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Opinion

Este es un “mosaico” bastante representativo de la “quincena” de candidatos presidenciales que presentarán sus nombres para las elecciones presidenciales a celebrarse en 2018 en Colombia.

La primera pregunta que se haría un analista es: ¿A cuál lado del espectro político tradicional se encuentra cada uno de los fotografiados, es decir a quien representan? ¿A la Izquierda, al Centro, a la Derecha? Y, ahí es donde comienza la dificultad, pues en Colombia estas categorías tradicionales aceptadas desde la época de la revolución francesa en Europa de la modernidad y el llamado mundo occidental y cristiano; debido a la singularidad, particularidad y especificidad de la historia colombiana, donde ha habido durante exactamente 187 años un bipartidismo sectario, excluyente y violentamente hegemónico, ejercido por la clase dominante (oligarquía) mediante “sanedrines” o cúpulas cerradas con el nombre de partidos liberal o conservador (donde el primero se hacía pasar por la izquierda y el segundo por la derecha) no permite su utilización amplia para cobijar a otros sectores sociales subalternos, quienes simplemente se tenían que “adscribir como clientelas”, unas veces de manera voluntaria y otras violenta, a cada réplica local o regional del respectivo sanedrín nacional.

¿Pero realmente es de Izquierda el partido liberal, o de derecha el partido conservador y sus prolongaciones de hoy día bajo otros nombres? La respuesta es negativa, porque ambos sanedrines que siempre, después de las 9 “guerras

civiles bipartidistas” del siglo 19 y las refriegas violentas del siglo 20 sostenidas entre ellos, siempre, las solucionaron con componendas en las alturas y arreglos mutuos, donde confundían sus intereses de grupo cerrado con sus posturas políticas que presentaban como “nacionales”, y cuyo mejor ejemplo es el pacto bipartidista del Frente Nacional de 1957, con su primer gobierno (Lleras Camargo), que al calor de la guerra fría y la lucha contra la naciente revolución cubana adelantadas por los EEUU, supo poner en práctica la recomendación hecha en 1962 por el general USA Yarborough para conformar el Bloque de Poder Contrainsurgente (BPCi) que ha prolongado su dominación y explotación hasta la actualidad.

Y así, ambos sanedrines confundidos o mezclados en beneficios y en política, han representado de manera nítida (y representan hoy día) los intereses mezquinos, retrógrados y reaccionarios de una exigua minoría pre-moderna, con intereses de casta señorial anclada en el dominio de la tierra, el rentismo especulativo, y en su total sujeción y sometimiento incondicional (cipayaje) a los intereses del imperialismo anglosajón, al inicio inglés y desde finales del siglo 19 al imperialismo estadounidense y que al decir de un conocido filósofo colombiano, desarrolló en el país una contrahecha y contradictoria “modernización, pero sin modernidad”.

La segunda, pregunta derivada de lo antes expuesto es: ¿Cuál es la contradicción insalvable que existe entre cada uno de

los miembros de este mosaico fotográfico, con lo que en sociología anglosajona se denomina “The Establishment”? A nuestra manera de ver Ninguna. Ninguno de ellos ha presentado una propuesta alternativa o siquiera “maquilladora” del neo-liberalismo dominante en Colombia. Su gran diferencia radica en decir que unos apoyan la paz (se refieren al Acuerdo Final Estado- Farc) y otros, que la apoyan, pero con cambios radicales a lo pactado y escrito.

El tercer problema que se le presenta al analista es cómo desentrañar la complejidad y densidad de la llamada “coyuntura actual de la paz en Colombia”, determinada (según mi resumida opinión) por los siguientes vectores geo políticos y geoestratégicos:

Tres de ellos internos; 1- Las dificultades oficiales en la implementación del Acuerdo de la Habana y el limitado avance del proceso de paz con el ELN.

2 -La persistencia y auge del narco-paramilitarismo colombiano con su el exterminio, gota a gota, de dirigentes sociales populares y la represión violenta del Estado sobre la creciente movilización social y popular (Chocó. Pacifico. Buenaventura. Maestros, etc.)

3- Las elecciones presidenciales del 2018 en comento, que han “electorizado” y polarizado un Proceso de Paz que debiera ser de aceptación nacional y regional, hasta convertirlo en un nuevo plebiscito partidista y electorero.

Y dos externos: 4- La reactivación de la agenda de la Drug War del gobierno Trump.

Y 5- La vidriosa situación en Venezuela.

Es decir que, dicho proceso social en lugar de avanzar hacia una estabilidad; la dinámica contradictoria en él contenida lo ha ido llevando hacia una incertidumbre mayor, a un desarrollo cada vez más complejo, más impredecible, o talvez, y posiblemente, más violento.

El telón de fondo de tal escenario tiene como todo fenómeno social, materia e idea:

Lo material, es la “continuidad” y profundización en Colombia del modelo económico neo-liberal (con todos los adjetivos negativos y lacras sociales que conlleva, tales como depredador y destructor de la naturaleza, autoritario, militarista, violento, empobrecedor de la mayoría trabajadora, generador de desempleo estructural y de aberrantes desigualdades y exclusiones sociales, racista, machista, exterminador de minorías bajo la forma de limpieza social etc.)

Lo ideal, es la muy arraigada idea del fetichismo constitucional, convertida en conciencia social por el “santanderismo” de la oligarquía hegemónica, y que consiste en considerar a la Constitución colombiana como algo inmodificable (105 años de la constitución clerical de 1886, apenas modificada hace 26 años, por el reconocimiento, en el papel de algunos derechos humanos antes negados y por el

aperturismo neo-liberal en la constitución del 1991, que permitió desarrollar el actual narco paramilitarismo y adelantar la guerra contrainsurgente en su última etapa, presentada al público como guerra contra las drogas.

Es una arraigada aversión a los cambios o modificaciones en el “fetiche”, que el actual gobierno de JM Santos, durante los diálogos de la Habana llevó al extremo con el fin de evitar, por todos los medios, una nueva asamblea nacional constituyente (ANC) que incluyera las nuevas realidades sociales surgidas. Un medio alterno fue el famoso Plebiscito refrendatorio. Otro, el llamado “fast track”, y un tercero, poner como Magistrados a “fichas santistas” en el interior de la corte constitucional para que defendieran la constitución.

Se hizo un escándalo con rasgada de vestiduras y todo, solo porque la Corte Constitucional, el cancerbero oficial del fetiche, falló de acuerdo con la conciencia hegemónica y de acuerdo al fetichismo dominante:

“El cuadernillo de la constitución colombiana no se puede, ni se debe, modificar bajo ninguna circunstancia, ni siquiera citando el renglón allí escrito sobre la obligatoriedad de la paz social, porque si no, dejaría de ser fetiche”

¿Qué sucederá o mejor cómo se resolverán cada uno de las 5 variables de la incertidumbre que se ciernen sobre el proceso de paz colombiano?

La respuesta a cada una de ellas es en sí misma una hipótesis que solo su resolución nos pondrá frente a la realidad.

1- ¿Se superarán las dificultades oficiales en la implantación del acuerdo de la Habana?... Esperamos una respuesta positiva

2- ¿Se firmará un acuerdo de paz con el ELN? .... Esperamos una respuesta positiva

3- ¿Se desmontará el narco para militarismo colombiano con sus financiadores narcos y contrainsurgentes y, se suspenderá el exterminio gota a gota de los dirigentes sociales y populares y de la movilización social? .... Esperamos una respuesta positiva

4- ¿Ganará la presidencia de Colombia en el 2018, una coalición que represente los intereses del Bloque Popular Alternativo, independiente del mosaico arriba presentado, que, implemente íntegramente el Acuerdo Final de Paz del Estado colombiano y las Farc-EP y alcance un acuerdo de paz con el ELN, y además, luche efectivamente contra la corrupción? ..... Esperamos una respuesta positiva

5- ¿Se negará el gobierno colombiano elegido en el 2018, a ejecutar “incondicionalmente” (una vez más) la orden estadounidense de reiniciar la Drug War? ..... Esperamos una respuesta positiva

6- ¿Se sostendrán los Bolivarianos venezolanos en el Poder? ..... Esperamos una respuesta positiva, también.

Pero....

¿Y si las respuestas son negativas, o hay una mezcla de respuestas positivas y negativas?

Para un marxista convicto y confeso no hay sino una respuesta cierta: la lucha de masas en sus más variadas formas es lo único que resolverá todas estas incertidumbres, conduciéndonos a otras nuevas. Es la dialéctica de la vida y del desarrollo de la materia y de las ideas, y a ella, habrá que atenerse.

Solo así, se podrá supera definitivamente la pesadilla sin fin (a lo Hardy Kruger) en la que se debate el sufrido y victimizado pueblo trabajador colombiano, después de haber sentado durante 5 años en la Habana a la oligarquía más sanguinaria, pérfida y cipaya de todo el continente americano junto con sus asesores anglosajones e israelíes, en una mesa diplomática de diálogos y concertación para concluir políticamente una Guerra Contrainsurgente de 70 años de duración, y que ya había tenido antes tres intentos serios (pero fallidos) de terminación; en Casa Verde con Belisario, en Tlaxcala con Gaviria-De la Calle, en el Caguán con Pastrana y; le había costado al pueblo trabajador colombiano en números mal contados y por debajo de las reales de:

UN millón de muertos, 100 mil desaparecidos, 2 mil masacres, 3 mil fosas comunes, 6 millones de desplazados campesinos y comunidades étnicas, 429 políticos, 381 miembros de las Fuerzas Militares y 155 funcionarios civiles del Estado vinculados y condenados por Narco

Paramilitarismo. 800 mil exiliados políticos. 15 mil presos políticos acusados de guerrilleros, etc...

Lograr pactar y consensuar un libro de más de 500 páginas llamado Acuerdo Final, debe ser entendido como un gesto civilizado de grandeza, que no hace un derrotado a la espera de la clemencia VENGATIVA del vencedor, tan estimada y usada por los dominantes bipartidistas colombianos (liberales y conservadores) en las innumerables guerras y conflictos armados que sostuvieron a lo largo del siglo 19 y parte del 20, con los que definieron el dominio del Tesoro Público.

Y avanzar hacia la civilización y la modernidad democrática en Colombia, haciendo los cambios sociales que están pactados en libro INTEGRO de 500 páginas llamado Acuerdo Final. Sin atajos. Sin perfidias. Sin volverlo trizas. Y sin vuelta atrás, es la única posibilidad de avanzar en consonancia con la historia y el progreso social.

La Política como contrario dialectico de la Guerra (si también es conducida correctamente, se le da paso a la generación nueva que está pidiendo paso y se recambia lo gastado) se encargará de que así sea; de derrotar la regresión e imponer el avance civilizatorio de masas, incontenible ya en Colombia.

Esperamos también que así sea. Imágenes tomadas de Internet Fuente: Investig’Action 

Por Alberto Pinzón Sánchez

El columnista Nicolás Rodríguez, a quien nunca he considerado un amanuense de la contrainsurgencia mediática, refiriéndose a la entrega de armas de las FARC-EP, escribe su columna habitual del diario El Espectador (17.06.2017) y la explica titulándola así: “No se están rindiendo, están rendidos” (1)

Es una afirmación que como todo buen cuchillo sarraceno tiene dos filos, uno político y otro militar, que se deben analizar por separado so pena de hacer una mezcla confusa que en lugar de confundir, enreda.

Si se analiza el solo hecho político de haber sentado durante 5 años en la Habana, a la oligarquía más sanguinaria, pérfida y cipaya de todo el continente americano, junto con sus asesores anglosajones e israelíes, en una mesa diplomática a de diálogos y concertación para concluir políticamente una Guerra Contrainsurgente de 70 años de duración que había tenido antes tres intentos serios (pero fallidos) de terminación; Casa Verde con Belisario. Tlaxcala con Gaviria-De la Calle. El Caguán con Pastrana y, le había costado al pueblo trabajador colombiano en números mal contados y por debajo de las reales de:

UN millón de muertos, 100 mil desaparecidos, 2 mil masacres, 3 mil fosas comunes, 6 millones de desplazados campesinos y comunidades étnicas, 429 políticos, 381 miembros de las Fuerzas Militares y 155 funcionarios civiles del Estado vinculados y condenados por Narco Paramilitarismo. 15 mil presos políticos acusados de guerrilleros…etc...

Y, pactar y consensuar un libro de más de 500 páginas llamado Acuerdo Final; no es necesariamente un hecho que pueda ser interpretado a la ligera como una rendición, sino más bien como un gesto civilizado de grandeza, que no lo hace un derrotado a la espera de la clemencia VENGATIVA del vencedor, tan estimada y usada por los dominantes bipartidistas colombianos (liberales y conservadores) en las innumerables guerras y conflictos armados que sostuvieron a lo largo del siglo 19 y parte del 20, y con los que definieron el dominio del Tesoro Público.

Ahora bien, si se mira el filo militar de la gumía, es fácil ver que una fuerza humana de cerca de 7 mil guerrilleros armados con armas largas (como las que se ven en la foto de la ONU referenciada por Nicolás Rodríguez) más los 3 mil milicianos armados con armas cortas “desplegados militarmente” por todo el territorio y la geografía de Colombia, con una moral política intacta que se puede confirmar en las tesis de abril presentadas para su trasformación en partido político legal; con estructuras de mando y organizaciones complejas, disciplina militar estricta como la que el país vio y confirmó en los desplazamientos a las Zonas Veredales; tampoco son hechos para tomarlos a la ligera, pues como lo advirtió el propio “estratega” JM Santos; las Farc bien pudieran durar otros 20 años resistiendo la guerra contrainsurgente antes de ser derrotados totalmente, lo cual tampoco era seguro.

Así pues, que el análisis de los dos filos del puñal, es decir, un análisis político-militar, nos llevaría más bien a desechar el cuento mediático profusamente difundido y que muchos creímos del EMPATE entre las Fuerzas Contrainsurgentes del Estado y las guerrillas, para afirmar mejor que lo que hubo en profundidad fue un reconocimiento realista de ambas PARTES enfrentadas de una IMPOTENCIA COMPARTIDA, en la cual ninguna de las fuerzas hostiles lograba imponerse sobre su adversario.

Así, la guerrilla de las Farc-EP recogiendo el pensamiento de sus fundadores de la “Solución Política al conflicto” y convencida del aserto dado por Jacobo Arenas de que “el destino de Colombia no debe, ni puede ser la guerra”, también actuó con grandeza para facilitar el Acuerdo y llegar hasta su firma.

Por el contrario, dentro del Estado, los convencidos de que se podría o todavía se puede DESEMPATAR la guerra: Unos, llegando hasta su firma, pero haciendo acopio de la tradición traicionera de sus “ancestros oligárquicos” para no cumplir lo Acordado y Firmado o darle de largas a su implementación, y los Otros, haciendo trizas ese maldito libro. Sin embargo, juntos han quedado al descubierto mostrando no solo a los colombianos, sino al mundo su pequeñez histórica, su mezquindad y avaricia material, típica de su clase social regresiva y reaccionaria.

Los hechos aquí mencionados, no muestran que las Farc-EP estuvieran o estén rendidas o derrotadas. Muestran otra cosa: Que convencidos profundamente de la inutilidad de la guerra contrainsurgente que les fue impuesta desde Washington y Bogotá, que resistieron serenamente durante 70 años, llegado el momento de pactar su conclusión siguen decididos en cumplir estrictamente la palabra empeñada y firmada hasta hacerla irreversible.

Mientras que quien da muestras de la perfidia, y de incumplimiento es la clase dominante, dueña hegemónica de todos los aparatos del Estado contrainsurgente.

Muestra también que la “matrix” mediática contrainsurgente del EMPATE militar entre el Estado y las Farc-EP, no pasó de ser otro cuento piadoso de los Dominantes, con el que trataron de desvirtuar aquella verdad histórica de que es muy fácil iniciar una guerra, pero muy difícil su terminación, porque nadie sabe cómo va a terminar. De que en la guerra no hay empates. De que la famosa teoría escolástica del “justo medio” no resiste el movimiento y la dialéctica perpetua de la realidad material y del cambio.

De que la única forma de avanzar hacia la civilización y la modernidad democrática en Colombia es haciendo los cambios sociales que están pactados en libro INTEGRO de 500 páginas llamado Acuerdo Final. Sin atajos. Sin perfidias. Sin volverlo trizas. Y sin vuelta atrás.

La Política como contrario dialectico de la Guerra (si también es conducida correctamente, se le da paso a la generación nueva que está pidiendo paso y se recambia lo gastado) se encargará de que así sea; de derrotar la regresión e imponer el avance civilizatorio de masas, incontenible ya en Colombia.

Fuente Imagen ONU.

  1. http://www.elespectador.com/opinion/no-se-estan-rindiendo-estan-rendidos-columna-698705

EL ESTADO GAY

 |  Published in Opinion
El movimiento Gay-Estado Gay, entre los que se incluyen los militantes denominados LGTBIQ (lesbianas, transexuales, bisexuales, intersexuales, queer) es una de las más importantes organizaciones a nivel mundial. Los gays ocupan amplios sectores de la sociedad como la política, los medios de comunicación, la judicatura, la ciencia, el empresariado, la banca, la moda, el arte, las letras, el cine, el estamento castrense, el eclesiástico,...etc.
 
Desde luego que existe un estado Gay mundial, un lobby gay, un imperio gay  que mueve millones y millones de dólares, millones y millones de euros.  Cifras estratosféricas que demuestran su increíble poderío económico (salvaguardado con hermetismo y privacidad) Porque  estamos hablando de una organización con gran peso específico y de reconocido prestigio. Los lazos de solidaridad y de unión entre el colectivo son indestructibles. 
 
Muchos piensan que este es un asunto folclórico, lúdico o festivalero pero nada más alejado de la realidad. Tanto es así que los gays son capaces de inclinar la balanza en las justas electorales y es por esto que los grupos políticos consienten todas sus demandas. 
 
Las fiestas más importantes y más multitudinarias de Europa y los EE.UU, Canadá, Australia  son convocadas por el Estado Gay. Hay que reconocer que los homosexuales les han robado el protagonismo a los heterosexuales en muchos aspectos de la vida cotidiana.   La parada de Gay de Madrid  reúne cada año más de  1.000.000 de personas,  cifras parecidas se manejan en Barcelona, en París, en Berlín, en los Ángeles, en Londres, en Melbourne, en Tel Aviv, Tokio, Sao Paulo, Buenos Aires, Bogotá o México.  Por lo tanto tenemos que hablar de una globalización gay, de una mundialización gay. En todas las ciudades de occidente hay un gueto gay, un barrio gay o sector gay donde se desenvuelven todas sus actividades culturales y comerciales: tiendas, bibliotecas, discotecas, bares, peluquerías, boutiques, hoteles, cines, restaurantes, gimnasios, teatros, etc. 
 
Después de tantos años de represión y oscurantismo los gays (LGTBIQ) salen del armario y sin ningún pudor, ni complejos ocupan las posiciones de vanguardia. Les precede la fama, el estrellato y si antes eran perseguidos, hoy son admirados e incluso glorificados. Se ha acuñado el lema del orgullo gay como consigna revolucionaria. Como reyes y amos de la sociedad del espectáculo se les tolera sin mayores reparos el exhibicionismo y provocación, la irreverencia y transgresión. Son los mejores best sellers de  las revistas del corazón con millones y millones de ejemplares vendidos, la marca gay rompe records de audiencia en los programas de telebasura, las marca gay es garantía de éxito. 
 
Occidente de forma progresiva se ha ido afeminando como parte de un proceso de normalización promovida directamente por las políticas educativas e integradoras de los estados. Se aspira a desterrar el machismo para que haya mayor tolerancia y convivencia o respeto a la diferencia. ¿Sobreprotección paternalista? hay un cierto complejo de culpa que sumado a la victimización les otorga carta blanca para hacer y deshacer a su antojo.
 
Quien critique a los gays puede caer en desgracia ya que los ampara el aparato judicial; el más mínimo insulto homófobo, cualquier persecución o agresión por su condición sexual es castigada con multas o penas de cárcel -en los casos más graves. Porque se aplica a rajatabla la declaración universal de los derechos humanos, la constitución y el estado de derecho -que es la esencia de la democracia-. Los gays son ciudadanos de primera mientras que muchos heterosexuales sufren exclusión y marginación. Si antes los gays eran despreciados hoy gozan de gran prestigio social -especialmente en Europa y EE.UU-  La bandera arcoíris ondea triunfante urbi et orbi. Hay una industria gay, una moda gay, una cultura gay, una música gay, unas instituciones gays, una aristocracia gay,  una burocracia gay, una comida gay, ciencia gay, literatura gay, pornografía gay, páginas webs gays, en fin, un estado Gay en toda su opulencia y magnitud celestial. 
 
Entre las nuevas variantes que han surgido por generación espontánea hay que resaltar los llamados metrosexuales urbanos (pioneros de una nueva sexualidad masculina) Individuos exitosos, excesivamente hedonistas (porque en occidente –como en la antigua Grecia-el culto al cuerpo es el primer mandamiento) y vanidosos. Modelos a imitar por una juventud ávida de mitos vivientes.  Su identidad sexual es incierta o dudosa, ¿bisexualidad, tal vez? Definitivamente el homo sapiens evoluciona hacia una dimensión desconocida. Las mujeres exigen hombres menos bruscos, más tiernos y cariñosos (¿Más ambiguos?)  Si antes en España se hablaba del macho ibérico hoy el paradigma es el gay ibérico. España es uno de los países europeos que mayores cambios ha sufrido al respecto en estos últimos 40 años. Estamos en otros tiempos, en otro siglo. Sería imposible imaginar lo que hubiera pasado en el nacional-catolicismo franquista si los hombres se casasen con otros hombres o el que las mujeres se casasen con otras mujeres. Porque no solo son los gays sino también el lesbianismo el que se ha normalizado a nivel institucional. Con toda naturalidad existen  niños con dos mamas y niños con dos papas o niños con un papa o una mama, y además individuos que no quieren parejas ya que profesan más amor  por un perro o un gato. ¿Se legalizarán las uniones entre animales y seres humanos? A muchas mascotas ya se les dejan herencias y jubilaciones de oro. Es necesario sumar al macho y la hembra el  género homosexual, bisexual,  lésbico, transexual, intersexuales, queer, hermafrodita, y quien sabe cuántas cosas más. Además el sistema judicial se ha tenido que acomodar a esta demoledora realidad decretando nuevas leyes que justifiquen al derecho matrimonial, herencias, sucesiones, maternidad, patria potestad, etc. 
 
En Colombia a pesar de ser una sociedad ciento por ciento machista los escándalos de homosexualidad han penetrado hasta las mismísimas fuerzas armadas -como es el conocido caso de la "comunidad del anillo"- Altos mandos de la policía y el ejército presionaba a sus subalternos para mantener relaciones sexuales no consentidas. Por no hablar de la presidencia de la república donde a pesar del secretismo y la hipocresía se nos desvelan sorpresas que nos dejan patidifusos. 
 
Hoy no hay imposibles para la ingeniería genética y las nuevas técnicas de reproducción asistida. Se puede elegir el sexo del niño o si se quieren mellizos o trillizos. Hay un variado menú de posibilidades infinitas, igualmente bancos de semen para obtener los mejores donantes; la manipulación de los óvulos, la fecundación in vitro -capaces de programar las características físicas e intelectuales (superdotados)- Lo ideal es obtener los ejemplares más guapos, los más fuertes, los más inteligentes como lo habían previsto en su momento los científicos nazis con sus planes de eugenesia. Ya no hace falta un padre o una madre, ya no hace falta que la madre esté gestando 9 meses a su bebé con la incomodidad que ello supone pues de todo este proceso se encargan los llamados "vientres de alquiler". La moda imperante son los hijos obtenidos mediante gestación subrogada (Embriones seleccionados para ser trasferidos a un útero de una mujer diferente que va gestarlo y parirlo y luego venderlo a su "legítimos padres") Sin duda que en el futuro van a cambiar las leyes de la  reproducción humana. ¿Quizás estemos asistiendo a la creación de una raza superior -no heterosexual- con mayores atributos y mejores aptitudes?  
 
Las leyes de la genética afirman que las mujeres poseen el cromosoma XX y los hombres el XY.  Pero esto es algo relativo,  no es una ciencia exacta pues existen múltiples variables que determinan la inclinación sexual como son el medio ambiente, la sociedad, la familia o la estructura cerebral. Ya no se puede de hablar de macho y hembra sino que hay que añadir nuevos géneros: homosexual, bisexual, lésbico, transgéneros, hermafrodita, queer, homoparentales femeninas, padres solteros –sin pareja-  Habrá que definir una nueva sexualidad y nuevas maneras de amarse. Porque como lo dijo Jesucristo en su célebre frase: "Amaos los unos a los otros como yo os he amado" el amor es universal.
 
La estructura familiar va a quedarse obsoleta sin el protagonismo de la clásica familia nuclear, la familia nuclear simple, la monoparental -a causa del divorcio o separación- o muerte del conyugue. El patriarcado judeo-cristianismo: padre, madre e hijos o sin hijos, tíos, abuelos, etc.  ha entrado en decadencia. El padre o el patriarca tiene muy mala imagen porque se le relaciona al machismo agresor y opresor.
 
Hoy las operaciones de cambio de sexo hacen milagros, también las intervenciones de cirugía estética obran maravillas. Porque aquí de lo que se trata es de supera al original femenino. Todo es legal y está justificado por psicólogos e incluso costeado en muchos países por la seguridad social. Los transexuales plantean una lucha a muerte por configurar es propia identidad y bienestar físico y mental al sentirse prisioneros de un cuerpo el cual no les pertenece. Antes directamente eran enviados a centros de reeducación o tratados como seres anormales en los manicomios.
 
La iglesia católica históricamente ha condenado el horrible pecado de la sodomía (relacionado con los gays) o el  del lesbianismo y otras "aberraciones" o "degeneraciones" -según su criterio. Les acusan de ser pecadores y viciosos, hijos demoníacos de Sodoma y Gomorra. ¿Cuántos se habrán consumido en las hogueras de la inquisición? A estas alturas del siglo XXI la ética y la moral cristiana ha perdido la autoridad pues los creyentes y devotos-por culpa de la ciencia y la tecnología- se han vuelto ateos y paganos. Ya nadie tiene  miedo a Dios, ya nadie se arrodilla en los altares a pedir perdón y arrepentirse.  Muy por el contrario lo que predomina es la blasfemia que abre el camino al libertinaje, el desenfreno y la concupiscencia. 
 
El lobby gay ordena, toma decisiones, ponen y quitan las fichas que les apetecen o estorban. Los gays ocupan la más alta cima de la pirámide social. Especialmente la burguesía urbana que hace gala de un alto nivel adquisitivo, y que ha forjado unas envidiables relaciones sociales. El gay postmoderno y esclavo de la tecnología digital se caracteriza por un exacerbado narcisismo, amantes de los lujos y el sibaritismo, copan las portadas de las revistas, los periódicos, Internet, el cine o la televisión. Son estrellas rutilantes que les precede la fama, el glamour. Muchos son artistas; actores y actrices, cantantes, pintores, literatos. Pero esos si  para mantener su vertiginoso tren de vida necesitan una buena cuenta corriente que les permita complacer todos sus caprichos: trajes finos, joyas, cosméticos, operaciones de cirugía plástica, viajes, restaurantes, mansiones, hoteles cinco estrellas, clubes exclusivos. Ellos son los que marcan un estilo, una moda, una tendencia, una aplicación de IPod, un film o un selfie para colgarlos Instagram, el hamstang o el  trending topic en Twitter, los que cuentan con mayores seguidores en Facebook; un peinado sensual, una colonia Eau de Gaga, unos zapatos de tacón Christian Louboutin, unas gafas de sol Rippers.  
 
Los medios de comunicación se rinden a sus pies y para ellos los micrófonos están abiertos las 24 horas del día, las cámaras de televisión los 365 días del año. Para emitir su propaganda y publicidad no existe la censura pues están protegidos por las leyes de la libertad de expresión. Los mensajes subliminales bombardean nuestro inconsciente colectivo anunciando el advenimiento del Estado gay en la tierra. Sus principios se van imponiendo  sin que se  produzca ningún tipo de resistencia (que sería vista como una reacción homófoba o fascista) Lo paradójico del caso es que hoy los perseguidos son los heterosexuales. 
 
Se nos plantean nuevos desafíos,  una nueva lucha de clases en este caso entre  los gays pobres e invisibilizados (muchos de los cuales tienen que ejercer la prostitución como único medio de supervivencia) y los gays ricos, triunfadores y exitosos. Si hubo una revolución gay que se movilizó por sus derechos hoy lo que domina es una contrarrevolución gay, una casta gay reaccionaria, una oligarquía gay capitalista y aristocrática aliada de los poderes fácticos 
 
 
Carlos de Urabá 2017

Por: Julio César Díaz Padilla. Los docentes en Colombia en la actualidad se encuentran en huelga, producto de las precarias condiciones laborales en que se hallan hoy en día. El presente texto, lo quiero direccionar en realizar una reflexión constructiva, con una visión de fondo, en relación al paro nacional que adelanta el magisterio colombiano, que evidencia la crisis educativa en que se encuentra la sociedad colombiana. Es triste observar en cualquiera institución educativa pública del estado, donde se puede comprobar el debilitamiento institucional y el poco interés que tienen los órganos de gobierno por la inversión hacia la educación, herramienta fundamental en la construcción del ser. Se están aplicando métodos que estimulan un sistema educativo que no está siendo eficaz con el desarrollo humano que requiere la sociedad colombiana. Donde se ha consolidado un espacio de manipulación de políticas y la actuación de gran parte de funcionarios del gobierno, con una mirada muy individualista que no responden a las necesidades de las comunidades.

Particularmente quiero referirme a los trabajadores estatales, especialmente a los concernientes en el sector educativo. Manifestar un abandono del gobierno, el cual solo le interesa es desarrollar políticas que favorezcan los intereses del mercado y llenar los bolsillos de la manada de ratas que se engordan con lo que les pertenece a toda la sociedad. Como profesional de las ciencias sociales, orgullosamente educador de profesión, se tiene un gran reto, el cual es cumplir un papel importante, enfocarse en la reconstrucción del tejido social, articular fundamentalmente los procesos académicos con las necesidades de las comunidades. Para esto se requiere transformar el concepto de academia que prevalece, hacia una que se abra al respeto de las diferentes maneras de explicar la realidad, que despierte el sentido de lo humano y desarrolle realmente capacidades en las personas que fortalezcan el ser. Este paro que ha llegado a la vista de todos, tiene que ser la oportunidad de reivindicar derechos fundamentales de las personas en un estado “social de derechos”, que diariamente se atenta con la dignidad de las comunidades y diversos sectores laborales del estado. Esta es la oportunidad de comenzar a estimular cambios que alteren el orden establecido y posibilite el avance y fortalecimiento de las instituciones del estado, que se articulen realmente con las necesidades sociales.

El problema salarial ha sido un punto de conflicto entre el magisterio y el gobierno, en la actualidad las condiciones en que se encuentran muchos docentes, donde se pueden caracterizar también circunstancias laborales precarias, problemas en el sistema de salud etc… estos son algunos de los problemas de los profesores. Pero también se pide más inversión en la educación, que se fortalezca lo público por encima de lo privado. Hay que darle profundidad al tema, se necesita una transformación en el tipo de educación que se está impartiendo y que está educando a un tipo de ciudadano, bajo el concepto del capital humano. Un mundo que se deja adsorber por el espectáculo y lo material, donde se ha construido un ambiente de mentiras que contaminan el entorno, reflejado en el comportamiento de gobernantes inhumanos que solo les interesa complacer sus caprichos, prevaleciendo lo individual por encima de lo colectivo, sin principios que los regulen como servidores públicos, los cuales tienen como fin fundamental, servir a la sociedad, carentes de una ética pública, la cual es un elemento desarrollador del ser.

Hay que dejarse tentar con un poco de la buena locura, saliéndose de fronteras que limitan el desarrollo armónico del ser, crear un sistema educativo bajo un concepto liberador del ser humano, que mejore el habitad de convivencia social, formando ciudadanos conscientes de sí mismo, participes directos de la transformación social. Activos en su propia formación cultural, política, económica y del ser, que estimule un pensamiento propio, dejándose de lado imposiciones que indican el actuar de los ciudadanos. Si miramos la institucionalidad educativa en Colombia, es un limitante de las personas, donde matan la imaginación y debilitan el desarrollo del ser humano, a través del seguimiento de estándares, que son construidos desde los organismos internacionales y en la gran mayoría limitan el ejerció de la docencia en las instituciones, donde hay poca autonomía en el libre desarrollo del conocimiento, tanto docentes como estudiantes. Estos organismos internacionales solo les interesa defender los intereses de las grandes potencias que siempre han invadido nuestro territorio, creando políticas que en la actualidad debilitan lo público, en el caso particular de la educación, privándose a la gran mayoría de ciudadanos a una formación digna y sin ningún valor económico, siendo la educación derecho fundamental en la construcción de sociedad. Se necesita una anarquía mental, que permita liberar del estado de manipulación del pensamiento, que ejerce el sistema, a través de poderosos medios de comunicaciones y una formación que responde al mercado. Vendiendo comportamientos ajenos a lo local, que entretienen y desvían realidades profundas que están generando problemáticas sociales que afectan a la población, como lo es el problema educativo, que se manifiesta a través del paro que lideran los maestros, lo cual ha sido una lucha histórica con el estado.

Por último, señalar la realidad que viven un sector considerable de maestros, que aún no logran un trabajo digno. Que no están directamente laborando con el estado, trabajando en el sector privado de la educación. Donde el ejercicio docente ha sido delegado a un segundo plano y en casos extremos, los obligan a asumir roles que se salen del ejercicio docente, explotándolos laboralmente, por un salario precario. Los gobernantes a través de las instituciones se inventan método para convertir estas necesidades en ganancia para ellos, inventándose la venta de pines para concursar para una plaza, lo cual se convierte en una ganancia jugosa, jugando con las necesidades de la gente. Invitar a este sector de docentes desprotegidos laboralmente y muchos trabajando en condiciones indignas a manifestarse también, por mejores oportunidades laborales, luego de tanto sacrificio para poder pagar una educación que cada día se mercantiliza.

Por Alberto Pinzón Sánchez 

La euforia de haber obligado a la oligarquía colombiana y su sostén Imperial a firmar un Acuerdo de Paz como el de la Habana, después de 70 años de guerra contrainsurgente, 3 procesos de paz frustrados, más de un -1-millón de muertos, 80 mil desaparecidos, 4 millones de desplazados, 4 millones de hectáreas de tierra despojadas, 10 mil presos políticos,  millares de exiliados políticos esparcidos por el mundo, y el largo etcétera de cifras; además de la crisis generalizada (tanto económica como política y moral) en la que está sumidad de la sociedad colombiana. Era más que justificada.

Pero a continuación vino la realidad de “ejecutar” lo pactado, y entonces fue cuando se puso en evidencia el “para qué” había sido diseñado el proceso de paz que acababa de firmarse: Evaporar, con un soplo, el ejército revolucionario de las Farc- EP construido con tanto cuidado durante los 70 años de resistencia a la guerra contrainsurgente, evitando cualquier mínima modificación a las estructuras (jurídico-políticas-religiosas y morales) dominantes por siglos en Colombia. Fue una contradicción que pronto se tornó decisiva, entre el diseño del proceso de paz y su realización en la realidad. La contradicción de siempre y que tanto atormenta a los filósofos y también a los marxistas entre el ser y el pensar.

Hubo, durante los diálogos de la Habana innumerables hechos materiales que mostraron la intención del gobierno de Santos y sus delegados en la mesa, que dejaron traslucir la intención antes mencionada de “evaporar, sin modificar un renglón lo existente” (que el pueblo colombiano denominó con la figura conocida de “poner conejo” o irse sin pagar), pero que gracias a la seriedad, sentido histórico y responsabilidad social con la que el equipo guerrillero enfrentó el proceso de diálogos, pudieron ser sorteados hacia su superación y avance hacia el futuro.

No es posible detenerme en su enumeración exhaustiva de tanta “marulla negociadora” que la prensa alternativa informó cotidianamente. Me basta mencionar tres de las más grandes y notorias imposturas impuestas a la insurgencia por parte del “equipo negociador de Santos”:

1- Haber obligado a la insurgencia a que en aras de alcanzar un pronto acuerdo, postergara su idea de Asamblea Constituyente y aceptara “de momento” un Plebiscito, como mecanismo legitimador y legalizador de lo acordado.

2- Una vez con los resultados “deslegitimadores” de lo Pactado en la Habana, obtenidos en el tal Plebiscito, en lugar de convocar una mini Constituyente específica que legitimara y legalizara lo firmado; se forzó (una vez más) a la Insurgencia a que aceptara su fraudulento y dudoso resultado electorero obtenido con toda clase de mentiras, falsedades y delitos electorales (como lo reconoció públicamente el uribista Juan Carlos Vélez, gerente de la campaña del No en el Plebiscito) para seguir manteniendo la incertidumbre sobre la legitimidad y legalidad del Acuerdo y fundamentalmente,   para forzar a la insurgencia a “aceptar las 500 modificaciones, mejoras ” que se le hicieron al texto ya firmado, como concesiones. 

3- Con esto, se le impuso una tercera condición a la Insurgencia para que confiara en el gastado y desprestigiado “poder presidencial y la gobernanza parlamentaria de que dispone actualmente Santos”, como factor de legitimación y legalización del Acuerdo y, entregara su suerte a un utópico y exótico malabarismo parlamentario llamado con el anglicismo yanqui de “fast track”. Su fracaso en medio de las intrigas palaciegas para colocar “fichas santistas” en las innumerables cortes colombianas no pudo ser más estruendoso: El Acuerdo de la Habana sigue sin legitimidad, sin legalidad y su implementación paralizada y bloqueada, cuando no obstruida con violaciones flagrantes del cese al fuego como sobrevuelos de helicópteros oficiales , captura de guerrilleros con salvoconducto  oficial e incidentes armados en las zonas veredales, fusilamientos de guerrilleros amnistiados y de dirigentes sociales acusados de ser guerrilleros. Todo un bloqueo o como dicen en Medellín, un atasco. 

Pero como las cosas se mueven, según descubrió el sabio Galileo en la edad media, la crisis generalizada en la que está sumida la sociedad colombiana impuso a la incertidumbre del Acuerdo, tres nuevos elementos.

Uno de naturaleza económica: no hay plata o dinero para su implementación.  Otro de naturaleza moral: el escándalo de corrupción de la trasnacional Odebrecht ha alcanzado toda la cúpula oligárquica dominante. A Santos con su Fiscal Martínez, al uribismo y su pelele Zuluaga y, a gran parte de los respetables empresarios colombianos como el “cacao” Sarmiento Angulo, jefe económico del Fiscal.

Y un tercero de naturaleza política: “la perdida de desprestigio” como solía decir  Alfonso Cano antes de ser fusilado por Santos, ya no es el odio a las Farc como lo presentan ciertos monseñores expertos en manipular emociones humanas, sino que ese odio se ha invertido y ahora como lo muestra tan palpablemente las movilizaciones sociales y populares en el Chocó, en Buenaventura y el Pacífico y el paro de los maestros colombianos; el desprecio es ahora contra los impostores, promeseros políticos y represores violentos, el principal de ellos Santos de quien 7 de cada 10 colombianos lo desprecian por “conejero” e incumplidor y, contra toda la casta política pelechadora, tramposa y violenta por él representada.

Es tal la confusión generada por la crisis política en curso que, como un hecho inédito en la historia colombiana hay más de una veintena de candidatos y pre candidatos presidenciales sin ningún planteamiento creíble sobre el futuro de Colombia, sobre la solución a la crisis socio-económica y de corrupción colombiana, y sobre los procesos de paz en desarrollo (implementación del Acuerdo con las Farc, proceso con el ELN y desmonte del Narco-Para-Militarismo) así como el papel de Colombia con sus relaciones internacionales en la región.

El Poder en las alturas se ha dado cuenta de la bicicleta estática que está pedaleando y ha recurrido a dos mecanismos igual de inanes: A expedir decretos presidenciales efímeros para que cualquiera de las tantas Cortes judiciales existentes en Colombia los declare nulos. Y a montar la matriz mediática de que en Colombia, hacia las elecciones presidenciales del 2018, ya se han perfilado tres -3- fuerzas políticas: Una la “oposición” (entiéndase uribismo) dos el gobierno, y tres, la Izquierda.

Pero no es así: Primero ese abanico multicolor llamado en Colombia “la Izquierda”, está todavía muy lejos de constituirse en una fuerza única y electoralmente compacta con posibilidades de triunfo electoral. Es una ficción como cualquiera otra de las ficciones que abundan en el País. 

 Segundo, los seguidores de Vargas Lleras, vicepresidente del Gobierno Santos, en una segunda vuelta votarán indudablemente, es decir sin dudarlo, por el candidato uribista. 

Tercero, queda el candidato Liberal De la Calle, impulsado con el “anzuelo de la paz” para que como en 1936, “la efervescencia popular” (hoy llamada movilización social y popular) se pegue a la cola del llamado Liberalismo progresista de Cesar Gaviria y se elija a un “representante conspicuo” del Poder Dominante como el señor De la Calle;  arquitecto del incierto proceso de paz que continúa a la espera de legitimarse y legalizarse en la Constitución Colombiana.

Por todo esto es que me atrevo a decir que las elecciones presidenciales del 2018, serán el segundo Plebiscito del Acuerdo de Paz logrado en la Habana entre el Estado colombiano y las Farc-EP. 

¿Se legitimará o no el Acuerdo de Paz?  Eso se sabrá con certeza cuando se anuncie quien será “el continuador” de JM Santos.  

Fuente Imagen Internet   

 

 

                  

 

               

 

      

 

Acto I -Puerto Bello, Piñuña Blanco

El jueves 1 de Junio, a eso de las 8pm, media docena de individuos encapuchados y vestidos de negro, llegan a la comunidad de Puerto Bello, en Piñuña Blanco, armados de escopetas y revólveres. Pese a que a primera vista podrían parecer meros atracadores, sobre todo por las precarias armas que portan, su modus operandi parece ser el de paramilitares. Cortan las comunicaciones, agrupan a varias personas al borde del río y proceden a robar a personas específicas, sobre todo del comercio. Luego, después de dos horas de aterrorizar al caserío, roban un motor y se van con total tranquilidad río abajo con todo lo robado. Esto ocurre en las mismas narices de un batallón militar en la vereda de La Alea, adscrito a la Brigada de Selva Número 27, así como de la Fuerza Naval del Sur que opera en todo el río Putumayo. 

Esta es la segunda acción de este tipo que ocurre en la zona. Hace unos meses, también se había producido una acción similar en la vereda Puerto Silencio. También han aparecido panfletos amenazantes de grupos paramilitares –que vienen avanzando a paso firme desde el occidente de Putumayo- y hasta de un grupo que se hacen llamar "Los de Sinaloa". Esto ocurre cuando las FARC-EP ya no se encuentran en este territorio, sino que se encuentran concentrados en la Zona Veredal "Heiler Mosquera", en La Carmelita. Un mal precedente de lo que puede esperar el pueblo de estos territorios de la presencia de la fuerza pública. Hasta los más timoratos reconocen que "estas vainas no se veían cuando las FARC estaban por acá". En el pueblo corren rumores que, de hecho, la misma fuerza pública no sólo toleraría estas acciones sino que algunos elementos hasta estarían detrás de ellos. Sea como sea, la desconfianza es grande, al igual que la ansiedad. 

Esta acción ocurrió apenas un día después de una reunión en la comunidad en la cual se trató el tema de la explotación petrolera y la necesidad de oponerse al intento de la multinacional Amerisur Resources plc –de origen británico- de comenzar tareas de prospección y explotación en la zona, en medio de las comunidades campesinas, de un consejo comunitario afro y de un resguardo indígena. Esta obsesión por perforar la tierra, contaminar los ríos y saquear los recursos es parte de la visión del post-conflicto del gobierno: que las multinacionales vayan ocupando los territorios donde nunca se habían podido meter, porque se encontraban las FARC-EP en ellos. Literalmente, los territorios de presencia histórica de esta insurgencia, hoy están de remate. Para resistir al extractivismo, se está llamando a todas las comunidades del río a una asamblea los días 16 y 17 de Junio en Peneya, cerca de Puerto Calderón. 

Acto II -Piñuña Negro

El día 2 de Junio, al mediodía, durante una reunión en Piñuña Negro con dirigentes campesinos y líderes de juntas de acción comunal, para tratar el tema de la implementación de los acuerdos de paz entre el gobierno y las FARC-EP, dos helicópteros militares sobrevuelan la reunión. Están sobrevolando por mucho tiempo, hasta que después de una hora y media sobrevolando, deciden aterrizar. "Afuera está el ejército", nos comenta una señora que estaba en la reunión y que había salido para comprar algunos refrigerios. Salimos a hablar con ellos, pues la gente comienza a ponerse nerviosa. No es para menos. Piñuña Negro ha sido particularmente golpeado por las acciones contrainsurgentes durante el Plan Colombia, ha sido muy militarizado, ha vivido innumerables combates, ha visto muchos muertos y decenas de sus dirigentes han sido arrestados. Desde el 2004, al menos 36 dirigentes sociales han sido arrestados. El Plan Colombia también generó un desplazamiento masivo: de unas 2500 familias que había en el corregimiento al inicio de este operativo, hoy no quedan más de 400. Hoy el casco urbano de Piñuña Negro parece un pueblo fantasma, con casas abandonadas cayéndose a pedazos y un comercio moribundo donde alguna vez hubo de todo. En algunas de las veredas del corregimiento, esto se nota con mucha mayor crudeza: Puerto Tolima alguna vez llegó a tener 100 familias, y hoy apenas tiene 2. No es de extrañar, entonces, que la presencia militar provoque escalofríos en muchos.

Había llegado la armada en esos dos helicópteros; unos 30 militares contra-guerrillas, armados hasta los dientes con fusiles de asalto, mira telescópica, visores, granadas y cada quien con dos revólveres cruzados en el pecho, se paseaban por fuera del lugar de reunión y por el resto del caserío. Parecía que iban a una guerra medio oriental en vez de a dialogar con un grupo de dirigentes comunitarios que estaban realizando una reunión perfectamente legal. La gente miraba desde la distancia lo que está pasando con nerviosismo. Nosotros nos acercamos a hablar con un capitán de la manera más afable posible, tratando de bajar la tensión y de garantizar que la reunión pueda finalizar.

Nos informan que hemos roto un protocolo. Al parecer, la inspectora de Piñuña Negro tiene un acuerdo con la fuerza pública, a todas luces inconstitucional, según el cual no se puede realizar ninguna reunión comunitaria sin previa autorización de los mandos militares y sin la presencia física de un uniformado. Tales disposiciones son propias de las dictaduras militares del Cono Sur, más no así de un país que se dice democrático. Nos pregunta el militar que qué estábamos conversando. Le decimos el objetivo de la reunión y los temas tocados. Parece que la respuesta lo tranquiliza. Era como si esperaba que el objetivo de la reunión fuera otro.

Pregunta a mi compañero que si las cosas estaban tranquilas en Piñuña Blanco. Con sorpresa, le explicamos lo del "atraco", aunque ellos ya sabían pues las denuncias se habían hecho por la mañana. Además, resulta extraordinariamente extraño que el ejército no haya sabido del "atraco" –que a esa altura lo sabía Raimundo y todo el mundo-, pero que se hayan enterado tan rápido de una reunión comunitaria para irla a interrumpir –y de paso, para acosar y amedrentar a los participantes. El capitán nos dice entonces que anotemos su número telefónico y que en caso de un nuevo incidente, llamemos al ejército porque ellos no vacilarán en llegar a "proteger" a la comunidad. Nos dijo que en esa zona la comunidad los rechazaba y que hasta los "hostigaban", pero que si la comunidad los llamaba, ellos irían.

Luego nos preguntan si iríamos a Puerto Ospina, donde también la comunidad está adelantando acciones para oponerse a la explotación petrolera en su territorio, también por parte de Amerisur Resources plc. Uno ya va entendiendo por dónde va la cosa.  

Acto III -Peneya, Piñuña Blanco

En el último acto, dirigentes comunitarios de Peneya, Piñuña Blanco, nos explican que el sábado 3 de Junio, se habían aparecido los ejecutivos de la Amerisur Resources plc, llamando a una reunión a la dirigencia. Palabras más, palabras menos, le preguntaron a los dirigentes que cuando soltaban la tierrita. A lo cual los dirigentes exclamaron diciendo que eso no era una decisión que podían tomar ellos, sino que correspondía a  la comunidad. Y que la comunidad tiene su evento programado para el 16 y 17 y que entonces tomarán una  decisión informada. 

También nos enteramos que, camino a Piñuña Negro, los helicópteros que sobrevolaron la reunión comunitaria, también habían sobrevolado el caserío de Puerto Bello. El mensaje era claro. El día 3 también hubo reunión de la Junta de Acción Comunal en Puerto Bello y la decisión de la comunidad, ante la zozobra generada en los últimos días fue reforzar la organización comunitaria, tender más puentes con otros procesos, visibilizar la problemática del extractivismo y la resolución de la comunidad de defender el territorio. Dentro de esto, se llamó a participar masivamente en la asamblea en Peneya, pedir acompañamiento a los otros movimientos sociales, y a pedir a las autoridades garantías para que la reunión se pueda realizar en paz.

Aun cuando estos tres actos, a primera vista, puedan parecer hechos aislados, pensamos que son parte de una misma tragedia que se viene viviendo no sólo en el Putumayo, sino en todo el territorio colombiano.

Ahí donde las FARC-EP abandonaron los territorios, en el marco del proceso de paz adelantado con el gobierno (en el cual, dicho sea de paso, solamente los guerrilleros están cumpliendo su parte del acuerdo), las multinacionales han puesto la mira para adelantar actividades extractivistas y agroindustriales. En esos territorios existía no solamente insurgencia armada, sino también, por decirlo así, una insurgencia social: comunidades en resistencia contra la imposición del modelo neoliberal extractivista, que han buscado activamente participar en procesos amplios por una transformación de las estructuras políticas y económicas del país, así como en la creación de alternativas en su propia realidad local. Para quebrar esta resistencia campesina, indígena y afrocolombiana, la fuerza pública está tolerando, sino patrocinando, una situación de inseguridad y zozobra. Es muy raro que asesinatos selectivos, el aumento de la inseguridad y el avance incontenible del paramilitarismo estén ocurriendo en las mismas narices del ejército más poderoso de América Latina, y que ellos se muestren impotentes para operar en contra de estos elementos criminales. Eso si, muestran gran efectividad cuando las comunidades se organizan para protestar.

¿Qué se busca con esta zozobra inducida? Que la comunidad, en su desesperación, termine por llamar al ejército para que venga a poner orden. Al mismo ejército que ha permitido que esto ocurra. Así ellos llegan por invitación ("llámenos si vuelven a ocurrir incidentes"), como salvadores. Pero detrás de la militarización del territorio, lo que llegará es la petrolera. Eso es lo que realmente buscan, y no la seguridad de la comunidad: lo que buscan es dar garantías y protección a la petrolera para adelantar el saqueo de los recursos, y la consecuente destrucción de la selva. Con el ejército enquistado en los pozos petroleros, como se ve en otras partes del Putumayo ¿quién podría protestar o resistirse? Y como se ve en todos los territorios militarizados, la criminalidad y el paramilitarismo no cesarán sino que ahí seguirán o hasta aumentarán, mientras las multinacionales podrán saquear en paz todo lo que quieran.

La comunidad en Piñuña Blanco está viendo claramente esta estrategia y no se está dejando engatusar. Sabe que la única garantía para que la paz llegue a su territorio es la unidad de los procesos comunitarios, el fortalecimiento de su autonomía, la creación de un verdadero poder popular que pueda, mediante las guardias campesinas y la acción comunitaria, enfrentar las amenazas ante las cuales la fuerza pública se muestra impotente. En estos momentos está claro que la seguridad del pueblo depende de la capacidad del mismo pueblo. Que la defensa del territorio no puede ser impulsada más que por la alianza de campesinos, indígenas y afros, con el respaldo de los sectores urbanos que se hacen solidarios de estos procesos. Por más que uno le dé vuelta al asunto, no hay de otra. Por eso es tan importante que el 16 y 17 las comunidades de Piñuña Blanco no estén solas y que se les tienda una mano solidaria en esa lucha que es la lucha de todos.

José Antonio Gutiérrez D.

10 de Junio, 2017

Por Alberto Pinzón Sánchez

Al iniciarse el mes de junio del 2017, el llamado proceso de paz de Colombia ha entrado a depender de cinco variables que lo llenan de una total incertidumbre: tres de ellos internas; 1- Las dificultades oficiales en la implementación del Acuerdo de la Habana y el limitado avance del proceso de paz con el ELN. 2 -La persistencia y auge del narco-paramilitarismo colombiano y el exterminio, gota a gota, de dirigentes sociales populares. 3- Las elecciones presidenciales del 2018.

Y dos externas; 4- La reactivación de la agenda de la Drug War del gobierno Trump, y 5- La vidriosa situación en Venezuela.

Es decir que, dicho proceso social en lugar de avanzar hacia una estabilidad, la dinámica contradictoria en él contenida lo ha ido llevando hacia una incertidumbre mayor, a un desarrollo cada vez más complejo, más impredecible, o talvez, más violento.

El telón de fondo de tal escenario tiene como todo fenómeno social, materia e idea:

Lo material, es la “continuidad” y profundización en Colombia del modelo económico Neoliberal (con todos los adjetivos negativos y lacras sociales que conlleva, tales como depredador y destructor de la naturaleza, autoritario, militarista, violento, empobrecedor de la mayoría trabajadora, generador de desempleo estructural y de aberrantes desigualdades y exclusiones sociales, racista, machista, exterminador de minorías bajo la forma de limpieza social etc.)

La idea, muy arraigada en la conciencia social por el “santanderismo centenario” de la oligarquía hegemónica, es el fetichismo constitucional de considerar a la Constitución colombiana como algo inmodificable (105 años de la constitución clerical de 1886, apenas modificada hace 26 años, por el reconocimiento, en el papel, de algunos derechos humanos antes negados y, por el aperturismo neoliberal en la constitución del 1991 que permitió conformar el Bloque de Poder Contrainsurgente con su brazo armado auxiliar el narco- paramilitarismo y el desarrollo de la guerra contrainsurgente, presentada al público como guerra contra las drogas) Aversión a los cambios o modificaciones en el “fetiche”, que el actual gobierno de JM Santos, durante los diálogos de la Habana llevó al extremo con el fin de evitar, por todos los medios, una nueva asamblea nacional constituyente (ANC) que incluyera las nuevas realidades sociales surgidas. Un medio alterno fue el famoso Plebiscito refrendatorio. Otro, el llamado “fast track”, y un tercero, poner como Magistrados a “fichas santistas” en el interior de la corte constitucional para que defiendan la constitución.

Todo un escándalo con rasgada de vestiduras y arrancadas de mechones de pelo, porque la corte constitucional, el cancerbero oficial del fetiche, falló de acuerdo con la conciencia hegemónica y de acuerdo al fetichismo dominante:

el cuadernillo de la constitución colombiana no se puede, ni se debe, modificar bajo ninguna circunstancia, ni siquiera citando el renglón allí escrito sobre la obligatoriedad de que la paz social, porque si no, dejaría de ser fetiche”

¿Qué sucederá o mejor cómo se resolverán cada uno de las 5 variables de la incertidumbre que se ciernen sobre el proceso de paz colombiano?

La respuesta a cada una de ellas es en sí misma una hipótesis que solo su resolución nos pondrá frente a la realidad.

1- ¿Se superarán las dificultades oficiales en la implantación del acuerdo de la Habana? Esperamos una respuesta positiva

2- ¿Se firmará un acuerdo de paz con el ELN? Esperamos una respuesta positiva

3- ¿Se desmontará el narco-para militarismo colombiano con sus financiadores narcos y contrainsurgentes, y, se suspenderá el exterminio gota a gota de los dirigentes sociales y populares? Esperamos una respuesta positiva

4- ¿Ganará la presidencia de Colombia en el 2018, una gran coalición por la paz y contra la corrupción? Esperamos una respuesta positiva

5- ¿Se negará el gobierno colombiano elegido en el 2018, a implementar “incondicionalmente” (una vez más) la política estadounidense de la Drug War? Esperamos una respuesta positiva

6- ¿Se sostendrán los Bolivarianos venezolanos en el Poder? Esperamos una respuesta positiva, también.

Pero….

¿Y si las respuestas son negativas, o hay una mezcla de respuestas positivas y negativas?

Para un marxista convicto y confeso no hay sino una respuesta cierta: la lucha de masas en sus más variadas formas es lo único que resolverá todas estas incertidumbres, conduciéndonos a otras nuevas. Es la dialéctica de la vida y del desarrollo de la materia y de las ideas, y a ella, habrá que atenerse.

Fuente Imagen internet.

 

Por: David Rodríguez. Periodista en Radio Bayamo (Cuba)

La única vez que vi al Che debe haber sido entre los años 1963 ó 1964. Iba yo por la Plaza de la Revolución José Martí y en la misma esquina donde está el Ministerio de Comunicaciones y la Avenida de Rancho Boyeros, pasaba él en aquel emblemático auto norteamericano que utilizaba.

Jamás volví a verlo, pero siempre tuve la necesidad de hurgar en su vida revolucionaria, tan preñada de anécdotas y de hechos que hoy recoge la historia.

El Che, a pesar de la propaganda que invade Internet, con comentarios desfavorables negando su altruismo y humanismo, resurge como un icono de grandeza tal, que los pueblos, alejados de las mentiras y tergiversaciones, lo asumen como lo que sigue siendo: un ejemplo de hombre revolucionario que desde su óptica luchó a favor de los pobres.

Un tiempo después, ya en andanzas periodísticas por la Sierra Maestra, he podido conocer más de su trayectoria, de su respeto a Fidel y a su consagración a la lucha por la liberación de los cubanos de aquella odiosa tiranía batistiana.

Campesinos curtidos por el trabajo, con manos agigantadas por el esfuerzo en el cultivo de la tierra, guardan del Che las mejores imágenes y lo siguen considerando un guerrillero de altura cósmica, que no se quedó en Cuba luego del glorioso triunfo del Primero de Enero de 1959, sino, que, ya alcanzado el objetivo aquí, se lanzó, en cruzada intercontinental, a la lucha por las reivindicaciones de otros pueblos.

En esta tierra dejó familia, aquí nos enseñó a trabajar de manera voluntaria, él mismo se dedicó a poner en práctica esa modalidad en la Ciudad Escolar Camilo Cienfuegos en la propia Sierra Maestra, la primera gran obra del proceso revolucionario cubano, y en la que miles de niños de las montañas comenzaron a conocer el mundo a través de las letras que aprendieron a leer y a escribir.

Recorrió el país de un lado al otro, como Ministro de Industrias, recabando, en encuentros con obreros de ese sector, una mayor eficiencia en el desempeño de sus funciones, y expresó un pensamiento que sigue siendo una brújula para todos: ¨¨la calidad es el respeto al pueblo¨¨.

Los enemigos de la Revolución Cubana han tratado de demonizar su paso por nuestro país, y en muchas ocasiones le han hecho perversas acusaciones, carentes de fundamentos y de pruebas, alegando que era un hombre duro y que ´´ordenó el fusilamiento de centenares de contrarrevolucionarios´´.

Un planteamiento de ese tipo es inconcebible en una Revolución que jamás ha basado su defensa en actos de esa naturaleza, ni siquiera en la lucha armada de la Sierra Maestra, este proceso se permitió la más mínima tergiversación en cuanto a los derechos humanos, cuando aún en el mundo nadie hablaba de los mismos, y se violaban constantemente en países que hoy los tienen como ´´bandera´´.

Sería interesante preguntarle a esos ´´ ideólogos´´ las razones por las cuales nunca se han preocupado por los miles de asesinatos cometidos por la dictadura de Fulgencio Batista contra el pueblo durante su sangriento período al frente de un gobierno ilegal, basado en un golpe de Estado que cercenó las libertades públicas el 10 de marzo de 1952.

Parece una paradoja, pero en el sitio desde el cual se aguarda el fin de la Revolución Cubana, Miami, por los elementos más recalcitrantes opuestos al proceso social cubano, viven y conspiran muchos de los asesinos del pueblo cubano, que amparados por el Gobierno de Estados Unidos de Norteamérica, no cesan en sus actos hostiles.

Pero el Che siempre estuvo, está y estará por encima de esos que robaron el dinero del pueblo cubano y se fueron a La Florida, sitio seguro, garantizado por el imperio que apoyó a la dictadura de Batista hasta el último día de su existencia.

Y así, África le abrió los brazos cuando las grandes potencias colonialistas le robaban sus riquezas, (acción depredadora que continúa hoy), y necesitada de la lucha para liberarse, recibió a ese hombre que, acompañado por otros internacionalistas cubanos, abrió fuego contra la injusticia y la opresión.

La presencia del Che en el continente negro, marcó un hito en la senda del internacionalismo proletario, una manifestación de amor a la humanidad que los enemigos de la liberación de los pueblos ven como una maldición comunista. Queriendo ocultar las razones, motivaciones y causas objetivas que han permitido, aún en medio del barraje de la llamada gran prensa del mundo occidental, el desarrollo de esos sentimientos.

El Che está por encima de esos apocalípticos individuos, tanto, que no cejó en el empeño de ayudar a otros pueblos, y se lanzó a aquella cruzada en Bolivia, en un afán libertario que no concluyó con su proyección hacia la eternidad en la conciencia de los pueblos de Nuestra América.

Hoy el Che sigue vivo, incluso en los ojos de aquel que, atemorizado, le disparó para que sucediera hasta hoy y para siempre, el parto que lo proyecta no ya solamente en las tierras americanas de Bolívar y de Martí, sino por todo el orbe, donde aún su estrella tiene mucho que iluminar.

Por: Miguel Suarez (2017-05-26) Una compleja situación se esta dando en Colombia, donde pareciera que el viejo país se niega a morir y el nuevo no ha comenzado a nacer, donde la oligarquía mafiosas y terrateniente, la que se ha lucrado de la guerra, asesinado y despojado a mas de 7 millones de campesinos de sus tierras que en total son calculadas en unas 9 millones de hectáreas, la gran mayoría hoy sembradas de palma africana, caña de azúcar y banano, se aferra desesperadamente al poder buscando mantener la guerra que les ha producido fabulosas fortunas y el pueblo que en calle reclama entre otras reinvindicaciones el fin del enfrentamiento armado.

En este contexto, la corte constitucional, compuesta como todo el estado colombiano, por bandidos, mediante un fallo terminó con el llamado proceso abreviado o “Fast Track”, colocando un freno mas al proceso de implementación de los acuerdos.

Las Farc se pronunciaron diciendo entre otras que: “No se trata simplemente de la decisión judicial, con una interpretación por cierto muy controvertible que banaliza el juicio de sustitución constitucional, sino que estamos frente a la posibilidad de que -de consolidarse una mayoría en la Corte, adversa a la implementación-, se asista al desmonte del andamiaje normativo que desarrolla los acuerdos.”.

Aquí lo cierto, y de acuerdo a la reacción de quienes se han lucrado de la guerra, aunque los acuerdos no sean mas que un refuerzo y la obligación del cumplimiento de la constitución de 1991, tienen aterrorizados a una gran sector de los delincuentes que controlan el poder en Colombia que están haciendo hasta los imposible por “volver trizas el proceso de paz con las Farc” y especialmente la Jurisdicción Especial para la Paz, a donde deberán concurrir “todos quienes participaron de manera directa o indirecta en el conflicto”, a contar la verdad so pena de tener que pagar al menos 20 años de cárcel y en esta lista están desde los Sarmiento Angulos hasta ladrones de baja calaña como Fernando “Ladroño” y su jefe el narcotraficante numero 82.

En su intento por mantener sus privilegios el sector mafioso ligado a la tierra y un sector del ligado a la industria, especialmente a la agro-industria, que no se define, han realizado cualquier cantidad de actos incluso asesinatos y colocado bombas, con lo que no habían conseguido mayores resultados, pero ahora según los que saben del tema, han colocado en grave riesgo los acuerdos y su desarrollo.

A la banda de los “uribeños” camuflada en el tal Centro Democrático, que bajo un lenguaje ladino habla de mejorar los acuerdos cuando solo busca destruirlo, especialmente a los componentes de justicia y tierras, se unió ahora la banda conocida como Cambio Radical, de propiedad del ex-vicepresidente Germán Vargas Lleras, que tal como el Centro Democrático por medio de su presidente honorario, el ladrón Fernando Londoño, prometio "hacer trizas ese maldito papel" que es el acuerdo de paz firmado entre el Gobierno y las FARC-EP, por medio de su también presidente Jorge Enrique Vélez, anuncio que “Si ganamos en el 2018, se levanta la mesa con el Eln”.

Así vemos como se ha conformado un bloque de delincuentes, testaferros de bandidos no muy visibles y de multinacionales que están férreamente unidos con el objetivo de continuar la guerra de la cual viven, y lo grave es que parece, se están esforzando para allegar a ellos a un tercer grupo donde estarían Jorge Enrique Robledo, Claudia Lopez y el ex-alcalde de Medellín Sergio Fajardo, quienes a pesar de que públicamente dicen apoyar la paz, se han pronunciado abiertamente diciendo que para ellos la implementación del acuerdo no es la prioridad.

Así en su afán de "hacer trizas ese maldito papel", han asesinado a alrededor de 170 colombianos llegando hasta a la infamia de asesinar a guerrilleros desarmados y sus familiares tratando con esto de desesperar a las Farc para que los guerrilleros den por terminado el proceso y luego salir a decir que los guerrilleros no tenían voluntad de terminar el enfrentamiento armado.

En un debate radial por la W radio, que es de derecha, debatieron durante unos 40 minutos Jairo Rivera de Voces de Paz y el representante a la Cámara por el Centro Democrático Samuel Hoyos.

En los últimos 10 minutos del programa abrieron los micrófonos al público, y de al menos 10 llamadas, nueve se pronunciaron por la paz, como se denomina generalmente al acuerdo para la cesación del enfrentamiento armado, solo una de las personas que llamo se pronuncio por la guerra, un soldado llamó y se pronunció por detener la guerra, otro que dijo haber sido victima del accionar guerrillero y también pidió parar el enfrentamiento.

Si tomamos como base estas 10 llamada y al estilo de las famosas encuestas las utilizamos como una muestra, este pronunciamiento telefónico mostraría entonces el deseo de paz del pueblo colombiano, que ahora se expresa en grandes manifestaciones donde al tiempo que reclaman por sus reinvindicaciones exigen parar la guerra.

La virulenta reacción de quienes se han lucrado de la guerra buscando detener el proceso, que estilo del Quijote podríamos decir “ladran Sanchos, señal de que cabalgamos”, muestra el terror que la oligarquía colombiana le tiene a la terminación del conflicto por que, primero la guerra es su “exitosa” formula empresarial, segundo,proque el acuerdo preve un sistema de justicia que no es su torcida justicia, la que a bandidos como ladroño, Uribe y hasta a Santos no toca y tercero porque plantean entregar tierra a los campesinos, cosa inadmisible para ellos ya creen que la tierra, toda es de ellos.

Y aquí salta la pregunta a que debemos apostarle la izquierda o los revolucionarios?, A seguirle el juego a quienes se han del enfrentamiento armado y que buscan al precio que sea continuarla?, o debemos jugárnosla por la terminación del enfrentamiento armado?.

Para resolver el dilema y teniendo en cuenta que las condiciones no son iguales, es bueno echar un vistazo a la historia y recordar que cuando Lenin llegó, vía Finlandia a la Rusia zarista que se debatía en una grave crisis económica enfrentando a la vez la guerra con Alemania, la consigna de Vladimir Ilich fue “pan y paz”, y con el pueblo organizado lograron algo que ni Carlos Marx había previsto, la toma del poder en ese país.

Y es eso lo que pide el pueblo en campo y en la ciudad, en seminarios, reuniones y en las calles de todo el país, “pan y paz”.

Hoy pues, a pesar de la rabia por el nuevo incumplimiento de la oligarquía al acuerdo, debemos apostarle a la terminación de la confrontación armada que dejara al sector mas retardatorio de la oligarquía sin su formula de éxito, la sangre y puede abrir las puertas para construir un país mejor para el sufrido pueblo colombiano, que hoy venciendo el terror a militares y paramilitares se ha tomado las calles para exigir un país mejor.

Por Alberto Pinzón Sánchez 

Un trecho grande va de la euforia de la celebración que en aquel noviembre acompañó la firma del Acuerdo Final, a las afirmaciones “realistas” sobre la marcha de la implementación del Acuerdo Final hechas los últimos días por el comandante Santrich, a las que el comisionado de paz Jaramillo, llamó a sus aliados de la prensa oficial a “no pararle bolas” (1)

Otra equivocación más del equipo pacificador de Santos, que pretende meter una cuña divisionista (entre una línea blanda y otra línea dura) dentro del secretariado de la “contraparte”, que según parece ha decidido darle al comandante Santrich un papel relevante en esta difícil y riesgosa etapa del proceso de paz en Colombia, enredado por la estrategia “pacificadora” Santista de implementar “un costosísimo Acuerdo de Paz en un país quebrado en todo sentido”. Es decir, en términos de la histórica perfidia oligárquica: Implementarlo, pero sin implementarlo.

Son muchas las trapacerías en todos los niveles del Estado, o marrullas del Santismo o fracción de la oligarquía colombiana actualmente gobernante, partidaria de adelantar un proceso de paz con las insurgencias para continuar desarrollando en Colombia el neoliberalismo autoritario y depredador sin resistencia de ninguna clase y burlándose de lo pactado, que ya han sido descritas “in extenso” por el editorialista de ANNCOL y que se pueden repasar en: (2)   

En lo interior, Santos habilidosamente supo cambiar los términos: El principio filosófico trasformador que al inicio de los diálogos de paz subyacían en el fondo del Acuerdo político y diplomático entre el Estado y las Farc-EP; de “Armas por reformas estructurales en la sociedad”, fue exitosamente remplazado por Armas por Votos y facilidades para que la guerrilla “hiciera política” dentro del clientelismo establecido, lo que implicó a continuación, la aceptación de que las guerrillas nunca habían sido o tenido política y, menos que eran trasformadoras de la realidad social. Una vez más habían dejado de ser revolucionarias: Una bandada de victimarios sin castigo, que es lo que Uribe Vélez sostiene obstinadamente. 

Hecho esto, se dio el paso siguiente: remplazar el amplio y flexible concepto de Solución Política al llamado conflicto colombiano, por el de una rígida, escueta y canónica  “Solución Jurídica”, en un país de leguleyos y rábulas Santanderistas, cuyo principio practico de dominación, con siglos de comprobación, sigue siendo el de “pleito que no gano lo enredo”. Es la inercia, la parálisis, y el embrollo entre leyes, sentencias, incisos y parágrafos, que estamos presenciando en la actualidad. Definida también por el comandante Iván Márquez, con el grafico nombre de “enredadera jurídica”. 

Y en lo exterior; dado que Colombia no es el “Tíbet de Suramérica”, como solía llamarla el augur de la oligarquía López Michelsen, sino que contra los deseos provincianos de los aristócratas bogotanos se ha trasnacionalizado, dependiendo del gobierno de los EEUU y ha adquirido compromisos internacionales de todo tipo, ha tenido que aceptar la última orden Imperial dada por el presidente Trump al presidente Santos en la entrevista (18.05.2017) que va en dos sentidos: 

1-Remilitarizar Colombia como aliado central en el dominio y control de la región Andino Amazónica (¿necesito mencionar a Venezuela?) y para lo cual ya disponen de 7 mega bases militares esparcidas por todo el territorio colombiano. Uniendo una vez más el destino histórico de Colombia con lo que suceda en Venezuela y en la región.  

 2- Reactivar la “Drug War” y el antiguo Plan Colombia de lucha contra el narcotráfico, para lo cual es fundamental seguir contando con el Narco Paramilitarismo. Lo cual explica la negativa gubernamental y militar colombiana de aceptar su existencia para combatirlo y desmontarlo y, por el contrario, confirma su reactivación ejecutando o fusilando hasta la fecha a 156 dirigentes sociales y defensores de Derechos Humanos, así como su expansión y rápido copamiento de las regiones y zonas “dejadas” por las Farc-EP. No es la paz el objetivo: Es el “control del narcotráfico en la región”, como complemento al muro de Méjico.

Así las cosas, es necesario también que el bloque popular alternativo revitalice o se aferre como un náufrago a su salvavidas, a las dos consignas básicas con las que ha enfrentado esta última parte del conflicto colombiano y de las cuales se le ha pretendido despojar; pero cuya vigencia actual sigue siendo imperiosa:

  1. 1- Persistir en la Solución Política del llamado conflicto colombiano. Como fue ratificado en el comunicado de las FARC-EP y el ELN (11.05.2017)
  2. 2- Aferrarse a la movilización social y popular en todas las formas de acciones de masas, que conduzcan a una Asamblea Nacional Constituyente, la que deberá modificar los aspectos inmodificables con los que la Oligarquía trasnacional ha “blindado per eternum” su dominación sobre el pueblo trabajador colombiano en la Constitución actual  

Fuente Imagen Internet.    

  1. (1) ) http://www.rcnradio.com/nacional/choque-entre-gobierno-y-farc-por-fallo-de-corte-constitucional-sobre-fast-track/
  2. (2) http://anncol.eu/editorial/item/6479-farc-sin-plan-de-repliegue