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Opinion

Por Alberto Pinzón Sánchez 

El Bloque de Poder Contrainsurgente Dominante (BPCi) como dueño absoluto del aparato Estatal ha logrado un gran triunfo, aunque momentáneo:  NO implementar el acuerdo de paz firmado hace un año entre el Estado y la guerrilla de las Farc-EP, con el oscuro propósito de  ocultar así la crisis económica, fiscal y de podredumbre institucional que hacían imposible la implementación de lo acordado; convirtiendo las reformas estructurales y supra estructurales de la sociedad colombiana que se pactaron (incluidos los retazos de la Justicia Transicional) en un desarme y desestructuración de las Farc, a cambio de una extraña participación electoral en las próximas elecciones del 2018, que como bien lo dijo uno de sus candidatos electorales; “van a convertir 52 años de lucha, en Votos”. 

La implementación del acuerdo con las reformas pactadas, así como la crisis de la sociedad han quedado tapadas bajo la alfombra o cobertura de las próximas elecciones presidenciales, que irán a decidir la suerte de libro, que le costó al pueblo colombiano:

Más de 52 años de guerra contrainsurgente. Ocho millones de víctimas (sin incluir a los millones de exiliados y expulsados del país y re victimizados en la operación Europa del dúo AUV- Santos, y que no se incluyeron en el acuerdo). Más de un millón de muertos. 200 mil desaparecidos. Dos mil masacres. TRES MIL CRIMENES DE GUERRA llamados por Santos “Falsos Positivos que no prescriben a pesar de la JEP”. Tres mil fosas comunes. 6 millones de hectáreas de la mejor tierra de Colombia expropiada a campesinos y comunidades étnicas. Cerca de 500 políticos vinculados con el Narco-Paramilitarismo. Más de mil militares enjuiciados y encarcelados. Más de 200 funcionarios civiles enjuiciados, etc.  

Todo esto y mucho más ha quedado tapado por el carnaval electoral orgiástico que ha comenzado con las mil y una profecías, augurios, opiniones formadoras de opinión, encuestas, entrevistas, que vaticinarán el triunfo de quien ha sido YA seleccionado por el “empresariado nacional” para que continúe con ESA SI, IMPLEMENTACIÓN Y PROFUNDIZACIÓN DEL PROGRAMA NEOLIBERAL EN CURSO EN COLOMBIA.  

Es claro que el próximo 7 de agosto 2018, se posesionará un nuevo presidente de Colombia. Entonces, quien resulte “elegido” por la contrainsurgencia mediática y política, tendrá el dolor de cabeza y la sequía de la resaca, o guayabo, que le producirá la realidad que le han dejado.

Pero no es todo. Su cefalea y su polidipsia o sequía aumentarán cuando compruebe que aquel corolario de las ciencias sociales establecido por K Marx sobre la lucha de clases seguirá su curso inexorable en la sociedad colombiana, a pesar del cruel genocidio social “preventivo” conque hoy la contrainsurgencia del régimen, con la anuencia del presidente Santos, desangra gota a gota, al movimiento social para desarticularlo, o si puede abortarlo. 

 Se encontrará que: La “War on Drugs” o guerra contra las drogas ha entrado en la nueva fase de “mexicanización”.  Que la salvación neoliberal de plataforma minero-energética seguirá chocando con la resistencia de las formas artesanales de explotación minera. Que, a pesar del deseable acuerdo de paz con el ELN, el llamado problema agrario (tapado por las elecciones venideras) seguirá siendo por mucho tiempo el nudo gordiano de la paz en Colombia. Que el naufragio neoliberal y la corrupción oficial que lo sustenta, en Colombia, ha entrado en un declive irreversible. 

Que talvez, y esa sea uno de los “collateral damage” del acuerdo Estado colombiano con la Farc-EP, es que la apertura política de la sociedad colombina, la toma de conciencia de la gente del Común y la lucha por sus derechos cívicos y por las libertades públicas, son ya un hecho cumplido que se seguirá incrementando. Y finalmente, quien quiera que sea el nuevo inquilino de la casa de Nari, se encontrará que al despertar (como en el cuento de Monterroso) el monstruo del Castro-Chavismo sigue ahí. En Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia, etc y, en todas las luchas “nuestramericanas” y movilizaciones de resistencia de largo plazo contra el neoliberalismo global.

Los millares de exiliados que salieron perseguidos por el Estado contrainsurgente de Colombia, buscando refugio en varios países europeos. Quienes continuaron defendiendo incluso poniendo en riesgo su permanencia en el país de asilo, y nunca dudaron, NI DUDARÁN en defender la Solución Política para el llamado conflicto colombiano a pesar de no ser considerados en ningún párrafo del libro del acuerdo de paz. Quienes siempre estuvieron dispuestos a ofrecer en sus diferentes países de Europa, su activa participación para dar a conocer los avances y logros de ese acuerdo de paz entre el Estado y las Farc-EP, y que fueron catalogados por los presidentes de turno, como la “comisión internacional de las Fart” que se debía exterminar con la famosa “Operación Europa del DAS.

 Hoy, por obra y gracia de ese acuerdo ya no son catalogados como enemigos internos del régimen, sino como lo anota la señora María Méndez en el portal “Colombia Soberana” ahora son enemigos internos, pero de la Farc: A quienes se les debe despreciar y no tener en cuenta en las nuevas giras internacionales en defensa de la implementación de los acuerdos de paz, porque tienen el crimen de lesa humanidad de haber sido amigos del senador Horacio Serpa, cuando este impulsaba un frente de izquierda liberal en el departamento de Santander por allá en los años 80. 

Dice así la señora Méndez en su convincente blablablá, obedeciendo órdenes de no sabemos cuál comandante militar ahora con pretensiones electorales: “Por último, no deja de preocuparnos los ataques "internos" que pretenden dividir. "Analistas de oficio" cuya ignorancia política los lleva a hacer "críticas" extrañas y abiertas basados en supuestas informaciones internas, en las cuales insultan a los miembros de la dirección del nuevo partido y encima responden con un manoteo insano y nada revolucionario contra los que nos atrevemos a decirles la verdad.

Personas que solo han estado en la «construcción de la paz» desde los escritorios y mientras sus intereses personales sean satisfechos, algunos de ellos siendo liberales aduladores de figuras como Horacio Serpa, tienen el atrevimiento de usar el marxismo leninismo para aparentar ser más revolucionarios que los que han dado hasta sus vidas en las selvas y ciudades y encima calificar a sus críticos de «aduladores de oficio».

No señores, ni el Estado, ni la derecha y mucho menos los oportunistas y paracaidistas lograrán romper y acabar con un partido fuerte de 53 años de lucha política y revolucionaria. Las FARC mantiene su cohesión política, su lucha incansable por la paz y por un país justo para todos, y junto con el pueblo y en constante movilización, lograremos que se cumpla lo pactado tal y como se firmó y construiremos la Nueva Colombia”   http://colombiasoberanalavozdelosoprimidos.blogspot.de/2017/11/el-enemigo-interno-del-estado-no-solo.html)

Por todo esto, es muy probable que como lo dijo Monterroso, cuando el nuevo presidente de Colombia despierte el 8 de agosto de 2018, y también muchos revolucionarios de armas tomar (que como dice la señora Méndez arriesgaron la vida para ganar unos cuantos votos)  Y quienes ex profeso obviaron o soslayaron, o ignoraron o no tuvieron en cuenta, la centenaria y sanguinaria tradición traidora y pérfida de la clase dominante colombina; se vuelvan a topar con el coco fantasmal del Castro Chavismo, que posiblemente siga ahí.  

Fuente imagen Internet 

 

 

 

 

               

   

 

No solamente fue la famosa declaración de Balfour la que decidió la suerte del pueblo palestino pues como se ha demostrado en las últimas horas el presidente de EE.UU Donald Trump acaba de pegarle el tiro de gracia reconociendo a Jerusalén como la capital única e indivisible de Israel. 
 
La declaración de Balfour se denomina a la célebre carta enviada por el ministro de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña lord Arthur Balfour -con la anuencia del Primer Ministro Británico David Lloyd George- al barón Rothschild, presidente de la Federación Sionista de Gran Bretaña e Irlanda como respuesta a la demanda de la creación de un hogar judío en Oriente Próximo (bajo su tutela). Pero no fue la primera ni la última pues los contactos y la correspondencia (oficial y secreta) de los sionistas con distintos líderes mundiales ha sido  muy copiosa a  lo largo de la historia (en el siglo XIX ya existía contactos primero con el sultán turco y posteriormente con Gran Bretaña) 
 
En efecto la misiva era el epílogo de una vasta negociación llevada a cabo entre la corona británica y las organizaciones sionistas y en la que se da el visto bueno a sus "justas demandas". "Dear Lord Rothschild" querido, amado o bienaventurado es el tratamiento que le dispensaba Sir Arthur Balfour demostrando de este modo sus estrechas relaciones de amistad. "tengo el placer de comunicarle en nombre de su majestad la siguiente declaración de apoyo y simpatía con las aspiraciones de los judíos sionistas que ha sido presentada y aprobada por el Gabinete. El gobierno de su Majestad ve muy positivo el que se establezca un Hogar Judío en Palestina. Con la advertencia de que no se debería perjudicar los derechos de las otras comunidades existentes (árabes, cristianos, beduinos o drusos). En este proceso también intervinieron personajes de gran relevancia como Allemby y Herbert Louis Samuel (el primer judío que hizo parte de un gabinete británico y el primer alto comisionado del Mandato Británico en Palestina, o sea,  el primer judío en gobernar Israel. Él personalmente nombró a Amín Al Hussein como el muftí y máximo representante de los árabes) y autor del memorando "The Future of Palestine" y Sykes el protagonista del tratado secreto de Sykes-Picot en el que Gran Bretaña y Francia se repartieron Oriente Medio.  Herbert Louis Samuel fue 
 
Según los historiadores sionistas la declaración de Balfour no hace más que refrendar la voluntad de Yahveh. Lord Arthur Balfour como cristiano sabía que él era un instrumento de Dios para que se cumpliera su palabra y restituir así a los judíos (el pueblo elegido) la antigua patria de donde fueron expulsados. "Hay que obedecer la ley de Dios". Según los rabinos esta profecía ya estaba escrita en los textos sagrados del Talmud, o el ocultismo de la Torá (la cábala). Mejor dicho, se trataba de un hecho sobrenatural que no tiene explicación humana sino divina. El regreso de los judíos a Tierra Santa anunciaba la próxima venida del mesías. Gran Bretaña si brindaba protección a los judíos iba a tener el privilegio de acoger la segunda venida de Cristo. 
 
El dirigente sionista Weizmann de origen bielorruso nacionalizado británico era un eminente ingeniero químico descubridor del método de obtención de acetona mediante fermentación bacteriana para estimular la producción de cordita y así mejorar el poder destructivo de los proyectiles y obuses. Investigaciones que desarrolló mientras trabajaba como asesor científico del Ministerio de Municiones y que aplicó en la flota de la armada real inglesa. Weizmann pertenecía a la facción del sionismo sintético (moderado) y con gran visión  apostó por aliarse con el Imperio Británico confiado en que ganarían la guerra. Por el contrario muchos judíos orientales buscaron la protección del imperio alemán pensando lo mismo aunque fracasaron.  
 
El 3 de enero de 1919, dos semanas antes de que comenzara la conferencia de Paz de Parísel emir del reino árabe de Hiyaz Faysal Ibn Husayn reconoce en un documento  ante Weizmann -representante del Movimiento Sionista  -con el que ya se habían reunido en Transjordania en 1918- el derecho de los judíos a materializar la Declaración de Balfour. De esta forma se daba luz verde a la emigración o aliyá con la condición de que los judíos apoyaran la  creación de un estado árabe a partir de los restos del antiguo Imperio Otomano (excluyendo a Sanjacado de Jerusalén o Palestina) Estamos hablando de una hipotética alianza entre sionistas y hachemíes para repartirse al región. El consejero de Faysal en ese entonces era Lawrence de Arabia que igualmente ejercía labores de espionaje a los órdenes del imperio británico. 
 
En la Conferencia de Paz de Paris se iba a configurar el nuevo orden mundial y el destino de los países derrotados en la Guerra (Alemania, Imperio Otomano, Bulgaria, Austria y Hungría) Los judíos aprovechando sus contactos diplomáticos exigieron el total control de Sanjacado de Jerusalén o Palestina (bajo la tutela británica) Ellos se creían los legítimos dueños de la "tierra prometida" ignorando que el 90% de la población era palestino. De alguna manera tenían que ganarse el favor de las potencias y explotar al máximo el victimismo de un pueblo perseguido, de un pueblo expulsado de su patria y condenado al exilio. El antisemitismo se había extendido por toda Europa considerándolos  como una raza maldita. Sin ir más lejos los pogromos llevados a cabo especialmente en la Rusia zarista y la soviética dejaron miles y miles de muertos, la destrucción de sus hogares, la violación en masa de mujeres, y 300.000 niños huérfanos. En fin, la ruina y la desolación. 
La carta de Faysal a Félix Frankfurter, jefe de la organización Sionista Americana en la conferencia de París, hace una exaltación sobre la afinidad racial y antiguos vínculos entre ambos pueblos: "Sentimos que árabes y judíos son primos de raza y hemos sufrido una opresión semejante de manos de potencias más poderosas... Los árabes especialmente miramos el movimiento sionista con la más profunda simpatía... Daremos a los judíos una sentida bienvenida a casa...Gente menos informada y menos responsable que nuestros líderes y los vuestros, ignorando la necesidad de cooperación entre árabes y sionistas, han intentado explotar las dificultades locales que necesariamente surgirán en Palestina en la fase temprana de nuestros movimientos" 
 
En los despachos de las potencias imperiales se tomaban las decisiones sobre el destino  de las colonias. Con la total indiferencia hacia las poblaciones autóctonas a las que catalogaba como seres "primitivos, incapaces de discernir" y que precisaban de un "mandato", o sea, de alguien que los tutelara y los civilizara siguiendo los patrones occidentales. Eso fue lo que sucedió con el pueblo palestino despreciado por su carácter tosco y arcaico.
 
Pero lo cierto es que la idea de dotar al pueblo judío de una patria empezó a forjarse a fines del siglo XVIII durante la campaña de conquista napoleónica en  Oriente Medio. Se tiene constancia que antes del asedio a San Juan de Acre en 1799 Napoleón redactó su "proclama a la nación judía", en la que les prometió a los hebreos un estado judío independiente. "Tendréis derecho a una existencia política y a un trato de nación de naciones". Incluso lanzó un llamado para que todos los judíos de la diáspora  regresaran a Palestina. De esta forma se convirtió en el primer dirigente occidental en simpatizar con la causa sionista.
 
Los británicos fueron muy astutos pues jugaron a dos cartas como lo indican las promesas hechas por los británicos a través de Mc Mahon (alto comisario británico en el Cairo)  al Jerife de la Meca Husayn Iban Al Hachemí  con unas cartas enviadas entre1915 y 1916 cuando la I Guerra Mundial estaba en plena ebullición buscando una alianza con las tribus árabes-(que desató la Gran Rebelión) a cambio de un Estado Árabe.
 
Los antecedentes de la trama sionista se remonta a mediados del siglo XIX con la publicación en el Colonial Times en 1841 por parte de lord Shaftesbury (importante político y filántropo de la época victoriana) del "memorando a los gobernantes protestantes de Europa" en el que defendía el regreso de los judíos a Palestina, en 1880 la Organización Sionista Mundial comenzó a promover la emigración a Palestina con el permiso del Imperio Otomano, en 1897 con el "Programa de Basilea" los judíos reclaman ante las potencias un hogar Judío en Palestina, en 1899 la Jewish Colonization Association lanza una exitosa aliyá de colonización rural bajo la anuencia del sultán otomano. Lord Henry Churchill oficial de la armada, cónsul británico en la Siria Otomana y promotor del primer plan político para la instalación del estado de Israel en la Palestina Otomana le escribe en 1841 a Moses Montefiore, líder de la Comunidad Judía Británica, dando el visto bueno a la emigración judía a Palestina. "A los judíos si se les permiten colonizar Siria y Palestina deberían estar bajo la protección de las  grandes potencias". Tal y como lo aseveraba su Theodor Herzl (considerado el padre fundador del moderno estado de Israel) en carta al Kaiser Wilhelm II del 1 de marzo de 1899  "La idea que yo defiendo (la de un estado judío), ya fue intentada en este siglo por un gran monarca europeo, Napoleón I. La instauración del Gran Sanedrín en París no fue sino el muy débil reflejo de esa idea. (...) Es sobre este mismo signo que conviene situar la cuestión judía. Desde entonces, lo que no fue posible bajo Napoleón I, ¡que lo sea bajo Wilhelm II!" Había que incentivar la emigración judía hacia tierra santa y la compra de tierras a los propietarios árabes o turcos. 
 
A principios del siglo XX ya existían 200 sociedades sionistas estadounidenses con una gran influencia a nivel político y económico. Tal es así que en 1944 Weizmann siendo presidente del Consejo Provisional de Israel es recibido con todos los honores en Washington por el presidente Harry S. Truman. Desde ese momento comienza entre ambos mandatarios un intercambio epistolar que va a desembocar en el reconocimiento en 1949 por parte del gobierno de EE.UU del nuevo estado de Israel. 
 
Lo cierto es que desde la época de Theodor Herzl el Movimiento Sionista ejercía una gran influencia en las altas esferas del poder mundial. Posteriormente con Weizmann y el barón Rothschild el lobby judío explotó las buenas relaciones con el imperio británico para sacar los más altos réditos. Incluso tuvieron la osadía de enviar a Roma al periodista Sokolow para que presentara el "plan judío para Palestina" ante monseñor Eugenio Pacelli, secretario adjunto del Vaticano  (futuro Papa Pio XII) quien correspondiendo al deseo del Papa Benedicto XV de combatir el antisemitismo les colmó de atenciones y prebendas.
 
Los miembros del Movimiento Sionista participaban asiduamente en la vida social inglesa departiendo con la alta burguesía, los nobles y la aristocracia; asistían a fiestas, convites, banquetes, eran invitados de honor en los encuentros políticos, culturales, o financieras. Además gozaban de la amistad de la casa real británica y del mismísimo rey Eduardo VII.  Reunidos en los selectos restaurantes o los clubes privados alrededor de una mesa bebiendo whisky decidían el futuro de millones de  súbditos o siervos de las colonias o protectorados. 
 
Los judíos demostraron una gran habilidad en el campo de las relaciones públicas,  sabían cómo moverse en estos ambientes refinados y exclusivos donde la lengua oficial por supuesto era el inglés–algo que o los árabes desconocían y  por lo tanto necesitaban de intérpretes-. Los "gentleman sionistas" no tenían nada que ver con esos exóticos beduinos  de apariencia salvaje, vestidos con túnicas de camelleros y que se comunicaban en una jeringonza incomprensible más propia de trogloditas. 
 
El imperio británico necesitaba defender sus intereses geoestratégicos, su emporio colonial, la explotación de los recursos naturales, la extracción de materias primas,  las rutas comerciales con especial énfasis en del canal de Suez como vía de comunicación de vital importancia para mantener el dominio sobre la India, la joya más preciadas de la corona. De ahí que en la I Guerra Mundial se libraran en la zona de Oriente Medio batallas trascendentales que determinaron la caída del imperio turco.  
 
Aunque parezca delirante la carta enviada por lord Arthur Balfour al barón Rothschild  no solo  cambió la historia de Oriente Medio sino también la de Occidente y la del mundo entero. Fue el propio barón Rothschild quien hizo pública la declaración de Balfour en los periódicos británicos el día 9 de noviembre de  1917, es decir, hace exactamente 100 años. Podríamos decir que la declaración de Balfour -que no es más que un simple texto mecanografiado- es la sentencia que da vía libre al despojo, la expulsión  y el genocidio del pueblo palestino.  Una condena al patíbulo sin mayores objeciones. 
Los nativos palestinos bajo la tutela del imperio turco jamás se imaginaron lo que se estaba fraguando a miles de kilómetros de distancia en las cortes y despachos de las metrópolis europeas. El imperialismo aprovechándose de su poderío militar trazaba en los mapas las nuevas fronteras que demarcaban los territorios bajo su soberanía. 
"La declaración de Balfour reconoce la tierra de Israel como la patria del pueblo judío" así lo afirmó Netanyahu en el Kenneset en la celebración del centenario de la declaración de Balfour. En el mismo sentido se pronunció en el  año 1917 Weizmann cuando se congratulaba ante la asamblea del Movimiento Sionista de las buenas nuevas que llegaban de Downing Street: "la declaración de Balfour es la carta magna de las libertades judías" "Este es el público reconocimiento de la poderosa conexión de los judíos con Palestina". 
 
El pueblo Palestino ha sido víctima de una diabólica confabulación urdida por el lobby sionista en complicidad con el imperio británico y el beneplácito de la dinastía traidora  Hachemita. Además han incidido tres factores determinantes para que se consume este alevoso crimen: la declaración de Balfour, los acuerdos secretos Sykes-Picot y la resolución de la Sociedad de Naciones que aprobó los Mandatos de Gran Bretaña y Francia. Como colofón el día 14 de mayo de 1948se proclama en Tel Aviv el estado de Israel provocando el estallido de la guerra árabe-israelí cuyas catastróficas consecuencias se extienden hasta nuestros días. 
 
Si hace cien años fue lord Arthur Balfour el que le remitió al Barón Rothschild la declaración de apoyo a la creación de un hogar judío en Palestina hoy la correspondencia ya no es con el extinto imperio británico sino con los EE.UU.  El actual presidente Donald Trump se ha reservado el papel de principal valedor de la causa sionista y para ello cuenta como su asesor personal para ¡la Paz en Oriente Medio! a Jared Kushner que es nada menos y nada más que su yerno y una de las figuras más relevantes del poderoso lobby judío americano. La decisión tomada el día de hoy miércoles 6 de diciembre del 2017 de trasladar la embajada de EE.UU de Tel Aviv a Jerusalén nos es más que el reconocimiento total y absoluto de Israel y sus políticas guerreristas y genocidas. Una decisión suicida e irresponsable teniendo en cuenta la situación de extrema gravedad (bloqueo, nuevos asentamientos, colonos, represión, militarización, estado de sitio, detenciones arbitrarias, robo de tierras, desempleo o ruina económica) en que se encuentran los Territorios Ocupados de Cisjordania y la franja de Gaza que prevé un recrudecimiento sin precedentes de las acciones de resistencia palestina que desembocará en una voraz y sangrienta espiral de violencia.
 
 
Carlos de Urabá 2017

Por: Miguel Suarez (2017-11-24). En el mes de junio de 2016, luego de cuatro años de negociaciones, Juan Manuel Santos, presidente de la mafia que gobierna a Colombia y el comandante de las Farc, Timoleón Jimenez, firmaron en la Habana un acuerdo con miras a poner fin al conflicto armado interno, tras la aceptación por parte de los negociadores guerrilleros de un plebiscito ideado por Santos, para que el pueblo aprobara o no los acuerdos.

El plebiscito fue ganado por una mínima diferencia por los partidarios de la continuación de la guerra luego de una campaña donde a los guerrilleros se les imposibilito hacer lo que denominaron “pedagogía de la paz”, el gobierno no hizo nada y quienes se benefician de la guerra utilizaron todo su descomunal poder des-informativo, creandose así una situación que llevó a la renegociación y desmejora de lo acordado.

Unos mese después, el 24 de noviembre de 2016, en el Teatro Colón de Bogotá se firmó por segunda y ultima vez, incluso con unos agregados no acordados con la guerrilla, el Acuerdo Final que busca poner fin al enfrentamiento armado entre las Farc-EP y el estado.

En medio de la ceremonia, y cuando Timoleón Jimenez se dirigía al público el vuelo rasante de un avión de guerra al servicio de la mafia que detenta el poder en Colombia, avisaba sobre lo que se vendría, otro incumplimiento histórico de la mafia Colombiana.

Dias después el Comité del Nobel de Noruega otorgó el premio Nobel de Paz a Juan Manuel Santos, desconociendo a la contraparte, la guerrilla de las Farc, en una acto que puede entenderse como el homenaje de la burguesía a Santos por haber logrado el acuerdo que llevaría a que esa organización guerrillera muy temida por ellos, desapareciera como tal y se convirtiera en un partido político legal.

Muy tempranamente comenzó por parte del gobierno un cumulo de incumplimientos y de engaños, sin duda fríamente calculados, especialmente en lo a teniente a las zonas veredales y a la liberación de los prisioneros de guerra donde estuvieron involucrados el flamante Alto Comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo y Carlos Cordoba, supuesto gerente de las zonas veredales quien entregó contratos para la construcción de estas a empresas que vendían panela.

Después de todo el debate que se suscito por el incumplimiento del estado en la construcción de la infraestructura en esas zona, en una entrevista concedida el 1 de febrero , (2017), a Yamid Hamad, Carlos Cordoba, con la mayor frescura y después de despilfarrar miles de millones de pesos, aseguró que “El primero de marzo estarán listas 23 de las 26 zonas de concentración”.

La mayoría de las zonas hoy, cuando se cumple un año de la firma, están inconclusas. La situación era tal que Timoleón Jimenez, el 27 de junio, día en que las Farc entregó todas sus armas, en un acto con Juan Manuel Santos a bordo, en la Zona Veredal Mariana Páez, en el Caqueta, remarco que “El estado de la infraestructura de esta Zona Veredal es el mejor testimonio del ritmo con que se desarrolla el cumplimiento por el gobierno nacional de lo acordado conjuntamente”.

Era el comienzo de lo que ahora se llama un engaño anunciado.

En una rueda de prensa realizada en febrero pasado, para rendir informe de como iba la construcción de la zonas y el proceso con las Farc, ante la pregunta de como iba la libertad de los prisioneros de guerra Sergio Jaramillo, después de explicar lo supuestamente complicado del proceso, aseguró tener en su maletín miles de pedidos de libertad de los guerrilleros que no había alcanzado a firmar y que las firmaría en una reunión que tenia en las horas siguientes.

Hoy mes de noviembre, un año después de la firma, el ya no funge como comisionado y mas de 1300 prisioneros de guerra continuan presos sin que el gobierno, que a boca llena dicen que están cumpliendo lo acuerdo, haga nada por realmente cumplir.

Durante este año han habido muchos lideres populares asesinados por los grupos paramilitares del estado, 21 guerrilleros desarmados y 17 familiares de estos, miles de mentiras y muchas promesas incumplidas por parte del estado, llegando la perfidia a su climas cuando la Sala Plena de la Corte Constitucional, fiel a la estirpe de la oligarquía, tomó la decisión de aparentando darle vía libre al acuerdo que creó la Justicia Especial para la Paz, en la practica liquidarlo.

La Corte Constitucional determinó que los magistrados de la JEP no podrán obligar a comparecer ante el Tribunal de Paz a terceros o civiles investigados por hechos relacionados al conflicto armado, sino que serán ellos, angelitos como nos los quieren presentar, quién de forma voluntaria, decidan, si quieren acogerse a ella, afectando así el propósito de esclarecimiento de verdad, al cubrir de impunidad a terceros civiles, auspiciadores del paramilitarismo.

La corte constitucional que ya se había pronunciado diciendo que el acuerdo debía honrarse y que se debía respetar su esencia, de una forma por demás escandalosa, con contradictorios comunicados, asestó un golpe mortal a la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP, cuando al tiempo que avaló la constitucionalidad de esta realizó cambios que desvirtúaron totalmente el objetivo de la JEP, con lo que en la practica da muerte a este ente de justicia que buscaba verdad, justicia y reparación, dejando casi todo lo esencial en manos de la “justicia” de ellos, que solo funciona para los pobres.

Celebrando las decisión de la Corte la vicefiscal María Paulina Riveros sentenció que “Quienes no se acojan a la JEP deben responder en la justicia ordinaria”, justicia ordinaria que como la Fiscalía no investiga a los terceros y tiene escondidos mas de 15 mil expedientes de investigaciones sin realizar por paramilitarismo donde están involucradas empresas como Postobón o Bavaria, de propiedad de quienes han capturado el estado para su beneficio personal.

Alguna horas después, en el nido de ratas, como denominó al congreso de la oligarquía colombiana el senador Moreno de Caro, los testaferros de la oligarquía, delincuentes reconocidos que fungen o fingen ser parlamentarios, dieron lo que se podría catalogar el golpe o puñalada final, aprobando, entre otros adefesios, limitaciones a los ya electos magistrados de la JEP.

Un poco mas tarde, Juan Manuel Santos, presidente de la mafia que detenta el poder en Colombia, quien obtuvo el Nobel de Paz dizque por el “mejor acuerdo del mundo”, al posesionar a magistrado de la Corte Suprema de Justicia, agradeció al congreso que según él “aprobó finalmente la Ley Estatuaria que da vida a la justicia especial de paz”, cuando lo que había hecho era acabar con la JEP.

Se completaba así la confabulación delincuencial, porque todos ellos son delincuentes, desde los miembros de las Cortes que nos quieren meter en la cabeza son impolutos, casi ángeles venidos del cielo, pero lo cierto es que pertenecen a la misma mafia que los nombra, congresistas que no tienen hoja de vida sino extensos prontuarios criminales y hasta el mismo Santos, que rodeado de funcionarios delincuentes por el nombrados, guarda fortunas en los paraísos fiscales robandose así el dinero que debería pagar por impuestos.

Se cumplía así el sueño de la oligarquía colombiana de acabar con la guerrilla mas grande de America Latina, en una tragedia donde la guerrilla cumplió religiosamente lo acordado, donde los negociadores guerrilleros, al parecer olvidaron o no leyeron la premisa que el fundador de esta organización Manuel Marulanda Vélez, había expresado en una entrevista a un periodista argentino cuando dijo: “Nosotros haremos un acuerdo en algún momento, pero nuestras armas tienen que ser la garantía de que aquí se va a cumplir lo acordado. En el momento en que desaparezcan las armas, el acuerdo se puede derrumbar. Ese es un tema estratégico que no vamos a discutir”, y por lo menos hasta ahora, lo previsto por Manuel Marulanda se esta cumpliendo.

En un foro realizado por el Diario el Espectador en Bogota, titulado “Reincorporación y reconciliación”, el jefe de la Misión de la ONU, Jean Arnault, presentó una larga lista de reparos a los incumplimientos del estado colombiano, reparos que como es normal, causó la reacción de los representantes del estado que adujeron que ellos estaban cumpliendo y tratando de mostrar las bondades del desarme de las Farc, buscando engañar a propios y extraños mostraron como una ganancia el que la Union Europea sacara a las Farc de su lista de terroristas, cuando la realidad es que si ya las Farc ya no existían como tales, era un sin sentido seguirlas manteniendo allí.

Allí Arnault aseguró que en ese momento, al menos 55 por ciento de los 8.000 ex-rebeldes de la guerrilla que se acogieron al acuerdo abandonaron las 22 zonas, mejor dicho no solo volvieron trizas el acuerdo, sino que también a las Farc, que pretenden o pretendían mantenerse cohesionadas como grupo, cumpliéndose así algo que al parecer esta planeado desde el propio gobierno.

En un debate titulado Foro De Paz y Reconciliación donde participó Humberto de la Calle este dio a conocer un detalle, que muestra que todo esto no es casual, según el, era una discusión muy profunda en la entrañas del alto gobierno la manera de llevar a cabo la reincorporación de los guerrilleros.

De la Calle dijo: “Hace poco leí una carta de los ex-comandantes de las Fuerzas militares donde decían mire hay que eliminar cualquier nexo de colectivo entre los ex-combatientes, eso lo que hay es que dar es una palmada en la mesa y cada quien se va, unos se van para Paratebueno, otros para Medina y otros para el Putumayo, cada quien tiene allá una tía que vende empanadas, hay que disolver forzosamente ese grupo”.

Y en eso están, buscando acabar a como de lugar acabar con la moral del nuevo grupo político incumpliendo totalmente lo acordado.

Seguramente hay mucho de positivo que mostrar de este proceso, entre otros los 3 mil muertos, de pobres con uniformes de guerrilleros, soldados, policías y de civiles, que dice se ha ahorrado el pueblo colombiano, pero lo cierto es que hasta ahora, en esta batalla el pueblo colombiano esta perdiendo ya que nada a cambiado en un año y por ahora no se ve cambio a futuro.

Durante este año, y esto no lo podemos olvidar porque si lo olvidamos comenzarnos a hacernos ilusiones vanas creyendo que de la noche a la mañana la oligarquía a cambió, cuando no es así, la oligarquía continua su agresión al pueblo ya que ellos no han olvidado de que estamos en un lucha de clases donde ellos pretende mantenerse en el poder y el pueblo a sacarlos de allí.

En ese contexto, tengámoslo claro, la oligarquía esta haciendo lo que tiene que hacer, por eso cuando el pueblo medio levanta cabeza se la cortan sin compasión y nosotros, el pueblo debemos también hacer lo nuestro probando diferentes formas hasta lograr sacarlos del poder, cosa que no sera nada fácil ya que Colombia es una base militar de los Estados Unidos.

Para que no nos desmoralicemos, tengamos en cuenta de que esta es solo una batalla, que si como pueblo hemos fallado debemos continuar la brega hasta lograr el objetivo, con la esperanza de que este intento así sea trampeado por la oligarquía tendrá efectos que ayuden a la construcción de una Colombia en paz y con justicia social. 

Por:   Tony López R. (*)

En la noche del pasado viernes 24 de noviembre, se celebró en el Teatro Colón,  el primer  año de la firma de los Acuerdos de Paz, negociados en La Habana, entre la delegación del Gobierno presidido por Juan Manuel Santos Calderón,  y  las Fuerzas Armadas Revolucionaria de Colombia –Ejército del Pueblo (FARC-EP) comandadas por Rodrigo Londoño Echeverry, quienes volvieron a encontrarse  y  motivó  las excusas del primero por los incumplimientos a la implementación de los Acuerdos de Paz y los firmes reclamos del segundo, por el engaño del que han sido objeto, no solo  la fuerza guerrillera, sino también  la sociedad colombiana y la comunidad internacional, que clama y exige el cumplimiento de los Acuerdos, que permita una paz estable y duradera.

 

El presidente Santos Calderón, asumió públicamente la responsabilidad de los incumplimientos y admitió  errores en la implementación de los acuerdos y se comprometió a que trabajarían día y noche para solventar la crisis provocada por esos desatinos. Londoño Echeverry por su parte hizo una fuerte denuncia contra los poderes Judiciales y Legislativos, especialmente contra la Fiscalía, la Corte Constitucional y el Congreso.

 

La Fiscalía ha introducido  modificaciones al acuerdo aprobado sobre la Justicia Transicional, que establece los principios de verdad, justicia, reparación y no repetición  que incluía el juzgamiento de todos los agentes del Estado,  civiles que hayan financiado y/o  cómplices del paramilitarismo  y guerrilleros. 

 

Estas  modificaciones  presentadas al Congreso, fueron ajustadas   a los intereses del sistema  y  lo aprobado el pasado miércoles 15 por el parlamento y sancionado la misma noche por la Corte Constitucional,  solo serán juzgados los guerrilleros. Quedaron eximidos de toda culpa los militares, otros agentes del Estado, civiles cómplices del financiamiento al paramilitarismo y al sicariato.  Un ejercicio parlamentario para dejar en la impunidad los crímenes de guerra cometido contra la población civil y jóvenes inocentes como la muy documentada participación de la fuerza pública  en los llamados, "falsos-positivos." 

 

Lo más grave de todo este despropósito estriba en lo sancionado por la Corte Constitucional, la que meses antes había, aprobado el absoluto blindaje de los Acuerdos de Paz de La Habana y que luego de los cambios en dicha institución, por nuevos magistrados, hayan procedido a modificar lo ya acordado. Es evidente la motivación política e ideológica que ha llevado a tal aberración, jurídica y política, donde lógicamente existe un componente de complicidad del Gobierno, aunque el mismo Jefe de Estado, aduzca que hay errores y desatinos en los incumplimientos y errores. 

 

Las pláticas iniciales entre el Gobierno colombiano y las FARC-EP comenzaron en La Habana en febrero del 2012, por petición de las partes al Gobierno cubano,  cuyo objetivo era establecer los principios, normas y las base políticas para comenzar los diálogos, así como  las condiciones prácticas, que permitieran establecer la Mesa  de Dialogo. 

 

El 19 de octubre de 2012 fue instalada  en Oslo, Noruega, la Mesa de Diálogo de Paz, entre el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos Calderón y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejercito del Pueblo. (FARC-EP)  Con la presencia de las delegaciones gubernamentales de Cuba y Noruega como garantes y de los países acompañantes Venezuela y Chile, se dio  inicio  a  este  proceso de diálogo, formalizándolo oficialmente y ante la opinión pública mundial, toda vez que en las conversaciones preliminares que se venían desarrollando en La Habana, se había logrado llegar a el  "Acuerdo  General para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera". 

 

Pero tomando en cuenta lo que ha venido sucediendo en Colombia, al parecer, el Acuerdo General  para darle fin al conflicto y lograr la paz estable y duradera está  seriamente obstaculizado por una poderosa oligarquía y sectores de derecha que  niega a su pueblo  paz, justicia y un orden social justo.  

 

A un año de firmado los Acuerdos que fueron  refrendados en noviembre  del pasado año por el Congreso de la Nación, la situación es crítica y tiende a complicarse porque, el próximo 30 de noviembre termina el método del Fast Tras que se utiliza en el parlamento para agilizar la aprobación de los Acuerdos. 

 

Dentro de los incumplimientos por parte del Gobierno y de la Justicia está  el hecho de que antes de finalizar la entrega de armas, tenían  que haber excarcelado a todos los miembros de las FARC en prisión, hoy quedan sin ese beneficio 1000 guerrilleros presos. En este periodo  más de 140 líderes campesinos, sociales y comunitarios  y  cerca de 40  ex guerrilleros y familiares han sido asesinados por parte de la fuerza pública y los paramilitares.

 

La erradicación del paramilitarismo y su procedimiento jurídico y penal, fue uno de los Acuerdos, este lejos de cumplirse, el paramilitarismo ha ocupado las zonas donde antes operaba la guerrilla de las FARC,  asesinan y destierran  quienes ellos consideraban colaboradores de la insurgencia. Tema sensible, porque sin la eliminación del paramilitarismo, será muy complicado el accionar político del nuevo Partido, cuyos miembros son antiguos guerrilleros.

 

Una de las causas que originó el conflicto armado en Colombia fue el tema de la tierra  y uno de los Acuerdos firmados dejaba claramente establecido que el Estado pondría a disposición  10 millones de hectáreas  y a estas alturas, no hay una sola norma aprobada para garantizar, este que fue el primer Punto de la Agenda discutida en La Habana y mucho menos las tierras destinadas a la sustitución de cultivos ilícito (coca y amapola).

 

Sí tomamos nota, solo de algunos del más importante incumplimiento de los Acuerdos de Paz de La Habana, bien cabe  la interrogante de: ¿Cuáles Acuerdos?.

 

Pero como bien me comentó un importante luchador por la paz en Colombia, y cito "Sin duda entre bambalinas se moverán acuerdos, arreglos o pactos secretos inter-oligárquicos y entre estas oligárquicas y el imperio, con la pretensión de impedir la posibilidad de cumplir lo pactado en la Habana, pero estos finalmente no podrán evitar que se desencadene un desajuste profundo dentro del sistema, empujado, claro está  por el desarrollo político de los variables procesos sociales contestatarios del país, que creo también van a enmarcarse dentro de la generación e impulso de un proceso constituyente popular".

 

Es exactamente lo que se requiere en Colombia, una Asamblea Nacional Constituyente Corporativa y que los Acuerdos de La Habana sean sometido a ella, de ese modo se convertirá en una política de Estado, porque los Acuerdos firmados el pasado 24 de noviembre del 2016 solo responden a un acuerdo del actual Gobierno, que puede ser modificado o no reconocido por el nuevo gobierno que asuma la conducción del país el 7 de agosto del 2018.  

(*) Periodista, politólogo y analista internacional. 

La  Habana.  26/11/2017

Por Nelson Lombana Silva  

(Ibagué, noviembre 26 de 2017) Aprovechando el silencio tétrico y cómplice de los medios masivos de comunicación, la clase dominante le ha propinado otra trapera y mortal puñalada a los acuerdos de paz entre las antiguas guerrillas de las Farc – Ep y el presidente Juan Manuel Santos Calderón. 

El acuerdo se encuentra en cuidados intensivos y solo un milagro lo podría salvar: La movilización nacional del pueblo colombiano exigiendo su cabal cumplimiento. Sin embargo, esta posibilidad resulta remota por cuanto el grueso del pueblo aún desconoce que este acuerdo es suyo y sigue pensando que es un acuerdo por las alturas entre la dirección de la insurgencia y el estado. "Ese no es problema mío, – me dijo un transeúnte en la tercera de Ibagué – es problema de ellos". 

El pueblo piensa así, porque no ha tenido libertad y democracia para digerir y entender la esencia del acuerdo de paz. El estado lo ha mantenido en el oscuro mundo de la desinformación, la incomunicación, pero sobre todo, la alienación y el terrorismo. Realmente la clase dominante, con toda mezquindad y temerosidad de perder su poder ilegítimo, lucha por todos los medios para que nada cambie, todo siga igual.  

No sorprende esta postura, por cuanto el acuerdo de paz también está cruzado por la lucha de clases. La oligarquía es una clase agonizante y el pueblo que encarna el Partido Farc es la clase naciente, que aún no ha nacido totalmente. La pugna es a muerte. No hay términos medios. Es la cruda realidad.  

Burguesía criminal y mentirosa 

 

La burguesía colombiana se caracteriza por ser una de las más atrasadas del mundo, no admite una reforma por elemental que ésta sea, afinca su cruel imperio en la criminalidad, en la mentira y en el ventajismo. 

Recordemos a manera de ejemplo la guerra de los mil días, la violencia de los 50s y la que se viene desarrollando bajo el imperio del silencio mediático. Todos los días matan gente en Colombia, hechos que poco y nada trascienden en los medios de comunicación; en honor a la verdad, trasciende más un simple catarro al padre del paramilitarismo, Álvaro Uribe Vélez, que una masacre de campesinos o indígenas. 

El presidente Juan Manuel Santos Calderón, consumado mentiroso e incumplido, le miente al país y a la comunidad internacional sin sonrojarse; hábilmente se presenta como amigo de la paz, pero como jefe de estado capitalista, está muy pendiente de los intereses de la clase a la cual pertenece, la clase dominante. Hace fielmente lo que esta le ordena. 

Así las cosas, quien viene haciendo trizas los acuerdos de paz es el gobierno nacional con su doble discurso. Los demás poderes públicos no son más que peones del poder ejecutivo en Colombia y todos ellos, de la burguesía y el imperialismo norteamericano. Esa es la trama por descifrar.

La figura del fast track, que ingenuamente se pensaba era para hacer leyes y producir así algunos cambios a favor del pueblo, ha sido utilizada por la clase dominante para reacomodarse y oxigenarse. 

Todo el tinglado político de los mismos con las misas, ha sido revestido para que pelechen los mismos que han venido pelechando. Los delfines juegan su triste papel como Rodrigo Lara o la familia Galán, para solo colocar un par de ejemplos. A la fuerza bruta y sin remordimiento, se imponen personajes siniestros como Germán Vargas Lleras, Álvaro Uribe Vélez, Óscar Iván Zuluaga, Paloma Valencia, Fernando Londoño, José Obdulio, primo de Pablo Escobar, etc.   

El Consejo Nacional Electoral resulta manejado por magistrados del Centro Democrático, Cambio Radical y el Partido Conservador. En ese marco, las investigaciones contra el ex candidato presidencial Óscar Iván Zuluaga y el presidente Juan Manuel Santos Calderón, por los vergonzosos escándalos de Odebrecht, caen estrepitosamente como era apenas obvio. "¿El poder para qué?", ya había dicho Darío Echandía.

Para eso ha servido el fast track. Y claro, para impedir a los partidos de izquierda y democráticos el acceso a los medios de comunicación, para negarles la personería jurídica a los movimientos sociales y desde luego, negar todo tipo de financiación por parte del estado. 

Todos como en Fuenteovejuna contra los acuerdos de paz: El poder ejecutivo, el poder legislativo y el poder judicial. Así lo indica la Corte Constitucional, por intermedio del togado Luis Guillermo Guerrero, que al considerar exequible el acto legislativo 01 de 2017, garantiza que los responsables del paramilitarismo, de las masacres y los crímenes horripilantes que han conmovido al mundo, no serán obligados a comparecer ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). Eso se llama: Impunidad. 

De igual manera, amplía la inmunidad a los ex presidentes, ex gobernadores y ex ministros, mientras que con los ex miembros guerrilleros, los supuestos beneficios sí se reducen peligrosamente a su mínima expresión. 

Y para rematar la esperanza de paz, Cambio Radical, propone que los magistrados que han defendido los derechos humanos no pueden hacer parte del Tribunal de Paz. Violando las normas constitucionales se aprueba semejante exabrupto, obligando a elegir magistrados del establecimiento, de la clase dominante. 

El presidente del recién creado Partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC), Rodrigo Londoño, ha dirigido una carta al secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), planteándole estos temas y demandando un pronunciamiento claro, preciso y concreto, ante esta cascada de incumplimientos por parte del estado colombiano, a un acuerdo firmado, precisamente, el pasado 24 de noviembre de 2016, es decir, hace un año. 

Todos esos esfuerzos son válidos e importantes, pero mientras el pueblo no se pronuncie como es su deber, la contrarreforma a lo pactado seguirá aumentando peligrosamente. Parar esta contrarreforma es tarea de todos y todas.  

Por Nelson Lombana Silva  

(Ibagué, noviembre 20 de 2017) Para un revolucionario convencido, honesto y unitario, los principios leninistas de organización no envejecen, por el contrario, se dinamizan en el momento histórico que estamos viviendo, en el que el enemigo de clase busca desesperadamente mil triquiñuelas y estrategias para seguir ilegalmente en el poder.

Recordemos – por ejemplo – que durante azarosas décadas el capitalismo asustó a la humanidad con la Unión Soviética y el Comunismo. Fue enseñado de la manera más burda, desnaturalizando la esencia y naturaleza del comunismo. 

Que el individuo no tenía derecho a nada, porque todo era del estado; que el comunismo le quitaba a los padres de familia sus hijos; que el comunismo marcaba a las personas; que los comunistas mataban los curas y violaban a las monjas; que asesinaban a los niños que nacieran con algún defecto físico, etc, etc. 

La emisora colombiana de los curas, Radio Sutatenza, tenía un programa diario llamado: "Oremos para que el comunismo no entre a América". Por allí, se vertía toda la infamia contra el comandante Fidel Castro Ruz y el pueblo cubano que habían decidido ser libres y soberanos a 90 millas del imperialismo norteamericano.

Además, acusaba al comunismo de todos los males habidos y por haber. Crisis, epidemias, desastres, accidentes, culpa del comunismo. 

Por supuesto, que tan siniestra campaña negra y mentirosa no ha pasado de moda. Por el contrario, se ha intensificado pero de una forma mucho más sofisticada, utilizando sobre todo, los medios masivos de comunicación. 

Al desaparecer la Unión Soviética, los Estados Unidos inventaron el nuevo peligro supuestamente de la humanidad: El terrorismo internacional. De tal manera, que todo país que estuviera dispuesto a liberarse del yugo gringo era, o mejor, es considerado inmediatamente terrorista. Entonces, hoy son considerados terroristas los gobiernos de Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, etc.

Colombia, como es país dependiente de los Estados Unidos, repite maquinalmente los libretos impuestos. Uribe repitió al pie de la letra el concepto gringo de terrorismo, al extremo que a los paramilitares los llamaba "muchachos" y a los guerrilleros "terroristas". 

Ahora que no hay guerrilla fariana – por ejemplo – ya ha venido este régimen inventando el nuevo enemigo a vencer: "El castrochavismo". Entonces, toda persona o partido que piense en un país en paz con justicia social, en cambios estructurales, automáticamente es calificado de "Castrochavista". Un concepto virtual, que nada dice, multiplicado por la fuerza mediática termina siendo "real" en la mente del pueblo indefenso y analfabeta político. Produce miedo. Sobre el miedo a cabalgado esta burguesía para tener al pueblo sumido en la sumisión, en la pobreza y en la división.  

Una forma concreta para resistir semejante arremetida tan agresiva y violenta por parte del capitalismo, han sido, precisamente, los principios leninistas de organización. Estos principios han permitido el desarrollo del comunismo e incluso, iniciativas de izquierda que hoy por hoy se desarrollan en Colombia y en el planeta entero. 

Cuál es el problema

 

Lo que está haciendo crisis es su interpretación y aplicación por parte de dirigentes (cuadros) que dicen ser comunistas y defender los intereses de los pueblos, pero que en realidad su desconocimiento de la concepción científica y revolucionaria que encarna el comunismo, resulta evidente, unas veces porque no sabe y en otras por la ausencia de ética revolucionaria. Esos lobos disfrazados de ovejas pululan por ahí, desacreditando estos principios y a nombre de la modernidad afirmando que han caído en desuso, han perdido su vigencia. Algún personaje de estos quilates en este milenio, afirmaba sin sonrojarse que "violar los estatutos del partido no era problema".

Dicho en otras palabras: En vez de reconocer nuestras limitaciones, o intelectuales o éticas, nos vamos lanza en ristre contra la herramienta, en este caso, los principios leninistas de organización. A alguien también escuchamos decir: "Estos principios limitan el proceso unitario y el acercamiento de otros sectores a nuestra organización". Otro más osado, indicó: "Eso fue importante en el pasado, ahora hay una nueva realidad". 

Estos principios son universales. O sea, no son aplicables solamente a los partidos políticos de izquierda, sino también a cualquier organización sindical, cultural, ambiental, ideológica, etc, que tenga proyección. Incluso, a nivel individual y personal cabría con éxito estos principios. 

Es dado el caso también, que muchos los repiten maquinalmente a la perfección, lo recitan como un poema de Pablo Neruda, los enseñan con altivez, pero no lo practican, porque hacen exactamente lo contrario. Es como el que ara y ara, pero nunca siembra, diría Platón.

La izquierda colombiana – por ejemplo – que está tan fragmentada en la actualidad, los principios leninistas serían herramientas concretas para trabajar la unidad y la transformación de ésta en opción de poder. 

Por qué las dificultades 

 

Podría existir múltiples factores para desconocer, subvalorar o tildar de anacrónico los principios leninistas de organización. Diríamos por ejemplo, la concepción metafísica de la historia y del movimiento. Concebimos estos dos fenómenos mecánica e individualmente. 

En ese estrecho margen nos contentamos con interpretar individualmente estos principios, por simple abstracción y descontextualizado del momento histórico. "Es que yo entiendo los principios leninistas así y punto", se suele escuchar. En realidad entendemos la dialéctica como metafísica. 

Ante esta cruda realidad, que por supuesto no se puede generalizar, se propone olímpicamente cambiar sin haber asimilado dialécticamente el conocimiento. Se ataca el marxismo sin conocerlo científicamente, por ejemplo. Se sugiere modificaciones supuestamente para hacerlo más atractivo, en el fondo con la utópica idea de estar bien con todo el mundo. 

Lo mismo sucede con los principios leninistas de organización. Algunos los consideran pasados de moda, anacrónicos y demasiados dogmáticos. 

A nuestro modo de ver, habrían dos elementos claros que explicarían este comportamiento: La ausencia de conocimiento teórico – práctico y la falta de ética revolucionaria. Claro, el marxismo – leninismo es teoría – práctica y ética revolucionaria. Es acción, creación, transformación, permanente. Y los principios leninistas nos permiten desarrollar científicamente estas actividades. ¿Por qué, entonces no mirarlos como una fortaleza en nuestra lucha por hundir el capitalismo y construir el socialismo? 

Principios leninistas de organización

 

-          Unidad: El Che decía que la unidad es táctica y estrategia. Un puño solitario no hace mella, mil puños unidos constituyen una fuerza formidable. La pugna entre la clase dominante y dominada, se resuelve por obra y gracia de la unidad. Solos somos débiles, unidos fuertes. ¿Por qué entonces, no apostar a la unidad? ¿Por qué no entender la importancia de la unidad? ¿Por qué no trabajar arduamente por la unidad? 

-          Centralismo Democrático: Desarrollar la discusión, la democracia y concretar la síntesis. Reconocer con argumento la fuerza de la mayoría, sin perder la individualidad, respetando los derechos de las minorías. Imponer la fuerza de la sensatez, de la razón. Esta se expresa a través del argumento. Se caracteriza por la participación y la capacidad de reconocer que el otro piensa y se puede llegar a un acuerdo colectivo. Implica decir y hacer, como diría José Martí, héroe cubano. 

-          Crítica y autocrítica: Se trata de comenzar entendiendo que nada está dado de una vez y para siempre, todo está en constante movimiento, cambiando, por factores objetivos y subjetivos. En ese proceso permanente, en esa eterna contradicción, se pueden presentar errores que los demás los perciben e incluso, errores que cuando se está formado, se acepta con sinceridad, humildad y decisión. La principal función de la crítica y la autocrítica es cambiar. Pero sucede que el egoísmo, que es ignorancia, nos impide hacer críticas constructivas y autocríticas radicales. Le rendimos culto a la mediocridad y nos negamos al cambio, porque preferimos el facilismo. No nos exigimos. Mejor nos auto elogiamos, para que todo siga igual o peor. Yo te elogio, tú me elogias y ya...

-          Planificación: Qué hermoso principio, porque implica ordenar la vida individual y colectiva. Sistematizar las acciones, tener un control férreo de nuestras actividades diarias y cotidianas. Tener un norte. Saber de dónde vengo, qué hago y para dónde voy, sobre todo colectivamente. Cuando un cuadro no planifica hace todo y nada a la vez. El día no le alcanza. No puede estar todo el tiempo en una reunión. Es más: Está en la reunión pero no se puede concentrar porque está pensando en la otra reunión y así sucesivamente. Termina casi a la medianoche, cansado, pero sin un éxito claro y rotundo. "Hice tantas cosas que a la final no hice nada", es como la conclusión final. Planear implica mirar distintas facetas, un orden, unos objetivos, unas metas, tener capacidad para delegar, saber tratar a la gente, reconocer los aciertos de los demás, corregir con amor, sobre todo con el ejemplo, etc. 

-          Evaluar: La evaluación no es algo accesorio o por colocar en ridículo al individuo o comunidad que hizo la actividad. Se trata de dimensionar la obra, valorarla, determinar las dificultades, por qué estas y cómo resulta posible superarlas. Además, como aprovechar la actividad para el fin propuesto. Es decir, cómo aprovechamos esta para crecer, para desarrollarnos, individual y colectivamente. Esta es la esencia, fundamento y naturaleza de los principios leninistas de organización. Con los pies bien puestos sobre la tierra, sin arrogancia, petulancia y engreimiento o ausencia de conocimiento, ahora sí podría evaluar la vigencia e importancia de estos en la lucha que hoy libramos por una segunda y definitiva independencia en Colombia y en muchos países de los continentes. Ahora sí comprenderá, seguramente, que no es suficiente con recitarlos, hay que practicarlos dialécticamente. 

Por: Wilson Arias Castillo

La mayoría de ex Presidentes del país y exdirectivos de la entidad se lavan las manos cuando se habla de corrupción y amenazas contra el SENA. Ahora resulta que hasta Álvaro Uribe utiliza las denuncias de SINDESENA para criticar el contratismo en este establecimiento público. Él, que lo utilizó y desarrolló febrilmente, él que perfeccionó los mecanismos para multiplicarlo y los puso a dura prueba, para que resistieran los embates siempre más voraces de sus sucesores. Hay que reconocer, sin embargo, que Alfonso Prada y Gina Parody vinieron a ser sus exponentes destacados.

Por cuenta de la polarización y la pelea Santos -vs- Uribe, corremos el riesgo de que cualquier denuncia sea utilizada por el bando contrario. De modo que la decisión de SINDESENA de defender la entidad integralmente, enfrentando a cada gobierno casi en solitario pero con toda aplicación y fuerzas, puede dar lugar a que cada parte aproveche sus reclamos para sacar pecho. Precisémoslo entonces: unos y otros han infligido idénticos daños a este establecimiento. Se parecen, ya lo habíamos explicado: es que un santista de hoy es con frecuencia un uribista de ayer.

Así que, antes de hablar de la tragedia actual del SENA conviene recordar el nivel de corrupción en que sumió el uribismo a la entidad. Ello ayuda a establecer paralelos que aporten al análisis.

Un caso que lo ejemplifica ocurrió en la regional Cesar, donde el paramilitarismo logró realizar convenios con el SENA en nombre de la tecnología, la innovación y el empresarismo, tan de moda por esos días. Recordemos: el binomio Uribe + Montoya había impuesto a la institución una nueva carga a la que dedicaron grandes recursos –a la postre bastante cuestionados–, la incubación empresarial. Entonces los cazadores de rentas buscaron en esa actividad del SENA un nuevo filón. Y entre ellos llegaron los paramilitares, de los que se sabía que no sólo desplegaban masacres y acaparaban tierras y ganados, y comercios de diverso tipo, sino que por entonces habían coronado nuevos negocios: “contrabando de gasolina, de arroz y de vehículos; juegos de azar, prostíbulos, mototaxismo, el control de la ‘seguridad’ en los llamados San Andresitos y parte del negocio de la salud a través de las Administradoras de Régimen Subsididado (ARS)” i.

Para dolor de la comunidad educativa, se vino a establecer que en la regional Cesar el SENA había escogido para el efecto como socio estratégico a FUNPAZCOR, la fundación creada por Fidel castaño Gil. Audaces ellos, el seguimiento del abrazo entre FUNPAZCOR y el SENA se lo encomendaron a la Oficina del Programa “anticorrupción” de la Presidencia de la República de Álvaro Uribe Vélez, que no objetó esta alianza con el crimen (ver recuadros).

En similar sentido, en un Consejo Comunitario en Necoclí (Antioquia), el presidente anunció que los ahorros obtenidos con motivo de la severa reestructuración que aplicó en el SENA y que nos costó centenares de despidos, serían aplicados a los programas de familias guardabosques. Así, según informó ASOCOMÚN, dirigida por Jairo de Jesús Rendón Herrera (alias Germán Monsalve), hermano de El Alemán y Don Mario, el SENA se asoció con ellos para tales menesteres. El hecho fue denunciado precisamente en un comunicado de SINDESENA titulado “Algunas verdades sobre el Uribismo en el SENA”, cuya lectura recomiendo. Y las pruebas de la vinculación del SENA en Valledupar con FUNPAZCOR, se encuentran en el libro “El poder PARA ¿qué?”. De nuevo, la organización sindical las dio a conocer a la comunidad educativa en su oportunidad.

Pero si de libros se trata, hay otro que también describe un momento crucial de la corrupción uribista en el SENA y el país: el de la Yidispolítica. En su testimonio, “Confieso”, Yidis relata el famoso episodio del 2 de junio de 2004, sobre su conversación en el baño privado del Presidente, a donde la llevó este huyendo de la concurrencia en su oficina, plagada de lagartos entre los que destacaba Gina Parody, según comenta Yidis Medina en su libro. A la salida del baño, Uribe le ofrece toda la burocracia que tenía Horacio Serpa en Barranca: El Sena, el Seguro Social, la Red de Solidaridad, Etesa y la Notaría Segunda (ver página 28).

El asunto fue aún más tormentoso. Yidis es burlada en la mayoría de las promesas y desde luego también en el SENA. La vergüenza ocupa las páginas 99 a 104 del libro. Allí Yidis cuenta cómo debió instalarse en las oficinas de Darío Montoya desde el 18 de enero a las 4:00 pm hasta la mañana del 19 para reclamar el nombramiento de su pupilo Juan Bautista como Jefe del Centro en el SENA de esa ciudad.

A esta lección de “meritocracia” le sigue otra de traición: sus cuotas (como las de Teodolindo Avendaño), son sucesivamente reemplazadas por otras, empezando por la del SENA: “... el primer gran golpe llegaría en agosto del 2006 cuando declaran insubsistente a Juan Bautista para darle el cargo a otro funcionario. El Director del SENA, Darío

Montoya, nunca más volvió a darme la cara” (página 104). Después, a Yidis le ofrecen un pozo petrolero (pág. 109) y ya el chiste se cuenta solo. A raíz de estos hechos fueron a parar a la cárcel cercanos colaboradores de Uribe, entre ellos Diego Palacios, Sabas Pretelt y Alberto Velásquez, el Secretario General de la época.

De secretario a Secretario:

Alegó Alberto Velásquez que su papel se limitó a adelantar algunas llamadas a los mencionados Yidis y Teodolindo. Pero en su confesión Yidis lo menciona activo en la reunión del 2 de junio y durante el proceso. Él es quien confirma en el computador lo que tiene en burocracia Horacio Serpa y que le ofrecen a Yidis para que cambie el voto aquel día. Y es él quien los “gestiona”.

Precisamente el nombre con el que se conoce a quien cumple desde Palacio de Nariño la función de distribuir “mermelada” en sus diversas modalidades, cuotas y “cupos “indicativos”, es “El hombre del computador”, generalmente en la Secretaría General o Privada del Presidente. Claro, tienen asistentes y colaboradores menores, pero incondicionales y con una misión clara: mantener la “gobernabilidad” con razones, halagos o métodos nada ortodoxos. Debe diferenciarse de otro personaje también con frecuencia muy activo en los pasillos del poder, encargado de repartir dádivas y sobornos a nombre del sector privado, “El hombre del maletín”. Aunque con frecuencia son complementarios. Odebrecht, por ejemplo, tenía un hombre del maletín que sobornaba a Otto Bula para que a su turno distribuyera entre funcionarios del gobierno de Uribe. Después hizo lo propio con funcionarios de las campañas de Juan Manuel Santos y Oscar Iván Zuluaga, según ha trascendido.

La cosa no es nueva. Antes, durante el período de Ernesto Samper también quedó en evidencia que habían coincidido algún otro “Hombre del maletín”, el periodista Alberto Giraldo (puesto al descubierto tras un allanamiento al contador del cartel de Cali, Guillermo Pallomari) en tratos con el tesorero de la campaña presidencial, Santiago Medina. Samper, quien adujo que todo había ocurrido a sus espaldas, designó como su propio hombre del computador a quien ya había encubierto el ingreso de los dineros ilícitos a su campaña, Juan Manuel Turbay, para que manejara las dádivas al Congreso durante el Proceso 8000.

Juan Manuel Turbay debió mostrar temple y decisión, pero también una reserva muy similar a la que reclamaban las mafias sicilianas bajo la “ley del silencio” u Omertá, cuyos relatos fueron magistralmente llevados al cine por Mario Puzo. Al final Juan Manuel Turbay fue condenado igual que el otro Secretario General 18 años después, Alberto Velásquez. Éste, que venía de ser Peñalosista, éste que había hecho discursos “tecnocráticos” y de pseudo pedagogía ciudadana. Éste que también pontificaba y que se creyó algún día intocable en el poder.

Las Secretarías General y Privada de Palacio parecen reclamar pues un perfil. Personas dispuestas a hacer pactos, cuidar la información y mantener la gobernabilidad del poder a toda costa. Personas capaces de ocultar, desviar, maniobrar y engañar. Y que se creen inalcanzables, aunque como suele ocurrir en la historia, no siempre resulten tan ilesos.

Ya entendemos por qué tenía que irse María Andrea Nieto del SENA. Obligado a escoger, Juan Manuel Santos prefiere a quien le garantiza la continuidad y su propio status quo, no a quien venga a reclamarle la verdad. Pero la verdad a veces es tozuda y sale a flote, aunque el poder insista en sofocarla.

CONTINUARÁ....

i Ver “Auc S.A., el Holding paraco”, Maria Elvira Soto, 2007.

Cali, 7 de noviembre de 2017 

¿Paz Negociada?

 |  Published in Opinion

Por Alberto Pinzón Sánchez 

Como Marx lo enseña, todo fenómeno tiene dialécticamente materia e idea. Esto que parece un lugar común, no lo es a la hora de analizar fenómenos sociales de los cuales, y por granjearse simpatías, se ha expulsado del corpus analítico a Marx, a Lenin, así como a Bolívar, y se les ha reemplazado por una desabrida y etérea formulación de “pensamiento crítico”.  

El proceso de terminación de la confrontación militar entre el Estado colombiano con una de las guerrillas, la de las Farc-Ep; confundido adrede por los ideólogos del régimen con el concepto vacío de “paz negociada”, tiene dos niveles que también, por granjearse simpatías, no se ha querido separar para analizar sus implicaciones particulares en todo el proceso: Uno, lo económico y otro, lo supra-estructural  

En lo económico, las trasformaciones en la esfera de la economía dominante en Colombia, quiero decir los cargos presupuestales y los costos que generan las trasformaciones agrarias, la sustitución de cultivos, la reincorporación de combatientes, la reparación de víctimas, la implementación de los acuerdos y la creación desarrollo de los varios entes administrativos e instituciones que van a ejecutar lo Acordado, etc, etc.  Todo lo cual genera una gran demanda presupuestal en una economía quebrada por la corrupción institucional y los negociados neoliberales que se ven todos los días, día por medio, y, cuyo presupuesto público es completamente limitado excepto para el rubro militar que, para 2018 ha sido aumentado en un 8,2% con respecto al anterior (Defensa y Policía recibirán ($ 32,4 billones) es decir más de 10.700 millones de dólares

 Sencillamente no hay plata o dinero público para “implementar” (palabra que se volvió totalizante) los varios puntos sociales y políticos acordados entre el Estado y las Farc-EP para terminar la confrontación armada. 

Y en lo jurídico-político, ideológico y moral, sí que menos hay insumos dentro de la oligarquía militarista (contrainsurgente) dominante, para “implementar” lo acordado. Todos los días surge desde cualquier institución, sea jurídica, política o religiosa, etc; una traba, un obstáculo, contra dicha “implementación”.

Por una sencilla razón, de que si desaparece el fantasma de “las fart” desaparece el caballito de batalla del sector más poderoso y dominante de la oligarquía contrainsurgente colombiana ligada al imperialismo trasnacional. Al extremo que, como ya se empieza a comentar, después del triunfo del No en el Plebiscito y la reunión en palacio presidencial de Bogotá sostenida el 06. 11.2016, entre el presidente Santos y su rival Uribe Vélez, se dio un pacto implícito para mantener “sin implementar” el Acuerdo de la Habana y dejarlo así, en la incertidumbre, hasta las elecciones presidenciales del 2018, cuando “democráticamente se decidirá para bien o para mal” si gana quien diga Uribe para destruirlo, o quien diga Santos para continuar lentamente su ejecución. 

 ¿Cómo se le va a quitar la motivación política a Uribe Vélez, y a dejarlo sin argumentos en su camino a la presidencia de Colombia, sin que se produzca la “hecatombe” (el apocalipsis de su maestro monseñor Builes) que el mismo Uribe Vélez anunció?

El correlato, también empieza a murmurarse insidiosamente en las filas de la Farc: En su congreso de agosto/17, se expulsa de sus filas a Marx, Lenin y Bolívar; pero extrañamente se conserva el nombre de FARC. Con lo cual la estrecha ligazón entre el nuevo partido organizado, ya totalmente desvinculado de la lucha armada o desarmado, y las viejas estructuras político-militares se mantiene y persiste en el imaginario social para hacer posible continuar con la estigmatización. Y, quienes se separan de sus filas para seguir en la lucha armada, también extrañamente, no se les da el nombre religioso esperado de RENEGADOS tal y como monseñor Builes hubiera aconsejado, sino se les designa con el “prudente” y políticamente correcto nombre de “DISIDENTES. 

¿Pero, de qué o quién?  Pues “disidentes de las Farc”. Por eso Uribe Vélez, una vez se supo que el señor Rodrigo Londoño se candidatizaba para Presidente de Colombia, escribió este trino inmediato: 

 Álvaro Uribe Vélez @AlvaroUribeVel

 A elecciones con Farc, su dinero del narcotráfico, y brazo armado: “Disidencias”.

Reculando habilidosamente hacia el sambenito contrainsurgente “de la combinación de las formas de lucha” bajo el cual se cometieron las atrocidades de la guerra contrainsurgente como los 3,000 Falsos Positivos de su gobierno y su ministro de defensa Santos. 

Así, de esta manera, las Farc-EP que han cumplido el 100% de lo pactado en el Acuerdo de la Habana; salen sin ser derrotados militarmente de la selva tropical húmeda, para hundirse en el fétido pantano estancado y podrido de la política dominante en Colombia: De Odebrecht al Paradise Papers 

Y el señor Rodrigo Londoño, el 51° candidato presidencial para las elecciones del 2018, tendrá que conquistar millones de votos en ese “caos democrático” que significa competir con otros 50 candidatos presidenciales rivales, alzando su trémula voz solicitando que no le cambien más comas al Acuerdo firmado por él y que en cambio, se “implemente” lo que no se va a implementar. Primero porque no hay plata para implementaciones, y segundo, porque ya se ha pactado que no se le puede quitar el caballito de batalla a Uribe Vélez. Esa decisión (para bien o para mal) la tomará “el próximo inquilino de la Casa de Nariño” 

Pero por sobre todo, porque la “paz negociada” resultó tener más de negocio, que de paz. 

Fuente Imagen Internet: Santos y Uribe se reúnen después del plebiscito 06.11.2017  

  

        

     

                        

 

Por Nelson Lombana Silva  

(Ibagué, noviembre 4 de 2017) Los niños cubanos cantan con amor impoluto la consigna: "Seremos como el Che", se eriza la piel al contemplar con qué decisión estos pequeños agitan tamaña consigna, la cual no brota por simple espontaneidad o frase de cajón, como solemos decir con frecuencia, brota de lo más profundo de sus entrañas, con firmeza y convicción revolucionaria. 

¿Y quién era el Che? Un ser humano, de carne y hueso, un médico argentino, que enseñó más con el ejemplo que con la palabra, un revolucionario consecuente con los intereses del pueblo. Un guerrillero que dio su vida por la libertad y la justicia social en el continente americano. 

Así las cosas, ser como el Che constituye en el siglo XXI todo un desafío para la generación revolucionaria que persiste en la tarea de construir una sociedad humana basada en los valores de la solidaridad, la justicia social y el humanismo en todo el sentido de la palabra. 

Ser como el Che constituye una utopía que puede materializarse en la medida en que logremos fusionar dialéctica y honestamente la teoría con la práctica. Mientras esto no suceda no seremos más que charlatanes de pacotilla o embusteros de la peor calaña. 

El Che no es pasado, ante todo, es presente y futuro, pues encarna todo un compendio ético y moral que hay que estar recreando con imaginación, decisión y compromiso revolucionario. 

No tener claro los valores socialistas por los cuales luchamos e incluso, estamos dispuestos a dar nuestra propia vida, es una vacío protuberante que se ha convertido en una peligrosa constante en este siglo, fenómeno que hay que erradicar con decisión y coraje. 

El Che no se creía superior a los demás, no imponía, no robaba, no mentía, no era oportunista, no era pusilánime, no era arrogante, no era petulante, no se consideraba la estrella, el pulmón de todo. Todo lo contrario. Eso lo hizo grande, inmenso y universal. 

El revolucionario está comprometido con la verdad, con la honradez, con el humanismo, con la ciencia y con el cambio. Un revolucionario ama al pueblo, ama a sus camaradas, respeta a sus compañeros de lucha, es el último en recibir, siempre está dispuesto a buscar una salida plausible, corrige con la grandeza que da el ejemplo. Un revolucionario se preocupa permanentemente por aprender no para opacar a los demás y ponerse por encima de estos, aprende a ser más persona, más sencilla, más tolerante. Un revolucionario no profiere palabras soeces ni siquiera contra el enemigo de clase, mucho menos contra sus camaradas y amigos. Respeta escrupulosamente las finanzas del Partido, así sea un peso o una vieja moneda. 

Mira hacia adelante con esperanza, sin olvidar el pasado. Aprende de sus propios errores y esta siempre dispuesto a compartir lo mejor, no el sobrante, lo que queda por si acaso. No camina por senderos oscuros de la adulación y la apariencia, resulta demasiado humano para reconocer sus yerros y su misma condición humana. 

Todos esos valores parecieran estar en vía de extinción en este siglo, por cuanto nos fascina el facilismo, la adulación, el oportunismo. Estamos distanciados entre el dicho y el hecho, lo cual resulta preocupante y peligroso. Así no somos como el Che, ni lo seremos nunca. Estamos lejos inexorablemente. 

Afortunadamente, el marxismo – leninismo nos da fórmulas para superar esas desviaciones, hay que utilizarlas con nobleza, sin soberbia, con humildad, es decir, con conciencia de clase. He ahí, los principios leninistas, por ejemplo. Hagamos uso correcto y sincero de la crítica y de la autocrítica, por decir algo. Valga decir no la crítica para responsabilizar al otro, ni la autocrítica para justificar lo injustificable y seguir por lo mismo. Necesitamos una crítica y una autocrítica como la planteó el marxismo – leninismo y la practicó el camarada Ernesto Che Guevara. Lo demás, resulta un embuste. 

Por Alberto Pinzón Sánchez.

Un análisis objetivo del proceso de paz acordado entre el Estado colombiano y las Farc-EP, muestra una grande y abrumadora realidad: La incertidumbre.

El Acuerdo de paz firmado por última vez en el teatro Colón de Bogotá en noviembre del año pasado,2016, va rumbo a convertirse en otra realidad: la de un compendio de deseos que no se va a poder realizar. No por falta de voluntad política de la guerrilla firmante que cumplió todos los compromisos adquiridos, sino por el incumplimiento programado por parte del Estado, de sus obligaciones firmadas ante el pueblo colombiano y ante la comunidad Internacional. 

Un compendio de letra muerta que, una vez más frustra de manera brutal los deseos de paz de los colombianos y muy posiblemente, como lo anuncia el Fiscal Martínez en la última entrevista dada al diario El Tiempo, 22 de octubre 2017 (ya empiezan a aparecer los primeros muertos de lado y lado en los titulares de la gran prensa adicta al régimen) lleve a nuestra sociedad aun nuevo ciclo de Violencia, con el pretexto tan antiguo como el mismo narcotráfico de la Drug War o guerra contra las drogas. (1)  

El Estado a pesar de toda su experiencia en esta Larga Guerra extranjera, con todos los fracasos y frustraciones acumuladas, continúa con el consabido resabio clasista y oligárquico de agrupar en el único concepto de NARCOTRÁFICO toda la complejísima cadena de cultivo de coca, las diversas fases de la producción, distribución, exportación, venta al menudeo de la cocaína, y el consecuente lavado de dólares; sin establecer diferencias ni sociales ni económicas y de Poder surgidas, para  empaquetar todo este abigarrado fenómeno en el viejo y útil concepto de “delincuencia organizada”, a la que solo hay que aplicar la represión legal y militar del Estado: El viejo Orden Público de los contrainsurgentes.  

Para personas tan avispadas (avispas les dicen en la calles de Colombia) como el Fiscal Martínez, y tan comprometidas en ese pacto de corrupción e impunidad desde el Poder del Estado denunciado por el senador Robledo en su último debate parlamentario, son iguales los campesinos y colonos miserables que cultivan para sobrevivir una pequeña parcela de arbustos de coca en cualquier selva colombiana, que los grandes capos mafiosos trasnacionales, quienes desde las grandes ciudades del primer Mundo (Miami o México City por ejemplo) exportan el alcaloide y lavan el dinero en los paraísos fiscales que existen en las cercanas islas semicoloniales del Caribe, y cuyas cuantiosas pérdidas en dólares quedaron al descubierto con los reciente huracanes. 

En consecuencia, “aplicarles todo el peso de la ley”, que al final viene a ser “todo el peso de las armas del Estado”.

 Ese es el nuevo ciclo de violencia oficial anunciado, el que sumado a la Ira y el desencanto producidos por la frustración que deja la NO realización de los Acuerdos de paz, más la real posibilidad de que “la negociación con “las fart” continúe abierta (como hasta ahora) a una renegociación indefinida” durante el próximo gobierno, es probable que sirva de combustible tanto objetivo (guerra contra las drogas) como subjetivo (frustración-ira por la burla del Estado) para incendiar nuevamente la pradera. 

Un análisis descarnado de clase, del fenómeno de las llamadas “disidencias de las Farc al proceso de paz”, muestra un hecho simple: La mayoría de los disidentes son mandos medios de esa organización político-militar, salidos de las capas más pobres del campesinado cercano a la colonización selvícola que cultiva arbustos de coca para sobrevivir y que han aprendido con su espíritu práctico, tal vez no la ciencia de la guerra, sino su arte.

 En la Habana, ha quedado la dirección del sector “intelectual y romántico” surgido de la pequeña burguesía citadina en la década de los 70, y que ha firmado los Acuerdos de paz para no volver nunca más a la guerra. Por el contrario, en la colonización cocalera de Colombia ha surgido o se ha puesto al frente de su dirección, un sector de clase diferente; posiblemente menos ilustrado, pero si más radical y decidido a ir hasta un difícil final. 

 No estoy seguro de que, en el seno de la dirección del Estado como en la dirección del nuevo partido Fuerza del Común, sean conscientes de lo que esto significa para el futuro de la sociedad colombiana.

El Problema, donde ambas direcciones están enfrascadas, no es SI en las próximas elecciones presidenciales se resuelve la contradicción entre Implementación/corrupción oficial, la cual dicho sea de paso solo se podrá resolver con una Constituyente Democrática y Popular que horroriza al presidente Santos y sus socios de negocios; sino en entender la fuerza objetiva, parecida a la corriente del rio Amazonas, que ayudada por la incertidumbre, va deslizando a la sociedad colombiana hacia el nuevo ciclo de Violencia anunciado proféticamente por Néstor Humberto (1) 

La implementación del Acuerdo de paz Estado-Farc-EP (no analizo el proceso con el ELN porque no se ha llegado aún a firmar ningún acuerdo integral y general) se ha dejado exprofeso a una trisomía escolástica, a estas alturas del debate social imposible de aclarar: Quienes están por su hipotética implantación mejorada en el parlamento y en las cortes judiciales, que por ser parte de la “gobernanza Santista” (pej los Liberales) no harán nada para romper el pacto de corrupción e impunidad desde el Poder.

Una segunda alternativa será quienes priorizan la erradicación de la corrupción oficial dejando para una segunda o tercera prioridad la implementación de los Acuerdos de paz (pej Verdes, Progresistas y Moir, etc).

 Y una tercera, la Falange (no de los dedos) sino la Falange Política a la que necesariamente llegarán después de la segunda vuelta, Vargas Lleras el ex vicepresidente de Santos, con los ex presidentes Uribe Vélez y Pastrana, reforzados con los estandartes de Ordoñez y aliados, quienes “no necesitan hacer trizas” lo que YA está en añicos. Solamente “renegociarán” nuevamente lo acordado que no les satisfaga. Por ejemplo, el “programa de erradicación voluntaria de cultivos de coca pactado”, con lo que volvemos al escenario anunciado tan anticipadamente por el vocero de Vargas Lleras, el Fiscal Martínez, en su entrevista mencionada abajo (1)            

Nota (1) http://www.eltiempo.com/justicia/conflicto-y-narcotrafico/entrevista-con-nestor-humberto-martinez-sobre-el-problema-del-aumento-de-cultivos-ilicitos-143506

Fuente Imagen Internet.  Vargas Lleras, Santos y Martínez.  

 

            

       

    

         

 


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