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Opinion

Por Alberto Pinzón Sánchez

Varios viejos amigos demócratas (también antiguos compañeros de luchas democráticas viejas) me han pedido que aclare mi posición (obviamente política) frente a la candidatura de Petro. Intentaré decir algo sobre este asunto que se ha tornado estratégico, violentando un poco mi deseo de guardar silencio cierto frente a la incertidumbre generada por la manipulación mediática y la evidencia del fraude electoral oficial. Incertidumbre que, posiblemente se supere, cuando se sepan los resultados electorales del 17 de junio próximo y el aparato electoral oficial diga quién es el próximo presidente de los colombianos.

Sobre el actual candidato presidencial Petro debo decir varias cosas positivas: La primera es que ha logrado congregar alrededor suyo, un haz de voluntades políticas dispares alrededor de un programa claramente de Unidad Popular. Lo ha sacado adelante con tenacidad, superando todas las dificultades obvias interpuestas por sus enemigos de la Mano Negra y del bloque contrainsurgente oficial; congregando y uniendo con su pedagogía popular y sus propuestas alternativas concretas el hasta ahora disperso movimiento étnico-popular y cívico de Colombia, lo cual no es ninguna bagatela en la Colombia dominada por el terror de los narco paramilitares oficiales, que ya llevan más de 400 dirigentes sociales, cívicos y populares fusilados y, más de 60 ex guerrilleros de las Farc en proceso de reinserción, con la mirada cómplice del ministerio de defensa y del Vargas Llerista fiscal Martínez (ocupado en montar montajes) quienes los han calificado de “líos de faldas”, y “asuntos de delincuencia común”.

Me parece muy positivo el que hubiera llegado hasta donde ha llegado por la vía democrática, debatiendo públicamente, denunciando y enfrentando a la histórica Oligarquía Trasnacionalizada de Colombia, dominante desde hace más de 200 años y que por primera vez en la historia nacional la “histórica polarización sectaria”, inducida siempre desde la cúpula del Poder, se haya trasformado y diferenciado en una clara oposición entre Dominantes tradicionales regresivos y, Subalternos progresistas y alternativos . Este aspecto por decirlo de alguna manera “Anti Oligárquico” de la contradicción social colombiana dará mucho de qué hablar en el próximo futuro y será algo para tener en cuenta.

Sin embargo, debo señalarle como negativo a la campaña presidencial de Petro; que el aspecto Anti Imperialista de la contradicción Oligarquía-Imperialismo, la directa responsable de la opresión y explotación de nuestro Pueblo Trabajador, señalada como tal desde hace más de un siglo; haya sido velado ideológica y políticamente no solo en sus innovadoras y alternativas propuestas programáticas ( https://petro.com.co/programa/) sino en sus planteamientos generales:

Me refiero a sus desafortunadas declaraciones y descalificaciones del complejo y abigarrado proceso social que vive el hermano pueblo venezolano, cercado por la geoestrategia imperialista, y cuyo cerco militar se ha completado con el ingreso que ha hecho el presidente Santos de Colombia como parte de su brazo armado global de la OTAN en esta primera semana de junio del 2018.

O a sus limitadas y apresuradas declaraciones sobre la extradición de Santrich a los EEUU.

O a la ausencia total de cualquier mención a la Soberanía Nacional como parte esencial de la Soberanía Popular que se irá a expresar en las urnas.

En fin, que si por “neutralizar” la ira del presidente Trump inducida desde la embajada de Bogotá, o por ganar su aceptación, sin la cual el candidato Petro nunca podrá ser presidente de Colombia y por esto, ha debido velar o minimizar la reclamación Anti Imperialista del Pueblo Trabajador colombiano, no por ser entendible deja de ser una falencia política.

La contradicción histórica de nuestro Pueblo Comunero, desde la fecha de la muerte de nuestro Libertador Simón Bolivar en 1830 hasta la actualidad; es, ha sido y será con la a unidad dialéctica inseparable de la Oligarquía con el Imperialismo, y hasta tanto no sea superada dialécticamente, seguirá siendo el elemento dinamizador de toda la política en Colombia.

El hecho sobresaliente y positivo de que el candidato Petro hubiera descarnado masivamente el aspecto Anti Oligárquico no significa que debamos ocultar su otro lado el Anti Imperialista y que además, no quede pendiente como tarea histórica.

Por último, sobre los desarrollos de los acuerdos de paz de la Habana por parte de una eventual “ejecutivo” de Petro, así como de un “legislativo” dominado por senadores y representantes de la coalición armada por Duque/ AUV, habrá que esperar los hechos concretos, para hacer “el análisis concreto de la situación concreta” tan citado, pero tan poco realizado.

Fuente Imagen Internet

 

Por Nelson Lombana Silva

(Ibagué, junio 1º de 2018) La tarde muere. El sol se oculta entre arreboles. La comarca comienza a salir del letargo. Hace frío. Los habitantes van a los cafetines a degustar el tinto, entre comentarios, risas y chistes. A veces las discusiones se tornan agrias, sobre todo cuando se discute sin argumentos y con poca capacidad crítica y autocrítica de los asistentes. El tango de Gardel se esparce bullicioso. Algunos cambian el tinto por la pola.

Criticón llega puntual, acomodándose en la pequeña mesita de madera. Espera ansioso a su eterno contertulio. Mira a su alrededor con parsimonia. Es alto, delgado, cari puntudo, supera los 50 años. Sus manos huesudas las mueve nerviosa, mientras aprisiona entre sus dedos el cigarro y degusta el café cerrero. Su rostro pálido, cadavérico, de piel trigueña y marchita la expone al público sin remordimiento.

En realidad, la espera no es mucha. Por la puerta principal aparece la figura diminuta y acuerpada de Cándido. Va directo a la mesa y estrechando su mano encallada de Criticón pide la misma dosis: Tinto y cigarro. El tendero acosado por la artritis le cuesta trabajo ir de mesa en mesa, lo hace con mucha dificultad. Sin embargo, su semblante es de alegría y fortuna. Tiene paciencia y astucia para atender a los visitantes. De eso vive.

-         Criticón: No me diga que está cumpliendo años. ¿A qué se debe tanta elegancia?

-         Cándido: No sea pendejo. Es la misma mechita de siempre. Compa, ¿Cómo analiza los resultados electorales del 27 de mayo?

-         Criticón: ¡Históricos! Una nueva era electoral se abre para Colombia.

-         Cándido: ¿Qué tiene de histórico? Parece pendejo...

-         Criticón: Pendejo usted que no dimensiona la política, ni la entiende como arte de servir y como ciencia que encarna el poder.

-         Cándido: ¿Poder? Qué locura. Usted como siempre hablando sandeces, no sé por qué acudo a sus citas, teniendo tantas cosas importantes por hacer. La política no tiene valor.

-         Criticón: Eso dice, pero de dientes para afuera. Es el primero que va a las urnas. Allá, lo vi haciendo fila.

-         Cándido: Es un deber. Créame: En el fondo no quisiera votar por nadie. Todos son iguales. Pero, como dijo el general Benjamín Herrera: "!La patria por encima de los partidos!". Por eso voto y decido.

-         Criticón: decide, ¿Qué? El pueblo no decide nada, decide la clase dominante. O ¿no?

-         Cándido: Yo sí creo que nosotros decidimos, lo que pasa es que somos desagradecidos e ignorantes. Somos más brutos. Nos merecemos estos gobernantes...

-         Criticón: Vamos al grano: En Colombia el pueblo vota pero no elige. Es más: No hay transparencia en los resultados, son falsos. "El que escruta elige", dijo el padre Camilo Torres Restrepo. ¿No es cierto? Mire usted cómo viene saliendo a flote el fraude de las elecciones del 27 de mayo. Como siempre viene saliendo a cuentagotas...

-         Cándido: Es cierto. Dentro de poco saldrá a flote en su totalidad. Pero, sabe ¿Qué será lo más decepcionante?

-         Criticón: Dime...

-         Cándido: Que ocurrirá lo mismo que en 1970, cuando Misael Pastrana Borrero le robó las elecciones al general Gustavo Rojas Pinilla. Nadie dijo nada. Todo pasó de agache. No pasó nada. Predominó la impunidad.

-         Criticón: Me dicen que soy criticón porque todo lo coloco en duda. ¿Cómo no dudar de un sistema económico cuyos jefes son mafiosos, mentirosos, traidores, corruptos y pendencieros?

-         Cándido: A mí me dicen que soy cándido, creen que por mi cara y cuerpo soy ingenuo, pero no es así. No tuve mucho estudio, pero me considero con capacidad de razonamiento y sobre todo, análisis crítico y autocrítico. Uno tiene que ser verraco para reconocer sus fallas, sus limitaciones y sus errores. Es más: Reconocer que hay personas con capacidades por encima y por debajo de uno. Petro e Iván Duque, son dos líderes totalmente diferentes: El primero defiende los intereses del pueblo, de nosotros y el segundo, los intereses de los ricos, de los poderosos.

-         Criticón: Es cierto. Sin embargo, me pregunto: ¿Por qué la gente pobre votó por él? ¿Por qué la gente humilde apoya tanto a Uribe sabiendo que es criminal, paramilitar y narcotraficante? ¿Por qué lo ama tanto?

-         Cándido: El pueblo no ama a Uribe, tampoco a Iván Duque. El pueblo vota por un lado alienado y por el otro lado, atemorizado. El miedo y el pánico son los movilizadores. Súmele: El analfabetismo político, el ahistoricismo del pueblo, el apoyo mediático, las religiones y el pensum académico. Al miedo no le han hecho pantalones, dice el dicho popular.

-         Criticón: Vaya...Vaya... Creo que le ha dado en el blanco. Hagamos historia: Durante la Unión Soviética el demonio era el comunismo. Estados Unidos ordenaba orar para que este sistema no entrara a América, porque entre otras cosas, hubo primero anticomunismo que comunismo en el continente. Al triunfar los barbudos de la Sierra Maestra en Cuba con Fidel Castro, Raúl Castro y Ernesto Che Guevara, entre otros, los curas fueron desplegados a hacer esta campaña anticomunista afirmando entre otras cosas que Fidel era el anticristo.

-         Cándido: Sí, recuerdo la emisora de los curas: Radio Sutatenza rezando el rosario todos los días para que el comunismo no se regara por el continente. Se decía – recuerdo – que Fidel mataba los curas, los castraba, violaba las monjas, quitaba la patria potestad a los padres, mataba a los ancianos y lisiados.

-         Criticón: Eso era una campaña siniestra. Pero, mire hoy lo que estamos viviendo. Después del atentado a las torres gemelas en Estados Unidos, que todo parece fue un auto atentado, se acuña el término: Terrorista. Este se difunde al extremo que terminamos todos repitiendo el término maquinalmente. Por supuesto que se desnaturaliza el significado rápidamente. Entonces, si usted critica al gobierno es terrorista, si se sindicaliza es terrorista, si dice tengo hambre es terrorista, si se vincula al partido comunista, es terrorista. Es decir, según Estados Unidos, todos son terroristas potenciales, menos los verdaderos terroristas.

-         Cándido: Ese embeleco comienza a ceder. El pueblo comienza a despertar. Ahora, el mayor terrorista colombiano, Álvaro Uribe Vélez, con su mente retorcida y su corazón podrido de tantos crímenes que carga sobre sus hombros, se ha inventado el cuento de "castrochavismo". Este sonsonete repetido mil veces se ha convertido en "verdad" en el pueblo analfabeta quien ha terminado repitiendo el mismo cuento sin poderlo explicar.

-         Criticón: Como el uribismo-duquismo, no tiene nada para ofrecer y menos para dar, ha utilizado el proceso revolucionario que se viene dando en Venezuela como caballito de batalla. Tergiversando todo de la manera más ruin, presenta a las víctimas como victimarios y a los victimarios como víctimas.

-         Cándido: Ahora sí entiendo por qué el pueblo desinformado no toma conciencia de su problemática social, política y económica. Mantiene más pendiente de la problemática interna del hermano pueblo, pueblo heroico que construye su destino de la mano primero del carismático líder Hugo Chávez Frías y ahora Nicolás Maduro Moros.

-         Criticón: Eso lo alimenta los medios de comunicación. La guerra de cuarta generación, la guerra mediática. Efectos muchos: Muere un niño en Venezuela y en Colombia es noticia nacional, escandalosa información; mueren cinco mil niños anualmente en Colombia de inanición, es decir, de física hambre y no es noticia. No pasa nada.

-         Cándido: Los criminales venezolanos, los verdaderos forajidos como Pedro Carmona, Leopoldo López, Ledesma, entre otros, son considerados "héroes", "defensores de derechos humanos", "perseguidos políticos", cuando en realidad son ratas puestas al servicio de los intereses imperialistas de los Estados Unidos.

-         Criticón: Llueven campañas costosas para desinformar, hablando pestilencia contra este hermoso y heroico proceso revolucionario, ridiculizando a los líderes del pensamiento bolivariano. Entonces, el pueblo adormecido no se da cuenta que Iván Duque no tiene nada bueno para el pueblo, porque está respaldo por la mafia, los Estados Unidos y personajes como los ex presidentes colombianos, a excepción creo que de Belisario Betancur y Ernesto Samper Pizano. 

-         Cándido: Para la muestra un botón. Mire usted lo que dice una mujer bachiller que tiene que abandonar su región en busca de una oportunidad incierta en otra región desértica, carcomida por la corrupción. Le transcribo textualmente lo que dice en las redes sociales: "No quiero jamás vivir en un país con dictaduras, diciéndonos hasta qué debemos comer. Prefiero comer mierda, pero siendo libre, expresando libremente mi inconformidad y no pidiendo permiso a un Fidel o a un Maduro para salir del país, esos modelos están probados  y fracasaron. Tengo a varios venezolanos  con tragedias horribles por dictaduras como esas y la verdad prefiero cualquier cosa antes que una dictadura. He dicho!!!"

-         Criticón: Y lo dice una mujer que tuvo el privilegio de estudiar once y más años. ¿Qué podrá decir una criatura que no sabe leer ni escribir en pleno siglo XXI? ¿Qué puede decir una criatura atemorizada y embrutecida con la publicidad de J.J. Rondón y compañía las 24 horas del día? Claro que a la academia unos van por ir para aparentar y dominar a los demás y otros para aprender, ser más persona y desarrollar el humanismo, la solidaridad y el socialismo. Creo que esta niña fue a lo primero y sin serlo, se imagina que lo es. Se complace con admirar sus cadenas y obedecer ciegamente a sus amos.

-         Criticón: Es la cruda realidad. No sé qué piense de la postura de Sergio Fajardo. Un hombre que dice ser de izquierda. Pensaba que al reconocer los resultados, extraordinarios por cierto, iba a oficializar su respaldo a Gustavo Petro. Solidaridad de clase. Quedé atónito con su postura. Pienso sin rodeos que es una postura de derecha. Ese fulano es una engañifa. Asume una postura cantiflesca. Ambigua. En semejante momento histórico que vive Colombia, ¿Dizque asumir una postura de supuesta neutralidad? Qué horror.

-         Cándido: ¡jajajajaja!... Dime con quién andas y te diré quién eres, dice el refrán. Sergio Fajardo, dicen las malas lenguas e incluso la mía que el papá de este hábil antioqueño, es Raúl Fajardo Moreno, primo en segundo grado de Darío Moreno Restrepo, padre de Lina Moreno de Uribe. O sea, Lina y Sergio resultan ser primos lejanos. Ahora sí entiendo varias cosas: Por qué Sergio Fajardo nunca critica a Uribe Vélez, nunca lo confronta. Ahora, sí entiendo por qué su postura pusilánime, vacilante y ambigua al no asumir una postura clara y consecuente de respaldo a Gustavo Petro. Estoy casi seguro que si la segunda vuelta presidencial hubiera sido: Petro vs. Fajardo, el uribismo lo hubiera apoyado en bloque, a ojos cerrados.

-         Criticón: La postura que asume el Moir en cabeza de Jorge Enrique Robledo si no me asombra. Este personaje que posa de "izquierda", es el niño mimado de los terratenientes, y empresarios. Ellos financian su campaña cada cuatro años. Esto no lo digo yo, prácticamente es vox populi. El paramilitarismo no les toca un pelo. Ahora sí entiendo por qué Robledo se especializó en el tema de los Tratados de Libre Comercio (TLCs), porque con esto, los directos afectados son precisamente, los terratenientes y los empresarios. Ellos son los que sufren directamente el impacto de este leonino tratado. Quizá, fue un milagro que este senador no hubiera dicho públicamente su admiración por el señor Iván Duque. Seguramente lo dirá en privado y en las urnas.

-         Cándido: Eso demuestra que todavía la izquierda patina en la dinámica de ser opción de poder. Pero, también indica que está a un paso de hacer historia y comenzar una nueva era. Eso encarna Petro en estos momentos: Una esperanza para millones y millones de hombres y mujeres desarrapados y desarrapadas como usted y yo. No es utópico su triunfo, aún con el fraude que se vio el 27 de mayo y el que seguramente se estará cocinando para el 17 de junio. Con todo eso, puedo decir con certeza que sí se puede, si pudo el pequeño David derrotar al gigante Goliat, ¿Por qué no podemos lograrlo nosotros que estamos tan cerca de la meta? Hay que multiplicarnos.

-         Criticón: Si hay algo en el pueblo es la esperanza, la sed de justicia, la paz y la convicción biológica de que sean los hijos los que entierren a sus padres y no los padres a los hijos como viene sucediendo en esta lacerada patria, donde el pueblo es superior a sus dirigentes, como decía Jorge Eliécer Gaitán. Se hace tarde es hora de partir para dejar de decir y pasar a hacer. Gracias.

-         Cándido: Es más digno morir en pie que arrodillado. El pueblo vencerá, Petro llegará al solio de Bolívar y comenzará una nueva era, la era de la paz con justicia social. Es tarde y hace frío. Hasta pronto amigo...Caminito, tango hermoso, es la última página musical que esa noche departen estos amigos. El tendero bosteza, hace gestos, pero se siente feliz, porque las ventas han compensado su esfuerzo diario. Una compensación exigua, pero al fin y al cabo compensación.   

Por Alberto Pinzón Sánchez

 La entrevista que realiza el presidente de Colombia J M Santos al periódico franquista el Mundo.es, el 20. 05.2018, es decir, siete 7 días antes de las elecciones presidenciales en Colombia (primera vuelta) y que Semana.com, la madre de todas las revistas santistas tardíamente reprodujo la víspera de las elecciones (1), es el reconocimiento de un "privilegiado" cipayo global reforzado con todo tipo de Poderes, atribulado por el triste final de su juego que ya avizora. El canto del cisne negro del que tanto he hablado.

Dos días antes, con una jugada intimidatoria al creciente movimiento social de Colombia (que no se ha dejado aterrorizar a pesar de la metódica muerte de  400 de sus dirigentes cívicos y populares y 60 exguerrilleros desmovilizados ejecutadas por el narco paramilitarismo oficial y por el contrario avanzó aglutinándose alrededor de la candidatura de Petro), como una advertencia funesta contra el triunfo electoral masivo de Maduro en Venezuela con su posible efecto contagioso en la Región; Santos tiró sobre la mesa de póker la carta del "la subordinación total " del ejército de Colombia, ya no al US Army sino al bazo destructor Global de la OTAN, el mismo que destruyó las sociedades y los Estados de Yugoeslavia, Afganistán, Irak y Libia, generando con ello un repudio generalizado en la opinión pública internacional, no solo latinoamericana y caribeña, sino también a nivel Mundial; pues un escenario "Libio" para la patria de Simón Bolivar sería una verdadera catástrofe para toda Nuestramérica. En breve: Es inconcebible racionalmente que un premio nobel de paz mundial como el privilegiado Santos, traiga a una región pacífica y desnuclearizada como Latinoamérica y el Caribe un arma de destrucción masiva de pueblos y Estados como la OTAN.    

Con ello, Santos ha puesto al ejército de Colombia y su panoplia contrainsurgente de más de medio millón de hombres (incluidos sus narco-paramilitares que consumen el 6% del PIB de los colombianos) como guardia pretoriana imperial en la Región, y a que siguiendo el ejemplo de Afganistán, controle todo el narcotráfico regional.

 Pero la amargura del mandatario ya sabía que el "cipayaje tradicional" estaba agrietándose: Primero la conferencia episcopal de Colombia, el 11 de mayo, sobre la base de que el excomandante Santrich no es el peligroso narcotraficante que ha pretendido mostrar el Fiscal Martínez, ofreció su sede y permitió su traslado a ella de Santrich en huelga de hambre.

Después, el 25 de mayo, vino la sorpresa de la respuesta de Patricia Linares presidenta de la Jurisdicción Especial para la Paz, a la solicitud de extradición inmediata de Santrich a los EEUU hecha por el embajador Whitaker en Bogotá, en la que exigía el respeto del gobierno de Estados Unidos ante la "independencia y autonomía judicial" del alto tribunal que ella preside en Colombia.

Finalmente, el domingo 27 de mayo, fecha del "aterrizadero" electoral que acaba de pasar, se han puesto en evidencia dos cosas trascendentales, ambas en contra de la continuidad de la crisis Santista:

 1- Que los dos mascarones de proa de su "gobernanza" con pretensiones presidenciales, ligados profundamente a su pérfido gobierno; el vicepresidente Vargas Lleras y el "jefe negociador" del gobierno en los diálogos de la Habana  Humberto de la Calle, han salido chamuscados de esta contienda electoral al obtener un número irrisorio de votos, pese a todos los apoyos imaginables del gobierno central con su falsimedia, y a la compra de votos y demás ilegalidades de las maquinarias clientelistas de los partidos de gobierno, la mafia de cambio radical y el partido liberal Gavirista.

2- Que los ganadores de esta primera vuelta Duque y Petro, quienes pasarán a la segunda vuelta prevista para el 17 de junio próximo, han anunciado a lo largo de sus campañas electorales que de salir ganadores realizarán "rupturas profundas" con lo traído hasta ahora por el hipócrita gobierno Santos: Duque, aliado con las clases parasitarias financieras y latitudinarias premodernas hacia atrás y, Petro, representando el dinámico y multiforme Movimiento Social, Étnico y Popular hacia adelante. Es decir que, finalmente la política en Colombia empieza a tomar un sentido diferente al del corcho en el remolino, y un movimiento profundo imperceptible en la superficie del agua anuncia nuevas e interesantes sorpresas por venir.    

Con todo esto ¿Cómo podría Santos responder de otra manera a cómo lo hizo en la entrevista a sus amigos del diario franquista español en comento, tratando de ocultar su "talante oligárquico" en medio del desengaño y la amargura de su agónico gobierno?  

Fuente imagen Internet.

(1) http://www.elmundo.es/internacional/2018/05/20/5afff7f0e5fdead9738b456f.html

La abominable matanza de Gaza sepulta cualquier esperanza de paz entre árabes e israelíes.  

Ya son 60 muertos, y 2.500 heridos el resultado de este imperdonable crimen de lesa humanidad cometido por el sionismo  en la Franja de Gaza, la cárcel a cielo abierto más grande del mundo. El 15 de mayo el ejército israelí sin ningún escrúpulo utilizó fuego real para dispersar a los manifestantes que protestaba por el traslado de la embajada de EE.UU en Jerusalén -coincidiendo con los 70 años de la fatídica Nakba-  Para la comunidad internacional ha sido un "pequeño incidente" y  le ruegan al gobierno de Netanyahu que, por favor,  la próxima vez actué con mayor "contención y proporcionalidad".

"El ejército israelí ha reaccionado en defensa propia pues miles de palestinos de la franja de Gaza pretendían invadir nuestro territorio" –Benjamín Netanyahu. Desde Washington lo han  respaldado: "Esta es una nueva provocación urdida por Hamas siguiendo las órdenes de Irán con el fin de desestabilizar Oriente Medio". El Consejo de Seguridad de la ONU no ha podido condenar la masacre pues EE.UU ha hecho uso de su derecho a veto. El gobierno de Hamas en Gaza es considerado por EE.UU y la UE uno de los arietes más peligrosos del terrorismo mundial.

Israel como potencia hegemónica (en 2108 recibe en ayuda militar por parte de EE.UU 705 millones de dólares) ocupa la primera línea de fuego en la lucha contra el yihadismo.

El traslado de la embajada de EE.UU a Jerusalén (capital eterna e indivisible de Israel) ha sido el verdadero detonante de las multitudinarias protestas en la que han participado miles de civiles desarmados en Cisjordania y en la franja de Gaza (frontera de Jabalia)

Con todo el cinismo Donald Trump ha dicho que el traslado de la embajada de EE.UU a Jerusalén es "una oportunidad excepcional para alcanzar la paz entre israelíes y palestinos".

Los ciento veinte muertos de las últimas semanas en Gaza y Cisjordania no representan más que una mínima proporción del inmenso holocausto cometido por el imperialismo sionista a lo largo de la historia.

Como lo ha reconocido portavoz israelí Michal Maayan: "No podemos meter tanta gente en la cárcel, lo más practico es disparar y eliminarlos"

Los cimientos del estado de Israel se levantan sobre una fosa común rebosante de esqueletos y de cadáveres.

Han pasado 70 largos años, 70 larguísimos años desde aquel año 1948 cuando los sionistas se lanzaron a la conquista de  las  ciudades, pueblos y aldeas palestinas con el beneplácito de la ONU. Casi un millón de palestinos fueron expulsados de sus tierras por los paramilitares de la Haganá y el Palmaj.  Rigurosamente aplicaron los planes de  limpieza étnica para desalojar a las  "razas inferiores"  que impedían el desarrollo eficaz de la civilización y el progreso.  Al pueblo elegido por Adonai le pertenece por mandato bíblico la mítica "tierra prometida".

Los palestinos tuvieron que buscar asilo en los países vecinos: Líbano, Siria, Jordania o Egipto.  Atrás dejaron sus casas, sus campos, sus propiedades y su patrimonio. De repente de la noche a la mañana se convirtieron en parias, en pordioseros y apátridas hacinados en esas  malolientes madrigueras de los campos de refugiados cual raza maldita que solo inspira desprecio.

Hoy son más de 5 millones de palestinos en el exilio víctimas este demencial  genocidio que aún sigue latente.  Los bebés nacidos de aquel entonces ya han cumplido 70 años, 70 años de humillación y de angustia, 70 años de una tragedia pavorosa de la que solo pueden encontrar consuelo confiándose a la voluntad de Allah. Resignados a envejecer en el destierro, sobreviviendo de la ayuda humanitaria o de la caridad de las ONG  y sin ninguna esperanza de regresar a su amada patria.  Sus padres, sus madres, sus abuelos, sus familiares, sus amigos se quedaron en el camino y ahora yacen sepultados en los arenales de los cementerios haciéndole compañía a las víboras y los alacranes.

Como dijera el Ministro de Defensa israelí Avigdor Lieberman  "no son humanos, son bestias, todos los islamistas son terroristas enemigos dela humanidad y de la civilización"   

De nada valen las grandes cumbres y conferencias de paz propiciadas por los  países occidentales  para poner fin al mayor conflicto de Oriente Medio y quizás del planeta. Por el momento un acuerdo de paz justo y duradero entre árabes e israelíes es utópico y más que una quimera. Nuevamente el ángel exterminador clava con saña su cuchillo en el corazón de Palestina, una vez más y no será la última porque el único lenguaje que entiende el sionismo es el de las balas, los misiles, los bombardeos, los asesinatos  y atentados selectivos.

El pueblo palestino ha perdido la fe en el futuro y ante la cruel realidad la única salida es convertirse en bombas humanas, en suicidas decididos a inmolarse  y por lo menos vengar a sus hermanos.  Ante el siniestro desafío de los sepultureros Donald Trump y Netanyahu la lógica respuesta es eternizar la intifada liberadora. La estrategia de Hamas y los grupos de resistencia es muy clara: que Israel no puedan dormir tranquilo, que Israel no tenga ni un solo minuto de descanso, que no puedan bajar los brazos y se mantengan en un eterno estado de emergencia. Sus intereses y sus ciudadanos estarán en peligro en cualquier parte del mundo en el que se encuentren. Priman las ideas más radicales de socializar el dolor y  el sufrimiento, socializar el miedo,  que tengan que doblar los efectivos de su ejército o de la policía, que inviertan millones de dólares en seguridad, que se armen hasta los dientes y se encierren en sus búnkeres las 24 horas del día.  

No habrá paz, no habrá reconciliación posible, no hay perdón a tanta infamia y perversidad. Las madres lloran desconsoladas mientras levantan al cielo el cadáver amortajado de sus hijos. El pueblo palestino aniquilado a mansalva en el paredón de fusilamiento: matanzas, ametrallamientos, tiros de gracia, drones artillados, misiles inteligentes. asesinatos en masa Todo es válido pues cuentan con el apoyo incondicional del imperialismo norteamericano y la bendición de la UE.  Es el triunfo del Dios de la ira y de la muerte.  "¡make Israel Great again!"

Pero el pueblo palestino no se rinde y  mantiene muy en alto su espíritu resistencia.  Aunque 70 años después la Palestina ocupada haya sido reducida a su mínima expresión; sin articulación política, dividida en guetos, separados con muros, fosos, campos de minas, cercas electrificadas. Es indigno sobrevivir bajo el estado de sitio permanente y sufriendo todo el rigor de las leyes del apartheid. Porque la colonización no se detiene; los  asentamientos ilegales están en pleno crecimiento con la llegada de miles de nuevos colonos o invasores. No hay ley, ni derecho internacional, ni derechos humanos, ni resoluciones de la ONU que los detengan.  Es la táctica de los hechos consumados que se impone gracias al poderoso arsenal armamentístico israelí. "Judea y Samaria (Cisjordania) por derecho divino de la Torá serán siempre judías"- rabino ultranacionalista Yehuda Glick.

El sionismo pretende crear un clima de violencia y opresión tal que los palestinos no tengan otra opción que marcharse. Que se vayan lo más lejos posible ya sea a los países árabes, a Europa, EE.UU, Canadá, Australia,  que asuman su derrota y el fracaso (empezando por sus dirigentes) El gobierno israelí incluso está dispuesto a comprar sus propiedades y pagarles una indemnización a las familias o a las personas que deseen emigrar y también, por supuesto,  nacionalizar a todos aquellos que acepten la soberanía israelita. Que olviden sus reivindicaciones,  que asuman otra identidad, otra lengua, otra cultura,  otra nacionalidad, que busquen el bienestar social y económico y reconstruyan sus vidas fuera en vez de perderlas en luchas estériles.

Para Israel el único tratado de  paz posible es que los palestinos renuncien a su estado,  al derecho al retorno -como está estipulado en las resoluciones de la ONU- y a la capitalidad de Jerusalén Este.   

Carlos de Urabá 2018

El acompañante de la elección venezolana, el colombiano Hernando Calvo Ospina, señaló que la rapidez y la eficacia con que la gente vota en estos comicios, así como la confianza en el sistema de votación es algo destacado. teleSUR

Por: Tony López. (Cuba) 

Estados Unidos, el Grupo de Lima y la conspiración intervencionista reunida en  México contra Venezuela.

La abierta y desvergonzada injerencia de Estados Unidos en Venezuela, con el acompañamiento de 13 países de los 35 que conforman nuestra Región, continuó poniéndose de manifiesto con la reunión del auto titulado Grupo de Lima el pasado lunes 14 de mayo en la Ciudad de México.

Está reunión a la cual Estados Unidos dio un importante apoyo por parte del  Secretario de Estados  Mike Pompeo, acordó exigir al gobierno de Nicolás Maduro suspender las elecciones presidenciales del próximo domingo 20 de mayo y convocar a unas elecciones libres y bajo el auspicio de la instituciones internacionales, incluyendo a la ONU.

El canciller del país, Luis Videgaray, leyó un comunicado conjunto en el que condenan el "régimen autoritario" del país suramericano, que ha violado la "institucionalidad democrática, el Estado de derecho y el respeto a los derechos humanos".

Un real cinismo del Grupo de Lima, donde algunos de sus integrantes violan sistemáticamente y mucho más gravemente de lo que ellos acusan a Venezuela:  Así lo devela el periodista del diario el País de España, Daniel Butruille  durante la entrega del Premio Ortega y Gasset de periodismo a los periodistas mexicanos Daniel Moreno, Salvador Camarena, Miriam Castillo, Nayeli Roldán y Manuel Ureste por "La estafa maestra", que documenta una maquinaria de corrupción que mueve cientos de millones de dólares y por la que nadie ha pisado la cárcel.  Sigue el comentarista de El País: "La aritmética de La estafa maestra es sorprendente. El resultado es el descubrimiento de un fraude de más de 7.760 millones de pesos (unos 420 millones de dólares) en el que están involucrados 11 dependencias del Gobierno mexicano, ocho universidades públicas y más de 50 funcionarios. Pero quizás el dato más impresionante que ha arrojado este trabajo periodístico es una cifra que enciende las alarmas en México: Cero Responsable."

Señala el periodista de El País: "Es un ejemplo de lo que significa la corrupción como sistema de gobierno. Un ejemplo de las herramientas puestas a disposición de altos funcionarios y allegados para saquear a sus anchas el erario de México".

Y continua,  "toda  esta corrupción  fue asimilada,  al igual que la  Casa Blanca,  el fraude del tren rápido,  los 43 desaparecidos y ahora los tres disueltos en ácido, de un sexenio de corrupción, de impunidad, de mentiras y de miles de asesinatos por el narcotráfico y sus cómplices estatales y federales".  No pasa nada. Es la población entera de un país que resulta anestesiada por seis años de fraudes, robos, mentiras y sinvergüenzas  perpetradas desde todas las instancias y todos los niveles del poder. México está intoxicado", concluyó el reportero de El País.

Que argumento sobre respeto a derechos humanos, libertades, corrupción institucional,  puede presentar el gobierno colombiano,

cuestionado por la Corte Penal Internacional, al negarse las instituciones judiciales a entregar información sobre el asesinato de más de 3000 mil inocentes jóvenes en el conocido caso de los falsos-positivo, durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez.

El asesinato de más de 285 líderes comunales entre el año 2017 y lo que corre del actual y más de 60 ex guerrilleros de las FARC que depusieron las armas y familiares de estos.

El destape en febrero de este año 2018 de  una gran corrupción que salpico al Congreso y al Gobierno y que inició la investigación de 216   congresistas, que ha llevado a la Corte Suprema ordenar inspecciones judiciales al Ministerio de Hacienda y al Congreso.

De que respeto a la "institucionalidad democrática" puede hablar el gobierno dictatorial y golpista de Michel Temer, en Brasil.  Y el gobierno hondureño del presidente Orlando Hernández y cuyo fraude fue  denunciado por la Comisión Electoral de la OEA,  luego justificado y ocultado por el corrupto Secretario de la OEA Luis Almagro,  convertido en enemigo del gobierno venezolano.

Con que moral puede hablar el gobierno de Perú que unas semanas antes de la Cumbre de las Américas,  el Congreso  aceptó la renuncia al corrupto presidente de la República Pedro Pablo Kucinzky,  quien liberó al condenado por crímenes de Lesa Humanidad al ex presidente Alberto Fujimori a cambio de votos en el Congreso para que no lo destituyeran.

Que hablé la familia de Santiago Maldonado, Milagro Salas  y el pueblo argentino sobre las bondades del gobierno de Mauricio Macri.  Y  los jóvenes estudiantes chilenos sobre el respeto a sus derechos humanos y físicos y la represión del gobierno pro-pinochetista de Salvador Piñera.

Sin embargo, el llamamiento del canciller mexicano no mencionó desconocer los resultados electorales,  tal vez porque tienen la esperanza de que a última hora se llegue a una unidad de los candidatos Henry Falcón y el ex pastor evangélico Javier Bertucci y sea derrotado Nicolás Maduro.

Lo que es engañoso para la opinión pública es  que digan que estos comicios son fraudulentos, porque la oposición de la MUD no participa, es la fórmula de la MUD de esconder el desprestigio que tienen,  el pueblo sabe que esos sectores llevaron a la muerte a muchos inocentes y el caos del país y  saben que no lograrían un triunfo.  Era más viable acogerse al diseñado  Plan del Comando Sur   propuesto por Estados Unidos y facilitar una "intervención humanitaria"  traicionado a su país, así  lograrían hacerse del poder  y los Estados Unidos  apoderarse de todas las riquezas minero-energético de Venezuela que es la esencia del interés del gobierno de Donald Trump.

(*) Periodista, politólogo y analista

Rebelión
Rebelión publica esta entrevista que fue realizada, a finales de marzo de 2018, al académico y jurista Carlos Alberto Ruiz Socha para el libro Final Abierto: 20 miradas críticas sobre los acuerdos con las insurgencias (2010-2018) (ver http://lanzasyletras.org/2018/04/19/negociaciones-con-las-farc-y-el-eln-pensar-lo-que-vendra; y Lanzas y Letras, La Fogata Editorial). Su opinión corresponde a la un asesor jurídico de la guerrilla, el único que ha participado en ambos procesos de paz, tanto con las Farc como en las actuales conversaciones con el ELN, organización a la que asesoró hace veinte años y con la que participó en la reunión del Acuerdo de Puerta del Cielo en Alemania (julio de 1998). Es conocida su posición frente a los acuerdos de La Habana suscritos por las Farc en 2016, que él cuestionó en algunas materias (ver sus artículos en www.rebelion.org), motivo que ocasionó su retiro de dicha asesoría. Este reciente aporte se produjo desde Quito días antes de la detención de Jesús Santrich, el 9 de abril de 2018 (http://lanzasyletras.org/2018/04/10/para-los-excombatientes-de-farc-se-viene-la-mas-pertinaz-y-vengativa-persecucion-judicial-jesus-santrich/), y de las contradicciones internas del partido político de las Farc, en las que por un lado se aboga por respetar sin fisuras el orden jurídico dominante que validaron totalmente sus dirigentes, y otras voces señalan por el contrario no acoger o someterse ante decisiones injustas en la alianza de entes estatales de Colombia y de los EE.UU., que continúan persiguiendo penalmente a líderes de la ex guerrilla de las Farc, en el marco de un desplome o fallida implementación de gran parte de los acuerdos entre el Gobierno de Santos y las Farc. Ruiz Socha asesora actualmente en La Habana al Ejército de Liberación Nacional, ELN, en la continuación del V ciclo de conversaciones en las que se busca llegar a un nuevo alto el fuego bilateral y al diseño de cómo será la participación de la sociedad civil-popular en el diálogo nacional para la paz con justicia social en Colombia.

1. Usted fue asesor de las negociaciones con las FARC y más recientemente es asesor del ELN. ¿Por qué cree que en La Habana se llegó a un acuerdo y en Quito no, qué circunstancias se dieron en el primer caso y estuvieron ausentes en el segundo?

Podemos afirmar como algo básico que las guerras son resultado de una sumatoria compleja de factores. Pero las llamadas soluciones a las guerras, ya sean salidas políticas, ejemplo El Salvador en los noventa, es decir con predominio de una negociación como etapa final y cumbre, o también las que se signan por una clara derrota militar, o de exterminio, como en Sri Lanka con el genocidio al pueblo Tamil en 2009, son por lo general ecuaciones todavía más complejas. La ecuación que llevó a la negociación de las Farc con el régimen, se fue configurando en diferentes planos en el curso de al menos seis años (2008-2014). Hubo exposición y efectos de trofeos militares como fue “dar de baja” a comandantes como Alfonso Cano, a Raúl Reyes, a Jorge Briceño, y a muchos mandos, más o menos cuarenta en alta o media jerarquía, en esos años en los que el modelo de esa guerrilla desembocó en un laberinto, por el peso o la presión militar enemiga acumulada en territorios en los que no había ya para dónde ir, en los que hubo desconexión con las bases históricas o aislamiento por la persistente persecución, no sólo de tipo bélico sino de rompimiento de canales con tejidos sociales afines, entre el campesinado y pueblos diversos, ya sea producto de errores propios así como el saldo de la guerra sucia.

En esa realidad, se da un planteamiento esperado y plausible: dialogar, como lo había pedido el propio comandante Cano en 2010. Santos llega a la presidencia con esa propuesta en la manga de su brazo de fuerza, luego de golpes a las Farc que no quebraron su moral de lucha, pero que sí resintieron o tuvieron fuerte impacto. El gobierno sabía del alcance de esa oportunidad y como es lógico desarrolla en secreto esos contactos para tantear hasta dónde las Farc cedían. En 2011 Santos mata a Cano pero con la otra mano ofrece conversar. Las Farc no se amilanan, demuestran fe en su causa, siguen en esos encuentros confidenciales, en febrero de 2012 renuncian a retener o llevar a cabo lo que comúnmente se denomina “secuestro” por razones económicas, y acogen la fórmula de aproximarse sin derrotismo. Finalmente en agosto de ese año 2012 se firma la agenda de La Habana y se echa a andar un proceso que en mi opinión comenzó por tener en la mesa dos contendientes firmes en sus convicciones y posiciones, con el respaldo de sus respectivas realidades militares.

En lo que me consta, llegando en 2013 como asesor, es que había una fuerza rebelde que estando inmersa en muy duras circunstancias, ante un reto histórico de grandes proporciones e indudablemente de enorme responsabilidad, pues no podía rechazarse conversar, fue tomando nota de un balance político, externo e interno, y no coyuntural sino de orden histórico, y se vio así misma en una encrucijada de tipo realista, de cálculo, como lo conceptualizaríamos desde la ciencia política. Cualquier observador podrá comprobar con los discursos de las Farc en la mano, en 2013, en 2014 y parte de 2015, cómo se mantuvo en alto una beligerancia, cómo no se perdió el tono que distingue a una fuerza insurrecta, exigiendo y pensando más en ganancias reales para el país sometido que en garantías para ellos mismos, para los líderes guerrilleros. Sin dejarse de hablar de la problemática rural, de los cultivos ilícitos, de la participación, de la pobreza y de necesarias reformas, lo que sucedió en mi opinión es que hubo una fase en la que comenzó a primar la visión de favorabilidad a sus fuerzas, y en particular a la dirigencia, por lo cual el gobierno vio que era ahí donde acertaba, donde debía reforzar o centrar su propuesta y puso en la mesa, en medio de crisis y argucias, un cebo importante, referido sobre todo al tema de la judicialización de responsabilidades penales derivadas del conflicto.

Esa ecuación, pues, aparte de esos vectores militares y políticos, estuvo al final integrada por consecuencias múltiples, como los costos, incluyendo los éticos, de un tipo de articulación y relación accidental con determinadas economías y circuitos en el contexto de la guerra, me refiero en concreto al narcotráfico, tan presente en Colombia en cualquier lado; naturalmente el cansancio y el sufrimiento humanos, o diríamos inhumanos, tras años o décadas de una feroz guerra, que fue haciendo mella, con un Estado que usa el paramilitarismo y el terrorismo, que criminaliza el movimiento social, que tomó cientos de prisioneros para los que no había salida. Entonces, un Estado que había avanzado tantísimo en esas posiciones de fuerza bruta y directa, para persuadir; y que gozaba del apoyo de gran parte de la opinión y por supuesto de la comunidad internacional, contando con el concurso para ese empeño de países no amigos del Establecimiento, como Venezuela, en tiempos del comandante Chávez, ve que hay cómo imaginar unos compromisos de reformas constitucionales y legales.

Esa carnada es la promesa. Y cuando hay un ofrecimiento hay quien lo acoge o quien no lo acoge del todo y mantiene sus reservas. De ahí que se cuenta, como se diría en antropología, psicología o en filosofía, con una prueba de la estructura identitaria, y más siendo una estructura fustigada y atraída por la ficción de la ley, en transición de valores, de convicciones y de razonamientos que constituían una médula moral, y en este caso política, que dejó de ser tal al renunciarse a la rebelión, por nada materializado, salvo el cumplimiento de que no sería aniquilada. Sin que se vieran obligadas las Farc a consultar ampliamente y ver alternativas, en unos diálogos más o menos cerrados, entre cúpulas, en los que no estaba presente la diversidad del país o el conjunto social como parte, sino apenas como espectador lejano, las Farc fueron seducidas por esa promesa del más llano reformismo normativo, o sea sin cambios a la vista. No hubo demostraciones de voluntad real del régimen, sino firmas de cientos de páginas; no hubo avance de lo negociado, con mínimas transformaciones palpables, sino retroceso o recorte a partir de las realidades y sofismas de la juridicidad dominante, que se escudó en procedimientos de su ley o en el reparto de funciones, o sea que lo pactado debía ser convalidado después por el poder judicial y el legislativo, además de estar sometidos los acuerdos al plebiscito o refrendación del 2 de octubre del 2016, que fue un fiasco.

En fin, que las Farc fueron embelesadas por la apariencia de la ley de su oponente, y recogió con inusitado entusiasmo la bandera de la falacia jurídica. Compró la lógica de la normativa o el funcionamiento estatal, que es la envoltura, y por ende se alimentó de lo que estaba adentro; acogió el contenido axiológico e ideológico que reproduce el orden de dominación. En junio de 2016, yo ya había dejado de ser asesor, las Farc se sometió explícitamente a la ley del Estado. Fue el punto de quiebre.

Hasta este momento, marzo de 2018, en Quito, hay una Delegación de Diálogos del ELN, la cual tengo el honor de asesorar en cuestiones jurídicas, que refleja una organización con dilemas, no golpeada militarmente como las Farc lo tuvo que vivir; una guerrilla que busca un modelo de salida política transformadora, es decir con cambios mínimos que el país viva ya y no que sueñe por décadas; se está desarrollando una propuesta de gran Diálogo Nacional, o sea un proceso participativo amplio y plural, de simbiosis vinculante; y además esta guerrilla conserva y rehace su propia juridicidad y proyección reguladora de su existencia y razón de ser, es decir no acoge ni respeta la ley selectiva de su adversario.

2. El diseño de Justicia Especial para la Paz surgido de La Habana fue cuestionado tanto por la derecha que se opone a los acuerdos como por sectores de izquierda que cuestionan la impunidad que otorga a responsables de crímenes de Estado. ¿Cuál es su valoración al respecto, cómo cree que debería ser un esquema efectivo de Justicia Transicional?

Tiene que ver mi respuesta sobre este tema con lo dicho anteriormente. Ese es el marco. Es decir, se fue cambiando no la realidad sino la percepción de la misma, y a partir de ahí, como es lógico, en parte las convicciones fueron mutando, o sea el orden de los principios, también por la percepción que el sujeto político insurgente fue teniendo de sí mismo y de lo que hoy día se sintetiza como fortalezas, debilidades, amenazas y oportunidades. La amenaza era ir a la cárcel aislado, con la derrota encima, como sería en algo el caso de Abdullah Öcalan del PKK, o Abimael Guzmán de Sendero Luminoso. Condenados, sin alegar de cara a un público en un proceso de paz. La oportunidad en cambio era como lo que finalmente se ha dado, digamos con un Gustavo Petro o un Navarro Wolf, del M-19. Hacerse senador, hacer política dentro de las reglas del sistema, sin pasar por la cárcel. Jugar a las elecciones, aspirar a la presidencia, intentar cuajar una formación política de izquierda en la legalidad, etc.

En 2013 otro asesor jurídico y yo, con base en las propias ideas de las Farc y en enunciados nuestros, formulamos la necesidad de un sistema de justicia que debería acoger las definiciones más progresistas del derecho internacional, obviamente del derecho penal más avanzado, estudiando los alcances de la Corte Penal Internacional, de otros tribunales, experiencias diversas, en conjunción con la propia entidad de la rebelión, de la política que se afirmaba en valores de resistencia a la opresión, de soberanía, de impugnación a cánones dominantes, incluso armonizando esa propuesta con posibilidades que se daban en ese momento en la UNASUR o en la CELAC. Recuerdo tuvimos un par de reuniones con el secretario general de la UNASUR, Alí Rodríguez Araque, así como con varios embajadores en La Habana. Diseñamos una propuesta autónoma pero abierta, de cara a requerimientos tanto internacionales como del país, referidos a la verdad, a la justicia, a la reparación y la no repetición. Obviamente para ese momento las coordenadas de afirmación ética y política eran otras, tanto que se produjeron guiños y decisiones para explicar y explicarse. Comenzamos a desarrollar pasos para el reconocimiento de responsabilidades por diferentes hechos que nunca debieron suceder. En un viaje a Estados Unidos en un grupo consultor, contactamos a quienes esperaban por años explicaciones de qué pasó y por qué con sus familiares, víctimas de acciones de las Farc. Hicimos lo mismo en Colombia. Yo me reuní como asesor jurídico de las Farc con obispos del litoral Pacífico y luego con víctimas de Bojayá para tratar por primera vez este caso y otros, en la perspectiva de lo que luego ocurrió: pedir perdón y trabajar un proceso con ciertos compromisos. Se hizo después en La Habana. Y en la lista fueron señalándose otras demandas.

Cambia todo cuando lo que reina ya no es un proceso equilibrado de búsqueda de las dos partes de un nuevo y coherente sistema de justicia frente a hechos del conflicto, sino la imposición que una de ellas va haciendo, en este caso sutilmente el Estado, orientando a partir de sus premisas. Ya había sido aprobado el Marco Jurídico para la Paz, como reforma constitucional en el 2012, el cual fue fragmentado y puesto de bajo perfil, pero que sirvió como referente de arranque, con efectos simbólicos y discursivos, para partir de una posición estatal aparentemente hacia otra, poco a poco convergente con las Farc, que creyó en 2015 y 2016 que había logrado mover al Estado, cuando en realidad sólo ellas se estaban deslizando y comprometiendo con algo que les cambiaba la perspectiva. Al régimen no. Se pactó en septiembre de 2015, en una trampa de sugestión, que tenía que ver con la promesa mencionada de nueva institucionalidad, y en un ejercicio de aceleración y conminación, la hoy denominada “Justicia Especial para la Paz”, que en una sucesión de reformas constitucionales y legales, logra dos objetivo de alto valor para el sistema.

El primero: desvertebrar la rebelión no sólo materialmente llevando al desarme y la desmovilización, sino en la mente y los corazones de los que dejaban de ser insurgentes, que aceptaron renunciar a lo que en términos penales asumimos como delito político y su complejidad lógica, pues el Estado ganó ahí que se convalidara la criminalización de actos propios del alzamiento armado y tachar como crímenes amplias conexidades. Me explico: que acciones naturales de la rebelión se vean como crímenes, cuando no lo son si están en ese orden de coherencia y valores que definen ese derecho y sus límites ontológicos y éticos. Esto lleva a que el guerrillero o la guerrillera sea re-criminalizado/a en ese nuevo sistema especial de justicia. No ya con consecuencias personales o individuales, que se ocultarán o se notarán cada vez menos y cada vez menos entre más se suba en el rango de responsabilidades, cuando lo elemental es que la dirigencia las asuma, hipótesis ésta que veremos si se constata según el proceso político y sus blindajes. Las consecuencias a las que me refiero más, pues esto es más profundo, es el mensaje al mundo, a las luchas de los pueblos y para la historia: que levantarse contra la opresión es un crimen. Que sólo cabe hacerlo aceptando la extrema simplificación de la rebelión. Esto es algo repudiable.

Y el segundo efecto trascendental, entre varios fines logrados por el sistema, también bajo esa jurisdicción especial, es el refuerzo de la impunidad de los crímenes de Estado y de su lógica, pues las altas responsabilidades bajo esta justicia y sus reglas, nunca serán puestas al descubierto, no con ese modelo, ya que se desechó el imperativo de la cadena de mando, salvándose así tipos como Uribe Vélez, ministros y generales en la cúspide de esa jerarquía no sólo nominal sino funcional por adscripción más allá de lo normativo, o sea por conocimiento directo y omisión eficiente al cometerse cientos y cientos de crímenes de lesa humanidad y de guerra. Los llamados terceros civiles, como jefes del paramilitarismo en el empresariado o la política, igualmente están de plácemes. No serán tocados.

De dónde vienen las críticas de la extrema derecha. De ser precisamente extrema derecha. Hoy dispuesta a controvertir, por fundamentalismo, cualquier evidencia. Así como niega la eclosión medio ambiental o la usa para sus fines discursivos en su racionalidad económica, está resuelta a defender el negacionismo y la visión más radical del castigo penal, pero para los ex guerrilleros, a los que no quisiera ver participando en ningún espacio político legal, sino en la cárcel o muertos. Así mismo su posición sobre las responsabilidades de militares o policías, pues sabe que así como pasó en el sistema empleado en la etapa del reciclaje paramilitar, con la ley de “justicia y paz”, puede suceder con la “justicia especial para la paz”: algo de tanta barbarie, algo de esas estrategias, por tanto del volumen, se tendrá que conocer, así el régimen logre controlar las verdades cualitativas que afloren; es tanto el horror que finalmente una capa de eso se va a conocer. Pero es normal, con o sin este aparataje, por las luchas de las víctimas, por la abundante prueba de cargo contra algunos funcionarios o prácticas estatales, y por los pocos funcionarios que no la descartarán; no todos son corruptos o ineptos.

En cuanto a las críticas de la “izquierda”, diría poco. En realidad gran parte de ese espectro, por seguidismo, mediocridad o clara intención de una apuesta gaseosa por cansancio y fe política en una promesa de nueva institucionalidad y oportunidad de anclarse ahí, no hizo a tiempo sino tardía, tímida y de manera oportunista algunas observaciones, que debían haberse producido mucho antes, cuando esos acuerdos se estaban cociendo en secreto. Mucha gente se supone lúcida, instruida y comprometida, guardó silencio cómplice, para no entrar en desavenencias con la dinámica y la nueva visión de las Farc, que remedó lo que la izquierda española hizo en los años setenta y ochenta, validando con pragmatismo la transición del franquismo y la protección de sus herederos. Sólo gente como el Equipo Jurídico “Pueblos”, en un excelente documento de febrero de 2016, el padre Javier Giraldo y algún intelectual como Luis Jorge Garay, llamaron acá en Colombia a tiempo a estar alerta y señalaron que esos acuerdos de La Habana se encaminaban al refuerzo de la impunidad del orden establecido.

Y finalmente diría: justicia transicional es la del tránsito o transición real a una nueva y positiva situación. Hoy la nueva situación es la de una Colombia sin la insurgencia de las Farc. Con un pie en el lodazal institucional y el realismo de un país descompuesto. En todo lo otro sigue igual o peor. Otro modelo de justicia superior, es la que verdaderamente apunte a ser transformadora de esta inmundicia que nos circunda, por lo tanto la que devele las verdades más sustanciales, por ejemplo sobre el paramilitarismo y el direccionamiento histórico del terrorismo de Estado, sobre sus fuentes y alcances doctrinales, acerca de la concepción de seguridad que ha imperado, que haga justicia con el reconocimiento de esas verdades, que repare con visión de integridad a las víctimas renunciando a las estrategias de victimización o persecución de las luchas sociales, y construyendo reales garantías de depuración y no repetición. Nada serio de eso se ha dado. Ni pienso, con base en lo objetivo a mano, que pueda darse; no con las pautas establecidas o instituidas. Tendrá que ser otro proceso instituyente el que las defina y eche a andar.

3. El concepto "derecho a la rebelión" que usted fundamenta jurídicamente es sostenido por el ELN, en cambio FARC optó por una vía más pragmática de negociación. ¿Reside allí una diferencia conceptual que permitió llegar a buen puerto al proceso de La Habana, y que explica por qué en Quito el diálogo no ha encontrado mayores avances?

En teoría hablamos de un concepto que por los procesos históricos tiende a ser universalizable, es decir la rebelión como hecho complejo, y su configuración como derecho, ha estado presente no sólo en la propia constitución e identidad cultural y política de los pueblos y en la diversidad de las sociedades, sino que, más en el fondo, corresponde a las dinámicas de desarrollo y luchas como especie que sobrevive contra circunstancias y causas opresoras, o sea a forcejeos que subyacen a nuestra condición humana actual. Como pasa hoy día y pasará frente a la destrucción de las fuentes de vida a nivel planetario. En ese sentido, no hay un solo ser humano que haya escapado a la fuerza de procesos liberadores. Hasta Trump es heredero de la revolución americana de independencia que labró Washington. Y también la posibilidad de sobrevivencia está y estará ligada a la capacidad de resistir a la lógica depredadora global. Así que la fundamentación de la rebelión está relacionada con la conciencia que construimos sobre cómo son y cómo pueden cambiar las estructuras de injusticia que afronta un pueblo o un conjunto social. Se basa en la demostración objetiva de cómo es preciso combatir ese orden dominante injusto que por sí mismo no cambia, un orden urgente de ser interferido, por la muerte que genera para amplios sectores o incluso para mayorías que ven menguada su existencia, y hacerlo tiene que ver con la capacidad de impugnar esa situación en nombre de valores superiores a los del sistema. Hay pues una razón en la dimensión subjetiva, en la entidad moral del rebelde. Esa perspectiva jurídica, política y ética es la de la rebelión como derecho y obligación.

Es cierto: las Farc optó por una vía pragmática de negociación, sin que esa realidad social y política haya comenzado a cambiar positivamente. Es lo dramático, o más bien la tragedia. Finalizó su ejercicio de un derecho, como es la rebelión, aceptando una trama jurídica institucional y sus rúbricas. No se trataba de la “revolución por decreto”, por supuesto. Nadie inteligente esperaba eso. Pero sí que tantas décadas de lucha y de dolor causado en la confrontación, por ejemplo al desatar el Estado la guerra sucia, hubiesen tenido un mínimo sentido de refutación del orden vigente, y no su convalidación moral, como se hizo; que parte de esas fuerzas acumuladas y encarnadas en diferentes planos y movimientos populares, sus planes de vida, sus mandatos, hubiesen tenido expresión mínimamente instituyente; que toda esa evidencia científica, objetiva, verificable, respecto de la descomposición del Establecimiento, del poder mafioso, del empobrecimiento, del saqueo, y de cómo somos un país miserable y servil, hubiesen tenido sentido exigiendo los rebeldes de las Farc el cumplimiento de unos mínimos creíbles y de reformas necesarias o básicas, sin conformarse con pactos volátiles, además recortados, que sólo les garantizan a sus dirigentes ciertas prebendas de participación política y raquíticos proyectos productivos.

Todo esto lo digo sin desconocer que su bandera o discurso es la defensa del cambio social, como está claro lo siguen sosteniendo. De eso no hay duda. Pero ya sin tener medios de coerción, de resistencia, de defensa, y de construcción de otras realidades sociales como insurgencia en una confrontación que decidieron abandonar; para emplazar a su oponente a cumplimientos deben acudir a la legalidad que éste les presta. El Establecimiento, las multinacionales, el gran capital, las elites, los grupos de poder, valoran este proceso de pacificación de Santos y su inteligencia, por haber sido el logro de una paz barata, que no supone transferencias o cesiones de poder real, culturalmente la instauración de una paz que he dado en llamar en un artículo “paz McDonald´s, negativa y señorial”. Negativa, al decir del noruego Johan Galtung, significa que nos referimos a la terminación del conflicto, en medio de la violencia estructural, no a la paz basada en la redistribución de riqueza y de las oportunidades de vida digna. Erich Fromm, Albert Camus y otros humanistas del pasado siglo dieron valor a la paz, pero señalando la necesidad de procesos de emancipación; un humanismo social al que la rebelión alimenta con sus valores, y una rebelión que debe orientarse por el humanismo social que invoca y conlleva límites.

La rebelión y su fundamento jurídico tienen una base inteligible, comprensible por cualquier ser humano sencillo que ve la injusticia y se indigna por lo que mira. Unos actúan porque ejercen un derecho humano; se ven obligados moralmente a ello. Otros nos quedamos contemplando el cuadro. De ahí que predicar el fin de la rebelión, el ocaso de las guerrillas, sin ver la realidad misma, la persecución y la opresión, ondear éxitos como el desarme y la desmovilización de las Farc sin hablar de la guerra sucia, y del incremento de la corrupción y el pillaje, es una posición, pero no es humanismo social. Decir que el ELN debe parar su lucha basado en promesas, como si fuera cerrar un libro de García Márquez, que fue lo que dijo a finales de marzo de este 2018 el señor Tom Koenigs, enviado especial de Alemania para la paz de Colombia, abogando para que el ELN se desmovilice siguiendo el ejemplo de las Farc, eso es proponer un paso que puede ser suicida. No se refiere él al terrorismo de Estado, a la cadena mafiosa que detenta estructuras de poder; no. Se refiere a cómo una de las partes debe renunciar, y no a la otra. Afirmó: “el Eln debe darse el espacio para hacer el cambio a la política pacífica”. Cuando lo correcto éticamente es otra proposición: el régimen debe dar espacio para hacer el cambio a la política pacífica.

Entre los valores de la rebelión está la propia idea de finitud. La guerra no puede durar siempre. No debe prolongarse sin necesidad. Pero no depende de ponerle fecha como a una caja de medicinas. Será perecedera cuando los objetivos básicos se vayan logrando. Y una de las vías es la negociada, el diálogo para concertar cambios. La resistencia a los nazis tenía que ver con la propia intensidad de la agresión que su maquinaria de ocupación y barbarie suponía. Si una acción violenta causal cambia, la respuesta a esa violencia debe cambiar. Si el Establecimiento colombiano tiene voluntad de mínimos cambios democráticos, la razón de ser de la lucha armada de resistencia o rebelde se diluye. Si el régimen no transforma parte de esa realidad que está en sus manos, fundamenta que los de abajo ejerzan un derecho humano y de los pueblos.

Veo hasta ahora en Quito que el ELN persiste en su fundamento de la rebelión, siendo el ejercicio de un derecho colectivo y personal. Pero no lo ha ejercido nunca ni lo piensa continuar desarrollando de cualquier manera. Hay una pulsión humanista, una política y una eticidad con la que por lo general actúan sus unidades, que le define al ELN esa necesidad de cumplir unos límites, de una autocontención y disciplina, que corresponden a los requerimientos del derecho internacional humanitario, de acuerdo a su propia juridicidad y compromisos con las clases populares. Y creo no es negarse a lo que sigue insistiendo: que las conversaciones deben construir un pacto de paz transformadora; no renuncia a buscar la salida política negociada al conflicto.

Antes de cerrar esta respuesta, a modo personal debo subrayar cómo por inercia, por el peso de diferentes factores, en Colombia falta fundamentar con coherencia que la rebelión es un derecho, y explicarlo, en las condiciones de guerra irregular popular, de guerrillas, de resistencia. Y cómo tendrá que ver con las posibilidades de vida y de bienes comunes, de comunidades y territorios, en los próximos lustros, si no llegamos a un acuerdo nacional de transformaciones básicas. Antes teníamos los ejemplos de grandes juristas de altura, como Eduardo Umaña Luna, Eduardo Umaña Mendoza, compañero y maestro a quien hace 20 años asesinó el Estado colombiano. Hoy está la voz y obra del padre Javier Giraldo, quien fundamenta y estudia la realidad de la rebelión. Y unos pocos o pocas juristas insobornables, que no han caído en las lógicas del silencio, de la compra venta de conciencias que ronda en Ongs y otros espacios. Es preciso en Colombia recobrar la lucidez de la necesidad de que la rebelión sea reconstruida y no vapuleada con las exigencias de la conciencia de lo público y del bienestar general, y que se reconozca la posición del beligerante, del insurgente, del rebelde, como interlocutor válido, sujeto político en la redefinición de un humanismo social para la defensa de la vida en tiempos en los que nosotras y nosotros tenemos la responsabilidad de preservar sistemas de vida colectiva ante la destrucción planetaria que sobre todo golpea a los más empobrecidos.

4. ¿Qué valoración general tiene usted como jurista, en función de su experiencia internacional, de los procesos de negociación con ambas insurgencias llevados a cabo durante los últimos 8 años?

Creo sinceramente que debemos respetar con ahínco el derecho de las Farc de pasar a ser una guerrilla a ser una formación política legal e intentar hacer política abierta en medio de esta putrefacción del sistema. Ya veremos en unos años su respuesta a los desafíos conocidos. Si en la balanza histórica, en aplicación de la justicia especial que pactaron, defendieron el derecho a la rebelión como derecho humano, si lo ayudaron a destruir, si lograron develar las verdades esenciales del terrorismo de Estado y a sus máximos responsables, o si por el contrario se les devolvió como arma política, teniendo que responder penalmente en estrados judiciales que los dirigentes de las Farc ayudaron a diseñar y a los que reconocieron autoridad, concediendo validez a un sistema de justicia, anidado en la podrida institucionalidad dominante.

Es cierto que el DDR, el desarme, la desmovilización y la reinserción, son un éxito. Esto se celebra. Me imagino los discutirán las elites en sus clubes sociales. Seguro brindarán por el éxito de desarmar, desmovilizar y reinsertar a la guerrilla de las Farc, en su momento la más poderosa del continente, sin haber hecho ellos, esas castas, como Establishment, ninguna reforma seria y con proyección al servicio de los sectores populares, imbuidos muchos millones de personas en la supervivencia, en la escogencia de los canales de la televisión que les distrae, cómo estirar los créditos o conseguir un trabajo para alcanzar lo básico. Ha sido, insisto, una paz barata para el régimen. Y en términos sociológicos, para el pueblo, un resultado alienante.

Mientras los de arriba hacen negocios en zonas ya liberadas de la amenaza de las Farc, el proceso de paz no le ha impactado cultural o significativamente la vida a la gente empobrecida que está sometida a unas estructuras de violencia por las que votan cada cuatro años en las urnas, sabiendo que se presentan como candidatos muchos ejemplares de verdaderas asociaciones de malhechores. Sí ha dado tranquilidad esa pacificación relativa a algunas franjas por la disminución clara de los niveles de violencia, ante todo en el campo, donde en todo caso sigue el statu quo en sus ramificaciones matando líderes sociales, a decenas, así como a ex guerrilleros de las Farc y a familiares de ex insurgentes, pues el régimen continúa amenazando comunidades y amedrantando a todo aquel que sea sospechoso u ose oponerse a circuitos más extensos o locales atravesados por la lógica de la acumulación de capital, ya sea legal o ilegal, como el narcotráfico.

El ELN propone desde hace más de veinticinco años un proceso de creación de consensos nacionales desde la participación abierta, plural, diversa, vinculante, incluyente, resolutiva respecto de las reformas necesarias, las básicas de la ciudadanía real, o sea las que atañen a la democratización que pueda defenderse desde el sentido común. Recuerdo cómo en Alemania hace 20 años, donde estuve participando, el ELN propuso en Maguncia que el país se abriera a una Convención Nacional. De ahí su apuesta hoy de Gran Diálogo Nacional que reconozca y vehicule todos los sectores, a los de abajo, las voces sociales, los territorios, en un anclaje que no es institucional y de sumisión pragmática como lo han sido otros procesos, sino de implementación o compromisos vivos, activos, verificables, duraderos, con mecanismos de exigibilidad o cumplimiento, ya mismo, no remitidos a un futuro sin garantías. Es decir, demostrando el régimen que sí abandona la exclusión y la violencia, o sea que no va a perseguir a quienes se levantan para impulsar mandatos sociales.

Al tiempo el ELN, sin desdeñar en absoluto, sino dando total valor y actualidad a la perspectiva de los diálogos para esos consensos, propone la humanización del conflicto, la regulación de las fuerzas contendientes, que se respeten los derechos de la población no combatiente, y está dispuesto a llegar a acuerdos tanto con el adversario como con las comunidades o pueblos en territorios que viven afectaciones por el enfrentamiento armado. También a pactar planes de vida que brinden mejores condiciones y no descompongan más los tejidos sociales.

Este camino constituye un derrotero bien distinto al que siguió las Farc, que no tomó muchas veces en cuenta exigencias del derecho humanitario o que accidentalmente se implicó por acción de algunos en actividades que tienen luego un coste en la credibilidad política y ética. Que terminan creando una cultura no distinta a la del orden dominante. Esto determina con qué fortalezas o con qué debilidades se llega a un proceso de diálogos y de negociación, y por lo tanto con qué expedientes puede ser chantajeado un grupo político.

Las Farc, hoy como partido, y el ELN, sin dejar de ser insurgencia, tienen futuro en sus respectivos procesos de re-fundación histórica si logran articularse al torrente de demandas sociales y promoverse con sus identidades y aperturas por la defensa de la vida concreta de grandes mayorías que para la supervivencia deben movilizarse. Ahí la negociación con una, las Farc, que se desmovilizó, enseñará qué estuvo mal, y de qué debe aprenderse, y servirá para entender el intento de salida con la otra, con el ELN, que pide en su propuesta razonable que el Estado cumpla lo que firma, haga honor a la palabra empeñada, que sea el que se reinserte por definición en las necesidades de democratización y paz transformadora. No tiene que ser siempre que la oposición rebelde ceda ahora y que el régimen prometa que lo hará después. No. La clave está en que sea procesual esa dinámica de obligaciones, y no formal e ilusoria la obligación estatal. Que lo que se pacte se cumpla en forma sincrónica, con garantías reales. Así, si el Estado falla, si el régimen se burla, la otra parte tiene derecho a tomar otra vía y a tener medios legítimos para exhortar a las elites y a sus cuerpos armados a que cumplan. O a desarrollar alternativas.

Ojalá la confrontación no sea la senda de Colombia en el próximo medio siglo. Ya no hay tiempo para equivocarse. Entre otras razones por exigencias que devienen de la propia destrucción medio ambiental y de nuestra situación existencial y de capacidad como género humano para construir un buen vivir como lo formulan los pueblos en lucha, que es no una idea caprichosa sino de resistencia y conservación colectiva. Por eso no sólo debe exigirse la finitud en la dimensión utópica de la rebelión. No. Lo que hay que hacer es instar enérgicamente a los de arriba a que cedan en sus estructuras de poder y codicia. Lo decía Camilo Torres Restrepo sobre la necesidad de que esos grupos acostumbrados a su inmunidad e impunidad, definan cómo van a realizarse los cambios. No puede valer que ellos, los ahítos que decía Camus, a sus anchas no tengan límites ni restricción de medios. Y millones de seres sean despojados de condiciones de una vida digna.

Carlos Alberto Ruiz Socha es Doctor en Derecho, autor de “La rebelión de los límites” y numerosos ensayos, actual asesor jurídico del ELN en el proceso de conversaciones de paz con el gobierno de Juan Manuel Santos.

Por Alberto Pinzón Sánchez

Es, como se ve, un inventario de "contextualización" de la situación actual del histórico conflicto social armado colombiano visto desde un punto de vista geoestratégico, el que ha sido poco desarrollado en los análisis generales realizados hasta ahora sobre Colombia, los que han privilegiado un abundantísimo análisis Local (microscopio) que han menospreciado el determinante análisis Global (telescopio)

Lo primero que hay que decir es que el actual conflicto colombiano enmascarado desde sus inicios como un conflicto ideológico de la guerra fría contra el comunismo, se enraíza profundamente en la excepcional situación geoestratégica que ocupa Colombia en el continente americano, y en la medida que sus clases dominantes (oligarquía) se han trasnacionalizado, se puede decir sin lugar a equívocos que en la actualidad es un conflicto persistente, parte ya de la conflictividad Global.   

1-  Colombia es una esquina privilegiada en Suramérica, con acceso a dos mares, el Caribe y el océano Pacifico, y a través de estas vías de agua con los innumerables países que tienen costas en ellos. Tiene 3 cordilleras con dos muy fértiles valles interandinos donde se concentran las principales ciudades colombianas y por ende es parte de la importante Región llamada "Andina". Tiene además una importante porción en la "llanura del Orinoco" es decir en el exuberante reservorio geológico llamado "escudo de la Guayana". Además, posee una importante porción de la selva amazónica con acceso a los ríos que confluyen en el mar interior amazónico. Y algo más excepcional, a través del rio Putumayo y de la "garganta geológica" (angostamiento y disminución de la altitud que tiene la cordillera de los Andes en la frontera de Colombia con Ecuador) en el trayecto carreteable en ambos países entre Puerto Asís (Nueva Loja) a Tumaco (San Lorenzo), existe ya una fluida y activa comunicación de la Región Amazónica con los puertos del océano Pacífico. No fue por azar que el archiconocido Plan Colombia en sus primeras versiones de 1997, convirtiera esta zona geográfica en un objetivo militar prioritario.

2- Esta posición "esquinera" de Colombia ha actuado como un determinante en los planes geoestratégicos de quienes si tienen una mirada Global y continental de sus intereses. Y es la razón por la cual el gobierno y el US Army hayan establecido 7 grandes bases militares en la geografía colombiana (las que están activas a pesar de los procesos de paz en curso) y que el gobierno estadounidense tenga actualmente cerca de mil (1.000) militares además de 800 "contratistas privados" que asesoran a la cúpula de ejército de Colombia, el  que como se sabe, tiene medio millón de hombres/arma, consume el 6% del PIB de todos los colombianos y para el 2018 tenga asignado un presupuesto de 12,5 billones de pesos. Explica también por qué Colombia sigue siendo el tercer receptor de ayuda militar del gobierno de los EEUU, después de Israel y Egipto.

3-Así mismo ilustra el por qué el Estado colombiano sea el UNICO país de América que tenga un "acuerdo de seguridad e información" con la OTAN, firmado el 25 de junio de 2013 y ratificado el 12 de agosto de 1014 por el corrupto parlamento colombiano con 81 votos a favor. Es decir que "constitucionalmente" está vigente y en su fase de implementación secreta.

4- También nos sirve para aclarar por qué a partir de 1964/65, cuando se da la agresión militar "anticomunista" contra las regiones de Marquetalia-Pato (que da origen a las Farc-EP) Carare-Opón (al ELN) y alto Sinú-San Jorge (al EPL), se selló la alianza frente nacionalista de clases dominantes para conformar en la supra estructura de la sociedad colombiana un envoltorio jurídico político militar e ideológico en la forma de un Bloque de Poder dominante, cuya característica, persistente hasta hoy día, es la Contrainsurgencia (BPCi)     

¿Pero, qué intereses protege toda esta panoplia?

4- Veamos algunos datos: Colombia es el MAYOR productor de Carbón de Suramérica. Es el TERCER productor de petróleo suramericano después de Venezuela y Brasil. Es el CUARTO productor mundial de oro. Es un importante productor mundial de Platino, Tungsteno, Uranio y del nuevo "oro pardo" para la electrónica o Coltán (la explotación minera actualmente dispone "formalmente" en Colombia de un millón de hectáreas de tierra). Así mismo, debido a su ilimitada "bio diversidad" vegetal, animal y humana, es una fuente inagotable de recursos para la floreciente y próspera "industria genética".

5- Igualmente, en Colombia, debido al histórico e insoluble problema de la desigual distribución y al DESPOJO NARCOPARAMILITAR de la tierra: Primero, se convirtió (a partir de la década de los 70 del siglo pasado) no solo en cultivador de coca sino en exportador de cocaína, a tal punto que hoy después del Acuerdo de paz de la Habana y según datos de la DEA, la superficie de sembrados de coca pasa de las 200 mil hectáreas, razón que ha llevado al actual gobierno estadounidense de Trump a reactivar agresivamente su "guerra contra las drogas", y ha hecho decir al General José A Mejía comandante de las FFMM de Colombia (20. 04. 2018) que "mientras exista el cultivo de coca no habrá paz en Colombia" (1). Y segundo, la feraz tierra colombiana también se ha convertido en un apetecido recurso natural para los llamados AGRONEGOCIOS MASIVOS, tales como la palma aceitera, la caña de azúcar, banano, cacao, maderas, etc.

Asistimos a la transformación del llamado "conflicto interno" de Colombia:

El anterior conflicto que tuvo como origen la lucha de masas contra el latifundio atrasado y premoderno articulado con el capitalismo en proceso de desarrollo y transnacionalización; hoy ha sido rebasado por una combinación explosiva de "intereses Globales" contradictorios, generados por el desarrollo socio económico y político de la sociedad colombiana: 1) Tierra. 2) Coca-cocaína. 3) Extractivismo minero energético. 4) Bio diversidad. 5) Contrainsurgencia. 

6- Pero no es todo; a lo anterior podemos agregar los inmensos intereses económicos Globales que a partir del Acuerdo de paz de la Habana han entrado a potenciar la contradicción Global/Local en Colombia, generando una verdadera danza de los millones y fortaleciendo aún más al dios Atlas de la corrupción, quien hoy lleva sobre sus hombros a la sociedad colombiana:

 El presidente Santos, quien no es como se ha querido mostrar un traidor a su clase, ni a nadie, sino un pérfido ludópata servidor de su clase social transnacional (2), sabiendo lo exhaustas que se hallaban las arcas públicas supo ilusionar la codicia de la llamada comunidad financiera mundial, vendiéndole la oportunidad de negocios, prestamos, donaciones, e inversiones que se irían a generar en el país con la firma del Acuerdo de paz con la guerrilla de las Farc-EP.

Fue así como para tal efecto creó en 2014 el frondoso ministerio del post conflicto, poniendo en su dirección un año después, al conocido Liberal Contrainsurgente Rafael Pardo, ministro de defensa de Cesar Gaviria, quien, en vísperas de la Constituyente de diciembre/1990 ordenó el bombardeo al secretariado de las Farc-EP en Casa Verde; reforzándolo con su alter ego Eduardo Díaz, gerente de la caja menor del presidente Samper durante el proceso 8.000. Su eficiencia burocrática les ha permitido obtener "fondos para el post conflicto de Colombia" por un monto de algo más de tres mil (3.000) millones de US dólares, en el cual, además de los fondos de EEUU para el Plan Colombia participan con diferentes prestamos, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el Banco Europeo, Banco interamericano de Desarrollo (Colombia sostenible) el fondo de la ONU para el postconflicto de Colombia y, la llamada Cooperación Internacional. Un desglose preciso de todos estos montos sería de gran utilidad.

 Pero la burbuja duró poco. El 04 de abril pasado como una aclaración de porqué los recursos para implementar el Acuerdo de la Habana no llegaban a su destino, estalló otro escándalo sobre la corrupción en los "fondos para la paz" por una cifra cercana a los 11 mil millones de pesos (lo escribo en letras porque resulta imposible escribir todos esos ceros) al extremo de que se habla de "un cartel para los dineros de la paz "(3) Complementado con otro desfalco paralelo por 20 mil millones de pesos en los fondos de las FFMM (4)

7- Si a lo anterior se agregan los preocupantes datos sobre las disidencias y la guachificación de las Farc. El fusilamiento "sistemático" de 400 líderes sociales y de 56 desmovilizados de las Farc-EP junto con algunos de sus familiares. La situación "de orden público" que el Estado colombiano no ha podido controlar como lo sucedido en las zonas fronterizas de Venezuela o en el Ecuador (que motivaron la expulsión de este país de la mesa de diálogos Estado colombiano-ELN). La sujeción total de la Fiscalía de NH Martínez a la justicia estadounidense para usar políticamente el garrote neocolonial de la extradición contra el proceso de paz con el montaje contra Santrich, uno de los arquitectos del Acuerdo de la Habana. Así como los inciertos pronósticos electorales para las elecciones presidenciales del 27 de mayo próximo, donde muy posiblemente gane el candidato del programa para hacer trizas el Acuerdo de la Habana, resulta realista ver cómo el proceso de paz de Colombia va convirtiéndose (una vez más) en un proceso fallido y cómo, el haber cambiado armas por curules privilegiadas y no armas por cambios estructurales en la sociedad, amenazan un nuevo ciclo de violencia difusa, caótica y talvez más deletérea que las sufridas hasta ahora, frente a lo cual ya no es posible pasar desapercibido.  

Fuente Imagen Internet: Pardo Rueda, Eduardo Díaz y Pastor Alape.

Notas:

(1) http://www.wradio.com.co/noticias/actualidad/mientras-exista-el-cultivo-de-coca-no-habra-una-paz-estable-general-alberto-jose-mejia/20180420/nota/3739918.aspx

(2) Según el libro "Santos el Jugador, política, traición y lealtad" del filósofo Jorge Andrés Hernández. Ediciones B Colombia. Bogota.2014 

(3) https://www.lafm.com.co/judicial/cartel-de-la-paz-tres-escandalos-afrontan-los-dineros-entregados-para-el-posconflicto/

(4) https://www.laopinion.com.co/colombia/12-militares-estarian-implicados-en-escandalo-de-corrupcion-en-ffmm-152899#OP

Por: Tony López R. (*)

Este 3  de mayo se celebró el día Mundial de la Libertad de Prensa, fecha  dedicada a una profesión  digna y profundamente humana.  La Libertad de Prensa es un derecho de todos y  una  gran responsabilidad del periodista  cuando la trasmite,  porque  debe ser   objetiva, veraz, profunda, investigativa y oportuna, para que tenga no solo el carácter informativo sino también educador.

Cuando el periodista matiza y manipula la información, sea por razones políticas, sociales o económicas, está faltando a la ética profesional y se convierte en un mercenario de  la pluma, del micrófono o de las cámaras. Lamentablemente la Libertad de Prensa y los actuales medios masivos de la información, en nuestra región, han perdido esa ética y esa razón de informar objetivamente, porque la mayoría de dichos medios está en poder de las grandes trasnacionales de la información y sus propietarios son acaudalados  oligarcas cuyo objetivo es defender el modelo económico y político de su preferencia y usar el medio informativo del cual es propietario para denigrar a sus adversarios políticos, sociales y empresariales.

Dolorosamente los periodistas que trabajan en esos medios, son también víctimas, pues los editores y jefes de redacción y directores son los que determinan que se publica y que no, o que se publica y lleva una mezcla de verdad y otra de falsedades. La línea editorial siempre llevará  el sello político de preferencia del propietario del respectivo medio,  esa es la práctica periodística de los principales medios en América Latina, así el grupo Clarín y  La Nación en Argentina, el Mercurio, la Segunda y Tercera en Chile,  O Globo en Brasil, El Comercio en Ecuador,  El Tiempo y El Espectador  en Colombia, El Nacional, Universal y Últimas Noticias  de Venezuela, La Prensa en Nicaragua, responden a esos intereses y algunos a lo que le dictan desde Estado Unidos. Trazan la pauta política y siembran su matriz de opinión.

Todos esos diarios y medios radiales y televisivos, responden a la política editorial en defensa del modelo neoliberal y deforman  la información que proviene de los sectores que  consideran  atentan contra sus intereses económicos y políticos, pero más grave aún, abiertamente, desarrollan negativas campañas contra los gobiernos  de marcada tendencia progresista, revolucionaria y de izquierda, que consideran enemigos, es a esas campañas mediáticas, a la que ellos llaman Libertad de Expresión.

Es muy significativo como el tema de Libertad de Expresión se utiliza para satanizar a los gobiernos que consideran enemigos. Hay varios casos típicos de esa enajenada campaña, en Venezuela los medios opositores descargan su campaña mediática contra la Revolución Bolivariana y el gobierno bolivariano no toma ninguna medida legal en su contra, pudiéndolo hacer y sin embargo el slogan de esa oposición y de los medios regionales, incluyendo los de Miami acusan al gobierno venezolano de cercenar la Libertad de Expresión. Así sucedió contra los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner en Argentina,  Lula y Dilma en Brasil, Rafael Correa en Ecuador, Evo Morales en Bolivia y todo lo que pueda oler a candidatos progresistas o de izquierda, como está sucediendo hoy en Colombia contra el candidato Gustavo Petro y la campaña de Televisa en México contra Andrés López Obrador.

Entonces, ¿a  cuál  Libertad de Expresión se refieren esos medios?, es evidente que el propósito es imponer una matriz de opinión y convertirla en una consigna política que penetre en el pensamiento de la opinión pública y un elemento  a defender  porque la Libertad de Expresión es una acción importante de la "democracia" y  que al violarla convierte a ese Gobierno en una dictadura. Esa es en realidad la esencia de porque esos medios elevan tanto esa consigna y  la asocian a la defensa de los Derechos Humanos, y en nombre de ella, se han llevado acabo intervenciones militares en nuestros países y se excomulga a los gobiernos progresistas y revolucionarios arriba mencionados.

Sea este artículo  un sentido homenaje aquellos periodistas y colegas que fueron asesinados en cumplimiento de su deber como comunicadores públicos  y que honrando  su profesión denunciaron los abusos, la discriminación y exclusión social de un sistema y modelo   económico, político y social que ha llevado a nuestra América Latina  a un  grave  estado de insalubridad, analfabetismo, miseria, corrupción, narcotráfico y males que tienen  hundido en la pobreza extrema  a millones de habitantes de nuestro Continente.  De ese crimen silencioso y brutal no hablan esos medios que dicen defender La Libertad de Expresión.

(*)  Periodista, politólogo y analista internacional.

      La Habana 3 de mayo del 2018. 

Por: Tony López R. (*)

Este 3  de mayo se celebró el día Mundial de la Libertad de Prensa, fecha  dedicada a una profesión  digna y profundamente humana.  La Libertad de Prensa es un derecho de todos y  una  gran responsabilidad del periodista  cuando la trasmite,  porque  debe ser   objetiva, veraz, profunda, investigativa y oportuna, para que tenga no solo el carácter informativo sino también educador.

Cuando el periodista matiza y manipula la información, sea por razones políticas, sociales o económicas, está faltando a la ética profesional y se convierte en un mercenario de  la pluma, del micrófono o de las cámaras. Lamentablemente la Libertad de Prensa y los actuales medios masivos de la información, en nuestra región, han perdido esa ética y esa razón de informar objetivamente, porque la mayoría de dichos medios está en poder de las grandes trasnacionales de la información y sus propietarios son acaudalados  oligarcas cuyo objetivo es defender el modelo económico y político de su preferencia y usar el medio informativo del cual es propietario para denigrar a sus adversarios políticos, sociales y empresariales.

Dolorosamente los periodistas que trabajan en esos medios, son también víctimas, pues los editores y jefes de redacción y directores son los que determinan que se publica y que no, o que se publica y lleva una mezcla de verdad y otra de falsedades. La línea editorial siempre llevará  el sello político de preferencia del propietario del respectivo medio,  esa es la práctica periodística de los principales medios en América Latina, así el grupo Clarín y  La Nación en Argentina, el Mercurio, la Segunda y Tercera en Chile,  O Globo en Brasil, El Comercio en Ecuador,  El Tiempo y El Espectador  en Colombia, El Nacional, Universal y Últimas Noticias  de Venezuela, La Prensa en Nicaragua, responden a esos intereses y algunos a lo que le dictan desde Estado Unidos. Trazan la pauta política y siembran su matriz de opinión.

Todos esos diarios y medios radiales y televisivos, responden a la política editorial en defensa del modelo neoliberal y deforman  la información que proviene de los sectores que  consideran  atentan contra sus intereses económicos y políticos, pero más grave aún, abiertamente, desarrollan negativas campañas contra los gobiernos  de marcada tendencia progresista, revolucionaria y de izquierda, que consideran enemigos, es a esas campañas mediáticas, a la que ellos llaman Libertad de Expresión.

Es muy significativo como el tema de Libertad de Expresión se utiliza para satanizar a los gobiernos que consideran enemigos. Hay varios casos típicos de esa enajenada campaña, en Venezuela los medios opositores descargan su campaña mediática contra la Revolución Bolivariana y el gobierno bolivariano no toma ninguna medida legal en su contra, pudiéndolo hacer y sin embargo el slogan de esa oposición y de los medios regionales, incluyendo los de Miami acusan al gobierno venezolano de cercenar la Libertad de Expresión. Así sucedió contra los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner en Argentina,  Lula y Dilma en Brasil, Rafael Correa en Ecuador, Evo Morales en Bolivia y todo lo que pueda oler a candidatos progresistas o de izquierda, como está sucediendo hoy en Colombia contra el candidato Gustavo Petro y la campaña de Televisa en México contra Andrés López Obrador.

Entonces, ¿a  cuál  Libertad de Expresión se refieren esos medios?, es evidente que el propósito es imponer una matriz de opinión y convertirla en una consigna política que penetre en el pensamiento de la opinión pública y un elemento  a defender  porque la Libertad de Expresión es una acción importante de la "democracia" y  que al violarla convierte a ese Gobierno en una dictadura. Esa es en realidad la esencia de porque esos medios elevan tanto esa consigna y  la asocian a la defensa de los Derechos Humanos, y en nombre de ella, se han llevado acabo intervenciones militares en nuestros países y se excomulga a los gobiernos progresistas y revolucionarios arriba mencionados.

Sea este artículo  un sentido homenaje aquellos periodistas y colegas que fueron asesinados en cumplimiento de su deber como comunicadores públicos  y que honrando  su profesión denunciaron los abusos, la discriminación y exclusión social de un sistema y modelo   económico, político y social que ha llevado a nuestra América Latina  a un  grave  estado de insalubridad, analfabetismo, miseria, corrupción, narcotráfico y males que tienen  hundido en la pobreza extrema  a millones de habitantes de nuestro Continente.  De ese crimen silencioso y brutal no hablan esos medios que dicen defender La Libertad de Expresión.

(*)  Periodista, politólogo y analista internacional.

      La Habana 3 de mayo del 2018. 


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