psykisk hälsa utvärdering skalor http://sverigepiller.com/ plan b piller fakta

Mundo

Siria país del medio oriente, esta guerra. Una guerra realizada por el imperialismo: invade, asesina, viola los derechos humanos, bajo el pretexto que lucha por la democracia.

Una democracia occidental, donde lo único que le interesa es el dinero y sus políticas neo-liberales; lo humano, lo social no hace parte de estas naciones que dicen luchar por la democracia.

La realidad es que todas estas guerras dirigidas y financiadas por el imperialismo, tienen como objetivo la explotación de los recursos naturales (petróleo y gas son algunas de las verdaderas razones por las cuales se fomentan).


 


El canal de televisión Hispantv, cuenta sobre la llegada a Yemen de al menos 800 mercenarios provenientes del ejercito de ocupación de la oligarquía colombiana que estarían al servicio del régimen Saudí.

Arabia Saudita comanda una coalición entre quienes se encuentra Reino Unido y ahora la oligarquía colombiana, que agreden a Yemen en la búsqueda de instaurar un régimen títere.

Según Hispantv, “... el régimen saudí le pagará un sueldo adicional de 1000 dólares semanales, independiente de la paga que recibirán desde Emiratos Árabes Unidos (EAU), un fuerte aliado de Riad en su ofensiva contra Yemen”.

La llegada de los 800 mercenarios colombianos o paramilitares, perecen ser la primera cuota de los “de hasta 5.000 hombres y mujeres” que prometio Juan Manuel Santos en su discurso ante la 70 Asamblea de las Naciones Unidas.

POR  

Un monumento a Guaicaipuro, líder indígena de Venezuela en el siglo XVI, fue inaugurado este lunes por el presidente Nicolás Maduro en el paseo de esta capital donde por 70 años se alzó una estatua de Cristóbal Colón.

“Hoy debe ser un día de lucha; el holocausto indígena no se puede celebrar”, dijo Maduro en el acto retransmitido por televisión, y agregó que por ello “lo mínimo que podría hacer España es pedirle perdón a los pueblos de América”.

Luego de la inauguración, Maduro viajó a la ciudad boliviana de Cochabamba para participar en la clausura de la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático, reporta sputniknews.

En 1934 se colocó en el capitalino Paseo Colón (desde 2008, Paseo de la Resistencia Indígena) una estatua del almirante genovés hecha por el venezolano Rafael de la Cova.

Pero el 12 de octubre de 2004 grupos de movimientos populares y partidarios del entonces presidente Hugo Chávez (1999-2013) derribaron la estatua, y quedó un pedestal vacío.

Guaicaipuro, según la historiografía venezolana, dirigió a pueblos indígenas que en los alrededores de la actual Caracas resistieron la conquista española entre 1560 y 1570.

Una estatua alegórica corona el monumento inaugurado este lunes y en su pedestal figuran los nombres de otros caciques que lo acompañaron en su lucha.

El 12 de octubre fue celebrado tradicionalmente en toda América bajo distintas versiones de Día de la Raza, Día de la Hispanidad o Día de Colón, en conmemoración de la llegada del navegante en esa fecha de 1492 a lo que más tarde sería el continente americano.

Pero en los últimos años, varios Gobiernos revisaron esa festividad a la luz de una reconsideración histórica sobre los efectos devastadores que tuvo la colonización española en los pueblos indígenas.

Venezuela adoptó en 2002 el nombre de Día de la Resistencia Indígena.

 

 

El pasado jueves 8 de octubre, se celebro “el dia del Che”, en la ABF, de Estocolmo, Suecia, organizado como cada año, por la Asociación sueco-cubana, en homenaje a la memoria de Ernesto Guevara, el “Che”.

El 8 de octubre de 1967, Ernesto Guevara fue herido en combate y capturado por el ejército boliviano en la Quebrada de Yuro, junto a sus compañeros Willy Cuba y Juan Pablo Chang.

Gary Prado capitán de la unidad boliviana que lo capturó y lo trasladó a la Higuera, le aseguró que sería juzgado en una corte marcial en el departamento de Santa Cruz, pero el alto mando boliviano encabezado por el presidente, general René Barrientos decidió asesinarlo.

El soldado boliviano que ultimó al histórico guerrillero, recibió la orden por parte de un coronel boliviano y un cubano ambos inscritos en la CIA. El cadáver fue sepultado en una fosa común en Vallegrande, con el resto de los guerrilleros caídos en el combate de la Quebrada de Yuro y otros asesinados en la escuela de La Higuera.

Con una asistencia de cerca de un centenar de personas, el evento fue iniciado por el dúo “Pepe y Mary”, que interpretaron temas en homenaje al “guerrillero heroico”.  

Hubo intervenciones sobre situación actual en la república Bolivariana de Venezuela, sobre como van los diálogos que buscan terminar el conflicto armado en Colombia y sobre la situación actual en la Cuba Socialista y el problema del bloqueo.

che dagen betariz

El acto fue cerrado por Beatriz, sin Marcelo que no pudo asistir.

Prensa YVKE- Prensa Cancillería / Radio Café Stereo/ Caracas, septiembre 23 - Este miércoles, el Gobierno Bolivariano rechazó las declaraciones del ex presidente colombiano *César Gaviria, dadas en el marco de la discusión de la frontera, durante una cumbre de “ex presidentes antichavistas”.

Así lo informó el vocero del Consejo Presidencial de Gobierno, Aristóbulo Istúriz, indicando además que Gaviria “no tiene ninguna autoridad moral”, para hacer actos calificativos en contra del presidente Maduro.

Como todos los gobiernos colombianos, el de Gaviria solo le dejó al pueblo, la guerra, pobreza y exclusión social, “lejos de criticar(...)debe asumir su responsabilidad”, frente a los millones de colombianos desplazados.

Bombardeo a Casa Verde*, impronta indeleble de Gaviria

Este personaje con 'voz aflautada', con la muerte de CGalán, asumió como candidato presidencial llegando a gobernar a Colombia 1990_1994 con su slogan "bienvenidos al futuro" incendió el país interrumpiendo con bombas al Cese la Fuego Tregua y Paz que estaba en curso. Sus obras memorables: enterrar la economía del país con la apertura de fronteras a productos foráneos fundamentalmente estadounidenses y bombardear la sede del Secretariado de las Farc. Ahora la emprende contra Venezuela reuniendo a la plaga de ex presidentes colombianos. No hay derecho.

Finalmente, Istúriz señaló que esos gobiernos llenaron a Colombia de bases militares, legalizaron el contrabando para imponer el delito como una relación comercial “crearon e institucionalizaron la violencia”.

*Operación Casa Verde

Operacion colombia.JPG

Un UH-60 del Ejercito en Casa Verde. Diciembre 9 de 1990

Este fin de semana inició el Registro Nacional del Movimiento Bolivariano de Colombianos por la Paz, en las plazas Bolívar de los estados Bolívar, Zulia, Táchira, Amazonas, Apure, Vargas, Miranda y Caracas.

El Gobernador del estado Táchira, José Vielma Mora, mediante mensajes difundidos en su cuenta twitter @VielmaEsTachira, informó que la participación del pueblo tachirense en los distintos sectores ha sido masiva, con gran participación de colombianos y colombianas residentes en Venezuela.

Yoleida Becerra, colombiana que vive en Venezuela, manifestó que la revolución le ha ofrecido una nueva vida, otorgándole educación gratuita y de calidad a sus hijos, y además, el amor y cobijo que necesitaba su familia. “Yo me quedo aquí porque confío en mi Revolución, confío en mi Patria” dijo.

El Estado venezolano creó esta jornada para registrar a todos los nacidos en el vecino país, que permanezcan dentro del territorio nacional y quieran ser defensores de los derechos humanos.

Niños, niñas, jóvenes y adultos se han dado cita a las distintas Plaza Bolívar de Venezuela con el fin de sumarse al Movimiento Bolivariano de Colombianos por la Paz. Con alegría han demostrado agradecimiento y respaldo a las medidas implementadas por el Presidente venezolano Nicolás Maduro en la construcción de una nueva frontera de paz donde impere la paz y el respeto.

Con cumbia, vallenato y mucho baile, colombianos reafirman el compromiso con el ideal bolivariano de paz, y asimismo estrechan los lazos de amistad entre dos naciones hermanas.

La Radio del SUR

 

Atenas, 14 sep (PL) Grecia se convirtió en una neocolonia dijo hoy en declaraciones a Prensa Latina Costas Ísyjos, exmiembro del gobierno de Syriza y candidato de Unidad Popular (UP) a las elecciones legislativas.

Diputado y viceministro de Defensa durante la breve legislatura finalizada, Ísyjos es una de las voces autorizadas de UP, organización escindida de Syriza que busca “aglutinar a fuerzas de izquierda y sectores críticos con el capitalismo con un horizonte antineoliberal y antimemorándum”, según expresó.

Para el candidato la firma del tercer memorando de préstamo por parte del Primer Ministro saliente Alexis Tsipras, “supuso aceptar el chantaje impuesto por los acreedores e incumplir el compromiso electoral con el pueblo”, y ello a cambio de un paquete de medidas que incrementará la deuda y el sufrimiento de la población.

Los distintos programas de austeridad “solo aumentaron la pobreza, la exclusión social y la sumisión del país” aseguró, aunque ahora con “400 mil millones de euros de deuda, más del 200 por ciento del PIB, ni siete generaciones podrán pagar, y lo peor es que con este memorando Grecia se convierte en una neocolonia”.

Para Ísyjos el pueblo fue claro al decir en el referéndum del pasado 5 de julio “No a la propuesta de los acreedores, No a los memorandos que vienen”, pero el gobierno hizo lo contrario y por ello en las elecciones del próximo domingo “de un modo u otro ese No hablará muy fuerte en las urnas”.

Frente a la dictadura de la eurozona, uno de los pasos fundamentales para UP es la salida del euro y recuperar una moneda nacional que dé al país soberanía económica y política, “el euro no es solo un sistema monetario, sino una herramienta neoliberal, política y cultural al servicio del capital alemán hegemónico”, dijo el candidato.

Lo que muestra el experimento griego, añadió Ísyjos, es que “con el euro uno pierde su soberanía totalmente, y el pueblo avanza hacia la extrema pobreza y la exclusión social, perdiendo garantías y derechos como en el mal llamado tercer mundo”.

Por el contrario recordó el caso de países como Ecuador, Bolivia o Venezuela, que en los últimos años “marcaron un camino de independencia social, política y nacional en favor de sus pueblos”, y consideró que “aun siendo situaciones diferentes, se debe aprender de las lecciones históricas de América Latina”.

Por último se mostró muy crítico con Syriza pues, ante un resultado ajustado, “todos los partidos que apoyan el memorando gobernarán juntos, en una gran coalición como quieren los acreedores, y al dictado de los inspectores para poder llevar a cabo las políticas de austeridad”.

Aseguró que en este momento un gobierno de Syriza “no pertenecería a la izquierda porque está cumpliendo un programa neoliberal, un programa neocolonial”.

el comunista
Originalmente publicado en elcomunista.net

Las opiniones del señor Juan Carlos Monedero, uno de los fundadores del partido español Podemos, cada vez se parecen más a las de la "casta" que tanto dice cuestionar; como en la "Granja de los Animales", llegará el momento en que el cerdo no pueda distinguirse del hombre. Hace unos meses, Monedero –quien le hace honor a su apellido, a juzgar por las millonadas que cobra a sus "compañeros" por sus servicios como consultor- decía sin desparpajo que la inmamable, violenta, marginalizada, sucia, contaminada, deshumanizada y desigual Bogotá, era una "aldea gala" por la paz, ignorando todas las verdaderas "aldeas galas" que se han construido en medio del conflicto colombiano, desde el Catatumbo hasta el Putumayo [1]. Dio charlas y entrevistas en las cuales atacó a las posiciones revolucionarias, con un discurso de cuño contra-insurgente, amalgamando toscamente a los guerrilleros con los paramilitares. Pensé que tal vez no estaba bien enterado de la realidad colombiana y que, como buen intelectual a sueldo, repetía el discurso de quien le financió el viaje.

Pero ahora ha demostrado que lo que le falta a él es, en realidad, brújula política. En un exabrupto titulado "Nunca obedecieron leyes lo golpistas: Venezuela y Leopoldo López" (y reproducido en el portal Rebelion.org [2]), en apariencia escrito en defensa de la decisión de encarcelar a Leopoldo López en Venezuela, se dedica a atacar deshonestamente al movimiento independentista vasco y, de paso, a todos quienes defendemos posiciones revolucionarias. La lagartería del autor es indignante. Siempre he sostenido que la crítica es fundamental en la construcción de cualquier proceso emancipador. Es la crítica la que distingue a un movimiento revolucionario de una secta religiosa. Creo que, así como el gobierno venezolano no está y no puede estar exento de la crítica, tampoco ningún movimiento insurgente, sea el que sea, puede estar más allá de la crítica. No me cabe ninguna duda de que las decisiones de ETA durante su campaña militar no siempre fueron del todo acertadas, que cometieron muchos, muchísimos errores, tanto ellos como todo el sector progresista y revolucionario que los apoyó. Creo que quizás, muchos de esos errores pueden haber contribuido un granito de arena a aislarlos de otros sectores de la clase trabajadora en el Estado Español con los que compartían, objetivamente, más en común que lo que les separaba. Pero lo de Monedero no es crítica: es la repetición ad nauseam de todos los lugares comunes y vulgaridades intelectuales de un Aznar respecto a la cuestión vasca y la sacrosanta "lucha contra el terrorismo". Monedero, como buen españolista, ha interiorizado todo ese rosario y lo reproduce, paradójicamente, en defensa de un sector de la izquierda. Su artículo apela a los mismos elementos emotivos que ha agitado la derecha del PP durante décadas, y busca ingenuamente que ese sector de la opinión pública española se solidarice con el pueblo venezolano por ese dolor compartido por el "terrorismo" –el de ETA en un caso, el de las guarimbas en el otro.

Equiparar a las hordas de Leopoldo López con los independentistas vascos es una grosería injustificable. Distorsionar las cosas hasta hacer la realidad irreconocible, diciendo que López llamó a la "kale borroka" es algo perverso. Esto es ignorar los orígenes, las causas estructurales, las fuerzas que sustentan ambos proyectos, así como sus objetivos y horizontes sociales. Para Monedero no existe la lucha de clases. Al igual que para la socialbacanería colombiana, el eje que realmente divide las opciones políticas es la adhesión o no a la legalidad (burguesa); su bandera de lucha es la defensa de esa legalidad, de esa sociedad capitalista, y no su transformación. Equiparar rebelión con terrorismo es una genuflexión ideológica a lo más retardatario del pensamiento neoconservador, un exabrupto propio de un Uribe, de un Aznar, de una Thatcher, de un Bush, no de alguien que se dice ser de "izquierdas". Machacar el discurso anti-terrorista sin definir el terrorismo, es aceptar, tácitamente, las definiciones del establecimiento.

Pero el trasfondo del artículo va más allá: es una defensa de la sociedad burguesa y del capitalismo en general, y al capitalismo español en particular. ¿Así que no respetan leyes los golpistas? ¿Así que, aun cuando estemos ante un sistema ilegítimo, tenemos que respetar sus leyes? ¿Quién dijo que hay que aceptar de buenas esa camisa de fuerzas legal impuesta a los pobres y a la clase trabajadora por parte del bloque dominante? Una cosa es denunciar la hipocresía legalista de la derecha burguesa; otra muy diferente, terminar defendiendo al cretinismo leguleyo como la más alta expresión de una política de izquierdas. ¿Ignora acaso Monedero que esa España que él defiende mantiene su unidad gracias a una monarquía cleptocrática instalada por una dictadura nazi-fascista mediante el asesinato sistemático, la desaparición y el desplazamiento de millones de republicanos desde la década de los '30? ¿Por qué los vascos, o de hecho cualquier otro ciudadano del Estado Español deberían aceptar la legitimidad de ese régimen? Denuncia Monedero la "inclemencia de los encapuchados" sin condenar la frialdad del Estado para torturar, asesinar y desaparecer a revolucionarios en masa –España, según él, sencillamente se equivocó. Pero en últimas, los verdaderos culpables son los "terroristas" vascos: es debido a su maldad intrínseca que el Estado Español perdió el rumbo de esas sacrosantas tradiciones humanistas inauguradas por el generalísimo. Las víctimas ahora son los militares, gendarmes y policías. Ahí se encuentra el pensamiento de Monedero (quien afirmó, sorprendentemente, que Podemos existe porque ETA "ya no mata" [3]) con esa socialbacanería colombiana, jarta y cansona, que dice que las FARC-EP son responsables de todos los males de Colombia: sin ellos, supuestamente, no habría habido paramilitares, ni falsos positivos, ni torturas, y cuando desaparezcan, desaparecerá la excusa del Estado para oprimir... ¡El pensamiento utópico de la burguesía en su expresión más cándida! Sin embargo, esta lógica no resiste el menor análisis [4].

Al final, el artículo de Monedero refleja lo que realmente representa el proyecto político de Podemos: la apropiación de la indignación de buena parte de la juventud y de los sectores más golpeados por la crisis económica europea, para canalizarla por los cauces institucionales de un sistema desacreditado, y así lavar la imagen del capitalismo y su Estado mediante reformas cosméticas. Estas opiniones se convierten en verdaderamente criminales en un contexto que, debido a la profundidad de la crisis sistémica, requiere de claridad ideológica y una radicalidad constructiva. Este exabrupto de Monedero, por lo menos, aclara que el compromiso fundamental de él y sus áulicos es con la defensa de la democracia burguesa, no con su transformación. Es preferible esta claridad a su apropiación de un lenguaje libertario, que en el fondo jamás han compartido, para cuentear sobre democracia participativa y sobre un "cambio" al cual casi nunca definen con claridad.

Notas:

[1] http://www.comiendotierra.es/2015/06/06/bogota-una-aldea-gala-por-la-paz/

[2] http://rebelion.org/noticia.php?id=203278

[3] http://www.comiendotierra.es/2015/06/06/bogota-una-aldea-gala-por-la-paz/

[4] Para el caso colombiano, ya habíamos criticado esta tesis en un artículo conjunto previo http://anarkismo.net/article/28251

Por Pedro Prada: Cuando divulgamos la convocatoria del espacio Dialogar dialogar que conduce nuwestro colaborador  Elier Ramírez Cañedo para debatir alrededor de la interrogante "¿Por qué cayó el socialismo en Europa?" varios foristas nos solicitaron publicar lo que allí se dijera. Elier nos ha hecho llegar las intervenciones de Pedro Prada, uno de los tres panelistas participantes, quien fuera corresponsal del diario Granma en la URSS en los días finales de ese país. En la medida en que nos envíe las demás tambien las publicaremos.

Cuando escribí este libro que ven aquí, sobre el derrumbe soviético, y que la editora Abril se propone reeditar para Cuba en los próximos meses, me propuse no agotar el relato en la autopsia del cadáver, sino en comparar los hechos con mi propia realidad, evadiendo todo lo que pudiera sonar a queja. Nunca olviden aquello que enseñaba Martí: "la queja es una prostitución del carácter". Por ello no voy a caer en el mismo error. Más bien pretendo responder a la pregunta que nos convoca: "¿Por qué se cayó el socialismo en Europa?" –y por extensión, en la URSS-, con otra pregunta: "¿Por qué no se ha caído en Cuba?"

Desde mi punto de vista este enfoque es especialmente importante en estos momentos, después de los anuncios del 17 de diciembre de 2014, que condujeron al restablecimiento de relaciones entre Cuba y los Estados Unidos, relaciones que hasta ahora han sido disfuncionales.

He contado a no pocos interlocutores y de alguna manera se subraya en el texto que, más de una vez, cuando al regreso de Moscú se me preguntaba –en tanto testigo de los años finales del socialismo soviético- cuáles habían sido las causas del derrumbe y yo me negaba a una respuesta única, apelando a factores multicausales que convergieron a lo interno de la sociedad soviética.

También contaba que, enfrentado a la contundencia de los hechos de los que era testigo en aquellos años finales de la URSS, más de una vez me golpee en el pecho, como hacen los que quieren pagar culpas, pero para asegurarme de que aquellas culpas no eran las mías.

Hoy puedo afirmar responsablemente que, con todos sus errores, imitaciones, angustias y sobresaltos, el socialismo cubano sucumbió al derrumbe y sobrevivió a la hecatombe por varias razones, de las cuales solo gloso algunas, con la seguridad de que el lector podría descubrir más leyendo y estudiando la historia y los diferentes testimonios:

Ante todo, coloco en primer lugar su autoctonía, salvada en su carácter más puro por el inmenso edificio ideológico y moral de José Martí y de toda la cultura cubana, desde Varela y Heredia hasta Che y Fidel, sin cerrar ciclo, pues las nuevas ideas "imposibles" pujan ya tan lozanas y realistas como las de sus precursores de hace medio siglo, nacidas también desde la sensibilidad como método de aprendizaje que nos define.

Ese formidable resguardo, que no solo es artístico y literario, como algunos creen, fue nuestro blindaje contra el "proletcult", contra el realismo socialista y contra los manuales ladrillosos, incluso en aquellos momentos grises y de enseñanza del marxismo escolástico. Fue también nuestro escudo frente a todo lo bebido y copiado del mundo, incluso lo mal bebido y lo mal copiado. Por eso era lo primero a salvar en los crudísimos años noventas y deberá seguirlo siendo hoy, cuando unos miran para China y otros para el autoproclamado "buen vecino" de enfrente, que nos invita a ingresar a la prosperidad y a cambiar nuestro modelo por el suyo, a fin de recuperar su hegemonía regional.

Después coloco el carácter libertario y democrático de nuestro socialismo, aprendido del gesto de Céspedes en la Demajagua y Guáimaro, juntos los dos: el día del grito de independencia y de libertad hasta para los esclavos, y el día del nacimiento de la república unitaria y democrática, que no por gusto Martí convocaba a honrar como "Día de la Patria". Pero levantamos una república tan exageradamente generosa, tan empeñada en ser justa y democrática, que en la lucha contra las persecuciones foráneas y con sus propios extremismos, a algunos deformó y generó confusiones; pero que pese a todo, ha sido una república sin vergüenzas indignas ni esqueletos escondidos en el escaparate de su historia.

Añado a ese socialismo la visión de conducir el desarrollo económico y social del país en paralelo, algo que faltó al llamado "socialismo real", y haberlo hecho, además, con herramientas nuevas y con altas dosis de conciencia. Si hay algo que salvó al socialismo cubano fue seguir el consejo del Che de no hacerlo entonces, ni hacerlo esencialmente hoy, con ladrillos ideológicos y mucho menos, con las armas melladas del capitalismo, mientras que hay que empeñarse en educar, todos los días, a mujeres y hombres nuevos. ¿O hay alguien aquí que renuncie al sueño de ser como él?

Una deuda sí tenemos: devolver el trabajo al altar que le corresponde en nuestra sociedad; como forma de reproducción de la riqueza material y espiritual y creación de bienestar; como factor forjador de relaciones sociales y solidaridad entre los individuos; como expresión cultural y educacional de la sociedad que soñamos. En eso, el libro de José Luis Rodríguez aporta conocimiento sobre algunas rutas que nunca debemos tomar o explica por qué dejamos atrás otras que nos conducían al fracaso.

Pueden incluir también en esta lista esa mezcla de irreverencia y altivez que somos los cubanos: esa disposición nuestra para el humor y el choteo, vencedores frente a todas las trampas del destino, y, al mismo tiempo, rodillas que no tiemblan ante las amenazas, voz que no calla ante las afrentas, dignidad que desafía todo intento de sumisión. Gallitos kíkiri, chiquiticos y flacos, pero con guapería, incluso cuando no haya espuelas, desafiando siempre a todos los imperios: el español, el británico, el soviético y el estadounidense.

Recuérdense los días angustiosos de la Crisis de Octubre, en 1962; las profundas y difíciles reflexiones de Fidel al comparecer en televisión cuando la invasión de Checoslovaquia en 1968. Recuérdese la noticia terrible que guardaron Fidel y Raúl durante años, cuando Andrópov anunció en 1984 que la revolución estaría sola para su defensa. No se olvide aquella amarga inauguración de la VI Cumbre de los No alineados en La Habana, el 6 de septiembre de 1979, cuando Cuba asumía la Presidencia del movimiento estremecido por la noticia de la invasión soviética a Afganistán. Allá el que se crea que alguna vez fuimos satélites.

Tampoco faltó a los líderes cubanos de ayer ni a los de hoy; a los jóvenes rebeldes que tomaron el poder en 1959 y a los veteranos curtidos que lo entregan hoy a nuevas juventudes, eso que Fidel definió como "sentido del momento histórico": saber actuar con audacia y responsabilidad, medir los pasos, tantear, probar, corregir el tiro, los tiempos, y avanzar siempre. Rebeca Chávez develaba hace unos días un testimonio del año 57 del Presidente Raúl Castro, donde hallamos las claves de la actitud que condujo al 17 de diciembre de 2014.

Ese espíritu requería desarrollar una naturaleza antiburocrática. Miren, protestamos infinitamente de los problemas y las actuaciones burocráticas en nuestro Estado, en nuestras instituciones gubernamentales, en nuestras organizaciones y hasta en las nuevas formas de gestión no estatal, mixtas, privadas, por cuenta propia y cooperativas; pero todas esas protestas son minucias frente al burocratismo que el socialismo europeo copió de los estados autocráticos y capitalistas que le precedieron.

No lo digo como consuelo, sino para poner las cosas en su lugar. Hay que recorrer algunas de estas páginas o leer los estudios sobre el burocratismo en la URSS, sobre la forma en que se construyó el PCUS, que en apenas un año pasó de 8 mil militantes a medio millón, y hay que leer, por ejemplo, en ese libro que citaba José Luis, Mi Verdad, de Vitali Vorotnikov, el enfoque burocrático de las discusiones y de las actas del Buró Político. Hay que recordar cómo se construyó el Estado, que una vez muerto Lenin y con Stalin en el poder creció monstruosamente de 100 mil a 5,8 millones de funcionarios. Hay que estudiar a Lenin, a Trotski, a Gramsci, a Mandel. Hay que retomar a Fidel y sobre todo al Che, con la disección formidable que hace del burocratismo y la burocracia en El hombre y el socialismo en Cuba. Deberíamos dar gracias siempre a San Guevara y a muchos otros más por habernos prevenido del mal y habernos llenado de "motores revolucionarios".

Se ha mencionado el crucial asunto del contacto entre dirigentes y dirigidos; los vínculos entre partido y pueblo. Les leo algo: "...cuando se dio la noticia de la convocatoria al XXIX Congreso del Partido, a fin de adoptar un programa socialdemócrata donde definitivamente el PCUS renunciaría a la lucha de clases, a los principios leninistas y probablemente hasta su nombre, nadie prestó atención al hecho relevante de que, por primera vez, en noventa y tres años de historia, el Partido se proponía discutir su programa con el pueblo. En realidad, era una formalidad más, pues la opinión de ese pueblo ya no contaba..."

¿Se imaginan ustedes que los lineamientos económico-sociales hubieran sido una ocurrencia oculta del Buró Político y que luego se nos impusieran como dogma? ¿Se les ocurren congresos del Partido que no discuten documentos con el pueblo? ¿Habría existido alguna forma diferente de adoptar una constitución cubana que no fuera por un referendo popular? ¿Se habría podido aprobar de forma secreta el camino del socialismo, mandar por obligación a la gente a la guerra y luego decirle que habían luchado y caído por el socialismo y el internacionalismo? Haber hecho todo lo contrario, considerar que ninguna decisión importante puede adoptarse de espaldas al pueblo, y autocriticarse además, es lo antiburocrático, lo libertario, lo democrático real del socialismo cubano.

Existe también un factor crucial para que Cuba pueda existir como nación libre, independiente y soberana que pudo hacer una opción de vida: me refiero a la unidad del pueblo cubano. Unidad diversa, unidad polémica, unidad contradictoria, unidad solidaria, pero siempre unidad y por ello, aspirante a ser la más amplia y más democrática.

Nuestra historia anterior a 1959 y la misma historia del derrumbe socialista europeo enseñan con meridiana claridad las consecuencias de quebrar la unidad. No deseo para mi país las sociedades fragmentadas que florecieron en Europa tras la caída del muro de Berlín y la arriada de la bandera de la hoz y el martillo en el Kremlin. Mucho menos quisiera verme enredado en las intrigas, celos y persecuciones que privaron al socialismo de tanta gente brillante y útil; o peor aún, lanzado a fieras y corruptas competencias electoreras que me decepcionen de la política o me priven de mi derecho a hacer política en el socialismo.

Por último –no porque no haya más razones, sino porque no quiero agotar la imaginación ni el tiempo-, el socialismo cubano construyó un discurso y una simbología de lo humano diferentes a todo lo le precedió. Ese discurso y esa simbología son hijos de nuestra cultura de resistencia revolucionaria. Ni esa poco creativa estética de la nostalgia por los años cincuentas que nos persigue desde el turismo o el espectáculo, y mucho menos esa otra estética decadente, empeñada en refocilarle con el aburrimiento, las manchas y las arrugas, pueden competir con el pueblo educado, alegre, participativo, creador, dinámico, astuto y heroico que, más que imagen, somos.

Fernando Martínez Heredia escribía recién que "las revoluciones combinan iniciativas audaces y saltos hacia adelante con salidas laterales, paciencia y abnegación con heroísmo sin par, astucias tácticas ofensivas incontenibles que desatan las cualidades y las capacidades de la gente común y crean nuevas realidades y nuevos proyectos. Son el imperio de la voluntad consciente que se vuelve acción y derrota a las estructuras que encarcelan a los seres humanos y a los saberes establecidos. Y cuando logran tener el tamaño de un pueblo, son invencibles."

De ese tamaño invencible es el pueblo socialista de Cuba. El mismo pueblo que escucha al líder decir que todo se puede caer y que nosotros vamos a persistir; que rehúsa de perestroikas y falsas primaveras, que asegura que no sabíamos qué cosa era el socialismo y que vamos a volver a empezar, pero con nueva experiencia, evitando errores propios que nos hundan más que los golpes del adversario hipócrita y artero. Y, ese pueblo, incansable, inteligente y lleno de fe, lo sigue, diciéndole en un susurro cómo echarse el mundo a la espalda.

Intervención durante el debate

Los compañeros que han intervenido antes han agradecido este intercambio tanto como nosotros. Yo en particular creo que esto que estamos haciendo hoy es importante en la medida que salga de este local y se convierta en convicciones y actos para entender qué país tenemos, como mejorarlo y cómo defenderlo.

Nunca será suficiente ahondar sobre las causas del derrumbe del socialismo en Europa y en la URSS. Para Cuba yo diría que es estratégico. Desde el punto de vista del debate, de la producción de conocimientos, de la construcción de ideología. Para la revolución y para los revolucionarios cubanos, para todo nuestro pueblo, es esencial entender por qué aquello se derrumbó y por qué esto no se ha derrumbado.

Desde mi punto de vista de comunicador, esto tiene que ver en buena medida con la forma en que procesamos la información, con la forma en que construimos y asumimos las ideas o las mimetizamos, por esa pereza tan dañina que a veces nos cerca y corrompe. Y tiene que ver con la manera con que, a veces, hasta por razones culturales, nosotros tendemos a exagerar, a hacer juicios hiperbólicos de los acontecimientos y a generalizar con expresiones del habla coloquial sobre hechos que a veces nos llevan a razonar y establecer conclusiones absolutas y erradas sobre fenómenos más generales y más complejos. La duda y la reflexión nunca deben abandonarnos, ni la capacidad para ver las cosas más allá de la primera impresión, de la superficie. Hay que ir a siempre al porqué de los hechos, ir a la historia, para entender los hechos.

Aquí se ponía el ejemplo de Lvov y de Ucrania. Tuve la oportunidad de estudiar cinco años en Ucrania, justamente en Lvov, y conocí bien esa sociedad, signada, por sobre todas las cosas, por los efectos negativos del pacto Mólotov-Ribentrop. El movimiento de resistencia a la ocupación soviética que surgió allí años después fue consecuencia de aquel quid pro quo entre los soviéticos y los fascistas alemanes. Los fascistas ucranianos participaron del hecho, es verdad, pero los grandes protagonistas fueron la Unión Soviética y la Alemania Fascista.

Sin embargo, la reflexión de fondo no está en cómo se estableció aquella resistencia, que fue una expresión del nacionalismo de esa gente. Si uno no hurga en las bases del nacionalismo ucraniano, del nacionalismo en Lvov, no lo entiende. Un nacionalismo que no es siquiera ucraniano o polaco, sino que tiene ver con un nacionalismo originario de los pueblos galitsios, que son los nativos de ese lugar, y que fueron sujetos durante toda la historia, durante siglos, a las invasiones romanas, de los abusos de las voivodas feudales polacas, del imperio prusiano, de las invasiones del imperio ruso, de todo tipo de abusos de los grandes poderes europeos. Esos pueblos, los pueblos galitsios, tienen hasta hoy una cultura de resistencia enraizada, y que la expresan, por ejemplo, negando el habla en idiomas extraños –en polaco, en ruso, en ucraniano-; a cualquier persona que quiera imponerles un habla diferente a la galitisia.

Por esas mismas razones, el pensamiento que prevalecía en esa sociedad ucraniano-occidental estaba más más allá del muro de Berlín, veían a través de él y solo se sentían respaldados por los que hablaban inglés, francés o español y contaban su historia de sometimiento y resistencia. Esos países que los apoyaban o los acogían como emigrantes –los de la Europa más occidental, Estados Unidos y Canadá- eran sus aliados y sus paradigmas.

Nosotros decíamos cuando nos venían a visitar de Moscú, de la Embajada, a los funcionarios que nos atendían, les decíamos que allí no hacía falta que llegara una invasión americana, ni de la OTAN, ni que hubiera un bloqueo, porque el problema tenía raíces ideológicas y culturales más profundas. Allí lo que hacía falta –decíamos- era que pasara un avión bombardeando blue jeans. Con un bombardeo de blue jeans se rendía la ciudad de Lvov. Era una imagen y puede parecer un argumento de ficción, pero era la realidad. La avidez por un modo de vida que lo simbolizaba, el blue jeans, y que era en cierto modo un rechazo al modo de vida impuesto, un gesto de rebeldía, aunque pudiéramos considerar mal encausada.

Esto es también importante para los cubanos, para los jóvenes cubanos, por esta época nueva que se nos viene arriba, porque nos van a tratar, nos están vendiendo ya, desde el propio 17 de diciembre de 2014, el discurso de la prosperidad ajena y, con el discurso de esa prosperidad, le están ofreciendo a nuestra juventud oportunidades e ilusiones engañosas que van más allá de las que puede ofrecer el poder y el modelo revolucionario, por lo cual hay que conocer y definir bien y tener claro cuál es el modelo de prosperidad para Cuba, cuál es el horizonte de prosperidad, el deseable, el soñado, el posible, eso que tanto se dice, y que no va a ser nunca el que está a noventa millas. Y una cosa es decirlo en el discurso y otra es aprehenderlo.

Yo creo que en la historia del derrumbe soviético están muchas de las lecciones que debemos conocer. Están, por ejemplo, en la misma manera en que se estableció, creció y se desarrolló Ucrania de la que ha hablado aquí José Luis, la misma Ucrania que fue cuna de la estatalidad rusa, donde nació la Kíevskaya Rus, que fue la ciudad estado que dio origen de ese gran estado multinacional, y que quizás nunca tuvo noción de serlo, hasta que el poder soviético la convirtió en una república con todos sus atributos jurídicos y reconocimiento y visibilidad internacional, aun cuando fuera a medias.

Fui testigo –se cuenta también en el libro- en mayo de 1982 de los festejos por el 1500 aniversario de la reunificación de Rusia y Ucrania. Puedo decir que es de las muchas cosas buenas que uno puede recordar de ese país. La celebración de la calle, la que no estaba en el Palacio de los Congresos de Kíev, ni en la sede del partido, era una celebración de pueblo, de corazón, de gentes iguales. Kíev había sido siempre una ciudad ruso-parlante, por ser esa la lengua originaria de los pueblos que la habitaron, y es hoy una ciudad donde es obligatorio hablar en ucraniano, y el que hable en ruso, hijo y nieto de rusos por generaciones, se ve forzado a hablar en ucraniano y no en su lengua natal.

Esa es la realidad que enfrenta hoy, fruto de los extremismos. Ese es el fascismo: el vaciado cultural, pero yendo a las raíces de la cultura, que están en la lengua. Es un ejemplo, aparentemente lejano, pero cercano en cuanto a la necesidad de defender por sobre todas las cosas nuestras cultura –no solo la artística y literaria, sino la noción antropológica de cultura- en esta era de relaciones con un país, los Estados Unidos, que como sabemos, no tiene piedad en imponer de forma avasalladora su cultura, hábitos y valores ¡Y lo han advertido la Clinton y el propio Kerry sin tapujos, sin esconderse!

Y otros elementos a los que me quiero referir de todos los que se han abordado hoy aquí, son el factor externo y el factor interno, y las creencias, falsas, que a veces se construyen sobre los hechos internos, sobre todo a partir de su manipulación, de las imágenes asentadas por la maquinaria monstruosa de manipulación del pensamiento que ha producido el imperialismo. En la preparación del libro pude acceder a una grabación de un testimonio de la exprimer ministra británica Margaret Thatcher. Nadie puede suponer que la Thatcher tuviera la más mínima inclinación, ni respeto, ni admiración por el socialismo o por la URSS. Me limito a leerles solo unas partes del texto:

"...La URSS —decía la Thatcher— es un país que supone una seria amenaza para el mundo occidental. No me estoy refiriendo a la amenaza militar; en realidad esta no existía. Nuestros países están lo suficientemente bien armados, incluyendo el armamento nuclear. Estoy hablando de la amenaza económica. Gracias a la economía planificada y a esa particular combinación de estímulos morales y materiales, la Unión Soviética logró alcanzar altos indicadores económicos. El porcentaje de crecimiento de su Producto Nacional Bruto es prácticamente el doble que en nuestros países... Por eso siempre hemos adoptado medidas encaminadas a debilitar la economía de la Unión Soviética y a crear allí dificultades económicas, donde el papel principal lo desempeña la carrera de armamentos. Un lugar importante en nuestra política es tomar en consideración las flaquezas de la Constitución de la URSS... Por desgracia y pese a todos nuestros esfuerzos, durante largo tiempo la situación política en la URSS siguió siendo estable durante un largo período de tiempo. Teníamos una situación complicada. Sin embargo, al poco tiempo nos llegó una información sobre el pronto fallecimiento del líder soviético y la posibilidad de la llegada al poder, con nuestra ayuda, de una persona gracias a la cual podríamos realizar nuestras intenciones en esta esfera [...]. Esa persona era Mijaíl Gorbachov, a quien nuestros expertos calificaban como una persona imprudente, sugestionable y muy ambiciosa. Él tenía buenas relaciones con la mayoría de la élite política soviética, y por eso, su llegada al poder, con nuestra ayuda, fue posible".

¿Qué podemos decir, qué lección se puede extraer de aquí? Que las potencias capitalistas comprendían perfectamente el papel del Partido Comunista como fuerza dirigente de la Unión Soviética –ese que había sido consagrado en la Constitución, que ya mencioné antes, y al que renunciaron luego- y sabían muy bien de las fortalezas del modelo económico soviético, y que si mantenían esa economía planificada, con ese sistema de estímulos morales y materiales que tanto se cuestiona hoy por sus excesos y desvíos, podían salir adelante y desarrollarse con una fuerza superior, que el capitalismo no podría enfrentar.

Por eso los desgastaron, por eso los embarcaron en la guerra fría y por eso subvirtieron y desprestigiaron a toda aquella maquinaria económica, que tenía sus defectos, pero cuyos resultados anunciaban que podía ser superior. Había que impedir ese éxito contrario a los intereses capitalistas y al poder de los mercados, había que demostrar que no se podía ser partido político de nuevo tipo para liderar una nación y que la economía que este dirigiera debía ser un fracaso.

Insisto en esto porque lo escuchamos el pasado 14 de agosto en el malecón, con ese llamado a retirar el "embargo interno", que no es el mismo que algunos podamos criticar objetivamente en nuestra aspiración por perfeccionar el país soñado, sino que, como vemos a veces en las redes sociales y en las campañas anticubanas, tiene que ver con la objeción al camino socialista elegido, con la crítica a ultranza contra la economía planificada; tiene que ver con la crítica a los estímulos morales, con la crítica a otras formas de desarrollo diferentes a las que el neoliberalismo impuso al mundo, con la crítica a la empresa estatal socialista. Todo eso es parte de las lecciones que hay que sacar, porque como bien se decía, en el socialismo que se derrumbó nada fue absolutamente malo, como no lo fue absolutamente bueno, y hubo mucho que permitió avanzar, innovar, desarrollar y crecer al ser humano.

Muchas gracias

¿JUZGAR A ESPAÑA?

 |  Published in Mundo

 Sí, juzgar al Estado español eso es lo que nos propone Askapena. En estos momentos en los que lo «políticamente correcto» es el lenguaje melifluo, ciudadanista e institucionalizado, aparece Askapena, llama a las cosas por su nombre y propone una tarea concreta y verificable: hay que organizar juicios populares contra el criminal imperialismo español. Así, este reconocido colectivo internacionalista de más de 25 años de historia inserto en el movimiento popular vasco, da la vuelta a la represión española que quiere echar a la cárcel durante seis años a cinco voluntarios del internacionalismo abertzale e ilegalizar sus tres organizaciones admiradas por su efectiva coherencia democrática. Da la vuelta a la represión porque, en vez de sentarse pasivamente en el banquillo de los acusados, se pone en pie y acusa al imperialismo español, y no sólo dentro de la Sala sino en la plaza pública mediante juicios populares.

Bello concepto: juicio popular. Chernishevski vino a decir que la belleza se expresa en la lucha por la vida plena. Marx opinaba lo mismo: el ideal de vida es la lucha y lo estéticamente bello es la praxis, por eso redactó El Capital como un todo estético. Pese a sus diferencias formales la verdad y la belleza tienen una identidad básica: son radicales, van a la raíz de las contradicciones y de los sentimientos. Lenin argumentó que hay que ser tan radical como radical es la vida, mientras que Sartre reconoció que siempre que se había equivocado había sido por no saber llegar a la raíz del problema. Esta dialéctica nos descubre el porqué de la unidad de fondo entre el impacto emocional y estético de la revolución einsteiniana expresada en E=MC2 y el impacto ético y estético de los juicios populares de la Cuba Liberada contra los torturadores batistianos: la belleza moral de las mujeres violadas juzgando en la plaza pública a sus torturadores en base a la directa democracia socialista.

Askapena ha recuperado las asambleas de los pueblos comunales, y la enriquece en nuestra Euskal Herria y en otras naciones donde también van a realizarse. No se puede negar su oportunidad ahora que asistimos avergonzados e impotentes a la pasividad racista de la justicia burguesa frente a las centenares de miles de refugiadas y refugiados que buscan protegerse de las atrocidades provocadas por el imperialismo y la OTAN en pueblos circundantes a la UE. Pero los juicios populares tienen objetivos más precisos y de más largo alcance histórico: cómo se ha incrementado la naturaleza criminal del imperialismo español a la par que se expandía la OTAN desde su creación en 1949 para destrozar a la URSS, al movimiento obrero europeo y al socialismo mundial.

La supervivencia de la dictadura franquista oficialmente hasta 1978 y luego en el subsuelo del oxímoron de la «monarquía democrática» hasta ahora mismo se debe a la OTAN. El imperialismo español se hizo «democrático» modernizando sus fuerzas represivas gracias a la OTAN y simultáneamente al retroceso de la democracia burguesa en la UE: Grupo Trevi, Schengen, Europol, militarización policial y en la policialización militar, medidas represoras preventivas y activas impuestas, simultáneas a las políticas monetaristas y neoliberales que también se aplican contra las clases y pueblos explotados. La OTAN, con sus organizaciones político-militares, culturales y mediáticas secretas, de las cuales la Red Gladio es sólo una muestra, es inseparable de este retroceso general de las libertades y derechos que también se padecen en el Estado español. Con la implosión de la URSS la OTAN amplía sus objetivos no sólo invadiendo Irak en 1991, Yugoslavia en 1999, etc., sino fundamentalmente de cara a la imposición a los pueblos y Estados del decálogo neoliberal del Consenso de Washington de 1989: la OTAN pasa de ser la «defensora de la democracia» en Europa, a ser la «defensora de Occidente» en el mundo. Todo lo que sea resistirse al neoliberalismo es oponerse a Occidente y a su civilización: esta es la excusa ideológica que explica el fracasado intento de golpe de Estado de 2002 contra la Venezuela bolivariana, la extensión hacia el Este de las bases de la OTAN mediante las «revoluciones naranjas» desde 2004 anunciando lo que será el impulso al militarismo neofascista en Ucrania, etc.

 

La novedosa gravedad de la crisis desatada en 2007 en EEUU, corazón y cerebro del imperialismo, y su rápida extensión a la UE para 2008-09 abre otra fase de la OTAN en la que su esencia política real desde 1949 queda definitivamente al descubierto. En 2010 la OTAN reconoce oficialmente que la lucha contra la insurgencia interna y externa es un objetivo central. A partir de aquí no hay problema alguno para comprender quién estaba debajo de los rumores de golpe militar en Grecia en noviembre de 2011; quién atacó a Libia en 2011 forzando la balcanización del Centro y Norte de África y de Oriente Medio; quién presionó en 2012 para que Alemania aceptase que su ejército podía intervenir en la política interna del país y cómo ha procedido a reprimir la revuelta social de Hamburgo de invierno de 2013-2014, quién establece de bases militares en el Este europeo; quién dirige la guerra mediática y simbólica contra libertades y derechos en la UE; quién subvenciona e impulsa al neofascismo y al racismo; quien organiza las grandes maniobras militares de 2015; quién presiona desde dentro del reformismo de Syriza para claudicar ante euroalemania y el capital financiero transnacional.

 

Los juicios populares contra el Estado español lo son también contra el brazo militar del imperialismo, la OTAN, que cuando quiere nos bombardea las Bárdenas en sus entrenamientos, como va a volver a suceder dentro de muy poco. Juzgar a la OTAN es poner al descubierto la lógica del capitalismo, sus tendencias fuertes, lo que abre la vía a varias reflexiones urgentes en estos momentos, de las cuales sólo nos ceñiremos a las dos más necesarias. Una de ellas es que la pérdida de independencia real de los Estados formalmente soberanos no afecta sólo al vasallaje financiero y económico, etc., sino también a su «soberanía militar» al viejo estilo. La extrema derecha de cada Estado, que lo admite con la boca pequeña, encuentra en esta tendencia objetiva un argumento para su nacionalismo reaccionario y racista en sus pugnas interburguesas y en su anticomunismo, exigiendo más y más gastos militares. La conciencia internacionalista no resiste estas presiones y se refugia en la pasividad individual de la cibermilitancia desconectada de toda lucha estratégica en el interior de los pueblos.

 

Y aquí surge la segunda reflexión: qué internacionalismo es necesario en la UE y contra la OTAN; por ejemplo, cómo ayudar al pueblo griego defraudo por el reformismo pro sionista y otanista de Syriza y desconcertado ante la tendencia al alza del fascismo de Amanecer Dorado en franjas de la juventud. Y a la inversa, qué consejo y ayuda debemos pedir a la izquierda griega que puede aportarnos mucho sobre la degeneración burocrática. Qué puede decirnos sobre el papel subterráneo de la OTAN en la derrota del pueblo. Sin duda, la tragedia griega es traumática para quienes creían contra toda evidencia racional que la OTAN y la UE pueden ser controladas con bozales democráticos. Los juicios populares contra la naturaleza político-militar de la UE y del Estado español deben ser tan radicales como destructores son sus imposiciones a los pueblos indefensos. Estudios oficiales indican que un cuarto de las y los europeas están en riesgo de pobreza, cantidad que aumenta desde 2008, el 10% acumula el 69% de la riqueza mientras que el 40% más pobre sólo posee el 1%.

 

Los juicios populares servirán para demostrar que el empobrecimiento social, cultural y democrático es inseparable de la expansión de la OTAN y que el bloque de clases dominante en el Estado español ha entregado su «independencia nacional» a la OTAN para que ésta le garantice la Unidad de España.

 

IÑAKI GIL DE SAN VICENTE

 

EUSKAL HERRIA 10/09/2015