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Colombia

Caracol Radio/Radio Café Stereo/ Refresquemos la memoria. La iglesia tuvo un papel muy activo en décadas pasadas, en la violencia liberal conservadora (1940-1950) desde los púlpitos atizaban las bajas pero de 'los de abajo'. Por que 'los de arriba' desde las oficinas empujaban a que el pueblo se hiciera el 'corte de franela. Por acción u omisión, sus altos dignatarios están incursos en hechos contra la población colombiana. Ahora al confesionario deben ir ellos para que el pueblo los escuche.

"Las Farc quieren que el Papa haga alguna alusión al proceso y eso como no nos corresponde a nosotros tomar decisión, estuvimos hablando y establecimos contacto con el cardenal de La Habana para que él supiera de este deseo. Lo acogió y ya veremos qué pasa, eso lo tramitará el Vaticano”, aseveró el presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Luis Augusto Castro, registra Caracol, medio afín a la clase dominante en Colombia.

A la cita de ayer 18 de agosto, concurrieron, el Monseñor Luis Augusto Castro, presidente de la Conferencia Episcopal colombiana; monseñor Nel Beltrán Santamaría, Obispo de la diócesis de Sincelejo y el Padre Darío Echeverri, Secretario General de la Comisión de Conciliación Nacional, de parte de las Farc, Iván Márquez, C Antonio Lozada Rodrigo Granda y Pastor Álape.

Ojalá esta jerarquía se tome en serio la posibilidad de apoyar la Agenda de la Habana, los invitamos, desde los escenarios de la eucaristía, a impulsar con sus feligreses la construcción de una Colombia en Paz con Justicia social.

La iglesia no "puede pasar de agache" en el punto 5 de Víctimas

 Por: Miguel Suárez (2015-08-18). Un accidente de una carro tanque en una curva en el kilómetro 85, en la Inspección de Villalobos, del municipio de Santa Rosa, Cauca, sobre la vía Mocoa – Pitalito, ocasiono que el camión cisterna, que transporta petroleo vertiera al menos uno 5000 galones de petroleo crudo.

El crudo se deslizo hacia una quebrada cercana y prosiguió quebrada abajo.

Según reportaron algunos medios que aquí se hicieron los pendejos ante el desastre, que algunas personas auxiliaron al conductor y lo sacaron del cabezote de la mula, quien presentaba una herida en su rostro.

“Se encontraba consternado ya que la tractomula comenzó a echar fuego”, habría dicho un testigo.

El accidente causa un desastre ambiental de algún forma similar a los daños que cusan los ataque guerrilleros pero con la diferencia que aquí no aparecen los medios al servicio de la guerra a acusar a la empresa transportadora por los efectos del accidente y menos aun el gobierno se pronuncia contra la petrolera que utilizan camiones en muy mal estado.

Aun recuerdo como se lamentaban los “ecologistas” periodistas, cuando las Farc ataco unos camiones cisterna de una multinacional petrolera, el circo fue impresionante, pero ahora ¿donde están que no dicen nada?.

 

Alberto Pinzón Sánchez/ Había pensado aprovechar los primeros soles de la  primavera septentrional, para releer la clásica novela “Nostromo” del gran escritor en lengua inglesa Joseph Conrad, a quien recientemente y para ventura de los lectores en lengua castellana, ha descubierto la industria editorial y traductora de España. Pero pronto tuve que reconocer que había sobrestimado mis conocimientos sobre el tema tan sensible para los colombianos y tocado en esta novela (tan conocido e ignorado al mismo tiempo) como es el de “la separación de Panamá de Colombia”.

Había heredado la versión anti imperialista de todo este novelesco e inagotable episodio histórico, asignándole toda responsabilidad de tal amputación geoestratégica; al “entreguismo” de la oligarquía liberal conservadora representada en el espadón y gamonal esclavista caucano Tomas Cipriano de Mosquera, quien en 1846 con el tratado Mallarino-Bidlack, abrió prematuramente la puerta a las ambiciones expansionistas del imperialismo estadounidense en nuestra patria, para que en 1903, cuando Colombia estaba agonizante después de la guerra de los mil y pico de días, el presidente de los EEUU Theodore Roosevelt, pudiera (como buen cazador de osos) saltar sobre la yugular del pueblo colombiano y  gritar su famoso “I took Panamá”.

Con tal incertidumbre y temiendo estar “desactualizado”,  inicié una revisión posible sobre los conocimientos académicos, o como ahora llaman los profesores “el estado del arte”, de aquel triste episodio de la historia colombiana. Finalmente logré abrirme paso por entre la maraña de publicaciones (de todo tipo) publicadas en el siglo XX y lo que va corrido del siglo actual, sobre la relación existente entre la llamada guerra de los mil días y la amputación de Panamá para confirmar que no estaba tan desactualizado como temía.

El erudito escritor cartagenero Eduardo Lemaitre, en su clásico, pormenorizado y voluminoso libro de 724 páginas: “Panamá y su separación de Colombia” (1) con una ingenuidad entendible o tal vez explicable (que de ningún modo demerita su gran obra) escribe en 1971, el prefacio de su libro el siguiente resumen: 

  (….) “Pero es indudable para el historiador de nuestros días que el Istmo de Panamá habría podido seguir integrado con Colombia solo con que Teodoro Roosevelt hubiera sido un poco más generoso y comprensivo, y su ministro en Bogotá menos imprudente; que en panamá la clase dirigente o, como ahora se estila decir “la oligarquía dominante” hubiera sido capaz de superar resentimientos parroquiales, como algunos de ellos aisladamente lograron hacerlo, para dar paso a un política grande, en vez de entregar atropelladamente, para no decir criminalmente, los intereses de su patria chica en manos extranjeras a trueque de una autonomía más supuesta que real; y, que en Colombia el gobierno hubiera sido menos negligente e inepto, su senado menos soberbio y sus partidos políticos menos torpes. 

Así por ejemplo el estudio de la discusión y negativa del tratado del tratado Herrán-Hay convence a quienes a quien además conozca las circunstancias políticas que privaban en los EEUU en 1903, de que si el senado colombiano en vez de rechazar de plano este tratado y lo aprueba con modificaciones como era el original propósito de la mayoría senatorial, el Presidente Roosevelt no habría tenido piso firme donde apoyarse para lanzarse a la aventura de favorecer a los separatistas panameños, ni a los especuladores de la Compañía Francesa, y de Wall Street  habrían encontrado pretexto válido para sus maquiavélicas intrigas”(……) 

 Sin embargo, leyendo el texto del historiador de lengua alemana Thomas Fischer, presentado como capítulo 3 del libro “Memoria de un país en guerra. Los mil días 1899 1902, compilado por Gonzalo Sánchez y Mario Aguilera en 2001” (2) en donde se muestra la relación entre la guerra de los mil días y la separación de Panamá, puede sacar en claro que el pretexto de la negación por parte del senado colombiano del tratado Herrán-Hay el 12 de agosto de 1903 (que ha sido tomado por la historiografía colombiana como el hecho más importante de todo este episodio) y la posterior invalidación del tratado, impulsada por la mezquindad rencorosa y opositora del senador ultramontano y regenerador conservador Miguel Antonio Caro contra el anciano y torpe Marroquín, miembro también del partido conservador quien fungía de presidente de Colombia, lo que fue aprovechado como oportunidad de negocios por el presidente Roosevelt para tomar Panamá:  

No es otra cosa que una de las apariencias “locales” con las cuales se manifestaba un nudo de contradicciones profundas de carácter universal o “global”, que estaban dándose en aquella fecha entre las potencias Imperialistas por el reparto territorial del Mundo y por la posición geoestratégica vital que representaba el Istmo de Panamá para el hegemón ascendente, vale decir los EEUU, contra sus rivales Inglaterra, Francia, Alemania e incluso Italia, y que finalmente decidieron la situación a favor de los EEUU. 

Desmembramiento de Colombia hecho posible, una vez el país hubo quedado en física ruina y perdido más de 100. 000 hombres jóvenes a causa de la guerra de los mil días, con la cual los gamonales y espadones de las dos fracciones de la clase dominante liberales y conservadores (una vez más como en las otras 8 guerras civiles anteriores) habían decidido el asunto de quien se apoderaba del aparato Estatal, sus recursos y sus negocios internacionales (3) sin tener en cuenta para nada la suerte de las pobres peonadas armadas de machetes que amarradas llevaban a “machetearse” y despedazarse, en lo que Alberto Lleras llamó con su peculiar elegancia clasista, el “ejercicio alegre” de las guerras civiles.

 

 (1)Lemaitre Eduardo Panamá y su separación de Colombia. Biblioteca Banco Popular Bogotá 1972.Página3. 

 (2) Sánchez Gonzalo, Aguilera Mario Memoria de un país en guerra. Los mil días 1899-1902. Planeta Bogotá 2001. Capítulo 3.

(3) Guillén Martínez Fernando, El Poder Político en Colombia. Editorial Planeta. Bogotá 1996.    

Noticiero Insurgente/ "Califican a Uribe Vélez como enemigo jurado de la Paz y exhortan a los colombianos a no permitir que la mentira injuriosa se atraviese en la lucha por la Paz con Justicia Social"

 Hacen llamado a la solidaridad nacional e internacional con sus luchas por el derecho al trabajo.

Estuvimos en la ciudad de Cali, capital del departamento del Valle del Cauca en la carpa de los trabajadores en resistencia contra la arremetida del terror de la multinacional Kraft Foods. Allí los representantes de la empresa cerraron los portones con candados y pararon la operación de la compañía, dejando en la calle a los trabajadores.

Escuche el audio-entrevista con el dirigente sindical Reynaldo Zea:

Más de ochenta días de protesta completan los trabajadores de la compañía Chicles Adams, Cadbury, hoy Mondelez S.A.S. filial de la multinacional Kraft Foods, caracterizada por sus acciones en varios países contra los trabajadores y sus organizaciones sindicales.

Los trabajadores agrupados en los sindicatos Sintracadbury Adams y Sintraimagra ocuparon las puertas de la plata, ubicada en el barrio Calima, carrera 1 con calle 70, en Cali desde ese mismo momento instalaron sus carpas y adelantan cada día sus reuniones. Han recibido la solidaridad y el acompañamiento de trabajadores, comunidades y ciudadanos. También adelantan marchas en la ciudad, reuniones explicativas y un mitin de protesta en el edificio del Ministerio del Trabajo, en Bogotá sin obtener una respuesta rápida a sus exigencias

 

 Durante los días 15, 16 y 17 de agosto se lleva a cabo en el corregimiento Venus, municipio de Tuluá, departamento del Valle del Cauca el X Encuentro de Saberes y Sabores Campesinos. El evento se desarrolla con exito y cuenta con el aporte y participación activa de centenares de delegados del occidente colombiano. Entre los objetivos se destaca el deseo de visibilizar el trabajo de las organizaciones campesinas del Valle del Cauca y del suroccidente en la recuperación de la soberanía alimentaria; la defensa de las semillas nativas y los conocimientos asociados a su mantenimiento; la producción alimentaria y las recetas tradicionales; la recuperación de la economía y la cultura campesina y; la defensa de los derechos humanos, que vienen siendo menoscabados desde hace por lo menos cuatro décadas atrás por la implementación de modelos económicos y culturales foráneos.

El encuentro pretende generar un espacio amplio y unitario para la construcción participativa de la territorialidad del campesinado vallecaucano como aporte a la consolidación de la paz con justicia social a través de la "III Constituyente Campesina Departamental por la Paz con Justicia Social", el encuentro contará con intercambio de semillas, taller de cocina, muestras campesina y artística, juegos tradicionales y el IV Festival de Música Campesina. El evento es convocado por la Asociación de Trabajadores Campesinos del Valle del Cauca (ASTRACAVA) y cuenta con auspicio de Alcaldía de Tuluá y otras organizaciones.

Audio. Entrevista con productores agricolas de la Asociación Asopecam (La Morelia) y de productores de leche de la Cooperativa de lácteos del corregimiento de Santa Lucía, Tuluá

Audio. Entrevista con dirigentes de la UP valle y CUT Valle

El senador Germán Navas Talero, denuncio los nexos entre el renunciado gobernador de Cundinamarca, Álvaro Cruz quien esta siendo investigado vínculos con 'carrusel' de la contratación en Bogotá.

Talero señalo que fue Enrique Peñaloza quien llevo y entrego contratos en Bogotá y que la esposa del gobernador de Cundinamarca, Luz Zoraida Rozo, era la secretaria de Peñaloza y que fue la directora de campaña en las pasadas votaciones.

Luz Zoraida Rozo, y el hermano del gobernador también están mezclados en la actual investigación que tiene ad portas de la cárcel a su esposo el gobernador, por haber pagado un soborno de 800 millones de pesos para que les dieran un contrato a sus familiares por valor casi 24.000 millones de pesos, para el suministro de asfalto.

El Tribunal Superior de Bogotá definió para el próximo 2 de septiembre la fecha en la que el mandatario deberá rendir cuentas en los estrados judiciales. Cruz fue gobernador a nombre de Cambio Radical, partido de Germán Vargas Lleras, en coalición con el Partido Liberal, la U, y el Partido Conservador, quienes también le otorgaron su aval.

Circulos cercanos a esta mafia hacen ingentes esfuerzos para presentar a Peñaloza como impoluto y como un muy buen administrador, cosa que no es.

 

 Por Alberto Pinzón Sánchez

En unas aclaraciones sobre “las frutas del cercado ajeno” y de personajes que tomó prestados, García Márquez dijo lo siguiente:

(……) “Bien distinto es el paso del escritor inglés Joseph Conrad por el capítulo final de "El amor en los tiempos del cólera", porque el episodio es verídico y con respaldo documental. El hecho -como se cuenta en la novela- es que un tal Joseph K. Korzeniowski, polaco de origen, estuvo demorado varios meses en el puerto de Santa Marta, Colombia, por 1875, a bordo del mercante francés Saint Antoine. Su propósito era venderle un cargamento de armas al gobierno liberal de don Aquileo Parra, en guerra con los conservadores sublevados. Pues bien: el nombre polaco era el verdadero del escritor inglés Joseph Conrad -uno de los más grandes novelistas de aquel siglo y de otros-, que ya era conocido como contrabandista de armas en el Mediterráneo. Así que no era sorprendente que hubiera traficado también en Colombia, para una guerra que bien podría interesarle tanto por motivos comerciales como políticos.

Antes de saber nada de esto había leído la novela "Nostromo", la obra maestra que Conrad escribió unos veinticinco años después de su visita a Colombia, y me sorprendió que su descripción del puerto caribe de Sulaco, donde transcurre la acción, tenía un parecido casi fotográfico con la ciudad colombiana de Santa Marta. Sobre todo por la bahía abrigada y mansa frente a la montaña de nieves perpetuas en el trópico puro. No hacía falta ser un novelista delirante para sacar en conclusión que Conrad, el inmenso, había entrado en la historia de Colombia por la puerta prohibida de un cargamento de armas”….

A raíz de esta aclaración, evidentemente literaria, algunos intelectuales inorgánicos y privilegiados del régimen colombiano, se trenzaron en una típica discusión colombiana (semejante a la de Bizancio sobre cuantos ángeles cabrían en la cabeza de un alfiler) para conjeturar ad eternum, si era cierta o no la afirmación imposible de negar o confirmar hecha por García Márquez, y cuál era la relación del poco conocido escritor polaco-inglés Joseph Conrad y su inmensa novela Nostromo con Colombia. Todo con el objetivo ideológico (enmascarado en una supuesta discusión literaria) de banalizar la universalidad de sus escritos.

Aprovechando tres de los escenarios que Conrad utiliza para construir su país imaginario de Costaguana (costa del guano según el genitivo en polaco): las guerras civiles bipartidistas del siglo XIX, la separación de la provincia occidental del resto del país, así como algunas similitudes descriptivas coincidentes con la geografía y la historia colombiana; se buscó reducir la universalidad del modelo de país latinoamericano de finales del Siglo XIX, completamente imaginado por “aquel novelista delirante” y que bien podían ser todos los países de Nuestramérica o cualquiera de ellos; para limitar la novela a una localidad colombiana y evitar así la discusión mundial anticolonialista, antiimperialista e incluso “garibaldina”, que subyace en toda la trama novelística de ese “ladrón honrado” llamado Nostromo (del italiano nostro uomo, o Nuestro Hombre)

Eludiendo también la discusión sobre el telón de fondo oscuro, ominoso e inquietante, de aquella época de crisis económica, social, civilizatoria y universal, que llevaría a las carnicerías masivas de las dos guerras llamadas mundiales, y velando la intensa lucha que trascurre en toda la novela, entre el expansivo Imperialismo “gringo” como lo llama Conrad, por desplazar al colonialismo europeo, especialmente británico, en los países que posteriormente llamarían “su patio trasero americano. Desplazarlo no en el libre-cambismo de productos selvícolas que en Colombia exportaba el liberal radical Aquileo Parra por el camino del Carare y fuera impulsado por todas la oligarquías regionales; sino en lo que Marx denominó en su capítulo sobre la acumulación originaria de capital, el dominio de la exportación de metales preciosos como la plata y el oro, a los centros financieros del capital europeo. La agro-minería neoliberal del Siglo XIX.

¿Dónde está localizada la Comala de Rulfo, o el Macondo garcíamarquiano, o la Santa María de Onetti, sino en cualquier lugar de Nuestramérica? No se necesita ser un lector muy perspicaz, para ver lo que uno tiene ante sus ojos: el puerto amurallado Sulaco descrito por Conrad, puede ser visto en Cartagena, en Puerto Cabello, en Panamá antiguo, o en Veracruz, y las nieves del Higuerota pueden ser las de la sierra nevada de Santa Marta o las de cualquier volcán nevado de la larga cordillera de los Andes, pues el país de Costaguana está construido cuidadosa y meticulosamente utilizando las más diversas fuentes de información y personajes, como un rompecabezas con partes y episodios históricos de toda Ibero América con sus guerras caudillistas y separaciones o surgimientos de nuevos países ocurridos durante todo el siglo XIX. Es una ficción literaria clásica, que resuelve como ninguna otra, la contradicción (o como se dice hoy la tensión) entre naturaleza y sociedad, entre lo universal y lo local, entre lo moral y lo terrenal. Entre la Historia y la Literatura y crítica tempranamente la eurocéntrica idea de Progreso.

Bajo la apariencia de una bella novela de aventuras marinas y el robo de un tesoro de plata, un carrusel de personajes hermosamente descritos va mostrando en cada ocasión su “condición humana y moral”, girando alrededor de Míster Gould (en Alemán idioma familiar a Conrad la palabra das Gold es el oro y das Geld es el dinero) verdadero centro del Poder Imperial. El rey de Sulaco al estilo brasileño, dueño de la mina de plata de Santo Tomé, también lo es de la noción de Progreso, Civilización y Racismo de la decadente Europa decimonónica, quien utiliza a conveniencia toda la barbarie, crueldad, superstición e ignorancia de que son capaces los criollos europeizantes de cualquiera de las oligarquías regionales dominantes en Iberoamérica, para someter a los nativos indígenas, negros y mestizos de la plebe Costaguanera. Así mismo será quien al final, con ayuda de un barco estadounidense (semejante a lo ocurrido realmente en Panamá en 1902) logra crear un nuevo país que no va a traer ninguna felicidad, ni orden, ni riqueza a sus pobladores, sino los mismos nubarrones negros del desorden inicial. Destacable es la toma de conciencia (tardía) de Nostromo: Los ricos nos utilizan como sus perros para guardar sus propiedades y para cazar a la chusma.

Y más destacable el anti imperialismo y anticolonialismo de Conrad bellamente sustentado no solo en Nostromo, sino esa otra pesadilla literaria suya titulada “el corazón de las tinieblas”. Conrad fue un emigrante de lengua polaca quien supo utilizar a su modo el idioma imperial anglosajón, para describirlo magistralmente. Ese es su aporte que debe ser recuperado prontamente.

Fuente imagen: Internet

 

 

 

 

 

Por: Miguel Suárez (2015-08-15). En medio de aeronaves cayéndose solas, de anuncios de congresitos y de otras falacias y los diálogos en Cuba enredados en la cuestión de la justicia, el circo de la oligarquía mas genocida del continente continua su devenir.

Las noticias indican que a pesar de todo, lento pero seguro los diálogos siguen avanzando y ya se anuncia la iniciación de los diálogos con la guerrilla del ELN, diálogos que han estado entrabados en la cuestión de las armas ya que la oligarquía colombiana pretendía que estos, el ELN en su acuerdo preliminar firmara “entrega de armas”, cosa que el ELN rechazo, aduciendo que solo ellas garantizan el cumplimiento por parte de la oligarquía colombiana.

En medio de esto, Juan Manuel Santos dijo que si resolvían con las Farc el dilema de la justicia, un acuerdo estaría a la vuelta de la esquina y Humberto de la Calle, jefe de la delegación de la oligarquía colombiana, mostrando los progresos en este tema dijo “que la justicia transicional se debe extender a todos los que han participado en el conflicto”.

Y si el español de ellos es igual que el de nosotros, todos significan todos.

De inmediato salto el jefe de la banda de los “uribeños” con su ciega oposición a los diálogos, pero al mismo tiempo, a muchos nos asalto la pregunta de ¿porque el narcotraficante numero 82 y el restos de su banda se oponen tan férreamente a unos acuerdos donde cese la confrontación armada?.

El abogado Enrique Santiago, en una entrevista a la revista semana toco el meollo del asunto en este caso cuando dijo “De todos los presidentes, Uribe es el que debería estar más preocupado de que este modelo de verdad salga adelante. Insiste mucho en la prisión pero él es el que tiene más papeletas”.

Y tal parece que por allí esta el terror de Uribe y su banda.

En un seminario realizado en la Universidad del Rosario, en mayo de 2015, entre los disertadores estuvo a James Stewart, fiscal adjunto de la muy temida por ellos, Corte Penal Internacional, y hablando de la justicia, la Corte Penal Internacional y los máximos responsables, toco algunos puntos que muy seguramente dejaron asustado al narcotraficante y su banda.

Entre otras dijo el fiscal adjunto que “La Fiscalía de la CPI solamente investiga y enjuicia crímenes en los casos en que los Estados no pueden hacerlo o no estén dispuestos a hacerlo”.

Y en el caso de Uribe, es públicamente conocido que en la llamada Comisión de absoluciones de la cámara de representantes duermen mas de 300 denuncia que no se han podido, o no están dispuestos a investigar.

Y hablando de los falsos positivos dijo que estos eran una preocupación de la CPI e indico que ellos había iniciado investigaciones sobre estos señalando que en Colombia; “Sin  embargo,  las  actuaciones  por  los  presuntos  crímenes  no  se  habían  centrado en  las  personas  que  podrían  tener  mayor responsabilidad  dentro de  la  jerarquía militar”.

Es de recordar que aunque los falsos positivos son de vieja data en Colombia, durante el gobierno del narcotraficante numero 82, tuvieron un auge inusitado y hoy se hablan de que llegaron a ser unos 7 mil, los asesinatos a sangre fría de hijos de pobres.

Aquí es importante tener en cuenta que el presidente de Colombia, supuestamente es el máximo comandante de las fuerzas militares y por ende el es el responsable máximo. En el caso de los falsos positivos, aunque también esta mezclado Juan Manuel Santos como responsable, las posibilidades de que este lave sus culpa con el narco son bien, pero bien grandes y eso lo sabe muy el patrón de los “uribeños“.

Y continuo el fiscal adjunto diciendo que “el hecho de que no se investigue la responsabilidad en los más altos niveles  de  las  autoridades  militares  afectará  la  posición  que  la  Fiscal  de  la  CPI adopte respecto de la admisibilidad de tales casos ante la Corte“.

Que no halla impunidad gritaba Uribe y su banda, pero al fondo estaban haciendo tal como el ladrón que corriendo adelante gritaba “cojan al ladrón“.

Es ya sabido la actitud de un buen grupo de militares, tanto en Cuba como en Colombia, que son conscientes que con ellos, la oligarquía y bandidos como Alvaro Uribe, buscan lavar sus penas y sabe que internamente han expresado su oposición a ser juzgados como máximos responsables de un crimen que todos sabemos es una política de estado.

En su disertación el señor Stewart advirtió que la CPI, que tiene jurisdicción desde el año 2002, comenzó a recopilar datos sobre los falsos positivos y otros hechos desde el 2004, y creo que ustedes saben quien era presidente entonces.

Al comienzo de los diálogos, al perecer la oligarquía colombiana contaba que el proceso con las Farc seria algo así como con un proceso tipo M 19, con casa, carro y beca, mas un puesto en algún ministerio, partiendo de que los guerrilleros se dejarían adjudicar la culpabilidad de todo lo que ha pasado en Colombia, pero tal parece que la cosa se fue por otro lado y ahora ellos, la oligarquía colombiana y sus lacayos de deben contar la verdad, reparar a sus víctimas y ademas garantizar que no volverán a utilizar las armas contra el pueblo.

Por otro lado, Alvaro Uribe es el representante de una casta que basada en la propiedad de la tierra y el narcotráfico detentan el poder, y pretende mantener al país en condiciones de la edad media, donde tierras y vacas eran el centro del poder económico, y como ya sabe en el punto numero uno de la agenda, donde ya hay un acuerdo parcial, se habla de entregar tierra a los campesinos y allí ven amenazada, no tanto su riqueza sino su poder.

Detrás de el esta FEDEGAN y sus “honorables” hacendados, cuyas extensiones de tierra son como dicen los narcotraficantes, “hasta donde usted alcance a ver”.

Tierras que ellos han acumulado despojando a los campesinos por medio del ejercito y los grupos paramilitares, que la guerrilla también exige sean desmontados, mejor dicho ellos aquí ven que la base de su poder se puede desmoronar.

Ahora podemos ir entendiendo porque la feroz oposición de los “uribeños“ a los diálogos y a la “paz”, primero porque ellos se nutren de la guerra, segundo por el riesgo que para ellos implica, especialmente para su patrón, el según los Estados Unidos narcotraficante numero 82, riesgo que los llevo hasta a realizar llamadas terroristas y no seria extraño, debido al circo y al silencio que siguió a las bombas en Bogotá, que ellos hallan estado tras estas, buscando romper los diálogos, que están llegando a algo que ellos no contaban, como lo asevero  De la Calle, a que “la justicia transicional se debe extender a todos los que han participado en el conflicto”.

Por eso no fue gratuito cuando Cesar Gaviria, interpretándose el y a todos ellos, dijo: “Todos tenemos que estar tranquilos de que las acciones de la guerra, de que solo habrán las sanciones que genere la justicia transicional”, pero Uribe no confía en Santos y allí esta el dilema, el sabe que le pueden hacer lo mismo que le hicieron a Fujimori.

¿Recuerdan al ladrón gritando? ¿y a ellos pidiendo que no halla impunidad?, por algo lo gritan.

Aquí debo hacer una aclaración. Y es que personalmente no creo en la tal CPI, ni en el tal fiscal adjunto, porque ¿donde ha estado todos estos años que no han movido un solo dedo contra la genocida oligarquía colombiana? ¿Ademas a cuantos reales terrorista de estado han metido a la cárcel?

 

agosto 14, 2015

 

Por Iván M. García

 

 

 

Este artículo fue publicado originalmente en VICE News.

La construcción de un discurso que presenta a la guerrilla de las Farc como principal azote de Colombia ha sido la constante en los medios de comunicación del país durante las últimas décadas.

Así lo indica el informe La construcción del enemigo en el conflicto armado colombiano, publicado por la Universidad de Antioquia. De acuerdo con el estudio, este hecho fue mucho más notorio durante las dos legislaturas del ex presidente Álvaro Uribe, entre 2002 y 2010.

Una línea mediática que ha pasado de puntillas por las violaciones de derechos humanos de la fuerza pública, las masacres cometidas por los paramilitares y problemas sociales como la mala gestión de la sanidad pública o el desigual reparto de la tierra.

"Se analizaron 368 comunicados gubernamentales, de las Farc y de los paramilitares, las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC)", cuenta a VICE News, Pablo Emilio Angarita, coordinador del reporte.

"Pero encontramos sobre todo una insistencia por parte de gobierno en el que el enemigo y causante de todos males en Colombia eran las Farc. Un discurso recogido constantemente por los medios, que por lo general acá son muy acordes con el Estado, y que la población asimila y repite", apunta el docente.

El endurecimiento del discurso contra las Farc se produjo tras la ruptura de los diálogos de paz en 2002. El ex presidente Andrés Pastrana pasó entonces a tildarlas de grupo terrorista. Pero fue Uribe quien sentó las bases de la idea de que la prioridad del país era derrotar militarmente y con mano dura a la guerrilla.

'La peor consecuencia de este discurso es que en la cultura colombiana permanece la idea de que la solución a cualquier conflicto debe ser militar'.

Según el informe, la paz fue considerada, ya no como la construcción de la unidad nacional y la reconciliación, sino como la total aniquilación del otro. El discurso profundizó en la degradación del enemigo, cuyo exterminio sería aceptable y, sobre todo, necesario.

Una línea de pensamiento a la que siguió la creación de una serie de dispositivos de poder legales e ilegales para la aniquilación de la guerrilla, "tales como el fortalecimiento de los paramilitares, las masacres, las desapariciones forzadas, la delación, la confesión, las recompensas, las ejecuciones extrajudiciales, entre otros", reza el informe.

¿Derrota militar o negociación?

"La peor consecuencia de este discurso es que en la cultura colombiana permanece la idea de que la solución a cualquier conflicto debe ser militar. Por eso la mayor dificultad que atraviesa el actual proceso de paz con las Farc en La Habana es que la gente no cree en la negociación", explica Angarita.

El profesor mantiene que los pilares más fuertes del discurso gubernamental fueron las dos grandes televisiones del país Caracol y RCN, quienes forjan el 80% de la opinión pública colombiana, según un informe de la Universidad Nacional.

"Hoy el papel de los medios es ambiguo", dice. "Por un lado apoyan las conversaciones de paz; pero lo ven como un medio para que las Farc se rindan, no haya impunidad y terminen en la cárcel — y no una negociación entre las partes —".

"Y a la vez se ocultan crímenes de Estado como los falsos positivos o se habla de paramilitares con los que no hubo impunidad porque se extraditaron a Estados Unidos. Pero nadie cuenta que esa extradición fue por narcotráfico y no por las masacres que cometieron en Colombia", continúa Angarita.

Los falsos positivos es el nombre que reciben los civiles asesinados por el ejército y que, tras vestirlos con uniformes militares, se reportan al alto mando como guerrilleros muertos en combate. Estos crímenes salieron a la luz durante la legislatura de Uribe y con el actual presidente, Juan Manuel Santos, como ministro de Defensa.

 

Según los expertos, en Colombia permanece la idea de que la solución a cualquier conflicto debe ser militar. Por eso la mayor dificultad que atraviesa el actual proceso de paz con las Farc en La Habana es que la gente no cree en la negociación. (Imagen por Carlos Julio Martínez/AP)

El problema mediático es endémico en Colombia, según cuenta a VICE News el periodista de Caracol, Federico Benítez. "Va más allá de Uribe y Pastrana. Los grandes medios han sido siempre propiedad de empresarios que han aportado a las campañas presidenciales. Las posiciones han estado siempre muy vinculadas al Estado".

El periodista afirma que esta proximidad ha dificultado que el conflicto se cuente tal y como es y que "si las Farc siguen existiendo después de 50 años es porque ha ocupado un espacio donde no hay estado". Como poblaciones remotas en el Caquetá y Amazonas, al sur del país, donde la única figura uniformada que han visto sus pobladores es la de un guerrillero.

Medios que apuestan por el rigor

No obstante, para Benítez no está todo perdido. Muestra de ello, cuenta, es el programa donde él trabaja: Los informantes. "Hemos tenido la oportunidad de analizar el conflicto y contar cosas que la población no sabía".

"El canal ha abierto una puerta para ir a un campamento de las Farc y contar la otra cara. También he estado con las Bacrim (bandas criminales creadas por paramilitares desmovilizados) y en la vereda de El Mango, donde hay población civil atrapada en el frente. Tratamos de hablar con todas las partes y que la población cree su propia idea del conflicto", relata.

El programa Contravía conducido por el periodista Hollman Morris es, según Benítez, otro ejemplo a destacar de la televisión colombiana. "Durante doce años de emisiones ha contado la guerra tal y como es. Siempre ha sido muy riguroso a la hora de cubrir el lado de las víctimas. Un buen ejemplo de como contar el conflicto", sentencia el periodista.

Debido a las críticas que Morris arrojó al gobierno de Uribe, éste fue investigado y según sus propias palabras "amenazado" por el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), el órgano de inteligencia colombiano.

"Es cierto que hay una intención del gobierno de volcar el discurso en las Farc. Pero eso no quiere decir que no se publiquen otros males e incluso se denuncie al Estado", dice a VICE News el corresponsal en Medellín de la revista Semana, José Guarnizo.

Éste coincide con Benítez de Caracol en que tanto esta cadena como RCN dan cabida a programas que reportan sobre la problemática colombiana desde distintos puntos de vista.

"Publican mucha información sobre inseguridad ciudadana, por ejemplo. No se ve ninguna intención de ocultar información", apunta Guarnizo. "Es más, RCN se está posicionando muy fuertemente del lado del partido del ex presidente Uribe, el Centro Democrático, y está emitiendo noticias, como la de hace unos días sobre las relaciones internacionales de Colombia, que están dejando en mal lugar al presidente Santos", añade.

'Es cierto que hay una intención del gobierno de volcar el discurso en las Farc. Pero eso no quiere decir que no se publiquen otros males e incluso se denuncie al Estado'.

Guarnizo hace patria de su medio y señala que es uno de los primeros en ofrecer análisis detallados de lo que ocurre en Colombia. "Tratamos de dar a entender lo que sucede en la negociación en La Habana. Y además intentar mostrar que ocurrirá cuando se firme la paz", aclara.

Sobre la ausencia de denuncias de violaciones de los derechos humanos por parte de la fuerza pública, Guarnizo echa mano a la última edición de la revista. "Sin ir más lejos, ahí publicamos una investigación, sobre las implicaciones en el ejército en los casos de falsos positivos".

El reportaje, titulado Operación tapen-tapen, muestra una serie de archivos de sonido que recogen las conversaciones de militares procesados por falsos positivos que buscan desviar las investigaciones y evitar la detención de sus superiores.

Ricardo Cruz, periodista del portal de análisis sobre el conflicto Verdad Abierta, señala dos problemáticas en la cobertura del actual proceso de paz. Por un lado, el Gobierno no ha sabido comunicar los avances de la negociación. Por otro, y a modo de mea culpa, Cruz carga contra el gremio.

"Pondré un ejemplo", dice a VICE News. "El Orejón es una vereda donde se ha iniciado el desminado entre militares y guerrilla. Pues bien, un corresponsal en la zona contó, a modo de chisme, que en las horas de descanso guerrilleros y soldados habían puesto en marcha un torneo de fútbol: militares contra rebeldes".

"Pero lo que yo no me explico es porqué eso no es una noticia y termina como un mero cuento", lamenta. "Es cierto que la información acerca del proceso de paz se está dando con cuentagotas; pero tampoco los periodistas hemos sabido movernos y buscar historias y personajes para explicar el conflicto", señala.

En este sentido, el profesor de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), Álvaro Sierra, comentó durante un webinar al que VICE News asistió, que el mayor problema de la cobertura del conflicto es que "no sabemos aterrizar lo que se acuerda en La Habana a las preocupaciones cotidianas de la gente".

Sierra, quien también ha sido director adjunto del diario El Tiempo y editor de Semana en Bogotá, asegura que "sobre los acuerdos se ha informado mucho; pero si hay un acuerdo sobre un plan carreteras terciarias, ¿qué quiere decir que se va a hacer ese plan? ¿Dónde se necesitan? ¿Cuáles son las prioridades? ¿Es esa realmente una prioridad?".

Sierra también advierte de que se está contando un proceso de paz con un lenguaje de guerra. "Los soldados son acribillados, sin embargo los guerrilleros son dados de baja".

La clave para el profesor de FNPI es la neutralidad. "Si los medios logramos una voz serena, sin juicios de valor y sin casarnos con teorías simplistas del demonio o de los buenos, eso será un gran paso adelante en la comprensión del proceso de La Habana".

Sigue a Iván M. García en Twitter: @ivanmgarcia77

En la imagen de portada, losprincipales periódicos colombianos recogían la muerte del líder de las Farc, Alfonso Cano, el 4 de noviembre de 2011. (Imagen por William Fernando Martínez/AP