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Opinion

 

Por Alberto Pinzón Sánchez 

El Ministro de defensa Luis Carlos Villegas, que si sabe por dónde le entra el agua al coco, en un debate en la Universidad del Rosario (12.04.2016) titulado el estado de la nación, al parecer copiado de los debates gringos (que falta de imaginación, por dios) afirmó sin empacho que los paramilitares en Colombia no existen.

Contrariando la realidad colombiana y la evidencia  presentada ante el Parlamento Británico por la organización inglesa “Justice for Colombia”, en la que se demuestra plenamente cómo entre 2011 y 2015 (faltan los datos del 2016) es decir durante el gobierno de Santos II, van 534 (OJO quinientos treinta y cuatro) activistas políticos de oposición y luchadores por una verdadera Democracia de Masas, entre los que se encuentran campesinos, indígenas, sindicalistas, activistas de la Marcha Patriótica, Comunistas y dirigentes comunitarios, LGT, fusilados o ejecutados por el brazo difuso de la Contrainsurgencia del Estado colombiano llamados Narco Para Militares. Algo nos recuerda al avestruz en el desierto, con el ramillete de plumas de la cola hacia arriba, durante el paro agrario de agosto del 2013 afirmando con la misma desfachatez: “el tal paro agrario No existe”.

Fuera de ser una burda maniobra distractora, para evitar la luz pública que alumbró la desidia y complicidad indiferente mostrada por la Fuerza Pública hoy comandada por el señor Villegas, durante el pasado paro armado del 02 de abril decretado por “los Urabeños”, la que dejó una parte considerable del territorio colombiano desprotegido y en posesión de este Poder Factico Narco-Para-Militar, esta afirmación merece más de una consideración:

Mientras se aclara el debate público interminable y bizantino (esos que apasionan a los santanderistas en el Poder) sobre cuál es el nombre jurídico más adecuado para ponerles a ese Poder factico, difuso o descentralizado de la Contrainsurgencia dominante, y por lo tanto cada vez más difícil de ubicar; si bandas criminales (Bacrim), si Neo-paramilitares, si Post Paramilitares, si Urabeños, si clan Úsuga, ect, lo que  también nos recuerda los 147 nombres (tiznados, grillos, chamizos, masetos, maicopa, colsingue …ect) denunciados en la década de los 80, cuando el general Landazábal Reyes, uno de sus creadores de tal  Frankestein, lanzó en el senado colombiano aquel pavoroso grito de guerra contrainsurgente que todavía está por evaluarse:

¡” Vamos a subvertir la subversión”!!

Hoy se nos repite (sin imaginación insisto) la misma dosis de descentralización y dilución proteiforme nominativa: El ministro Villegas, que debe estar bien informado de las aspiraciones presidenciales de su copartidario conservador pastranista el monseñor laico Ordoñez, ahora convertido en el jefe de los “anti restitución de tierras” ; ya No habla de 147 grupos, sino de 400 “mini carteles y meso carteles”, o bandas criminales de diferente tamaño dedicados a “negocios criminales”, no en Panamá…papers, sino distribuidos por todo el “endemoniado” territorio colombiano; con el fin de crear la ilusión mediática o matrix comunicativa, de que el “principal reto del Post-conflicto será la seguridad de los desmovilizados de las Farc y de los del ELN” que (según el artículo de hoy en la revista semana del otrora comunista doctor Pizarro Leóngomez) no tienen otra opción diferente a la de estar en camino.

 Claro, para soslayar o minimizar no solo los otros puntos de los acuerdos alcanzados como por ejemplo el de Tierras al que se opone Ordoñez, biblia en mano, sino principalmente, el hecho ya anunciado por la dirigencia de las dos insurgencias, de que con la persistencia del Narco Para Militarismo será muy difícil alcanzar la verdadera paz en Colombia ¿Qué decir del Post-conflicto?

Ya empieza a verse una tendencia realmente peligrosa y destructora: lo que está aconteciendo en el Bagre y Segovia Antioquia. Ante la ausencia del Estado, las Insurgencias unidas combaten directamente a los Narco Para Militares. ver noticia en

 (http://www.el-nacional.com/mundo/FARC-ELN-enfrentaron-noroeste-Colombia_0_828517362.html)

De suerte que, si verdaderamente la Fuerza Pública ha interiorizado la necesidad de lograr una paz duradera y sostenible en Colombia, no debiera dejarse convertir en una jefatura de debate de la campaña presidencial de Ordoñez o de Vargas Lleras, sino más bien, concentrar su estrategia profesional en desprenderse definitivamente del tal Frankestein creado, para centrarse en cumplir plenamente y sin la retórica acostumbrada el mandato constitucional que  desde hace siglos viene repitiendo, de ser la salvaguarda de la vida honra y bienes de todos los colombianos. Sin excepción, agrego yo.

Fuente Imagen Internet: Santos, Villegas, Palomino.

Por Alberto Pinzón Sánchez

Invitado por la Marcha Patriótica Francia y la Asociación Simón Bolívar de Rennes, asistí a la tercera edición del festival “la paz en Colombia” realizado en la localidad parisina de Montreuil del 01 al 03 de abril 2016.

Fue un impactante, masivo y colorido encuentro muy amplio y dialogante de la multidiversidad y diversidad de los colombianos residentes en esta parte de Europa occidental, con los ciudadanos franceses y europeos de esta región. Hubo música, comida colombiana, nuestras culturales, nostalgias, reuniones, discusiones, debates públicos y privados, denuncias de multiples organizaciones humanitarias y políticas de representación del movimiento social y político colombiano. Además, teleconferencias con los dirigentes de las FARC-EP, y del ELN cuyo ingreso a un proceso de paz fue muy saludado, espacios comunicativos donde los asistentes pudieron presentarles sus inquietudes del momento.

Un pequeño lunar que no opaca el arcoíris primaveral que allí brilló, fue la no invitación formal a la Constituyente de Exiliados perseguidos por el Estado colombiano en Europa, para que presentara en una de las mesas temáticas su reivindicación esencial de Verdad, Justicia, Reparación integral y Garantías de no repetición; por lo que debieron hacerlo, el segundo día, en un cambuche o carpa aparte que pintorescamente denominaron Suma-Paz.

Sin embargo, dos hechos políticos ominosos e inquietantes sucedidos simultáneamente en Colombia, tensionaron el ambiente dialogante y festivo del encuentro: 1- el atentado contra a Piedad Córdoba realizado por narco-para-militarismo (tres personas distintas y un solo dios verdadero) ampliamente rechazado en el encuentro y 2- su marcha nacional el 02 de abril cuyos alcances en la coyuntura fueron también ampliamente discutidos.

Lo primero que quisiera acotar es que, desde la presentación de la primera mesa a cargo del periodista Antonio Morales, con participación de Juan Carlos Henao, ex magistrado de la Corte Constitucional de Colombia, el jurista Hernando Valencia Villa y varios videos de Enrique Santiago abogado de las FARC-Ep, mesa en la que lamentablemente y por falta de tiempo no se pudo discutir o debatir; quedó en el ambiente que existen tres conceptos contradictorios ampliamente usados en la parafernalia ideo-política sobre la paz en Colombia que, exigen urgentemente un amplio debate intelectual y político:

1- El concepto de conflicto, 2-el concepto de solución jurídica del conflicto, y 3- el concepto de post-conflicto.

1-Sobre el concepto de “conflicto”, llamado por el narco-para-militarismo “amenaza terrorista a la democracia colombiana”, pareciera que los serios aportes intelectuales, históricos y sociológicos del “Informe de la Comisión Histórica”, presentado en la Habana hace más de un año no hubieran existido. Se continúa desconociendo tercamente sobre la tozuda realidad de los hechos allí demostrados especialmente por el historiador Renán Vega (y una vez más comprobados en la marcha de los Urabeños este 02 de abril) que, la ideología dominante del Bloque de Poder Dominante en Colombia desde hace muchos años, muchos antes de que lo que hoy se denomina con la simpleza del término “conflicto” hubiera comenzado, ha sido y es la “contrainsurgencia anticomunista” especialmente potenciada en nuestro país por la ideología estadounidense hegemónica e imperialista de la Guerra Fría:

La guerra contrainsurgente ACTUAL de 70 años de duración, es decir iniciada con el ascenso del franquismo criollo a la presidencia de Colombia en 1946, fue concebida, planeada, financiada y ejecutada bajo la ideología de la contrainsurgencia anticomunista del bloque de clases dominante en el Poder de Colombia con el apoyo del complejo militar industrial y financiero de los EEUU, lo que en respuesta contradictoria de causa-efecto, produjo la resistencia obrera, la resistencia estudiantil, la resistencia cívica y ciudadana, la resistencia intelectual, y la más notoria de todas la resistencia armada; este es un hecho histórico, político e ideológico, que jamás debe pasarse por alto a la hora de hacer cualquier análisis de la situación colombiana.

El “conflicto social y armado” como convencionalmente se aceptó denominar dicha guerra contrainsurgente, no puede quedar reducido a una sola palabra vaga e imprecisa como “conflicto” a secas, so pena de caer en un reduccionismo analítico y practico que va a imposibilitar el desarrollo de las luchas y movilizaciones estratégicas que están por venir.

2- Para salir de esa guerra contrainsurgente y anticomunista, la resistencia armada desde siempre y como un principio rector de su accionar propuso el concepto amplio, complejo y sistémico de una SOLUCIÓN POLITICA de ella. Claro, al negarse la guerra contrainsurgente por quienes la han desatado y ejecutado, en corolario se negó su solución como un hecho político, lo cual fue remplazado por el leguleyismo tradicional, de una SOLUCIÓN JURIDICA, sintetizada en la famosa formula de DDR (Desmovilización, Desarme y Reinserción) a la cual nunca el régimen dominante en Colombia ha renunciado, incluso después de haber firmado con las Farc-EP el acuerdo sobre el punto de Justicia Transicional. Por esto, en la primera mesa presentada en el festival de Paris-Montreuil en comento, se presentó como una prolongación tal contradicción conceptual.

3- Y claro, ligado con las dos controversias anteriores, se ha acuñado como un billete falso con la cara de no se sabe aún quien; el concepto desmovilizador clave en la ideología contrainsurgente sintetizado en el término Post-conflicto, para dar la sensación de que la simpleza del denominado “conflicto” ha terminado. Ha concluido. Que no van a persistir como manifestaciones de la lucha sempiterna lucha de clases las demás resistencias cívicas y populares al neoliberalismo criminal que domina a Colombia y que bajo la sombrilla siniestra de mini Führer Uribe Vélez amena con diseminare en todo el Patio Trasero de Nuestramérica.

Que los indígenas no van a persistir en sus luchas por su cultura, por su madre tierra y contra la opresión, que los negros no van a luchar contra la discriminación racista, la opresión y por sus comunidades territoriales. Que los estudiantes no van a persistir en su lucha por una educación popular y pública bien financiada. Que los obreros no van a continuar luchando por sus salarios y contra el neoliberalismo depredador de la flexibilización laboral. Que las comunidades no van a luchar contra la mega minería, por el agua. Y que la movilización popular no va a seguir su interminable lucha por la Paz con Justicia social. Democracia de Masas o directa y por la Soberanía

Y que, los campesinos no van a continuar luchando contra el latifundismo mafioso, por sus tierras y por sus reivindicaciones territoriales agrarias y contra los TLC. En fin, que la intelectualidad ética no va a seguir luchando contra la podredumbre del régimen, sus fétidas comunidades del anillo, y contra la justicia de Luis Camilo Osorio, Iguarán y demás continuadores del principio paraco de “para mis amigos el contrato y para mis enemigos la ley”.

Pasada la marcha del clan Uribeño y los acontecimientos contrainsurgentes de aterrorizar, amedrentar y victimizar violentamente a la población civil ( según el ministerio de defensa el 65% de los hechos violentos fueron contra la población civil) como si fuesen las camisas negras de Mussolini en su marcha sobre Roma, viene la nube de humo de los papeles de Panamá donde no demorará en demostrarse una vez más la calidad de los efluvios del lumpen capitalismo mafioso y criminal del Bloque de Poder contrainsurgente dominante en Colombia desde hace tantos años, arropado con la cobija protectora de la contrainsurgencia anticomunista más feroz y sanguinaria que haya conocido el hemisferio occidental en los últimos años.

Pueda ser que las palabras recientes del presidente de los EEUU, Obama, de acabar con los dos vestigios de la guerra fría en Nuestramérica; el bloqueo criminal al pueblo cubano y la guerra contrainsurgente de 70 años en Colombia, no sean una fórmula más de aquella vieja geo-estrategia imperial que tanto hemos padecido en el Patio Trasero del “garrote y la zanahoria”.

En todo caso, festivales como el realizado en Paris-Montreuil donde los colombianos de todos los matrices nos pudimos reunir de manera civilizada para debatir y hablar de nuestros problemas y nuestro futuro como sociedad; son una señal esperanzadora.

Fuente Imagen Internet: Uribe Vélez asume la responsabilidad de los hechos del 02.04,2016.

 

BARRICADA I: Cesar Martínez Blanco

Por: David Ravelo Crespo.

 Barrancabermeja.

Desde el mes de abril de 1987,  al mes de enero de 1988, sucedieron hechos en la ciudad de Barrancabermeja que estremecieron todas sus fibras, tanto sociales como humanas.

Cesar Martínez Blanco, en la foto de arriba con sus piernas en buen estado, rodeado por la comunidad en una reunión política; en la foto de abajo ya sin piernas, con sus prótesis, rodeado por la comunidad en otra reunión política. Oriundo del municipio de Margarita  (Bolívar), llegó a Barrancabermeja a finales de la década los años 50 del siglo pasado. Desde muy joven se convirtió en militante del partido comunista colombiano, la peluquería fue el arte que practicó al lado de Álvaro Pedroso, su centro de actividades lo tenía en el sector comercial, cerca al teatro Libertadores, allí llegaban los pobladores de Barrancabermeja y el campesinado del magdalena medio por un elegante corte de pelo. Ha sido un activista político y social de tiempo completo. Todos los días desde las seis de la mañana, recorría a pie los barrios de Barrancabermeja, eso hizo que se ganara el cariño y afecto de la gente de Barrancabermeja que lo eligieron en varios periodos como concejal, también fue diputado de la Asamblea de Santander. Fue víctima de un atentado criminal donde perdió sus piernas, a pesar de ello, nunca ha perdido su espíritu jovial y alegre. Fue mí maestro en el arte de la organización política.

El 22 de abril de 1987, siendo las 7 de la noche, en una tienda del barrio la campana, cerca a la sede de la coordinadora campesina del magdalena medio, allí se encontraban Cesar Martínez Blanco concejal por la unión patriótica, Alirio Traslaviña presidente de la coordinadora campesina y Miguel Castañeda activista del partido comunista colombiano, quienes acababan de salir de una reunión en la sede campesina y se congregaron en esa tienda, cuando de repente un sujeto llegó al lugar y lanzó una granada, esta explotó dejando gravemente heridos a los tres dirigentes y a otras personas que se encontraban en ese sitio.

De inmediato los heridos fueron trasladados al hospital san Rafael de Barrancabermeja. En las afueras del hospital, allí nos congregamos y nos enteramos que a Cesar Martínez le habían amputado las piernas, entre desconcertados y adoloridos; con Ismael Jaimes, concejal de Barrancabermeja por la unión patriótica, Luis Eduardo Zuleta, presidente de USITRAS Barrancabermeja, Modesto González, el suscrito y otros activistas, decidimos tomarnos el sitio estratégico conocido como As de Copas, la actividad sería alas 10 de la noche, para ello se acordó con Diego Rodríguez quien manejaba una buseta de la Empresa San Silvestre, para que trasladara de los barrios Nororientales a los militantes de la unión patriótica al As de Copas.

Cuando fueron las diez de la noche el As de Copas estaba totalmente abarrotado de gente, a las once de la noche ya habíamos más de doscientas personas y la barricada estaba totalmente organizada, no faltaron las llantas que con el crepitar por las llamas y el humo, daba la sensación de un dolor que venía de las entrañas de la tierra para repudiar el olor nauseabundo de la impunidad que campeaba por todas partes con la complicidad de la institucionalidad.

Al siguiente día siendo las 8 de la mañana, la barricada del As de Copas era un hervidero humano, había llegado gente de todos los rincones de la ciudad, en especial dirigentes sindicales, comunales y cívicos que se vincularon a la justa protesta por el derecho a la vida. Recuerdo que varias personas habitantes del barrio Tres Unidos, como Álvaro Busto Castro, Julián Rodríguez, Fabio Lizarazo entre otros, organizaron el sancocho para los manifestantes, en minutos aparecieron los ingredientes, se armaron los fogones y se instalaron las ollas y este comenzó a arder. Estando en esas, Ismael Jaimes y el suscrito fuimos invitados para hablar con el  Alcalde Juan de Dios Alfonso García, nos dirigimos a la Alcaldía a reunirnos con el alcalde para exigirle garantías a la protesta social.

En el despacho del alcalde le expresamos la gravedad de lo ocurrido, él compartió también el hecho grave que había pasado, pero al igual que nosotros se sentía en un estado de indefensión, que no podía hacer mayor cosa; el poder judicial era ciego, sordo y mudo, había una inoperancia total; la fuerza pública era señalada de ser la autora de los hechos de sangre, llegó el momento en que nos preguntamos, en manos de quien estamos. Nos quedaba una opción, utilizar la protesta social como arma legal para poder visibilizar la grave crisis humanitaria por la que estábamos pasando.

Cuando regresamos al As de Copas, nos encontramos que el ejército había agredido a los manifestantes, destruido la barricada, decomisado las ollas del sancocho con sus ingredientes, la carrera 28 se convirtió en escenario de una batalla campal entre el ejército y los manifestantes, de hecho una protesta que comenzó con una barricada terminó en un paro cívico por el sagrado derecho a la vida, gracias a la intervención brutal del ejército nacional.

Logramos reunirnos en la sede de la USO nacional, con los dirigentes de la uso y la coordinadora popular, se acordó darle organización al paro cívico y se montaron dos barricadas más que se convirtieron en punto de encuentro, el puente elevado y el paso nivel, además se convocó a una gran manifestación a las 4 pm desde la puerta de refinería hasta el As de Copas.

La movilización estuvo muy concurrida, cuando íbamos por la sede del antiguo Telecom, nos encontramos con Bernardo Jaramillo Osa, con quien había tenido la oportunidad de realizar un curso político en Bogotá. Bernardo en ese momento era representante a la cámara, la manifestación llego a la carrera 28, siendo agredida por el ejército, nuevamente se formó  una batalla campal, Bernardo en la confusión se perdió, apareciendo en horas de la noche en la casa del dirigente de la USO nacional de la época, Jorge Eliecer Quijano. Un sector de los manifestantes, ofendidos por la actitud agresiva de la fuerza publica y por el deficiente servicio de agua que prestaba la empresa EMPOSAN, cuando nos dimos cuenta las oficinas de esta empresa, que quedaba al lado del colegio industrial, estaban ardiendo, las llamas resplandecían con todo su fulgor, como mostrando la inconformidad de un pueblo por la agresión del que era objeto.

El paro cívico por el derecho a la vida se alargo dos días más, en horas de la noche tuvimos la oportunidad de reunirnos con Bernardo Jaramillo, él había hecho contacto con el gobierno nacional para que escuchara el clamor de la gente en Barrancabermeja.

El gobierno nacional se comprometió en tomar las medidas para acabar con la impunidad galopante que vivía la ciudad, lo cierto es que los integrantes de la fuerza pública que participaron en el acto criminal contra Cesar Martínez y demás víctimas, con el fin de borrar toda evidencia y testigos, amenazaron a una mujer que vivía en el corregimiento El Centro, se vio obligada a irse de la ciudad y lo más grave, la niña Sandra Rondón Pinto, quien supuestamente había sido testigo del atentado criminal, el 4 de mayo de 1987 fue asesinada cerca a su casa en el barrio La Campana, después de haber asistido a misa en horas de la mañana, esto trajo como consecuencia otra jornada cívica por el derecho a la vida.

El 22 de abril de 1987, quedó registrado en la historia de Colombia, como el primer paro cívico por el derecho a la vida realizado por los pobladores de Barrancabermeja.

Cesar Martínez Blanco, vive con su esposa y compañera de toda la vida Margot García en el municipio de Girón (Santander), y como siempre, usted lo encontrará con una gran sonrisa.

En barricada II hablaremos todo lo relacionado con el asesinato de la niña Sandra Rondón Pinto.

Por: Miguel Suarez (2016-03-24). Luego de la visita al imperio de Juan Manuel Santos para “celebrar” los quince años del plan Colombia, se han dado una serie de medidas y anuncios que muestran una clara disposición por parte de la oligarquía y del imperio a bloquear unos posibles acuerdos en la Habana, que hoy, según se nota, están pasando por muy mal momento.

Esto se desprende de los hechos y del ultimo discurso, leído por Humberto de la Calle donde dijo entre otras que: “con toda honestidad tenemos que informar a la opinión publica, que en este momento subsisten diferencias importantes con las Farc sobre temas de fondo” y pasó a colocar mas palos en el camino del acuerdo final.

Se denota que son varios los puntos en los que están trabados los diálogos, mas nuevas condiciones de la oligarquía y del imperio.

Durante la presentación del libro “Los retos del postconflicto”, realizado en la Habana por Leon Valencia, con la presencia del comandante Pablo Catatumbo, este planteo uno de estos puntos cuando dijo: “El paramilitarismo no es casual ni cosa del pasado, es un monstruo presente, y coincidimos con las ocho estrategias planteadas en el libro para desmontarlo, justamente discrepancias frente a ese tema con el Gobierno no han permitido que ya esté firmado un acuerdo final”. El comandante guerrillero recordó que el fenómeno ‘para’ estaba tan vivo, que en las últimas semanas han sido asesinados 28 líderes comunitarios en el país.

Y este punto es clave para la conclusión de un acuerdo. Hay que recordar que en un artículo que publicó la delegación de paz de las FARC en noviembre del año pasado (2015), el solo titulo lo dijo todo "Con paramilitarismo no habrá paz", y como hoy vemos los que ya no existen siguen matando por todo el país con la complicidad estatal.

Otro tema en donde la oligarquía entraba los diálogos es en cuanto a la refrendación, donde pretenden imponer su “plebiscito”.

En cuanto a este punto, Timoleon Jimenez, comandante del estado mayor de las FARC-EP, en un saludo a la Junta Patriótica Nacional de la UP, dijo: “...de ahí nuestra lucha porque los acuerdos queden materializados en normas jurídicas, para que no resulten convertidos en simples fórmulas de buena voluntad, de ahí la importancia del punto y la discusión sobre la implementación, refrendación y verificación que el gobierno siempre ha querido soslayar con la pretensión de que se trata de mecanismos institucionales de su propia esfera, y por tanto ajenos al debate, con esa idea, Santos sacá adelante en el congreso su plebiscito, desconociendo de plano a su contraparte en la mesa de conversaciones, dejando en sus manos la supuesta comisión legislativa y las facultades extraordinarias para sí mismo, todo lo cual niega de manera abierta el sexto punto de la agenda”.

Y negar la agenda acordada, es un posición muy grave.

El tema de las víctimas parece no estar aun terminado y los Terrepaz, son otro de los temas que tienen frenado el acuerdo, que por practica imposición de Santos a Timochenko se debería haberse firmado este 23 de marzo.

En cuanto a los Terrepaz o zona de concentración de la guerrilla, como la oligarquía gusta denominar a la zona donde se asentaría la guerrilla para la transición, es importante recordar que de forma unilateral el gobierno hizo aprobar una norma, con el muy publicitado respaldo de la banda de los “Uribeños”, que contrario a ayudar al progreso de los diálogos los ha frenado.

De la Calle terminó su discurso dando un ultimátum a la guerrilla cuando dijo que: “vamos a agotar todos los esfuerzos posibles para lograr un acuerdo final, pero esto exige decisiones prontas, los colombianos lo desean, o mejor lo exigen pero lo haremos sin prejuicio de estas lineas centrales y no estarán las partes indefinidamente en la Habana”.

Y allí dejo sentado que ellos no piensan ceder ni un ápice y ademas coloca de alguna forma una fecha final.

Este es el segundo ultimátum que la oligarquía colombiana lanza a las Farc en menos de un mes. El primero lo hizo lo hizo Juan Manuel Santos, desde la Guajira el 19 de febrero, donde dijo algo similar con orden a los guerrilleros incluida.

Santos dijo: “Ahora bien, a su regreso a la Habana los señores de las Farc deben concentrarse en los siguiente. Ya se agotó el tiempo para terminar las negociaciones y la fecha del 23 de marzo, acordada por el Presidente de la República y el Comandante de las Farc, está a menos de 5 semanas. Hay que tomar ya las decisiones sobre los puntos definitorios que todavía faltan”.

Entre las nuevas “lineas rojas” o imposiciones de la oligarquía y el imperio esta de que las Farc entregue las armas sin cumplirse lo acordado, que se “concentren” en la mitad de la selva y en pocos sitios y como se menciono mas arriba, que acepten el plebiscito como forma de refrendar los acuerdos.

Llama la atención y muestra la seriedad del ultimátum dado por De la Calle, que este, dado a improvisar en los pronunciamientos, que esta vez lo haya leído muy juiciosamente.

Así mientras se especulaba que este 23 se presentaría un acuerdo parcial, o se anunciara el cese bilateral, el pronunciamiento presagia que la guerra contra el pueblo, que no ha tenido por parte de la oligarquía, ni un minuto de descanso, continuara.

Estos anuncios se dan en medio de una arremetida de los que ya no existen, que siguen asesinando con la mas descarada complicidad estatal, y después de la despedida de Cuba del jefe del imperio Barack Obama, a quien Santos quería agasajar con el acuerdo final.

Como se ve, la cosa esta un poco enredada en la Habana, cuando se están tocando temas de grueso calibre, tanto que el comandante Timoleón Jimenez los catalogo de: “...asuntos gruesos donde someterse significa el suicidio”.

En los ultimátums de De la Calle y de Santos se trasluce que la paz barata que ellos pensaban no les esta resultando, ademas de la clara intención de hacer una paz de papel, donde lo acordado no se cumpla ya que no ha ni siquiera han querido detener el aparato criminal que les ha servido para enriquecerse y mantenerse en el poder.

Tal parece que como de costumbre, al llegar a los momentos álgidos de los diálogos, cuando se debe acordar lo “grueso”, la oligarquía rompe los diálogos y estos repetidos ultimátums, parecen preparar el terreno para ello, esto se transluce de las palabras de De la Calle quien sentencio: “… no estarán las partes indefinidamente en la Habana”.

 

Por: Libardo García Gallego (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.)

A poco tiempo de definirse la finalización o no el conflicto armado entre las FARC y el Estado Colombiano, mucha gente especula acerca de lo que podrá suceder si las FARC abandonan la lucha armada y se incorporan a la civilidad.

Unos se estremecen de terror porque no creen en la desmovilización armada de las FARC y que dizque van a seguir delinquiendo; otros se alegran porque el país no va a cambiar en nada, y otros se sienten ya marcados por la clase gobernante porque crecerán el esclavismo y la explotación contra el pueblo.

Las FARC han sido principalmente un ejército defensor de los intereses de los campesinos medianos y pobres, y por extensión, consecuente con las luchas del pueblo colombiano que forma parte de los estratos inferiores de la sociedad, de las víctima de la explotación capitalista y se ha enfrentado durante medio siglo a las Fuerzas Militares y Policiales del Estado burgués, defensoras exclusivas o prevalentes de los estratos altos de la sociedad colombiana, de los intereses de las multinacionales y de las potencias capitalistas a las cuales les hemos ido regalando el país. Valga esta aclaración porque con frecuencia se piensa que las Fuerzas Militares y de Policía están siempre al servicio de todos los compatriotas, lo cual es falso.

Las FARC son, pues, un ejército financiado por ellos mismos a través de secuestros, de vigilancia de cultivos ilícitos y de actividades abominadas por el Estado; viven en condiciones muy difíciles y muy diferentes a las de los militares y policías estatales. Pero, aunque piensan lo contrario de estos, son personas que han resuelto sacrificarse para construir un estado incluyente donde puedan vivir en igualdad de condiciones todos los colombianos y colombianas. En consecuencia, no hay que temerles sino agradecerles.

Se alegran otros colombianos que creen en nuestra falsa democracia actual, incompleta y manipulada a través de los medios por la cúpula de la burguesía que impone sus “verdades” y su visión de la sociedad y no admite cosmovisiones diferentes. Es decir, se alegran porque la situación política, social y económica seguirá siendo la misma de hace 50 años, pues con el plebiscito enterrarán lo acordado en La Habana.

Los que se sienten marcados es porque desconfían de la posibilidad de sustituir el estado actual a través de la política y no encuentran diferencias entre el estado de 1964 y el del 2016. No ven cómo superar la esclavitud económica, social, política y cultural. Y lo peor es que tienen muchas razones de peso para asumir dicha actitud, entre ellas la extrema ignorancia reinante en la mayor parte del pueblo debida a la pobre educación, sesgada y mentirosa, en que ha crecido. Estos siempre han dicho que “gracias a las guerrillas aún no nos han marcado”

La afirmación frecuente del Presidente Santos: “En La Habana no se han tocado ni se tocaran la propiedad privada y el sistema económico” le brinda completa tranquilidad a los capitalistas, a los inversionistas nacionales y extranjeros, a los terratenientes legales o ilegales, porque seguiremos viviendo en medio de las desigualdades e injusticias sociales.

Las FARC han decidido no seguir haciendo solos el trabajo que nos corresponde a todos los de abajo: obreros, campesinos, intelectuales, jóvenes, los hasta ahora sectores apáticos y “apolíticos”: comprometernos en la conquista de los cambios indispensables para construir un país incluyente, democrático de verdad y con justicia social.

Armenia, 17 de Febrero de 2016 www.neopanfletario.blogspot.com/

Por Alberto Pinzón Sánchez

El escritor colombiano William Ospina, con una intuición y una lucidez propias de los artistas notables, escribió este domingo 12.03/16 en El Espectador, una inquietante columna de opinión (la cual dudo tenga impugnadores) titulada “El Tercero”, cuyo encabezado “cada día es más evidente que ni Santos ni Uribe pueden hacer la paz de Colombia”, determina la contundente argumentación del resto del escrito que, en el párrafo final perturba aún más. (ver http://www.elespectador.com/opinion/el-tercero)

No hay objeción a su limpia prosa y honesta argumentación; solo que el desasosiego me lleva a preguntar en un futuro imperfecto, ¿quién “será” ese tercero que, por ahora, solo aparece vagamente en una intuición de un escritor que piensa responsablemente en el futuro?

Puestos a analizar la “noria” ideológica y política dominante en Colombia, en la que nos (subrayo nos) movemos la mayoría de opinadores periodísticos, especialmente los políticos, es decir en el tiovivo de Izquierda y derecha que da vueltas eternamente sin parar, no hay solución a la incertidumbre planteada por el escritor Ospina.

Veamos: En el lado derecho del circulo vicioso, ¿quién podrá ser ese tercero?

¿El recién operado de un tumor cerebral “agresivo” Vargas Lleras, en quien JM Santos ha puesto todas sus complacencias infraestructurales y presupuestales, o el físico culturista Pinzón Bueno, actualmente “empollando” en la embajada de Washington, a quien el presidente tiene “in pectore” para tirárnoslo a cara como un gargajo agresivo cuando llegue la ocasión, o, el dechado de Roy Barreras? ¿Acaso insistirá humildemente Angelino?

Será, ¿en el partido Liberal, ¿Pardo Rueda, Verano de las rosas, el afro descendiente guajiro Amilkar Acosta, una mujer combativa como Viviane o, en su defecto, se presentará nuevamente Serpa Uribe?

¿Y en el partido Conservador, saldrá ungido el exitoso ministro de hacienda y crédito público del actual gobierno Mauricio Cárdenas, o el actual jefe del partido David Barguil, o, ya que Noemí está fuera del tiovivo, será su remplazo la infaltable Marta Lucía?

Y en el apostolado Uribista, ¿será José Obdulio, o la paloma de la violencia, o la Faurie y señora, ya que Rangel será todo lo que se quiera menos presidenciable y Oscar Iván, según las caricaturas, logró cruzar “la frontera”? ¿Se quitará Ordoñez la mitra arzobispal de inquisidor?

Y en el llamado lado Izquierdo del circulo vicioso; Piedad Córdoba está inhabilitada de por vida y no cuenta. Quedan en disputa o en eventual alianza, las tres únicas personas que cuentan con votos como para competir como siempre lo han hecho con honor: Robledo, Clara López y Cepeda. Y en el llamado centro-izquierda: el Rojaspinillismo (que dudo sea de izquierda) pero para el análisis está en otro carrusel y Petro o Navarro, aún no se saben por cual camino coger. (1)

Este no es, desde luego, un escenario entusiasmador, pero no hay que olvidar que la miseria y la crisis también han llegado (como se ve) a las alturas dirigentes, o que la pretenden dirigir.

Como dije, la “noria” izquierda-derecha, que se nos ha impuesto por la ideología y la política dominantes, es una trampa que nos ha impedido pensar en cómo salir de ella. Es como dicen en mi tierra, nos tiene “entrampados” y sin poder liberarnos de ella.

Por una razón muy sencilla. Porque en lugar de hacer un análisis horizontal o de lucha de clases, se ha persistido tercamente y en contra de la realidad, en el análisis lateralizado e inocuo.

A mi manera de ver si hay UN TERCERO, sospechado por el escritor Ospina, que puede garantizar la paz en Colombia y hacerla duradera y sostenible: Es como lo escribí en el pasado artículo, la lucha de masas infatigable e invencible por una Democracia (con mayúscula) de masas verdadera y legitimizada, que supere la “democracia genocida” y contrainsurgente que, durante los últimos 70 años nos han impuesto de manera ilegítima desde las alturas del poder oligárquico, el que ellos mismos han llamado, cínicamente, “nuestro conflicto interno”.

Un paso en esa dirección, además del paro popular que se avecina, es la Asamblea Constituyente, obviamente popular y progresista que, legitime y legalice constitucionalmente los acuerdos alcanzados en la Habana para finalizar ese conflicto interno. Lo demás es seguir en la misma noria infinita y repetitiva, sin principio ni final.

(1) Nota. Si se me queda alguien por fuera de este tintero, no es por herir ninguna susceptibilidad, se debe, sin duda, a mi lejanía del país y los pocos ecos de esos ruidos que llegan por aquí.

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Por Alberto Pinzón Sánchez

 

¿Desean más guerra de desgaste? Esa habría de ser la pregunta que obligatoriamente deberían hacerse quienes todavía piensan en la debilidad de las Farc, en su carencia de bases sociales, en su arrinconamiento en las selvas, en su mamertismo, en fin, quienes todavía desde sus cadenas noticiosas contrainsurgentes gritan a voz en cuello que, las Farc EP están “casi” derrotadas y del ELN ni hablar: Son tan poquitos los pobrecitos, que no ameritan una hoja de análisis.

Hoy, después de 70 años de guerra contrainsurgente (es una petición de principio decir que desatada desde las alturas del Poder oligárquico e Imperial) a la cual el pueblo trabajador colombiano, opuso desde su inicio la estrategia (hasta ahora no derrotada) formulada por el comité central de los comunistas, de la combinación de las formad de lucha de masas, la que tuvo su desarrollo práctico en una resistencia popular de varios frentes: resistencia política, resistencia civil, indígena y negra, resistencia sindical y estudiantil, resistencia cultural y sobre todo, la más visible, la resistencia armada que, indudablemente, como escribía uno de sus teóricos Amílcar Cabral en 1966, por su desproporción de medios de todo tipo que posee el adversario, “deberá ser una guerra de desgaste”.

Hoy, cuando una nueva Colombia está a punto de nacer (los dolores del parto son audibles) y una crisis de todo tipo ha deslegitimado definitivamente y desgastado de manera irreversible las llamadas “instituciones de la oligarquía vendepatria”, y mientras amargamente hacen malabares para sobreaguar en el naufragio de sus mezquindades y fetideces, tienen que confirmar dos cosas:

Una que su avaricia e inhumanidad del más atrasado gamonalismo amalgamado al más bárbaro y autoritario capitalismo neoliberal, los ha llevado a gastar 70 años preciosos del acontecer histórico de Colombia, para sumirla en uno de los episodios más tristes, crueles e inhumanos de todo el hemisferio occidental conocido, cuyas cifras de víctimas espantan a cualquiera.

Y otra que, según el antiguo decir, cualquier Hitler sabe cómo iniciar una guerra, lo que nunca sabe es como va a terminar, ni él, ni esa guerra.

Es probable y además deseable que el próximo 23 de marzo Obama y Raúl Castro puedan anunciar al mundo y en especial a Latinoamérica y el Caribe “la finalización de la guerra en Colombia”. Es un acuerdo o pacto razonable, factible y esperado por la humanidad progresista desde hace muchísimos años que ansía evitar más dolor, muerte y destrucción en nuestro bello país. Lo que nadie podrá anunciar es que la cultura y las tradiciones de la resistencia de masas, anti oligárquica y anti imperialista de 70 años de sufrimientos y llanto, va a desaparecer así: con un chasquear de dedos. Eso talvez sea un poco más demorado o dispendioso, porque independientemente de que los mamertos lo queramos (subrayo queramos) o no; la lucha de clases objetiva y según el gran mamerto Marx, motor de la Historia (con mayúscula) seguirá existiendo por fuera de nuestra voluntad.

No se trata como lo dice el formidable dirigente y conductor popular Fernando Dorado que, la debilidad de las Farc los lleva a querer que la firma de los acuerdos de la Habana y la lucha irreductible por una Paz Democrática con justicia social “coincida” con la movilización social y los paros o huelgas de todo tipo, que están por venir.

No. No es un asunto de querer. Es que el flujo de los hechos sociales como los ríos que fluyen hacia el mar son confluyentes. Y ese es el coletazo que aterrorizado está dando el narco paramilitarismo Uribista, tratando de separarlos y de hacerlos fluir o correr hacia atrás en contracorriente, porque sabe que el narco para militarismo de su mafia familiar es incompatible con la Paz Democrática y legitimada que vendrá después de los acuerdos de la Habana y por eso, está utilizando todos los medios a su alcance, que son muchos e insondables, para hacer que esos acuerdos no se logren. Para que siga la guerra contrainsurgente y su mafia familiar y allegada siga disfrutando de sus ganancias y de la tradicional justicia para los de ruana.

Afortunadamente, y ese ha sido un gran acierto de los diálogos de la Habana, se escuchó la recomendación que siempre hizo el otro mamerto Manuel Marulanda, de incluir en las conversaciones militares y oficiales profesionales nuevos y sin mácula, es decir alejados del narco paramilitarismo Uribista, conocedores de los horrores de la guerra e interesados en acabarla de una vez por todas. Con esos oficiales ha sido posible alcanzar importantes acuerdos tácticos como por ejemplo el desminado, ect, y gracias a su apoyo es que JM Santos, a pesar de su mórbido enganche emocional de rivalidad con Uribe, ha podido llegar en los diálogos de paz hasta donde ha llegado.

Pero los movimientos dialecticos, es decir generados por contradicciones reales y objetivas, que se dan tanto en la Habana como en Colombia para finalizar la guerra contrainsurgente llamada por JM Santos “conflicto Interno”, han llevado a la sociedad colombiana, sin excepciones, a plantearse desde ya una necesidad que les es común:

La necesidad de construir una Democracia legitimada para la paz; porque la “democracia genocida” que nos ha regido hasta hoy, finalmente ha quedado totalmente desgastada por la resistencia popular y deslegitimada por la actual crisis “institucional” que como una vorágine se desarrolla en Colombia.

O, ¿ustedes creen que sin el libro de Olga Behar sobre el “apóstol Santiago”, no el español sino el antioqueño, y sin los demás libros, juicios, casos, y miles de acciones y denuncias tanto nacionales como internacionales sobre la familia Uribe Vélez y su mafia narco paramilitar, se hubiera llegado a tener la conciencia colectiva de que el narco paramilitarismo Uribista es incompatible con la Paz y con una Democracia Legítima y, después de 20 años se hubiera llegado hasta donde se ha llegado?

Lo dudo. El desgaste es algo como la fatiga del metal: imperceptible, más si es clandestino y prolongado, pero llega, y algún día, la máquina hace un ruido infernal extraño, echa humo y no va más. Hay que estar atentos a todas esas señales

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Liliany Obando Colombia/ Mucha gente me pregunta ¿por qué insistes en seguir atada al mundo de la cárcel, por qué no sencillamente te olvidas de ese capítulo y de esa gente y empiezas a vivir tu propia vida?

Mientras reflexiono al respecto, empiezo a recordar la prisión y lo primero que viene a mi mente es la inefable imagen del infierno de Dante. Esas miles de mujeres y de hombres arrojados a su suerte, a una realidad de violencia, de pesadilla, de inhumanidad, de soledades, de olvidos y de mucho dolor.

Dicen que no es lo mismo ser que parecer y así mismo no lo es el haber vivido y conocido el monstruo de la cárcel en sus entrañas, el haber sentido en tu propia piel el averno, con sus propias figuras y figurillas, como describía en su potente testimonio de vida y muerte en prisión, el inolvidable revolucionario comunista Julius Fucick, y el haber sobrevivido a ella sin perder ni un ápice de tus convicciones.

Vienen también a mi mente recuerdos recientes del inesperado y subrepticio ambiente hostil que he tenido que enfrentar en mi nueva vida en libertad: violencia de género, estigmatizaciones, falsos señalamientos y revictimización. Múltiples imágenes ligadas al verdadero rostro de algunas de estas figurillas, practicantes interesadas de la “solidaridad”, que en realidad la deforman al instrumentalizarla, privatizarla y reducirla al mundo de inaceptables competencias. Figurillas que te quieren fuera de esta lucha por la libertad porque no resultas funcional. Entonces, entiendes que tu compromiso de pronto les ensombrece y que el reto es estar por encima de semejante abyección.

Otras mujeres, en otros tiempos históricos, algunos muy distantes ya, fueron igualmente incomprendidas, tildadas de putas y de locas, de las simples amantes, subvaloradas en razón de su ser femenino, sus voces cuando alcanzaron vida propia fueron desestimadas, consideradas problemáticas, relegadas a un segundo plano, incluso por otras mujeres y sus propios co-partidarios. Algunas de ellas hasta fueron llevadas en razón de sus creencias y sus luchas a la horca, el fusilamiento o la guillotina. Pero ellas ni aún frente al patíbulo se rindieron, jamás fueron vencidas. Fueron mujeres que vivieron fuera de su tiempo y sólo ahora se les da su justo valor.

Y fueron esas mujeres y sus vidas rebeldes las que nos alimentaron moralmente a nosotras las prisioneras políticas, que por aquellos tiempos nos organizábamos en el Colectivo Manuelita Sáenz, mientras estábamos en el encierro. Recuerdo ahora, cuando un día cualquiera nos enteramos del paso por estas tierras de Angela Davis, una de esas mujeres referentes de resistencia. Lamentamos que en su agenda no hubiera habido un espacio para que compartiera con nosotras en prisión. Decidimos entonces enviarle un pequeño saludo de admiración en nombre de nuestro colectivo y sus breves líneas de respuesta fueron importante estímulo para continuar desde nuestra trinchera.

archivoPienso además en las personas que conocí muchos años atrás, cuando siendo muy joven empecé en la tarea de la solidaridad en las cárceles y en las muchas vivencias que compartí mientras estuve presa, no sólo con otras personas privadas de la libertad sino con sus seres amados. Han sido muchas las personas, mujeres y hombres con sus propias historias que se fundieron con las mías, son los sufrimientos compartidos, pero también los afectos construidos en el fragor del encierro y las convicciones que sumadas nos hicieron invencibles a pesar de los barrotes.

Mi sensibilidad y compromiso con las luchas de nosotras las MUJERES, de nuestro ser diferenciado, de nuestras particularidades, de nuestras propias necesidades, de nuestro sentir femenino, de nuestro derecho a empoderarnos y ser nosotras mismas protagonistas de nuestra historia, también se reafirmó tras mi permanencia en prisión.

Y cómo no hacerlo, si con ellas compartí cada episodio de rabia cuando la guardia carcelaria se ensañaba con nuestras familias; cada momento de profunda tristeza cuando impotentes teníamos que despedir y arrancarnos una y otra vez de nuestras hijas e hijos; cada instante de coraje cuando veíamos rodar las lágrimas en las mejillas de nuestras madres, las que siempre nos brindaron su verdadera e incondicional solidaridad; pero también cada sonrisa cuando compartíamos nuestras historias más íntimas; el sentimiento de alborozo cuando ganábamos pequeñas batallas tras la conspiración en la celda y por supuesto cada momento de alegría cuando alguna de nosotras alcanzaba su libertad con la promesa de seguir luchando por la libertad de todas.

Las prisioneras políticas colombianas cargan sobre su humanidad el peso de una “justicia” y de la prisión como institución que las trata como enemigas. Además comparten con otras mujeres, las presas sociales, la realidad de esa misma justicia que no piensa en ellas en tanto féminas, ni en sus descendencias y menos en aquellas mujeres atrapadas en cuerpos ajenos en cárceles masculinas, las mujeres transgénero. Nada distinto se puede esperar de un sistema penitenciario y carcelario andrógeno que discrimina y excluye a las mujeres tal como lo hace la sociedad patriarcal mayor que las empuja a la trasgresión tras la pobreza y la invisibilización.

Qué mejor fecha que el 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer, para reconocer y honrar a aquellas MUJERES que en razón de su pensamiento, de su nivel de conciencia, y de sus acciones comprometidas en la búsqueda de una patria justa e incluyente han sido privadas de la libertad. Ellas desde allí se organizan, protestan, resisten y anhelan seguir aportándole a un país distinto cuando recobren su libertad.

También es una fecha para reconocer a esas otras grandes mujeres que padecen con sus seres queridos la prisión; a ellas que con su amor a toda prueba hacen más soportable el encierro: las madres, hijas, hermanas, abuelas, compañeras sentimentales. Las he visto bañadas en océanos de lágrimas y del mismo dolor han brotado semillas de resistencia. Las he visto creciéndose en los plantones, en los tribunales, en las marchas, reclamando no ya sólo la libertad de sus seres queridos sino de aquellos y aquellas que la cárcel hizo sus hermanas y hermanos.

Nuestras agendas feministas no pueden estar completas si en ellas no incluimos las demandas de las mujeres privadas de la libertad en toda su diversidad, en especial de aquellas que además son madres y responden en exclusiva por su prole; ni sin la exigencia de una verdadera Justicia de Género, que garantice el oportuno y diferencial acceso a la misma y tampoco lo están si en nuestras acciones no incorporamos la solidaridad para con las miles de prisioneras políticas y la búsqueda de su pronta libertad.

Hoy en nuestro país hay una coyuntura de esperanza con el proceso de paz y en especial con la existencia sui-generis de una Sub-Comisión de género, que debe ser garantía para que nuestras demandas como mujeres diversas puedan materializarse en cada uno de los puntos acordados en la agenda.

Es una oportunidad también única para que miles de mujeres que por razones de pobreza o por sus motivaciones políticas puedan recibir un tratamiento diferencial y benévolo frente a la justicia y para que las prisioneras políticas sean prontamente beneficiarias de la amnistía e indulto que les devuelva su libertad y así puedan aportar de forma constructiva, positiva, con mirada de mujeres y su participación protagónica a la construcción de un país en Paz.

El millón de mujeres convocadas para rodear el proceso de paz, también debe estar al frente del clamor por la amnistía y el indulto para las y los prisioneros políticos.

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No me aferro al mundo de la cárcel, al contrario, jamás he estado tan convencida de su absoluta inutilidad, pero no puedo ser indiferente mientras la prisión exista y nuestras compañeras y compañeros estén allí padeciendo en condiciones de indignidad.

Todas las experiencias de vida en el encierro, me hicieron crecer como ser humano y como Mujer, y hoy tengo motivos más que suficientes para seguir batallando por su libertad pese a la adversidad.

Tampoco me veo a mi misma haciendo nada distinto de lo que ha sido mi vida militante porque no me arrepiento de ella, al contrario, es ahora cuando debemos sumar esfuerzos y compromisos para alcanzar la Paz con Justicia Social para Colombia. Es una cuestión de consecuencia.

1 Socióloga, Defensora de Derechos Humanos, ex Prisionera Política colombiana.

Por Alberto Pinzón Sánchez

Contrariando su propio dogma neoliberal que exige “pensar global y actuar local”, el presidente de los colombianos contagiado por la tuitmanía politiquera y provinciana de su adversario de fracción de clase Uribe Vélez; se ha convertido en un “cositero” (colombianismo que designa a la persona que pone demasiada atención a las cosas insignificantes y que, propongo a la real academia de la lengua incorpore en nuestro lexicón universal), quien toma trascendentales decisiones globales pero perdido en las banalidades más triviales de la politiquería colombiana y para confirmarlo, basta seguir su Tuit: https://twitter.com/juanmansantos?lang=es

El ejemplo más ilustrativo es el caso de la pedagogía de la paz de las Farc en la Guajira, que por un tuit de Uribe Vélez, fue convertido por Santos en una peligrosa decisión que olvidó, o pasó por alto que, la culminación del conflicto armado interno de Colombia es un asunto global que interesa al mundo (globo en anglosajón) y lo llevó a cancelar unilateralmente el proceso las visitas pedagógicas de paz de la guerrilla pactado bilateralmente, generando un incidente global, que requirió de la participación activa y la fuerte presión de la Comunidad Internacional para su solución satisfactoria. Lo local convertido en global

No es muy conocido quien o quienes asesoran al presidente en sus mezquindades (¿Perl Buck, Pizarro, Pécaut?) pero, para citar otro ejemplo, en el caso que venimos analizando de la finalización del conflicto armado interno. ¿A quién, interesado en esta finalización y en estos momentos en que el proceso de la Habana está próximo a su finalización “se le ocurre”, la ocurrencia maravillosa, de escalar la confrontación armada con el ELN, en lugar de buscar allanar de la mejor manera posible, el sitio donde se pueda adelantar la fase publica del proceso de dialogo con ellos?

¿Qué ruindad (obviamente de grandes intereses de la guerra) hay detrás de profundizar la confrontación armada con el ELN y seguir bañando con sangre y lágrimas al sufrido pueblo colombiano?

“Felicitaciones a nuestras Fuerzas Armadas por contundente golpe al ELN en Arauca” (20 feb/16)

“El ELN se equivoca si cree que asesinando policías en Casanare va a forzar diálogos. Vamos tras responsables” (26 feb/16) Trina el presidente de los colombianos.

¿Es esto un dialogo político-militar, cuando no es el ELN sino la sociedad colombiana en su conjunto, quien está forzando los diálogos de paz entre su gobierno y ELN?

¿O, es la continuación de la misma noria contrainsurgente de siempre, de héroes y asesinos, tan conocida por el pueblo trabajador colombiano durante estos 70 años de guerra contrainsurgente imperial?

¿Quién es el estratega que desde la revista Semana (Ay, la revista del sobrino) sueña que va a forzar una ruptura del pacto político-militar sellado entre el ELN y las Farc y, acaricia con furor onanistico o pajuelo, la fantasía de una división entre ellas?

Recuerdo los ardorosos años 70, en la Nacho de Bogotá, cuando Alfredito Rangel comandando la bandola de los maoístas de Testimonio Marxista-Leninista,( testis los llamábamos en replica) con los ojos exorbitados y enrojecidos por la furia hirsuta que lo caracteriza, a patadas y con un garrote nos gritaba a los jóvenes comunistas (yo también tuve 20 años) que vendíamos a 10 centavos la hojita periodística mimeografiada de “Rojo”; porque no apoyábamos su tesis de la “guerra prolongada”, nos gritaba: ¡De pie o muerto! ¡Nunca Mamerto!!

En aquella época el termino mamerto, puesto en voga por el repentista liberal Jorge Child, en la época de la alianza electoral del MRL con los comunistas para apoyar la revolución cubana, cuando con la euforia de un café tinto soltó de repente el chiste de que la tesis de la combinación de las formas de lucha de masas, era una vaina inventada por los dirigentes comunistas Roberto, Filiberto, Gilberto y Mamerto y que, se debía combatir por los liberales.

Su significado era muy distinto al concepto contrainsurgente descompuesto de Rangel que, pasado sin beneficio de inventario como arma contrainsurgente y ofensa ruin, es ahora usado por Santos para significar que las Farc-EP, No tiene ningún futuro político en Colombia, ni en el mundo global, porque son muy Mamertas (sic).

No. Quien tiene todo el futuro político del mundo y del globo, es el vicepresidente Vargas Lleras, quien se repone agresivamente de la cirugía de un “tumor agresivo” en su cerebro que debe ser tratado con radioterapia y, quien aspira a unir muy pronto, como si fuese una bisagra, bajo su zurriago único, a las dos fracciones de la oligarquía trasnacional dominante enfrentadas a muerte, la de Uribe-Ordoñez y la de Santos, para continuar con el plan politiquero local y seguir desconociendo el problema global de la finalización del conflicto armado interno de Colombia, el que incluye las dos guerrillas históricas que se han desarrollado a lo largo de la una inimaginable resistencia popular contra la guerra contrainsurgente oligárquico-imperial de 70 años, impuesta desde las alturas del Poder dominante.

Lo dicho; ¡lo local convertido en global!

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Por: Miguel Suarez (2016-02-27). Caracol Radio presento un informe de la DEA donde mencionan los nombres de laureados exdirectores de la policía de la oligarquía colombiana como los generales Rosso José Serrano, Óscar Naranjo y José Roberto León Riaño, con sobornos provenientes del narcotráfico.

El informe se conoce a los pocos días de la “renuncia por el bien de la institución” de otro general con un oscuro pasado, el general Rodolfo Palomino.

La lista de exdirectores de la policía de la oligarquía colombiana con pasado mafioso es tal larga como directores ha tenido esa banda delincuencial, allí están ademas el general Castro y su envío controlada de 400 kilos de cocaína o Santoyo y su fabrica de panelas.

Ante la renuncia de Palomino, Santos nombro como nuevo director de la banda al general Jorge Hernando Nieto, a quien como tarea le encomendó: “recuperar la unidad el buen nombre la respetabilidad y la confianza de la policía ante los ojos de la ciudadanía”.

Han sido varios generales quienes ha anunciado la depuración de esa banda delincuencial, pero cada vez la degradación es mayor, tanto que se puede asegurar que solo desmovilizando a esa banda se lograría la depuración.

Por halla por 1995, el general Serrucho, quien nos fue vendido por la oligarquía colombiana y sus paramilitares de micrófono, como el mejor policía del mundo, se ufano de “haber depurado” la policía.

La Revista Semana escribió al respecto que: “Pocos días después de haber asumido su cargo Serrano aplicó la primera dosis de su fórmula para combatir el mal: retiró a 300 oficiales y a más de 2.500 suboficiales y agentes de policía porque, según él, habían pactado con el diablo”.

De la tal depuración quedamos en nada, o volvimos a lo mismo ya que la situación, para el pueblo, es igual o quizás peor, además hay que recordar que igual que el General Castro, Royne Chávez, Santoyo, Roberto y Palomino, Serrano ha sido investigados por la DEA debido a sus nexos con el narcotráfico, como lo menciona Caracol.

Mezclados con la mafia han habido y hay, muchísimos mas generales, entre otros tenemos el compadrazgo del general Jorge Enrique Linares con el narcotraficante Luis Carlos Molina; la cuenta secreta en dólares que manejaba el general Arellano en Londres; la condena al sobrino extorsionador de Arellano; la amistad entre los generales Durán Quintanilla, Arellano y Trujillo con un poderoso contrabandista; el video que tiene E.U. sobre el coronel ladrón sobrino de Durán Quintanilla; el robo del capitán Pimienta Padrilla; la intimidación al juez Coley; los negocios del general Gilibert; la implicación de Gilibert en un hurto de los fondos y la petición de E.U. de retirarlo; el edecán Royne Chávez y su enriquecimiento desmesurado, etc,etc.

Pero si por arriba hay descomposición, por debajo pues ni se diga y tal parece que una condición para ser admitido como policía es ser antisocial.

A diario se ven en las denominadas redes sociales, videos donde los policías agreden salvajemente a los colombianos, como retienen o votan las propiedades de los pobres que en las calles se rebuscan como llevar algo para el sustento de sus familias.

En los videos queda registrado el salvaje comportamiento de estos animales, que han sido adiestrados como perros de presa para agredir al pueblo y sus delitos nunca son juzgados ya que estos delincuentes uniformados gozan pues de total impunidad por ser los que defiende los intereses de la mafia que se ha apoderado del gobierno y del estado colombiano.

La policía colombiana es un grupo de unos 250 mil hombres, la gran mayoría de ellos delincuentes, especialmente armados y entrenados en las técnicas del terrorismo de estados

Sus crímenes llegan hasta los asesinatos que son cometidos abiertamente y escondidos bajo los mas ridículos argumentos.

Por lo menos dos casos de extraños suicidios se reportaron en Colombia el pasado mes de diciembre, uno en la ciudad de Barranquilla y otro en Bogotá.

Según reportes de prensa, un hombre, Reynaldo Cabarcas Silvera que había sido retenido por la policía de Barranquilla, estando esposado se ahorco dentro de un carro policial, adonde había sido metido luego de una exhaustiva requisa buscando no portara armas.

El increíble “suicidio”, según comento a RCN el jefe de los bandidos uniformados, Coronel Juan Carlos Nieto, subcomandante de la policía Metropolitana de Barranquilla, ocurrió cuando: “el sujeto en mención fue subido en una panel de la Policía para ser trasladado a la UPJ, los uniformados se percataron que el señor Cabarcas Silvera se había autoagredido; por lo que fue trasladado de inmediato a un centro asistencial, donde posteriorment”.

Y como es clásico, acto seguido, buscando justificar el hecho paso el coronel a asesinar al muerto moralmente cuando dijo que el hombre había golpeado a su mujer.

En la misma semana, la historia se repitió en Bogotá, cuando Jhon Larry Guataquira Garay, un joven de 23 años, disque también se “suicido”, dentro de otro carro policial a donde fue metido por el grave delito de montarse gratis en los famosos transmilenium.

El hecho ocurrió luego de una fantasiosa versión esparcidas por los paramilitares con micrófono, donde como en el caso anterior asesinaron moralmente al “suicidado”.

El suicidio, según el coronel Néstor Melengue, sucedió a pesar de que el detenido: “venía esposado y se había tenido en cuenta el protocolo, el sujeto sacó el cordón del buzo y se quitó la vida”.

¿Colgarse dentro de un carro policial donde hay espacio tan solo para estar sentado y sacarse el cordón del buzo estando esposado para ahorcarse?.

Estos extraños suicidios, no son cosa de hoy, viene ocurriendo hace muchos años bajo la tolerancia del estamento y de los paramilitares de micrófono, que pasan estos delitos sin el mayor cuestionamiento, haciéndose cómplices de estos a las claras, asesinatos de hijos de pobres, por parte de los delincuentes uniformados denominados “Policía Nacional”.

Un policía en Cundinamarca le robo a un campesino una libra de queso y para el jefe de transito de Bogota, coronel Otaín Rodríguez en carreteras está la "Money pulpita", como en un cajero electrónico, refiriéndose a la extorsión a la que que ellos someten a los automovilistas.

En Cali, unos quince policías uniformados hicieron un reten en el Saladito y robaron a un grupo de personas que viajaban en un carro, los retuvieron por mas de 40 minutos robando todo lo que podían e intentaron robarse hasta el carro, y en Nariño, otros grupo de policías en un caso similar se llevo una buseta con sus pasajeros a un paraje solitario y les obligaron tanto a los hombres como a las mujeres a que se desnudaran buscando cualquier objeto de valor escondido.

Y paro aquí el relato de los delitos cometido por los delincuentes uniformados, que para cualquier colombiano del común, no son mayor cosa ya que hay casos peores, verdaderas historias de salvajismo.

Así pues, a esa banda delincuencial no la endereza nadie, con el agravante que la oligarquía y el imperio saben de todos estos delitos, los fomentan y los consienten, como queda demostrado con el informe de la DEA presentado por Caracol, donde dan cuenta de las andanzas de los distinguidos generales y no les dictan orden de captura porque así garantizan de estos sumisión total ya que esos bandido defienden los intereses de la oligarquía hasta con su vida.