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Opinion

 

Colombia: La Pax Romana y el Exterminio que perpetra la clase explotadora


"300 humanos asesinados por el Terrorismo de Estado en Colombia: Sigue la guerra que adelanta la clase explotadora contra el pueblo"

 

En Colombia se sigue produciendo un exterminio sistemático contra las mujeres y hombres que elevan una reivindicación social y política: tan solo en el mes de enero 2018 fueron asesinados 21 luchadoras y luchadores sociales (líderes comunitarios, sindicalistas, reclamantes de tierras, afrodescendientes, indígenas, etc... Toda la población colombiana es objeto del exterminio, de momento que eleve una reivindicación contra el saqueo capitalista de Colombia).  En relación con 2016, los asesinatos políticos aumentaron un 45% en 2017.  Y el Genocidio político sigue en aumento en 2018. (1)

 

Quería hacer constar aquí los nombres de aquellas mujeres y hombres cuyas vidas han sido amputadas por orden de quienes capitalizan sobre el exterminio de la reivindicación y la organización social y política, pero cada día amanecemos con la noticia de otro asesinado... Reseñaré solamente algunos nombres de este Genocidio que los medios silencian y manipulan (2). Esta lista es evidencia indeleble de que todo un pueblo está siendo amputado, frenado en su proceso histórico de emancipación. La situación es tan grave que el exterminio político contra los luchadores sociales rebasa la cifra de una persona asesinada por motivos políticos cada 2 días (Indepaz). En febrero ya hay varias víctimas: prosigue a zancadas el genocidio perpetrado por el Estado colombiano, su ejército y su herramienta paramilitar. Al exterminio contra los luchadores sociales se suma ahora el exterminio contra los insurgentes de las FARC desarmadas: es la Crónica de un Baño de Sangre Anunciado. 


Desde el inicio de lo que muchos ya llaman la "Pax Romana", las multinacionales entran a saquear en las zonas en las que antes la presencia insurgente de las FARC les impedía saquear, como testifican las comunidades campesinas. Además, ya son más de 50 los exguerrilleros asesinados desarmados, acribillados por la herramienta paramilitar del régimen colombiano y del gran capital.

Febrero 2018 inició con el hallazgo de cuatro cuerpos torturados en Florencia: tres guerrilleros y uno de sus familiares (desaparecidos poco tiempo antes), y no había culminado la segunda semana de febrero que ya eran asesinados otros dos ex-insurgentes inermes. Además de los ex insurgentes asesinados, el Terrorismo de Estado también se ensaña contra sus familiares: al menos 14 familiares de guerrilleros también han sido asesinados desde el inicio de la Pax Romana. Desde la firma de los acuerdos llamados de "paz", más de 234 líderes y lideresas sociales han sido asesinados a manos de la herramienta paramilitar de guerra sucia articulada al mismo ejército, o algunos incluso directamente asesinados por el ejército sin su careta paramilitar (3). Entre los crímenes del ejército sin su careta paramilitar, cabe recordar la masacre de 15 campesinos en Tumaco, en octubre 2017. Más recientemente, en enero, el ejército colombiano bombardeó un resguardo indígena asesinando e hiriendo a varias personas: los bombardeos además provocaron un desplazamiento poblacional masivo. 

 

Estos nuevos desplazados se suman a los más de 7,5 millones de desplazados internos que ha provocado el Terrorismo de Estado en Colombia, a través de bombardeos y masacres esperpénticas (4). Estas masacres y bombardeos han sido perpetrados con una doble finalidad: vaciar de sus habitantes las zonas más ricas y codiciadas por las multinacionales extractivistas y del agro industrial, y debilitar el campo colombiano, en obediencia a las instrucciones estadounidenses de "quitarle el agua al pez"(entendiendo por el pez las insurgencias, y por el agua la población de apoyo).


Además de lo anterior, el Estado colombiano intensifica su guerra contra la guerrilla del ELN, pretendiendo eliminarla bien sea por bombardeos descomunales, bien sea logrando su claudicación a través de sus "expertos" en oportunismo, que la llaman a caer, como las FARC ya lo hicieron, en la trampa macabra que el régimen esconde tras el comodín de "la paz". Asimismo, el régimen intensifica sus bombardeos contra los frentes que entraron en disidencia con las FARC hoy desarmadas, es decir lo que queda de las FARC en las montañas. Solo la historia dirá cómo el pueblo enfrenta tanta barbarie, engaños y manipulación desatada por el régimen.

En escasos meses, más de 300 mujeres y hombres, hijos del pueblo, han sido asesinados por el Terrorismo de Estado en Colombia, para viabilizar el saqueo capitalista (5): si eso no es guerra contra la población, contra la posibilidad de organización social, comunitaria, política... ¿qué es? 

 

Ya es hora de dejar de vaciar la palabra "paz" de su contenido, con un discurso abundante en camisas blancas, pero muy vacío de sustancia política y de realidad: hay una lucha de clases encarnizada en Colombia, y es la clase explotadora la que arremete sin cesar contra el pueblo. Para que haya Paz, hace falta consciencia de quién le hace la guerra al pueblo, y actuar en consecuencia. La adopción del discurso de reconciliación interclasista, por una parte de la "izquierda", constituye un grave perjuicio a la emancipación del pueblo colombiano. Porque entre la clase explotadora y la clase explotada hay intereses de clase antagónicos, y por lo tanto irreconciliables: la clase explotadora se enriquece en base a la explotación de las y los trabajadores y en base al saqueo de la naturaleza, sus intereses son explotar y saquear para perpetrar la acumulación capitalista. Los intereses de la clase explotada (la mayoría) son opuestos a la explotación y a la depredación del medio ambiente. Lamentablemente se ha llegado muy lejos en la alienación, y muchos juegan al juego de la confusión funcional al régimen.

 

El Terrorismo de Estado continúa, continúa la guerra de la clase explotadora contra la clase explotada. Y la clase explotadora continuará esa guerra de exterminio contra la reivindicación social, porque así garantiza el saqueo capitalista de Colombia; país muy rico, que no dejó de ser objeto de la codicia multinacional por ponerse guayaberas blancas, por otorgarle un Nóbel al carnicero presidente Santos (6), ni por quedar expuestas y expuestos al genocidio del Terrorismo de Estado miles de mujeres y hombres más, inermes, ellas, ellos y sus familiares.

 

Frente a semejante Genocidio, nos atrevemos, algunas y algunos, a ir rompiendo el silencio sobre el consenso aterrador, a elevar una crítica constructiva desde el campo del pueblo. Que no nos vengan a acusar de "guerreristas" a las y los que nos atrevemos a criticar, con justos argumentos, a un engañoso concepto de "paz", que lo que conlleva es un genocidio en auge. Precisamente es porque sí queremos algún día la Paz, que no perdemos de vista que su nombre, en el idioma de los pueblos, es Justicia Social; muchas y muchos no aceptamos adoptar los falaciosos conceptos de "paz" de la burguesía: porque en su idioma a la "paz" se le llama Sumisión del Pueblo, para que los capitalistas sigan saqueando a manos llenas, atesorando lingotes encharcados en sangre y hambre.

Notas:

 
 

Indepaz reporta 23 asesinatos de líderes sociales en lo que va corrido de 2018, el año pasado Indepaz enumeró 170 asesinatos:  https//www.nodal.am/2018/02/colombia-informe-revela-solo-enero-fueron-asesinados-23-lideres-sociales/

 

(2).  Lista de nombres, fecha del asesinato, actividad social y política, de los luchadores sociales asesinados en enero 2018 por la herramienta paramilitar y el ejército, para callar la reivindicación social (no incluye los miembros del partido FARC asesinados):

 

Diana Luz Solano asesinada el 16 de enero, Antioquia; Víctor Manuel Morato, presidente de la Junta de Acción Comunal, Yondó, Antioquia; Jorge Jimmy Celis, de la Junta de Acción Comunal, Cúcuta, asesinado por la herramienta paramilitar el 17 de enero; Plinio Pulgarín, presidente de la Junta de Acción Comunal de San Pedrito, Córdoba, asesinado el 18 de enero 2018, además la herramienta paramilitar que lo asesinó, ordenó a la comunidad desplazarse inmediatamente de sus tierras. El 21 de enero fue asesinado Víctor Manuel Barrera, afiliado al sindicato USO. El 22 de enero fue asesinado Wuilmer Angarita, en la vía Tame–Cucutá. El 22 de enero, dos indígenas en Tame, Arauca fueron víctimas de ejecuciones extrajudiciales por parte Ejército Nacional: los hermanos Luis Díaz López de 22 años, secretario del Cabildo y Miller Díaz López quien era el fiscal de la comunidad indígena del Juliero, Pueblo Betoye. Ese mismo día y también en Arauca, fue asesinado Harley Johanny Mogollón, dirigente de la Asociación Nacional Campesina José Antonio Galán Zorro. Ese 22 de enero en el municipio de Sucumbíos (Nariño) fue asesinado José Olmedo Obando, líder del Consejo Comunitario Afro Nueva Esperanza. El 23 de enero fue asesinado Fares Carabalí, líder minero del Cauca. El 24 de enero fue hallado el cuerpo del líder social Víctor Vitola, quien apareció en aguas del Río Cáceres, Cauca antioqueñohabía sido reportado como desaparecido desde el 20 de enero. El 25 de enero la herramienta paramilitar asesinó a tres hermanos reclamantes de tierras: Humberto Manuel Escobar Mercado, Prisciliano Manuel Mercado García y Manuel Eusebio Osorio Escobar, a quienes la vigilancia privada del exdirector de la Caja de Compensación Comfasucre, William Martínez, les venía impidiendo trazar los linderos de su finca, en Guaripa, Sucre. El mismo 25 fue asesinado por el ejército Miguel Eduardo Parra, líder campesino de la Asociación Municipal de Juntas de Acción Comunal de Chitagá (Asojuntas), Santander. El ejército intentó hacerlo pasar por guerrillero del ELN (práctica recurrente).La comunidad reivindica que Parra fue defensor del páramo Almorzadero y acompañó a poblaciones vulnerables de la zona. El 27 de enero fue asesinado Eleazar Tequia, Guardia Mayor Indígena del pueblo Kankuamo, en la vía Medellín-Chocó, asesinado por la Fuerza Pública. Ese mismo día Buenaventura lloró por el asesinato de uno de los líderes del Paro Cívico: Temístocles Machado logró unir a los pobladores para que defendieran su territorio de la codicia de grandes capitalistas. Nicomes Payán, líder comunitario de Mamuncia, Cauca, fue asesinado terminando enero. El martes 30 de enero, fueron asesinados dos líderes: Nilson Dávila, presidente de la junta de acción comunal de Chaparral, Bolívar; y Leidy Amaya, quien se desempeñaba como promotora de salud, asesinada en el municipio de San Calixto, Norte de Santander.

 

(3) La cifra de 234 líderes sociales asesinados es desde la firma del Acuerdo, hasta fin de enero 2018: es esta cantidad de asesinatos que repudia la movilización popular en contra del exterminio, del 8 de febrero.En los 5 primeros días del mes de febrero, ya son dos las líderesas sociales víctimas del exterminio contra la reivindicación social y política:

Yolanda Maturana, líder ambientalistaasesinada el 2 de febrero en Risaralda, y Sandra Yaneth Luna, presidenta de la Junta de Acción Comunal de Totumito, Tibú, Santander.https://www.contagioradio.com/febrero_asesinatos_lideres_sociales-articulo-51283/

El 9 de febrero son asesinados los líderes sociales Jesús Orlando Grueso Obregón, y Jonathan Cundumi Anchino, acribillados por la herramienta paramilitar.

 

(4). Colombia sigue siendo el país del mundo con más desplazados internos, junto con Siria, siguen Sudán, Irak, El Congo y Afganistán. Ya hay en el mundo más de 65,6 millones de personas desplazadas de sus tierras y viviendas. Y la cifra sigue en aumento debido a las guerras imperialistas y al cáncer de la depredación capitalista, que siempre va de la mano del desplazamiento forzado de poblaciones.

 

Colombia es el país del mundo con mayor cantidad de desplazados internos. Terminando el 2016 la esperpéntica cifra de esta realidad de sufrimiento había alcanzado los 7,4 millones de personas desplazadas. En 2017 la cantidad de personas desplazadas aumentó, alcanzando los 7,5 millones de personas, y sigue aumentando en 2018, de la mano de la depredación capitalista de los territorios:

 
 

"Colombia, con 7,4 millones de personas; Siria con 6,3 millones, e Irak, con 3,6 millones, son los que tienen las mayores poblaciones de desplazados internos", informe de ACNUR al cierre de 2016:  http://www.acnur.org/recursos/estadisticas/

 

Informe de Codhes sobre situación 2017:

Codhes registra2560 personas desplazadas tan solo en enero 2018:http://eltelegrafo.co/codhes-registra-mas-de-2-mil-personas-desplazadas-solo-en-enero/

 

(5). Cifra que incluye solo los líderes sociales asesinados (234) y los miembros del partido FARC asesinados, no incluye los miembros asesinados del ELN, ni los miembros asesinados de los frentes disidentes de las FARC que siguen en las montañas de Colombia.

 

(6). Ver Juan Manuel Santos, ministro de defensa y presidente: ley de estímulo económico por cadáver presentado, y los miles de asesinatos de jóvenes y niños en los asesinatos mal llamados "falsos positivos".

Por Alberto Pinzón Sánchez.

¿Recuerdan la antigua fábula del alacrán y la rana cruzando el río, y su respuesta cuando la rana le pregunto por qué le clavaba el aguijón sabiendo que ambos desaparecerían bajo las aguas? Hay varias versiones: “Es mi naturaleza”, parece que le dijo antes de irse ambos al fondo. Una versión más literaria y tal vez más amplia dice que:

El escorpión colocado sobre la resbaladiza espalda de la rana, empezaron juntos a cruzar el río. Cuando hubieron llegado a la mitad del trayecto, en una zona del río donde había remolinos, el escorpión picó con su aguijón venenoso a la rana. La rana sintiendo cómo el veneno mortal se extendía por su cuerpo, mientras se ahogaba y con ella el escorpión, pudo sacar las últimas fuerzas que le quedaban para decirle —No entiendo. ¿Por qué lo has hecho? Tú también vas a morir. Entonces, el alacrán la miró y le respondió: —Lo siento ranita. No he podido evitarlo. No puedo dejar de ser quien soy, ni actuar en contra de mi naturaleza, de mi costumbre y de otra forma distinta a como he aprendido a comportarme. Enseguida desaparecieron los dos, el escorpión y la rana, bajo las aguas del río”.

Una aleccionadora enseñanza sobre la naturaleza humana, venida desde la anónima sabiduría de a antigüedad; bien podía aplicarse a la situación actual de Colombia: Un picadura letal del gran simulador colombiano contra todos aquellos que ingenuamente creyeron en sus refinadas maneras del Tahúr y fullero profesional, y contra todos los que en Colombia y el exterior creyeron que a JM Santos, de verdad, lo animaba un profundo y sincero deseo humano de conseguir una real Paz para su atormentado pueblo. También, un aguijonazo contra todos aquellos que limpiamente han sostenido y creído en la realidad de los indestructibles y centenarios lazos históricos de hermandad y fraternidad, existentes entre los pueblos de Colombia y Venezuela.

Que ese altruismo y nobleza humanas prevalecerían sobre la mezquindad, la perfidia, la hipocresía traicionera y la fullería cínica, que caracterizan la esencia de clase de la vieja oligárquica trasnacional colombiana. Que más allá de una “blanca palomita de la paz” enhebrada en la solapa del saco de fino paño inglés, emanaba un sincero y alto humanismo, superior a sus compromisos político-económicos de cipayo violento, cuyo único fin existencial es (como lo hizo su tío abuelo y lo han hecho sus antecesores presidenciales) cumplir “sagradamente” las ordenes provenientes del Gobierno de los EEUU. De aquel gobierno que ha enseñado a sus lacayos que “no hay amistad sino negocios”, fuera de lo cual no hay salvación.

Dos grandes y lamentables hechos sociopolíticos ocurridos en los últimos días en Colombia confirman los dos asertos hechos en mi pasado artículo: uno, sobre la ley de Murphy de que todo lo que va mal tiende a empeorar, y otro, la inseparable relación existente entre los procesos sociales en desarrollo en Colombia y en Venezuela. Me estoy refiriendo a:

1. La orden de captura emitida por la Fiscalía Vargasllerista contra la cúpula de la guerrilla del ELN agregándole el “refugio” en Venezuela, lo que sepulta definitivamente un posible Acuerdo de paz con el gobierno Santista.

2.La total entrega del mando supremo de las Fuerzas Armadas de Colombia a manos del Almirante Tidd, jefe del comando Sur del US Army, hecha en Bogotá y Tumaco (12.02.2018) tanto por el presidente de Colombia Santos como su vicepresidente general Naranjo, Con el objetivo estratégico militar de cerrar de una vez por todas con una fuerza militar colombiana comandada por militares estadounidenses, el cerco político financiero, jurídico (CPI) y diplomático que gradualmente se ha venido haciendo gradualmente sobre el gobierno de Venezuela. Con lo cual y definitivamente, la paz en Colombia ha quedado supeditada a la solución (presumiblemente violenta) del llamado “problema venezolano”.

Paso por alto la perfidia del presidente y del Estado colombiano en el incumplimiento programado del Acuerdo de paz de la Habana. El sórdido genocidio sistemático de los líderes sociales y desmovilizados. La campaña violenta, mediática y política de odio contra el nuevo partido político de FARC surgido de la legalidad y legitimidad de Acuerdo de paz con carácter de tratado internacional. Minimizo la campaña publicitaria para convertir al candidato presidencial Petro en un monstruo como el “Basilisco” creado por el falangista Laureano Gómez en los años 30 del siglo pasado, hacia donde quieren regresar el progreso social de Colombia. Y solo menciono los niveles de rechazo de la gestión presidencial después de la caída del puente de Chirajara construido en la vía al Llano por una firma del cacao financiero Sarmiento Angulo (patrocinador económico del trio dominante Santos-Vargas Lleras- Fiscal Martínez) que desnudó una vez más los niveles de corrupción a los que han conducido a Colombia los dominantes.

El hecho de la agónica debilidad del presidente Santos, después de que su “muleta político-electoral” Vargas Lleras, el vicepresidente y jefe de la mafia de Cambio Radical se desplazara de una inexistente “derecha” hacia la llamada “extrema derecha”, evidenciando que son la misma categoría; más la presión que este verdadero gamonal clientelista hiciera, junto con su Fiscal de bolsillo, para que NO se acordara un nuevo cese de fuegos BILATERAL con la delegación del ELN en Quito, han precipitado el proceso de paz con esa guerrilla hacia el triste final que estamos viendo. La orden de captura internacional contra la dirección del ELN, que según la Fiscalía se encuentran en Venezuela, es el puntillazo final.

Ya no es solo un pretexto. Es un argumento jurídico para “ir a por ellos” como dicen en España. Es la confirmación que el nuevo ciclo de violencia proteiforme que se avecina en Colombia ha quedado unido por un lado a los intereses de la “War on Drugs” estadounidense, y por el otro, también, a los “intereses Geoestratégicos y militares de los EEUU” en la extensa región andino-amazónica. Dos políticas imperiales distintas, pero con un solo interés verdadero: ¡“América First”!

Y Santos, el pobrecillo Santos, aquella aristocrática y noble alma inundada por un humanitarismo oceánico, habrá hecho el transito esperado y por muchos profetizado, de Premio Nobel de la paz a cipayo guerrerista de los EEUU.

Imagen Internet

La puta del Tío Sam.

 |  Published in Opinion
Latinoamérica no es el patio trasero de los norteamericanos sino el prostíbulo de los norteamericanos.
En 1823 con la declaración de la doctrina Monroe "de América para los americanos" el imperialismo se erigió en el protector de las recién independizadas colonias españolas. Principalmente porque las potencias europeas también ambicionaban participar en el expolio de los inmensos recursos naturales y el dominio de las rutas comerciales. La invasión de las tropas norteamericanas a México en 1848 iba a inaugurar la era del intervencionismo que aún sigue vigente en el recién comenzado siglo XXI. Tras la firma del humillante tratado Guadalupe Hidalgo México perdió algo más de 2.000.000 de kilómetros cuadrados de su territorio.
En 1898 como consecuencia del hundimiento del acorazado Maine en el puerto de la Habana, EE.UU le declara la guerra a España.  En esos instantes los rebeldes mambises llevaban a cabo una encarnizada guerra de independencia contra los colonialistas españoles que se vio abortada con la intervención norteamericana. España pierde la guerra y Puerto Rico, Guam Filipinas y Hawái pasan a manos de los EE.UU. A partir de entonces el imperio yanqui comienza su expansión a nivel planetario.
La siguiente fase en esta fulgurante escalada fue la intervención en Panamá que la describe perfectamente la célebre frase "I Took Panamá" pronunciada por el presidente Roosevelt. Este vil acto de piratería no tenía otra finalidad que apoderarse de la ruta interoceánica más importante del mundo.
En 1903 se firmó en Washington el tratado Herrán-Hay en el que  Colombia cedía las ciudades de Panamá y Colón a EE.UU a cambio de una jugosa indemnización económica. Además le otorgaba en propiedad la futura zona del canal (según la constitución colombiana cualquier colombiano que contribuyera a la enajenación de parte de su territorio se convertía en un traidor y por ende condenado a muerte)
La verdad es que el presidente Marroquín mediante un pacto secreto entregó el canal a los EE.UU. Theodoro Roosevelt además le advirtió a los "indeseables indígenas" colombianos que de no someterse a sus pretensiones la respuesta sería "muy dolorosa". En todo caso la invasión militar se materializó con la presencia de las cañoneras yanquis que bloquearon los principales puertos en apoyo a los separatistas panameños.
Pronto el imperialismo se dio cuenta que lo más práctico no era invadir países sino sobornar a los líderes políticos o la clase dirigente. Cada individuo tiene su precio y hay  que saber seducirlo con un buen botín en dólares, lingotes de oro, joyas, propiedades, etc. Y quien se niegue a colaborar se les ablanda con métodos más convincentes como el chantaje, la coacción o las extorsiones.
La independencia de las colonias americanas fue materializada por la oligarquía criolla, las castas de sangre azul, aristócratas y terratenientes y los militares esclavistas. Con la bendición del clero más reaccionario asumieron el papel de padres fundadores de las nuevas repúblicas. Honorables y excelentísimos señores, una pléyade de apellidos ilustres y de rancio abolengo entre los que cabe destacar los Herrán, los Marroquín, los Zea, los Sanclemente, los de Brigad, los Urrutia, los Holguín  los Mallarino, los Ospina, los  Caballero, los López Michelsen, los Reyes, los Concha, los Valencia, los Pastrana, los Lleras, los Uribe, Los Samper, los Santos...
Igual a lo que sucede en las monarquías absolutistas en Colombia se transmite el poder de padres a hijos configurando así unas zagas, castas o dinastías hereditarias. Los señores feudales elegidos por la voluntad divina impusieron una perversa dictadura cívico-militar para someter a esos millones de siervos empobrecidos y miserables. Siempre primaron sus intereses personales y de clase robando a manos llenas el patrimonio nacional para luego ponerlo a buen recaudo en bancos extranjeros o paraísos fiscales.
Los "padres de la patria" subastaron tierras, las materias primas o los recursos naturales a las potencias extranjeras, llámense Gran Bretaña, Francia Inglaterra o EE.UU.  El mejor ejemplo de esta actitud rastrera y entreguista fue la tristemente recordada "masacre de las bananeras" acaecida en el año 1928. En ese entonces el presidente Miguel Abadía Méndez para congraciarse con los patrones de la United Fruit ordenó reprimir a sangre y fuego la huelga que llevaban a cabo los trabajadores que reclamaban mejores salarios y condiciones laborales dignas. Para reestablecer el orden y la ley el ejército colombiano masacró a cientos de obreros y  jornaleros (la chusma comunista)  pues ante la falta de mano de obra la compañía americana reportaba cuantiosas pérdidas económicas.
Para la burguesía, la alta sociedad y la aristocracia colombiana es más importante una visa norteamericana que el propio pasaporte nacional. Los vendepatrias se rinden sin condiciones en los brazos de Tío Sam; lo idolatran,  besan,  abrazan la bandera de barras y estrellas y aprenden a la perfección inglés con el mejor acento de Wisconsin o Texas. Su apasionamiento es tal que muchos renuncian a la nacionalidad colombiana ansiosos por pertenecer a la nación más poderosa de la tierra. Y no solo pertenecer sino también participar y enrolarse en la US Army decididos a  entregar sus vidas en honor a  la omnipresencia y la omnipotencia del Tío Sam. No importa que el actual presidente de los EE.UU Donald Trump los insulte, los llame de escoria, ratas o razas inferiores, no importan todas las humillaciones que sufran: ¡colombian fucking!  ¡colombian cocainoman! ¡colombian thief!  pues siempre estarán dispuestos a rendirse de rodillas ante el altar de ese Dios gringo blanco, rubio y de ojos azules.
En el año 2015 un tal Andrés Blackburn, hijo de una prestigiosa familia bogotana, no pudo soportar que su empresa de extracción de hidrocarburos cayera en la bancarrota -a raíz de la bajada de los precios del petróleo- y decidió suicidarse.  Le pareció poco honroso morir en Colombia  así que  tomó un vuelo a Miami para luego trasladarse  a un lujoso hotel en Savannah (Georgia) donde se ahorcó en el cuarto de baño. Antes que una sucia muerte en Colombia, una muerte gloriosa en EE.UU.  Que hermoso es morir en EE.UU donde las pompas fúnebres son tan exquisitas y se maquillan tan bien los cadáveres que hasta parece que estuvieran dormidos y a punto de despertarse.
De la manera más ruin se ha pisoteado la soberanía colombiana. Es de sobra conocido  que los que realmente mueven los hilos del poder son el Pentágono, la CIA y la Casa Blanca. Para mantener este estatus colonial EE.UU  ha invertido miles de millones de dólares en ayuda militar (plan Colombia, Plan Patriota) cuyo principal objetivo es afianzar su dominio en una zona geoestratégica de primer orden. Estamos en pleno corazón del continente americano y el imperialismo sabe que desde aquí puede ejercer un férreo control político, económico y militar sobre Centro y Sudamérica. Es necesario e imprescindible aniquilar los últimos rezagos de las guerrillas comunistas, desmovilizar las luchas sociales, aplastar la revolución bolivariana y su influencia desestabilizadora, erradicar los cultivos ilícitos,  neutralizar el tráfico de estupefacientes o las rutas de inmigración ilegal.  
La puta del Tío Sam reside en el mismísimo Palacio de Nariño, en ese nido de ponzoñosas alimañas concierta sus citas secretas la reina más complaciente y más apetecida del lupanar. En nuestra memoria histórica siempre permanecerá grabado ese día en el año 2009 en el que se celebró una de las orgías y bacanales jamás conocidas. Por ese entonces el presidente Uribe Vélez le cedió al Tío Sam nada menos y nada más que siete bases militares: Malambo, Palanquero, Apiai, Cartagena, Bahía de Málaga, Tolemaida y Larandia. El Tío Sam jamás había recibido un regalo tan apoteósico de una de sus amantes. De este modo se selló un diabólico pacto de sangre eterno e imperecedero para que el imperialismo siga sembrando el terror y la muerte sobre los pueblos de Latinoamérica.
 
Carlos de Urabá 2018

Por Alberto Pinzón Sánchez

Cuando al analizar procesos sociales se olvida el análisis de clase, se obtienen resultados no solo inesperados y azarosos, sino desagradables. Es lo que ha pasado con los “bombazos” en Barranquilla y el Atlántico reivindicados por el ELN, y que al despertar a la atormentada Colombia de su alienación electorera le ha confirmado una vez más que la realidad supera a la ficción, o como lo escribió Monterroso en el cuento más corto de la literatura castellana, “el monstruo de la guerra contrainsurgente sigue ahí”.

La clase dominante desde hace dos siglos en Colombia (la oligarquía trasnacionalizada) una vez la fracción de “burguesía lumpen y mafiosa” copó el “Estado frente nacionalista” surgido del pacto liberal-conservador de 1957 firmado en Sitges; copamiento situado por algunos historiadores en la época de Turbay Ayala, pero en realidad un poco anterior y remite a los años en los que todas las demás fracciones de esa misma clase dominante aceptaron la doctrina estadounidense y anticomunista de la “contrainsurgencia”, aglutinándose como un Bloque de Poder, con el objetivo de “acabar” de una manera u otra con el “enemigo interno” o insurgencia, que ponía en cuestión su Poder. A partir de entonces, la historia de Colombia no ha sido sino un péndulo emocional sin fin, de Ilusión-fracaso, o mejor, una sucesión ininterrumpida frustrante y desoladora de intentos fracasados de Guerra-Negociación- nueva Guerra.

Hoy enero 2018, después de los bombazos del ELN en el departamento del Atlántico y los combates con las fuerzas del Estado reportados por esa guerrilla en el Chocó, sur del Pacifico, sur de Bolivar, Catatumbo, o los Llanos orientales; los colombianos y el Mundo miran pasmados que a pesar de haberse firmado un Acuerdo de paz con la guerrilla de las Farc y estar inmersos en un proceso electoral para reemplazar al debilitado presidente Santos en la cúpula del Estado, paulatinamente nos deslizamos en Colombia hacia la reedición de otro ciclo de violencia proteiforme.

Estos bombazos, han desnudado definitivamente varias cosas:

1. Que tal y como lo hemos venido repitiendo, tanto Santos, como Uribe Vélez, Pastrana, Vargas Lleras, Pinzón Bueno, Ordoñez, Duque, Marta Lucía, o De la Calle, etc, y todos los demás adláteres; son las cabezas visibles de esa clase social dominante y contrainsurgente. Que sus diferencias son solo de forma, pero tienen el mismo contenido de “derrotar a la insurgencia”. Unos representan una fase del ciclo (la negociación y la perfidia tradicional) mientras otros representan la otra fase del ciclo (la brutalidad de guerra contrainsurgente, o todo el peso de las armas de la república)

Santos, por ejemplo, se ufana en todos los escenarios posibles de haber dado muerte a los más conocidos jefes guerrilleros (incluido el fusilamiento de un hombre herido, casi ciego, desarmado y prisionero como Alfonso Cano), así como de su más grande logro en este proceso de paz con las Farc es haberlas desarmado: “Haber acabado con las Farc por la vía de la negociación”, mientras reprocha sarcásticamente a su antecesor (AUV) no haberlo logrado por medio de la guerra bruta y sin cuartel.

2. Que el llamado conflicto armado colombiano, era (¿es?) algo más complicado y complejo que desarmar o acabar con las Farc; y que el cálculo de la caída de las fichas de dominó de que una vez sacadas las Farc de la lucha armada el ELN caería enseguida; era y es un cálculo equivocado. El ELN en cuestión militar numérica ha quedado igualado con las llamadas disidencias de las Farc y posiblemente con los otros grupos armados organizados (GAO) como los llama el gobierno: Y así se ha conformado un escenario complejo de 5 o 6 “actores armados del conflicto” sin voluntad de rendirse al Estado y a sus fuerzas armadas oficiales: 1ELN. 2Disidencia-FARC. 3Narcoparamilitares oficiales. 4Clanes del Golfo y 5, demás grupos ligados a los carteles Mejicanos.

3. Que ocultar la relación directa y enorme y la influencia en Colombia del proceso venezolano satanizándolo como “castro- chavismo” (en lo cual confluyen tanto Santos como Uribe, Pastrana, Vargas Lleras y todos los adláteres) era una táctica de avestruz de esconder la cabeza bajo la arena, dejando al descubierto el pompis que llaman las señoras bien habladas y nosotros los vulgares, llamamos con el castizo nombre de culo.

Pero no solo era esconder la cabeza para no mirar lo que sucede en el vecindario y analizarlo fríamente; es o ha sido la incapacidad de abandonar la mentalidad de la guerra fría de creer que la contradicción fundamental del globo terrestre que rige el tiempo histórico actual es la misma de hace cien años (1918) cuando Lenin escribió su manifiesto sobre el “Imperialismo” y discutía acaloradamente con la alemana Rosa Luxemburgo sobre ello y se continua sin modificaciones. Hoy el tiempo histórico ha mostrado que existen cuatro super-potencias capitalistas ultra desarrolladas: 1EEUU, 2Rusia,3China,4Europa, gobernadas por una cúpula Neo Liberal en proceso violento de repartirse el resto del mundo, compitiendo en entre sí a mordisco limpio. No con el fin de establecer como hace 100 años Colonias o siquiera Neocolonias (¿a quién le interesa ya Puerto Rico o las islas del Caribe?) sino para establecer áreas de influencia delimitada. Y se obvió el hecho comparativo de que, si EEUU ha invertido lo que ha invertido en Siria, Afganistán, Irak, o norte de África, etc, regiones que comparadas con la importancia geoestratégica de Venezuela y Colombia son chichiguas de poco valor; se pensó (quizás con el deseo) de que EEUU iría a dejar “la estratégica a esquina norte del continente suramericano” al garete y sin su control. ¡Ilusos que somos, Sancho¡

¿Para qué el US Army tiene 9 mega bases militares en Colombia y está ampliando actualmente las del Amazonas colombiano?

4. Los bombazos del ELN en el Atlántico, también han hecho esfumar el llamado “centro” (los 3,3 millones de votos de Santos que menciona en su artículo “el extremo centro” el columnista de la revista Semana, Cuellar*) Como también las esperanzas del Partido Liberal de hacer con de la Calle un Gobierno de coalición con sectores progresistas, centristas e incluso socialdemócratas, partidarios de “colaborar en lo que queda por implementar” de los añicos restantes del Acuerdo de la Habana. Añicos o trizas que muy probablemente debieron ilustrar a la dirigencia del ELN cuando tomó la muy fría y muy calculada decisión de atacar en el sitio donde atacó y precisamente en la fecha en que atacó: época de carnavales curramberos y presentación de la campaña presidencial de Rodrigo Londoño.

Hoy la opinión publica colombiana (si se puede hablar de ella) se ha volcado aún más hacia el bloque electoral contrainsurgente de Uribe, Pastrana, Ordoñez, Marta Lucía, Duque y, sobre todo Vargas Lleras, quien al dejar sin aire (político) a su super amigo Santos, pidiendo (como en el 2001 pidió y luchó dentro del partido Liberal al cual pertenecía el rompimiento del proceso del Caguán) obligó al gobierno Santos a “suspender” la mesa de conversaciones con el ELN en Quito.

Vargas Lleras hoy saca pecho y se presenta con triunfo de la fracción dura de la oligarquía contrainsurgente que finalmente ha derrotado a la fracción negociadora de Santos, y, se dispone con su Mafia a ser el próximo presidente de Colombia incluso ganando las elecciones en la primera Vuelta.

5.finalmente, ha quedado demostrada en Colombia, una vez más, aquella Ley de Murphy que dice más o menos así: “Todo lo que va mal, es susceptible de empeorar”.

Todo lo que nos hubiéramos podido evitar si se hubiera seguido el consejo leninista de Jacobo Arenas de “hacer el análisis concreto (obviamente clasista) de la situación concreta”

* http://www.semana.com/opinion/articulo/el-extremo-centro-de-alfonso-cuellar/554785

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Por Alberto Pinzón Sánchez

El-nueve-de-abril (de 1948) como si hubiera sido un tajo de samurái, partió de cuajo la historia colombiana en el siglo XX en un antes y un después.

Atrás quedaron: Las matazones a machete como la famosa batalla de Palonegro, etc. La execrable guerra de los mil días llamada de los “ancianos tercos”, los conservadores Marroquín- Sanclemente, y el liberal Vargas Santos. La amputación de Panamá por los EEUU. El Quinquenio dictatorial de Rafael Reyes. Las venganzas, persecuciones y expropiaciones gubernamentales violentas y de los generales-gamonales conservadores contra las bases liberales.

El reforzamiento de la influencia y dominio clerical y del Estado Vaticano en Colombia a través del “gran elector conservador”, el arzobispo Herrera Restrepo. Los sucesivos gobiernos conservadores apoyados por jefes liberales. La prosperidad al debe de los millones de dólares de la indemnización por Panamá, los empréstito e inversiones extranjeras, y la bonanza cafetera. La llegada a Colombia de los ejemplos de las revoluciones sociales de Méjico y Rusia. La agitación social y popular con sus huelgas de artesanos en ciudades y de trabajadores en los enclaves estadounidenses petrolero y bananero, en las Haciendas cafeteras, en los ferrocarriles, puertos de exportación cafetera y, cargueros y bogas del rio Magdalena. El surgimiento de los primeros partidos socialistas, comunistas y revolucionarios, pero también, la adaptación del partido conservador a las doctrinas anticomunistas del Vaticano de la primera posguerra mundial, y a la organización fascista italiana y nacional-católica española.

El asenso presidencial del abogado de las compañías estadounidenses Abadía, y consolidación de “la rosca” conservadora clerical Abadía-Rengifo-Cortés Vargas-arzobispo Herrera. Las aleccionadoras masacres en los enclaves estadounidenses bananero y petrolero. Las repercusiones del colapso financiero mundial. La muerte del arzobispo Herrera Restrepo y su remplazo por el indeciso Perdomo o “monseñor perdimos”, con la consecuente división del partido conservador y el ascenso a la presidencia del liberal reformista, el boyacense Olaya Herrera, embajador colombiano en EEUU y aliado del banco cafetero de la casa López. El inicio de la revancha liberal violenta contra los nuevos ricos y gamonales conservadores, y la tenaz resistencia de los curas y obispos aliados a estos con el inicio de la larga y difusa violencia entre liberales y conservadores. El ascenso del reformista López Pumarejo y, el respectivo aumento de la resistencia conservadora-clerical a sus “reformas y adecuaciones” al capitalismo-latifundista salvaje que se imponía en el país. La conciliación de Eduardo Santos con estos, los dueños del país. El ascenso vertiginoso del líder liberal Jorge Eliecer Gaitán dentro de las bases populares marginadas e inmisericordemente explotadas. El Aumento de la violencia entre liberales y conservadores en campos cafeteros, Haciendas latifundistas, y en las sórdidas y crecientes aglomeraciones y tugurios de refugiados campesinos en las ciudades mayores. La división del partido Liberal.

El fin de la segunda guerra mundial y generalización de la guerra fría anticomunista en el mundo adoptada como política exterior de los EEUU. La profundización de la división dentro del partido liberal. La renuncia a la presidencia de López Pumarejo y la conciliación de su remplazante, el anticomunista pro estadounidense Lleras Camargo. El regreso del partido conservador al gobierno con la versión más agresiva del ya bien elaborado y asimilado nacional- catolicismo gremial colombiano, con la subsecuente generalización de la represión estatal a las amplias bases gaitanistas que llevaron al estallido social del nueve-de-abril-de-1948, día en que un complot de los servicios secretos estadounidenses con el gobierno conservador anticomunista decidieron quitarle la vida, con el fin de proteger la conferencia panamericana fundadora de la OEA que se celebraba en Bogotá.

El después; es un poco más conocido mediante dos procesos que a pesar de los intentos de los dominantes por ocultarlos o deformarlos (por ejemplo, eliminando los cursos académicos de historia patria) dado su tamaño social, no han podido ser tapados del todo: UNO. La llamada Violencia bipartidista o guerra civil 1948- 1957 pacto de Sitges y Frente Nacional. Y DOS. El llamado conflicto “interno” de Colombia y surgimiento y captura del Estado por el Bloque de Poder Contrainsurgente (BPCi) dominante.

El-nueve-de-abril-de-1948-en-Colombia, es uno de esos acontecimientos históricos insepultable e inolvidable, no solo por la cantidad de “litros de sangre” (Pardo Rueda) vertida aquel día y con posterioridad, sino también por la tanta tinta con la que se ha impreso su recuerdo para la Historia clandestina.

De lo leído, me permito resaltar cuatro obras fundamentales:

1. Mataron a Gaitán, de Herbert Braun.

2. El Bogotazo. Memorias del Olvido, de Arturo Alape.

3. Grandes potencias, el 9 de abril y la violencia, de Gonzalo Sánchez G

4. El día del odio. Novela sobre el 9 de abril, de J.A Osorio Lizarazo.

Los tres primeros son obras objetivas y académicas. La del odio de Osorio Lizarazo, es una ficción abrumadora e impactante de los días previos al estallido popular de aquel día, reflejada por uno de los más polémicos escritores cercanos a JE Gaitán, quien vivió de cerca la miseria, la sordidez y la bestial realidad social del régimen conservador dominante que describe y llevó a la devastadora explosión de ira, resentimiento y odio social conocida como “el Bogotazo”. Una obra a la que se le pueden hacer muchas reseñas y críticas como las que se le han hecho, pero que estará siempre AHÍ; señalando con el dedo acusador, no las consecuencias y secuencias explicativas racionales del hecho objetivo, sino los antecedentes emocionales y pasionales cercanos; el origen, la bestialización y pudrición individual y colectiva, que generaron una tal conmoción en nuestra sociedad. Simplemente a Osorio Lizarazo hay que leerlo sin repulsión, sin asco. Sin darle importancia a la “feura” del repugnante submundo urbano de miseria social con su jerga bogotana que intencionalmente nos muestra.

Así, talvez (lo que es muy improbable) los dominantes en Colombia puedan lograr diferenciar el significado de estas dos palabras castellanas que han vuelto a impregnar y a dominar el ambiente político colombiano:

El odio como emoción individual primaria de aversión a algo o a alguien, contrario dialectico del sentimiento de amor. Recordemos el Eros y el Tánatos de Freud.

Y la hostilidad, derivada del latín “hostilis”, que según el diccionario de la lengua castellana tiene una construcción social posterior y significa “contrario o enemigo”, y casi siempre se asocia con el concepto sociohistórico de guerra.

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Por Alberto Pinzón Sánchez

Desde su aparición a finales de los 80 del siglo pasado, se ha discutido ampliamente en Colombia, el pensamiento del profesor italiano Norberto Bobbio sobre el papel de UN TERCERO en la “resolución de conflictos”; pensamiento que posteriormente fue recopilado y publicado como un libro con el título “El Tercero Ausente”. Madrid 1989.

Uno de los primeros en “deformar” y falsificar los planteamientos de Bobbio, en su pretensión de convertirse en un falso TERCER ACTOR del conflicto colombiano y obtener legitimidad, fue precisamente el fundador de las Narco Paramilitares AUC, Carlos Castaño, en su opúsculo, “Colombia Siglo XXI. Las Autodefensas y la paz. Talleres Colombia Libre, diciembre de 1999”, vuelto a publicar por sus continuadores en 2016, para justificar su persistencia y continuidad. (Ver http://www.autodefensasgaitanistasdecolombia.org/agc2/index.php/2011-03-31-04-22-51)

Uno de los puntos que más llama la atención en los últimos párrafos es su insistencia en ….

Se impone, entonces, el replanteamiento prioritario del esquema de negociar en medio de la guerra, pues la injusticia de los medios utilizados en ella hace cada vez más ilícita la invocación de causas u objetivos justos…”

Exactamente en lo que estamos hoy (mediados de enero 2018) después de conocerse dos situaciones: 1) La terminación del cese al fuego bilateral ELN-Estado colombiano y, el deslizamiento paulatino hacia la reanudación de la confrontación armada.

Y 2) El informe presentado al Secretario General de las Naciones Unidas Antonio Guterres por el ex comandante guerrillero Iván Márquez (14 01.2018) sobre los incumplimientos del Acuerdo de la Habana por PARTE del Estado colombiano y, donde a su vez le solicita como secretario de la Organización Mundial que actúa legal y legítimamente como Tercero Ausente en el conflicto colombiano, la convocatoria y el concepto jurídico internacional de la “Corte Internacional de Justicia sobre la declaración unilateral del Estado realizada por el gobierno colombiano el 13 de mayo 2017”.

Informe ocultado y minimizado por la falsimedia contrainsurgente dominante que pretende o quiere, seguir manteniendo el conflicto colombiano y su solución “enquistados”: Como una isla totalmente aislada del mundo, completamente manejada por la oligarquía contrainsurgente, pre moderna, atrasada y provinciana, totalmente funcional a los intereses políticos y económicos del Imperialismo estadounidense, dominante sobre el pueblo colombiano desde la muerte del Libertador Simón Bolivar ocurrida en 1830.

Por mi formación en las ciencias naturales como médico y en las ciencias sociales como antropólogo, huyo de las profecías y más en las ciencias sociales y en la política moderna establecida por Maquiavelo con su dicotomía de Virtú (inteligencia humana) y Fortuna (azar) que determinan todas las acciones humanas. El Azar, hoy en día es una ley reconocida por todas las ciencias y el saber humano y más aún, es decisorio en el desarrollo de toda guerra según lo estableció a mediados del siglo 19 el general Clausewitz.

Es decir que: A la incertidumbre de la implementación de los Acuerdos de la Habana reconocidos internacionalmente como Iván Márquez lo recuerda en el Informe citado ( http://anncol.eu/index.php/opinion-3/611-no-queremos-guerra-sucia-que-nos-sigan-exterminando-como-se-extermino-a-la-union-patriotica ) se agregan otras dos incertidumbres. Una, la incertidumbre de quien será el futuro presidente de los colombianos en 2018. Y otra, la incertidumbre del QUÉ va a suceder con el proceso de paz con el ELN.

1-Según analistas serios, el futuro presidente colombiano saldrá (con una muy alta probabilidad) de uno de los Bloques político-electorales en los cuales ha sido polarizada una vez más la opinión publica colombiana: Por el bloque de Derecha, Vargas Lleras, o, el candidato de la Alianza Uribe-Pastrana, etc. Y por el bloque de Centro Derecha (camuflado de Izquierda) Fajardo, o, Petro; y de quienes no se debe esperar mayores avances REALES En la implementación de los Acuerdos de la Habana.

Los demás, todo ese numeroso mosaico abigarrado de “candidotes” de relleno democrático y justificación que harán contar su imagen o prestigio ante la opinión pública en la primera vuelta electoral, una vez pasada esta, tendrán que aceptar que para la segunda vuelta se les ha impuesto “el voto útil de las maquinarias”; frente al cual no hay medias tintas, ni matices, ni votos de opinión, ni socialdemocracia que valgan. Ahí: se tiene maquinaria electoral aceitada, es decir financiada y armada o, NO se tiene frente a lo cual solo se tiene la alianza comprometida o vendida.

2- Y con respecto al QUÉ va a pasar con el proceso de paz con el ELN, cuyos últimos desarrollos muestran una tendencia que se podrá graficar con el verso del tango de Gardel, “va cuesta abajo en la rodada”, deseo citar el siguiente párrafo del profesor Otto Higuita”

. “Pero para vencer la guerra hay que tener en cuenta que el ELN, la segunda guerrilla del país, aún no está convencido de la conveniencia de llegar a un acuerdo con el Gobierno de Juan Manuel Santos debilitado y a punto de terminar su mandato. No tanto porque crean en el triunfo por medio de las armas, ya la época dorada de la lucha guerrillera ha pasado y ellos lo saben bien, sino por las condiciones desventajosas que le esperan, que no serán las mismas sino tal vez peores que las que consiguió la anterior guerrilla de las FARC, que contaba con un ejército numéricamente superior y de mayor incidencia. ¿Si no le han cumplido a éstas, a las comunidades campesinas y a las víctimas, que eran el centro y razón de ser de los acuerdos, qué pueden esperar ellos? ¿Una amnistía a sus comandantes y prisioneros políticos? ¿Unas curules en el Congreso, un salario mínimo para la guerrilleada, recursos para cooperativas y para participación política? Porque sin duda la sociedad civil participa, pero cuando ha adquirido consciencia de porqué y para qué y no porque una guerrilla insista en ello en la mesa de negociaciones” …. http://prensarural.org/spip/spip.php?article22571

Es decir, volvemos a la situación solicitada en 1999 por Castaño y sus Narco-Paramilitares cuando se declararon TERCER ACTOR del conflicto colombiano (ver supra): “La negociación en medio de la guerra” o situación contrainsurgente ideal para desarrollar una jornada electoral estratégica como la que se avecina en Colombia en 2018; con el “dejá vú” o lo ya visto: Dos bloques electorales en bloque, que después de haber vaciado la formulación de la Solución Política de su imprescindible Asamblea Nacional Constituyente, volverán enérgicamente a condenar la “combinación de las formas de lucha”. La política legal que hace el partido político Farc y, la ilegal o guerrilla de resistencia adelantada por el ELN (calificada de montonera por la revista Semana) que mientras dialoga en Quito o en donde sea, continuará pidiendo una Solución Política al conflicto colombiano.

¿Y, el tercero? Hombre, pues como escribió Bobbio: Ausente, con el agravante dicho por Stalin sobre el Estado Vaticano, de no tener divisiones militares propias para contener al poderoso ejército contrainsurgente de Colombia, de 500 mil hombres armados, quienes por Ley económica no puede bajo ninguna circunstancia QUEDAR desempleados o desocupados.

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Por: Miguel Suarez (2018-01-12). El nuevo año comenzó con un regalo de la mafia que detenta el poder en Colombia al pueblo de Uraba, no fue uno, como dice el tema musical, fueron tres los peajes que la llamada Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), ente estatal creado para favorecer no al pueblo, sino a quienes han capturado el estado para su beneficio, autorizó comenzar a funcionar desde el primero de enero de este 2018.

Esto ocasionó la ira del pueblo de Uraba que para protestar comenzó un paro cívico, que ante la terquedad de la ANI por favorecer a algunos “constructores”, no escucho la protesta del pueblo, protesta que fue pasando de claro a oscuro, donde el pueblo enardecido no atiende nada mas que quiten los peajes autorizados sin consultar a la población.

La protesta ha sido contundente, hoy los peajes están destruidos y el pueblo sublevado con un gobierno que sabe que los días que pasan son el primer enemigo del pueblo y que con la represión y algunos paños de agua tibia lograran superar el impasse y al final los avivatos que están detrás del “negociado” de los peajes, lograran su objetivo, mantener los peajes, que son algo así como una mina de oro donde no invierten nada y se llenan de dinero a costa del pueblo.

Los medios de desinformación, que han censurado bastante la información sobre la gravedad de la situación, han utilizado apelativos como “des-adaptados”, “delincuentes”, etc para referirse al pueblo que protesta, exculpando así a los facinerosos de la ANI, que en su afán de servir a algunos avivatos, muy seguramente senadores o testaferros de “honorables” personalidades, cometen el delito de colocar no uno, si tres peajes en la misma vía, sin tener en cuenta como esto afecta a la empobrecida población de Uraba.

El hecho recuerda las protesta ocurridas el año pasado en los municipios de Remedios y Segovia, donde mas de 80 personas fueron heridas y tres asesinadas por los bandidos uniformados de la oligarquía colombiana defendiendo los intereses de la multinacional Gran Colombia Gold.

La causa de las protestas en esa ocasión fue la concesión por parte del estado, específicamente durante el gobierno del narcotraficante numero 82, Alvaro Uribe Vélez, agravada por decisiones del actual gobierno de entregar a la multinacional el monopolio de la comercialización del oro con lo cual sacaban del negocio a medianos y pequeños mineros, que por tener oro fueron calificados de delincuentes ya que según las torcidas leyes por ellos implementadas, solo la multinacional podria poseerlo.

Le quitan al pueblo para darle a la multinacionales y a dudosos empresarios, esclavizan al pueblo, al pueblo que tanto cacarean defender, cuando lo real es que lo desprecian de tal manera que no se cuidan ni de la forma mintiendo.

En el mes de mayo (2017) ante había ocurrido un paro de similares características en Buenaventura, donde el pueblo reclamaba contra la desigualdad, la pobreza, la carencia de servicios públicos, la falta de salud, educación y el olvido del Gobierno, paro que duro cerca del mes hasta que al fin el gobierno se vio obligado a sentarse con los dirigentes del paro y llegar a un acuerdo.

Por los mismos días en el Choco, pueblo igualmente de abandonado que Buenaventura, realizo otro paro reclamando casi los mismo.

En junio de 2017, habitantes de Aracataca (Magdalena), se sublevaron contra el gobierno y su negociado llamado Electricaribe, tras permanecer más de 14 horas sin servicio de energía.

Los manifestantes quemaron llantas en la vía, atacaron con piedras la oficina de la empresa, causando destrozos en vidrios y techos, y la subestación que alimenta de energía el municipio.

La característica de estos paros han sido su contundencia y el apoyo masivo de la población, paros que han ido, con el tiempo aumentando su contundencia y objetivos.

En el año 2011 por ejemplo, según la Misión de Observación Electoral, se registraron 31 asonadas y 24 disturbios tras los comicios regionales, reportando este ente 22 a mediados del 2017.

Esto lo que indica es una creciente capacidad de movilización del pueblo hastiado ante tanto desmán, hastío que supera el terror legal e ilegal y la desinformación esparcida por la oligarquía a travez de sus medios de desinformación.

Pero, ¿como es el robo de los peajes?

En una elocución televisada el “Uribestia” gobernador de Antioquia, Luis Perez, aseguró que los peajes en disputa fueron planeados por el gobierno de Álvaro Uribe, construida por el gobierno de Juan Manuel Santos y que la Gobernación de Antioquia, entonces encabezada por Sergio Fajardo guardó silencio sobre la inconveniencia económica para la región.

Pero, como es habitual en ellos, fue mas lejos, diciendo que en todo el mundo para que hayan buenas carreteras se necesitan peajes, aseveración totalmente falsa que busca convencer a los colombianos de el mundo es un mierdero igual al que ellos han echo en Colombia.

Los cierto es que los peajes son un robo creado por Cesar Gaviria, quien en su obsesión por ser europeo importó la idea desde Francia, de donde también se importo la idea del IVA y hasta la de cambiar la hora en Colombia, dizque para ahorrar energía eléctrica.

Importan las ideas que favorecen a algunos “exitosos empresarios” y bandidos en el gobierno para garantizarse vivir del estado, pero no importan otra como los costos de construir carreteras.

Se dice que en Europa el costo de construcción de un kilometro de carreteras es de 250 mil dolares, que en general en América latina el costo es de 1 millón 250 mil dolares y en Colombia de 5 millones 200 mil dolares, allí esta el meollo del asunto, del porque hay que cobrar peajes, para llenarles el bolsillo de por vida a algunos exitosos empresarios como Sarmiento Angulo, el hombre mas ricos de Colombia, que ademas de banqueros es ahora “constructor”.

Se dice que en Colombia en un total de 57 vías nacionales hay por lo menos 140 peajes que el año pasado (2017) habría robado a los colombianos unos 3 billones de pesos. De esos 140 peajes 123 son de propiedad de exitosos empresarios, cuya formula de éxito es contratar con el estado; empresarios que a pesar de sus fabulosas ganancias debido a las concesiones viales clandestinas, consiente de su accionar delictivo, casi nadie conoce, se mantienen en la clandestinidad.

Lo cierto es que son muchos los países del mundo donde no se sabe que es un peaje y las carreteras son inmejorables, ejemplo de ellos son Bélgica, Holanda, Alemania, Irlanda, Luxemburgo, Dinamarca, Suecia, Finlandia y Reino Unido, países que ademas figuran como donde hay menos corrupción.

Talvez el gobernador de Antioquia solo conoce Estados Unidos, pero no es cierto que para que hayan buenas carreteras se necesiten peajes, lo que se necesita es que roben menos construyéndolas.

Aquí lo que hace falta es una organización nacional que sea capaz de organizar y dirigir al pueblo para sacar a todos esos bandidos del poder, no sea que nos suceda como cuando asesinaron a Gaitán que el pueblo enardecido salió a las calles buscando derrocar a la oligarquía, pero no llegó a nada por falta de dirección y organización, ha¡ y esa organización no se hace sola, la hacemos todos y todas.

Por Alberto Pinzón Sánchez

Súbitamente, este 4 de enero del año que comienza, una reunión a puerta cerrada en Turbo entre gobierno colombiano y la farc, para evaluar el estado de su implementación, volvió a poner el tema del Acuerdo de la Habana en el centro de la atención tanto nacional como internacional, por las dos personalidades de la Social Democracia internacional invitadas a la reunión: Mujica expresidente del Uruguay y “Felipillo” González de España. Se trataba pues de una evaluación POLITICA del tema de la “implementación”, distinta a las estadísticas y medias verdades de los vasos medio llenos, molidas hasta el hartazgo por la falsimedia del régimen contrainsurgente y sus ruiseñores.

Una evaluación política completamente opuesta a la politiquería asqueante que domina el descompuesto y degradado ambiente político colombiano, era pues imprescindible, ya que los otrora “violentológos y opinólogos del régimen”, ahora estaban alumbrado intencionalmente sus linternas intelectuales o académicas hacia los augurios, de quien será el futuro presidente de los colombianos; contribuyendo con ello al cambio de tercio analítico. Lo importante (la valoración objetiva, seria y política -en el sentido de la ciencia política- sobre el estado de la implantación del Acuerdo de la Habana) había sido remplazada por lo urgente (la futurología manipulativa sobre las futuras elecciones presidenciales). Presidente de quien sin ninguna duda dependerá la suerte real y concreta de dicho Acuerdo en el futuro.

A la banalización de las frases y de los vasos medio llenos o medio vacíos según se le mire, se le agregó la degradación del Fiscal y del mindefensa Villegas, personajes de la entraña del presidente Santos, quienes primero no encontraron “sistematicidad” en el extermino de  dirigentes sociales y ex guerrilleros; pero poco después, cuando la sistematicidad del exterminio social en marcha producido a todas luces por el narco paramilitarismo oficial, el que se había pactado desmontar, se hizo evidente; la trivialización se hizo más ruin, al atribuir estas muertes a delitos comunes: asesinatos por atracos, o por celos, o simplemente “líos de faldas”, como lo declaró públicamente el mindefensa Villegas. Entonces y solo entonces se hizo necesaria no solo una evaluación POLÍTICA (que venimos mencionando) sino también, el soporte político internacional de alguien creíble “políticamente” como Mujica, o Felipillo González.

¿Qué había pasado?

Simplemente que las varias apuestas que el Tahúr había hecho, NO le salieron como había pensado y por el contrario lo habían entrampado seriamente. 

 Primero, una vez desarmadas las Farc-EP, el Imperialismo en acuerdo con Santos, creyeron que era el momento para iniciar el derrocamiento del vecino incómodo de Venezuela. Vino, durante meses, la terrorífica arremetida de fuego y caos en las calles venezolanas, el saboteo económico financiero, las amenazas militares y maniobras en el Amazonas, la infiltración narco-paramilitar colombiana, el bloqueo y cerco mediático al castro chavismo, etc, contra el gobierno de Maduro y este no solo resistió, sino que hasta ahora ha salido triunfante y con elecciones indiscutidas: Una para elegir una Asamblea Constituyente, y otra para elegir gobernadores.  ¿Cómo asimilar esto en Colombia y sobre todo por el bloque contrainsurgente dominante, del cual forman parte tanto Uribe como Santos?          

Segundo, el proceso de conversaciones, diálogos de paz con el ELN, entró en una crisis motivada por la salida del exministro Juan Camilo Restrepo, jefe de la delegación del gobierno de Santos, y que este ha tratado de resolver haciendo una de sus maniobras predilectas: Para dividir al Pastranismo conservador o mejor, para debilitar la alianza de intereses anti-Santos sellada entre Uribe Vélez y Pastrana, designó al “intelectual” Gustavo Bell, ex vicepresidente de Pastrana, como también su ministro de defensa cuando se rompió el proceso del Caguán, con lo cual se ha introducido en el proceso con el ELN un nuevo factor de complejidad o incertidumbre.  

Tercero: ¿Quién habla de la financiación de la trasnacional Odebrecht a la campaña de Santos, ocultada también, por los vaticinios electorales y encuestas presidenciales de los 51 candidatos presidenciales que hay en Colombia para mayo de este año?   Trampa a mitad de camino, pues a pesar de las maniobras y enredos novelescos Fiscal- Medios-Régimen, las declaraciones confusas de Prieto jefe de la campaña de Santos, cada vez preocupan más a las autoridades financieras de los EEUU, que como bien se sabe no tienen amigos sino intereses.

Cuarto: No podía faltar la economía que, según las autoridades que monitorean el cumplimento de las metas económicas neoliberales, como por ejemplo la estadounidense banca de inversión Morgan Stanley: el próximo presidente, no solo decidirá sobre el futuro del Acuerdo de Paz de la Habana, sino que también tendrá que llevar a cabo las restantes reformas como la reducción drástica del gasto público y la discutida reforma pensional que garanticen el cumplimiento de la Regla Fiscal, reduzcan el déficit en un periodo corto de tiempo y se supere uno de los déficits por cuenta corriente más amplios de la región como el de Colombia. Todo esto en un escenario determinado por la caída del precio del petróleo en 2014. Es decir, Santos, quien siempre ha fungido como un gran economista neoliberal de corte inglés, no cumplió, o no pudo TAMPOCO cumplir con la tarea económica que le asignaron las autoridades trasnacionales del neoliberalismo Global.   

Quinto, situación económica y fiscal que necesariamente influirá en la diluida, descompuesta y CRITICA situación social de los colombianos. 

Por Ultimo, están la serie de problemas que le mencionaron a Santos y a su comitiva los dirigentes del partido político Farc, en el comunicado que dieron a conocer sobre el estado de la implementación del Acuerdo de la Habana en la reunión de Turbo 04.01.2018.  (http://anncol.eu/index.php/opinion-2/585-atencion-este-es-comunicado-de-farc-sobre-el-estado-de-la-implementacion-del-acuerdo-de-paz

Con todo lo anterior, uno puede, con bastante margen, atreverse a decir que las triquiñuelas de Tahúr ducho y experimentado, ingeniadas para sacar adelante su concepción de la paz Santista, terminaron atrapándolo o mejor entrampándolo: El viejo cuento del cazador cazado.  

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Por Nelson Lombana Silva  

(Ibagué, enero 3 de 2018) El tiempo de las proyecciones y expectativas ha quedado en el pasado, es hora de comenzar a desarrollar dichas proyecciones y expectativas con tenacidad y decisión. En otras palabras: A decir menos y a hacer más. 

Los desafíos en el 2018 son grandes. Las contradicciones de clase saltan a la vista y en grado sumo. Mientras el pírrico salario mínimo del gobierno nacional es de apenas el 5.9 por ciento, una verdadera burla, el costo de vida va en ascenso a gran velocidad. El costo de los combustibles se dispara, por ejemplo. Suben los peajes y se instalan nuevos en el territorio nacional para favorecer las arcas de las multinacionales y transnacionales. 

El SOAT para las motos aumenta desmesuradamente al extremo que los propietarios de estos medios de transporte vienen anunciando grandes movilizaciones en los próximos días, tanto en el contexto regional como nacional. 

Los productos alimenticios, el transporte, el estudio, tienen nuevos precios, todos ellos en contra del pueblo y a favor de la clase oligarca. En síntesis, podría decirse que siguiendo la dinámica inexorable del capitalismo, la tendencia es la misma: El rico a hacerse más rico y el pobre más pobre. 

De otro lado, la tensión internacional generada por la política imperialista de los Estados Unidos resulta bastante preocupante. Ese lenguaje bélico nuclear del demente Donald Trump, no puede generar tranquilidad y sosiego por cuanto todo significa jugar con fuego sobre un verdadero polvorín. 

Estados Unidos pretende suavizar su profunda crisis generando conflictos en otras  regiones del planeta, basta mirar hacia el lejano oriente con su aliado Israel. Desde luego, que para dimensionar la peligrosidad del coloso del norte no es necesario ir tan lejos. Basta con mirar su agresividad contra la hermana república bolivariana de Venezuela. 

De igual manera, la vergonzosa intromisión en los asuntos internos de Latinoamérica. La política imperialista en Colombia – por ejemplo – con sus más de 21 bases norteamericanas. 

El palo contra la rueda que ha colocado para que el proceso de paz no pueda desarrollarse tal y como fue concebido en la Habana (Cuba) y firmado en el teatro Colón de Bogotá. La oligarquía colombiana es una marioneta del Tío Sam. 

Año electoral 

 

Este será un año electoral. Será un año de promesas, sueños y falsas expectativas. Los mismo de siempre: "No hemos hecho pero ahora sí". Las maquinarias electorales bien aceitadas, porque en eso sí son generales, moverán cielo y tierra para atrapar incautos, analfabetas políticos y aduladores de los mismos con las mismas. 

Y, seguramente, lo que no les alcance por esta vía, emplearán la corrupción, pues la registraduría sigue en manos de la clase dominante. Y como dijera el padre Camilo Torres Restrepo: "El que escruta, elige". Para ser honesto, esto es una pelea de tigre con burro amarrado. 

De todas maneras, el debate está bien claro entre los partidarios de la guerra, es decir, la muerte y los partidarios de la paz, es decir, la vida. Lo grave es que el pueblo no ve la confrontación así, pues le parece más bien un certamen para que su familiar no pierda el puestico, o su amigo del alma, se haga una obrita mínima en el barrio o en la vereda, o sencillamente, disfrutar de la comilona y la degustación de licor por cuenta de esos politiqueros de oficio. 

Al lado de ello, está la crónica abstención. Se  sabe que esta ronda el 60 por ciento. Una masa amorfa que no dice nada. Ni se queja, ni hace gestos. Pasado y presente se unen en esa masa para pensar que todos son los mismos. El gran capital apabulla. "Vote o no vote todo seguirá igual, es como la conclusión tétrica de esta masa condenada a otros cien años de soledad como diría Gabriel García Márquez. 

La esperanza reside en la izquierda. Pero, en Colombia no se puede hablar de izquierda, sino de izquierdas lo dijo un dirigente comunista de Bogotá. De pronto tiene razón, porque podría ser que predominara el camuflaje de la derecha buscando opción hacia el futuro. Es decir, personajes de derecha disfrazados de izquierda. 

Del ahogado el sombrero. Mirado fríamente el escenario político el llamado es a mirar el desafío con realismo, pero con optimismo. Más grande y cruel fue el imperio romano y finalmente fue derrotado. 

En esta dura e histórica contingencia que vive Colombia la izquierda, izquierda, debe cerrar filas de unidad sin lugar a dudas. Dar la batalla con entusiasmo. Avanzar. 

Los comunistas, sin ser vanguardistas, deben jugar papel preponderante. Para ello deben superar sus propios errores, abrirse a la crítica y la autocrítica y tomar decisiones encaminadas a superar personalismos, egolatrías y todo aquello que atenta contra los principios del comunismo y del marxismo – leninismo.  

El comunista debe enseñar más con el ejemplo que con la palabra. Volver los cuadros a los barrios y las veredas más distantes no a recetar sino a compartir las vicisitudes y en conjunto elaborar planes para superar esas angustias y dramas que el pueblo vive a diario. 

El comunista no es arrogante. Es pedagogo que se inspira en la pedagogía de Paulo Freire que señala que "nadie educa a nadie, nadie se educa solo, todos se educan en comunión". 

La comunicación de doble vía entre la direcciones resulta fundamental, no se puede subvalorar o interrumpir por la arrogancia de quien se considera poseedor de la verdad absoluta. Hay que partir que ésta no existe más que en la imaginación y la arrogancia personalista. 

Colombia necesita un nuevo sistema social, político y económico. Este no se construirá por obra y gracia del espíritu santo, se construirá por obra y gracia del pueblo debidamente politizado, organizado y en acción. La izquierda, izquierda tiene el deber moral y político de contribuir a este propósito, no esperando que haya condiciones objetivas y subjetivas, hay que crearlas con tenacidad y decisión. En ese proceso, los comunistas deben ser líderes, ejemplos inmaculados más por la práctica que por la teoría. 

En conclusión, hay que colocarnos las botas pantaneras y salir a recorrer el país, el departamento, el municipio, la vereda, el barrio, para anunciar con vehemencia el advenimiento del socialismo como sistema antítesis del capitalismo, usando para ello el lenguaje propio de la comunidad y compartiendo con ella los riesgos. Resultaría un craso error quedarnos en las alturas solamente recetando. Recordemos que el debate electoral es para exponer ideas, denunciar y anunciar. También para buscar el poder. 

Bienvenido debate electoral 2018

Por: Tony López  R.

Hay un viejo dicho que  reza: "Al César lo que es del César", y el lector seguramente se preguntará, a que viene ese dicho, pues nada más y nada menos que este columnista atento a las noticias que se publican en Colombia, ha quedado sorprendido con recientes declaraciones del nuevo Comandante en Jefe  del Ejército colombiano insistiendo en afirmar, en privado y en público que la guerrilla de las FARC-EP dialogó y pactó porque  "el ejército los tenía derrotado militarmente".

Además de falsa,  es una versión que ofende, no solo por la falacia que se comete, sino por el mensaje que se envía a una población severamente sometida durante más de cincuenta años a una campaña mediática   contra el movimiento revolucionario colombiano, en este caso de las FARC-EP  creando en el imaginario de la opinión publica la  idea de la derrota militar y no la voluntad política de unas fuerzas revolucionarias que durante medio siglo se alzaron en armas contra el sistema y ante la imposibilidad de lograr el poder por la vía armada decidieron a propuesta del Gobierno de Juan Manuel Santos iniciar una negociación que los condujera a una paz estable y duradera. 

La idea de la insurgencia de dialogar, no es de hoy, no porque este derrotada, si  repasamos la historia más reciente, de los últimos treinta años, debe saberse que en 1984 durante el gobierno conservador de Belisario Betancourt  las FARC-EP inicio un proceso y se llegaron a los Acuerdos de La Uribe. Y que sucedió  con la Unión Patriótica, movimiento político  surgido al calor de aquellos acuerdos,   sus principales líderes y miembros fueron exterminado por sectores de la fuerza pública apoyados por la derecha oligárquica,  cerca de cinco mil muertos de esa organización, incluyendo la de dos candidatos presidenciales de la UP y un tercero el  comandante del M-19 Carlos Pizarro Leongómez,  asesinado  luego de la firma de los Acuerdos con AD-M19, en el gobierno de César Gaviria en la década del 90.

Los diálogos de  paz iniciado por el presidente  Andrés Pastrana Arango, (1998-2002) con las FARC-EP y el ELN, también fracasaron, no por responsabilidad de la guerrilla, la duda y la desconfianza de la insurgencia  comenzó,  cuando Pastrana pacta con Estados Unidos un Plan Militar, bajo la cobertura y la fachada de la lucha contra el narcotráfico, cuando realmente se trataba de un plan contrainsurgente, el conocido Plan Colombia. Así lo atestiguan las famosas operaciones militares contra ambas fuerzas guerrillera, como lo fueron la Operación Bolívar en el sur del departamento  Bolívar contra el ELN, operaciones donde se usaron fuerzas combinadas del paramilitarismo bajo las ordenes de Carlos Castaño y del Ejército bajo el mando del ya fallecido General, Orlando Martin Carreño y en el sur del país con las operaciones Gato Negro y el Plan Patriota, este último con un importante apoyo del Comando Sur ya bajo el gobierno de Álvaro Uribe Vélez,(2002-2010) quien además aprobó el establecimiento de 7 o más bases militares estadounidense en territorio colombiano, cercenando de ese modo  la independencia y soberanía de su país.

La guerrilla y esto lo sabe perfectamente el establecimiento y sus Fuerzas Militares, no fue quien comenzó está guerra que tiene cerca de 70 años, pues sus primeros disparos  que dio  inicio a este conflicto, fue cuando se descargaron aquellas balas asesinas en el cuerpo del prestigioso líder liberal y antimperialista  Jorge Eliecer Gaitán  el 9 de abril de 1948 en Bogotá. Gaitán cuya conducta revolucionaria le llevaría a buscarse la enemistad del imperio y de la rabiosa y primitiva oligarquía colombiana, era un estorbo para profundizar el modelo económico capitalista y fue su ejemplo y sangre generosa la que señaló el camino de luchar por una sociedad mejor para su pueblo. 

El discurso de Gaitán  cuando la marcha del silenc

io en la Plaza Bolívar, conocido como la Oración por la Paz, tenía un alto contenido patriótico, por la paz, pero de grandes  principios éticos, morales y revolucionario.  Es a partir de ese crimen, que el modelo capitalista y monopólico apoyado por Estados Unidos como principal beneficiario  se comienza a profundizar en Colombia, también el descontento y la historia reconoce la formación de las guerrillas liberales y comunistas. Mucho después en la década del cincuenta la insurgencia liberal de los llanos orientales, cuyos  líderes fueron  traicionados y asesinados,  como sucedió con Guadalupe Salcedo. 

No ha sido solo el tema de la tierra  el factor que generó la formación de la guerrilla en la década del 60, continuadora en esencia de las anteriores, porque el alzamiento y formación del movimiento guerrillero revolucionario en Colombia ha sido originado por las grandes desigualdades de un régimen que responde a los intereses del gran capital, ha sido el Estado con sus políticas excluyente, abusiva y discriminatoria el que ha impuesto un modelo económico, político y social, que tiene hoy sumido en la pobreza a más de 30 millones de colombianos, de ellos cerca de 6 millones en la indigencia, con un alto nivel analfabetismo, insalubridad, plagados de enfermedades curables y que mueren porque el Estado no es capaz de garantizar una salud gratuita para ellos.

La salud y la educación están en manos privadas cuyos dueños se enriquecen a costa de la desventura de sus conciudadanos. Mientras que el déficit habitacional es elevadísimo, los campesinos medios y pobres prácticamente arruinado porque las trasnacionales no le dan margen competitivo,  el capital financiero crece a costa de las clases menos favorecidas y la clase media vive prácticamente al vaivén de cómo funciona el mercado, el desempleo es galopante y esa realmente ha sido durante estos últimos cincuenta años los problemas que conllevaron a la formación del movimiento guerrillero cuyo objetivo era promover cambios estructurales profundos  en el país, que permitiera una sociedad con justicia social.

Las declaraciones del jefe castrense no contribuyen a crear un clima en favor de la paz, él mejor que nadie sabe, que con cerca de medio millón de hombres que hoy conforman las FF. MM, nunca pudieron vencer a la guerrilla, siendo estas más pequeña, un ejército guerrillero de  10 a 11 mil hombres y mujeres frente a medio millón poderosamente armados, con helicópteros, aviación,  grupos especiales de combate en la jungla, con un buen  servicio de inteligencia.  Apoyo logístico, de inteligencia y  de dirección  operativa  del Comando Sur de los Estados Unidos, durante el llamado Plan Patriota entre el 2003/04 cuyo teatro de operaciones ocupó cerca de cinco departamentos en el sur del país, bajo el paragua del Plan Colombia y no pudieron derrotar ni apresar a un  solo e  importante jefe guerrillero, con esas realidades  a quien se le ocurre decir que la guerrilla fue derrotada.

Como  explicar la denuncia publicada  en la revista Semana  del director para las Américas de Human Rights Watch, José Miguel Vivanco, donde señala "que entre el año 2002 al 2010  se reportaron al menos 3000 muertes por parte de la fuerza pública denominadas ejecuciones extrajudiciales o falsos positivos".  Ninguno de esos muertos eran guerrilleros, sino   inocentes jóvenes de  zonas campesinas  detenidos, asesinados y vestidos con uniformes e insignias que los identificaban como guerrilleros. Por cada baja  que presentaban las unidades militares, reciban condecoraciones y premios en efectivo. ¿Será que se toma en cuenta esas bajas para  considerar que la guerrilla estaba derrotada?....

Hay que decir  que  fue esa guerrilla la que extendió el ramo de olivo y no por estar derrotada, sino precisamente por buscar una solución que elimine los males sociales, las muertes y el luto en las familias, la guerra entre hermanos, ha sido generosa y tal vez ingenua en dar credibilidad a un sistema, un Estado y un Gobierno que no tiene la menor intención de cumplir con todo lo prometido y  esa es  la realidad a la  que estamos asistiendo.  General,  cuando un Gobierno tiene que sentarse casi cerca de cinco años en una Mesa de Dialogo para negociar, no es que el adversario esté derrotado: Al César lo que es del César.

(*)  Periodista, politólogo y Analista Internacional.

La Habana  22 de diciembre del 2017. 

Exclusivo para el Diario Por Esto. Mérida. Méjico.


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