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Opinion

Por Alberto Pinzón Sánchez 

La euforia de haber obligado a la oligarquía colombiana y su sostén Imperial a firmar un Acuerdo de Paz como el de la Habana, después de 70 años de guerra contrainsurgente, 3 procesos de paz frustrados, más de un -1-millón de muertos, 80 mil desaparecidos, 4 millones de desplazados, 4 millones de hectáreas de tierra despojadas, 10 mil presos políticos,  millares de exiliados políticos esparcidos por el mundo, y el largo etcétera de cifras; además de la crisis generalizada (tanto económica como política y moral) en la que está sumidad de la sociedad colombiana. Era más que justificada.

Pero a continuación vino la realidad de “ejecutar” lo pactado, y entonces fue cuando se puso en evidencia el “para qué” había sido diseñado el proceso de paz que acababa de firmarse: Evaporar, con un soplo, el ejército revolucionario de las Farc- EP construido con tanto cuidado durante los 70 años de resistencia a la guerra contrainsurgente, evitando cualquier mínima modificación a las estructuras (jurídico-políticas-religiosas y morales) dominantes por siglos en Colombia. Fue una contradicción que pronto se tornó decisiva, entre el diseño del proceso de paz y su realización en la realidad. La contradicción de siempre y que tanto atormenta a los filósofos y también a los marxistas entre el ser y el pensar.

Hubo, durante los diálogos de la Habana innumerables hechos materiales que mostraron la intención del gobierno de Santos y sus delegados en la mesa, que dejaron traslucir la intención antes mencionada de “evaporar, sin modificar un renglón lo existente” (que el pueblo colombiano denominó con la figura conocida de “poner conejo” o irse sin pagar), pero que gracias a la seriedad, sentido histórico y responsabilidad social con la que el equipo guerrillero enfrentó el proceso de diálogos, pudieron ser sorteados hacia su superación y avance hacia el futuro.

No es posible detenerme en su enumeración exhaustiva de tanta “marulla negociadora” que la prensa alternativa informó cotidianamente. Me basta mencionar tres de las más grandes y notorias imposturas impuestas a la insurgencia por parte del “equipo negociador de Santos”:

1- Haber obligado a la insurgencia a que en aras de alcanzar un pronto acuerdo, postergara su idea de Asamblea Constituyente y aceptara “de momento” un Plebiscito, como mecanismo legitimador y legalizador de lo acordado.

2- Una vez con los resultados “deslegitimadores” de lo Pactado en la Habana, obtenidos en el tal Plebiscito, en lugar de convocar una mini Constituyente específica que legitimara y legalizara lo firmado; se forzó (una vez más) a la Insurgencia a que aceptara su fraudulento y dudoso resultado electorero obtenido con toda clase de mentiras, falsedades y delitos electorales (como lo reconoció públicamente el uribista Juan Carlos Vélez, gerente de la campaña del No en el Plebiscito) para seguir manteniendo la incertidumbre sobre la legitimidad y legalidad del Acuerdo y fundamentalmente,   para forzar a la insurgencia a “aceptar las 500 modificaciones, mejoras ” que se le hicieron al texto ya firmado, como concesiones. 

3- Con esto, se le impuso una tercera condición a la Insurgencia para que confiara en el gastado y desprestigiado “poder presidencial y la gobernanza parlamentaria de que dispone actualmente Santos”, como factor de legitimación y legalización del Acuerdo y, entregara su suerte a un utópico y exótico malabarismo parlamentario llamado con el anglicismo yanqui de “fast track”. Su fracaso en medio de las intrigas palaciegas para colocar “fichas santistas” en las innumerables cortes colombianas no pudo ser más estruendoso: El Acuerdo de la Habana sigue sin legitimidad, sin legalidad y su implementación paralizada y bloqueada, cuando no obstruida con violaciones flagrantes del cese al fuego como sobrevuelos de helicópteros oficiales , captura de guerrilleros con salvoconducto  oficial e incidentes armados en las zonas veredales, fusilamientos de guerrilleros amnistiados y de dirigentes sociales acusados de ser guerrilleros. Todo un bloqueo o como dicen en Medellín, un atasco. 

Pero como las cosas se mueven, según descubrió el sabio Galileo en la edad media, la crisis generalizada en la que está sumida la sociedad colombiana impuso a la incertidumbre del Acuerdo, tres nuevos elementos.

Uno de naturaleza económica: no hay plata o dinero para su implementación.  Otro de naturaleza moral: el escándalo de corrupción de la trasnacional Odebrecht ha alcanzado toda la cúpula oligárquica dominante. A Santos con su Fiscal Martínez, al uribismo y su pelele Zuluaga y, a gran parte de los respetables empresarios colombianos como el “cacao” Sarmiento Angulo, jefe económico del Fiscal.

Y un tercero de naturaleza política: “la perdida de desprestigio” como solía decir  Alfonso Cano antes de ser fusilado por Santos, ya no es el odio a las Farc como lo presentan ciertos monseñores expertos en manipular emociones humanas, sino que ese odio se ha invertido y ahora como lo muestra tan palpablemente las movilizaciones sociales y populares en el Chocó, en Buenaventura y el Pacífico y el paro de los maestros colombianos; el desprecio es ahora contra los impostores, promeseros políticos y represores violentos, el principal de ellos Santos de quien 7 de cada 10 colombianos lo desprecian por “conejero” e incumplidor y, contra toda la casta política pelechadora, tramposa y violenta por él representada.

Es tal la confusión generada por la crisis política en curso que, como un hecho inédito en la historia colombiana hay más de una veintena de candidatos y pre candidatos presidenciales sin ningún planteamiento creíble sobre el futuro de Colombia, sobre la solución a la crisis socio-económica y de corrupción colombiana, y sobre los procesos de paz en desarrollo (implementación del Acuerdo con las Farc, proceso con el ELN y desmonte del Narco-Para-Militarismo) así como el papel de Colombia con sus relaciones internacionales en la región.

El Poder en las alturas se ha dado cuenta de la bicicleta estática que está pedaleando y ha recurrido a dos mecanismos igual de inanes: A expedir decretos presidenciales efímeros para que cualquiera de las tantas Cortes judiciales existentes en Colombia los declare nulos. Y a montar la matriz mediática de que en Colombia, hacia las elecciones presidenciales del 2018, ya se han perfilado tres -3- fuerzas políticas: Una la “oposición” (entiéndase uribismo) dos el gobierno, y tres, la Izquierda.

Pero no es así: Primero ese abanico multicolor llamado en Colombia “la Izquierda”, está todavía muy lejos de constituirse en una fuerza única y electoralmente compacta con posibilidades de triunfo electoral. Es una ficción como cualquiera otra de las ficciones que abundan en el País. 

 Segundo, los seguidores de Vargas Lleras, vicepresidente del Gobierno Santos, en una segunda vuelta votarán indudablemente, es decir sin dudarlo, por el candidato uribista. 

Tercero, queda el candidato Liberal De la Calle, impulsado con el “anzuelo de la paz” para que como en 1936, “la efervescencia popular” (hoy llamada movilización social y popular) se pegue a la cola del llamado Liberalismo progresista de Cesar Gaviria y se elija a un “representante conspicuo” del Poder Dominante como el señor De la Calle;  arquitecto del incierto proceso de paz que continúa a la espera de legitimarse y legalizarse en la Constitución Colombiana.

Por todo esto es que me atrevo a decir que las elecciones presidenciales del 2018, serán el segundo Plebiscito del Acuerdo de Paz logrado en la Habana entre el Estado colombiano y las Farc-EP. 

¿Se legitimará o no el Acuerdo de Paz?  Eso se sabrá con certeza cuando se anuncie quien será “el continuador” de JM Santos.  

Fuente Imagen Internet   

 

 

                  

 

               

 

      

 

Acto I -Puerto Bello, Piñuña Blanco

El jueves 1 de Junio, a eso de las 8pm, media docena de individuos encapuchados y vestidos de negro, llegan a la comunidad de Puerto Bello, en Piñuña Blanco, armados de escopetas y revólveres. Pese a que a primera vista podrían parecer meros atracadores, sobre todo por las precarias armas que portan, su modus operandi parece ser el de paramilitares. Cortan las comunicaciones, agrupan a varias personas al borde del río y proceden a robar a personas específicas, sobre todo del comercio. Luego, después de dos horas de aterrorizar al caserío, roban un motor y se van con total tranquilidad río abajo con todo lo robado. Esto ocurre en las mismas narices de un batallón militar en la vereda de La Alea, adscrito a la Brigada de Selva Número 27, así como de la Fuerza Naval del Sur que opera en todo el río Putumayo. 

Esta es la segunda acción de este tipo que ocurre en la zona. Hace unos meses, también se había producido una acción similar en la vereda Puerto Silencio. También han aparecido panfletos amenazantes de grupos paramilitares –que vienen avanzando a paso firme desde el occidente de Putumayo- y hasta de un grupo que se hacen llamar "Los de Sinaloa". Esto ocurre cuando las FARC-EP ya no se encuentran en este territorio, sino que se encuentran concentrados en la Zona Veredal "Heiler Mosquera", en La Carmelita. Un mal precedente de lo que puede esperar el pueblo de estos territorios de la presencia de la fuerza pública. Hasta los más timoratos reconocen que "estas vainas no se veían cuando las FARC estaban por acá". En el pueblo corren rumores que, de hecho, la misma fuerza pública no sólo toleraría estas acciones sino que algunos elementos hasta estarían detrás de ellos. Sea como sea, la desconfianza es grande, al igual que la ansiedad. 

Esta acción ocurrió apenas un día después de una reunión en la comunidad en la cual se trató el tema de la explotación petrolera y la necesidad de oponerse al intento de la multinacional Amerisur Resources plc –de origen británico- de comenzar tareas de prospección y explotación en la zona, en medio de las comunidades campesinas, de un consejo comunitario afro y de un resguardo indígena. Esta obsesión por perforar la tierra, contaminar los ríos y saquear los recursos es parte de la visión del post-conflicto del gobierno: que las multinacionales vayan ocupando los territorios donde nunca se habían podido meter, porque se encontraban las FARC-EP en ellos. Literalmente, los territorios de presencia histórica de esta insurgencia, hoy están de remate. Para resistir al extractivismo, se está llamando a todas las comunidades del río a una asamblea los días 16 y 17 de Junio en Peneya, cerca de Puerto Calderón. 

Acto II -Piñuña Negro

El día 2 de Junio, al mediodía, durante una reunión en Piñuña Negro con dirigentes campesinos y líderes de juntas de acción comunal, para tratar el tema de la implementación de los acuerdos de paz entre el gobierno y las FARC-EP, dos helicópteros militares sobrevuelan la reunión. Están sobrevolando por mucho tiempo, hasta que después de una hora y media sobrevolando, deciden aterrizar. "Afuera está el ejército", nos comenta una señora que estaba en la reunión y que había salido para comprar algunos refrigerios. Salimos a hablar con ellos, pues la gente comienza a ponerse nerviosa. No es para menos. Piñuña Negro ha sido particularmente golpeado por las acciones contrainsurgentes durante el Plan Colombia, ha sido muy militarizado, ha vivido innumerables combates, ha visto muchos muertos y decenas de sus dirigentes han sido arrestados. Desde el 2004, al menos 36 dirigentes sociales han sido arrestados. El Plan Colombia también generó un desplazamiento masivo: de unas 2500 familias que había en el corregimiento al inicio de este operativo, hoy no quedan más de 400. Hoy el casco urbano de Piñuña Negro parece un pueblo fantasma, con casas abandonadas cayéndose a pedazos y un comercio moribundo donde alguna vez hubo de todo. En algunas de las veredas del corregimiento, esto se nota con mucha mayor crudeza: Puerto Tolima alguna vez llegó a tener 100 familias, y hoy apenas tiene 2. No es de extrañar, entonces, que la presencia militar provoque escalofríos en muchos.

Había llegado la armada en esos dos helicópteros; unos 30 militares contra-guerrillas, armados hasta los dientes con fusiles de asalto, mira telescópica, visores, granadas y cada quien con dos revólveres cruzados en el pecho, se paseaban por fuera del lugar de reunión y por el resto del caserío. Parecía que iban a una guerra medio oriental en vez de a dialogar con un grupo de dirigentes comunitarios que estaban realizando una reunión perfectamente legal. La gente miraba desde la distancia lo que está pasando con nerviosismo. Nosotros nos acercamos a hablar con un capitán de la manera más afable posible, tratando de bajar la tensión y de garantizar que la reunión pueda finalizar.

Nos informan que hemos roto un protocolo. Al parecer, la inspectora de Piñuña Negro tiene un acuerdo con la fuerza pública, a todas luces inconstitucional, según el cual no se puede realizar ninguna reunión comunitaria sin previa autorización de los mandos militares y sin la presencia física de un uniformado. Tales disposiciones son propias de las dictaduras militares del Cono Sur, más no así de un país que se dice democrático. Nos pregunta el militar que qué estábamos conversando. Le decimos el objetivo de la reunión y los temas tocados. Parece que la respuesta lo tranquiliza. Era como si esperaba que el objetivo de la reunión fuera otro.

Pregunta a mi compañero que si las cosas estaban tranquilas en Piñuña Blanco. Con sorpresa, le explicamos lo del "atraco", aunque ellos ya sabían pues las denuncias se habían hecho por la mañana. Además, resulta extraordinariamente extraño que el ejército no haya sabido del "atraco" –que a esa altura lo sabía Raimundo y todo el mundo-, pero que se hayan enterado tan rápido de una reunión comunitaria para irla a interrumpir –y de paso, para acosar y amedrentar a los participantes. El capitán nos dice entonces que anotemos su número telefónico y que en caso de un nuevo incidente, llamemos al ejército porque ellos no vacilarán en llegar a "proteger" a la comunidad. Nos dijo que en esa zona la comunidad los rechazaba y que hasta los "hostigaban", pero que si la comunidad los llamaba, ellos irían.

Luego nos preguntan si iríamos a Puerto Ospina, donde también la comunidad está adelantando acciones para oponerse a la explotación petrolera en su territorio, también por parte de Amerisur Resources plc. Uno ya va entendiendo por dónde va la cosa.  

Acto III -Peneya, Piñuña Blanco

En el último acto, dirigentes comunitarios de Peneya, Piñuña Blanco, nos explican que el sábado 3 de Junio, se habían aparecido los ejecutivos de la Amerisur Resources plc, llamando a una reunión a la dirigencia. Palabras más, palabras menos, le preguntaron a los dirigentes que cuando soltaban la tierrita. A lo cual los dirigentes exclamaron diciendo que eso no era una decisión que podían tomar ellos, sino que correspondía a  la comunidad. Y que la comunidad tiene su evento programado para el 16 y 17 y que entonces tomarán una  decisión informada. 

También nos enteramos que, camino a Piñuña Negro, los helicópteros que sobrevolaron la reunión comunitaria, también habían sobrevolado el caserío de Puerto Bello. El mensaje era claro. El día 3 también hubo reunión de la Junta de Acción Comunal en Puerto Bello y la decisión de la comunidad, ante la zozobra generada en los últimos días fue reforzar la organización comunitaria, tender más puentes con otros procesos, visibilizar la problemática del extractivismo y la resolución de la comunidad de defender el territorio. Dentro de esto, se llamó a participar masivamente en la asamblea en Peneya, pedir acompañamiento a los otros movimientos sociales, y a pedir a las autoridades garantías para que la reunión se pueda realizar en paz.

Aun cuando estos tres actos, a primera vista, puedan parecer hechos aislados, pensamos que son parte de una misma tragedia que se viene viviendo no sólo en el Putumayo, sino en todo el territorio colombiano.

Ahí donde las FARC-EP abandonaron los territorios, en el marco del proceso de paz adelantado con el gobierno (en el cual, dicho sea de paso, solamente los guerrilleros están cumpliendo su parte del acuerdo), las multinacionales han puesto la mira para adelantar actividades extractivistas y agroindustriales. En esos territorios existía no solamente insurgencia armada, sino también, por decirlo así, una insurgencia social: comunidades en resistencia contra la imposición del modelo neoliberal extractivista, que han buscado activamente participar en procesos amplios por una transformación de las estructuras políticas y económicas del país, así como en la creación de alternativas en su propia realidad local. Para quebrar esta resistencia campesina, indígena y afrocolombiana, la fuerza pública está tolerando, sino patrocinando, una situación de inseguridad y zozobra. Es muy raro que asesinatos selectivos, el aumento de la inseguridad y el avance incontenible del paramilitarismo estén ocurriendo en las mismas narices del ejército más poderoso de América Latina, y que ellos se muestren impotentes para operar en contra de estos elementos criminales. Eso si, muestran gran efectividad cuando las comunidades se organizan para protestar.

¿Qué se busca con esta zozobra inducida? Que la comunidad, en su desesperación, termine por llamar al ejército para que venga a poner orden. Al mismo ejército que ha permitido que esto ocurra. Así ellos llegan por invitación ("llámenos si vuelven a ocurrir incidentes"), como salvadores. Pero detrás de la militarización del territorio, lo que llegará es la petrolera. Eso es lo que realmente buscan, y no la seguridad de la comunidad: lo que buscan es dar garantías y protección a la petrolera para adelantar el saqueo de los recursos, y la consecuente destrucción de la selva. Con el ejército enquistado en los pozos petroleros, como se ve en otras partes del Putumayo ¿quién podría protestar o resistirse? Y como se ve en todos los territorios militarizados, la criminalidad y el paramilitarismo no cesarán sino que ahí seguirán o hasta aumentarán, mientras las multinacionales podrán saquear en paz todo lo que quieran.

La comunidad en Piñuña Blanco está viendo claramente esta estrategia y no se está dejando engatusar. Sabe que la única garantía para que la paz llegue a su territorio es la unidad de los procesos comunitarios, el fortalecimiento de su autonomía, la creación de un verdadero poder popular que pueda, mediante las guardias campesinas y la acción comunitaria, enfrentar las amenazas ante las cuales la fuerza pública se muestra impotente. En estos momentos está claro que la seguridad del pueblo depende de la capacidad del mismo pueblo. Que la defensa del territorio no puede ser impulsada más que por la alianza de campesinos, indígenas y afros, con el respaldo de los sectores urbanos que se hacen solidarios de estos procesos. Por más que uno le dé vuelta al asunto, no hay de otra. Por eso es tan importante que el 16 y 17 las comunidades de Piñuña Blanco no estén solas y que se les tienda una mano solidaria en esa lucha que es la lucha de todos.

José Antonio Gutiérrez D.

10 de Junio, 2017

Por Alberto Pinzón Sánchez

Al iniciarse el mes de junio del 2017, el llamado proceso de paz de Colombia ha entrado a depender de cinco variables que lo llenan de una total incertidumbre: tres de ellos internas; 1- Las dificultades oficiales en la implementación del Acuerdo de la Habana y el limitado avance del proceso de paz con el ELN. 2 -La persistencia y auge del narco-paramilitarismo colombiano y el exterminio, gota a gota, de dirigentes sociales populares. 3- Las elecciones presidenciales del 2018.

Y dos externas; 4- La reactivación de la agenda de la Drug War del gobierno Trump, y 5- La vidriosa situación en Venezuela.

Es decir que, dicho proceso social en lugar de avanzar hacia una estabilidad, la dinámica contradictoria en él contenida lo ha ido llevando hacia una incertidumbre mayor, a un desarrollo cada vez más complejo, más impredecible, o talvez, más violento.

El telón de fondo de tal escenario tiene como todo fenómeno social, materia e idea:

Lo material, es la “continuidad” y profundización en Colombia del modelo económico Neoliberal (con todos los adjetivos negativos y lacras sociales que conlleva, tales como depredador y destructor de la naturaleza, autoritario, militarista, violento, empobrecedor de la mayoría trabajadora, generador de desempleo estructural y de aberrantes desigualdades y exclusiones sociales, racista, machista, exterminador de minorías bajo la forma de limpieza social etc.)

La idea, muy arraigada en la conciencia social por el “santanderismo centenario” de la oligarquía hegemónica, es el fetichismo constitucional de considerar a la Constitución colombiana como algo inmodificable (105 años de la constitución clerical de 1886, apenas modificada hace 26 años, por el reconocimiento, en el papel, de algunos derechos humanos antes negados y, por el aperturismo neoliberal en la constitución del 1991 que permitió conformar el Bloque de Poder Contrainsurgente con su brazo armado auxiliar el narco- paramilitarismo y el desarrollo de la guerra contrainsurgente, presentada al público como guerra contra las drogas) Aversión a los cambios o modificaciones en el “fetiche”, que el actual gobierno de JM Santos, durante los diálogos de la Habana llevó al extremo con el fin de evitar, por todos los medios, una nueva asamblea nacional constituyente (ANC) que incluyera las nuevas realidades sociales surgidas. Un medio alterno fue el famoso Plebiscito refrendatorio. Otro, el llamado “fast track”, y un tercero, poner como Magistrados a “fichas santistas” en el interior de la corte constitucional para que defiendan la constitución.

Todo un escándalo con rasgada de vestiduras y arrancadas de mechones de pelo, porque la corte constitucional, el cancerbero oficial del fetiche, falló de acuerdo con la conciencia hegemónica y de acuerdo al fetichismo dominante:

el cuadernillo de la constitución colombiana no se puede, ni se debe, modificar bajo ninguna circunstancia, ni siquiera citando el renglón allí escrito sobre la obligatoriedad de que la paz social, porque si no, dejaría de ser fetiche”

¿Qué sucederá o mejor cómo se resolverán cada uno de las 5 variables de la incertidumbre que se ciernen sobre el proceso de paz colombiano?

La respuesta a cada una de ellas es en sí misma una hipótesis que solo su resolución nos pondrá frente a la realidad.

1- ¿Se superarán las dificultades oficiales en la implantación del acuerdo de la Habana? Esperamos una respuesta positiva

2- ¿Se firmará un acuerdo de paz con el ELN? Esperamos una respuesta positiva

3- ¿Se desmontará el narco-para militarismo colombiano con sus financiadores narcos y contrainsurgentes, y, se suspenderá el exterminio gota a gota de los dirigentes sociales y populares? Esperamos una respuesta positiva

4- ¿Ganará la presidencia de Colombia en el 2018, una gran coalición por la paz y contra la corrupción? Esperamos una respuesta positiva

5- ¿Se negará el gobierno colombiano elegido en el 2018, a implementar “incondicionalmente” (una vez más) la política estadounidense de la Drug War? Esperamos una respuesta positiva

6- ¿Se sostendrán los Bolivarianos venezolanos en el Poder? Esperamos una respuesta positiva, también.

Pero….

¿Y si las respuestas son negativas, o hay una mezcla de respuestas positivas y negativas?

Para un marxista convicto y confeso no hay sino una respuesta cierta: la lucha de masas en sus más variadas formas es lo único que resolverá todas estas incertidumbres, conduciéndonos a otras nuevas. Es la dialéctica de la vida y del desarrollo de la materia y de las ideas, y a ella, habrá que atenerse.

Fuente Imagen internet.

 

Por: David Rodríguez. Periodista en Radio Bayamo (Cuba)

La única vez que vi al Che debe haber sido entre los años 1963 ó 1964. Iba yo por la Plaza de la Revolución José Martí y en la misma esquina donde está el Ministerio de Comunicaciones y la Avenida de Rancho Boyeros, pasaba él en aquel emblemático auto norteamericano que utilizaba.

Jamás volví a verlo, pero siempre tuve la necesidad de hurgar en su vida revolucionaria, tan preñada de anécdotas y de hechos que hoy recoge la historia.

El Che, a pesar de la propaganda que invade Internet, con comentarios desfavorables negando su altruismo y humanismo, resurge como un icono de grandeza tal, que los pueblos, alejados de las mentiras y tergiversaciones, lo asumen como lo que sigue siendo: un ejemplo de hombre revolucionario que desde su óptica luchó a favor de los pobres.

Un tiempo después, ya en andanzas periodísticas por la Sierra Maestra, he podido conocer más de su trayectoria, de su respeto a Fidel y a su consagración a la lucha por la liberación de los cubanos de aquella odiosa tiranía batistiana.

Campesinos curtidos por el trabajo, con manos agigantadas por el esfuerzo en el cultivo de la tierra, guardan del Che las mejores imágenes y lo siguen considerando un guerrillero de altura cósmica, que no se quedó en Cuba luego del glorioso triunfo del Primero de Enero de 1959, sino, que, ya alcanzado el objetivo aquí, se lanzó, en cruzada intercontinental, a la lucha por las reivindicaciones de otros pueblos.

En esta tierra dejó familia, aquí nos enseñó a trabajar de manera voluntaria, él mismo se dedicó a poner en práctica esa modalidad en la Ciudad Escolar Camilo Cienfuegos en la propia Sierra Maestra, la primera gran obra del proceso revolucionario cubano, y en la que miles de niños de las montañas comenzaron a conocer el mundo a través de las letras que aprendieron a leer y a escribir.

Recorrió el país de un lado al otro, como Ministro de Industrias, recabando, en encuentros con obreros de ese sector, una mayor eficiencia en el desempeño de sus funciones, y expresó un pensamiento que sigue siendo una brújula para todos: ¨¨la calidad es el respeto al pueblo¨¨.

Los enemigos de la Revolución Cubana han tratado de demonizar su paso por nuestro país, y en muchas ocasiones le han hecho perversas acusaciones, carentes de fundamentos y de pruebas, alegando que era un hombre duro y que ´´ordenó el fusilamiento de centenares de contrarrevolucionarios´´.

Un planteamiento de ese tipo es inconcebible en una Revolución que jamás ha basado su defensa en actos de esa naturaleza, ni siquiera en la lucha armada de la Sierra Maestra, este proceso se permitió la más mínima tergiversación en cuanto a los derechos humanos, cuando aún en el mundo nadie hablaba de los mismos, y se violaban constantemente en países que hoy los tienen como ´´bandera´´.

Sería interesante preguntarle a esos ´´ ideólogos´´ las razones por las cuales nunca se han preocupado por los miles de asesinatos cometidos por la dictadura de Fulgencio Batista contra el pueblo durante su sangriento período al frente de un gobierno ilegal, basado en un golpe de Estado que cercenó las libertades públicas el 10 de marzo de 1952.

Parece una paradoja, pero en el sitio desde el cual se aguarda el fin de la Revolución Cubana, Miami, por los elementos más recalcitrantes opuestos al proceso social cubano, viven y conspiran muchos de los asesinos del pueblo cubano, que amparados por el Gobierno de Estados Unidos de Norteamérica, no cesan en sus actos hostiles.

Pero el Che siempre estuvo, está y estará por encima de esos que robaron el dinero del pueblo cubano y se fueron a La Florida, sitio seguro, garantizado por el imperio que apoyó a la dictadura de Batista hasta el último día de su existencia.

Y así, África le abrió los brazos cuando las grandes potencias colonialistas le robaban sus riquezas, (acción depredadora que continúa hoy), y necesitada de la lucha para liberarse, recibió a ese hombre que, acompañado por otros internacionalistas cubanos, abrió fuego contra la injusticia y la opresión.

La presencia del Che en el continente negro, marcó un hito en la senda del internacionalismo proletario, una manifestación de amor a la humanidad que los enemigos de la liberación de los pueblos ven como una maldición comunista. Queriendo ocultar las razones, motivaciones y causas objetivas que han permitido, aún en medio del barraje de la llamada gran prensa del mundo occidental, el desarrollo de esos sentimientos.

El Che está por encima de esos apocalípticos individuos, tanto, que no cejó en el empeño de ayudar a otros pueblos, y se lanzó a aquella cruzada en Bolivia, en un afán libertario que no concluyó con su proyección hacia la eternidad en la conciencia de los pueblos de Nuestra América.

Hoy el Che sigue vivo, incluso en los ojos de aquel que, atemorizado, le disparó para que sucediera hasta hoy y para siempre, el parto que lo proyecta no ya solamente en las tierras americanas de Bolívar y de Martí, sino por todo el orbe, donde aún su estrella tiene mucho que iluminar.

Por: Miguel Suarez (2017-05-26) Una compleja situación se esta dando en Colombia, donde pareciera que el viejo país se niega a morir y el nuevo no ha comenzado a nacer, donde la oligarquía mafiosas y terrateniente, la que se ha lucrado de la guerra, asesinado y despojado a mas de 7 millones de campesinos de sus tierras que en total son calculadas en unas 9 millones de hectáreas, la gran mayoría hoy sembradas de palma africana, caña de azúcar y banano, se aferra desesperadamente al poder buscando mantener la guerra que les ha producido fabulosas fortunas y el pueblo que en calle reclama entre otras reinvindicaciones el fin del enfrentamiento armado.

En este contexto, la corte constitucional, compuesta como todo el estado colombiano, por bandidos, mediante un fallo terminó con el llamado proceso abreviado o “Fast Track”, colocando un freno mas al proceso de implementación de los acuerdos.

Las Farc se pronunciaron diciendo entre otras que: “No se trata simplemente de la decisión judicial, con una interpretación por cierto muy controvertible que banaliza el juicio de sustitución constitucional, sino que estamos frente a la posibilidad de que -de consolidarse una mayoría en la Corte, adversa a la implementación-, se asista al desmonte del andamiaje normativo que desarrolla los acuerdos.”.

Aquí lo cierto, y de acuerdo a la reacción de quienes se han lucrado de la guerra, aunque los acuerdos no sean mas que un refuerzo y la obligación del cumplimiento de la constitución de 1991, tienen aterrorizados a una gran sector de los delincuentes que controlan el poder en Colombia que están haciendo hasta los imposible por “volver trizas el proceso de paz con las Farc” y especialmente la Jurisdicción Especial para la Paz, a donde deberán concurrir “todos quienes participaron de manera directa o indirecta en el conflicto”, a contar la verdad so pena de tener que pagar al menos 20 años de cárcel y en esta lista están desde los Sarmiento Angulos hasta ladrones de baja calaña como Fernando “Ladroño” y su jefe el narcotraficante numero 82.

En su intento por mantener sus privilegios el sector mafioso ligado a la tierra y un sector del ligado a la industria, especialmente a la agro-industria, que no se define, han realizado cualquier cantidad de actos incluso asesinatos y colocado bombas, con lo que no habían conseguido mayores resultados, pero ahora según los que saben del tema, han colocado en grave riesgo los acuerdos y su desarrollo.

A la banda de los “uribeños” camuflada en el tal Centro Democrático, que bajo un lenguaje ladino habla de mejorar los acuerdos cuando solo busca destruirlo, especialmente a los componentes de justicia y tierras, se unió ahora la banda conocida como Cambio Radical, de propiedad del ex-vicepresidente Germán Vargas Lleras, que tal como el Centro Democrático por medio de su presidente honorario, el ladrón Fernando Londoño, prometio "hacer trizas ese maldito papel" que es el acuerdo de paz firmado entre el Gobierno y las FARC-EP, por medio de su también presidente Jorge Enrique Vélez, anuncio que “Si ganamos en el 2018, se levanta la mesa con el Eln”.

Así vemos como se ha conformado un bloque de delincuentes, testaferros de bandidos no muy visibles y de multinacionales que están férreamente unidos con el objetivo de continuar la guerra de la cual viven, y lo grave es que parece, se están esforzando para allegar a ellos a un tercer grupo donde estarían Jorge Enrique Robledo, Claudia Lopez y el ex-alcalde de Medellín Sergio Fajardo, quienes a pesar de que públicamente dicen apoyar la paz, se han pronunciado abiertamente diciendo que para ellos la implementación del acuerdo no es la prioridad.

Así en su afán de "hacer trizas ese maldito papel", han asesinado a alrededor de 170 colombianos llegando hasta a la infamia de asesinar a guerrilleros desarmados y sus familiares tratando con esto de desesperar a las Farc para que los guerrilleros den por terminado el proceso y luego salir a decir que los guerrilleros no tenían voluntad de terminar el enfrentamiento armado.

En un debate radial por la W radio, que es de derecha, debatieron durante unos 40 minutos Jairo Rivera de Voces de Paz y el representante a la Cámara por el Centro Democrático Samuel Hoyos.

En los últimos 10 minutos del programa abrieron los micrófonos al público, y de al menos 10 llamadas, nueve se pronunciaron por la paz, como se denomina generalmente al acuerdo para la cesación del enfrentamiento armado, solo una de las personas que llamo se pronuncio por la guerra, un soldado llamó y se pronunció por detener la guerra, otro que dijo haber sido victima del accionar guerrillero y también pidió parar el enfrentamiento.

Si tomamos como base estas 10 llamada y al estilo de las famosas encuestas las utilizamos como una muestra, este pronunciamiento telefónico mostraría entonces el deseo de paz del pueblo colombiano, que ahora se expresa en grandes manifestaciones donde al tiempo que reclaman por sus reinvindicaciones exigen parar la guerra.

La virulenta reacción de quienes se han lucrado de la guerra buscando detener el proceso, que estilo del Quijote podríamos decir “ladran Sanchos, señal de que cabalgamos”, muestra el terror que la oligarquía colombiana le tiene a la terminación del conflicto por que, primero la guerra es su “exitosa” formula empresarial, segundo,proque el acuerdo preve un sistema de justicia que no es su torcida justicia, la que a bandidos como ladroño, Uribe y hasta a Santos no toca y tercero porque plantean entregar tierra a los campesinos, cosa inadmisible para ellos ya creen que la tierra, toda es de ellos.

Y aquí salta la pregunta a que debemos apostarle la izquierda o los revolucionarios?, A seguirle el juego a quienes se han del enfrentamiento armado y que buscan al precio que sea continuarla?, o debemos jugárnosla por la terminación del enfrentamiento armado?.

Para resolver el dilema y teniendo en cuenta que las condiciones no son iguales, es bueno echar un vistazo a la historia y recordar que cuando Lenin llegó, vía Finlandia a la Rusia zarista que se debatía en una grave crisis económica enfrentando a la vez la guerra con Alemania, la consigna de Vladimir Ilich fue “pan y paz”, y con el pueblo organizado lograron algo que ni Carlos Marx había previsto, la toma del poder en ese país.

Y es eso lo que pide el pueblo en campo y en la ciudad, en seminarios, reuniones y en las calles de todo el país, “pan y paz”.

Hoy pues, a pesar de la rabia por el nuevo incumplimiento de la oligarquía al acuerdo, debemos apostarle a la terminación de la confrontación armada que dejara al sector mas retardatorio de la oligarquía sin su formula de éxito, la sangre y puede abrir las puertas para construir un país mejor para el sufrido pueblo colombiano, que hoy venciendo el terror a militares y paramilitares se ha tomado las calles para exigir un país mejor.

Por Alberto Pinzón Sánchez 

Un trecho grande va de la euforia de la celebración que en aquel noviembre acompañó la firma del Acuerdo Final, a las afirmaciones “realistas” sobre la marcha de la implementación del Acuerdo Final hechas los últimos días por el comandante Santrich, a las que el comisionado de paz Jaramillo, llamó a sus aliados de la prensa oficial a “no pararle bolas” (1)

Otra equivocación más del equipo pacificador de Santos, que pretende meter una cuña divisionista (entre una línea blanda y otra línea dura) dentro del secretariado de la “contraparte”, que según parece ha decidido darle al comandante Santrich un papel relevante en esta difícil y riesgosa etapa del proceso de paz en Colombia, enredado por la estrategia “pacificadora” Santista de implementar “un costosísimo Acuerdo de Paz en un país quebrado en todo sentido”. Es decir, en términos de la histórica perfidia oligárquica: Implementarlo, pero sin implementarlo.

Son muchas las trapacerías en todos los niveles del Estado, o marrullas del Santismo o fracción de la oligarquía colombiana actualmente gobernante, partidaria de adelantar un proceso de paz con las insurgencias para continuar desarrollando en Colombia el neoliberalismo autoritario y depredador sin resistencia de ninguna clase y burlándose de lo pactado, que ya han sido descritas “in extenso” por el editorialista de ANNCOL y que se pueden repasar en: (2)   

En lo interior, Santos habilidosamente supo cambiar los términos: El principio filosófico trasformador que al inicio de los diálogos de paz subyacían en el fondo del Acuerdo político y diplomático entre el Estado y las Farc-EP; de “Armas por reformas estructurales en la sociedad”, fue exitosamente remplazado por Armas por Votos y facilidades para que la guerrilla “hiciera política” dentro del clientelismo establecido, lo que implicó a continuación, la aceptación de que las guerrillas nunca habían sido o tenido política y, menos que eran trasformadoras de la realidad social. Una vez más habían dejado de ser revolucionarias: Una bandada de victimarios sin castigo, que es lo que Uribe Vélez sostiene obstinadamente. 

Hecho esto, se dio el paso siguiente: remplazar el amplio y flexible concepto de Solución Política al llamado conflicto colombiano, por el de una rígida, escueta y canónica  “Solución Jurídica”, en un país de leguleyos y rábulas Santanderistas, cuyo principio practico de dominación, con siglos de comprobación, sigue siendo el de “pleito que no gano lo enredo”. Es la inercia, la parálisis, y el embrollo entre leyes, sentencias, incisos y parágrafos, que estamos presenciando en la actualidad. Definida también por el comandante Iván Márquez, con el grafico nombre de “enredadera jurídica”. 

Y en lo exterior; dado que Colombia no es el “Tíbet de Suramérica”, como solía llamarla el augur de la oligarquía López Michelsen, sino que contra los deseos provincianos de los aristócratas bogotanos se ha trasnacionalizado, dependiendo del gobierno de los EEUU y ha adquirido compromisos internacionales de todo tipo, ha tenido que aceptar la última orden Imperial dada por el presidente Trump al presidente Santos en la entrevista (18.05.2017) que va en dos sentidos: 

1-Remilitarizar Colombia como aliado central en el dominio y control de la región Andino Amazónica (¿necesito mencionar a Venezuela?) y para lo cual ya disponen de 7 mega bases militares esparcidas por todo el territorio colombiano. Uniendo una vez más el destino histórico de Colombia con lo que suceda en Venezuela y en la región.  

 2- Reactivar la “Drug War” y el antiguo Plan Colombia de lucha contra el narcotráfico, para lo cual es fundamental seguir contando con el Narco Paramilitarismo. Lo cual explica la negativa gubernamental y militar colombiana de aceptar su existencia para combatirlo y desmontarlo y, por el contrario, confirma su reactivación ejecutando o fusilando hasta la fecha a 156 dirigentes sociales y defensores de Derechos Humanos, así como su expansión y rápido copamiento de las regiones y zonas “dejadas” por las Farc-EP. No es la paz el objetivo: Es el “control del narcotráfico en la región”, como complemento al muro de Méjico.

Así las cosas, es necesario también que el bloque popular alternativo revitalice o se aferre como un náufrago a su salvavidas, a las dos consignas básicas con las que ha enfrentado esta última parte del conflicto colombiano y de las cuales se le ha pretendido despojar; pero cuya vigencia actual sigue siendo imperiosa:

  1. 1- Persistir en la Solución Política del llamado conflicto colombiano. Como fue ratificado en el comunicado de las FARC-EP y el ELN (11.05.2017)
  2. 2- Aferrarse a la movilización social y popular en todas las formas de acciones de masas, que conduzcan a una Asamblea Nacional Constituyente, la que deberá modificar los aspectos inmodificables con los que la Oligarquía trasnacional ha “blindado per eternum” su dominación sobre el pueblo trabajador colombiano en la Constitución actual  

Fuente Imagen Internet.    

  1. (1) ) http://www.rcnradio.com/nacional/choque-entre-gobierno-y-farc-por-fallo-de-corte-constitucional-sobre-fast-track/
  2. (2) http://anncol.eu/editorial/item/6479-farc-sin-plan-de-repliegue

  

                   

   

 

Bogotá. Por
Voz Digital
 -

Bianca Lizeth Vitela Carrascal

Colombia posee 110 millones de hectáreas de tierra, el 52 por ciento de las cuales está en manos del 1.5 por ciento de la población; en otras palabras, de 49 millones de colombianos, tan solo 736.000 son dueños de 57,2 millones de hectáreas de tierra. Grave situación de desigualdad e inequidad en la distribución. Además de los 13 millones de hogares que existen, hay 3 millones 300 mil viviendas en déficit, lo que nos indicaría según un análisis del BBVA Research con información del DANE y Camacol, Cámara Colombiana de la Construcción, que tienen casa pero viven en condiciones por debajo de los estándares, o no la tienen.

Desalojo de población vulnerable

Queda demostrada una vez más la lucha por obtener una vivienda con el desalojo ocurrido el lunes 24 de abril, del año en curso en el barrio Bilbao, localidad de Suba, conformada por familias recicladoras, desplazados, madres cabezas de hogar, mujeres gestantes, bebés, infantes, adultos y adultos mayores. En improvisadas casas fueron armando sus viviendas en "Esperanzas Villas del Río", nombre en honor a una mejor vida.

El procedimiento fue ordenado por la Alcaldía Mayor de Bogotá, y ejecutado por el Escuadrón Móvil Anti Disturbios, Esmad, unos 500 uniformados más y funcionarios de la Personería y de la Secretaría de Gobierno. Intervinieron 398 predios y desalojaron a 1.500 personas, quienes quedaron en la calle, violando así sus derechos humanos.

Mano dura para los más vulnerables

Voceros de la comunidad dicen haberse negado a desocupar el espacio por no contar con posibilidades de vivienda, aunque no pudieron resistirse al incendio propiciado por el Esmad para obligarlos a salir y poner fin a la situación. Reportan que algunas personas resultaron afectadas, debido a la inhalación de humo, siendo auxiliadas en el Hospital de Suba. En cuanto a los niños, refieren que se les dijo que el Bienestar Familiar se ocuparía de ellos, por lo que algunas madres asustadas decidieron retirarse con sus menores por temor a que se los quitaran en medio de la situación caótica donde el fuego acabó con lo poco que tenían.

Por otro lado, la Policía niega esos testimonios, sosteniendo que el incendio fue provocado por el mismo enfado de los habitantes expulsados, que todo se manejó desde el conducto legal y con absoluto respeto; resaltan que se hizo necesario evitar una posible catástrofe de las familias expuestas, ya que en dicho sector varios habitantes vivían del microtráfico, factor de inseguridad y que además se registraron tres homicidios recientemente , y lo más crítico, las improvisadas viviendas estaban ubicadas a orillas del Río Bogotá, lo cual implicaba alto riesgo de inundación, por lo que el propósito también era recuperar una zona de reserva ambiental.

Un modelo económico más incluyente

Parece que la respuesta oficial a un problema de propiedad y espacio público, se resuelve dejando al azar los derechos humanos de aquellas personas que suelen ser invisibles para el Estado. Cabe preguntarse si ser catalogado como pobre económicamente en Colombia supone merecer menos respeto a la dignidad humana. La respuesta de la Alcaldía de Enrique Peñalosa a tal calamidad, fue un kit de aseo más $150.000 por familia. Esa fue la "cuota motivadora" para la "nueva vida" que les espera a estas personas en las calles de Bogotá. Paradójicamente muchos no pudieron reclamar este auxilio porque el requisito era demostrar que habitaban en dicho barrio y al no poder hacerlo porque sus viviendas fueron arrasadas y quemadas, tuvieron que olvidarse de semejante ayuda, que en realidad fue una burla.

De acuerdo con los testimonios de los afectados, la Alcaldía no consultó con la respectiva comunidad, y en consideración con dicha población, el proceso de desalojo merecía un trato distinto, puesto que tal como se realizó, puso en mayor riesgo la vida, la dignidad y los derechos fundamentales de estas familias.

Lo esencial aquí es no desconocer los derechos humanos, porque para que una medida de desalojo forzoso resulte legítima, es necesario que esta se aborde desde los principios constitucionales, pues no es posible lograr un buen fin, por medios diferentes a la misma benevolencia, y si bien, la acción de invadir en principio es ilícita, su medida correctiva no puede llegar hasta el punto de atropellar y vulnerar los derechos de las personas que ocuparon un territorio en discordia.

* Psicóloga, Columnista invitada.

¿Ustedes se imaginan al Che Guevara de traje y corbata? Es difícil que el glorioso guerrillero hubiera decidido sentarse a negociar con el enemigo. Y menos pactar una reinserción en la vida civil. Por eso su lema era "patria o muerte ¡venceremos!" Por el contrario el cura Camilo Torres colgó la sotana para enfundarse el traje de guerrillero y murió en un combate contra el ejército  en Patio Cemento (Santander). ¿Estaría dispuesto Manuel Marulanda "Tirofijo" a ocupar un escaño en el Congreso de la República?  ¿Después de tantos años en el monte asumiría el papel de un pobre y triste burócrata?
La caída del Muro de Berlín en 1989 los países aliados a la Unión Soviética iniciaron el doloroso proceso de transición hacia el sistema capitalista. Como consecuencia dcl colapso del comunismo el principal damnificado en América Latina  fue Cuba que tuvo que afrontar con resignación el llamado "periodo especial" (agravado por el bloqueo o embargo) Se pudo salvar del naufragio gracias a las divisas generadas por la industria turismo que aportaron los ingresos necesarios para mantener a flote el "único territorio libre de América" Bajo la consigna de "¡resistir, luchar y vencer! lanzada por Fidel Castro el pueblo debía asumir el máximo sacrificio de la patria.
Pero ni los más connotados maestros del realismo mágico hubieran podido imaginar el inesperado desenlace que se iba a producir.  Tras décadas de duelos y confrontación- en las que hay que resaltar la crisis de los misiles y Bahía Cochinos- a finales del 2014 Cuba y EE.UU reestablecen relaciones diplomáticas. Se abren paso a una nueva era de "paz y entendimiento mutuo" cuando Raúl Castro le estrecha las manos del presidente Obama.  Un gesto inédito de reconciliación  pues continua vigente el embargo. Para colmo antes de morir el comandante Fidel Castro reconoció que "la lucha armada no era el camino correcto" (brindándole argumentos a la derecha para descalificarlo)  Definitivamente la revolución envejece y sin sangre joven que la renueve las perspectivas son muy pesimistas. En Venezuela el comandante Chávez se mostró también contrario a la toma del poder por medios violentos: "La lucha guerrillera es un anacronismo en el siglo XXI. Es la hora de apostar por la vía democrática" El comandante de la revolución bolivariana se declaró a favor de aplicar las nuevas tecnologías como arma revolucionaria: "Tenemos que propagar a través del Twitter o el Facebook el socialismo del siglo XXI" 
En la sociedad actual se prima más el bienestar individual que el colectivo. Ya no existen esa pasión y el entusiasmo revolucionario del que hacía gala aquella juventud de los años sesentas y setentas. Se ha dejado de soñar  renunciado al "asalto al cielo". Figuras  míticas como Bolívar, Martí, Sandino, Farabundo Martí, Camilo Torres o el Che Guevara se hallan fosilizadas en los libros de historia. En las escuelas y universidades ya no se habla de revolución socialista ni de lucha armada sino de ampliar la democracia o de participación ciudadana. Páginas gloriosas del pasado que ya hacen parte de la  nostalgia y el romanticismo.  
La guerrilla de las FARC surgió a mediados de los años 60 con el propósito de combatir los abusos que sufrían los campesinos por parte de los oligarcas y  terratenientes. Este fue un fenómeno que se desarrolló en el medio agrario donde a esos campesinos empobrecidos y analfabetos no les  quedó otra alternativa que  echarse al monte y empuñar las armas para enfrentar al gobierno déspota y opresor. Las FF.AA o los paramilitares, mejor conocidos como "los pájaros", pretendían por todos los medios exterminarlos siguiendo la consigna de "muerto el perro, se acabó la rabia". Incluso utilizaron bombas de napalm y armas químicas con el fin de consumar sus diabólicos planes (operación Marquetalia)  Había que borrar del mapa a esos "bandidos comunistas" "chulavitas" "cachiporros" que amenazaban los principios constitucionales de libertad y orden. 
El foco de la insurrección estaba situado en la accidentada  región andina de Marquetalia donde su líder Manuel Marulanda Vélez, alias Tirofijo, y sus camaradas -aprovechando la ventajas que les ofrecía esas escabrosas montañas- crearon unas zonas liberadas o un "país clandestino" en defensa de sus vidas y bienes. "el campesinado en resistencia armada contra el estado tiránico" -así lo proclamó Jacobo Arenas, uno de los principales ideólogos de las FARC. Colombia en todo el siglo XX ha estado en permanente conflicto interno (entre liberales y conservadores) pero, sobre todo, la fecha que marcó un punto de inflexión fue el día 9 de abril de 1948 cuando asesinaron en Bogotá al caudillo liberal Jorge Eliecer Gaitán.  
La victoria de la revolución cubana encabezada por Fidel Castro y la che Guevara fue un hecho extraordinario que sirvió de inspiración para la izquierda latinoamericana. Se materializó la utopía revolucionaria y las masas populares se apresuraron a seguir el ejemplo de aquellos míticos guerrilleros capaces de enfrentar a pecho descubierto al imperialismo.  
Fiel a la doctrina del  internacionalismo Cuba fomentó y patrocinó (con apoyo económico y logístico de la  Unión Soviética) los movimientos guerrilleros de América Latina.  No hay más que recordar aquel famoso mensaje al mundo  del che Guevara publicado en la revista Tricontinental en el  que hacía un llamado a "crear uno, dos, tres, muchos Vietnam"  "nadie puede detener la revolución mundial". EE.UU pronto detectó que la conflagración comunista podría extenderse por todo el continente y ante tamaño desafío planificó una respuesta contundente y demoledora. En un mundo tan polarizado por la guerra fría su deber era impedir que la Unión Soviética consolidara unas zonas de influencia en América Latina. 
En las filas de la guerrilla se enrolaban estudiantes, profesores, líderes comunales, intelectuales, sacerdotes, campesinos, obreros, sindicalistas pertenecientes a todas las razas y clases sociales. Ideológicamente los insurgentes se adherían a distintas tendencias tanto marxistas-leninistas, otros trotskistas, estalinistas, guevaristas, maoístas o castristas. Aunque eso si todos decididos a entregar sus vidas por la causa de la revolución libertaria. "La forma más alta de lucha y la más noble". Por ese entonces existía una plena confianza en que estaba muy próxima la derrota de la oligarquía esclavista cómplice del imperialismo.
El propósito de la guerrilla de las FARC era muy claro: la toma del poder para instituir una república socialista y popular. Es decir,  una república sin propiedad privada, comunidad libre y trabajo común sin patrones ni banqueros. Haciendo énfasis en la colectivización de la economía al estilo de los Soviets (Organizados de abajo a arriba en los que participarían principalmente obreros, campesinos e insurgentes) Es decir, que estaban resueltos a imponer la dictadura del proletariado donde las masas populares asumieran el control político del estado en detrimento de la burguesía explotadora. 
Los procesos revolucionarios surgidos en América Latina tenían un profundo arraigo en el humanismo cristiano. Porque la religiosidad es consustancial al alma de nuestros pueblos. Es en la iglesia donde habitualmente se reúnen las comunidades y pueden expresarse libremente bajo la protección del párroco o el sacerdote. Cristo o la Virgen María son líderes celestiales que tienen más poder que los propios seres humanos. El imperialismo pronto comprendió que la colonización no solo debía ser material sino también espiritual. Y por este motivo Washington infiltró las sectas evangélicas cristianas, ya sean Mormones, Testigos de Jehová, Bautistas, Protestantes, Adventistas, la misión Nuevas Tribus o los Niños de Dios, aparte de  los cuerpos de Paz y el USAID.  "Porque los hijos de Dios deben someterse a la jerarquía y obedecer a la autoridad"  que es un principio básico para mantener el orden establecido. "Si los pobres se portan bien encontrarán la recompensa en el cielo" "dedíquense a la revolución espiritual". El objetivo del imperialismo era cerrarle el paso a la Teología de la Liberación y el movimiento cristiano de base. La doctrina social de la iglesia (su opción por los pobres) se consideraba el principal propagador de los ideales revolucionarios que desestabilizaban América Latina. -Las guerrillas tienen un gran componente de marxismo cristiano. La misión de las sectas es la desestructurar las comunidades y crear un enfrentamiento fratricida.
Colombia fue el primer país de América Latina en ser visitado por un Papa. En el año 1968 Pablo VI llegó a Colombia con un mensaje de amor  y de esperanza: "En América Latina la fe está despertando una gran caridad social y esperamos una creciente justicia ciudadana"  En la misa dedicada a los campesinos colombianos y latinoamericanos (se reunieron medio millón en Mosquera) del viernes 23 de agosto de 1968 pronunció las siguientes palabras que ya quedan en el recuerdo como un manifiesto casi subversivo  (solo el Papa protegido por su aura celestial podía realizar tales denuncias) : "porque conocemos las condiciones de vuestra existencia: condiciones de miseria para muchos de vosotros, a veces inferiores a la exigencia normal de la vida humana. No estáis ahora escuchando en silencio; pero oímos el grito que sube de vuestro sufrimiento que es el de la mayor parte de la humanidad. No podemos desinteresarnos de vosotros; queremos ser solidarios con vuestra buena causa, que es la del pueblo humilde, la de la gente pobre. Sabemos que el desarrollo económico y social en América Latina ha sido desigual; que ha favorecido a unas clases pudientes y ha descuidado a la masa de poblaciones nativas, casi siempre abandonadas a un innoble nivel de vida y a veces tratadas y explotadas duramente" La II conferencia del Episcopado Latinoamericano en Medellín -llevada a cabo en esas fechas- sentó las bases de la nueva doctrina social de la iglesia: "denunciar las injusticias, bajo el método de ver, juzgar y actuar"  Principios que empujaron a muchos sacerdotes a unirse a las guerrillas y empuñar las armas en su ineludible compromiso con los pobres y oprimidos. (Génesis de la Teología de la Liberación) 
El gobierno nacional sostuvo desde un principio que en Colombia jamás habría una nueva zona de despeje. De ninguna manera iban a aceptar que se repitiera lo sucedido en el Caguán. Las FARC a raíz de los golpes militares que debilitaron considerablemente su estructura interna y causaron importantes bajas entre los miembros del Secretariado, renunciaron a su pretendida zona de despeje en Florida (Valle) Por lo tanto tuvieron que tranzar. De este modo se iniciaron las conversaciones secretas en las que actuaron como intermediarios Frank Pearl o Henry Acosta. El Alto Comisionado para la Paz Sergio Jaramillo participó en estas conversaciones en las que planteó el siguiente dilema: "diálogo o la extinción por vía armada".  La firma de una acuerdo marco "Acuerdo General para la Terminación del Conflicto"hizo que las FARC fueran reconocidas como fuerza beligerante.  Ya desde el año 2012 se estableció una mesa preliminar de exploración en Oslo en la que intervinieron en representación del gobierno colombiano Humberto de la Calle y por parte de las FARC el comandante Iván Márquez. Lo que se ha intentado ocultar deliberadamente es que  Venezuela ha sido el principal promotor de los acuerdos de paz de la mano del extinto mandatario Hugo Chávez y el inestimable protagonismo de la senadora Piedad Córdoba. 
El gobierno colombiano se ha visto obligado a invertir un  astronómico presupuesto para enfrentar a la insurgencia (y no solo la insurgencia sino también a la delincuencia común)  Se calcula que en la última década ha destinado para dichos fines 230 billones de pesos (que supera con creces a lo que se gasta en educación, salud o vivienda.)  Desde 1999 El Plan Colombia  ha invertido un total de 7.500 millones de dólares (de los cuales EE.UU ha puesto 3.500 millones y la diferencia recae en el estado colombiano junto con el apoyo de 26 países y 7 organizaciones internacionales) El Plan Colombia se diseñó para fortalecer, la instituciones democráticas, la economía y el aparato policial y militar. Su principal objetivo era frenar la subversión y el narcotráfico. El Programa estratégico de Seguridad Democrática -  instituido en el 2002 por el gobierno del expresidente Uribe Vélez- defendía un modelo de estado cuasi policial y militarista.  Había que rendir a las FARC a base de bombardeos indiscriminados, matanzas, desplazamiento forzado, el pago de informantes o delatores, inteligencia militar, uso de tecnología punta, cooperación militar internacional,  recompensas, el programa de desmovilización o el uso de la extradición a EE.UU a modo de chantaje o intimidación. 
Al comenzar el nuevo milenio la guerra se trasladó del campo a la ciudad. Un salto cualitativo con el que las FARC pretendían cercar los centros de poder. Un reto que fue respondido con un durísimo contraataque por parte del ejército y los paramilitares. Durante los diálogos de Paz con Pastrana (de 1999 a 2001) Colombia vive el período más sanguinario  de su historia pues con el fin de quitarle el apoyo social  y político a la guerrilla se llevaron a cabo espantosas masacres contra la población civil. 
La verdad es que el principal objetivo de estos tratados de paz es la reactivación económica por encima del factor social o el humano. Porque el presidente J.M Santos, como buen empresario, sabe que para atraer a los inversionistas tanto nacionales como extranjeros es imprescindible crear un clima de confianza y seguridad.  Para que el dinero fluya la paz debe consolidarse en Colombia. Los empresarios del turismo y los tour operadores también se frotan las manos pues se abren grandes expectativas para este sector que en el año 2017 espera superar los 5.000.000 de visitantes extranjeros. 
El conflicto interno colombiano ha supuesto un gran obstáculo para el desarrollo del país.  Si hay estabilidad se elevará el PIB y el consumo interno, los bienes y servicios se reactivará, se disparará la inversión pública y privada.  Es imprescindible estimular la innovación, abaratar las exportaciones para que el país sea competitivo en este mundo globalizado. También rebajar la  deuda externa, sanear las finanzas públicas y elevar la fiscalidad para disminuir el déficit. La palomita de la paz es la que pone los huevos de oro.  
Ahora resulta que la guerrilla de las FARC y el gobierno van a ser socios en el negocio de la paz.  
A partir de la firma de los acuerdos de paz de la Habana  y su implementación se prevé el inicio de una nueva era. Que reine la paz y la tranquilidad para recoger así los beneficios de la bonanza. ¿Cuánto le ha costado el conflicto a Colombia? En la renta per cápita  el 0,5 de crecimiento anual. Ahora  se pude duplicar el PIB y en 8 años crecer del 4,5 al 9 por ciento. Para los analistas financieros lo más importante es recuperar la confianza de los inversores capitalistas que se ha ido a otras latitudes por culpa de la violencia y la inseguridad. Por eso los principales interesados en sacar adelante los acuerdos paz son los banqueros, inversionistas, los empresarios, las corporaciones financieras que esperan colmar sus arcas con grandes dividendos. Siempre ajustándose al marco macroeconómico y beneficiando a unas minorías (monopolios) o lobbies capitalistas. Es necesario elevar la productividad en detrimento de la microeconomía local y sostenible (creando aún más desempleo)
Estamos hablando de unas proyecciones desmesuradas que el gobierno nacional alardea con optimismo. Aunque para recoger los frutos a mediano plazo Colombia precisa perfeccionar las  infraestructuras: carreteras, trenes, aeropuertos, puertos, complejos industriales y parques tecnológicos. Hay que poner en marcha la "locomotora del desarrollo" -según palabras del presidente J.M Santos- El capitalismo depredador va a iniciar una nueva fase que promete esquilmar aún más los recursos naturales y las materias primas: petróleo, el hierro, oro, la agroindustria, los biocombustibles. Estamos hablando de unos importantes proyectos de reindustrialización en consonancia con los tratados de Libre Comercio con EE.UU y Europa. 
Según la constitución colombiana las Fuerzas Armadas son las garantes de la  "democracia" (el estado de derecho) y la soberanía patria. En Colombia desde la propia fundación como república los militares han sido los encargados de tutelar las instituciones y brindarle protección a las clases privilegiadas.
Las FF.AA gozan de su propia autonomía, de sus propios fueros y su propia justicia. Los militares son un poder paralelo dentro del estado. Administran industrias, empresas, colegios, universidades, economatos, clubes sociales, hoteles, hospitales, emisoras de radio y de televisión, periódicos, líneas aéreas. El presupuesto anual del ejército y la policía se estima en 28,6 billones de pesos.( Necesario para asegurar el progreso y el desarrollo de la Paz en Colombia y el bienestar de sus 450.000 uniformados y servidores públicos)  La industria armamentística poseen fábricas como INDUMIL o Galil -en colaboración con Israel- Grupo Social y Empresarial de Defensa (para el postconflicto) industria Naval COTECMAR, la Corporación Industrial Aeronáutica Colombiana, Fondo Rotatorio de la Policía, CODALTEC (alta tecnología para la defensa, radares y simuladores de aeronaves de combate) La Industria militar colombiana  ha efectuado exportaciones por 12.000.000 de dólares en el 2016. Desde luego que el Ministerio de Defensa es el más interesado en que continúe la guerra porque  al fin y al cabo se alimentan de sangre y de muerte. 
El secretariado de las FARC-EP propuso la isla de Cuba como el lugar más idóneo para sentarse a dialogar con el gobierno. Entonces, designaron a Iván Márquez como jefe de la delegación  mientras el presidente Santos nombró a Humberto de la Calle, su representante. Para las FARC la isla de Cuba tiene un significado muy especial  pues es el santuario de la revolución latinoamericana. Algo que les ofrecía plenas garantías para su seguridad. El presidente Raúl Castro y su hermano Fidel desde un principio se mostraron favorables a acoger los diálogos de paz y demostrar así al mundo su inquebrantable compromiso con la desmovilización de los grupos subversivos (Un síntoma categórico del declive de la lucha guerrillera en América Latina) Los EE.UU, antes del restablecimiento de relaciones diplomáticas, consideraban al gobierno cubano un "patrocinador del terrorismo". Quizás el principal error de las FARC haya sido irse a negociar la paz en la Habana. Negociar la paz en el exterior y a puerta cerrada y sin testigos en absoluto secreto con la mediación de Enrique Santos o Frank Pearl y el Alto Comisionado para la Paz Sergio Jaramillo. Aunque lo cierto es que no cabía otra posibilidad pues los errores tácticos y la arremetida imparable del ejército colombiano -que eliminaron a importantes jefes guerrilleros- obligaron al secretariado de las FARC a sentarse en la mesa de negociaciones. El plan maestro de lucha antiguerrillera -diseñado conjuntamente con los EE.UU- costaba de las siguientes fases: El Plan Colombia, El Plan Patriota, el Plan Consolidación, La operación Espada de Honor I (por el total control del territorio nacional y que se perseguía despojar a los guerrilleros de los recursos naturales y estratégicos y reducir su  poder económico militar) Espada de Honor II y Espada de Honor III (desarticulación total de las estructuras armadas al margen de la ley en el postconflicto) 
Los bombardeos de la fuerza aérea colombiana y el empleo de tecnología punta ha sido un factor determinante para que las FARC renunciaran a su ofensiva replegándose  a las entrañas de la selva o las áreas más remotas de la cordillera de los Andes. Incluso buscaron refugio en las zonas fronterizas con Venezuela y Ecuador, Brasil o Panamá -como retaguardia-.  Ante las cruentas operaciones militares tuvieron que  adoptar la antigua táctica (guerra de guerrillas) en continuo movimiento para intentar eludir los constantes bombardeos aéreos y terrestres de las FF.AA, propiciando emboscadas, golpes de mano.  Una estrategia condensada en el Plan Renacer (segunda independencia) cuya autoría se le atribuye a Alfonso Cano y en el que se recomendaba aumentar el uso de minas (para detener las acciones del ejército) atentados contra infraestructuras,  así como los ataques sorpresa por medio de francotiradores. 
A lo largo de tantos años de lucha las  FARC extendieron unas redes socioeconómicas de solidaridad popular a nivel regional. Para el movimiento bolivariano no existen fronteras pues son ciudadanos de la Patria Grande. Desde el plano clandestino ejercían una dura competencia al monopolio estatal controlando la explotación de materias primas, la minería, el coltán, el oro (del que se obtiene el doble de beneficios que la cocaína) las divisas,  el contrabando de armas, el control de las rutas del tráfico de estupefacientes. Estrechando unas relaciones comerciales que repartían las ganancias equitativamente. De ahí que uno de los principales propósitos del gobierno colombiano fuera reducir el poderío económico-militar de la guerrilla. Si el dilema que se les puso encima de la mesa de negociaciones fue el de "diálogo o extinción por vía militar" ellos también hubieran podido responder que la guerra se eterniza pues una guerrilla mientras no sea derrotada es victoriosa. 
¿Cuál es la cifra de los caídos en combate a lo largo de estos 50 años? Miles de jóvenes se inmolaron confiados en que su muerte sería la semilla del hombre nuevo que habitaría en la patria nueva. Y ahora no son más que los mártires de una revolución frustrada. Los guerrilleros ofrendaban sus vidas creyendo que iban a alumbrar un nuevo amanecer. 
En la ofensiva antisubversiva fue determinante la intervención de la Casa Blanca, el Pentágono, la CIA, de los asesores militares norteamericanos, ingleses  o israelíes. Definitivamente la intervención de EE.UU (armas y equipos bélicos de última generación) ha inclinado la balanza a favor de las FF.AA colombianas. Los mayores esfuerzos se concentraron en las labores de inteligencia militar, del DAS o Agencia Nacional de Inteligencia, infiltrado espías, pagando recompensas a los delatores o los desertores y perfeccionando interceptación y escucha de las comunicaciones para localizar los campamentos guerrilleros. 
El guerrillero envejece y los cuadros no se renuevan. Sin el reemplazo generacional es difícil mantener vivo el espíritu revolucionario. Hoy los jóvenes tienen otras metas menos utópicas y más pragmáticas. Inmersos en el consumismo capitalista se elige la opción más cómoda y que rinda mayores ingresos o nivel de vida. La entrega, el sacrificio o el compromiso social son conceptos arcaicos y obsoletos. 
A través de la radio y la televisión  el presidente Juan Manuel Santos, el premio Nobel de la Paz, mientras esbozaba una sádica sonrisa emocionado daba el parte de las exitosas operaciones militares: "Los gloriosos soldados de la patria han dado de baja al Jefe de las FARC  Raúl Reyes; nuestro glorioso ejército ha dado de baja al bandido Alfonso Cano, en una operación conjunta entre el ejército y la fuerza aérea se ha abatido al bandolero Mono Jojoy. Orgulloso el ministro de Defensa (guerra) exhibía  los "trofeos de guerra" ante la prensa nacional e internacional.
Después de más de 50 años de lucha las FARC tenían que cerrar de una manera digna y honorable este capítulo histórico de su existencia. Estamos hablando de la desmovilización de la última gran guerrilla de Latinoamérica. (Queda todavía activo el ELN que también se encuentra en conversaciones de paz con el gobierno) 
La delegación de las FARC ha estado residiendo estos últimos cuatro años en el antiguo barrio de multimillonarios yanquis (expropiado por la revolución) conocido como el Laguito. Este es un complejo propiedad del gobierno cubano que lo utiliza para recibir a las delegaciones extranjeras o huéspedes ilustres. Allí se han concentrado bajo la atenta  vigilancia de las unidades del Ministerio del Interior. Porque el objetivo era negociar (a puerta cerrada) con el gobierno colombiano una paz justa y duradera en el palacio de las Convenciones de la Habana. Los más perspicaces críticos pusieron en tela de juicio los diálogos de la Habana porque consideraban inmoral ver a los guerrilleros tomando el sol en las playas, navegando en yate o disfrutando de cócteles y fiestas.   "No es políticamente correcto que se hayan llevado a cabo unas negociaciones secretas puesto que este es un asunto que concierne a todos los colombianos" "¿Por qué se esconde la verdad, a qué temen? Santos ha entregado a los guerrilleros el país" -declaraba amargo el expresidente Álvaro Uribe.
¿Cuál ha sido el presupuesto gastado en esta colosal operación de paz? Para empezar el continuo puente aéreo Bogotá -la Habana, la Habana-Bogotá de las delegaciones del gobierno y los miembros de las FARC. Son  muchos años de idas y venidas y encuentros entre los representantes o mediadores del gobierno para ponerse de acuerdo con los negociadores de la guerrilla. Que si los hoteles, los restaurantes, desayunos de trabajo, almuerzos de trabajo, cenas de trabajo, tour and shopping center. Pero todo ese gasto de billones y billones de pesos al parecer se justifica en nombre de la paz, la armonía y la reconciliación entre los colombianos.
En las filas guerrilleras existen actualmente unos 7.000 combatientes (Hace una década sobrepasaban los 20.000) Hay que contar hombres y mujeres y niños que se reparten entre campesinos, obreros, estudiantes, profesores, sindicalistas, pertenecientes a las más variadas extracciones sociales y étnicas (blancos, mestizos, negros, mulatos, indígenas)   Ahora tendrán que desmovilizarse, someterse al estado de derecho y a las reglas del juego "democrático". A excepción de un mínimo porcentaje que ha preferido continuar en el monte desobedeciendo las órdenes del Comando Central.  Las disidencias de las FARC (que ya suma unos 500 guerrilleros) ya afecta a cinco frentes. Los jefes guerrilleros más relevantes que se niegan a entregar las armas son John 40, Gentil Duarte,  Euclides Mora, Julián Chollo, Giovanny Chuspas, Una disidencia que puede ir creciendo si el gobierno incumple los compromisos pactados en los acuerdos de paz. Seguramente al ver pasar el tiempo sin que se colmen sus expectativas los hará recapacitar y muchos desertarán. Los servicios secretos colombianos se han infiltrado entre las filas en prevención de cualquier movimiento sospechoso. 
Pero en todo caso muchos de los jefes guerrilleros tendrán que rendir cuentas o sentarse en el banquillo de los acusados.  
Es necesario que respondan (guerrilleros y militares)   por sus delitos de "lesa humanidad" ante los Tribunales Especiales para la Paz (Justicia Transnacional o el Tribunal Penal Internacional). Ninguno podrá ser extraditado a EE.UU, ni pagará penas en las cárceles donde están recluidos los presos comunes. Se les aplicará La "restricción de libertad" de 5 a 8 años en las respectivas zonas veredales o  territorios de paz para todos los que confiesen los crímenes ante el TPI.  Los que mientan o se nieguen asumir sus responsabilidades serán condenados como mínimo a 20 años de prisión. 
¿Qué se va a hacer con todos los guerrilleros?  ¿Reconvertirlos en buenos ciudadanos para integrarlos en la sociedad de consumo capitalista?  Darles educación, escuela formación, universidad y también, porque no, evangelizarlos para que se arrepientan de los pecados cometidos, acepten la culpa y reciban el perdón cristiano según las escrituras.  
Los guerrilleros de las FARC – tal y como está escrito en los acuerdos de la Habana serán trasladados a sus respectivas zonas veredales  (la mayoría situadas en la Amazonia,  los Llanos, el Pacifico, Putumayo, Antioquia, Bolívar, Santander, el Cauca) -que es como eufemísticamente se les ha bautizado a estos "campos de concentración"-   Desde hace semanas las FF.AA rodean el área demarcada de donde nadie puede salir sin previa autorización de sus "carceleros". Quien se atreva a evadirse será capturado y conducido a la justicia ordinaria perdiendo todos los derechos como desmovilizados. Por lo tanto están sujetos a la vigilancia policial y militar (para prevenir que vuelvan a "delinquir"-asegura el gobierno) Miles de presos políticos recluidos en las cárceles del país esperan que se aplique la Ley de Amnistía. 
El gobierno colombiano ha invertido 60.000 millones de pesos en la construcción de los campamentos veredales (a dedo se han contratado 5 empresas que no cuentan con experiencia en este tipo de trabajos) En este momento los guerrilleros se refugian en improvisadas carpas de lona a la espera de que se levanten viviendas mínimamente habitables. La logística alimentaria también ha recibido fuertes críticas ha sido concedida a la firma Soluciones JR. El gasto diario en comida por cada guerrillero es de 87.000 pesos. Al mes sale la cuenta de 2.610.000 pesos por guerrillero. Hacer realidad los acuerdos de paz ha supuesto un desembolso extraordinario de millones y de millones de dólares. Estos "Gastos especiales para la paz"  benefician a grandes contratistas y firmas en la alimentación y la logística que han cometido inexplicables actos de corrupción.  Este es un proceso integral lo que significa que todo tiene que ir acompasado si se quiere cumplir con las distintas fases previamente pactadas. 
Son 26 las Zonas Veredales Transitorias de Normalización (Se supone que tras la entrega de las armas deben desaparecer) donde  tienen concentrarse los guerrilleros para entregar las armas e iniciar el periodo de reinserción a la vida civil. El mecanismo de Monitoreo de Cese el Fuego y Hostilidades se encargará de verificar que se cumpla los establecido en el acuerdo. 1.200  funcionarios de la ONU (Las FARC querían que fuera la UNASUR) serán los encargados de verificar las tres fases del desarme. (¿Que finalizará el mes de junio del presente año?) Los guerrilleros recibirán una asignación de normalización por una cuantía de 2.000.000 de pesos, una paga de 620.000 pesos (90% del salario mínimo) durante 24 meses. Según palabras del presidente J.M Santos y premio Nobel de la Paz, el estado colombiano hace gala de gran generosidad y les brinda a los guerrilleros la oportunidad de iniciar una nueva vida. Si no se acogen a los acuerdos de paz su único destino será una tumba en el cementerio. 
Las zonas que permanecían bajo el dominio de la guerrilla en este momento están siendo ocupadas por las bandas delincuenciales mejor conocidas como BACRIM (herederas del paramilitarismo y el narcotráfico) Entre las que cabe resaltar: las AUC, los Urabeños, el Clan del Golfo, los Rastrojos, Renacer, los Machos. Autodefensas Gaitanistas, ERPAC, Águilas Negras, oficina de Envigado. Quienes no se sometan a su autoridad se exponen a represalias que van desde la tortura al asesinato. El éxodo de los "desplazados de la paz" es cada día más numeroso.
Desde las más altas instancias del gobierno se ha dado la orden para que la Policía, Armada y ejército ocupen los bienes de la guerrilla. (Las FARC están obligadas a declararlos)  La fiscalía ha detectado sociedades ligadas con las FARC y sus testaferros por un monto de  282.000 millones de pesos. Por el momento en las  zonas de influencia de los frentes 1 y 7 ya empieza la incautación de tierras. Se supone que las fuentes de financiación más comunes han sido la extorsión o impuesto revolucionario a los terratenientes, sobornos, secuestros, y el cobro del gramaje a los narcotraficantes. Y ahora se va a implementar un gigantesco proyecto de sustitución de cultivos ilícitos (programa PNIS)  A los campesinos se les otorgará una línea de crédito especial y asistencia técnica para que se dediquen a los cultivos de pancoger, abarco, borojó, copoazú, chontaduro, de café o la palma africana. (Que tardarían aproximadamente tres años en generar ingresos) El gobierno afirma que las familias que sustituyan coca recibirán 36 millones de pesos durante dos años. No obstante el último reporte de la DEA afirma que el cultivo de coca ya supera las 180.000 hectáreas y la capacidad de producir 700 toneladas anualede cocaína. Las FARC han exigido al gobierno nacional que se respete la integridad de miles de familias que trabajan en los cultivos ilícitos ya que es su  principal fuente de sustento.
Los comandantes guerrilleros tratan de calmar a la tropa que está ansiosa por reintegrarse a la vida civil y reencontrase con sus familias.  Pero según los acuerdos de paz primero deben acogerse a los programas de reinserción en el ámbito político, económico y social. Empezando por cedularlos y afiliarlos al sistema de salud. También se espera que los jueces para la paz emitan lo más rápidamente posible las amnistías para los guerrilleros. (Se espera que recuperen la libertad 3.000 guerrilleros) 
Lo prioritario es que los desmovilizados reciban los cursos de formación por intermedio del SENA (Servicio Nacional de Aprendizaje) para que aprendan un oficio con el que puedan ser útiles a la sociedad (reeducación) Los proyectos productivos recibirán una ayuda  de 8.000.000 de pesos para su puesta en marcha. El éxito de la reinserción consiste en que sea económicamente viable. También los exguerrilleros pueden participar en las tareas de desminado y la erradicación manual de cultivos ilícitos (remuneradas). Según el ex presidente Uribe Vélez este es un agravio comparativo pues los guerrilleros gozarán de más privilegios que los propios soldados del "glorioso ejército colombiano". 
Pero todavía hay muchas dudas acerca de lo que pasará una vez entreguen las armas  ¿Los aceptará la sociedad civil? ¿Quién les va a contratar o dar trabajo? Evidentemente tienen claro que llegarán marcados con un estigma de "terroristas", de "narcotraficantes", y "bandoleros" ¿Es posible su integración? Pocas simpatías despiertan entre la ciudadanía completamente manipulada por los mass media oficialistas que durante décadas los han criminalizado. 
Se ha obviado por improcedente cualquier debate político entre marxismo o capitalismo. "La ideología comunista debe reconocer la victoria de la globalización neoliberal" J.M Santos hace 6 años ya se lo había advertido al presidente Hugo Chávez: "la revolución bolivariana fracasó". Y por lo tanto cualquier grupo político (en especial las FARC) que defienda sus postulados está igualmente condenado al fracaso.
Los guerrilleros también serán los encargados de hacer la pedagogía de los acuerdos de Paz. Eso quiere decir, que tendrán que convencer a la ciudadanía de sus beneficios. Para ello podrán utilizar las cadenas de radio, TV, centros culturales, escuelas o universidades.  60 representantes de las FARC podrán viajar por todo el país -con sus respectivos guardaespaldas- para cumplir cabalmente con dicho objetivo. 
Cuando a finales del mes de mayo las FARC (que intentan ampliar el plazo) entreguen ¿todas? las armas entonces habrá terminado el accionar de la organización guerrillera más antigua del continente. (Fundada por Manuel Marulanda Vélez, alias Tirofijo y sus camaradas en Marquetalia, Tolima, en el año de 1964) A los desmovilizados se les facilitarán 1.200 escoltas adjuntos a la Unidad Nacional de Protección para que velen por su seguridad, la de sus familiares  y la de aquellos que ingresen en el partido político que constituyan (siguiendo las directrices del Partido Comunista Colombiano y el Movimiento Bolivariano Nueva Colombia) Según los acuerdos de la Habana  las FARC contarán a partir del 2018 con circunscripciones de paz  -no ocupadas por cabecillas- 10 curules en el congreso, 5 curules en el senado y 5 curules en la  Cámara de Representantes. Cuotas de poder político concedidas a la guerrilla como un gesto de buena voluntad.
Aunque reine un aire de optimismo también existe bastante desconfianza y recelos pues no hay más que remitirse a unos antecedentes nefastos y de ingrata recordación.  Por ejemplo, el genocidio de la Unión Patriótica (brazo político de las FARC que surge en mayo de 1985 como producto de los acuerdos de Tregua y Paz firmados entre el gobierno de Belisario Betancur y las FARC) que dejó más de 5.000 asesinatos entre dirigentes políticos y simpatizantes. Crimen atribuido al aparato policial y militar del estado colombiano (el DAS hacia los seguimientos y señalaba los objetivos a batir) en alianza con los grupos paramilitares. El objetivo era aniquilar cualquier oposición revolucionaria que intente participar en política. En el proceso de paz con el M19 (primer grupo armado que firmó la paz con el gobierno)  sucedió lo mismo pues más de 200 de sus miembros (se trasformó en el partido político Alianza Democrática M19) fueron asesinados a sangre fría. Los muy ingenuos creyeron que con los votos podrían construir una "nueva Colombia" pero la única respuesta que recibieron fue ráfagas de ametralladora o tiros en la nuca. La impunidad sigue reinando hasta el presente y poco o nada se ha hecho para esclarecer estos execrables delitos.
Históricamente la oligarquía no acepta el paso del contradictor armado en contradictor político. Ellos son los que ejercen el monopolio del poder y nadie puede hacerles sombra. Hay señales muy inquietantes al respecto pues en los últimos 14 meses se han incrementado los asesinatos y atentados contra los defensores de los derechos humanos, sindicalistas, líderes comunales y políticos de izquierda que ha dejado el trágico saldo de 150 muertos. La ONU denuncia la muerte de 41 activistas defensores de derechos humanos en los primeros meses de 2017. El Ministro de Defensa dice que se tratan de ajustes de cuentas o casos relacionados con la delincuencia común. Como ha sucedido en otras desmovilizaciones comienza a desarrollarse una brutal campaña de limpieza social por parte el sicariato y el paramilitarismo. Un Sector cívico-militar muy influyente ha decidido boicotear el proceso de paz. Los guerrilleros más incrédulos comentan: "cuando cumplan los acuerdos paz entregamos las armas" 
Los insurgentes ahora ya sin las armas en la mano tendrán que confiarse en la buena voluntad del estado y el brazo protector de las fuerzas armadas o de la policía –sus eternos enemigos- (menos mal que los soldados ya hicieron el curso intensivo en derechos humanos) El comandante supremo, el premio Nobel de la Paz, Juan Manuel Santos, delfín de Uribe, ha prometido que cumplirá lo firmado en los acuerdos de la Habana. Y es que uno no sabe en qué momento se va a aparecer el ángel exterminador con su larga espada cortando cabezas a diestro y siniestro. 
Ambas partes han elegido a dos personalidades de reconocido prestigio como los garantes de los tratados de Paz.  Por un lado las FARC nombraron a José Múgica, ex presidente de Uruguay,  y como representante del presidente Santos fue elegido Felipe González. Ambos verificadores han sido sometidos a fuertes presiones por parte de la ultraderecha. Según el presidente J.M Santos ellos serán un sello de garantía  en el caso que se presenten algún inconveniente o malentendidos en la implementación de los acuerdos de la Habana.
La firma de los Acuerdos de Paz no significa más que un acto de sometimiento y entrega de las FARC a cambio de algunas hipotéticas reformas y concesiones políticas más teóricas que prácticas. Porque todos estos puntos que se han consensuado en la mesa de negociaciones tienen que aplicarse y ya veremos si el gobierno cumple lo pactado (el Mandato de J.M Santos caduca en el 2018) Por ahora no son más que papeles lujosamente membretados con firmas y sellos de autenticidad. ¿Darán sus frutos o se quedarán en meras promesas como ha sucedido en otras ocasiones?  Se pregona el "renacer de una Colombia en justicia y paz" "Una Colombia más inclusiva y social en la redistribución de la riqueza" Cómo no confiar en esos acuerdos tan bien  redactados por  gramáticos y lingüistas de reconocido prestigio. Se ha cuidado mucho la forma, el acabado impecable, sin un error de ortografía pero lo cierto es que en el fondo no son más que palabras aún sin materializar. 
Entre las clases altas colombianas prevalece la endogamia.
Es decir, las uniones entre individuos pertenecientes a la misma casta social; especialmente entre las familias aristocráticas y de apellidos ilustres. Esa burguesía feudal que habitan en condominios bunkerizados (castillos medievales) protegidos por muros y barreras electrificadas, cuentan a su servicio militares, guardias privados o celadores que velan 24 horas del día por su paz y tranquilidad. Se aplica disimuladamente un régimen de apartheid imprescindible para mantener a raya a la plebe. Sus centros de reunión son los clubes privados y exclusivos donde no se admiten intrusos que manchen su rancio abolengo.  La oligarquía siguiendo un patrón muy parecido al de las casas reales ha forjado pactos de sangre que perpetúen sus privilegios. En las altas esferas, en esas sectas herméticas es donde se toman las decisiones y se reparten las cuotas de poder. Aunque se declaren los más fervientes patriotas lo cierto es que las élites se sienten más orgullosas de obtener una visa americana que por el propio pasaporte nacional.   
¿Tal vez pronunciando connotados discursos de admirable oratoria  o de retórica sublime se podrán demoler las ancestrales estructuras del poder oligárquico? El riesgo es que se vuelva a repetir el mismo guion de otras desmovilizaciones de grupos subversivos tanto a nivel nacional como internacional que han terminado en un fiasco. 
El partido político Centro Democrático de Uribe ya ha dicho que si gana las próximas elecciones presidenciales del 2018 exigirá una minuciosa revisión de los acuerdos de paz o quizás su derogación "Este no es un conflicto armado sino amenaza terrorista y el estado debe imponer las condiciones". Uribe repite hasta la extenuación que los militares no pueden fungir de interlocutores ante los de "terroristas". "Los guerrilleros solo se merecen un ejemplar castigo ¡todos a la cárcel!". "Las FARC son un grupo terrorista aliado de Venezuela,  Hezbollah y al Qaeda" "No al dialogo y si a la derrota militar del mayor cartel de cocaína del mundo (Según la revista Forbes)" "Que les caiga todo el peso de la ley a la guerrilla que es la responsable directa de los sobornos, chantajes, secuestros, extorsiones, reclutamiento forzoso o abortos". Su táctica es desmovilizarse, pero no todos, pues han trasferido un tanto por ciento a las BACRIM (Bandas criminales emergentes). Los sectores más reaccionarios de la sociedad están empeñados en que la guerra continúe. Porque la guerra es un gran negocio del que se lucran los mandos militares, la industria armamentística y los traficantes de armas.  
Uribe exige que actué con toda la contundencia la justicia trasnacional para que los guerrilleros sean condenados y se cumpla fielmente la entrega y destrucción de armas. "Si no entregan todas las armas no habrá paz".  Se tiene que hacer un conteo preliminar en el que se incluya el arsenal moderno y sofisticado no el anticuado o inservible.  Es obligatorio que los guerrilleros arrepentidos participen en la erradicación de los cultivos de coca y los laboratorios de procesamiento, que revelen las rutas y sus contactos con los narcotraficantes, que entreguen los millones de dólares o el oro ocultos en caletas. Todo este patrimonio debe transferirse al fondo de indemnización para reparar a las víctimas. "Hay que impedir que los "terroristas" formen un partido y sean elegibles" "Por Colombia ¡Mano firme, corazón grande!"
J.M Santos pertenece al partido Social de Unidad Nacional (eficacia, transparencia y rendición de cuentas) mejor conocido como partido de la U –que es una disidencia del liberalismo. Sus principios ideológicos se decantan por la "tercera vía" de Tony Blair. Aunque desde su época de universitario el presidente ha sido un gran admirador de Roosevelt y su política económica del New Deal. Ahora al ganar el premio Nobel de la Paz habla apasionadamente del "capitalismo humano"
El gabinete para la Paz.
El presidente J.M Santos para enfrentar el reto del postconflicto decidió convocar a los distintos partidos como el Conservador, el Liberal, Cambio Radical e incluso el Polo Democrático Alternativo (de tendencia izquierdista) a participar en el Gabinete para la Paz. A este último pertenece la ministra de Trabajo la señora Clara López (quien en su momento decidió apoyar la reelección de J.M Santos) que a pesar de las  intransigencias de los empresarios y la patronal está decidida a cimentar la tan anhelada justicia social. Según las últimas noticias Clara López  ha renunciado al Polo Democrático (por persecución política en su contra) y también a su cargo de ministra con la intención de lanzar su candidatura a las elecciones presidenciales del 2018 (ya sea con Alianza por la Paz o en las filas del liberalismo junto a Humberto de la Calle) 
Realmente tras la entrega de las armas por parte de las FARC la única oposición al régimen derechista del presidente Santos la ejercerá la ultraderecha encabezada por Uribe Vélez -su padrino y hoy su más encarnizado rival. El partido Centro Democrático incluso ha utilizado las escuchas ilegales y los servicios de hackers profesionales para intentar sabotear el proceso de paz. Asombrados presenciamos un enfrentamiento inédito entre derecha y ultraderecha representados por estos dos siniestros personajes.
Se ha consensuado entre el gobierno y las FARC que no habrá ninguna foto humillante de guerrilleros entregando armas al ejército (que es lo que busca el expresidente Uribe) El desarme significa perder un instrumento vital de protección o defensa propia. Ahora los guerrilleros tendrán que vivir en permanente estado de alerta concentrados en lugares específicos y bajo la estricta vigilancia de las fuerzas del orden. No gozarán de libre circulación hasta que pasen un "periodo prudencial de tiempo". El regreso a la vida civil es un aspecto que conlleva muchos riesgos. Según los acuerdos de la Habana las armas que entreguen los guerrilleros serán fundidas para hacer 3 monumentos a la paz y al amor que estarán situados en EE.UU, Colombia y Cuba. Mientras tanto el ejército colombiano continúa sin ninguna objeción su carrera armamentística.  
Cabe preguntarse si una vez desmovilizados los guerrilleros ¿podrán caminar libremente por las calles?. ¿Ir al cine? ¿Tomarse un helado o un café? ¡Atención! que están desarmados en cualquier momento les puede tender una emboscada y coserlos a balazos.  En Colombia es muy común que se produzcan este tipo de ataques a traición. Solo hay que recordar los atentados mortales a líderes políticos como: Carlos Pizarro del M19, José Antequera de la UP, Bernardo Jaramillo PCC, Jaime Pardo Leal de la UP. Porque todavía hay mucha rabia, odio y venganza y los escuadrones de la muerte se mantienen en guardia listos a apretar el gatillo en el momento menos pensado. "Los comunistas amigos del castro-chavismo son un peligro para la patria". La inteligencia militar utiliza tácticas de desinformación para inventar ese enemigo interno que tanto les interesa.  
Son muy claros los nexos del paramilitarismo (que es un proyecto de estado) y los carteles del narcotráfico con la clase dirigente y las FF.AA.  Es algo que se viene produciendo desde hace décadas pero que es difícil de demostrar ante los tribunales de justicia. Unas acusaciones tan graves pueden significar para el denunciante o los denunciantes su condena a muerte. Jueces y fiscales son bandas criminales al servicio de mafia y de los políticos  Hay grandes intereses económicos en juego: dinero sucio, blanqueo de capitales, desfalco de los presupuestos estatales o de las ayudas internacionales. Aquí existe un cartel dedicado a sobornar a funcionarios públicos y a los políticos para hacerse con jugosas licitaciones que engrosarán en sus cuentas particulares o financiarán las campañas electorales de los partidos políticos (incluida la tradicional compra y venta de votos).  Como es bien conocido el sonado caso Odebrecht que ha supuesto uno de los mayores escándalos de los últimos tiempos.  
El futuro de los acuerdos de paz está lleno de incertidumbres. Y no puede ser de otra manera porque hay muchos interrogantes aún por resolver. Por tal motivo  es fundamental hacer un repaso de lo que sucedido con los acuerdos de paz en Centroamérica (Salvador, Nicaragua o Guatemala) Hoy los guerrilleros desmovilizados se han integrado completamente en la sociedad burguesa capitalista. Muchos de los comandantes y líderes subversivos ahora vestidos de traje y corbata han asumido el papel de funcionarios y burócratas de alto vuelo. Obscenamente se codean con la oligarquía y disfrutan a sus anchas de los parabienes del poder. 
Por ejemplo, los tratados de paz de Esquipulas I, II, y III. (Nicaragua) -gracias a la mediación del presidente Oscar Arias de Costa Rica (obtuvo el premio Nobel de la Paz en 1987)- pusieron fin a la cruenta guerra entre los Sandinistas y la Contra (apoyada por EE.UU) Los Sandinistas firman la paz y convocan elecciones democráticas en las que participa la oposición. El resultado es la victoria de la UNO (pro yanqui) de Violeta de Chamorro en el año 1990. La derecha conservadora se mantiene en el poder por varios lustros hasta que en el 2006 el FSLN vuelve a ganar la presidencia en la figura del ex comandante Daniel Ortega  -quien la detenta hasta el presente-. Al integrarse el FSLN en la democracia burguesa muchos dirigentes fueron acusados de contrarrevolucionarios y de plegarse a los dictados de EE.UU. En la actualidad en el FSLN tan solo quedan tres de los nueve comandantes de la dirección nacional en tiempos de la revolución. 
Aquella época gloriosa ha pasado a la historia pues ahora  Daniel Ortega se ha autoproclamado el jefe supremo nombrando vicepresidenta a su esposa Rosario Murillo (primera en la línea de sucesión al trono). Ambos han sido acusados de autócratas y de querer fundar una dinastía para perpetuarse en el poder.  Su línea ideológica ha dado un giro hacia la social democracia (centrista) y en ocasiones han forjado pactos con sus antiguos enemigos de la derecha. El narcisismo y el culto a la personalidad es uno de los fenómenos más criticados por sus propios correligionarios. La metamorfosis de los sandinistas ha sido muy dispar: el ex comandante Humberto Ortega (su hermano) es un flamante empresario que reside en Costa Rica, el excomandante Bayardo Arce está acusado de montar una infraestructura empresarial basada en los bienes económicos asignados al FSLN. Mientras que los antiguos camaradas Herty Lewites (el tigre judío) exalcalde de Managua y candidato a la presidencia por del Movimiento de Renovación Socialista, Carlos Mejía Godoy, Ernesto Cardenal, Sergio Ramírez, Gioconda Belli se encuentran enfrentados a la dirección del FSLN. El famoso, Edén Pastora, "comandante cero", (fundador del ARDE con el que comenzó a realizar acciones armadas en contra de sus propios compañeros sandinistas)  hoy es un empresario y asesor de Daniel Ortega para el proyecto del dragado del Río San Juan. Actualmente tiene una orden de búsqueda y captura emitida por la INTERPOL acusado  de invadir territorio costarricense. 
El "acuerdo de Paz firme y duradera" firmado en ciudad de Guatemala en 1996 finiquitó 36 años de conflicto bélico en Guatemala. A partir de su entrada en vigor la URNG participa por primera vez en unas elecciones democráticas en el año 1999.  Una justa que se tradujo en gran decepción pues el candidato Álvaro Colom apenas pudo alcanzar un  12,36% de los votos. En el 2003 se presentó a las elecciones presidenciales  el comandante Gaspar Ilmo que obtuvo un pírrico 2,58% de los votos. Más adelante, los partidos de izquierda se coaligaron a los indigenistas para intentar alcanzar la presidencia en el 2007. La candidata y  premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchu tan sólo consiguió el 3,27% de votos emitidos. 
Es difícil que las fuerzas de izquierda adquieran un peso relevante en una sociedad guatemalteca tan militarizada y bajo el dominio las sectas evangélicas.  El campesinado sigue sumido en el abandono secular mientras que el gobierno y las instituciones están implicadas de lleno en la corrupción y el desfalco. La delincuencia organizada ha forjado alianzas con  los carteles de las drogas mexicanos o colombianos amparados por miembros del gobierno y de alto mandos militares. 
Existe un aterrador ambiente de inseguridad donde el dominio de los barrios y distritos populares  ha quedado en manos de las maras. La lucha revolucionaria por la vía democrática no tiene ningún futuro contradiciendo los postulados del comandante del EGP Rolando Morán que ingenuamente pensaba que aplicando una política cultural y educativa podría transformarse el país. Muchos de los antiguos guerrilleros hoy son distinguidos empresarios que detentan florecientes negocios, otros industriales y hasta algunos han incursionado en el mundo de las sectas religiosas convirtiéndose en exitosos predicadores evangélicos como es el caso del excomandante Eduardo Pérez.
En todas las elecciones convocadas hasta hoy en día  los indígenas -que se suponen son su máxima cantera electoral y por los que lucharon y dieron sus vidas- la UNRG) paradójicamente no les han brindado su voto de confianza. Las comunidades indígenas más bien se decantaron por los candidatos que promovían las sectas evangélicas o a la extrema derecha guatemalteca (ligada a los militares o sus verdugos) El comandante Pablo Monsanto rompe con la URNG y forma el partido ANN (de tendencia socialdemócrata) hoy Convergencia por una "Revolución Democrática". En las elecciones del 2011 se integra en el Frente Amplio que presenta como cabeza de lista a Rigoberta Menchu (Winaq) que obtiene un exiguo 3.27% de los votos. Una nueva derrota de la izquierda guatemalteca que la sume en la decadencia absoluta. Al final Pablo Monsanto por oportunismo pasa a asesorar al presidente Álvaro Colom en el asunto del Acuerdo Socioeconómico y Situación Agraria. Que muchos analistas han criticado por su clara deriva neoliberal. Por otro lado el general Ríos Montt (de 91 años) -que fue condenado en 2013 a 80 años de prisión por el Tribunal Supremo (A de Mayor Riesgo) por delitos de lesa humanidad y genocidio- hoy goza de total libertad. Su sentencia se anuló por presiones de los poderes fácticos. Hoy la Corte Constitucional lo ha declarado "mentalmente incapaz" y lo remite a su residencia para que se recupere ante el grave deterioro que pueda sufrir su estado de salud. Como vemos la impunidad es una de las lacras más acuciantes  de Guatemala. No podemos pasar por alto que la AVEMILGUA (Asociación de Veteranos Militares de Guatemala) es capaz de movilizar a 50.000 afiliados y las tenebrosas PAC (patrullas de Autodefensa Civil) que protegen a los patrones y empresarios y latifundistas tienen igualmente una gran influencia política y económica.
En 1992 se firman los acuerdos de Paz de Chapultepec (México) entre el gobierno salvadoreño y la guerrilla del FMLN. 
Los insurgentes se acogen a la ley de amnistía y aceptan integrarse en el sistema democrático burgués. Se intentaron implementar algunas  reformas económicas, políticas y sociales como el control de capital, la reestructuración de las fuerzas armadas, el desarrollo agrario y el urbano que tuvieron muy escaso impacto. La derecha salvadoreña se impuso durante dos décadas en todas las elecciones presidenciales hasta que en el año 2009 el FMLN se alzan con la victoria en la figura de Mauricio Funes. El FMLN busca alianzas con la nueva derecha salvadoreña. En el curso de su mandato sería acusado por sus propios compañeros de armas de traición a los principios socialistas. "tenía en su casa 80 pares de zapatos nuevos de marcas italianas, cien camisas nuevas y obras de arte valoradas en 43.000 dólares". Funes actualmente se encuentra prófugo en Nicaragua donde ha pedido asilo político pues se le acusa de malversación de fondos públicos y enriquecimiento ilícito. El FMLN aún no lo ha desligado del partido. Otro claro ejemplo de latrocinio y corrupción en las altas esferas gubernamentales propiciadas por antiguos guerrilleros que causa estupor entre los sectores de la izquierda revolucionaria. 
Habría que resaltar el caso del comandante guerrillero Joaquín Villalobos, asesino confeso del poeta rebelde Roque Dalton, comandante revolucionario del ERP reconvertido en politólogo y consultor de "resolución de conflictos internacionales". Hoy se jacta de ser un gran amigo de Uribe Vélez y seguidor incondicional de su  "política de seguridad democrática". Se ha revelado como un gran crítico con la izquierda latinoamericana a la que define de "arcaica y retrograda" por su apego al romanticismo de los años sesentas. El FMLN renuncia al marxismo-leninismo y eligen el modelo social-demócrata más acorde con los tiempos que corren. Otro de los líderes de la guerrilla que ha cambiado el uniforme de camuflaje por el traje y corbata es Rubén Zamora, embajador del Salvador en EE.UU (que fue unos de los firmantes del acto fundacional del FMLN en la legalidad junto con el finado comandante Schafik Handal) En Washington en ese ambiente diplomático de actos protocolarios en el que reina el lujo y la opulencia es difícil entender que hace un guerrillero estrechándole la mano a Bush o a Barak Obama. Para nadie es un secreto que los grandes vencedores de la guerra civil fueron el imperialismo norteamericano y los fascistas de la ARENA.  Las escisiones  en el seno del FMLN han dado paso a las tendencias más reformistas como es la corriente encabezada por el exguerrillero Facundo Guardado que se desligan del marxismo-leninismo para pasar a la social-democracia siguiendo el mismo patrón del PSOE español.
En todo caso los problemas sociales del Salvador no han variado en lo más mínimo, sino más bien por el contrario se han acrecentado hasta niveles intolerables. La emigración de nacionales hacia EE.UU es la única salida para escapar de la crisis económica. La inseguridad mantiene en vilo a la ciudadanía que  contempla impotente como el crimen organizado, las mafias, las maras, las bandas delincuenciales y los narcotraficantes se apoderan del país. 
Centroamérica se ha convertido en la región más violenta del mundo.
El objetivo de los acuerdos de Paz en Nicaragua, Guatemala y el Salvador no ha sido otro que el de castrar la utopía revolucionaria. Es decir, que las nuevas generaciones renuncie a la lucha armada y sumisas acepten el modelo capitalista como única alternativa viable. En conclusión la metamorfosis de los movimientos guerrilleros los ha conducido de la clandestinidad a engrosar las filas de la burocracia estatal donde se han integrado en las redes de la corrupción y el clientelismo.
Así que no nos debe sorprender que al cabo de algunos meses o años tengamos ingratas sorpresas y decepciones en el proceso de paz colombiano.
Según reza en los acuerdos de Paz las FARC en el momento en que entreguen las armas están autorizadas a constituirse en un partido político. (Con una asignación de 5.200 millones de pesos) Ahora deben demostrar en las urnas cuál es su verdadero apoyo popular. "Con los acuerdos de paz cambiamos nuestra forma de lucha. Ahora con el poder de las palabras trabajaremos para cambiar el actual modelo" Lo que pretendían con las armas ahora tendrán que realizarlo con los votos.  Es decir, cambiar las balas por votos. "Pero el que cuenta los votos siempre gana" -como bien lo dijo una vez el cura guerrillero Camilo Torres.  El fraude es la principal lacra de las justas electorales que más bien deberíamos llamar "el circo democrático". 
El partido de las FARC- (que no será identificado con esas siglas sino más bien con Paz y Justicia Social-o el "Partido de la Esperanza")  tiene intención de presentarse a las próximas elecciones presidenciales del 2018. Para tal efecto en todas las zonas veredales se están estudiando las 61 tesis políticas de la guerrilla. Lo más seguro es que forje alianzas con fuerzas afines  como la  Marcha Patriótica (Piedad Córdoba) que es un movimiento político de izquierdas bolivariano que busca alcanzar la segunda y definitiva independencia, la UP, Maíz, Alianza Verde, ASI, Sergio Fajardo, Polo Democrático (Enrique Robledo) la CUT, OCC, (Organización Campesina del Cauca) CRIC. Es necesario elegir un candidato de consenso que haga frente a los partidos de derecha y la ultraderecha que parten como favoritos.  Ahora su proyecto político revolucionario tendrán que defenderlo en el Congreso de la República o la Cámara de Representantes. Es decir, en el nido de corrupción, paramilitarismo y la mentira institucionalizada. Desde esta perspectiva  cualquier esfuerzo por cambiar el país será  inútil y estéril. Los obstáculos que les esperan son prácticamente infranqueables. Hay que tener en cuenta que en muchas zonas de Colombia el voto no es secreto sino que se sabe perfectamente quién ha votado por quién. Así que el miedo juega a favor de los partidos más reaccionarios. Y para rematar la compraventa de votos es una práctica habitual. Los analistas prevén que las  FARC por culpa de la campaña de desprestigio y la actual crisis de Venezuela no sobrepase más del 15% de los votos. La poderosa maquinaria de propaganda mediática oficialista los han satanizado. Una minoría monopoliza el espectro electromagnético y trasmite una versión sesgada de los hechos a la opinión pública. El  incesante bombardeo mediático machaca el cerebro de una masa cada día más alienada y sumisa. 
Recordemos lo que aconteció con algunos líderes del M19 y guerrilleros desmovilizados que al cabo de unos años se pasaron a los partidos tradicionales (liberales y conservadores) e incluso algunos hoy son destacados miembros de la ultraderecha uribista (como es el caso de Rosemberg Pabón y Everth Bustamante) Hay muchísimos intereses en juego y premios a repartir como dietas, carros,  sirvientes, restaurantes, mansiones, haciendas, viajes y, por supuesto, jugosas prebendas o regalos para pagar favores. El enriquecimiento ilícito es una de las principales lacras del sistema político colombiano.
Los países garantes de los acuerdos de Paz son Noruega y Cuba, aunque también participan como países acompañantes Venezuela y Chile y los delegados de EE.UU, la UE, y la ONU. El mediador internacional estrella es Dag Nilander -nombrado por el reino de Noruega- que lleva 10 años facilitando los diálogos de Paz – (Por estas conexiones a J.M Santos le han entregado el Premio Nobel de la Paz)
Colombia ha recibido 3.300 millones de dólares en donaciones: Suiza (22 millones de dólares) la UE (fondo fiduciario de 95 millones de euros),  EEUU. (Obama prometió 450 millones de dólares) México, Canadá, Japón aportarán un fuerte apoyo financiero y logístico.  Igualmente existe un serio compromiso por parte del fondo común de las Naciones Unidas, Banco Mundial el BID, FMI. ONG, ONU, FAO, UNICEF, OMS. Administrar la paz genera también una burocracia y funcionariado al que hay que retribuir generosamente (en dólares)  
Como es común en estos casos existen grandes probabilidades de que buena parte de la ayuda humanitaria caiga en manos de redes mafiosas institucionales. 
Para las víctimas de la guerra se han destinado 12 billones de pesos. Lo cierto es que se necesitarían 40 billones de pesos anuales para acometer el postconflicto. El gobierno nacional proclama que ellos son víctimas y no victimarios (lo mismo dicen las FARC) Estamos hablando que la paz no va a salir gratis y habrá que pagarles a los acreedores la inversión millonaria que han realizado. Este no es un asunto de filántropos sino de empresarios, intermediarios y negociadores y países garantes que esperan ver retribuidas con creces sus donaciones a fondo perdido. Factura que habrá que adjuntar a la impagable deuda externa 
El día de 26 de septiembre del 2016 solemnemente se firmó la paz entre el gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC. El presidente J.M Santos y Rodrigo Londoño alias "Timochenko" con un apretón de manos sellaron el acuerdo.  Como testigos se hicieron presenteen Cartagena los delegados de la república de Cuba y el reino de Noruega, Chile y Venezuela (los países acompañantes) y 15 presidentes, primeros ministros, 27 cancilleres, tres expresidentes. Entre los que hay que incluir a Bernie Aronson, el enviado especial del presidente Obama, y el rey emérito de España Juan Carlos I.
El "show" de la paz ha cumplido el guion preestablecido por el gobierno nacional. Después de que se anunciara el cese el fuego bilateral el día 29 de agosto de 2016  el presidente J.M Santos ejerció como maestro de ceremonias de la apoteósica y teatral  firma de la paz en Cartagena. "Aquí no hay vencedores ni vencidos"  declararon los negociadores en la Habana "todos hemos ganado"  Después de tanto tiempo inmerso en la guerra nadie sabe muy bien los que significa la paz. No hemos acostumbrado  a la muerte, al morbo, el amarillismo.
Con la presencia de miles de asistentes o invitados especiales (previamente seleccionados)  todos vestidos o uniformados de liqui liqui blancos (el color de la paz) y luciendo palomitas de la paz en la solapa de sus camisas. Una ceremonia que nos recordaban esas películas de Walt Disney en las que siempre hay un final feliz.  Hay que tener fe para creer en este cuento rosa de palomitas y corazoncitos, de misas y Te Deums solemnes y bendiciones papales.  
Estamos hablado más de una paz más virtual que real que ha servido de propaganda al régimen, un espectáculo folclórico más propio de un reality show que pretende exacerbar aún más el sentimentalismo tan característico del pueblo colombiano. Según la constitución colombiana la paz es un derecho y es un deber de obligatorio cumplimiento.
Después de las celebraciones (en la que no faltaron los opíparos banquetes)  a la semana siguiente sobrevino la hecatombe. La opción por el SI perdió el plebiscito del 2 de octubre del 2016 convocado por el gobierno y la guerrilla para refrendar los acuerdos de paz. Es increíble pero el pueblo colombiano víctima de una sucia campaña de desinformación y manipulación echó por la borda 4 años de negociaciones con la guerrilla en la Habana. Sorpresivamente y contra todo pronóstico la ultraderecha uribista se alzó con la victoria demostrando de este modo que gran parte de la sociedad está en contra de cualquier tratado de paz con las FARC. La opción por el No venció en el plebiscito por un 50, 21% de votos. (El sí debería contar al menos con el 13% del censo-4.200.000 de votos para ser válido)  El 62% de la población se abstuvo, es decir, que no ejerció su derecho a voto por desinterés e indiferencia. 
Lo cierto es que la guerra no se acaba con la firma de la paz, la guerra no se termina con actos protocolarios e institucionales de carácter mediático o propagandístico, ni mucho menos con elevar oraciones al supremo hacedor a ver si se produce un milagro. 
El Papa Francisco vendrá de visita a Colombia el próximo mes de septiembre decidido a  respaldar los acuerdos de paz con su presencia. Desde un principio el santo padre se comprometió a prestar un apoyo moral  a las negociaciones entre las FARC y el gobierno colombiano. "Dios está con Colombia y el Sagrado Corazón de Jesús la protege de todo mal". Otro multitudinario espectáculo (que tendrán que pagar los sufridos contribuyentes) que a buen seguro aprovechará el premio Nobel de la Paz J.M Santos para elevar aún más su de egolatría y narcisismo. 
Los colombianos en general han vivido de espaldas del conflicto armado interno.  Por indiferencia y hastío ignoran y no comprenden sus causas. En los grandes centros urbanos el impacto ha sido muy limitado ya que los combates se han desarrollado con mayor virulencia en el medio rural.
¿Por qué hay guerra y Colombia? Es difícil que los ciudadanos den una respuesta imparcial y razonable puesto que los medios de comunicación oficiales no ofrecen una versión imparcial de los hechos.
Todavía queda pendiente una reforma agraria que penalice la concentración de la tierra en unas pocas manos. ¿Es imposible seguir aplicando un modelo agrario desigual? Las FARC demandaban la desactivación del latifundio, la derogación de la propiedad privada y los privilegios de la casta gobernante. La reforma Agraria es un reclamo inmemorial que siempre se ha pospuesto en defensa de los intereses de los grandes terratenientes y multinacionales. Ahora tras la firma de los Acuerdos de Paz el gobierno se propone entregar a los desplazados terrenos baldíos o expropiados a los paramilitares y  narcotraficantes. Cualquier titulación de tierras es una trampa para que ese campesinado miserable tenga que venderla o arrendarla a los grandes propietarios porque carece de recursos para mantenerlas. Para sacar adelante cualquier cosecha es necesario una fuerte inversión en insumos, semillas, fertilizantes o plaguicidas. Al final los que recogen las ganancias son los intermediarios o acaparadores que distribuyen y comercializan los productos agrícolas en los mercados de las grandes ciudades.
La ley General de Tierras y Desarrollo Rural para restituir las tierras a los desplazados y víctimas de la violencia ya he generado varios asesinatos, coacciones y amenazas a quienes las reclaman. La Seguridad Democrática -implementada durante el mandato Uribe Vélez - llamaba a los campesinos  "guerrilleros vestidos de civil"
En un principio las FARC exigieron 59 zonas de reservas campesinas (resguardos guerrilleros con cierta autonomía para evitar atentados e intimidaciones de grupos al margen de la ley) con un total de 9.000.000 de hectáreas. Esta es la última etapa del "plan Renacer" En estas reservas se iban a aplicar planes de desarrollo agrario, cooperativas rurales (producción, venta y exportación) y que contarían con el respaldo de la ley de Zonas de Conflicto. Propuesta que fue refutada por el gobierno en los debates en la Habana al calificarlas de "repúblicas independientes".  
Al inicio de la década de los setentas se dio la mayor movilización rural del siglo XX los campesinos organizados en la ANUC (Asociación Nacional de Usuarios Campesinos) fundada en 1967  de manera autónoma e independiente de los partidos tradicionales liberal y conservador. Fueron los promotores  de la reforma agraria que intentó aplicar el presidente Lleras Restrepo. Sus dirigentes fueron calificados de subversivos y comunistas pues se hicieron constantes en esa época  la toma de tierras y los paros campesinos. Como respuesta los latifundistas y ganaderos se reunieron y firmaron el acuerdo de Chicoralen 1972  que sería el germen de las autodefensas en alianza con la policía y el ejército para detener la movilización campesina mediante el uso de la violencia. De esta forma la movilización popular fue aniquilada imponiéndose el modelo latifundista de agro-exportación. (Ganado y algodón) y también los cultivos ilegales de coca y la marihuana. El papel de los campesinos -según sus promotores-  se limitaría a la servidumbre o la semiesclavitud. Y es que en Colombia se incrementa el monocultivo que es un lujo que solo se lo pueden permitir las grandes multinacionales pues son las que reciben el aval de las más importantes corporaciones financieras.
8 millones de hectáreas arrebatadas a sangre y fuego por los paramilitares y el ejército.
El programa de Agro Ingreso Seguro –implementado por Andrés Felipe Arias- ministro de Agricultura de Uribe- con el fin de entregar subsidios a los agricultores de escasos recursos en realidad  beneficiaba a los terratenientes y paramilitares. Lo que se puso en marcha con todo el descaro fue una contrarreforma agraria patrocinada desde el mismo seno del estado.  Muchas de las tierras robadas a los desplazados  pasaron a manos de los terratenientes, de jefes paramilitares, empresarios, políticos o narcotraficantes. Como es el caso de Jorge Pretelt, presidente de la Corte Constitucional -que es la encargada de tomar las decisiones legislativas del país- quien aprovechándose del drama de esos campesinos víctimas de la violencia se apropió de sus tierras en el Urabá titulándolas a su nombre. Y es que estamos hablando de un gran total de 8 millones de hectáreas arrebatadas a sangre y fuego por los paramilitares y el ejército.  El alambre de púas marca perfectamente las fronteras de la propiedad privada en Colombia. Se da la paradoja que 24 millones de cabezas de ganado están mejor alimentadas que los propios seres humanos (muchos de los cuales pasan hambre). La Federación de Ganaderos (FEDEGAN) ha sido una de los principales impulsores del paramilitarismo. A esta organización muy "respetable e influyente" está afiliado el senador Uribe Vélez. 
Una de las tareas más urgentes es la restitución de las tierras a los desplazados. Aunque en los acuerdos de Paz queda bien claro que la propiedad privada es intocable. En un principio no se les expropiará la tierra a los terratenientes y, si entregan algunas a los campesinos, serán las más improductivas y estériles. El INCODER (Instituto colombiano de desarrollo rural) -que ha sido liquidado por corrupción- tenía la misión de recuperar baldíos pertenecientes al estado ocupados ilegalmente por particulares. Álvaro Uribe Vélez está siendo investigado por la Contraloría por acumulación irregular de baldíos en su finca "el Ubérrimo"
Desde luego que el principal damnificado de esta guerra es el mundo rural. Los campesinos han sufrido un espantoso genocidio prácticamente imposible de revertir. Colombia es unos de los países con mayor desplazamiento forzado de todo el mundo (8 millones de personas) -solo comparable con la tragedia de Siria e Irak. Los campesinos tuvieron que escapar a las ciudades a causa de la sanguinaria arremetida  del ejército y los paramilitares. Ahora vagabundean por las calles y avenidas rogando una limosna o ejerciendo trabajos informales mal remunerados. El poder tenía bien claro que era imprescindible desocupar el campo ya que se había convertido en la cantera de los futuros guerrilleros. Los campesinos debían ser expulsados a la fuerza de su cumpliendo al pie de la letra ese precepto de los manuales de contraguerrilla que rezan: "quitar el agua al pez". La misión del glorioso ejército colombiano era neutralizar "el enemigo interno", o sea, la población civil.  Y lo más paradójico es que en las filas de las FF.AA básicamente se nutre de hijos de campesinos y obreros pertenecientes a  los estratos más bajos de la sociedad. Por ley están obligados a cumplir el servicio militar y luchar por los intereses de la clase dominante en una guerra fratricida que enfrenta a los pobres contra los pobres. 
El desplazamiento forzado es un drama humano de incalculables consecuencias pues las víctimas aparte de perder sus tierras y sus bienes han sido despojadas de sus raíces, de sus tradiciones y costumbres. La cultura popular es un patrimonio intangible que irremisiblemente agoniza.
La desaparición de las FARC significa la derrota de revolución agraria y el triunfo del modelo urbano capitalista.
Es por esta razón que la soberanía alimentaria corre un serio peligro. La producción agrícola ha disminuido considerablemente pues las tierras más fértiles se reservan para los cultivos más rentables. Entre los que caben destacar el cacao, café, banano (postres para el primer mundo) las flores (exportación) la palma africana, el maíz, la caña de azúcar (como materia prima de los biocombustibles).  El cruel destino de los campesinos, de los indígenas o de las comunidades de afrocolombianos es engrosar los cinturones de miseria de las grandes ciudades. Sencillamente se han convertido en la mano de obra barata que explotan los patrones y empresarios en la industria, la construcción, sector  servicios, el trabajo doméstico, o para engrosar la leva de reclutas en las FF.AA.  Colombia es en su esencia un estado racista y xenófobo que ha instituido una especie de "apartheid criollo". La política gubernamental es la de brindarle todas las facilidades a las trasnacionales en detrimento del bienestar de su propio pueblo. 
La oligarquía exultante proclama que el "glorioso ejército colombiano ha vencido a los narco-terroristas". Uribe Vélez afirma que "los tratados de paz son ilegales pues conceden grandes beneficios a los bandidos de las FARC". "Todos deben ser proscritos, son traidores a la patria" a renglón seguido: "¿Qué pueden exigir los derrotados? Nada más que clemencia" "Los guerrilleros no pueden participar en política ni ocupar cargos públicos. La cúpula de las FARC debe ser encarcelada o en su defecto extraditados a los EE.UU"  Estados Unidos expidió más de cincuenta órdenes de captura de altos jefes guerrilleros acusados de narcotráfico y terrorismo. "se ha demostrado que el cartel de las FARC  tiene nexos con Hezbollah y Al Qaeda" 
El premio Nobel J.M Santos es el directo responsable de impartir las órdenes a sus generales para que exterminen sin contemplaciones a los guerrilleros (terroristas) y de paso a la población civil supuestamente "cómplices o auxiliadores". Durante su desempeño como ministro de la Guerra (Defensa) de Uribe y posteriormente como presidente de la república o jefe supremo de las Fuerzas Armadas, se llevaron a cabo innumerables  operativos minuciosamente planificados junto a los asesores de la CIA, el M16 inglés y el Mossad.
Además, debemos añadir a su luctuoso prontuario: los falsos positivos o ejecuciones extrajudiciales, torturas, desapariciones, desplazamiento forzado.  El premio Nobel de la Paz J.M Santos autorizó la operación militar denominada "Fénix" planificada junto con la CIA, el servicio M16 inglés y el Mossad con el objetivo destruir el campamento del jefe supremo de las FARC Raúl Reyes (situado en Sucumbíos –Ecuador). Violando sin ningún reparo la soberanía de un país vecino y causando una pavorosa masacre. 
Según las últimas investigaciones Alfonso Cano, jefe de las FARC (sucesor de Tirofijo) fue capturado vivo y luego asesinado vilmente por el ejército en Suárez (Cauca) durante el desarrollo de la operación "Odiseo".El responsable de este crimen de guerra es el premio Nobel de la Paz J.M Santos, quien tuvo que dar directamente la orden a sus subalternos para que lo ejecutaran. 
¿El desarme afectará también a las FF.AA colombianas?  
¿Apartarán de sus filas a los oficiales y a los altos mandos que han tenido y tienen relaciones con los paramilitares o las bandas delincuenciales? ¿Serán juzgados aquellos mandos o soldados que hayan cometido violaciones de los derechos humanos y crímenes contra la humanidad? A los tribunales de Justicia Especial para la Paz se acogen igualmente los militares condenados por delitos de lesa humanidad para recibir las correspondientes amnistías. 
Los mandos y oficiales de las FF.AA son reconocidos psicópatas graduados con las mejores notas en las academias militares más prestigiosas del mundo (West Point, Escuela de las Américas-Instituto de Defensa para Cooperación de Seguridad Hemisférica, comandos Rangers o SEAL) En la cúpula militar existe un hondo arraigo y simpatía por el ideario hitleriano que han inspirado en buen medida su forma de actuar.  Especializados en el arte de la tortura y de la  muerte no les tiembla la mano a la hora de ordenar las operaciones de exterminio o de tierra quemada sin importarles la integridad de la población civil.  El estamento militar cuenta con una justicia propia que les otorga carta blanca e impunidad. Los paramilitares también están protegidos por la ley del fuero militar. Si por caso algún militar tuviera que ser juzgado ante un caso muy grave que  alarme a la opinión pública, se les condena a mínimas penas de prisión que cumplirán en los propios cuarteles (centros vacacionales)  gozando de grandes privilegios y facilidades. No hay porque sorprenderse de que el gobierno otorgue el indulto a los militares que cometen crímenes de lesa humanidad para pagarles sus "grandes sacrificios por la patria". La palomita de la paz como por arte de magia se trasforma en un maldito escorpión que te clava el aguijón en el momento menos pensado. El gobierno levanta la bandera del pacifismo cuando su naturaleza es guerrerista. Las armas quedan en poder de la oligarquía que como siempre se reserva el derecho a usarlas en el momento en que esté en peligro su status quo. 
Con una actitud sumisa nuestros gobernantes se han plegado a los designios de Washington.  Desde el mismo día en que la US Navy tomó Panamá en 1903 (el "I took Panamá" del presidente Roosevelt)  nuestra  independencia  y soberanía la detenta los EE.UU. El imperialismo ha hincado sus garras en el corazón del continente  tras acuerdo firmado entre Uribe Vélez y Barak Obama en el 2009 que dio luz verde a la instalación de siete bases militares yanquis (Palanquero, Malambo, Apiay, Málaga, Cartagena, Tolemaida y Tres Esquinas) El combate del terrorismo y el narcotráfico para fortalecer la seguridad y la libertad. El Nobel de la Paz J.M Santos como buen cadete de la Armada nacional  ha decidido integrar a Colombia en la estructura de la OTAN -Quizás ansioso por participar en la guerra contra el terrorismo mundial. 
J.M Santos durante su etapa como de Ministro de Defensa de Uribe Vélez suscribió contratos con la industria militar israelí  GALIL, KFIR Aeronautic convencido de la enorme eficacia conque el sionismo combatía la resistencia palestina.  J.M Santos expresó en una rueda de prensa conjunta con Ghabi Ashkenazi, jefe del ejército de Israel, en el 2008 que  "el terrorismo se combate sobre todo y ante todo con inteligencia y es mucho lo que nos puede enseñar Israel y ayudar en este tema"  Se sabe extraoficialmente que la "operación Jaque" fue planificada por asesores judíos (CST Global) que consiguieron  interceptar las comunicaciones entre los distintos campamentos y frentes de la guerrilla. Uno de los asesores de J.M Santos para los Diálogos de Paz es el ex ministro israelí de Asuntos Exteriores Shlomo Ben Ami. 
El gobierno cínicamente culpabiliza a las FARC de ser el principal causante de los males que afligen a Colombia. "Porque el propósito de la guerrilla no es otro que sembrar la destrucción y la muerte y sabotear el desarrollo económico y social" "los narco-terroristas son los responsables del desplazamiento de millones de campesinos, y de financiarse con la cocaína, la heroína, de fomentar la violencia, los secuestros, la pesca milagrosa,  sobornos y chantajes, el boleteo, las extorsiones, la voladura de oleoductos, puentes y carreteras. Los medios de comunicación oficialistas -como parte de la guerra psicológica-los retrata como unos "monstruos desalmados" 
Timoleón Jiménez "Timochenko" ya ha pedido perdón en nombre de la guerrilla por los "crímenes de lesa humanidad" cometidos durante el conflicto armado. Otros jefes guerrilleros se han visto igualmente obligados a retractarse públicamente y reconocer sus culpas. Pero por el contrario,  el premio Nobel de la Paz y presidente J.M Santos ni la cúpula militar piensan asumir sus responsabilidades a pesar de los innumerables casos de  terrorismo de estado (masacres, bombardeos indiscriminados, desaparición forzada, falsos positivos o ajusticiamientos extrajudiciales) 
¿La clase dirigente devolverá las incalculables sumas de dinero expoliadas? ¿Las tierras robadas a los campesinos les serán restituidas? ¿Saldrán los norteamericanos de las 7 bases instaladas en suelo colombiano? ¿Se retirarán los asesores yanquis o sionistas o los mercenarios que trabajan para el gobierno colombiano?  
Colombia sufre una devastadora crisis medio ambiental que la condena a un futuro nada prometedor. En medio siglo se han perdido 7.000.000 hectáreas de bosques húmedos tropicales. Los expertos afirman que el país posee el 10% de la biodiversidad de la tierra aunque buena parte de esos ecosistemas están en peligro de extinción. El proceso de colonización ha sido nefasto por culpa de la deforestación, la sobreexplotación agrícola y ganadera, la industria maderera, la minería extensiva, la extracción de oro, plata, platino, petróleo, cobalto, telurio, níquel, cianuro, cobre, el cultivo de coca, de amapola, el uso de los precursores que se vierte a las fuentes hídricas, las fumigaciones con glifosato, la quema de bosques que incrementan la creciente desertificacion. Además en las últimas décadas el cambio climático ha causado graves sequías y temporadas de lluvias devastadoras que desbordan los ríos y provocan cientos de muertos y miles de damnificados. La guerra no solo se limita al enfrentamiento entre seres humanos sino que también implica a la naturaleza. Comprobando una vez más el espíritu autodestructivo que nos caracteriza. 
¿Cómo resolver el problema atávico de la pobreza extrema?
El hambre azota sin compasión muchas regiones de Colombia, la desnutrición aguda amenaza a los niños más pobres  y los casos de muerte por inanición son incontables. En el Chocó el 70% de la población sobrevive por debajo del umbral de la pobreza. En los acuerdos de paz la guerrilla exigió al gobierno tomar medidas urgentes aunque estas resoluciones deben ser aprobadas con anterioridad por el Congreso de la República. ¡Con un decreto ley se acabará con el hambre! Lo que se sabe a ciencia cierta es que los presupuestos de solidaridad que se giran a los entes departamentales en buena medida caen en manos de los políticos corruptos que por arte de magia los trasfieren a sus cuentas personales. 
Colombia es un país de 47.000.000 millones de habitantes que se concentran mayoritariamente en las zonas urbanas andinas. La pobreza crónica afecta al 40% de lo población que carece de vivienda digna,  salud o educación. Ante una crisis económica tan acuciante millones de personas tienen que recurrir a la economía sumergida o el trabajo informal para poder sobrevivir. La tasa de informalidad laboral supera el 58%. La desestructuración social afecta a las familias con menos recursos económicos en donde se producen los mayores casos de abandono infantil, hijos no reconocidos, mujeres abusadas o violadas, pederastia y pedofilia, prostitución, la violencia intrafamiliar, violencia machista, fracaso escolar, alcoholismo, drogadicción, proxenetismo.  Un pueblo desmoralizado y con una baja autoestima es difícil que pueda luchar por su dignidad.
El gobierno colombiano para combatir la pobreza endémica ha aplicado políticas de asistencialismo y caridad.  Es ahí donde interviene  la iglesia católica, las ONG y los organismos internacionales de ayuda humanitaria que suplen las obligaciones constitucionales que debería asumir el estado con sus ciudadanos. Entre los retos del postconflicto está el estimular el desarrollo social y elevar el nivel de vida de los ciudadanos.  
Tanta lucha y tanto sacrificio, tantos muertos, heridos, desaparecidos, viudas, huérfanos, tanta destrucción, miseria o desplazamiento forzado no pueden caer en el olvido. El principal peligro es que se imponga la ley del silencio. El terror silencia la verdad y estimula la amnesia. Se rumorea que en el Congreso de la república se va a proponer una Amnistía general (ley de punto final) tanto para los guerrilleros, militares y paramilitares. Olvido y perdón cristiano para sellar la reconciliación entre los colombianos. 
El conflicto interno colombiano -declarado uno de los conflictos más cruentos del hemisferio occidental - se ha cobrado la vida de más de 230.000 personas (el 80% de las víctimas son civiles desarmados). Además hay que añadir 100.000 desaparecidos, 5 millones de exiliados tanto económicos como también políticos, 27.000 secuestrados,  1800 masacres y 10.000 víctimas de las minas antipersonas. Colombia es el país con mayor número de desaparecidos en América Latina. La impunidad tapa el 90% de las violaciones de los derechos humanos. Las comunidades negras e indígenas representan el 60% de las víctimas -que apenas han tenido visualización en las mesa de negociación de la Habana. Las mujeres y grupos sociales más vulnerables tampoco han logrado el reconocimiento deseado. 
Aún no ha llegado a valorarse en su justa medida el trauma psicológico que han sufrido millones de colombianos durante el conflicto armado. Esta es una herida en el espíritu y el alma que va a ser muy difícil de sanar. ¿Se puede hablar de reconciliación después de haber generado tanto dolor, la angustia, pérdida de seres queridos, el desarraigo, la marginalidad, la humillación o la impunidad?  
Mientras no se desmantelen las estructuras del poder feudal, jamás habrá paz en Colombia.
Porque la oligarquía medieval mantiene intactos sus privilegios. Las élites poseen más del 85% de la riqueza nacional y usufructúa de las mieles del poder.  Existe claramente una guerra de clases y los ricos están ganando. En los bancos suizos, los paraísos fiscales o en manos de testaferros es donde en buena medida se encuentra cautivo el patrimonio expoliado al pueblo colombiano. La democracia burguesa hiede, es un cadáver putrefacto. Los votos tienen el poder de convertir a ladrones y corruptos en respetables funcionarios. El monstruo de la corrupción se ha devorado 50 billones de pesos (que representa un alto porcentaje del presupuesto nacional) Por ejemplo,  entre 20 a 30.000 millones de pesos es el dinero que se necesita para ser elegido gobernador. 
¿Se puede sanar un estado enfermo y corrupto?  ¿Cómo acabar las desigualdades y sacar de la pobreza a millones de colombianos? Un sistema acostumbrado al clientelismo, el tráfico de influencias, el carrusel contrataciones, el cobro de comisiones, el blanqueo de capitales,  los tratos de favor a las grandes empresas y multinacionales. Como lo revela el escándalo del caso Odelbrecht que involucra de lleno a la clase dirigente (se pagaban sobornos a los políticos uribista y santista) y  que incluye, por supuesto, al presidente y actual premio Nobel de la Paz J.M Santos. Un fraude cifrado en más de 12 millones de dólares. 
El combate contra la corrupción y el desfalco de las arcas públicas es una labor prácticamente imposible de realizar por métodos pacíficos. Los magistrados y funcionarios de altas cortes protegen a los carteles mafiosos. (La fiscalía estima en 1.3 billones perdidos en 300 casos de corrupción)  La oligarquía no entiende otro lenguaje que el de las armas,  la coacción o la intimidación. Así se ha demostrado en los conflictos desarrollados a lo largo de la historia colombiana. 
Si no se legalizan las drogas es difícil que se consolide la paz, si no se erradica el paramilitarismo la guerra se perpetuará.
Colombia lo que realmente es una refundación, una limpieza a fondo de todas sus instituciones (ejecutivo, legislativo y judicial). Empezando por democratizarlas: exigir que por votación popular pueda elegirse al procurador, al fiscal general del estado, al contralor general y al defensor del pueblo. Es necesario romper el monopolio del centralismo bogotano propugnando una regionalización o descentralización, El poder adquisitivo de la clase media año tras año se desploma. Acuciados por los altos impuestos, y la privatización general de los servicios públicos (seguridad social, la educación, la salud, el trasporte, la electricidad o el agua) y unas  pensiones irrisorias que condenan a los ancianos a la indigencia absoluta. El costo de la vida que este último año ha subido un 8%.
Las FARC han cedido en puntos tan trascendentales como la convocatoria de una Asamblea Constituyente,  la formación de un poder popular (cuarto poder) que vele por un estado de bienestar universal por un  sistema electoral diferente que erradique el fraude y  la compra-venta de votos. En Colombia tan solo el 39% de la población sale a votar. La abstención en algunas regiones llega al 65% y al 70% del censo electoral. 
Igualmente las FARC para no trabar un acuerdo global tuvieron que renunciar a una de sus principales exigencias: la liberación del comandante Simón Trinidad (que purga una condena de 60 años en la cárcel de Florence, Colorado-EE.UU). Se cedió en este punto confiados en que una vez firmada la paz Obama le concedería el indulto. 
Uribe Vélez busca repetir la exitosa coalición del NO para la campaña a las elecciones presidenciales del 2018. 
"La aplicación forzada del acuerdo de paz demuestra el carácter antidemocrático del partido de gobierno", declaró a la prensa. Por el momento ha recibido el espaldarazo de la Casa Blanca pues junto al ex presidente Pastrana  (Ambos son contrarios a los acuerdos de Paz y ganadores del referéndum) han sido recibidos por Donald Trump en el club privado de Mar-a-Lago en West Palm Beach (Florida)  A Donald Trump le comunicaron que "los narco-terroristas de las FARC y el ELN quieren implantar un régimen castro-chavista en Colombia".  "la gran alianza" denuncia que  el proceso de paz favorece a la guerrilla que intenta entrar en las instituciones del estado sin entregar la totalidad de sus armas. El gobierno de J.M Santos ha bajado la guardia en las fumigaciones con glifosato pues aumentaron considerablemente los cultivos ilícitos, y que cientos de guerrilleros desertores se han unido a las BACRIM demostrando el fracaso de la desmovilización. En las próximas elecciones presidenciales del 2018 se tendrá que dilucidar cuál va a ser el futuro de los acuerdos de paz. El partido Centro Democrático del expresidente Uribe -cómplice del narcotráfico, el paramilitarismo y el terrorismo de estado- se presenta como el único que puede rendir sin condiciones a las FARC. 
La Comisión de la verdad y la reconciliación -para que no se repita la violencia, 
según los responsables del gobierno- se trata de un órgano temporal, de carácter extrajudicial, que se ha creado históricamente en procesos de transición (de dictaduras a las democracia y de conflictos armados a la paz) para esclarecer patrones de violencia. "No es un mecanismo para administrar justicia sino para contribuir a la verdad y reconocer los derechos de las víctimas"  La Ley de Víctimas y la Comisión de la Verdad pretende pasar la página de la guerra y mirar hacia adelante. Porque la verdad es la primera víctima de la guerra "para civilizar una sociedad que ha estado sumida en la violencia es imprescindible dignificar a las víctimas" Aunque la experiencia internacional es más bien desalentadora pues polarizan aún más la sociedad y la división política. Por su naturaleza no pueden tener efectos judiciales. Las confesiones no podrán ser usadas como prueba ante los tribunales. 
Colombia lleva grabado en su ADN el karma de la violencia. 
Desde su origen como nación no han cesado los enfrentamientos fratricidas (liberales y conservadores  en la Guerra de los mil días que causó más de cien mil muertos y que fue la culminación de 21 guerras civiles acontecidas entre 1830 y 1903)  Una eterna lucha de clases: los campesinos contra terratenientes; obreros contra patrones; pobres contra ricos.  El propio nombre de Colombia es ya de por si una declaración de guerra. Rendirle honores a Cristóbal Colón el pionero de la conquista, colonización y destrucción del Nuevo Mundo es poco menos que denigrante. Los padres de la patria decidieron homenajear al "descubridor de América" despreciando por completo a nuestros antepasados indígenas a los que calificaban de "salvajes sin alma". Desde ese momento se  el modelo occidental (europeo o norteamericano) como patrón de nuestra identidad y razón de ser. 
La delincuencia es también otra guerra popular
Las altísimas tasas de desempleo y la falta de oportunidades arrastran a los excluidos por la senda de la criminalidad. La única ideología es el dinero fácil obtenido en el menor espacio de tiempo. Si hay un estado criminal mafioso a nadie debe sorprenderle que proliferen las organizaciones delictivas al margen de la ley. Y no solo a nivel nacional sino internacional pues existe una alianza de los carteles de la droga colombianos con los de Centroamérica, México, el Caribe y otros países suramericanos. En la economía sumergida el primer renglón de exportación hacia los países del primer mundo es el de los estupefacientes (cocaína, heroína, o marihuana) El narcotráfico ha permeado todos los ámbitos de la sociedad colombiana sin que se sepa muy bien hasta donde llegan sus tentáculos. 
Los distintos gobiernos siempre han creído que la delincuencia se erradica por medio de métodos represivos o punitivos. Aplicando la ecuación de a mayor represión mayor paz social. Si hay más policías o militares, habrá menos delincuencia. Con la complicidad de los grupos de limpieza social. Hoy en Colombia existen 138 cárceles (hombres y mujeres) en las que se hacinan 120.000 presos. No existe un plan integral de integración social, ni de rehabilitación efectivo. La Ley de Seguridad Ciudadana, implementada por el ministro del Interior Vargas Lleras, se instituyó para frenar las protestas sociales (huelgas, plantones, tomas de tierras) y así acallar las voces de disidencia y de rebeldía que surjan en el postconflicto.
Los más creyentes y supersticiosos todavía esperan que un hecho sobrenatural nos redima. La propaganda mediática pretende mitificar al excelentísimo señor doctor Juan Manuel Santos, el pacificador,  el nuevo profeta Bochica que salvó a su pueblo del diluvio universal. Aquel que ordenaba rematar con un tiro en la nuca a los supervivientes de los bombardeos se coloca en la solapa de su fina chaqueta Savile Row de 2.000 dólares una inocente palomita de la paz.  Las futuras generaciones estudiarán en los libros de historia  los milagros del santísimo Santo de la paz coronado por el sumo pontífice, distinguido brigadier general de la OTAN, emérito patriarca del sionismo y consumador de la doctrina Monroe. 
En el momento en que el ELN estampe su firma en el acuerdo de paz-que actualmente  negocia con el gobierno colombiano en Ecuador- podríamos afirmar que, con excepción de algunas pequeñas facciones como el EZLN, Sendero Luminoso o el EPP paraguayo, las guerrillas quedan erradicadas del continente americano. Los planes de seguridad y defensa del Departamento de Estado USA se han cumplido con creces. "Es inútil insistir en la vía armada como motor del cambio social en América Latina".-Rex Tillerson.  
 
Carlos de Urabá 2017

El récord de abstención y de votos nulos en las Presidenciales francesas es una demostración del descontento que se vive en el país galo

Ni Macron, ni Le Pen… El verdadero ganador de las Elecciones Presidenciales francesas ha sido el desencanto. Así ha quedado demostrado con el 25% de abstención, la mayor cifra desde 1969, y el 12% de votos nulos. Una auténtica barbaridad en una nación que suele acudir en masa a las urnas para elegir a sus dirigentes.

Además del 25% de abstención y el 12% de voto nulo, la tasa de participación fue del 75,57%, dos puntos menos que la de la primera vuelta, que se situó en el 77,77%. Este bajón que no ocurría desde 1974. A partir de ese año, en todas las elecciones la segunda vuelta ha tenido más participación que la primera.

Gráfica con los votos en blanco. En azul, la primera vuelta, en amarillo la segunda vuelta. (Le Monde)

Gráfica con los votos en blanco. En azul, la primera vuelta, en amarillo la segunda vuelta. (Le Monde)

Viendo los datos, se deduce que uno de cada tres franceses votó en blanco o se abstuvo este domingo en las elecciones presidenciales ganadas por el centrista Emmanuel Macron contra la candidata de extrema derecha Marine Le Pen. 

“Eso significa que en total, uno de cada tres franceses optó por no escoger a ninguno de los dos candidatos. Es realmente mucho para una elección presidencial”, indicó Anne Jadot, profesora de ciencias políticas de la Universidad de Lorena en declaraciones concedidas a AFP.

La presencia de la extrema derecha en la segunda vuelta no provocó una movilización fuera de lo común con relación a la primera vuelta, contrariamente a lo que había sucedido en 2002. No hubo efecto de conmoción porque su presencia era previsible”, agrega Jadot.

Emmanuel Macron venció una elecciones marcadas por la abstecnión y el voto nulo (REUTERS/Christian Hartmann)
Emmanuel Macron venció una elecciones marcadas por la abstecnión y el voto nulo (REUTERS/Christian Hartmann)

Fuente: https://es.yahoo.com/noticias/la-foto-escatologica-que-resume-el-pensamiento-de-muchos-franceses-092057792.html

 

 

 

 
Continuidad de la pedagogía para la guerra

 

 

 

 

 

"He aprendido en este oficio que los que mandan no sólo 

Se detienen ante lo que nosotros llamamos absurdos, sino que se 

Sirven de ellos para entorpecer la consciencia y aniquilar la razón. 

Saramago 

Ensayo sobre la Lucidez 

 

Hace ya más de un mes, que los medios oficiales de comunicación y el Gobierno informaron sobre la detención de "Mateo" y "El Cojo" según esta misma fuente "autores de al menos 10 atentados terroristas en Bogotá entre marzo de 2015 y octubre del 2016". En rueda de prensa el Ministro de Defensa Luis Carlos Villegas, afirmó que los detenidos estarían detrás de los explosivos contra Novartis, Banco de Colombia, Cafesalud, Banco de Bogotá, Capital Salud y la sede la DIAN, agregando además que no se descartaba que estuvieran implicados en el ataque ocurrido en La Macarena que le costó la vida a un patrullero. 

La contundencia con que el titular de la cartera de Defensa señaló públicamente la responsabilidad de los mencionados ciudadanos en dichos atentados contrasta con la postura que ha asumido a la hora de señalar los autores de los asesinatos sistemáticos a líderes sociales que en el 2016 y lo que va corrido del año, sobrepasa la cifra de 120 muertos. En este último caso, a contrapelo de las evidencias, este ente gubernamental ha afirmado no sólo que se trata de casos aislados sino que no existe documentación que indique que paramilitares estarían detrás de dichos crímenes, como lo denunció el reciente informe anual de Derechos Humanos de la ONU. 

En Colombia, el artículo 29 de la Constitución Nacional señala que toda persona es inocente mientras no se la haya declarado judicialmente culpable. No obstante, este principio de presunción de inocencia se viola sistemáticamente, más aún cuando se trata de estudiantes universitarios o miembros de la oposición social y política que han sido privados de la libertad por ejercer un pensamiento crítico. En la gran mayoría de estos casos el sindicado debe probar que es inocente de los cargos que se le imputan y permanecer encerrado en una cárcel mientras se surte un costoso y dilatado proceso en el que brilla la ausencia de garantías procesales. 

La arbitraria detención del joven Mateo Gutiérrez León, estudiante de sociología de la Universidad Nacional, ilustra cómo actúa la "justicia" mediática en estos casos: La imputación de cargos que hicieran los medios de comunicación y el titular de Defensa nada tiene que ver con la acusación presentada por la Fiscalía General de la Nación, que a duras penas –y con la ayuda de un parcializado juez "de garantías" y del Ministerio Público- pudo sindicar a Mateo de hechos menores acaecidos hace cerca de un año y medio en dos puntos de la ciudad. 

Es claro que la captura de Mateo y su presentación ante la opinión pública como un "peligroso terrorista", tuvo como trasfondo inmediato la directriz presidencial dada el día anterior a la policía en el sentido de "capturar de manera inmediata a los responsables del atentado de la Macarena" y dar así un parte mediático de tranquilidad a la ciudadanía bogotana, tras el fallecimiento del patrullero Albeiro Garibello. Para ello se recurrió a un "falso positivo judicial", práctica que ha ejercido de manera sistemática el Estado colombiano y que, entre otras cosas, busca mostrar la capacidad operativa de las autoridades incriminando en hechos delictivos a personas inocentes que proceden de familias de escasos recursos o como en el caso de Mateo, tienen un cierto perfil crítico. 

Una inteligencia militar poco inteligente 

En su tarea de elaborar montajes judiciales los servicios de inteligencia no se detienen ante la más mínima consideración, llegando a procedimientos absurdos. Las circunstancias que llevaron a la detención de Mateo Gutiérrez y su posterior reclusión en la cárcel nacional Modelo, bajo la sindicación de los delitos de terrorismo, hurto calificado y agravado, concierto para delinquir y tráfico, fabricación o porte de armas no constituyen la excepción a esta regla. Al punto que el accionar de los organismos estatales inevitablemente nos recuerda al protagonista de El Otoño del Patriarca cuando ordenó que el reloj de la torre no diera las doce a las doce sino a las dos para que la vida pareciera más larga. 

En efecto, la captura de Mateo se hizo con base en la declaración de una de las víctimas que en el momento de los hechos era menor de edad y que identificó a la persona que lo amordazó como un individuo de tez morena, cabello rubio recogido y depilado. Cerca de un año y medio después el mencionado testigo, en un reconocimiento fotográfico, cuyo procedimiento arroja serias dudas, señaló a Mateo como el responsable de haber colocado el explosivo panfletario en el lugar de los hechos que se le imputan. Pero lo cierto es que la descripción física hecha por el testigo no coincide con la de Mateo que es una persona de tez blanca, de pelo castaño oscuro, cejas pobladas y que desde sus años de adolescente no usa el cabello largo, como lo puso de presente su abogado defensor Eduardo Matías. 

En el colmo de la desinformación los medios de comunicación dieron a la publicidad fotografías de Mateo, que muestran cambios en su apariencia física y que a decir de los perspicaces investigadores de policía judicial fueron hechos "para intentar burlar a las autoridades". Más allá del hecho significativo que se trata de instantáneas fotográficas tomadas en diferentes momentos de su vida, resulta absurdo que los cambios en la apariencia física sean ahora judicializados. Con razón el humorista Jaime Garzón y los personajes salidos de su creativa imaginación, como Heriberto de la Calle o Godofredo Cínico Caspa estuvieron siempre en la mira de los servicios de inteligencia. 

Pero la cadena de irracionalidades no termina aquí. Según fuentes policiales difundidas por los principales medios de comunicación Mateo viajó a Cuba a realizar un curso de explosivos, y aunque en la imputación de cargos la Fiscalía no hizo referencia a esta absurda acusación, el hecho es sintomático de la mentalidad de los funcionarios del aparato policial que, aún siguen abrevando de los esquemas mentales que nos legó la "guerra fría". ¿Es Acaso esta la "nueva policía" para el posconflicto" que recientemente anunció Santos? Quizás convendría recordarles que hace ya varios lustros que el gobierno cubano en cabeza de Fidel Castro hizo público su deslinde de la lucha armada como camino para acceder al poder. 

Es sobre estas falsas evidencias que los organismos inteligencia fabricaron el "caso Mateo", en el cual resultaron tan poco creativos que a la hora de asignarle un "alias" utilizaron no el de "Eulogio" o "Pablito" como ya lo han hecho en el pasado, sino que hicieron uso de su mismo nombre de pila. Tampoco fueron mucho más imaginativos con el taxista Steven Buitrago, quien para el momento de la detención de Mateo llevaba ya varios días en poder de las autoridades (a pesar de que fueron presentadas como capturas simultáneas) y a quien los servicios de seguridad hicieron aparecer como "el cojo" pese a que este hombre jamás ha padecido limitación física alguna que permita identificarlo con dicho mote. 

Montajes judiciales a la comunidad universitaria, ¿hasta cuándo? 

La práctica de los montajes judiciales contra la comunidad universitaria, tiene un largo historial en nuestro país. Baste recordar aquí el caso del dirigente sindical y profesor de la Universidad del Atlántico Jorge Freytter secuestrado, torturado y asesinado en el 2001 y que en los días previos a su crimen fue detenido por la fuerza pública, acusado de una supuesta omisión de asistencia alimentaria; o, también el del sociólogo Alfredo Correa D'Andreis, quien fuera señalado de ser un importante ideólogo de las FARC y tras recobrar su libertad luego de varios meses de prisión, acribillado en una calle de Barranquilla. En uno y otro caso se demostró la participación del Estado en connivencia con organizaciones paramilitares. 

Este mecanismo de los "falsos positivos judiciales" –que se intensificó con las políticas de la mal llamada "seguridad democrática" del ex presidente y hoy senador Álvaro Uribe Vélez- continuó siendo bajo las dos administraciones del gobierno de Juan Manuel Santos un instrumento represivo para debilitar el accionar de los movimientos políticos y sociales de oposición, y sembrar temor entre aquellos que participan en acciones de legítima protesta y resistencia social. Práctica que continúa incluso después de la firma de los acuerdos de paz de La Habana, como lo constatan las recientes capturas masivas de líderes sociales en diferentes regiones del país. 

Se trata de judicializaciones que están plagadas de violaciones al debido proceso: capturas irregulares legalizadas por jueces "de garantías"; desconocimiento del derecho a la presunción de inocencia; estigmatización ante los medios masivos de comunicación; utilización de pruebas ilícitas obtenidas violando derechos fundamentales y principios constitucionales; evidencias adquiridas de manera ilegal; utilización de falsos testimonios; presiones por parte de la Fiscalía para lograr la autoincriminación del sindicado y dilación del proceso, sin contar con el tratamiento de "enemigo interno" que recibe por parte de los funcionarios del INPEC (Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario). 

La persecución y estigmatización a la sociología crítica 

Además de lo anterior en el caso de Mateo hay otra situación que preocupa: se trata de la persecución y estigmatización de los estudiantes adscritos a las Facultades de Ciencias Sociales y, en particular, de Sociología. Sobre esta última se ha construido un imaginario "subversivo" que la ha convertido en blanco de sectores sociales y políticos que todavía ven en dicha disciplina una amenaza al Status quo. Así sucedió en América Latina, en los años sesenta y setenta cuando se generalizaron las dictaduras militares y los gobiernos autoritarios del continente que cobró la vida o en el mejor de los casos forzó al exilio a muchos académicos e intelectuales vinculados a estas facultades. 

Colombia no ha sido ajena a esta tendencia, pues bajo el manto de una democracia formal que encubre el accionar terrorista del Estado, numerosos sociólogos(as) han sido perseguidos por su pensamiento crítico. Así, a finales de los setenta, y al amparo del "Estatuto de Seguridad" del entonces presidente Julio César Turbay Ayala, la socióloga Maria Cristina Salazar estuvo encarcelada 15 meses sin que se hallaran pruebas en su contra; años después el sociólogo y escritor Alfredo Molano tuvo que salir del país varias veces amenazado por la intolerancia de los gobernantes de turno y enfrentar cargos de calumnia e injuria por develar los nexos de la familia Araujo con organizaciones paramilitares.

Más grave aún: algunos sociólogos y cientistas sociales han sido asesinados por su compromiso con una academia crítica. Es el caso del profesor Edgar Emiro Fajardo, el ya mencionado sociólogo Alfredo Correa D'Andreis y el docente de la Universidad Pedagógica Nacional Darío Betancur cuyas investigaciones sobre la conformación mafiosa en el norte del Valle, permitieron identificar posibles responsables de la "masacre de Trujillo", donde decenas de campesinos fueron asesinados a manos de narcotraficantes y miembros de la fuerza pública, acusándolos de constituir las "bases de la guerrilla". 

Y es que la Sociología –nos recuerda Bourdieu– es una ciencia que incomoda y que fastidia. Esta fue quizás la razón por la cual Mateo Gutiérrez teniendo la posibilidad de ingresar a una universidad privada gracias a su excelente desempeño académico, no se dejó tentar por el engañoso y demagógico programa "ser pilo paga" y optó por estudiar sociología en la Universidad Nacional, atraído por la tradición que forjó este Departamento en sus investigaciones sobre la realidad nacional como lo fue el libro sobre la violencia en Colombia, realizado por Orlando Fals Borda, Germán Guzmán y Eduardo Umaña Luna, así como otros estudios que, en su momento, se erigieron en referentes fundacionales en el campo de la investigación rural, urbana y política, entre otros. 

Tradición que, debe decirse, no sólo ha sido dejada de lado sino muchas veces ignorada, Sin duda porque la institucionalización progresiva de un campo disciplinar –contrario a lo que pretenden hacer creer algunos pregoneros de una academia aséptica- es el resultado de luchas políticas en su interior por la definición de sus fronteras, sus enfoques, sus orientaciones, donde están en juego capitales simbólicos de diversa índole, y acechan permanentemente poderes temporales que se escudan en discursos altamente politizados revestidos de una impoluta "cientificidad" y "Neutralidad" 

Es esta preocupación la que llevó a Mateo a cuestionar -luego de cursar varios semestres de la carrera de sociología- una academia que se reclamaba a sí misma apolítica: "Qué triste –nos dice Mateo- creo que el sentido con el que nació nuestro departamento fue otro, aportar algo al país, su gente y construir una academia que corresponda con las necesidades y el proceso histórico colombiano. Espero que los que aún nos consideramos como parte del legado de Fals y Camilo saquemos la cara e intentemos darle una orientación a nuestra alma mater, que así a muchos les pique debe abordar problemas políticos". 

El delito de ser joven en Colombia 

Por otro lado, la persecución contra Mateo Gutiérrez León, su estigmatización ante los medios de comunicación y su absurda judicialización, ilustra cómo los jóvenes en el país siguen siendo las principales víctimas del terrorismo de Estado. Así lo ejemplifica el caso de millares de jóvenes que hoy se encuentran tras las rejas, purgando largas penas por delitos que jamás cometieron. La gran mayoría de ellos no contaron en su momento con los recursos económicos para hacer una adecuada defensa, ni mucho menos con la solidaridad y el apoyo de una sociedad que legitima su silencio frente a estas injusticias con la trillada frase: "si está allá es porque algo habrá hecho". 

Pero ni Cristian Leyva ni Erika Aguirre ni Xiomara Torres ni Carlo Carrillo ni Omar Marín ni Jorge Eliécer Gaitán ni Carlos Lugo, entre muchos otros estudiantes que resulta imposible listar aquí, cometieron delito alguno, y la mejor prueba de ellos es que tras permanecer varios años privados de la libertad el ente acusador jamás pudo comprobar responsabilidad penal alguna, salvo el "delito" de expresar a través de la protesta pacífica, la escritura o la música su sensibilidad de jóvenes críticos e inconformes con una sociedad cada vez más deshumanizada. Todos y Todas ellas, en su momento fueron presentados por los medios masivos de comunicación, como peligrosos(as) terroristas, pertenecientes a células guerrilleras urbanas y autores de numerosos atentados. No obstante una vez fueron absueltos o recobraron su libertad por violación al debido proceso, poca o ninguna información al respecto publicaron esos mismos medios. 

Quienes conocemos a Mateo, y hemos tenido la oportunidad de dialogar con él, sabemos de su rebeldía frente a lo establecido, de sus sueños, ilusiones y utopías que es la de todos aquellos que deseamos construir un mundo más justo y mejor. Porque Mateo no es sólo un joven con ideales sino también con ideas. Así nos lo ha dejado consignado en uno de sus últimos escritos " Colombia –nos dice- sería un país menos violento si a la hora de un reclamo de los campesinos, de los trabajadores, de las mujeres, los indios, negros y de todos los sectores que conforman la gran pobresía (sic) colombiana, se respondiera con soluciones efectivas y sobre todo participación y protagonismo político, y no con policía, encarcelamiento, asesinato y represión". 

Pero en Colombia este tipo de reflexiones críticas que cuestionan la legitimidad del régimen resultan peligrosas. Porque aunque en el discurso institucional se exalte la importancia de los jóvenes para la construcción de paz, lo cierto es que cuando éstos se asumen como sujetos sociales dispuestos a luchar por una paz que signifique la transformación de sus condiciones estructurales de pobreza y exclusión, corren el riesgo real de ser judicializados o asesinados. Crímenes como los del menor de edad Nicolás Neira y el estudiante universitario Miguel Ángel Barbosa, a manos del ESMAD (Escuadrón de Sicarios que Matan a Disidentes) dejan en claro el tratamiento dado por el estado colombiano a la juventud crítica. 

Otra de las modalidades de criminalización contra los jóvenes en Colombia, que cobró particular gravedad cuando el actual premio nobel de paz se desempeñaba como Ministro de Defensa, fueron los llamados eufemísticamente "falsos positivos" (asesinatos a sangre fría perpetrados por agentes del Estado) y que quedaron al descubierto a finales del 2009 cuando varios jóvenes entre los 20 y 25 años, provenientes del municipio de Soacha al sur de la capital del país, fueron asesinados y presentados como guerrilleros abatidos por el ejército. En estos casos las víctimas son jóvenes que revisten ciertas características sociales y que los convierten en el blanco de la acción criminal del Estado 

Universidad y ¿posconflicto? 

La firma del Acuerdo Final para la terminación del conflicto y la construcción de una Paz Estable y Duradera, firmado el pasado 26 de noviembre entre el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y los delegados de paz de las FARC- EP; así como los actuales diálogos que se adelantan en la ciudad de Quito (Ecuador) con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) abren, sin duda, una esperanza para que en Colombia cese la persecución en contra de los líderes sociales, y se creen las condiciones para que los ciudadanos puedan ejercer el derecho a la legítima protesta. 

En concreto el punto 2 de los Acuerdos de la Habana (Participación política: Apertura Democrática para Construir la Paz) es claro en afirmar que para la consolidación de la paz en Colombia se requiere "la promoción de la convivencia, la tolerancia y la no estigmatización, que aseguren unas condiciones de respeto a los valores democráticos y, por esa vía, se promueva el respeto por quienes ejercen la oposición política". 

Sin embargo, esto no podrá ser posible mientras el sistema judicial colombiano continúe actuando como un aparato de guerra que aplica el derecho penal del enemigo a quienes se atreven a cuestionar las políticas oficiales del Estado o a reivindicar sus derechos fundamentales, garantizando al mismo tiempo la impunidad para los agentes estatales o paraestatales que han cometido delitos muchos de ellos reconocidos como de lesa humanidad. 

Tampoco contribuye a una verdadera pedagogía de paz la actitud de la gran mayoría de la comunidad universitaria que observa con indiferencia como uno de sus integrantes es injustamente perseguido y confinado en una cárcel y, menos aún, el silencio de las directivas universitarias, que en el mejor de los casos hace público un comunicado donde lejos de reivindicar la universidad como un espacio plural en el que deben tener cabida la diferentes visiones y expresiones de la sociedad, su preocupación fundamental es deslindar responsabilidades frente a cualquier hecho que pueda poner en cuestión la tarea misional que se ha autoimpuesto de profesionalizar mano de obra para el mercado de trabajo. 

El papel de la Universidad en el "posconflicto" no puede concebirse como la explotación de una temática, que se proyecta como una fuente económica para extraer recursos financieros que contribuyan a subsanar su déficit presupuestal, vía especializaciones, maestrías o cursos abiertos de todo género sin pertinencia social alguna; mucho menos para incrementar los puntos en la hoja de vida de sus docentes a través de investigaciones donde prima miradas hegemónicas que no permiten la expresión de enfoques críticos. Contrario a ello, la universidad debe generar las condiciones para la producción colectiva -desde una perspectiva pluralista, y abierta al diálogo de saberes- de un nuevo conocimiento orientado a la renovación de la vida social, política, económica, cultural del país y de la sociedad en su conjunto. 

Se trata, ante todo, que desde la universidad reafirmemos la riqueza irremplazable de la multiplicidad de perspectivas, iniciativas y cosmovisiones del mundo. Esto no se logrará, sin embargo, con una academia encerrada en su torre de marfil, dedicada a la contemplación narcisista, como si fuese poseedora de una visión definitiva e inobjetable, que ya no requiere de la confrontación con otras interpretaciones o que sólo reconoce otras voces cuando su función queda reducida al simple asentimiento; en fin, con una academia en la que -parafraseando a Elías Canetti- "cada hombre sea retratado y le rece a su propio retrato". 

Sin duda, la arbitraria detención de Mateo nos lleva a repensar el papel de la universidad en el mal llamado "posconflicto", pues no es posible hacer una verdadera pedagogía de paz en las universidades mientras contemplamos con indiferencia que integrantes de esta comunidad son perseguidos y encarcelados injustamente. Desterrar la guerra del campus no supone que las paredes se pinten de blanco, sino que ellas griten: ¡¡Libertad para un inocente, Libertad para Mateo!!. 


Miguel Ángel Beltrán Villegas, Ex prisionero político