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Opinion

Joaquin Pérez/ "Que fue que, que fue que" los restos humeantes de estos aparatos -uno con alta tecnología como visores galácticos monitoreando el departamento del Cesar- el otro con personal super jungla para el asalto final en el Urabá antioqueño, nos muestra que ahora son chatarra. No es verosímil pensar que en estos últimos 'incidentes' estuviesen persiguiendo bandas criminales de narcotraficantes, pero si es muy probable a las guerrillas colombianas que son una oposición real al statu quo de la oligarquía y a Washington.

"El viernes un avión de la Fuerza Aérea se precipitó a tierra y sus 11 ocupantes perdieron la vida. En esa ocasión el ministro de Defensa atribuyó la caída a un accidente por el hielo que se formó en uno de los motores del aparato" reseña Semana.com. Y ayer un Black Hawk causando la muerte de 16 comandos jungla adscritos a la Polícia Nal aseveran unos medios que la cola de este aparato tocó la ladera de la montaña perdiendo los pilotos, -dos capitanes- el control del aparato.

Un Estado en descomposición, también ocasiona sus estragos en las 'Fuerzas del orden'. Cantidades de denuncias sobre el dolo con que altos oficiales manejan los 28.3 billones de su caja menor se manifiestan en las dotaciones e insumos militares de mala calidad. Es muy difícil mantener en el aire a helicópteros artillados y aeronaves de inteligencia las 24 horas buscando guerrilla sin que sus componentes se desgasten y sus pilotos se duerman.

Evidente, que el alto gobierno y sus compinches los uribistas están preocupados con estos 'incidentes' según  la massmedia ya no son 'accidentes' si han fracasado en tierra ahora si que es cierto sin la ayuda aérea. Es una clase política que no ve más allá de sus narices y de sus bolsillos, lo que esta en juego hoy es la Paz de Colombia.

No es verosímil pensar que en estos últimos 'incidentes' estuviesen persiguiendo bandas criminales, muy probable a las guerrillas colombianas que son una oposición real al statu quo de la oligarquía y a Washington. Claro, No estoy afirmando que la insurgencia derribó estos aparatos de guerra contra insurgente, pero pensar que estaban persiguiendo delincuencia organizada si es francamente un chiste malo...

¿Cuando las Fuerzas Militares han perseguido a los paramilitares?  Nunca. Por el contrario le han facilitado aviones y pistas, la masacre de Mapiripán así lo demuestra....


Por Nelson Lombana Silva. (Ibagué, agosto 5 de 2015) En los últimos días dos helicópteros han caído en Colombia, ocasionando la muerte de varios militares, sobre todo soldados y oficiales de bajo rango. Las versiones aparecen por doquier, algunas superan la alucinación y la misma estupidez, pero a la final es una versión que hay que considerar en el análisis serio y coherente, si se proyecta buscar la verdad y nada más que la verdad.
 
En un conflicto bélico como el que vive Colombia la primera gran víctima es la verdad, por cuanto quien tiene el poder mediático y el poder económico presenta su verdad como la única. La información en la guerra es clave, sobre todo su manipulación.
 
En el último siniestro hay por el momento dos versiones: La del presidente de la república en cabeza de su ministro de defensa y la versión del ex presidente Álvaro Uribe Vélez. Una supuesta grabación presentada a los medios de comunicación, señala que el aparato habría sido impactado. Mientras tanto, el ministro de defensa señala que fue un simple accidente en el que la nave impactó muriendo todos sus ocupantes.  
 
¿Quién está mejor informado, el ministro de defensa o el triste célebre ex presidente Uribe Vélez? La cosa debe estar por estos lados. Todo es posible. El complot para dinamitar la mesa de diálogo instalada en la Habana (Cuba), sigue en marcha. Los halcones de la guerra no dan el brazo a torcer y buscan por todos los medios crear las condiciones para ello. Ellos son maquiavélicos por excelencia, ¿En cuántas oportunidades no han sacrificado a sus mismos hombres para crear un hecho político?
 
Todo esto se aprende en la escuela de las Américas. Tiene inspiración gringa, los Estados Unidos. "El fin justifica los medios", dice Nicolás Maquiavelo. En el sur del Tolima – por ejemplo – resultó por estos días un suboficial muerto supuestamente en combate con la guerrilla. Un desprevenido transeúnte se preguntó: "¿Cómo es posible que un militar de ese rango que anda con más de 30 unidades haya sido abaleado y a los demás no le haya pasado absolutamente nada?" Eso genera sospecha, duda.
 
Todos sabemos que la derecha y la extrema derecha vienen haciendo lo imposible para que se rompa los diálogos de paz entre la insurgencia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ejército del Pueblo (Farc – Ep)  y el gobierno Santos, empezando por el mismo presidente ante su tétrica intransigencia y pusilanimidad ante los enemigos declarados del proceso.
 
Al lado de Santos, están el ex presidente Uribe, el procurador general de la nación, Ordóñez, los medios de comunicación y el comando sur de los Estados Unidos. Todos ellos y seguramente muchos más, persisten en la torva idea de asesinar la posibilidad de paz para los colombianos y colombianas.
 
Teniendo claro los intereses económicos y políticos que están en juego y el poder imperial de los enemigos de la paz, que son los que se lucran con la guerra y nunca van al campo de batalla, todo es posible por cuanto para ellos "todo vale", no importa a qué precio.
 
Resulta extraño o mejor, preocupante, que el señor Uribe tenga información de primera mano de las fuerzas militares. ¿Quién se la suministra? ¿Generales? ¿La embajada de los Estados Unidos? ¿El comando sur de las fuerzas militares de los Estados Unidos?
 
Así las cosas, la preocupación de fondo tiene que ver con el poder militar en Colombia. ¿Quién gobierna realmente a los colombianos? Todo parece indicar que Santos es rehén de las fuerzas militares, lo cual entre otras cosas, no es nada nuevo. Recordemos lo que le pasó al ex presidente Belisario Betancur cuando la toma del Palacio de Justicia por el movimiento insurgente M – 19. Al parecer hubo golpe de estado.
 
 Contra todos estos hechos infames hay que salir a defender el proceso de paz con decisión, con coraje y con dolor de patria. Los 47 millones de colombianos y colombianas tenemos que cerrar filas. Necesitamos una paz con justicia social, una paz con cambios y una paz sin impunidad.
 
Necesitamos un país libre de violencia, un país libre y soberano compartiendo sin odios y sectarismos. Ojalá, haya una investigación sobre estos hechos y se sepa la verdad y si hay manos criminales de por medio que reciban el castigo ejemplar, pero no se puede seguir sacrificando jóvenes solo por defender los intereses de la pútrida y rancia oligarquía colombiana.  

Por: Miguel Suárez (2015-08-01). Una entrevista entregada por el abogado Enrique Santiago, asesor jurídico de las FARC-EP a la Revista Semana, puso el dedo en la llaga y puso a muchos a entender algo que es fundamental en los actuales diálogos en Cuba, y que es muy importante tenerlo en cuenta, y es que allí hay dos partes negociando, una que representa al pueblo y la otra a la oligarquía colombiana y que en esta guerra, según el informe de la comisión histórica del conflicto, el estado es responsable de cerca del 90% de los crímenes cometidos contra el pueblo.

Santiago en la entrevista entre otras se pregunto: ¿quiénes son los máximos responsables del Estado?.

Por estos días en la ciudad de Medellín, por ejemplo, la fiscalía comenzó a voltear patas arriba un basurero conocido como La Escombrera, a donde fueron a parar al menos 300 desaparecidos de la tristemente celebre operación Orión, que fue el inicio de la política de “seguridad democrática” de Álvaro Uribe, y que ha sido calificado como "la fosa común urbana más grande del mundo", ¿quienes son los responsables de este genocidio?

Debo recordar que la operación Orión se realizo en octubre de 2002, en los albores del gobierno de Uribe en la conocida como comuna 13, y en ella participaron cinco batallones de la IV Brigada, el Grupo de Fuerzas Especiales Urbanas (FUDRA), el batallón contraguerrillero del ejército, efectivos de la policía metropolitana y de la policía de Antioquia, con el apoyo del Departamento Administrativo de Seguridad (la policía política, DAS).

Más de 3.000 hombres lanzados en una operación de guerra total contra la población inerme, terminada esta los paramilitares quedaron con el control de la zona y desde allí aun hoy, esparcen videos donde se muestran uniformados y amenazan dirigentes populares.

Lo que ocurrió en la comuna 13 fue una masacre tan grande como la de las bananeras y ¿quien es el máximo responsable de la un y de la otra?. Fuel un genocidio el ocurrido contra la UP y el Partido Comunista Colombiano y ¿quien o quienes son los “Máximos responsables” de estos?

Ahora que los diálogos en Cuba, parecen estar estancados en este punto de la justicia, ya que la oligarquía pretende que los guerrilleros se declaren victimarios y así ellos salir bien librados del genocidio por ellos cometidos contra el pueblo, se impone de nuevo la pregunta ¿Y cuantos años de cárcel esta dispuesta a pagar la oligarquía?.

Es de resaltar que la muy temida por oligarquía, Corte Penal Internacional reclama el castigo a los “máximos responsables”, luego aquí quien o quienes son?, no nos pueden ahora a salir con que fue un soldadito, dos o tres o un general.

Luego de las declaraciones del abogado español, Monseñor Juan Vicente Córdoba, obispo de la Diócesis de Fontibón, se pronuncio en el mismo sentido afirmando ante la prensa: “Aquí no se puede ley para unos de una manera y ley para otros de otra manera, sino la misma Constitución de acuerdo a lo que la ley diga”.

También las Farc-EP, mediante un comunicado preguntaron: ¿Los falsos positivos fueron culpa de las FARC-EP?, Los 6 millones de desplazados fueron culpa de las FARC-EP?, Las más de 6.500 masacres cometidas por el paramilitarismo son culpa de las FARC-EP?, Las miles de personas torturadas y desaparecidas fueron responsabilidad de las FARC-EP?, Toda la violencia de género ocurrida durante el conflicto es culpa de las FARC-EP?.

Enrique Santiago aducía algo así como que ahora la oligarquía no podía disculparse diciendo que hubo una dictadura, como ocurrió en otras partes, ya que ellos se han hecho elegir “democráticamente”.

Aquí se puede pues entender el afán de la oligarquía colombiana por lavar su imagen con falacias como la “desmovilización” de los paramilitares, leyes como la de victimas y restitución de tierras y shows como los tales encuentros entre victimas y victimarios, donde nos presentaban como victimarios a paramilitares, desertores de la guerrilla o infiltrados, tratando de descargar su culpabilidad sobre ellos.

Victimarios con Alvaro Uribe y Alejandro Ordoñez, son conscientes del rabo de paja que tiene, tanto ellos como sus representados, por eso se oponen férreamente a la paz, ya que si el proceso termina bien y se llega a eso que llaman justicia, ellos serian catalogados como los “máximos responsables” y deberían  ser condenados, o de los contrario la por ellos temida Corte Penal Internacional los podría juzgar.

Juan Manuel Santos debe responder por el asesinato del comandante Alfonzo Cano, quien fue asesinado por orden suya luego de haber sido capturado vivo.

Santos públicamente reconoció el asesinato cuando sentado al lado de Roberto Sáenz, hermano de Alfonzo Cano dijo: "Yo ordené la muerte de Alfonso Cano”.

No quiero dejar sin recordar que también máximos responsables son aquellos cuya fortunas han crecido como crece la sombra cuando el sol se pone, así como aquellos cuyas tierras robadas a los campesinos, hoy sembradas de palma africana, alimentan refinerías y los dueños de las refinerías que ademas financian paramilitares.

Ellos han baboseado y aun lo hacen, diciendo que no puede haber impunidad, pues aquí es donde están los diálogos frenados porque los guerrilleros no se han dejado embolatar y exigen solución y justicia.

Es de recordar que antes que el abogado español, el ex-presidente de la oligarquía colombiana, Cesar Gaviria, el hombrecillo de la voz chillona que nos dijo “Bienvenidos al futuro” y nos devolvió al pasado, había dijo: “Comienzo por señalar que hasta ahora solo se ha hablado de justicia transicional para los integrantes de las guerrillas como para los miembros de la Fuerza Pública tanto por parte del Presidente de la República como de los negociadores. Tal decisión deja por fuera a los miles de miembros de la sociedad civil, empresarios, políticos, miembros de la rama judicial que de una u otra manera han sido también protagonistas de ese conflicto y que tienen muchas cuentas pendientes con la justicia colombiana”.

La afirmación de Gaviria, fue saludada por algunos pero muy rápido la dejaron el olvido, muy seguros de que engatusarían a los guerrilleros y que esto aceptarían ser los responsables y así ellos, la oligarquía colombiana quedarían limpios, pero por lo visto allí esta enredada la oligarquía que quería una “paz” gratis.

Es de recordar que este proceso de diálogos comenzó hace ya unos tres años, siendo en sus comienzos secreto para el pueblo, pero se venia dando unos hechos que mostraban hasta donde quería llegar la oligarquía colombiana, a la impunidad.

Uno de los primeros pasos dados por Juan Manuel Santos, fue reconocer la existencia del conflicto, aparentemente contrariando al narcotraficante numero 82, Alvaro Uribe Vélez.

Textualmente Juan Manuel Santos dijo: “El presidente Uribe y quien fue su ministro de Defensa, hoy presidente de la República, este servidor de ustedes, y los señores comandantes, nos vamos directo a la cárcel”.

Allí estaba implícito lo que les movía, la impunidad. Digo les movía porque Juan Manuel Santos no es una rueda suelta en todo este proceso, depende de la rancia oligarquía colombiana y del imperio.

Es menester recordar que Juan Manuel Santos, como ministro de guerra de la oligarquía colombiana debe responder por el asesinato a sangre fría de hijos de pobres para ser presentados como guerrilleros dados de baja en combate, cuyo numero se dice esta cerca de los 7000, ya que fueron una política de estado y claro esta, el debe responder, pero con la propuesta de Cesar Gaviria, quedaría limpio.

Hasta Cesar Gaviria quedaría limpio, ya que el paramilitarismo tuvo su auge precisamente en su gobierno y muchas de sus medidas neoliberales pueden ser consideradas como delitos contra el pueblo.

El mismo lo resumió bien ante la prensa cuando dijo ““Todos tenemos que estar tranquilos de que las acciones de la guerra, de que solo habrán las sanciones que genere la justicia transicional”.

En su momento el ELN senalo que lo único positivo de las expresiones de César Gaviria, es que “reconoce abiertamente que son miles los miembros de la sociedad civil, empresarios, políticos, miembros de la rama judicial que de una u otra manera han sido también protagonistas de ese conflicto y que tienen cuentas pendiente con la justicia colombiana”.

Pero, quien los ve, tras de ladrones bufones, siguen por allí ladrando que quienes deben reconocerse como culpables son los insurgentes, en la continuación de su estrategia de endosar al pueblo sus delitos.

Allí esta el detalle, ellos pensaban que sus crímenes quedarían impunes o que podrían descargar estos en algunos soldado o militares de rango medio o alto, pero el lio para ellos es que estos, los militares, también son conscientes, tanto los que están en Colombia como los que están en los diálogos en la Habana, que están viendo como la oligarquía pretende utilizarlo como chivos expiatorios y no están dispuesto a aceptarlo, esto lo sabemos de una fuente muy seria.

Aquí pues para ellos el dilema esta en que no les rompan el tubo, como parece exigirlo los Estados Unidos o pagar por sus delitos aunque sean penas simbólicas, es quizás por esto que unos colocan plazos como Juan Manuel Santos con sus cuatro meses, mientras otros colocan bombas como los “uribeños”, buscando acabar con el proceso.

Joaquin Pérez/ Así lo deja entrever el jefe de esta "colectividad",David Barguil, en registro que hace el El Espectador. Ni una sola mención sobre los diálogos de la Habana. La opción es votar por la UP

“Vamos por el primer lugar”: David Barguil

Dice el sr Barguil "el objetivo es ganar el poder local y regional para colocarse en primera fila hacia la Presidencia de 2018. La estrategia: ofrecer soluciones reales a la gente". Pero por favor, esto no es el Tour de Francia, además llevan más de un siglo co-gobernando con sus iguales, los liberales, o con otras marcas y payasos, y, las soluciones no se ven por ningún lado más bien mordiendo el presupuesto nacional  para su lucro personal y de paso incentivando la guerra en el país.

"Este es un partido de 166 años de historia que tiene unos estatutos serios, bien definidos y que se respetan". Usted corrobora que no son pocos los años que llevan dando vueltas en las alturas y el país en la miseria.

"Colectividad", eso ya raya con la demagogia barata. Sea más serio sr David, en ese partido los candidatos son elegidos a dedo por la cúpula. "Ni don Perico Muñoz ni doña Dioselina Pataquiva", pueden aspirar. En cambio si generoso con el "guiño" oligárquico, con los de siempre pero buenos para nada, como la sra Marta Lucía Ramírez.

Desde ya podemos frenar la corruptela electoral en Colombia. Los Invito a votar en las regionales de octubre por los candidatos de la Unión Patriótica -UP- en toda la geografía nacional. 

Por Nelson Lombana Silva

(Ibagué, julio 29 de 2015) El debate electoral de mitaca entra en la recta final. Serán tres meses de intensa actividad proselitista en toda Colombia para renovar juntas administradoras locales, concejos municipales, alcaldías, asambleas y gobernaciones. 

Un debate cruzado por el ventajismo, la corrupción y la danza de los dineros calientes al interior de la clase dominante como ha sido la costumbre. Al parecer los libretos son los mismos: Promesa, promesa y más promesa.

Más que campaña es la compra de estas curules y cargos burocráticos por la derecha que siempre se ha mantenido en el poder ilegal e ilegítimamente.

Pero, a pesar de la antidemocrática política de la registraduría y el sistema electoral, la izquierda no se puede marginar de la confrontación y tiene que hacer de tripas corazones para participar activamente de las elecciones que culminarán el 25 de octubre.

No puede colocarse de espaldas. Por el contrario. De frente y con la decisión que le ha caracterizado. Se trata de disputarle el poder a la rancia oligarquía, construir poco a poco una nueva clase dirigente salida de las entrañas del pueblo, libre de los vicios de la tradicional clase dirigente. Ser diferente.

La derecha vota por nombres, la izquierda vota por programas. ¡Qué diferencia tan abismal! Por eso la izquierda parte de la necesidad de educar políticamente al pueblo. Esta filosofía no es un prurito. Es la consecuencia con el proyecto político de construir una sociedad distinta, basada en los valores éticos, sociales, económicos, políticos, culturales y ambientales.

La izquierda educa políticamente, la derecha aliena, enajena, compra. Por eso la izquierda debate colectivamente con base en la ciencia, la democracia y el humanismo, la derecha impone, elude el debate y todo se resume en lo que dice una persona: El jefe.

La derecha desarrolla su campaña montando show mediático, que se traduce en improperios, insultos y mentiras. La izquierda – por el contrario – aprovecha la campaña para agitar sus tesis, discutirlas con la comunidad y sobre todo, proyectar modelos de vida distintos a los tradicionales.

La derecha propugna porque todo siga como está. Que nada cambie. La izquierda propugna por un cambio estructural y de fondo, que todo cambie para bien de todos sin privilegios de ninguna naturaleza.

Desde esta perspectiva, el debate electoral se convierte en una batalla ideológica y política sumamente importante, a la cual debe concurrir la izquierda con decisión y coraje, teniendo en cuenta su plan táctico y su plan estratégico. No se puede dejar una sola batalla sin dar, así la izquierda sea el pequeño David y la derecha el gigante Goliat, como efectivamente lo es.

La derecha tiene el poder corruptor del capitalismo, la izquierda la fuerza formidable de la razón, de los argumentos y de la verdad. En cada barrio o vereda, donde haya una persona de izquierda, sea hombre o mujer, debe estar dispuesto o dispuesta a abrir el debate, a presentar iniciativas y a profundizar la unidad, luchando por erradicar el analfabetismo político entre las masas. Lo fundamental es el proceso. Un pueblo educado políticamente decide autónomamente su propio destino, un pueblo alienado está a merced de los oportunistas, es víctima de la manipulación.

Esa es la razón del debate electoral. El fundamento. La esencia.

De otra parte, hay que tener en cuenta que cada debate electoral tiene sus características particulares. Hechos específicos y concretos que hay que tener claro, comprender y analizar detenidamente. El central de esta campaña electoral es sin lugar a dudas la paz y más concretamente los diálogos de la Habana (Cuba) entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ejército del Pueblo (Farc – Ep) y el gobierno nacional de Juan Manuel Santos Calderón.

Diríase que los bandos están bien definidos: Los partidarios de la salida política al conflicto social y armado que ya supera los 50 años y los partidarios de que Colombia siga transitando los caminos trágicos de la violencia. No hay términos medios.

Así las cosas, este proceso de paz está cruzado indudablemente por la lucha de clases. La rancia oligarquía – que nunca va al combate – se empecina en la guerra, mientras el pueblo – que sufre a diario los estragos de la confrontación – añora la paz con justicia social.

Lo que sucede es que los enemigos de la paz hacen causa común para incentivar la guerra. Esos enemigos son: El gobierno Santos, el ex presidente Uribe, el Procurador General de la Nación, Ordóñez, los medios masivos de comunicación y el comando sur de los Estados Unidos, principalmente. Ellos añoran la pax romana, la paz de los sepulcros, mientras el pueblo añora cambios estructurales en todos los campos posibles.

La disputa electoral estará cruzada por el tema de la paz indudablemente, sin pretender decir que será el único tema. Hay muchos temas más de suma urgencia como el ambiental, la lucha contra el modelo neoliberal, la movilidad, la defensa de lo público, etc.

Todos estos son temas que hay que discutir con la comunidad en el marco de la campaña electoral, hacer propuestas y asumir responsabilidades sin vacilaciones de ninguna naturaleza. Esa es la tarea esencial de la izquierda. Ese es el sentido político de la campaña electoral.

Consecuente con ese postulado, la Unión Patriótica (Up), en el caso particular de Ibagué, ha presentado un ramillete de candidatos a las juntas administradoras locales (Jal), al concejo municipal y a la asamblea del Tolima. Se mezcla la juventud con la experiencia, lo cual hace que la Up se proyecte en el tiempo y en el espacio.

Hay entusiasmo. Hay decisión y ganas de luchar. Ayer lo demostró por ejemplo, el candidato a la asamblea el compañero Danilo López Carrero, un líder comunitario integral, al participar del plantón de solidaridad con el compañero Héctor Enrique Martínez Pineda, padre de un niño de 16 años que fue al parecer asesinado a sangre fría por la policía nacional en Cali hace 3 años.

Héctor Enrique, que también es Defensor de Derechos Humanos y se encuentra amenazado, viene haciendo el recorrido a pie Cali – Bogotá. En Ibagué permaneció cuatro días y al marchar ayer fue despedido por comunistas y miembros de la Up en cabeza de Danilo López Carrero. La intervención de Danilo fue directa y valiente, porque no solo se solidarizó con el padre del infante, sino que enjuició al régimen calificándolo de "criminal y asesino".

Así las cosas, hay un ambiente combativo al interior de la Unión Patriótica en Ibagué, unos deseos inmensos de avanzar en la socialización del programa de este movimiento político, llamando siempre a la unidad y a la acción de masas, pues se trata de teorizar pero también de practicar. No se puede desligar una cosa de la otra. Diríamos que también en Ibagué la Up la tiene clara. Entiende el sentido político del debate electoral, por eso, convoca a la comunidad ibaguereña a participar activamente del proceso y a votar por los candidatos del pueblo, por los candidatos de la Unión Patriótica.

Por: Miguel Suárez (2015-07-16). Dos bombas explotaron el jueves 2 de julio en Bogotá, en las sedes del fondo de Pensiones y cesantías Porvenir, de Luis Carlos Sarmiento Angulo, en lo que algunos llaman el corazón financiero de Bogotá, una de las zonas mas vigiladas del país, dejando algunas personas heridas.

La noticia causo conmoción en el país, que recordó los tiempos de las bombas del Das y del cartel de Medellín.

Escasamente había pasado una semana cuando otra bomba, esta vez noticiosa fue entregada al país, según el parlanchín que oficia como jefe de la policía de la oligarquía colombiana, general Rodolfo Palomino, ellos después de haber unidos esfuerzo de todos los aparatos de policía y después de una investigación exhaustiva, había logrado detener a los autores de las bombas.

Un grupo de 15 personas ligadas a diferentes organizaciones populares, que según el, eran una “célula naciente” del ELN.

Por los burdo de la historia, muchos alertaron desde la primeras noticias de que se trataría de un montaje o falso positivo, que entre sus autores tendría a general Rodolfo Palomino, de conocidas relaciones con paramilitares y fascistas.

Y no se equivocaron, hoy los jóvenes detenidos tras la exhaustiva investigación, que como pruebas presentan fotos borrosas donde no se reconoce bien a una persona, fotos de almuerzos en restaurantes o de estos montando en bicicleta, nos dicen que ellos no fueron capturados por las bombas en las oficinas de Julio Mario Santodomingo, sino por una manifestaciones en mayo pasado.

Días después de las bombas, una serie de llamadas telefónicas sembrado terror el Bogotá fueron reportadas por la ciudadanía, ante lo cual tanto el ministro del interior Juan Fernando Cristo y el propio Juan Manuel Santos, señalaron que fue el grupo de los “Uribeños“ el autor de las llamadas.

Si los “Uribeños”, como lo asevero el gobierno estuvieron tras las llamadas que sembraban el terror, porque no pensar que también estaban tras las bombas?, entonces porque tapar esto con la captura de unos jóvenes “por disturbios en la universidad nacional”, presentadolos primero como los autores de las bombas en Bogotá?, ¿porque tapan las acciones terroristas de los Uribeños?

Joaquín Pérez/  El problema fundamental radica en que el pueblo colombiano no confía para nada en la oligarquía que hoy representa el sr Juan Manuel Santos.

A lo anterior debemos agregarle la falta de interés del presidente y sus ministros en promocionar lo hasta ahora firmado en la Mesa de la Habana, por el contrario, -sobre todo el anterior MinDefensa, Pinzón- se han dedicado a descalificar lo andado, sólo para mostrar que sus carteras si van a cambiar el país sin el concurso de las farc y los aportes majestuosos del pueblo colombiano. Nada más alejado de la realidad. Estos oligarcas como no entienden por las buenas, entonces a las malas.

Ahora que el presidente reconoce que para exterminar la guerrilla "se necesitarían dos décadas", aunque equivocado, algo es algo en su pobre imaginación, tozuda y ciega. Tengamos en cuenta que a todo le ponen fechas y a cada quien un valor en pesos o dolares, dependiendo de si es de Bogotá y/o Whashington el "caza fortunas".

Como no ha existido una pedagogía para la paz de parte del gobierno, nos movemos al vaivén de lo que les de la gana decir a los medios de comunicación, siempre prestos a descargar su veneno a todo lo que se proponga desde la Habana. Aclaro, las propuestas de la insurgencia porque del lado de los voceros del gobierno no recuerdo una.

La confrontación y afectaciones han arreciado. La guerrilla, que para algunos ingenuos estaba arrinconada, emerge con fuerza sacudiendo a unas FF.MM entrenadas para matar y despoblar. En lo que queda, de hoy al veinte de julio en la promulgada Tregua Unilateral, la guerrilla podrán confirmar si están "derrotadas" o todo lo contrario.

La administración Santos no debe desperdiciar esta oportunidad que brinda la guerrilla que hoy dirige Timoleón Jimenéz. Prolongar innecesariamente el conflicto interno no le conviene al país. El desangre de recursos en la guerra, muy bien puede invertirse en la desbordada crisis social, increscendo, además, por la enorme corrupción en todas las dependencias del Estado.

Todas la condiciones están dadas para la firma del Cese Bilateral, cancelando el indigno papel de las Fuerzas Militares, de cuidar intereses de la oligarquía, de las multinacionales saqueadoras y la de fabricar con sevicia los llamados eufemísticamente, "falsos positivos". Su nuevo rol, defender la soberanía de Colombia.

No sobra recordar  que la insurgencia desde antaño, han intentado por convenir un acuerdo con los apoltronados en el poder, sin resultados. Todos frustrados por los herederos del tristemente célebre Santander.

Miguel Suárez (2015-07-11). El pasado fin de semana circulo profusamente una entrevista, según dicen, realizada por el periodista Juan Gossain, que fue repartida a todos los medios de desinformación, que la publicaron con títulos un poco diferentes, pero todos alertaban sobre el “fin de los diálogos”.

Al publicar el mencionado articulo, el diario el Espectador escribió: “Nota del director: Publicamos esta entrevista por el interés noticioso que tiene, pero advertimos a los lectores que fue distribuida por la Presidencia de la República a varios medios. El Espectador no intervino en ella ni tuvo oportunidad de hacer preguntas o contrapreguntas“.

Así que es importante que tengamos en claro que la entrevista fue repartida por el gobierno y como indico el diario el Espectador, ninguno de los medios que la publicaron participaron en ella, por lo que podríamos decir deja el sabor de que fue fabricada a pedido.

Al mismo tiempo los medios presentaban los pedidos de mas guerra de algunos “empresarios” como José Félix Lafaurie de Fedegan, Jorge Humberto Botero de Fasecolda, Rafael Mejía, presidente de la SAC, quien afirmo que al aceptar una tregua bilateral el gobierno incumpliría sus compromisos.

Todos ellos de forma incomprensible, al tiempo de que se quejan de accionar guerrillero y del efecto en sus bolsillos, pidieron mas guerra.

Como ya es costumbre, el retardatario procurador Alejandro Ordóñez, en una de esas salidas que solo se les ocurre a los “uribeños“, dijo que la forma de terminar los actos guerrilleros era suspender los diálogos, como si antes de los diálogos no hubiese habido actos guerrilleros.

La reacción de los “honorables“ empresarios no fue aislada, a ellos se unieron algunos de los que hace algunos años eran guerreristas a morir y hasta antes del articulo, pacifista, luego, por alguna horas guerreristas, hasta que volvieron al redil, o mejor dicho cayeron en cuenta de la jugada.

Ante los vientos del fin de los diálogos, un grupo de partidos hizo una nota enviada a las Farc-EP, donde pedían a esta que suspendiera su accionar, pasando por alto que fue el gobierno quien obligo a la suspensión de la tregua unilateral de la guerrilla.

Los partidos o bandas firmantes fueron: el partido de la U, partido Liberal, Cambio Radical y la mezcolanza verde, apartando se de esta, aunque estuvo en gran parte de acuerdo, quedo el POLO, que argumentó, acertadamente, que había que exigir a ambas partes el desescalonamiento del conflicto.

La entrevista se hizo publica unas dos semanas después que que Juan Manuel Santos anunciara públicamente que: “Espero que en estos días, hoy o mañana, podamos terminar ese punto de la reparación en los textos de La Habana”, firma que no se dio y no explico el porque.

También se hace publico el articulo a tan solo dos o tres días de que dos bombas de bajo poder explosivo reventaran en Bogotá, en las sedes del fondo de Pensiones y cesantías Porvenir, de Luis Carlos Sarmiento Angulo, en lo que algunos llaman el corazón financiero de Bogotá, una de las zonas mas vigiladas del país.

Y luego de una andanada de terrorismo telefónico desatado, como lo han asegurado personajes del alto gobierno, por la banda de los “uribeños“.

De la entrevista se puede inducir la desesperación del gobierno de Juan Manuel y de la oligarquía en general, porque la insurgencia cese su accionar que les pega a donde a ellos les duele, en el bolsillo, y así buscan un consenso “nacional”, o sea entre ellos, para firmar la tregua bilateral con la guerrilla, que ellos habían asegurado no se daría sino al firmarse un acuerdo y para desmontar el paramilitarismo.

Aquí quiero entonces repetir las palabras del Rafael Mejía el presidente de la SAC, una de esas bandas que se lucran del terrorismo de estado y que no quieren ceder nada en esta negociación.

Textualmente dijo Rafael Mejía: “Las condiciones que se establecieron previamente no incluían un cese bilateral, aceptar la imposición que propone las Farc es mostrar que no se respetan lo pactado inicialmente”.

Se comentan en medios de los “especialistas en el conflicto colombiano“, y por los alaridos de los representantes de la oligarquía se intuye, que los diálogos están en un momento difícil, llegando en la entrevista, Humberto de la Calle, el jefe negociador de la oligarquía a decir que “es posible que un día de estos las Farc no nos encuentren en la mesa”.

Momento difícil que al que le podríamos colocar nombre, tregua bilateral y garantías de no repetición.

Es por eso que el anuncio de Juan Manuel Santos de que “en estos días, hoy o mañana, podamos terminar ese punto de la reparación en los textos de La Habana”, se quedo sin consecuencia, y es que según se desprende de los comunicados de la delegación de paz de las Farc-EP y de lo anunciado por Santos, el punto de la reparación de las víctimas y las garantías de no repetición esta prácticamente acordado y esta frenado por la exigencia de los guerrilleros, y del pueblo colombiano, de desmonte del paramilitarismo como estrategia contrainsurgente de la oligarquía colombiana.

Y es que para ese sector que con las bombas quedo claramente identificado, el detener el paramilitarismo, es inaceptable, ya que con ello, ellos han acumulado inmensas extensiones de tierra e inmensas fortunas.

La reacción de apoyo a los diálogos por parte de los partidos y de una gran parte de la población, parece ser la buscada por la oligarquía con su articulo, que ademas busca presionar a las Farc-EP, con el cuento de que “el tiempo comenzó a jugar en contra del proceso de paz", como lo señaló Juan Manuel Santos en una ceremonia militar en Bogotá.

Si los diálogos están empantanados lo estarían en el punto de la justicia, donde ellos prácticamente le imploran a la guerrilla que acepten ser victimarios para de esta forma la oligarquía sacarse en limpio, cosa que los guerrilleros no ha aceptado, en el tema del tubo que implicaría una tregua bilateral y en el tema del desmonte del paramilitarismo, que no solo hace contorsionar a los “uribeños“, porque también se contorsiona la llamada oligarquía tradicional.

Esta históricamente documentado como la oligarquía colombiana, casi desde la fundación de la república, como parte de su política contra insurgente, a utilizado la estrategia paramilitar para controlar la inconformidad popular y mantenerse en el poder.

De la Calle, en los casi tres años que llevan oficialmente los diálogos, nunca había concedido una entrevista de este tipo a ningún periodista, y las bombas en las oficinas de Julio Mario SantoDomingo, que al parecer buscaban el apoyo de este, uno de los hombres que se ha enriquecido con el terrorismo de estado, en la cruzada para terminar los diálogos, parecen ir en la misma dirección, justificar el fin de los diálogos ya que ellos saben que sin el paramilitarismo, lo sabemos, mas dura una banana en la puerta de una escuela que ellos haciendo fabulosas fortunas.

Este punto viene muy pegado con otro, la dejación de las armas para hacer terrorismo, y aquí mis amigos parece estar el detalle, ellos estaban soñando con un “proceso de paz“ o de rendición, como fueron los del M-19, La Corriente de Renovación Socialista, etc, etc, donde nada cambio y allí esta el meollo del asunto, o hay cambios o no hay nada, ese parece estar el dilema de la oligarquía colombiana, para lo cual buscan consenso entre ellos.

Si quieren que no les rompan el tubo deberán ellos, la oligarquía dejar las armas, comenzando con desmontar la estrategia paramilitar, si tanto hablan de que no quieren impunidad, deberán ellos, la oligarquía, comenzando por los cacaos, decir cuanto tiempo de cárcel están dispuesto a pagar.

The game is over.

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Por: Alberto Pinzon Sanchez / Por primera vez en los últimos 50 años que llevo siguiendo la “performance” (desempeño) de J.M Santos,  estoy de acuerdo con él: La partida de naipes ha llegado a su fin.

En la última intervención (09.07.2015) durante la trasferencia de mandos militares y rodeado de la cúpula entrante; ya sin los faroles o los “blofs” que acostumbra a tener en esas ceremonias militares, con la humildad o quizás con el realismo del tahúr que al final del juego debe mostrar las cartas que tiene en la mano, Santos debió repetir y condensar de una sola vez, dos afirmaciones serias que sus dos plenipotenciarios para asuntos de la paz no supieron trasmitir (o pasaron inadvertidas) en sus entrevistas ante el oligopolio mediático contrainsurgente (OMCi) dominante en Colombia:

 -Del empresario Villegas: (….) “Yo quiero aquí decirles a las Farc, a través de este reportaje, que si firmamos yo seré el primer garante de esa seguridad” (….) 28.06.2015

-Del Dr. de la Calle: (…) “No soy capaz de darle un plazo porque esa es la pregunta del millón de dólares, pero sí me parece claro que el proceso está llegando a su fin, por bien o por mal” (…..) 05.07.2015

¿A qué se debe este súbito arranque de realismo? Fundamentalmente a cuatro cosas recientemente sucedidas. Veamos:  

   1-Primero, que con la llegada del empresario Villegas  reconocido amigo político del ex presidente Pastrana, a la jefatura de las FFMM y el vermífugo que este les está dando a los altos mandos militares partidarios de Uribe Vélez, Santos ha fortalecido su posición en dos aspectos fundamentales; uno, le ha quitado (además de los apoyos dentro del generalato) el gran apoyo de Pastrana al Uribismo que ya empieza a mostrar su debilidad interna, (ejemplo el debate con la ministra de educación Gina Parody) y dos, ha reducido la influencia (no profesional o golpista) dentro de las filas militares de la poderosa asociación “uribista” de militares en retiro (ACORE), reduciéndola a su real tamaño. ¿Cuál tuerca puede ahora  apretar el general Bonet escarnio, cuando no pudo apretarla cuando con su paisanos Mancuso y Jorgito 40  tenían el país a sus pies?

  2- Segundo que, según parece y por las denuncias que ha hecho sobre el fallo del Consejo de Estado, el procurador Ordoñez empieza a sentir en su propia silla y en su frondoso buró, los costos de su irracionalidad política y su fanatismo religioso.

   3- Tercero que, la respuesta de la Insurgencia guerrillera a los terroríficos bombardeos, violatorios del DIH y con los cuales el dúo diabólico Santos-Pinzón ordenó volatilizar al delegado de paz Jairo Martínez, junto con  40 jóvenes guerrilleros que escuchaban las charlas sobre la solución política al conflicto; derrumbaron ante la faz del mundo el cuento militarista y contrainsurgente de que las FARC estaban derrotadas o a “tiro de as”; con el cual el Bloque de Poder Contrainsurgente (BPCi) ha justificado la guerra en Colombia durante los últimos 60 años.

Pero además, las Farc y la insurgencia colombiana mostraron que dentro del triángulo equilátero estratégico Tiempo-Espacio-Tecnología, estaban en condiciones de continuar resistiendo la ofensiva contrainsurgente todo el tiempo necesario hasta que el Bloque de Poder y su economía tras-nacionalizada colapsaran, en un escenario dantesco inimaginable y nihilista de “si no hay patria para todos, no habrá patria para nadie”. Por esto todo el mundo (dentro y fuera) ha saludado con un gran respiro el paso dado por la comandancia de las Farc de ordenar una nueva tregua unilateral, mientras nadie ha aplaudido las medidas militaristas de Santos.

 4- Cuarto que, el proceso de Unidad Popular amplia y democrática por la base y sin sectarismo (por lo menos en Bogotá), así como el avance y despliegue de la movilización popular en todo el país empiezan a preocupar al “núcleo central” del Bloque de Poder Contrainsurgente y le está limitando seriamente “los márgenes de maniobra” amplios con los que tradicionalmente contaban en las elecciones.  

Finalmente, por todo esto, coincidimos con el presidente Santos en que proceso de la Habana está llegando a su fin y para que nos entendamos lo decimos en su idioma favorito: The game is over. Solo discrepamos radicalmente con la amenaza del Dr. de la Calle en la dicotomía escolástica que nos presentó en la entrevista en comento del “por bien o por mal”, porque sencillamente no hay sino una sola posibilidad real y esta es por bien.

Es decir la partida debe terminar (game over) pero bien: Entregando a la sociedad colombina ojalá lo más pronto posible, el acuerdo firmado en la Habana de finalización del conflicto.

Fuente imagen Semana.com 

Miguel Suárez (2015-07-05). Que "En La Habana no se está negociando nada de las Fuerzas Militares, ni de la política económica", acostumbra a decir Juan Manuel Santos, presidente de la oligarquía colombiana y sus escuderos, cosa que muchos podrán haber asumido como cierto, pero lo cierto es que si eso no se toca no habrá paz para nadie.