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Opinion

Por: Miguel Suarez (2017-11-24). En el mes de junio de 2016, luego de cuatro años de negociaciones, Juan Manuel Santos, presidente de la mafia que gobierna a Colombia y el comandante de las Farc, Timoleón Jimenez, firmaron en la Habana un acuerdo con miras a poner fin al conflicto armado interno, tras la aceptación por parte de los negociadores guerrilleros de un plebiscito ideado por Santos, para que el pueblo aprobara o no los acuerdos.

El plebiscito fue ganado por una mínima diferencia por los partidarios de la continuación de la guerra luego de una campaña donde a los guerrilleros se les imposibilito hacer lo que denominaron “pedagogía de la paz”, el gobierno no hizo nada y quienes se benefician de la guerra utilizaron todo su descomunal poder des-informativo, creandose así una situación que llevó a la renegociación y desmejora de lo acordado.

Unos mese después, el 24 de noviembre de 2016, en el Teatro Colón de Bogotá se firmó por segunda y ultima vez, incluso con unos agregados no acordados con la guerrilla, el Acuerdo Final que busca poner fin al enfrentamiento armado entre las Farc-EP y el estado.

En medio de la ceremonia, y cuando Timoleón Jimenez se dirigía al público el vuelo rasante de un avión de guerra al servicio de la mafia que detenta el poder en Colombia, avisaba sobre lo que se vendría, otro incumplimiento histórico de la mafia Colombiana.

Dias después el Comité del Nobel de Noruega otorgó el premio Nobel de Paz a Juan Manuel Santos, desconociendo a la contraparte, la guerrilla de las Farc, en una acto que puede entenderse como el homenaje de la burguesía a Santos por haber logrado el acuerdo que llevaría a que esa organización guerrillera muy temida por ellos, desapareciera como tal y se convirtiera en un partido político legal.

Muy tempranamente comenzó por parte del gobierno un cumulo de incumplimientos y de engaños, sin duda fríamente calculados, especialmente en lo a teniente a las zonas veredales y a la liberación de los prisioneros de guerra donde estuvieron involucrados el flamante Alto Comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo y Carlos Cordoba, supuesto gerente de las zonas veredales quien entregó contratos para la construcción de estas a empresas que vendían panela.

Después de todo el debate que se suscito por el incumplimiento del estado en la construcción de la infraestructura en esas zona, en una entrevista concedida el 1 de febrero , (2017), a Yamid Hamad, Carlos Cordoba, con la mayor frescura y después de despilfarrar miles de millones de pesos, aseguró que “El primero de marzo estarán listas 23 de las 26 zonas de concentración”.

La mayoría de las zonas hoy, cuando se cumple un año de la firma, están inconclusas. La situación era tal que Timoleón Jimenez, el 27 de junio, día en que las Farc entregó todas sus armas, en un acto con Juan Manuel Santos a bordo, en la Zona Veredal Mariana Páez, en el Caqueta, remarco que “El estado de la infraestructura de esta Zona Veredal es el mejor testimonio del ritmo con que se desarrolla el cumplimiento por el gobierno nacional de lo acordado conjuntamente”.

Era el comienzo de lo que ahora se llama un engaño anunciado.

En una rueda de prensa realizada en febrero pasado, para rendir informe de como iba la construcción de la zonas y el proceso con las Farc, ante la pregunta de como iba la libertad de los prisioneros de guerra Sergio Jaramillo, después de explicar lo supuestamente complicado del proceso, aseguró tener en su maletín miles de pedidos de libertad de los guerrilleros que no había alcanzado a firmar y que las firmaría en una reunión que tenia en las horas siguientes.

Hoy mes de noviembre, un año después de la firma, el ya no funge como comisionado y mas de 1300 prisioneros de guerra continuan presos sin que el gobierno, que a boca llena dicen que están cumpliendo lo acuerdo, haga nada por realmente cumplir.

Durante este año han habido muchos lideres populares asesinados por los grupos paramilitares del estado, 21 guerrilleros desarmados y 17 familiares de estos, miles de mentiras y muchas promesas incumplidas por parte del estado, llegando la perfidia a su climas cuando la Sala Plena de la Corte Constitucional, fiel a la estirpe de la oligarquía, tomó la decisión de aparentando darle vía libre al acuerdo que creó la Justicia Especial para la Paz, en la practica liquidarlo.

La Corte Constitucional determinó que los magistrados de la JEP no podrán obligar a comparecer ante el Tribunal de Paz a terceros o civiles investigados por hechos relacionados al conflicto armado, sino que serán ellos, angelitos como nos los quieren presentar, quién de forma voluntaria, decidan, si quieren acogerse a ella, afectando así el propósito de esclarecimiento de verdad, al cubrir de impunidad a terceros civiles, auspiciadores del paramilitarismo.

La corte constitucional que ya se había pronunciado diciendo que el acuerdo debía honrarse y que se debía respetar su esencia, de una forma por demás escandalosa, con contradictorios comunicados, asestó un golpe mortal a la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP, cuando al tiempo que avaló la constitucionalidad de esta realizó cambios que desvirtúaron totalmente el objetivo de la JEP, con lo que en la practica da muerte a este ente de justicia que buscaba verdad, justicia y reparación, dejando casi todo lo esencial en manos de la “justicia” de ellos, que solo funciona para los pobres.

Celebrando las decisión de la Corte la vicefiscal María Paulina Riveros sentenció que “Quienes no se acojan a la JEP deben responder en la justicia ordinaria”, justicia ordinaria que como la Fiscalía no investiga a los terceros y tiene escondidos mas de 15 mil expedientes de investigaciones sin realizar por paramilitarismo donde están involucradas empresas como Postobón o Bavaria, de propiedad de quienes han capturado el estado para su beneficio personal.

Alguna horas después, en el nido de ratas, como denominó al congreso de la oligarquía colombiana el senador Moreno de Caro, los testaferros de la oligarquía, delincuentes reconocidos que fungen o fingen ser parlamentarios, dieron lo que se podría catalogar el golpe o puñalada final, aprobando, entre otros adefesios, limitaciones a los ya electos magistrados de la JEP.

Un poco mas tarde, Juan Manuel Santos, presidente de la mafia que detenta el poder en Colombia, quien obtuvo el Nobel de Paz dizque por el “mejor acuerdo del mundo”, al posesionar a magistrado de la Corte Suprema de Justicia, agradeció al congreso que según él “aprobó finalmente la Ley Estatuaria que da vida a la justicia especial de paz”, cuando lo que había hecho era acabar con la JEP.

Se completaba así la confabulación delincuencial, porque todos ellos son delincuentes, desde los miembros de las Cortes que nos quieren meter en la cabeza son impolutos, casi ángeles venidos del cielo, pero lo cierto es que pertenecen a la misma mafia que los nombra, congresistas que no tienen hoja de vida sino extensos prontuarios criminales y hasta el mismo Santos, que rodeado de funcionarios delincuentes por el nombrados, guarda fortunas en los paraísos fiscales robandose así el dinero que debería pagar por impuestos.

Se cumplía así el sueño de la oligarquía colombiana de acabar con la guerrilla mas grande de America Latina, en una tragedia donde la guerrilla cumplió religiosamente lo acordado, donde los negociadores guerrilleros, al parecer olvidaron o no leyeron la premisa que el fundador de esta organización Manuel Marulanda Vélez, había expresado en una entrevista a un periodista argentino cuando dijo: “Nosotros haremos un acuerdo en algún momento, pero nuestras armas tienen que ser la garantía de que aquí se va a cumplir lo acordado. En el momento en que desaparezcan las armas, el acuerdo se puede derrumbar. Ese es un tema estratégico que no vamos a discutir”, y por lo menos hasta ahora, lo previsto por Manuel Marulanda se esta cumpliendo.

En un foro realizado por el Diario el Espectador en Bogota, titulado “Reincorporación y reconciliación”, el jefe de la Misión de la ONU, Jean Arnault, presentó una larga lista de reparos a los incumplimientos del estado colombiano, reparos que como es normal, causó la reacción de los representantes del estado que adujeron que ellos estaban cumpliendo y tratando de mostrar las bondades del desarme de las Farc, buscando engañar a propios y extraños mostraron como una ganancia el que la Union Europea sacara a las Farc de su lista de terroristas, cuando la realidad es que si ya las Farc ya no existían como tales, era un sin sentido seguirlas manteniendo allí.

Allí Arnault aseguró que en ese momento, al menos 55 por ciento de los 8.000 ex-rebeldes de la guerrilla que se acogieron al acuerdo abandonaron las 22 zonas, mejor dicho no solo volvieron trizas el acuerdo, sino que también a las Farc, que pretenden o pretendían mantenerse cohesionadas como grupo, cumpliéndose así algo que al parecer esta planeado desde el propio gobierno.

En un debate titulado Foro De Paz y Reconciliación donde participó Humberto de la Calle este dio a conocer un detalle, que muestra que todo esto no es casual, según el, era una discusión muy profunda en la entrañas del alto gobierno la manera de llevar a cabo la reincorporación de los guerrilleros.

De la Calle dijo: “Hace poco leí una carta de los ex-comandantes de las Fuerzas militares donde decían mire hay que eliminar cualquier nexo de colectivo entre los ex-combatientes, eso lo que hay es que dar es una palmada en la mesa y cada quien se va, unos se van para Paratebueno, otros para Medina y otros para el Putumayo, cada quien tiene allá una tía que vende empanadas, hay que disolver forzosamente ese grupo”.

Y en eso están, buscando acabar a como de lugar acabar con la moral del nuevo grupo político incumpliendo totalmente lo acordado.

Seguramente hay mucho de positivo que mostrar de este proceso, entre otros los 3 mil muertos, de pobres con uniformes de guerrilleros, soldados, policías y de civiles, que dice se ha ahorrado el pueblo colombiano, pero lo cierto es que hasta ahora, en esta batalla el pueblo colombiano esta perdiendo ya que nada a cambiado en un año y por ahora no se ve cambio a futuro.

Durante este año, y esto no lo podemos olvidar porque si lo olvidamos comenzarnos a hacernos ilusiones vanas creyendo que de la noche a la mañana la oligarquía a cambió, cuando no es así, la oligarquía continua su agresión al pueblo ya que ellos no han olvidado de que estamos en un lucha de clases donde ellos pretende mantenerse en el poder y el pueblo a sacarlos de allí.

En ese contexto, tengámoslo claro, la oligarquía esta haciendo lo que tiene que hacer, por eso cuando el pueblo medio levanta cabeza se la cortan sin compasión y nosotros, el pueblo debemos también hacer lo nuestro probando diferentes formas hasta lograr sacarlos del poder, cosa que no sera nada fácil ya que Colombia es una base militar de los Estados Unidos.

Para que no nos desmoralicemos, tengamos en cuenta de que esta es solo una batalla, que si como pueblo hemos fallado debemos continuar la brega hasta lograr el objetivo, con la esperanza de que este intento así sea trampeado por la oligarquía tendrá efectos que ayuden a la construcción de una Colombia en paz y con justicia social. 

Por:   Tony López R. (*)

En la noche del pasado viernes 24 de noviembre, se celebró en el Teatro Colón,  el primer  año de la firma de los Acuerdos de Paz, negociados en La Habana, entre la delegación del Gobierno presidido por Juan Manuel Santos Calderón,  y  las Fuerzas Armadas Revolucionaria de Colombia –Ejército del Pueblo (FARC-EP) comandadas por Rodrigo Londoño Echeverry, quienes volvieron a encontrarse  y  motivó  las excusas del primero por los incumplimientos a la implementación de los Acuerdos de Paz y los firmes reclamos del segundo, por el engaño del que han sido objeto, no solo  la fuerza guerrillera, sino también  la sociedad colombiana y la comunidad internacional, que clama y exige el cumplimiento de los Acuerdos, que permita una paz estable y duradera.

 

El presidente Santos Calderón, asumió públicamente la responsabilidad de los incumplimientos y admitió  errores en la implementación de los acuerdos y se comprometió a que trabajarían día y noche para solventar la crisis provocada por esos desatinos. Londoño Echeverry por su parte hizo una fuerte denuncia contra los poderes Judiciales y Legislativos, especialmente contra la Fiscalía, la Corte Constitucional y el Congreso.

 

La Fiscalía ha introducido  modificaciones al acuerdo aprobado sobre la Justicia Transicional, que establece los principios de verdad, justicia, reparación y no repetición  que incluía el juzgamiento de todos los agentes del Estado,  civiles que hayan financiado y/o  cómplices del paramilitarismo  y guerrilleros. 

 

Estas  modificaciones  presentadas al Congreso, fueron ajustadas   a los intereses del sistema  y  lo aprobado el pasado miércoles 15 por el parlamento y sancionado la misma noche por la Corte Constitucional,  solo serán juzgados los guerrilleros. Quedaron eximidos de toda culpa los militares, otros agentes del Estado, civiles cómplices del financiamiento al paramilitarismo y al sicariato.  Un ejercicio parlamentario para dejar en la impunidad los crímenes de guerra cometido contra la población civil y jóvenes inocentes como la muy documentada participación de la fuerza pública  en los llamados, "falsos-positivos." 

 

Lo más grave de todo este despropósito estriba en lo sancionado por la Corte Constitucional, la que meses antes había, aprobado el absoluto blindaje de los Acuerdos de Paz de La Habana y que luego de los cambios en dicha institución, por nuevos magistrados, hayan procedido a modificar lo ya acordado. Es evidente la motivación política e ideológica que ha llevado a tal aberración, jurídica y política, donde lógicamente existe un componente de complicidad del Gobierno, aunque el mismo Jefe de Estado, aduzca que hay errores y desatinos en los incumplimientos y errores. 

 

Las pláticas iniciales entre el Gobierno colombiano y las FARC-EP comenzaron en La Habana en febrero del 2012, por petición de las partes al Gobierno cubano,  cuyo objetivo era establecer los principios, normas y las base políticas para comenzar los diálogos, así como  las condiciones prácticas, que permitieran establecer la Mesa  de Dialogo. 

 

El 19 de octubre de 2012 fue instalada  en Oslo, Noruega, la Mesa de Diálogo de Paz, entre el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos Calderón y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejercito del Pueblo. (FARC-EP)  Con la presencia de las delegaciones gubernamentales de Cuba y Noruega como garantes y de los países acompañantes Venezuela y Chile, se dio  inicio  a  este  proceso de diálogo, formalizándolo oficialmente y ante la opinión pública mundial, toda vez que en las conversaciones preliminares que se venían desarrollando en La Habana, se había logrado llegar a el  "Acuerdo  General para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera". 

 

Pero tomando en cuenta lo que ha venido sucediendo en Colombia, al parecer, el Acuerdo General  para darle fin al conflicto y lograr la paz estable y duradera está  seriamente obstaculizado por una poderosa oligarquía y sectores de derecha que  niega a su pueblo  paz, justicia y un orden social justo.  

 

A un año de firmado los Acuerdos que fueron  refrendados en noviembre  del pasado año por el Congreso de la Nación, la situación es crítica y tiende a complicarse porque, el próximo 30 de noviembre termina el método del Fast Tras que se utiliza en el parlamento para agilizar la aprobación de los Acuerdos. 

 

Dentro de los incumplimientos por parte del Gobierno y de la Justicia está  el hecho de que antes de finalizar la entrega de armas, tenían  que haber excarcelado a todos los miembros de las FARC en prisión, hoy quedan sin ese beneficio 1000 guerrilleros presos. En este periodo  más de 140 líderes campesinos, sociales y comunitarios  y  cerca de 40  ex guerrilleros y familiares han sido asesinados por parte de la fuerza pública y los paramilitares.

 

La erradicación del paramilitarismo y su procedimiento jurídico y penal, fue uno de los Acuerdos, este lejos de cumplirse, el paramilitarismo ha ocupado las zonas donde antes operaba la guerrilla de las FARC,  asesinan y destierran  quienes ellos consideraban colaboradores de la insurgencia. Tema sensible, porque sin la eliminación del paramilitarismo, será muy complicado el accionar político del nuevo Partido, cuyos miembros son antiguos guerrilleros.

 

Una de las causas que originó el conflicto armado en Colombia fue el tema de la tierra  y uno de los Acuerdos firmados dejaba claramente establecido que el Estado pondría a disposición  10 millones de hectáreas  y a estas alturas, no hay una sola norma aprobada para garantizar, este que fue el primer Punto de la Agenda discutida en La Habana y mucho menos las tierras destinadas a la sustitución de cultivos ilícito (coca y amapola).

 

Sí tomamos nota, solo de algunos del más importante incumplimiento de los Acuerdos de Paz de La Habana, bien cabe  la interrogante de: ¿Cuáles Acuerdos?.

 

Pero como bien me comentó un importante luchador por la paz en Colombia, y cito "Sin duda entre bambalinas se moverán acuerdos, arreglos o pactos secretos inter-oligárquicos y entre estas oligárquicas y el imperio, con la pretensión de impedir la posibilidad de cumplir lo pactado en la Habana, pero estos finalmente no podrán evitar que se desencadene un desajuste profundo dentro del sistema, empujado, claro está  por el desarrollo político de los variables procesos sociales contestatarios del país, que creo también van a enmarcarse dentro de la generación e impulso de un proceso constituyente popular".

 

Es exactamente lo que se requiere en Colombia, una Asamblea Nacional Constituyente Corporativa y que los Acuerdos de La Habana sean sometido a ella, de ese modo se convertirá en una política de Estado, porque los Acuerdos firmados el pasado 24 de noviembre del 2016 solo responden a un acuerdo del actual Gobierno, que puede ser modificado o no reconocido por el nuevo gobierno que asuma la conducción del país el 7 de agosto del 2018.  

(*) Periodista, politólogo y analista internacional. 

La  Habana.  26/11/2017

Por Nelson Lombana Silva  

(Ibagué, noviembre 26 de 2017) Aprovechando el silencio tétrico y cómplice de los medios masivos de comunicación, la clase dominante le ha propinado otra trapera y mortal puñalada a los acuerdos de paz entre las antiguas guerrillas de las Farc – Ep y el presidente Juan Manuel Santos Calderón. 

El acuerdo se encuentra en cuidados intensivos y solo un milagro lo podría salvar: La movilización nacional del pueblo colombiano exigiendo su cabal cumplimiento. Sin embargo, esta posibilidad resulta remota por cuanto el grueso del pueblo aún desconoce que este acuerdo es suyo y sigue pensando que es un acuerdo por las alturas entre la dirección de la insurgencia y el estado. "Ese no es problema mío, – me dijo un transeúnte en la tercera de Ibagué – es problema de ellos". 

El pueblo piensa así, porque no ha tenido libertad y democracia para digerir y entender la esencia del acuerdo de paz. El estado lo ha mantenido en el oscuro mundo de la desinformación, la incomunicación, pero sobre todo, la alienación y el terrorismo. Realmente la clase dominante, con toda mezquindad y temerosidad de perder su poder ilegítimo, lucha por todos los medios para que nada cambie, todo siga igual.  

No sorprende esta postura, por cuanto el acuerdo de paz también está cruzado por la lucha de clases. La oligarquía es una clase agonizante y el pueblo que encarna el Partido Farc es la clase naciente, que aún no ha nacido totalmente. La pugna es a muerte. No hay términos medios. Es la cruda realidad.  

Burguesía criminal y mentirosa 

 

La burguesía colombiana se caracteriza por ser una de las más atrasadas del mundo, no admite una reforma por elemental que ésta sea, afinca su cruel imperio en la criminalidad, en la mentira y en el ventajismo. 

Recordemos a manera de ejemplo la guerra de los mil días, la violencia de los 50s y la que se viene desarrollando bajo el imperio del silencio mediático. Todos los días matan gente en Colombia, hechos que poco y nada trascienden en los medios de comunicación; en honor a la verdad, trasciende más un simple catarro al padre del paramilitarismo, Álvaro Uribe Vélez, que una masacre de campesinos o indígenas. 

El presidente Juan Manuel Santos Calderón, consumado mentiroso e incumplido, le miente al país y a la comunidad internacional sin sonrojarse; hábilmente se presenta como amigo de la paz, pero como jefe de estado capitalista, está muy pendiente de los intereses de la clase a la cual pertenece, la clase dominante. Hace fielmente lo que esta le ordena. 

Así las cosas, quien viene haciendo trizas los acuerdos de paz es el gobierno nacional con su doble discurso. Los demás poderes públicos no son más que peones del poder ejecutivo en Colombia y todos ellos, de la burguesía y el imperialismo norteamericano. Esa es la trama por descifrar.

La figura del fast track, que ingenuamente se pensaba era para hacer leyes y producir así algunos cambios a favor del pueblo, ha sido utilizada por la clase dominante para reacomodarse y oxigenarse. 

Todo el tinglado político de los mismos con las misas, ha sido revestido para que pelechen los mismos que han venido pelechando. Los delfines juegan su triste papel como Rodrigo Lara o la familia Galán, para solo colocar un par de ejemplos. A la fuerza bruta y sin remordimiento, se imponen personajes siniestros como Germán Vargas Lleras, Álvaro Uribe Vélez, Óscar Iván Zuluaga, Paloma Valencia, Fernando Londoño, José Obdulio, primo de Pablo Escobar, etc.   

El Consejo Nacional Electoral resulta manejado por magistrados del Centro Democrático, Cambio Radical y el Partido Conservador. En ese marco, las investigaciones contra el ex candidato presidencial Óscar Iván Zuluaga y el presidente Juan Manuel Santos Calderón, por los vergonzosos escándalos de Odebrecht, caen estrepitosamente como era apenas obvio. "¿El poder para qué?", ya había dicho Darío Echandía.

Para eso ha servido el fast track. Y claro, para impedir a los partidos de izquierda y democráticos el acceso a los medios de comunicación, para negarles la personería jurídica a los movimientos sociales y desde luego, negar todo tipo de financiación por parte del estado. 

Todos como en Fuenteovejuna contra los acuerdos de paz: El poder ejecutivo, el poder legislativo y el poder judicial. Así lo indica la Corte Constitucional, por intermedio del togado Luis Guillermo Guerrero, que al considerar exequible el acto legislativo 01 de 2017, garantiza que los responsables del paramilitarismo, de las masacres y los crímenes horripilantes que han conmovido al mundo, no serán obligados a comparecer ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). Eso se llama: Impunidad. 

De igual manera, amplía la inmunidad a los ex presidentes, ex gobernadores y ex ministros, mientras que con los ex miembros guerrilleros, los supuestos beneficios sí se reducen peligrosamente a su mínima expresión. 

Y para rematar la esperanza de paz, Cambio Radical, propone que los magistrados que han defendido los derechos humanos no pueden hacer parte del Tribunal de Paz. Violando las normas constitucionales se aprueba semejante exabrupto, obligando a elegir magistrados del establecimiento, de la clase dominante. 

El presidente del recién creado Partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC), Rodrigo Londoño, ha dirigido una carta al secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), planteándole estos temas y demandando un pronunciamiento claro, preciso y concreto, ante esta cascada de incumplimientos por parte del estado colombiano, a un acuerdo firmado, precisamente, el pasado 24 de noviembre de 2016, es decir, hace un año. 

Todos esos esfuerzos son válidos e importantes, pero mientras el pueblo no se pronuncie como es su deber, la contrarreforma a lo pactado seguirá aumentando peligrosamente. Parar esta contrarreforma es tarea de todos y todas.  

Por Nelson Lombana Silva  

(Ibagué, noviembre 20 de 2017) Para un revolucionario convencido, honesto y unitario, los principios leninistas de organización no envejecen, por el contrario, se dinamizan en el momento histórico que estamos viviendo, en el que el enemigo de clase busca desesperadamente mil triquiñuelas y estrategias para seguir ilegalmente en el poder.

Recordemos – por ejemplo – que durante azarosas décadas el capitalismo asustó a la humanidad con la Unión Soviética y el Comunismo. Fue enseñado de la manera más burda, desnaturalizando la esencia y naturaleza del comunismo. 

Que el individuo no tenía derecho a nada, porque todo era del estado; que el comunismo le quitaba a los padres de familia sus hijos; que el comunismo marcaba a las personas; que los comunistas mataban los curas y violaban a las monjas; que asesinaban a los niños que nacieran con algún defecto físico, etc, etc. 

La emisora colombiana de los curas, Radio Sutatenza, tenía un programa diario llamado: "Oremos para que el comunismo no entre a América". Por allí, se vertía toda la infamia contra el comandante Fidel Castro Ruz y el pueblo cubano que habían decidido ser libres y soberanos a 90 millas del imperialismo norteamericano.

Además, acusaba al comunismo de todos los males habidos y por haber. Crisis, epidemias, desastres, accidentes, culpa del comunismo. 

Por supuesto, que tan siniestra campaña negra y mentirosa no ha pasado de moda. Por el contrario, se ha intensificado pero de una forma mucho más sofisticada, utilizando sobre todo, los medios masivos de comunicación. 

Al desaparecer la Unión Soviética, los Estados Unidos inventaron el nuevo peligro supuestamente de la humanidad: El terrorismo internacional. De tal manera, que todo país que estuviera dispuesto a liberarse del yugo gringo era, o mejor, es considerado inmediatamente terrorista. Entonces, hoy son considerados terroristas los gobiernos de Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, etc.

Colombia, como es país dependiente de los Estados Unidos, repite maquinalmente los libretos impuestos. Uribe repitió al pie de la letra el concepto gringo de terrorismo, al extremo que a los paramilitares los llamaba "muchachos" y a los guerrilleros "terroristas". 

Ahora que no hay guerrilla fariana – por ejemplo – ya ha venido este régimen inventando el nuevo enemigo a vencer: "El castrochavismo". Entonces, toda persona o partido que piense en un país en paz con justicia social, en cambios estructurales, automáticamente es calificado de "Castrochavista". Un concepto virtual, que nada dice, multiplicado por la fuerza mediática termina siendo "real" en la mente del pueblo indefenso y analfabeta político. Produce miedo. Sobre el miedo a cabalgado esta burguesía para tener al pueblo sumido en la sumisión, en la pobreza y en la división.  

Una forma concreta para resistir semejante arremetida tan agresiva y violenta por parte del capitalismo, han sido, precisamente, los principios leninistas de organización. Estos principios han permitido el desarrollo del comunismo e incluso, iniciativas de izquierda que hoy por hoy se desarrollan en Colombia y en el planeta entero. 

Cuál es el problema

 

Lo que está haciendo crisis es su interpretación y aplicación por parte de dirigentes (cuadros) que dicen ser comunistas y defender los intereses de los pueblos, pero que en realidad su desconocimiento de la concepción científica y revolucionaria que encarna el comunismo, resulta evidente, unas veces porque no sabe y en otras por la ausencia de ética revolucionaria. Esos lobos disfrazados de ovejas pululan por ahí, desacreditando estos principios y a nombre de la modernidad afirmando que han caído en desuso, han perdido su vigencia. Algún personaje de estos quilates en este milenio, afirmaba sin sonrojarse que "violar los estatutos del partido no era problema".

Dicho en otras palabras: En vez de reconocer nuestras limitaciones, o intelectuales o éticas, nos vamos lanza en ristre contra la herramienta, en este caso, los principios leninistas de organización. A alguien también escuchamos decir: "Estos principios limitan el proceso unitario y el acercamiento de otros sectores a nuestra organización". Otro más osado, indicó: "Eso fue importante en el pasado, ahora hay una nueva realidad". 

Estos principios son universales. O sea, no son aplicables solamente a los partidos políticos de izquierda, sino también a cualquier organización sindical, cultural, ambiental, ideológica, etc, que tenga proyección. Incluso, a nivel individual y personal cabría con éxito estos principios. 

Es dado el caso también, que muchos los repiten maquinalmente a la perfección, lo recitan como un poema de Pablo Neruda, los enseñan con altivez, pero no lo practican, porque hacen exactamente lo contrario. Es como el que ara y ara, pero nunca siembra, diría Platón.

La izquierda colombiana – por ejemplo – que está tan fragmentada en la actualidad, los principios leninistas serían herramientas concretas para trabajar la unidad y la transformación de ésta en opción de poder. 

Por qué las dificultades 

 

Podría existir múltiples factores para desconocer, subvalorar o tildar de anacrónico los principios leninistas de organización. Diríamos por ejemplo, la concepción metafísica de la historia y del movimiento. Concebimos estos dos fenómenos mecánica e individualmente. 

En ese estrecho margen nos contentamos con interpretar individualmente estos principios, por simple abstracción y descontextualizado del momento histórico. "Es que yo entiendo los principios leninistas así y punto", se suele escuchar. En realidad entendemos la dialéctica como metafísica. 

Ante esta cruda realidad, que por supuesto no se puede generalizar, se propone olímpicamente cambiar sin haber asimilado dialécticamente el conocimiento. Se ataca el marxismo sin conocerlo científicamente, por ejemplo. Se sugiere modificaciones supuestamente para hacerlo más atractivo, en el fondo con la utópica idea de estar bien con todo el mundo. 

Lo mismo sucede con los principios leninistas de organización. Algunos los consideran pasados de moda, anacrónicos y demasiados dogmáticos. 

A nuestro modo de ver, habrían dos elementos claros que explicarían este comportamiento: La ausencia de conocimiento teórico – práctico y la falta de ética revolucionaria. Claro, el marxismo – leninismo es teoría – práctica y ética revolucionaria. Es acción, creación, transformación, permanente. Y los principios leninistas nos permiten desarrollar científicamente estas actividades. ¿Por qué, entonces no mirarlos como una fortaleza en nuestra lucha por hundir el capitalismo y construir el socialismo? 

Principios leninistas de organización

 

-          Unidad: El Che decía que la unidad es táctica y estrategia. Un puño solitario no hace mella, mil puños unidos constituyen una fuerza formidable. La pugna entre la clase dominante y dominada, se resuelve por obra y gracia de la unidad. Solos somos débiles, unidos fuertes. ¿Por qué entonces, no apostar a la unidad? ¿Por qué no entender la importancia de la unidad? ¿Por qué no trabajar arduamente por la unidad? 

-          Centralismo Democrático: Desarrollar la discusión, la democracia y concretar la síntesis. Reconocer con argumento la fuerza de la mayoría, sin perder la individualidad, respetando los derechos de las minorías. Imponer la fuerza de la sensatez, de la razón. Esta se expresa a través del argumento. Se caracteriza por la participación y la capacidad de reconocer que el otro piensa y se puede llegar a un acuerdo colectivo. Implica decir y hacer, como diría José Martí, héroe cubano. 

-          Crítica y autocrítica: Se trata de comenzar entendiendo que nada está dado de una vez y para siempre, todo está en constante movimiento, cambiando, por factores objetivos y subjetivos. En ese proceso permanente, en esa eterna contradicción, se pueden presentar errores que los demás los perciben e incluso, errores que cuando se está formado, se acepta con sinceridad, humildad y decisión. La principal función de la crítica y la autocrítica es cambiar. Pero sucede que el egoísmo, que es ignorancia, nos impide hacer críticas constructivas y autocríticas radicales. Le rendimos culto a la mediocridad y nos negamos al cambio, porque preferimos el facilismo. No nos exigimos. Mejor nos auto elogiamos, para que todo siga igual o peor. Yo te elogio, tú me elogias y ya...

-          Planificación: Qué hermoso principio, porque implica ordenar la vida individual y colectiva. Sistematizar las acciones, tener un control férreo de nuestras actividades diarias y cotidianas. Tener un norte. Saber de dónde vengo, qué hago y para dónde voy, sobre todo colectivamente. Cuando un cuadro no planifica hace todo y nada a la vez. El día no le alcanza. No puede estar todo el tiempo en una reunión. Es más: Está en la reunión pero no se puede concentrar porque está pensando en la otra reunión y así sucesivamente. Termina casi a la medianoche, cansado, pero sin un éxito claro y rotundo. "Hice tantas cosas que a la final no hice nada", es como la conclusión final. Planear implica mirar distintas facetas, un orden, unos objetivos, unas metas, tener capacidad para delegar, saber tratar a la gente, reconocer los aciertos de los demás, corregir con amor, sobre todo con el ejemplo, etc. 

-          Evaluar: La evaluación no es algo accesorio o por colocar en ridículo al individuo o comunidad que hizo la actividad. Se trata de dimensionar la obra, valorarla, determinar las dificultades, por qué estas y cómo resulta posible superarlas. Además, como aprovechar la actividad para el fin propuesto. Es decir, cómo aprovechamos esta para crecer, para desarrollarnos, individual y colectivamente. Esta es la esencia, fundamento y naturaleza de los principios leninistas de organización. Con los pies bien puestos sobre la tierra, sin arrogancia, petulancia y engreimiento o ausencia de conocimiento, ahora sí podría evaluar la vigencia e importancia de estos en la lucha que hoy libramos por una segunda y definitiva independencia en Colombia y en muchos países de los continentes. Ahora sí comprenderá, seguramente, que no es suficiente con recitarlos, hay que practicarlos dialécticamente. 

Por: Wilson Arias Castillo

La mayoría de ex Presidentes del país y exdirectivos de la entidad se lavan las manos cuando se habla de corrupción y amenazas contra el SENA. Ahora resulta que hasta Álvaro Uribe utiliza las denuncias de SINDESENA para criticar el contratismo en este establecimiento público. Él, que lo utilizó y desarrolló febrilmente, él que perfeccionó los mecanismos para multiplicarlo y los puso a dura prueba, para que resistieran los embates siempre más voraces de sus sucesores. Hay que reconocer, sin embargo, que Alfonso Prada y Gina Parody vinieron a ser sus exponentes destacados.

Por cuenta de la polarización y la pelea Santos -vs- Uribe, corremos el riesgo de que cualquier denuncia sea utilizada por el bando contrario. De modo que la decisión de SINDESENA de defender la entidad integralmente, enfrentando a cada gobierno casi en solitario pero con toda aplicación y fuerzas, puede dar lugar a que cada parte aproveche sus reclamos para sacar pecho. Precisémoslo entonces: unos y otros han infligido idénticos daños a este establecimiento. Se parecen, ya lo habíamos explicado: es que un santista de hoy es con frecuencia un uribista de ayer.

Así que, antes de hablar de la tragedia actual del SENA conviene recordar el nivel de corrupción en que sumió el uribismo a la entidad. Ello ayuda a establecer paralelos que aporten al análisis.

Un caso que lo ejemplifica ocurrió en la regional Cesar, donde el paramilitarismo logró realizar convenios con el SENA en nombre de la tecnología, la innovación y el empresarismo, tan de moda por esos días. Recordemos: el binomio Uribe + Montoya había impuesto a la institución una nueva carga a la que dedicaron grandes recursos –a la postre bastante cuestionados–, la incubación empresarial. Entonces los cazadores de rentas buscaron en esa actividad del SENA un nuevo filón. Y entre ellos llegaron los paramilitares, de los que se sabía que no sólo desplegaban masacres y acaparaban tierras y ganados, y comercios de diverso tipo, sino que por entonces habían coronado nuevos negocios: “contrabando de gasolina, de arroz y de vehículos; juegos de azar, prostíbulos, mototaxismo, el control de la ‘seguridad’ en los llamados San Andresitos y parte del negocio de la salud a través de las Administradoras de Régimen Subsididado (ARS)” i.

Para dolor de la comunidad educativa, se vino a establecer que en la regional Cesar el SENA había escogido para el efecto como socio estratégico a FUNPAZCOR, la fundación creada por Fidel castaño Gil. Audaces ellos, el seguimiento del abrazo entre FUNPAZCOR y el SENA se lo encomendaron a la Oficina del Programa “anticorrupción” de la Presidencia de la República de Álvaro Uribe Vélez, que no objetó esta alianza con el crimen (ver recuadros).

En similar sentido, en un Consejo Comunitario en Necoclí (Antioquia), el presidente anunció que los ahorros obtenidos con motivo de la severa reestructuración que aplicó en el SENA y que nos costó centenares de despidos, serían aplicados a los programas de familias guardabosques. Así, según informó ASOCOMÚN, dirigida por Jairo de Jesús Rendón Herrera (alias Germán Monsalve), hermano de El Alemán y Don Mario, el SENA se asoció con ellos para tales menesteres. El hecho fue denunciado precisamente en un comunicado de SINDESENA titulado “Algunas verdades sobre el Uribismo en el SENA”, cuya lectura recomiendo. Y las pruebas de la vinculación del SENA en Valledupar con FUNPAZCOR, se encuentran en el libro “El poder PARA ¿qué?”. De nuevo, la organización sindical las dio a conocer a la comunidad educativa en su oportunidad.

Pero si de libros se trata, hay otro que también describe un momento crucial de la corrupción uribista en el SENA y el país: el de la Yidispolítica. En su testimonio, “Confieso”, Yidis relata el famoso episodio del 2 de junio de 2004, sobre su conversación en el baño privado del Presidente, a donde la llevó este huyendo de la concurrencia en su oficina, plagada de lagartos entre los que destacaba Gina Parody, según comenta Yidis Medina en su libro. A la salida del baño, Uribe le ofrece toda la burocracia que tenía Horacio Serpa en Barranca: El Sena, el Seguro Social, la Red de Solidaridad, Etesa y la Notaría Segunda (ver página 28).

El asunto fue aún más tormentoso. Yidis es burlada en la mayoría de las promesas y desde luego también en el SENA. La vergüenza ocupa las páginas 99 a 104 del libro. Allí Yidis cuenta cómo debió instalarse en las oficinas de Darío Montoya desde el 18 de enero a las 4:00 pm hasta la mañana del 19 para reclamar el nombramiento de su pupilo Juan Bautista como Jefe del Centro en el SENA de esa ciudad.

A esta lección de “meritocracia” le sigue otra de traición: sus cuotas (como las de Teodolindo Avendaño), son sucesivamente reemplazadas por otras, empezando por la del SENA: “... el primer gran golpe llegaría en agosto del 2006 cuando declaran insubsistente a Juan Bautista para darle el cargo a otro funcionario. El Director del SENA, Darío

Montoya, nunca más volvió a darme la cara” (página 104). Después, a Yidis le ofrecen un pozo petrolero (pág. 109) y ya el chiste se cuenta solo. A raíz de estos hechos fueron a parar a la cárcel cercanos colaboradores de Uribe, entre ellos Diego Palacios, Sabas Pretelt y Alberto Velásquez, el Secretario General de la época.

De secretario a Secretario:

Alegó Alberto Velásquez que su papel se limitó a adelantar algunas llamadas a los mencionados Yidis y Teodolindo. Pero en su confesión Yidis lo menciona activo en la reunión del 2 de junio y durante el proceso. Él es quien confirma en el computador lo que tiene en burocracia Horacio Serpa y que le ofrecen a Yidis para que cambie el voto aquel día. Y es él quien los “gestiona”.

Precisamente el nombre con el que se conoce a quien cumple desde Palacio de Nariño la función de distribuir “mermelada” en sus diversas modalidades, cuotas y “cupos “indicativos”, es “El hombre del computador”, generalmente en la Secretaría General o Privada del Presidente. Claro, tienen asistentes y colaboradores menores, pero incondicionales y con una misión clara: mantener la “gobernabilidad” con razones, halagos o métodos nada ortodoxos. Debe diferenciarse de otro personaje también con frecuencia muy activo en los pasillos del poder, encargado de repartir dádivas y sobornos a nombre del sector privado, “El hombre del maletín”. Aunque con frecuencia son complementarios. Odebrecht, por ejemplo, tenía un hombre del maletín que sobornaba a Otto Bula para que a su turno distribuyera entre funcionarios del gobierno de Uribe. Después hizo lo propio con funcionarios de las campañas de Juan Manuel Santos y Oscar Iván Zuluaga, según ha trascendido.

La cosa no es nueva. Antes, durante el período de Ernesto Samper también quedó en evidencia que habían coincidido algún otro “Hombre del maletín”, el periodista Alberto Giraldo (puesto al descubierto tras un allanamiento al contador del cartel de Cali, Guillermo Pallomari) en tratos con el tesorero de la campaña presidencial, Santiago Medina. Samper, quien adujo que todo había ocurrido a sus espaldas, designó como su propio hombre del computador a quien ya había encubierto el ingreso de los dineros ilícitos a su campaña, Juan Manuel Turbay, para que manejara las dádivas al Congreso durante el Proceso 8000.

Juan Manuel Turbay debió mostrar temple y decisión, pero también una reserva muy similar a la que reclamaban las mafias sicilianas bajo la “ley del silencio” u Omertá, cuyos relatos fueron magistralmente llevados al cine por Mario Puzo. Al final Juan Manuel Turbay fue condenado igual que el otro Secretario General 18 años después, Alberto Velásquez. Éste, que venía de ser Peñalosista, éste que había hecho discursos “tecnocráticos” y de pseudo pedagogía ciudadana. Éste que también pontificaba y que se creyó algún día intocable en el poder.

Las Secretarías General y Privada de Palacio parecen reclamar pues un perfil. Personas dispuestas a hacer pactos, cuidar la información y mantener la gobernabilidad del poder a toda costa. Personas capaces de ocultar, desviar, maniobrar y engañar. Y que se creen inalcanzables, aunque como suele ocurrir en la historia, no siempre resulten tan ilesos.

Ya entendemos por qué tenía que irse María Andrea Nieto del SENA. Obligado a escoger, Juan Manuel Santos prefiere a quien le garantiza la continuidad y su propio status quo, no a quien venga a reclamarle la verdad. Pero la verdad a veces es tozuda y sale a flote, aunque el poder insista en sofocarla.

CONTINUARÁ....

i Ver “Auc S.A., el Holding paraco”, Maria Elvira Soto, 2007.

Cali, 7 de noviembre de 2017 

¿Paz Negociada?

 |  Published in Opinion

Por Alberto Pinzón Sánchez 

Como Marx lo enseña, todo fenómeno tiene dialécticamente materia e idea. Esto que parece un lugar común, no lo es a la hora de analizar fenómenos sociales de los cuales, y por granjearse simpatías, se ha expulsado del corpus analítico a Marx, a Lenin, así como a Bolívar, y se les ha reemplazado por una desabrida y etérea formulación de “pensamiento crítico”.  

El proceso de terminación de la confrontación militar entre el Estado colombiano con una de las guerrillas, la de las Farc-Ep; confundido adrede por los ideólogos del régimen con el concepto vacío de “paz negociada”, tiene dos niveles que también, por granjearse simpatías, no se ha querido separar para analizar sus implicaciones particulares en todo el proceso: Uno, lo económico y otro, lo supra-estructural  

En lo económico, las trasformaciones en la esfera de la economía dominante en Colombia, quiero decir los cargos presupuestales y los costos que generan las trasformaciones agrarias, la sustitución de cultivos, la reincorporación de combatientes, la reparación de víctimas, la implementación de los acuerdos y la creación desarrollo de los varios entes administrativos e instituciones que van a ejecutar lo Acordado, etc, etc.  Todo lo cual genera una gran demanda presupuestal en una economía quebrada por la corrupción institucional y los negociados neoliberales que se ven todos los días, día por medio, y, cuyo presupuesto público es completamente limitado excepto para el rubro militar que, para 2018 ha sido aumentado en un 8,2% con respecto al anterior (Defensa y Policía recibirán ($ 32,4 billones) es decir más de 10.700 millones de dólares

 Sencillamente no hay plata o dinero público para “implementar” (palabra que se volvió totalizante) los varios puntos sociales y políticos acordados entre el Estado y las Farc-EP para terminar la confrontación armada. 

Y en lo jurídico-político, ideológico y moral, sí que menos hay insumos dentro de la oligarquía militarista (contrainsurgente) dominante, para “implementar” lo acordado. Todos los días surge desde cualquier institución, sea jurídica, política o religiosa, etc; una traba, un obstáculo, contra dicha “implementación”.

Por una sencilla razón, de que si desaparece el fantasma de “las fart” desaparece el caballito de batalla del sector más poderoso y dominante de la oligarquía contrainsurgente colombiana ligada al imperialismo trasnacional. Al extremo que, como ya se empieza a comentar, después del triunfo del No en el Plebiscito y la reunión en palacio presidencial de Bogotá sostenida el 06. 11.2016, entre el presidente Santos y su rival Uribe Vélez, se dio un pacto implícito para mantener “sin implementar” el Acuerdo de la Habana y dejarlo así, en la incertidumbre, hasta las elecciones presidenciales del 2018, cuando “democráticamente se decidirá para bien o para mal” si gana quien diga Uribe para destruirlo, o quien diga Santos para continuar lentamente su ejecución. 

 ¿Cómo se le va a quitar la motivación política a Uribe Vélez, y a dejarlo sin argumentos en su camino a la presidencia de Colombia, sin que se produzca la “hecatombe” (el apocalipsis de su maestro monseñor Builes) que el mismo Uribe Vélez anunció?

El correlato, también empieza a murmurarse insidiosamente en las filas de la Farc: En su congreso de agosto/17, se expulsa de sus filas a Marx, Lenin y Bolívar; pero extrañamente se conserva el nombre de FARC. Con lo cual la estrecha ligazón entre el nuevo partido organizado, ya totalmente desvinculado de la lucha armada o desarmado, y las viejas estructuras político-militares se mantiene y persiste en el imaginario social para hacer posible continuar con la estigmatización. Y, quienes se separan de sus filas para seguir en la lucha armada, también extrañamente, no se les da el nombre religioso esperado de RENEGADOS tal y como monseñor Builes hubiera aconsejado, sino se les designa con el “prudente” y políticamente correcto nombre de “DISIDENTES. 

¿Pero, de qué o quién?  Pues “disidentes de las Farc”. Por eso Uribe Vélez, una vez se supo que el señor Rodrigo Londoño se candidatizaba para Presidente de Colombia, escribió este trino inmediato: 

 Álvaro Uribe Vélez @AlvaroUribeVel

 A elecciones con Farc, su dinero del narcotráfico, y brazo armado: “Disidencias”.

Reculando habilidosamente hacia el sambenito contrainsurgente “de la combinación de las formas de lucha” bajo el cual se cometieron las atrocidades de la guerra contrainsurgente como los 3,000 Falsos Positivos de su gobierno y su ministro de defensa Santos. 

Así, de esta manera, las Farc-EP que han cumplido el 100% de lo pactado en el Acuerdo de la Habana; salen sin ser derrotados militarmente de la selva tropical húmeda, para hundirse en el fétido pantano estancado y podrido de la política dominante en Colombia: De Odebrecht al Paradise Papers 

Y el señor Rodrigo Londoño, el 51° candidato presidencial para las elecciones del 2018, tendrá que conquistar millones de votos en ese “caos democrático” que significa competir con otros 50 candidatos presidenciales rivales, alzando su trémula voz solicitando que no le cambien más comas al Acuerdo firmado por él y que en cambio, se “implemente” lo que no se va a implementar. Primero porque no hay plata para implementaciones, y segundo, porque ya se ha pactado que no se le puede quitar el caballito de batalla a Uribe Vélez. Esa decisión (para bien o para mal) la tomará “el próximo inquilino de la Casa de Nariño” 

Pero por sobre todo, porque la “paz negociada” resultó tener más de negocio, que de paz. 

Fuente Imagen Internet: Santos y Uribe se reúnen después del plebiscito 06.11.2017  

  

        

     

                        

 

Por Nelson Lombana Silva  

(Ibagué, noviembre 4 de 2017) Los niños cubanos cantan con amor impoluto la consigna: "Seremos como el Che", se eriza la piel al contemplar con qué decisión estos pequeños agitan tamaña consigna, la cual no brota por simple espontaneidad o frase de cajón, como solemos decir con frecuencia, brota de lo más profundo de sus entrañas, con firmeza y convicción revolucionaria. 

¿Y quién era el Che? Un ser humano, de carne y hueso, un médico argentino, que enseñó más con el ejemplo que con la palabra, un revolucionario consecuente con los intereses del pueblo. Un guerrillero que dio su vida por la libertad y la justicia social en el continente americano. 

Así las cosas, ser como el Che constituye en el siglo XXI todo un desafío para la generación revolucionaria que persiste en la tarea de construir una sociedad humana basada en los valores de la solidaridad, la justicia social y el humanismo en todo el sentido de la palabra. 

Ser como el Che constituye una utopía que puede materializarse en la medida en que logremos fusionar dialéctica y honestamente la teoría con la práctica. Mientras esto no suceda no seremos más que charlatanes de pacotilla o embusteros de la peor calaña. 

El Che no es pasado, ante todo, es presente y futuro, pues encarna todo un compendio ético y moral que hay que estar recreando con imaginación, decisión y compromiso revolucionario. 

No tener claro los valores socialistas por los cuales luchamos e incluso, estamos dispuestos a dar nuestra propia vida, es una vacío protuberante que se ha convertido en una peligrosa constante en este siglo, fenómeno que hay que erradicar con decisión y coraje. 

El Che no se creía superior a los demás, no imponía, no robaba, no mentía, no era oportunista, no era pusilánime, no era arrogante, no era petulante, no se consideraba la estrella, el pulmón de todo. Todo lo contrario. Eso lo hizo grande, inmenso y universal. 

El revolucionario está comprometido con la verdad, con la honradez, con el humanismo, con la ciencia y con el cambio. Un revolucionario ama al pueblo, ama a sus camaradas, respeta a sus compañeros de lucha, es el último en recibir, siempre está dispuesto a buscar una salida plausible, corrige con la grandeza que da el ejemplo. Un revolucionario se preocupa permanentemente por aprender no para opacar a los demás y ponerse por encima de estos, aprende a ser más persona, más sencilla, más tolerante. Un revolucionario no profiere palabras soeces ni siquiera contra el enemigo de clase, mucho menos contra sus camaradas y amigos. Respeta escrupulosamente las finanzas del Partido, así sea un peso o una vieja moneda. 

Mira hacia adelante con esperanza, sin olvidar el pasado. Aprende de sus propios errores y esta siempre dispuesto a compartir lo mejor, no el sobrante, lo que queda por si acaso. No camina por senderos oscuros de la adulación y la apariencia, resulta demasiado humano para reconocer sus yerros y su misma condición humana. 

Todos esos valores parecieran estar en vía de extinción en este siglo, por cuanto nos fascina el facilismo, la adulación, el oportunismo. Estamos distanciados entre el dicho y el hecho, lo cual resulta preocupante y peligroso. Así no somos como el Che, ni lo seremos nunca. Estamos lejos inexorablemente. 

Afortunadamente, el marxismo – leninismo nos da fórmulas para superar esas desviaciones, hay que utilizarlas con nobleza, sin soberbia, con humildad, es decir, con conciencia de clase. He ahí, los principios leninistas, por ejemplo. Hagamos uso correcto y sincero de la crítica y de la autocrítica, por decir algo. Valga decir no la crítica para responsabilizar al otro, ni la autocrítica para justificar lo injustificable y seguir por lo mismo. Necesitamos una crítica y una autocrítica como la planteó el marxismo – leninismo y la practicó el camarada Ernesto Che Guevara. Lo demás, resulta un embuste. 

Por Alberto Pinzón Sánchez.

Un análisis objetivo del proceso de paz acordado entre el Estado colombiano y las Farc-EP, muestra una grande y abrumadora realidad: La incertidumbre.

El Acuerdo de paz firmado por última vez en el teatro Colón de Bogotá en noviembre del año pasado,2016, va rumbo a convertirse en otra realidad: la de un compendio de deseos que no se va a poder realizar. No por falta de voluntad política de la guerrilla firmante que cumplió todos los compromisos adquiridos, sino por el incumplimiento programado por parte del Estado, de sus obligaciones firmadas ante el pueblo colombiano y ante la comunidad Internacional. 

Un compendio de letra muerta que, una vez más frustra de manera brutal los deseos de paz de los colombianos y muy posiblemente, como lo anuncia el Fiscal Martínez en la última entrevista dada al diario El Tiempo, 22 de octubre 2017 (ya empiezan a aparecer los primeros muertos de lado y lado en los titulares de la gran prensa adicta al régimen) lleve a nuestra sociedad aun nuevo ciclo de Violencia, con el pretexto tan antiguo como el mismo narcotráfico de la Drug War o guerra contra las drogas. (1)  

El Estado a pesar de toda su experiencia en esta Larga Guerra extranjera, con todos los fracasos y frustraciones acumuladas, continúa con el consabido resabio clasista y oligárquico de agrupar en el único concepto de NARCOTRÁFICO toda la complejísima cadena de cultivo de coca, las diversas fases de la producción, distribución, exportación, venta al menudeo de la cocaína, y el consecuente lavado de dólares; sin establecer diferencias ni sociales ni económicas y de Poder surgidas, para  empaquetar todo este abigarrado fenómeno en el viejo y útil concepto de “delincuencia organizada”, a la que solo hay que aplicar la represión legal y militar del Estado: El viejo Orden Público de los contrainsurgentes.  

Para personas tan avispadas (avispas les dicen en la calles de Colombia) como el Fiscal Martínez, y tan comprometidas en ese pacto de corrupción e impunidad desde el Poder del Estado denunciado por el senador Robledo en su último debate parlamentario, son iguales los campesinos y colonos miserables que cultivan para sobrevivir una pequeña parcela de arbustos de coca en cualquier selva colombiana, que los grandes capos mafiosos trasnacionales, quienes desde las grandes ciudades del primer Mundo (Miami o México City por ejemplo) exportan el alcaloide y lavan el dinero en los paraísos fiscales que existen en las cercanas islas semicoloniales del Caribe, y cuyas cuantiosas pérdidas en dólares quedaron al descubierto con los reciente huracanes. 

En consecuencia, “aplicarles todo el peso de la ley”, que al final viene a ser “todo el peso de las armas del Estado”.

 Ese es el nuevo ciclo de violencia oficial anunciado, el que sumado a la Ira y el desencanto producidos por la frustración que deja la NO realización de los Acuerdos de paz, más la real posibilidad de que “la negociación con “las fart” continúe abierta (como hasta ahora) a una renegociación indefinida” durante el próximo gobierno, es probable que sirva de combustible tanto objetivo (guerra contra las drogas) como subjetivo (frustración-ira por la burla del Estado) para incendiar nuevamente la pradera. 

Un análisis descarnado de clase, del fenómeno de las llamadas “disidencias de las Farc al proceso de paz”, muestra un hecho simple: La mayoría de los disidentes son mandos medios de esa organización político-militar, salidos de las capas más pobres del campesinado cercano a la colonización selvícola que cultiva arbustos de coca para sobrevivir y que han aprendido con su espíritu práctico, tal vez no la ciencia de la guerra, sino su arte.

 En la Habana, ha quedado la dirección del sector “intelectual y romántico” surgido de la pequeña burguesía citadina en la década de los 70, y que ha firmado los Acuerdos de paz para no volver nunca más a la guerra. Por el contrario, en la colonización cocalera de Colombia ha surgido o se ha puesto al frente de su dirección, un sector de clase diferente; posiblemente menos ilustrado, pero si más radical y decidido a ir hasta un difícil final. 

 No estoy seguro de que, en el seno de la dirección del Estado como en la dirección del nuevo partido Fuerza del Común, sean conscientes de lo que esto significa para el futuro de la sociedad colombiana.

El Problema, donde ambas direcciones están enfrascadas, no es SI en las próximas elecciones presidenciales se resuelve la contradicción entre Implementación/corrupción oficial, la cual dicho sea de paso solo se podrá resolver con una Constituyente Democrática y Popular que horroriza al presidente Santos y sus socios de negocios; sino en entender la fuerza objetiva, parecida a la corriente del rio Amazonas, que ayudada por la incertidumbre, va deslizando a la sociedad colombiana hacia el nuevo ciclo de Violencia anunciado proféticamente por Néstor Humberto (1) 

La implementación del Acuerdo de paz Estado-Farc-EP (no analizo el proceso con el ELN porque no se ha llegado aún a firmar ningún acuerdo integral y general) se ha dejado exprofeso a una trisomía escolástica, a estas alturas del debate social imposible de aclarar: Quienes están por su hipotética implantación mejorada en el parlamento y en las cortes judiciales, que por ser parte de la “gobernanza Santista” (pej los Liberales) no harán nada para romper el pacto de corrupción e impunidad desde el Poder.

Una segunda alternativa será quienes priorizan la erradicación de la corrupción oficial dejando para una segunda o tercera prioridad la implementación de los Acuerdos de paz (pej Verdes, Progresistas y Moir, etc).

 Y una tercera, la Falange (no de los dedos) sino la Falange Política a la que necesariamente llegarán después de la segunda vuelta, Vargas Lleras el ex vicepresidente de Santos, con los ex presidentes Uribe Vélez y Pastrana, reforzados con los estandartes de Ordoñez y aliados, quienes “no necesitan hacer trizas” lo que YA está en añicos. Solamente “renegociarán” nuevamente lo acordado que no les satisfaga. Por ejemplo, el “programa de erradicación voluntaria de cultivos de coca pactado”, con lo que volvemos al escenario anunciado tan anticipadamente por el vocero de Vargas Lleras, el Fiscal Martínez, en su entrevista mencionada abajo (1)            

Nota (1) http://www.eltiempo.com/justicia/conflicto-y-narcotrafico/entrevista-con-nestor-humberto-martinez-sobre-el-problema-del-aumento-de-cultivos-ilicitos-143506

Fuente Imagen Internet.  Vargas Lleras, Santos y Martínez.  

 

            

       

    

         

 

Sostienen los más ilustres historiadores que los reyes Católicos, Isabel y Fernando, son los fundadores de la nación española. Algo que se consumó en el preciso instante en el que las tropas cristianas toman Granada el 2 de enero de 1492 culminando de este modo la llamada "reconquista". En el preciso momento en que el emir Boabdil  entregó las llaves de la ciudad al conde de Tendilla, Iñigo López de Mendoza se inicia uno de los periodos más tétricos que jamás haya vivido la humanidad. Meses después en el campamento de Santa Fe el día 17 de abril de 1492 se firmaron las Capitulaciones entre los Reyes Católicos y el aventurero Cristóbal Colón en las que se estipulaba cuáles iban a ser las normas por las que se tenía que regir este "contrato mercantil". Colón se llevaría el 10% del botín además de ser nombrado Virrey, Almirante de la mar océana y gobernador general de las denominadas posteriormente como las "Indias". Además sus descendientes heredarían sus bienes, sus títulos y tierras descubiertas.
Ambiciones desmedidas y delirios de grandeza más propias de un lunático o de un iluminado.   
Podríamos decir que el descubrimiento del Nuevo Mundo fue un artero acto de piratería muy bien planificado al que incluso el Papa de Roma Alejandro VI con su bula Inter Caetera le brindó su bendición urbi et orbi. La autoridad de Dios omnipotente y omnipresente otorgó el dominio exclusivo y perpetuo de los territorios donde se clavó el pendón castellano con la condición que los evangelizaran. De este modo se justificó la rapiña, el expolio y las masacres cometidas contra los "gentiles" en un afán por imponer la autoridad de los nuevos amos y señores. Este decreto papal puede considerarse el detonante de la crueldad que caracterizó a todos los imperios coloniales que surgieron posteriormente. Es el génesis de la globalización que en el siglo XXI se manifiesta como la máxima expresión del imperialismo político y económico. 
En ese entonces y tras finiquitar la guerra contra los musulmanes España iniciaba la aventura Imperial que la llevaría a expandirse por los cinco continentes. Las ansias de conquista material y espiritual marcarán los siguientes siglos plagados de gestas épicas y epopeyas en el nombre de Dios y su majestad el rey. Era necesario engrandecer la gloria de España para hacer frente a sus directos competidores  Inglaterra, Francia y Portugal que pretendían hacerle sombra. Una desquiciada carrera por conquistar tierras, naciones, riquezas, súbditos, siervos y esclavos. Como bien queda descrito en el tratado de Tordesillas donde España y Portugal -representados por Isabel y Fernando y el rey Juan II- se repartieron las zonas de navegación y conquista del océano Atlántico y el Nuevo Mundo. Se despojó sin ningún remordimiento de sus tierras a los nativos que fueron considerados por derecho real como menores de edad y, por lo tanto, sujetos a la tutela de los españoles en las mitas, resguardos o encomiendas. 
Pero no se nos puede olvidar que uno de los motivos prioritarios de esta magna empresa del descubrimiento fue la evangelización de los herejes blasfemos. Es decir, la redención de las razas inferiores, indígenas sin alma, salvajes antropófagos que había que domar y domesticar por la gracia de Dios. ¿Civilización o barbarie? Este es el dilema que se planteaba y con la espada y la cruz supieron dar una respuesta contundente a tamaño desafío. Dios le brindó este inmenso privilegio a la estirpe española porque Dios se consideraba español. 
Para sublimar la identidad hispana se precisaba imperiosamente construir una narrativa en la que intervinieran los más preclaros exponentes de las letras, las artes, la pintura, la escultura o la música. Inventar mitos y leyendas, forjar los superhéroes de una raza invicta y por siempre victoriosa. Al fin y al cabo ellos fueron los que llevaron la luz al Nuevo Mundo apartando las tinieblas del averno. Todo es válido con tal de santificar a villanos y bellacos para transformarlos en insignes paladines. 
Las Indias era el mejor reclamo para despertar las ambiciones de los buscadores de fortuna, de los aventureros que ansiaban someter reinos ignotos, adueñarse de incalculables riquezas del Dorado, Cipango y Catay, ciudades de oro y ríos de esmeralda, obsesionados por obtener títulos nobiliarios, fama, poseer tierras, saquear, esclavizar indígenas o africanos, mano de obra obligada a levantar los delirios imperiales para gloria del padre eterno y nuestro señor Jesucristo. 
El imperio Español con arrogancia se creía el ombligo del mundo y el centro del universo. La lengua española y la religión católica se impusieron a la fuerza como vehículo vertebrador de los territorios conquistados en los que regía el pensamiento único e indivisible. Por riguroso mandato del monarca  cualquier disidencia o rebelión se reprimía sanguinariamente y sin contemplaciones. Al verdugo no le temblaba la mano a la hora de cortar cabezas en el cadalso. En los casos más extremos se aplicó el exterminio para  que reinara la paz y el orden.
Tal es el culto que se le rinde al supuesto descubridor de América Cristóbal Colón que son cientos y cientos los monumentos que existen en su honor a lo largo y ancho del mundo. Entre los altares y santuarios más soberbios hay que destacar el erigido en Barcelona con motivo del IV centenario del descubrimiento de América en 1892. 
Se trata de un conjunto escultórico de proporciones ciclópeas cuyo autor es el arquitecto catalán Gaieta Buigas y Monrava. Una muestra irrefutable de que el egocentrismo y la megalomanía españolista no tienen límites. Al Almirante de la mar océana Cristóbal Colón, señor de los holocaustos, príncipe de los genocidios, se le ubica en lo alto de una columna o falo al estilo corintio de 57 metros de altura que reposa sobre un pedestal poligonal que lo custodian 8 leones de hierro en actitud vigilante. En las paredes de la base existen 8 bajorrelieves con los escudos de los reinos de España y otros 8 bajorrelieves en los que se narra la vida del almirante Cristóbal Colón - leyendas sacrosantas que están escritas a golpe de martillo y de cincel en el inconsciente colectivo hispano. En esta vil escenografía los protagonistas son los distintos personajes que intervinieron en la gesta del descubrimiento de América a los que cuatro ángeles ciñen sobre sus sienes con coronas de laurel. En un segundo plano se representan a los indígenas como si se trataran de unos animales asustadizos y timoratos; ¿seres irracionales? desnudos o semidesnudos que se acogen sumisos al manto protector de su majestad el rey y de Dios nuestro señor.  ¿Se puede tolerar mayor ignominia y mayor  humillación? De rodillas un indígena emplumado besa la cruz salvadora que le ofrece un fraile doctrinero como símbolo de la conversión. En otra  escena un conquistador posa su mano en la cabeza de un indígena en señal de sometimiento o de obediencia eterna a sus amos. Han sido redimidos por la gracia benefactora del imperio español y es necesario que la humanidad entera reconozca tan inigualable privilegio. 
Este esplendoroso monumento de bronce, hierro y piedra caliza -con un peso de 205 toneladas- fue inaugurado el 1 de junio de 1888 por la reina regente María Cristina. Un monumento al odio, al racismo extremo, a la esclavitud y la tortura que veneran e idolatran sus más connotados devotos. Hace 525 años Isabel la Católica y Cristóbal Colón en su lecho nupcial incubaron el maligno virus del imperialismo que desde entonces  ha sembrado la muerte y la destrucción sobre la faz de la tierra. 
Carlos de Urabá 2017. 

La masacre que recientemente se ha producido en el corregimiento de Llorente, en Tumaco, en la que ha muerto un número aún indeterminado de campesinos, cifra que no baja de los ocho muertos según los datos que recibimos de personas en el terreno, nuevamente enluta al movimiento popular colombiano. Mientras hacen cuentas alegres en el Hospital Militar de la caída en las bajas del Ejército desde que las FARC-EP dejaron de quemarles tiros, en el campo popular no hay ánimo para hacer esos cálculos[1]. Los campesinos y dirigentes populares asesinados por las balas oficiales y paraoficiales siguen apilándose como si aquí no hubiera pasado nada, como si no hubiera habido proceso de paz ni nada. Pero la masacre de Tumaco, por su magnitud, es un punto de inflexión. De ahora en adelante, cualquier ilusión en la "voluntad de paz" del gobierno de Santos, o es mala fe o sencillamente es cándida estupidez.

"Fue el Estado"

Los hechos han sido relatados por las organizaciones con presencia en el terreno y que se han elaborado en base a los testimonios de quienes fueron testigos presenciales y sobrevivientes de la masacre del 5 de Octubre: Asociación de Juntas de Acción Comunal de los Ríos Mira, Nulpe y Mataje (ASOMINUMA), Coordinadora Nacional de Cultivadores de Coca, Amapola y Marihuana (COCCAM), y Federación Nacional Sindical Unitaria Agropecuaria (FENSUAGRO). Según el comunicado de la COCCAM:

"El día 29 de Septiembre, las comunidades campesinas asentadas en la Zona de Alto Mira y Frontera, zona rural del Municipio de Tumaco, donde hace presencia la Asociación de Juntas de Acción Comunal de los Ríos Mira, Nulpe y Mataje ASOMINUMA, denuncian la presencia de aproximadamente 1000 efectivos de la fuerza pública con orden de adelantar labores de erradicación forzada, en la vereda El Tandil.

 

Ante esta situación la comunidad se moviliza con más de 1000 personas concentradas en la vereda Puerto Rico Mataje a la espera del ingreso de una comisión DDHH, así mismo de evitar la erradicación forzada de los cultivos. [El] 5 de octubre, aproximadamente entre 10:30 y 11:00 am, la comunidad informa que en marco de los cercos humanitarios para evitar la erradicación que ha hecho la población a la policía, esta sin mediar palabra abre fuego de forma indiscriminada contra la población."

El testimonio de campesinos recogido por la Agencia Prensa Rural es claro: "Fueron ellos [la fuerza pública] los que nos dispararon, porque de frente, fueron ellos los que nos dispararon. (...) La gente se amontonó y llegó ahí, y ellos por ahí como un minuto hicieron un 'rafagazo', y ahí quedó el reguero de gente extendida". Otro testimonio recogidos por ellos refuerza el tratamiento de guerra que está recibiendo la protesta social: "Nosotros íbamos a una mesa de diálogo donde negociáramos los campesinos con ellos, para ver a qué podíamos llegar y estábamos en ésas. Cuando en medio de todos un soldado y un policía de los que estaban ahí armaron la balacera. (...) Sonaban bombas de aturdimiento de todo lo que ellos tienen y artillería pesada"[2]. Dicen los campesinos que los soldados han dicho actuar por orden directa del Ejecutivo. El veredicto es diáfano: La Fuerza de Tarea Pegaso del Ejército nuevamente se mancha las manos de sangre, manchando también la conciencia del Nobel de la "Paz", Juan Manuel Santos.

No contentos con herir y asesinar a campesinos inermes, las autoridades han decidido echar sal a las heridas de éstos y burlarse de ellos, inventándose un cuento de que habrían sido atacados por una disidencia de la Columna Daniel Aldana de las FARC-EP[3]. Con esta mentira descarada, con este vil engaño, se corona la infamia. Esto ha sido desmentido por el propio comunicado de FENSUAGRO: "Se realiza un informe por parte de Ejército y policía Nacional, intentando justificar su accionar desmedido y en el cual se expone que el motivo de su agresión obedece a que se habrían presentado el lanzamiento y explosión de 5 cilindros bomba, sin embargo las comunidades manifiestan y clarifican que no se han encontrado evidencias de ningún tipo de artefacto ni rastros de explosión." Más aún, no ha habido ningún uniformado herido ¿Cómo explicar esto? La mentira no puede ser más burda.

Violencia sistemática

Acá no hay que llamarse a engaños. Esto no es un hecho aislado. La violencia contra los de abajo estará a la orden del día en el mal llamado "post-conflicto". Esta será una paz más sangrienta que la Guatemala, que la del Salvador. Aparte de eso, está la militarización del territorio: el ejército ha llegado a las zonas donde antes hacía presencia la insurgencia de las FARC-EP con una actitud revanchista odiosa. Instalan retenes militares, donde se reproducen las mismas humillaciones que los campesinos han conocido por décadas. Ponen restricciones al movimiento terrestre y fluvial de las personas. En las trochas de la Colombia profunda las cosas no son como en la Panamericana: ahí no hay pulgares alzados ni sonrisas pendejas. Allá hay insultos, cara de perro, amenazas. Se pasean como pavos reales con todo su armamento de guerra en pueblos en los cuales antes no se les veía porque les daba miedo asomar la nariz. Ahora sin guerrilla la cosa es diferente.

En un retén militar en Cartagena de Chairá, Caquetá, donde nos revisaron hasta las muelas con un amigo para decirnos que no había autorización para seguir hasta las 6am del día siguiente, obtuvimos una clave para entender lo que está pasando. Cuando él les preguntó, "oiga, ¿no que estamos en proceso de paz? Y ustedes haciendo esto...", un soldado, que no quiso identificarse y que se tapó con un trapo las insignias del batallón y todo, respondió sencillamente, "claro, por eso es que podemos hacer esto". Corto, claro y preciso. En Piñuña Blanco, Putumayo también me tocó presenciar tropas armadas hasta los dientes interrumpiendo una reunión comunitaria campesina, diciendo que no se podían celebrar reuniones sin autorización previa de los mandos militares y sin su presencia[4]. Una dictadura militar en todo regla. En estos territorios la gente se queja que bajo las propias narices de estos soldados, se pasean atracadores, paramilitares, y ellos tan frescos, sin hacer nada. Eso sí, para maltratar a los campesinos si son buenos.

Como si esto fuera poco, el paramilitarismo campea por todo el país, asesinando dirigentes populares incluso a un ritmo más acelerado que en época de conflictos. Sus balas también se están cobrando la vida de farianos desmovilizados y, demostrando un ensañamiento diabólico, de sus familiares también. Pero el problema para el gobierno no existe, aunque sabemos que la raíz de este conflicto está en el mismo aparato del Estado: en sus fuerzas represivas, de inteligencia y en la bancada parlamentaria del odio. Eso, sin olvidar a los ganaderos, latifundistas y agroindustriales que han acumulado millones de hectáreas mediante el terror paramilitar, a los que hoy el gobierno recompensa generosamente con las ZIDRES y con la nueva ley de tierras que les facilita la legalización de su acumulación violenta de tierras mediante el galimatías jurídico de los "ocupantes de buena fe"[5].

¡Qué diría RCN si esto estuviera ocurriendo en Venezuela!

Sangre colombiana ofrendada para aplacar la ira de Estados Unidos

Hechos como los de Tumaco son particularmente graves por el número de muertos, pero son escasamente excepcionales: en el marco de las erradicaciones forzadas, se han venido presentando hechos de violencia similares en el Meta, Guaviare, Caquetá, Putumayo, Cauca, Antioquia, Catatumbo. Recién el 21 de Septiembre corría la sangre en la vereda de Río Negro, Corinto (Cauca), donde fue asesinado el coordinador de la Guardia Campesina de ese municipio, José Alberto Torijano, a manos del Ejército durante acciones contra un supuesto laboratorio que ocasionaron abusos contra las comunidades y la consecuente reacción campesina. En eso murió Torijano[6]. Lo extraño no es lo ocurrido en Tumaco: lo extraño es que no haya más muertos (por ahora). Nos llegan noticias que los militares ya se están posicionando en Argelia, Cauca y que, probablemente, se prepare una arremetida igualmente violenta en contra de ellos, cosa de la que se viene hablando ya hace más de un mes[7].  

Hay que resaltar que en todos estos casos los campesinos han manifestado su interés de participar en los programas de sustitución voluntaria, y que, de hecho, en muchas regiones ya han comenzado a sustituir voluntariamente. Pero el gobierno no ha cumplido con nada de su parte –un reciente informe sobre la implementación de los acuerdos, revelaba que el Estado ha cumplido con un magro 18% de su parte de los acuerdos[8]. Para los cocaleros no ha habido nada. No hay planes de desarrollo alternativos, no hay concertación con los campesinos, no hay programas viables, no hay ayudas, no hay nada que haya llegado al campesino, aparte de amenazas y de violencia desmesurada. Trump chasquea los dedos, amenaza con descertificar a Colombia, exige más erradicaciones, y Santos le ofrece a su amo, servilmente, sangre colombiana para quedar bien y aplacar su ira. 

Del repudio y las náuseas a la movilización

Hoy no basta la palabra. Se necesitan acciones contundentes, solidaridad, movilización, desobediencia civil. Hoy ha sido Tumaco. Mañana puede ser Argelia. Pasado mañana puede ser cualquiera. Hay que evitar, por todos los medios a nuestro alcance, que se vuelva a materializar una masacre como esta. Porque sin la acción popular este escenario se seguirá reproduciendo, de ese no quepa duda. Al gobierno no le temblará la voz para ordenar derramar más sangre si así lo estiman conveniente. Por eso es necesario que hoy, todos quienes tengamos un poco de sentido moral, nos comprometamos a hacer cuanto podamos para rodear y proteger a las comunidades campesinas vulnerables. Donde quiera que estemos, podemos aportar un grano de arena a esta lucha. Es hora de una fuerte resistencia cívica para expresar al Estado que sus acciones lo condenan a la letrina de la historia, que no nos cruzaremos de brazos ante la violencia oficial, que ya no más. Ya no más.

José Antonio Gutiérrez D.

6 de Octubre, 2017

 

[1] https://www.elespectador.com/noticias/nacional/bajo-el-97-la-cifra-de-soldados-heridos-hospital-militar-articulo-702742

[2] http://prensarural.org/spip/spip.php?article22140

[3] https://www.elespectador.com/noticias/judicial/versiones-encontradas-por-incidente-con-erradicadores-en-zona-rural-de-tumaco-articulo-716661 ; http://www.semana.com/nacion/articulo/tumaco-investigan-muerte-de-personas-durante-protesta-de-cocaleros/543001

[4] De este hecho ya he escrito anteriormente http://www.rebelion.org/noticia.php?id=227860

[5] Sobre este proyecto de ley ver http://www.elespectador.com/noticias/politica/baldios-para-empresarios-articulo-714419

[6] https://www.contagioradio.com/ejercito-habria-asesinado-a-campesino-jose-alberto-torijano-en-corinto-cauca-articulo-46999/ ; www.anarkismo.net/article/30519  

[7] http://www.rebelion.org/noticia.php?id=231090

[8] http://www.rebelion.org/docs/232422.pdf