tragedia impuesta por años. Los ojos resplandecen y sus voces hacen eco en el territorio. Sus cuerpos delgados, fuertes se defienden con piedras o uno que otro palo, ante un ejército con gran artillería militar en una guerra abierta. El territorio de Siloé y otros puntos de resistencia es una frontera de ofensiva militar por parte de la policía mediante Grupos Operativos Especiales de Seguridad y del Escuadrón Móvil Anti Disturbios (ESMAD) y el ejército nacional, el cual ataca bajo helicópteros con fusiles, gases lacrimógenos y tanquetas del ESMAD hacia todos los rincones de los espacios urbanos focalizando la “primera línea”.

 

Policía- Militares y Paramilitares

Es la barbarie asomada hacia los barrios de Cali y otras ciudades. La orden es continuar la matanza iniciada a cualquier precio por el mayor general Jorge Luis Vargas Valencia de la policía quien dirige los Grupos Operativos Especiales de Seguridad y del Escuadrón Móvil

Anti Disturbios – ESMAD de la Policía Nacional, y el Eduardo Enrique Zapateiro Altamiranda del ejército, este último venía desempeñándose como comandante del Comando Conjunto de Operaciones Especiales (CCOES) y quién hoy día es el comandante del ejército nacional. A su espalda tiene tres (3) operaciones de orden militar: una de ellas denominada Operación Fénix, la cual efectuó la ofensiva territorial hacia el Ecuador en marzo de 2008, violando todo derecho internacional DDHH, de respeto a la soberanía del país y ante los ojos complacientes de organismo internacionales se bombardeó el territorio ecuatoriano. En el ataque asesinaron a Luis Édgar Devia Silva, comandante de las FARC-EP ‘Raúl Reyes’, consolidando una acción militar dirigida contra la estructura de mando de las Farc y violando la soberanía del territorio ecuatoriano bajo el gobierno del genocida Álvaro Uribe Vélez. En estos dos personajes está la orden de la matanza dirigida hacia los jóvenes. Los jóvenes reclaman ser escuchados por el gobierno del presidente Iván Duque quien hace parte del clan del genocida Álvaro Uribe Vélez. Se transita de un país gobernado por el tenebroso Álvaro Uribe, hacia un aprendiz que es aún más peligroso, pues es emocional, disímil y sospechosamente en -sí mismo anudado bajo delirios de poder, como todo dictador. El pueblo en manos de un pusilánime y distorsionado hombre, que, a pesar de ser elegido por voto popular, su sentido encierra la centralización del poder sobre él: un dictador, las ciudades las pasó al mando de los militares y política para que hagan y deshagan.

Iván Duque, el terrible ciclope está a la luz del mundo, su gobierno sobresale en América Latina por el grado de violación de derechos humanos bajo una instrumentalización de guerra en Colombia mediante las fuerzas policiales y del ejército: acciones psicológicas, desapariciones forzadas, torturas, falsas judicializaciones, abuso sexual. La protesta social de jóvenes que se basa en lo ningún gobierno ha dado: el derecho a existir como civiles, como ciudadanos con todos sus derechos, paso a una guerra abierta y dictatorial por parte del inepto moral de Iván Duque.  

Estos jóvenes que no han tenido un lugar en la historia de Cali, y otras ciudades en Colombia, no existen para el estado. No existen para el gobierno de Iván Duque, abandonados a su suerte, se rebelan. La extrema pobreza, sin poder acceder a un sistema de salud, a una universidad, ni siquiera a una oferta pírrica de institutos de medio pelambre que no alcanzan ni a pisar, sin acceso a una buena alimentación, mucho menos para pagar una cuota de un instituto educativo, no tiene acceso ni a un sistema de internet, acumularon el vacío en su resistencia. Todos allí reunidos en la Calle, son territorio, supervivencia bajo los lazos de lo prohibido, lo negado, allí en el territorio urbano esta la resistencia bajo construcción de lazos de amor, solidaridad y amistad ante la represión militar y paramilitar (adjunto audio de grupos paramilitares que le declaran la guerra a los jóvenes)

En contra, así dado la vida, más de 50 personas asesinadas presuntamente por la fuerza pública y 1a policía en el marco de la protesta

-545 personas heridas, 51 con arma de fuego y 74 personas defensoras de DDHH agredidas en el marco de las movilizaciones, 21 personas víctimas de violencia de género, 1.430 han sido detenidas, sometidas a tortura y tratos crueles e inhumanos, 12 allanamientos, 753 denuncias por abuso de poder, (Boletín 11 de: · Paro Nacional) y 379 personas desaparecidas informe de Human Righs.

Nota: CIUDAD DE BUGA

Al cierre de este texto, la ciudad de Buga lleva 28 horas de ataques militares Por parte del del ejecutivo del ejército de Colombia. El Barrio Aures esta sitiado por el ejército dado. Los organismos internacionales en apoyo a la población en Colombia, deben actuar la barbarie desatada por el gobierno colombiano. Es una guerra abierta contra ciudadanos.

 

 

PIEDAD CÓRDOBA RUIZ

Parece que Colombia ha despertado de su letargo y de ese eterno pasado al que estábamos atados. “Lo nuevo no termina de nacer y lo viejo no acaba de morir, y en este interregno surgen los monstruos” la frase genial del italiano Antonio Gramsci, retumba con pertinencia en la actual crisis nacional de nuestro país. El gran paro nacional iniciado el 28 de abril es solo el síntoma más prominente de un orden social que se torna insostenible. Lamentablemente estas crisis no implican per sé transiciones progresistas, y siempre encarnan el peligro de salidas aún más autoritarias. Todo dependerá del desarrollo de la lucha social y de las alternativas que construyan los de arriba y los de abajo.

Lo cierto es que esta crisis nacional que encarna como ninguno el gobierno de Iván Duque, es expresiva de que luego de 100 años de soledad, en Macondo si está pasando algo. Los santanderistas se han vanagloriado por dos siglos de tener al pueblo tan controlado que a diferencia del resto de países de Nuestra América no ha habido una revolución de ningún tipo. A esa cuestionable honor lo disfrazan etiquetando al país como la “democracia más antigua de América” o la larga “tradición civilista” colombiana. Pese a las abundantes guerras civiles del siglo XIX no hubo triunfo de los insurrectos salvo la excepcional victoria de Mosquera en 1861. El ascenso de los movimientos sociales que representaban clases emergentes que implicaron nuevos partidos y nuevos gobiernos en todo el continente, se tramitó en Colombia dentro del bipartidismo y de forma bastante controlada. Y cuando Gaitán junto a las inmensas mayorías campesinas y urbanas implicó una posibilidad cierta de untar de pueblo la Casa de Nariño, la salida del régimen fue acudir al magnicidio, fiel tradición santanderista desde los días del atentado septembrino.

El Frente Nacional no fue un régimen democrático sino una dictadura bipartidista amparada en el estado de sitio. La democratización de la Constitución de 1991 quedó frustrada ante la continuidad de dos monstruos del antiguo régimen: la clase política y el poder militar, que ya había perdido su soberanía gracias a la subordinación al Pentágono. El ingreso de sectores narcoparamilitares a la política nacional no implicó sino una profundización del carácter antidemocrático del régimen político y la exacerbación de la represión hacia las protestas y la oposición político. La “democracia más antigua de América” carga con los múltiples genocidios políticos del gaitanismo, la UP, A Luchar, el movimiento sindical, la Marcha Patriótica y los firmantes de los distintos acuerdos de paz, crímenes que harían caer cualquier dictadura.

La historia nacional pareciera una perenne fórmula del gatopardo donde algo cambia para que todo siga igual, y donde ese todo que sigue igual incluye la represión al pueblo y su exclusión del poder. Por fortuna, este paro nacional, reflejo de una crisis del régimen cada vez más insostenible, empieza a mostrar grandes cambios que nos obligan a buscar salidas distintas a las históricamente fracasadas. Un país de 21 millones de pobres –con la cuestionable medición de pobreza monetaria del DANE- , deuda de más de la mitad del PIB y un hueco fiscal de más de 90 billones, solo muestra que el modelo económico que el estado se ha negado a discutir tanto con los movimientos sociales como en los procesos de paz, es un auténtico fiasco y que cualquier salida dentro del neoliberalismo solo implicará prolongar la agonía de sus víctimas.

No hay que buscar espías rusos ni financiación venezolana ni cubana para entender el paro. Es esta crisis social producida en 30 años de neoliberalismo la que está estallando y lo que hace aparecer otra segunda y gran característica de este paro. En las calles y carreteras se manifiestan las mayorías que ninguna expresión política ha logrado representar, ni del establecimiento, ni alternativas. Es un movimiento de nuevos y nacientes liderazgos, y de cambio generacional de una juventud condenada al no futuro, ante la cual tenemos el deber de abrirle paso y voz propia. Nada más ridículo que pretender negociar a puerta cerrada un paro que es de todos y todas, o abrogarse vocerías que nadie ha otorgado. Además, la verdad se ha dicha, pensar que se puede consensuar algo con este gobierno que está asesinando población indefensa no es tener esperanza, sino más bien ingenuidad o mala fe.

El tercer elemento novedoso dentro de este actual movimiento, que en estricto sentido es continuidad del levantamiento de 2019, es que aunque hay reivindicaciones concretas también es un paro político, en contra de un gobierno que carece de legitimidad. Por primera vez en tres décadas una medida de ajuste estructural es reversada, lo que implica una victoria popular, como espero también se concrete el triunfo en los próximos días que representaría el hundimiento de la inadecuada reforma a la salud. Pero difícilmente este nuevo logro de la movilización, así como la renuncia del nefasto gabinete, calmará una ira popular que ha conocido lo que es ganar y quiere continuar. Muchas exigencias por concretas que sean implican grandes cambios legales como por ejemplo la reforma a la justicia penal militar, cambios que son inviables en el actual parlamento.

En mi pasada columna insistí en la renuncia del presidente Iván Duque, porque creo que es parte de la solución, pero solamente su primer paso. Aunque esta reivindicación forma parte de importantes sectores de la movilización, líderes políticos de derecha y de izquierda la desestiman por meros cálculos electorales, sin comprender que la posibilidad que en Colombia lleguemos al nivel de “paros destituyentes” como pasó al inicio del siglo en Bolivia o Ecuador, sería un salto cualitativo para las posibilidades de cambio social.

Un cuarto aspecto que se manifiesta en esta crisis, es la caída de la máscara de proyecto autoritario y fascista existente en el gobierno. Civiles armados disparando, chulavitas del siglo XXI, racismo y clasismo en furor, discurso macartista de la guerra fría recién maquillado, censura a los medios de información y las redes sociales, y el violento despliegue del aparato contrainsurgente del Estado dándole trato de enemigo interno a la población civil. A un anodino congreso virtualizado y unos organismos de control de bolsillo del ejecutivo, se le suma ahora -con las dignas excepciones de 2 magistrados- el cierre de filas de las altas cortes con la masacre y el autogolpe de estado de hecho que se viene consumando desde la elección de Duque. Para qué conmoción interés con un presidente omnímodo de facto? Mientras Duque no renuncie, el genocidio continuará bien sea por la orden directa de disparar, o por la permisividad de la acción del paramilitarismo de vieja y nueva creación.

Metástasis del neoliberalismo, rebeldía generalizada con la juventud a la cabeza, crisis de la representación política desde todos los sectores, reivindicación del cambio político más allá de cualquier pliego y el descaro de un sector del establecimiento por la salida fascista, configuran un novedoso escenario del momento político, que hacen innegociable este paro con el gobierno de Duque. Aunque de forma aún muy tímida se asoman descontentos en la base de la fuerza pública, de extracción claramente popular, y en sectores del nuevo gobierno de EEUU, que de consolidarse podrían agravar la crisis colombiana. Si estos dos factores reales de poder de Colombia no se deciden, quizás Duque termine su periodo y volvamos al eterno retorno del gatopardo. Pero obviamente, la definición de estos sectores, no es un tema de caprichos sino de la potencia del pueblo en las calles.

Más allá de la coyuntura específica del paro, la crisis nacional de la que es expresión, solo tiene una salida en el mediano o largo plazo: nuevo gobierno y nuevo proceso constituyente. Este sentir popular no cabe en la vieja Colombia, y cualquier ruta que no incluya el cambio de gobierno y el cambio constitucional nos retrotrae al pasado generador de la actual crisis.

Durante un simulacro de encuentro del presidente colocado por los narcotraficante Iván Duque, con un selecto grupo de supuestos estudiantes por ellos escogidos, realizado el pasado miércoles 12 de mayo en Compensar de la Av. 68 de Bogotá, la bruja Marta Lucia Ramírez sufrió una caída, que sin ser cosa anormal si muestra el estado del gobierno de los títeres de la mafia.

Por la pereza de no levantarse del asiento, la bruja se estiro de tal forma que al piso cayo estruendosamente interrumpiendo el discurso para los estúpidos que aceptaron la invitación de la mafia.

Los supuestos estudiantes, 36 en total, fueron llevados a Bogotá con todos los gastos pagos por el gobierno mafioso para mostrarse como que dialoga con el pueblo cuando no es así.

En el acto no hubo reclamos al títere, si siquiera rizas ante la caída de la bruja, porque los supuestos estudiantes eran solo payasos pagos, parte de una de esas comedia mala que se inventan el títere y sus degenerados asesores.

Daniel Libreros

Docente- Investigador

Facultad de Derechos de la Universidad Nacional de Colombia

María Fernanda Q. álzate

Geógrafa-Defensora de Derechos Humanos.

La Población en Colombia requiere de la intervención  urgente de países garantes de los Derechos Humanos y de Organismos internacionales de Derechos humanos, ante la grave situación social y política que atraviesa el país. Después de decretarse el día 28 de Abril un Paro Nacional , la población rechaza enérgicamente una Reforma Tributaria  propuesta por el presidente Iván Duque, reforma económica que implica impuestos altos para capas medias y pobres de la población , intentando deteriorar aún más los ingresos   de los trabajadores, los salarios y las pensiones,   proponiendo, al mismo tiempo,   aumentos del Impuesto de Valor Agregado ( IVA), aumento del precio de la gasolina con consecuencias graves para la canasta familiar básica de los colombiano(a)s , lo cual  deterioraría aún más las condiciones     de vida de una población   empobrecida  que fue dejada a su propia suerte y sin atención médica durante   la pandemia. En la actualidad Colombia padece una verdadera tragedia humanitaria con 500 muertos día   a causa del Covic- 19, con 70.000 muertes desde que fue declarada oficialmente hace 13 meses   y   sin que existan     planes de vacunación acordes con las circunstancias.   A ello debemos sumarle el incumplimiento de los acuerdos de paz que   tiene graves consecuencia   sobre las comunidades rurales.

Ante esta situación, los movimientos sindicales, comunitarios, populares, comunidades campesinas, comunidades afro-descendientes, comunidades indígenas y sectores comunitarios de población en el territorio nacional; han salido a las calles de las principales ciudades y municipios a reclamar en contra de la reforma tributaria presentada ante el Congreso por el Gobierno Nacional.

En ese orden y en el marco de una  grave violación de los derechos humanos, las fuerzas militares del actual gobierno de Iván Duque han desplegado medidas policiales y la fuerza de Escuadrones Móviles Antidisturbios (SMAD) y miembros del ejército nacional creando escenarios de terror, hostigamiento y acciones de violación a los derechos humanos DDHH.

El Suroccidente colombiano y la ciudad de Cali: Epicentro de Resistencia

La ciudad de Cali, espacio geográfico donde se ha centralizado la manifestación en el departamento del Valle del Cauca, como otras ciudades del departamento, las cuales tienen   una profunda desigualdad con altos niveles de desempleados y pobreza, con una concentración de desplazamiento forzado, caso del Pacifico atravesado por la Pobreza y el Narcotráfico. De igual manera, la implementación del Glifosato en territorios campesinos e indígenas en la región del Valle del Cauca, Pacifico y Chocó.

Bajo esta situación, se extiende una agudización social hacia los territorios del Suroccidente, situada además por la no- implementación por parte del gobierno del presidente Iván Duque sobre el Acuerdo de Paz celebrado en el año 2016, lo cual ha llevado a un represamiento de situaciones inatendidas para una población afectada por una extrema pobreza y graves acciones de violación de derechos humanos. En esta representación de la violencia, se aproxima cotidianamente la ocurrencia de un asesinato diario a algún líder social en esos territorios   abandonados por el Estado que conforme al acuerdo de paz firmado; debieran contar con oportunidades   económicas y sociales diferentes. Como si fuera poco el gobierno ha decidido fumigar los territorios con glifosato lo que constituye una agresión injustificada con esas comunidades.  

Violación a los Derechos Humanos en Colombia en la Protesta contra las reformas del Gobierno de Iván Duque  

El Gobierno del actual presidente Iván Duque, ante las manifestaciones  convocadas por la población   desde el 28 de abril en contra: 1. La Reforma Tributaria, 2. Reforma de la Salud, 3. Reforma Pensional, 4. Reforma Laboral, ante ese descontento e indignación de la población, el gobierno ha desplegado una militarización que niega el derecho a la protesta   y   más aun criminalizándola   con nefastas consecuencias. Es por ello que:

  1. Human Rights International, ha señalado que durante las manifestaciones que se han presentado en el país, desde el 28 de abril existen hallazgos de 35 personas asesinadas y 31 desaparecidos. Según   esta ONG, del número total de muertos   hay siete que ya han sido verificados oficialmente, mientras que en proceso de identificación    se encuentran los 28 restantes.
  1. Constatación de herida a bala   a la presidenta del Central Unitaria de Trabajadores (CUT) de Risaralda, Lina Montilla Diaz, por parte del ESMAD en la ciudad de Pereira.
  2. El día 2 de mayo, se evidenciaron 6 muertos en Cali, 147 detenidos/as, cinco desaparecidos/as, 234 heridos/as, seis personas con mutilación ocular.
  3. El día 3 mayo según el informe de Human Rights hay 4.528 por violación de derechos humanos, 309 Desaparecidos (107 aparecieron), 8 homicidios (2 confirmados y 6 en verificación y 823 personas heridas.
  4. Asesinado el artista de la ciudad de Cali, Nicolas Guerrero.
  5. Violación sexual de cuatro mujeres en medio de las refriegas ocasionadas por parte de miembro del ESMAD en la ciudad de Cali
  6. Agresiones físicas por parte del ESMAD  en contra de los manifestantes causando graves heridas y detenciones arbitrarias.
  7. Graves detenciones en estadios   en las ciudades de Pasto y Cali, dentro de las acciones más evidentes de violación a los Derechos Humanos en la población en Colombia.
  8. Graves persecuciones a líderes urbanos, indígenas y afrocolombianos   en esta protesta, y judicializaciones y detenciones.

Considerando la grave militarización de las ciudades, y en particular la   ciudad de Cali   donde fueron trasladados 2.500 hombres de la fuerza pública  por parte   del Ministerio de Defensa y  las acciones de represión   en otras ciudades, ejercitadas  por la fuerza pública. Se requiere con urgencia por el actual momento de crisis social y política que atraviesa Colombia, que países y organizaciones garantes de la defensa de los derechos humanos y del DHHH, un acompañamiento de protección hacia la población y en lo posible una misión de observación   ante esta tragedia humanitaria que   vive el pueblo colombiano.

“Yo he tomado la decisión de, por prudencia, no hacer presencia en este momento en la ciudad para no distraer el trabajo de la fuerza pública que debe estar desplegada completamente”, aseguró el presidente colocado por los narcotraficantes en Colombia Iván Duque en una alocución.

Esa decisión no fue bien vista por algunos de los bandidos de su banda el Centro Democrático que criticaron la decisión, entre otros el narcotraficante número 82, Álvaro Uribe Vélez.

Como es costumbre en él, buscando congraciarse con Uribe, como lo que es, una rata Duque viajo a Cali el pasado lunes 10 de mayo, a escondidas llegando en medio de la oscuridad a las 3 de la madrugada, según dicen dizque realizo un consejo de seguridad, de esos no sirven para nada y tal como llego se fue, a escondidas.

La clandestina visita fue comunicada en por mismo en un tweet emitido desde su cuenta a las 3:45 a.m., donde informó que se reunión con sus compinches la gobernadora del departamento del Valle del Cauca, Clara Luz Roldán, y el alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina, así como con la plana mayor de los bandidos uniformado del ejército y la policía.

En su twitter, publicado sin audio, talvez para que no escuchemos sus babosadas, entre otras dijo: “En Cali supervisamos las medidas que impartimos para devolverle tranquilidad a ciudadanía, fortalecer orden público” y de inmediato se agudizo la arremetida paramilitar contra los manifestantes.

Para el, “devolverle tranquilidad a ciudadanía”, es devolver la tranquilidad a los narcotraficantes que residen en barrios como ciudad Jardín, desde donde hordas armadas protegidas por el ejército y la policía dispara contra los jóvenes que protestan.

Allí quedo pintado, es una rata que debe obedecer ciegamente a su jefe, el narcotraficante número 82, Álvaro Uribe Vélez.

"Hemos solicitado que pare la barbarie y la masacre contra los manifestantes, previas investigaciones se condenen y paguen los responsables de los asesinatos que se han cometido en el marco del paro nacional" asevero el presidente de la CUT, Francisco Maltés.

"Exigimos garantías plenas para el ejercicio de la protesta pacífica. La respuesta del gobierno fue una evasiva y una ausencia de compromiso del gobierno, ante eso no nos deja otro camino que continuar en el paro nacional." "Vamos a repotencializar el Paro Nacional con más movilizaciones en diversos puntos el próximo 12 de mayo.

Después de la visita de la rata Iván Duque a Cali y de la orden de Uribe de disparar, desde el sector de Siloé en la ciudad de Cali, se denuncia que el ejército y la policía han cometido una gran masacre que hasta ahora deja un saldo de 22 heridos y varias personas muertas. Se comenta que las comunicaciones están totalmente cortadas y que desde helicópteros están disparando a quienes salen de sus casas. “Siloé está bañado en sangre”, se reporta vía twitter. Uribe lo había ordenado vía twitter cuando exigió a sus asesinos uniformado “Acción militar eficaz y transparente en Cali, superar la inferioridad de nuestra policía y del Esmad, ojalá en las próximas horas se capture a las hordas de bandidos que han invadido la ciudad”. El pasado lunes 10 de mayo, a escondidas como una rata en medio de la oscuridad a las 3 de la madrugada, llego iVan Duque a cumplir lo ordenado con el genocida Álvaro Uribe Vélez, según dicen dizque realizo un consejo de seguridad, con sus compinches la gobernadora del departamento del Valle del Cauca, Clara Luz Roldán, y el alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina, así como con la plana mayor de los bandidos uniformado del ejército y la policía.

Así lo denunciaron miembros del comité del paro que asistieron a una parodia con el presidente colocado por los narcotraficantes, Iván Duque.

La parodia de reunión se realizó en las horas del mediodía de este lunes 10 de mayo, 13 días después del inicio del paro nacional en contra de la reforma tributaria.

A la cita por parte de la mafia asistieron el representante de Colombia ante la Onu, Carlos Ruiz; el representante de la Iglesia Católica monseñor Héctor Fabio Henao, director de Pastoral Social; la bruja, Marta Lucía Ramírez; el alto Comisionado para la guerra, Miguel Ceballos y los representantes del comité de paro.

Jennifer Pedraza, vocera de la Asociación Colombiana de Representantes Estudiantiles de la Educación Superior, resumió llamando a Duque para que “deje de buscar eufemismos” y que la parodia de reunión fue “como si nada hubiese pasado”

Apreciación que asumió el presidente de la CUT, Francisco Maltés, quien además aseguro que la respuesta de Duque fue una evasiva y una ausencia de compromiso del gobierno, ante eso no nos deja otro camino que continuar en el paro nacional.

" "Vamos a repotencializar el Paro Nacional con más movilizaciones en diversos puntos el próximo 12 de mayo.

El Comité de paro en un comunicado resumió diciendo que “el gobierno se niega a escuchar”.

La masacre que está ocurriendo en Colombia fue ordenada por Álvaro Uribe