psykisk hälsa utvärdering skalor http://sverigepiller.com/ plan b piller fakta

Colombia

“La Superintendencia de Sociedades inició el proceso de intervención en la modalidad de liquidación judicial de la sociedad Insignia Jurídica y de los patrimonios de los “sujetos del proceso”, entre los que se encuentra el exfiscal general de la Nación, Mario Iguarán Arana”, cuenta el medio de desinformación el Tiempo.

En noticiero CMI, por su parte contó que “El organismo determinó que esta sociedad estaba vinculada con la empresa Link Global S.A de Luis Carlos Crispín Velasco, de la cual recibía fondos que eran producto de la desviación de dineros captados de manera ilegal”.

Dicho de otra forma, tenia su propia pirámide con la cual engañaba ante todo a militares con el cuento de seguro o asesoría jurídica.

Cuantos miles de millones se embolsillo el “honorable” ex-fiscal, que muy seguramente sera declarado inocente, no cuenta nadie, ya que lo importante es que seguirá siendo impoluto, como el actual fiscal Luis Eduardo Montealegre, quien asesoraba a los bandidos de Saludcoop, o como el magistrado Alberto Rojas, quien le robo la indemnización a una viuda, o como el magistrado Jorge Pretelt, poseedor de fincas robadas a los campesinos.

No hay aquí espacio para referirnos a casos de jueces comunes, que cometen los mismos o peores delitos que los “honorables” fiscales y magistrados, lo que aquí queda claro es que en Colombia los delincuentes ofician como jueces.

La privatización de Isagen, es un viejo sueño de un sector de la oligarquía colombiana que aspira, sin importarle como le vaya al país, beneficiarse de este negociado, pero también es una imposición de los tratados de libre comercio firmado por los diferentes gobiernos de la oligarquía.

Al respecto la revista Portafolio, en una articulo titulado “Otra vez Isagen”, decía: “Pastrana intentó la privatización en el 2000, pero una afortunada sentencia de la Corte Constitucional se lo impidió. En el 2002, el Gobierno de Uribe consultó al Consejo de Estado sobre la posibilidad de reanudar el proceso de venta, y aunque tuvo respuesta positiva solo lo hizo realidad en el 2007, cuando vendió, muy por debajo de su valor, el 19,22% de las acciones. En el 2010, Uribe intentó vender el resto –en contra de la opinión del entonces candidato Santos, quien se oponía a esa venta–, pero no le alcanzó el tiempo”.

El cuento hoy es que dicho dinero se necesita para pavimentar carreteras y en el 2009, era para cubrir el déficit fiscal, según severo el entonces Ministro de Minas y Energía, bajo la administración de  Álvaro Uribe, el señor Hernan Martinez.

Según el mismo Hernan Martinez, en el 2010 Isagen tuvo ingresos por 1.4 billones de pesos, en el 2013 fueron de más de 1,9 billones de pesos y el año pasado 2015 se espera que superen los 2.4 billones de pesos, reportando utilidades a sus socio durante el 2014 de 436.583 millones, de los cuales le tocaron al gobierno unos 258 millones de pesos.

Como se ve Isagen es una fuente importante de ingresos del estado, que como dijo alguien, pretenden vender la casa para pavimentar el anden, refiriéndose al cuento de mejorar las vías de comunicación del país, en su totalidad adjudicadas bajo las famosas APP, donde el estado financia las obras y si hay perdidas les asume el estado, y como no hay dinero, debido a la crisis, se venderá esta empresa a empresas extranjeras cumpliendo las imposiciones de los acuerdos firmados ante todo con el imperio.

Como se ve del articulo de la revista Portafolio, todos los gobiernos bajo un argumento u otro han intentado cumplir lo mandado, entregar los bienes del estado a las multinacionales, y tal parece que el “pacifista” Santos, que ayer se oponía, lo cumplirá.

Cuenta las noticias provenientes de Colombia, que solo dos multinacionales participaran en la “subaste” para apoderase de esa mina de oro llamada, ISAGEN, la compañía canadiense Brookfield Asset Management (BAM) y la chilena Colbun.

Como todo lo del capitalismo y sus dirigentes, una rápida búsqueda cuenta de las “exitosas” formulas que emplean para ganar dinero rápido en complicidad con “honorables” dirigentes.

Colbún fue acusada por haber dado coimas al Partido Socialista y al Partido por la Democracia, para que el gobierno chileno privilegiaran a la alemana Siemens en la compra de turbinas hidroeléctricas que no cumplían con las especificaciones requeridas, movida que terminó con la crisis energética que sufrió Chile en 1999.

Bajo el control del grupo Matte, la empresa Colbún, en algunas de sus construcciones, específicamente en la Represa Centras Angostura en la provincia de Biobio, Chile, los empleados no recibieron sus remuneraciones y se dieron cuenta de que un bono especial, previamente pactado, no había sido incluido.

La canadiense Brookfield es un fondo de capital que se hizo a la propiedad de la Empresa de Energía de Boyacá a finales de 2011, aportando solo el 25 % de los recursos de la compra; el 75% restante corrió por cuenta de los ahorros de los colombianos en los fondos de pensiones.

Brookfield Asset Management prepara su participación en la puja de Isagén a través de sucursal en Colombia con sociedad matriz en Barbados, recientemente excluido de la lista de paraísos fiscales hecha por el gobierno colombiano, contemplada en el decreto 2095 de 2014.

Como se ve, las empresas que pujan por ISAGEN han tenido algún tipo de escándalo, ya sea de corrupción, manipulación de activos, actuaciones ocultas o ineficiencia en la prestación en el servicio de energía.

En mano de ellos nos dejara Santos y su banda a los colombianos.

Complacida, retomo mi columna semanal en este diario después de un largo receso debido a la campaña electoral como aspirante a la Gobernación. Fue una experiencia enriquecedora que me llevó al Cesar profundo, el de los contrastes entre un enorme potencial de desarrollo y el atraso profundo que afecta a tantos, y explica, en parte, la intensidad del conflicto y la violencia en esta región que ahora clama por la Paz con Justicia Social.

Comienza el 2016, un año que se vislumbra cargado de ilusiones, de buenos deseos y esperanzas de Paz. Todo indica que en el primer semestre se firmará el Acuerdo General entre el grupo insurgente Farc-Ep y el Gobierno Nacional, por el cual se pondrá fin a una larga, dolorosa y trágica confrontación armada. Como mecanismo de refrendación de este convenio el gobierno ha propuesto la realización de un plebiscito; la insurgencia insiste en la convocatoria a una Asamblea Constituyente. Pronto tendrá que resolverse esta discusión. Es de esperar que igualmente pronto se inicien las conversaciones/negociaciones con el Eln, un nuevo proceso que quizás sea más acelerado y eficaz, dadas las experiencias y aprendizajes que deja La Habana.

Lo cierto es que el 2016 se nos plantea como un año en el que cambiará el rumbo de la historia colombiana y marcará un hito en la vida nacional; de ahí las grandes expectativas planteadas por muchos sectores y por todos los analistas. Muy seguramente no tendremos un Acuerdo perfecto que responda a todos los intereses y se ajuste a las aspiraciones de todos los ciudadanos. Eso es imposible, pero sí puede ser que lo convenido represente lo fundamental que cabe en cinco palabras: Verdad, Justicia, Reparación, Perdón y Reconciliación. Así tendremos las condiciones básicas para rediseñar esa nueva sociedad donde quepamos todos, donde sea factible la convivencia en democracia, donde prevalezcan el interés por la distribución equitativa de las riquezas, la superación de la pobreza, el cuidado y respeto a la madre tierra, el acatamiento y reverencia a los Derechos Humanos, en fin por la construcción de una sociedad justa donde nunca más brote la guerra como forma de hacer política.

Pero el Acuerdo General no lo es todo, la implementación y el cumplimiento de lo convenido es un asunto que no podemos descuidar y que compete al actual y futuro Gobierno Nacional pero también a los gobiernos regionales y locales. La ciudadanía debe ser parte activa de estos procesos y su participación es crucial, de ello depende el éxito de la construcción de Paz.

Desde ya invito a quienes simpatizaron con mi propuesta electoral a vincularse a las tareas que promoveré en dirección a participar activamente en la etapa posacuerdo.

Por Imelda Daza Cotes

Bogotá, 1 ene (RHC) La revista digital Report Colombia Al Día destacó el crecimiento registrado en 2015 por el turismo cubano, que ascendió hasta noviembre pasado en 17,6 por ciento.

En su número más reciente, la publicación especializada subraya que en esos once meses arribaron a nuestro país más de tres millones cien mil visitantes foráneos, con Canadá como el principal país emisor.

Añade la publicación colombiana que después de los turistas canadienses, los visitantes más asiduos a la nación caribeña provienen de Europa, fundamentalmente de Alemania, Francia, Gran Bretaña e Italia.

Argumenta Report Colombia Al Día que el actual auge turístico de Cuba coincide con el nuevo escenario tras el inicio del proceso para la normalización de las relaciones diplomáticas con y Estados Unidos, desde donde han llegado desde el primero de enero de 2000 hasta mediados de diciembre, más de 147 mil viajeros.

Recuerda la revista colombiana que Cuba traspasó la barrera de los tres millones de turistas extranjeros en 2014, año en el que el sector aportó a las finanzas del país unos 2 700 millones de dólares.

Editado por Nuria Barbosa León

Declaración Pública

Hemos conocido por las noticias el caso de Héctor Albeidis Arboleda Buitrago, presentado en gran despliegue mediático como el médico de las FARC y sindicado de practicar supuestamente 500 abortos forzados para los Frentes 7 y 49 de las FARC-EP entre 1998 y 2000.

Los hechos que relata la noticia solo merecen nuestro total y decidido rechazo como organización, ya que va en contra de nuestros principios y lineamientos.

No son secretas para nadie las políticas de las FARC-EP en cuanto a planificación y violencia sexual, pero creemos necesario repetirlas brevemente a la opinión pública nacional e internacional:

La planificación en nuestra Organización es una norma obligatoria para hombres y mujeres, porque así lo determinan las condiciones de la guerra. Es imposible criar hijos o hijas en la selva, y de esto se habla ampliamente con la o el aspirante a filas para que tengan completa claridad al respecto.

La violencia sexual es un delito de suma gravedad en nuestras filas, consagrado como tal por nuestras normas internas. No sólo se sanciona mediante el procedimiento de un consejo de guerra, sino que existe la alta probabilidad de que en este se sentencie con la pena máxima contemplada por nuestro Reglamento.

El aborto no es considerado un método de contracepción. Su práctica es el  último recurso al que se apela cuando, pese a las medidas anticonceptivas adoptadas, ocurre un embarazo indeseado. En todos los casos se sopesan muy bien los riesgos para la madre, la futura criatura y el entorno guerrillero.

Hay que especificar que la mayoría de los ejércitos del mundo manejan reglas especiales para mujeres combatientes, como por ejemplo la contracepción obligatoria o limitaciones de actividades físicamente intensivas en caso de embarazo. Nuestro ejército insurgente vive permanentemente en una situación de guerra total. Una guerrillera embarazada significa un riesgo cierto de muerte tanto para ella como la criatura que lleva dentro, o, en el mejor de los casos, de serias complicaciones médicas que ponen en peligro su vida y la de su unidad.

Teniendo en cuenta las legislaciones vigentes en los países que han legalizado el aborto y considerando que es un derecho fundamental de las mujeres decidir sobre su cuerpo, las FARC-EP hemos ido precisando nuestra línea frente a las condiciones y tiempos para practicar la interrupción de embarazo. Este derecho de las combatientes es ahora cobijado por reglas que prohíben cualquier intervención sin el consentimiento de la guerrillera y determinan un tiempo máximo de 3 meses para su realización.

Las guerrilleras de las FARC-EP son mujeres comprometidas con la causa de la justicia social, son sujetos políticos, mujeres revolucionarias que luchan consciente y libremente por un país mejor. Todas y cada una de ellas se vinculan voluntariamente a la organización, y al hacerlo se comprometen a cumplir con todas las Normas Internas. Rechazamos por tanto los discursos que pretenden descalificarlas, ya sea desconociendo su aporte a la lucha o presentándolas como víctimas de una supuesta violencia masculina al interior de nuestra organización.

Las direcciones nacionales y de Bloque han hecho las averiguaciones pertinentes en los dos Frentes citados por la noticia, y certificamos que en ninguno de ellos ha militado o se conoce siquiera al personaje en mención. Por lo cual está claro que se trata de un montaje judicial y mediático.

Tampoco podemos tolerar que se pretenda deshumanizar la causa revolucionaria con sindicaciones tan falsas e infamantes como las violaciones de mujeres o la utilización de cuerpos de guerrilleros caídos en combate para dar clases de anatomía.

Como mujeres luchadoras que han elegido el legítimo camino de la rebelión armada, han asumido grandes sacrificios. No es nuestra Organización la que les he arrebatado el derecho de ser madres, sino la guerra que nos han impuesto los que detentan el poder. Por respeto a las víctimas de este conflicto, exigimos de la Fiscalía, la Inteligencia Militar, la Defensoría y los medios de comunicación, seriedad y ética en sus investigaciones. La paz no se construye sobre calumnias, se cimenta en la verdad.

Nuestra decisión de lucha es inquebrantable. Como lo hemos hecho en la guerra, anhelamos mañana, junto a las mujeres y a todo el pueblo colombiano, construir la paz estable y duradera con justicia social que posibilite la reconciliación nacional.

Secretariado del Estado Mayor de las FARC-EP

Enero 2 del 2016

Como si todo esto fuera poco, se conoció ayer el informe entregado por el DANE en el que confirma que en el país hay más de 2.2 millones de personas desempleadas.

Por: H. Durango

Bogotá- Centenares de personas participaron en el plantón el miércoles 30 de Diciembre  frente a las oficinas del Ministerio del Trabajo para exigir aumento justo de salarios y ratificar el rechazo al incremento ordenado por el Presidente Juan Manuel Santos y su Ministro del Trabajo Luis Eduardo Garzón.

La protesta llamó la atención de diferentes sectores sociales y el conjunto de los trabajadores, por lo que varios voceros expresaron ante los medios de comunicación que realizaron el cubrimiento de la jornada el descontento generalizado con el incremento del salario mínimo para el 2016 del 7%.

Según el Gobierno Nacional  la asignación mínima mensual tendrá un aumento de $45.104, que la fija en $689.454. El subsidio de transporte se incrementó en un 5%; es decir, quedó en $77.700.  Es decir,  el salario mínimo más el subsidio de transporte en el 2016 estará en $767.155.

"La convocatoria al mitin en protesta al aumento salarial colombiano fue todo un éxito, logramos decirle a la opinión pública que no estamos de acuerdo con ese miserable salario mínimo y con la farsa de mesa de concertación salarial. Gracias a todos por su apoyo y un venturoso año de lucha y resistencia", indicó German Reyes, comunicador sindical.

"Tal como se evidenció, no se puede hablar de aumento salarial, sino todo lo contrario: una verdadera disminución al salario frente a la canasta familiar y al desmedido enriquecimiento de empresarios, multinacionales y sector financiero por apropiación de la plusvalía de los trabajadores de este país", señala otro trabajador a través de la redes sociales.

Conforme a  lo expuesto por los representantes de los trabajadores el incremento del 7 por ciento al salario mínimo que empezará a regir el primero de enero de 2016 en Colombia, no llena las expectativas de los trabajadores y calificaron de decepcionante la actitud del gobierno y de mezquina la del equipo económico. Por todo lo anterior desde ya se anuncia la convocatoria a un paro nacional en fecha que se definirá en próximos días.

Como si todo esto fuera poco, se conoció ayer el informe entregado por el DANE en el que confirma que en el país hay más de 2.2 millones de personas desempleadas.

El forastero.

 |  Published in Mundo

Cuento

Por Nelson Lombana Silva

Era la primera vez que visitaba la población. Todo a su alrededor le era novedoso. Las calles húmedas y taciturnas parecían laberintos oscuros, inhumanos y salvajes de donde brotaban transeúntes sonámbulos, ensimismados y melancólicos. No parecían tener un horizonte, parecían autómatas que se movían por simple inercia. Se hizo a la idea de que Fusa era una ciudad triste, melancólica y desértica. Tenía para entonces 23 años, hoy tiene 54 primaveras y sigue pensando lo mismo. Según él, no estaba equivocado a pesar de los edificios vistosos, las avenidas adornadas de palmeras verdosas color esmeralda y las piscinas con calefacción. "Lo que es, es", suele decir al recordar esa primera visita.

Caminó despacio de la agencia a la tienda de la cita y acomodando el pequeño equipaje sobre una silla plástica, se animó a pedir café con leche y buñuelo. La tendera, una mujer alta, desgreñada, de mirada montaraz, sirvió el pedido y mientas comentaba con la vecina de la mesa vecina, lo dejó sobre la mesita plástica de color blanco que Juan había seleccionado. Hacía frío. La llovizna pertinaz no hacía pausa. Mientras saboreaba el pedido, Juan dirigía  la mirada en todas direcciones, escrutando el entorno con su mirada triste. Sintió melancolía, algunos dirían mamitis. Era la primera vez que salía de la casa por riesgo propio. Aquello le parecía una aventura singular. Hurgó en el maletín y sacó de allí el libro de poemas de Pablo Neruda: Una colección de su mejor poesía.

Pasó inadvertido hasta tanto comenzó a leer en voz baja los poemas del poeta chileno. Poco a poco comenzó a sentir el peso de las miradas de las otras mesas. A intervalos levantaba la mirada y se encontraba con la de algún vecino o vecina. Al comienzo le restó importancia, después cierto orgullo y finalmente, angustia, pánico. La tendera fue directa y cruda: "Eres forastero, ¿Verdad?" Juan la miró estupefacto, sintió un corrientazo por el espinazo. Sin embargo, intentó conservar la tranquilidad y abriendo la boca con dificultad contestó por entre los dientes: "No soy de Fusa", dijo. Se reacomodó y siguió leyendo sin dar más explicaciones, al parecer la tendera quedó satisfecha con la respuesta. Creo que eran las tres de la tarde, cuando apareció la persona que esperaba. No se bajó del  automóvil Chevrolet color rojo. Era grueso, trigueño y bien hablado. "¿Tú eres el amigo de mi tío Ricardo?". "Sí señor", dijo Juan poniéndose en pie con dificultad. El visitante lo miró fríamente de arriba abajo y de abajo a arriba. Creo que se desmoralizó de un solo golpe. Juan – por su parte – no podía ocultar la ansiedad. Nervioso e inseguro avanzó hasta él estirándole la mano, pero el automovilista no le correspondió fingiendo tener con firmeza la cabrilla del automóvil. Tenía anteojos transparentes con montura de carey y vestía deportivamente. Una sudadera roja con vivos blancos y una camiseta del mismo color. Juan no sabía cómo mantener una comunicación fluía, mucho menos cómo convencer, desde un principio se sintió derrotado. Sabía de antemano la respuesta. Sin embargo, trató de justificar su presencia diciendo que quería estudiar en esta población gracias a la generosidad de Ricardo. "Ricardo es mi tío y lo quiero mucho", dijo. "¿Qué sabes hacer?", interrogó bajándole un poco el sonido a su estridente equipo portátil que tenía el automóvil. Juan se estremeció. No sabía qué contestar. Titubeó de principio a fin. Su respuesta fue incoherente, evasiva y superflua. No obstante, no paraba de hablar. "No sabe hacer nada", concluyó el automovilista que no tuvo la decencia de presentarse. "Yo necesito una familia para que me administre la finca, pero usted no es el pollo, porque eres joven, no tiene mujer y no sabe nada", lo dijo sin rodeos como regañando a Juan. Los ojos de Juan se nublaron, se sintió impotente y disminuido. "Ante todo – contestó – soy campesino". "Eso no es suficiente, hoy se impone la tecnología y tú no tienes ni idea de eso. Dile a mi tío Ricardo que será en otro día y en otra forma que le pueda ayudar". Aceleró el carro y se perdió en la distancia. Se fue tan rápido como había llegado.

Apesadumbrado, Juan, apretó los labios y mirando la distancia volvió a sentarse. El castillo caía estrepitosamente, la realidad era más cruda que la imaginación. Había concebido la idea de estudiar en esa universidad y trabajar en la casaquinta. Tenía una idea vaga de las dificultades para estudiar el pueblo, pero jamás imaginó que era tan dura y humillante la realidad del sistema económico que él alimentaba con su voto sin tomar conciencia de clase. El cielo plomizo seguía hilvanando lluvia menuda y monótona. Acariciando su barbilla dispersa repensó su situación sin hallarle una salida coherente. Lo único que se le ocurrió fue volver a leer poesía nerudiana, como intentando encontrar en estas páginas trilladas y amarillentas la solución  a su problema. Así permaneció hasta que el subconsciente le preguntó: ¿Y en dónde vas a pasar la noche? Bostezó, cerró el libro de pasta azul y mirando sin ver a la tendera preguntó por la cuenta. Una vez pagó volvió a sentarse. No sabía para dónde coger.

A pesar de la llovizna la gente iba de un lado para otro caminando despacio. Las mujeres empuñaban los paraguas negros, escondiendo sus cuerpos con sus trajes oscuros. La tarde era inexorable. Volvió a leer poesía justo en el momento en que un desconocido se sentó en su misma mesa por cuanto todas las demás estaban ocupadas. "Con permiso", dijo. Era un hombre de baja estatura, grueso y de manos encalladas. Pidió también un café con leche y un pan leche. Juan levantó la mirada y lo saludó. Luego, siguió leyendo. El forastero tenía pinta de campesino. Todo lo delataba. Llevaba consigo un bolso de cuero negro. Juan, interrumpió la lectura y acomodándose mejor, le preguntó: "¿Usted sabe quién da trabajo por acá?" El forastero lo miró asombrado: "¿Qué sabe hacer usted?" Juan se empinó un poco para contestar: "De todo lo que hay que hacer en el campo". El forastero no pudo ocultar su enfado y mirando a Juan le dijo que le dijera la verdad. "Todos merecemos respeto", dijo medio ofuscado. Juan, sonrió levemente. Lo miró sin remordimiento y calculando la respuesta, dijo: "Ante todo soy campesino y busco trabajo". El forastero lo miró de arriba abajo y de abajo arriba asumiendo ahora un simple comportamiento de intriga. Lo invitó a tomar algo. Juan pidió un café con leche y una mogolla. "Gracias", dijo una vez hizo el pedido. El forastero se presentó: "Me llamo Humberto, soy dueño de varias fincas cafeteras en Icononzo, el café se está cayendo y la máquina de pelar café sacó la maleta. Voy a Bogotá a comprar un repuesto".  Juan sonrió levemente. Humberto, agregó: "No conozco bien Bogotá". Reflexionó unos instantes para preguntar: "¿Usted conoce bien a Bogotá?". Juan ni en sueños había estado en esta ciudad. Sin embargo, dijo que sí. "Me gustaría que me acompañara – dijo – pero qué tal que usted sea un ladrón y me robe". Juan no se ofusco. Por el contrario, comprobó que aquel forastero que tenía en frente era campesino. "Solo hay una manera de cerciorarse si la persona es honesta o deshonesta", respondió Juan por entre  los dientes. "¿Cómo?", preguntó Humberto. "Demostrándolo a través de la práctica. El ladrón más grande del mundo, siempre dirá que es una persona honesta, ¿No te parece?", dijo Juan guardando el libro en el maletín. Los ojos saltones y escrutadores de Humberto se agigantaron al decir en voz baja: "¿Quién es usted?". En confianza Juan le relató resumidamente su historia. "¿Quién va a creer que usted es un jornalero? Nunca he visto un obrero leyendo", agregó intrigado Humberto. "Todo va cambiando", dijo Juan disimulando el enfado. "Si usted quiere – dijo – le doy trabajo en una de mis fincas pero en Icononzo". Juan asentó con la cabeza afirmativamente. Le tomó los datos completos y la dirección para llegar a la vereda La Fila. "Vaya y diga que va de parte mía", dijo. Juan se incorporó y tomando la maleta se encaminó a la agencia de transportes. Humberto lo siguió con su mirada incrédula hasta que desapareció en la distancia e incorporándose, canceló y siguió la marcha hacia Bogotá.

Juan cruzó la distancia y encaminándose a la taquilla compró el tiquete. "El jeep sale a las 6:45", dijo el conductor mirando extrañado al pasajero como intentando decir, tú quién eres, para dónde vas y hacer qué. Juan esperó sentado en la pequeña sala de espera. Volvió a sacar el libro y leyó varias poesías mientras llegaba y se estacionaba el jeep. Era un vehículo destartalado. Pintura deteriorada y los asientos una desgracia. Se acomodó en uno de esos asientos y volvió a abrir el libro. Uno a uno los pasajeros fueron abordando el jeep color verdoso. Iba una mujer regordeta mal hablada y entrometida, que a todos hacía conversación, sobre todo a los hombres. "¿Qué tal la novillada?", le preguntó irónico uno de los pasajeros. "Para qué le digo, si usted nunca va a echarse un polvo", contestó la mujer juntando las piernas para que una persona más pudiera abordar la nave. "¿Eso buscaba?", refunfuñó un pasajero obeso, calvo que se había sentado al lado del conductor, mirando por el espejo retrovisor. Los demás pasajeros rieron.

Con parsimonia el chofer terminó de fumar el cigarro y acomodándose frente a la cabrilla pronto puso el jeep en movimiento. La noche caía como gigantesco manto negro. El frío glaciar era intenso y la llovizna seguía incólume. Juan cerró el libro y guardándolo en el maletín se concentró en la travesía. El recorrido fue largo y escabroso, pero sin mayor novedad. La carretera era una parte pavimentada. Era retorcida y solitaria, sobre todo cuando dejó la central. Era una noche oscura, sin estrellas. Juan sentía que el corazón le latía a mil a medida que el aparato mecánico devoraba la distancia. El carro poco a poco fue quedando solo. A Icononzo, llegaron dos o tres pasajeros, entre ellos, la alegre proxeneta.

II

"¿En dónde lo dejo?, dijo el conductor mirando a Juan a través del espejo retrovisor. "En el centro, por favor", respondió. "Este es el centro", contestó el conductor rascándose la cabeza. Juan tomó la maleta y echándosela al hombro, cogió el maletín en la mano derecha descendiendo del jeep, entregándole al chofer el tiquete y dando las gracias. Había poca gente. Al subirse al andén permaneció largos segundos extasiado mirando en todas direcciones. La noche oscura y tibia se extendía a su alrededor. Sintió pánico. Miedo. Recordó la obra literaria: Perdido en el Amazonas de Germán Castro Caicedo. El personaje se movía en la soledad de la selva huyéndole a las fieras, a la ambición de los caucheros y a la presencia imperialista gringa. "Yo en cambio – pensó – me muevo en la soledad de la montaña de cemento, en la soledad que va siempre con el forastero".    

El parque inclinado permanecía solitario a pesar de ser apenas las ocho de la noche. Al otro la de la calle divisó un pequeño letrero ahumado que decía hospedaje. Suspiró y cruzando la calle solitaria entró al cuchitril totalmente ahumando y con telarañas en todas partes. La desvencijada recepción era un mesón largo, sucio. Era una casa de madera que amenazaba con caerse. Saludó. "Buenas noches", dijo. Esperó largos minutos, nadie aparecía por el estrecho y largo pasillo. Entonces volvió a saludar, esta vez con más fuerza y seguridad. "Espere, espere", dijo una voz fémina. Juan colocó la maleta sobre el mostrador y esperó pacientemente. La luz amarillenta del bombillo de cien bujías era débil. En el fondo había un cartel viejo de Cantinflas, el gran humorista mejicano y al otro lado un afiche de Julio Iglesias, el famoso cantante gallego.

La espera fue larga y tediosa. Al fin apareció la recepcionista. Era una octogenaria que se movía apoyándose en el bastón. Levantó su mirada triste que se perdía entre su piel arrugada. Su cabellera blanca la traída desordenada. Juan quedó extasiado, petrificado. "Parece la virgen que mi mamá tanto me hablaba en la infancia", pensó maravillado. Ella solía decir que la Virgen María era la madre de Jesús que fue embarazada por obra y gracia del espíritu Santo, que San José al darse cuenta se indignó y quiso abandonarla pero que en un sueño se le reveló un ángel, quien le dijo que su mujer era santa y que Dios había diseñado el plan salvífico de la humanidad contando con los buenos oficios de María. Por lo tanto, el embarazo no era nada humano, sino obra divina. Resignado San José se dispuso a responder por esa criatura que habría de llamarse Jesús, en medio de la miseria galopante.

Fue tal la pobreza que los dolores del parto le llegaron en una rústica pesebrera, asistía por asnos, vacas, toros, mulas y muchos animales más. Sobre unas pajas habilitadas como lecho nacería el redentor de la humanidad. María no tenía capacidad de decidir, era intercesora ante su hijo y por su intermedio ante Dios. Sus características fundamentales  eran su sencillez, humildad y resignación. Para toda adversidad tenía su disculpa. Por eso la humanidad creyente la invoca y a nombre de ella sufre las afujías del régimen capitalista con resignación y humildad. Decía que la frase favorita de la Virgen María era: "Dios proveerá".

Su madre le solía decir que la Virgen María aparecía en todas partes, donde menos la humanidad se podía imaginar y actuaba generalmente en cuerpo ajeno. "Todo en ella es amor, ternura, pureza y misericordia", solía decir con qué seguridad que Juan a sus diez años creía ciegamente. Anita, la mamá de Juan, no era estudiada. No pudo asistir a la escuela primero por la situación económica y segundo porque era mujer. Defendía la sumisión a capa y espada. "El marido – solía decir – es como el segundo papá, por lo tanto, hay que obedecerle y complacerlo al máximo".

La anciana se apoyó en el mostrador y mirando a Juan con qué ternura, preguntó qué quería. Juan, a pesar de su turbación se inclinó para decirle que buscaba hospedaje. La anciana sonrió y amablemente le indicó el cuarto. Mientras abría el viejo libro de registro, apareció como por encanto otra anciana. Caminaba despacio como sujetándose de las paredes. Saludó. Tenía una voz suave y apacible. "Bienvenido", dijo. Juan no salía de su asombro. "Cualquiera de las dos podría ser la Virgen María", pensó mientras estampaba la firma. En medio de ellas sintió flotar  el espíritu de su madre en un instante de fina inspiración, fue como una ráfaga de vientecillo de agosto que lo hizo levitar por algunos segundos.

Cogió la maleta y el maletín y siguiendo a una de las ancianas fue al cuarto. La cama era un camastro de mala muerte, el techo de madera ahumada al igual que las paredes de madera sin pulir. "¿En dónde puedo buscar comida?", preguntó Juan. "Tenemos solo bandeja con carne sudada y abundante riogo", dijo la anciana mirándolo suavemente a los ojos. "Perfecto", dijo Juan buscando el comedor. Era un mesón largo sin mantel. Se acomodó en taburete de madera y mientras esperaba la cena sacó el libro de Pablo Neruda y leyó algunos poemas. La anciana que trajo la bandeja no pudo ocultar su enfado. "¿Quién es usted?" Juan sonrió. "Soy trabajador del campo – dijo – voy para la finca de don Humberto". La anciana no contra preguntó. Se alejó despacio lamentándose de sus achaques de salud. "Esta artritis me quiere inmovilizar", alcanzó a escuchar Juan mientras comía con avidez. Cuando regresó con la sobremesa, Juan la interrogó: "¿Por qué el parque está tan solitario siendo escasamente las ocho de la noche? La anciana se inclinó y después de mirar en todas direcciones, dijo en voz baja: "Aquí manda la gente del monte y la orden es esa", dijo. "¿Quién es la gente del monte?", contestó asombrado Juan. "Usted es forastero, ¿Verdad?", dijo la anciana. "Sí señora", dijo Juan. "Señorita, perdón", dijo la longeva. "Disculpa" "No hay problemas". Colocó el bastón recostado en el comedor y se sentó con dificultad, apoyándose en el borde de éste. Miró con ternura filial a Juan como si fuera su propio hijo. El bochorno era intenso. Pensó cada palabra, cada frase y cada oración gramatical. "Aquí manda la guerrilla", dijo por entre los dientes postizos. Suspiró profundo e irguiéndose, agregó un tanto apesadumbrada: "Mejor dicho aquí hay de todo". Juan terminó de comer y mientras tomaba la sobremesa miró a su alrededor pensativo y nervioso. "¿Este es entonces un pueblo peligroso?", interrogó mientras se llevaba un palillo a la boca. La longeva agachó su rostro arrugado mirando el piso de madera sin brillar y después de reflexionar algunos segundos eternos, volvió a levantar su frágil mirada para contestar con miedo: "Sí, joven forastero, este pueblo es peligroso". "¿A qué viene usted realmente?", dijo la anciana con más confianza y seguridad. "A coger café", contestó Juan mirando a través del estrecho zaguán la soledad del parque oscuro. "Si es así, mucho cuidado", dijo la anciana incorporándose con dificultad y marchándose. La otra anciana cobró la cena. "¿Son gemelas?", preguntó Juan con cierta ironía. La anciana al entregar los vueltos sonrió levemente. "Todo mundo nos dice lo mismo, lo que pasa es que cuando viejo todos nos parecemos", contestó  disponiéndose a atender a otro cliente medio tomado que entró a grandes zancadas, medio turulato teniéndose de las paredes. No se fijó en Juan. Juan fue al inodoro, luego al lavamanos y una vez cepilló los dientes, se tiró sobre el camastro a soportar el bochorno metálico. Se sentía incómodo. Sentía todo el cuerpo pegajoso. Sin embargo, bocabajo leyó algunos poemas. Recordó a su madre. "Debe estar rezando el rosario", pensó mientras se acomodaba para descansar. Dio vueltas y vueltas en el camastro hasta que Morfeo lo sorprendió. Soñó cruzando el río de la Magdalena en un bote guiado por remos. Eran dos pescadores fornidos que remaban y remaban sin intercambiar palabra y sin dejarse ver el rostro. Juan intentó entablar conversación con ellos para mirarle el rostro, pero no fue posible. Intuía que eran pescadores porque cada uno cargaba sobre su espalda la red con pequeños lingotes de plomo. "Con eso se ganan la vida", pensó para sus adentros. Al llegar a la otra orilla, Juan saltó y al volver la mirada para cancelar, el bote y los remadores habían desaparecido. Juan abrió los ojos desmesuradamente y echándose a correr por la playa solitaria solo encontró interrogantes y nada de respuestas.

III

La llovizna contra el tejado lo despertó. Todavía no eran las seis de la mañana. Tenía la boca amarga. Se mantuvo inmóvil algunos minutos tomando conciencia del lugar y su entorno. Entonces suspiró triste e incorporándose se sentó en el borde del desvencijado camastro. No recordó el sueño. La lluvia era menuda pero seguía cayendo monótona. Abrió la pequeña ventanita rectangular viendo el tejado de la casa contigua. El gallo del vecindario cantaba, anunciando el advenimiento de un nuevo día lluvioso.

Fue al retrete y después al lavamanos. Nadies se movía en la posada. Entonces volvió a su aposento y después de ultimar detalles, cogió entre sus manos el libro de poesía y leyó algunos poemas, recostado apoyándose en la almohada. Pasadas las seis se incorporó y se dispuso a salir. Una de las longevas ya estaba en pie. "¿En dónde queda la panadería de don Armadio?", preguntó Juan apretando el libro entre sus manos. "A la izquierda", dijo la anciana. "Ahora vuelvo a sacar la maleta", dijo Juan encaminándose a la vetusta puerta de la posada. La anciana asintió con la cabeza, mientras miraba con dificultad el libro de registros.

Juan se paró un instante en el marco de la vetusta puerta, mirando en todas direcciones. "Este municipio es una pendiente", pensó. Giró a la izquierda y caminó despacio protegiéndose de la llovizna yendo por las paredes y escondiendo el libro entre su chaqueta raída. Cruzó la calle. Ahí estaba la panadería. Exacto en el vértice del parque. Entró y se sentó en una pequeña mesita plástica color roja. Saludó. El tendero lo miró extrañado. Sin embargo, intentó disimular. "Un tinto", dijo Juan. La panadería era larga con varios saloncitos. Al fondo varios borrachitos libaban al calor de la música mejicana. Mientras el panadero servía el tinto, Juan sacó el libro y leyó poesía. "Aquí está el tinto", dijo. Juan lo abordó de una vez. Le explicó todo detalladamente sin omitir detalle. Pero Armadio no quedó satisfecho. Eso lo percibió Juan desde un principio. Sin embargo, aparentando tranquilidad permaneció allí tomándose el tinto sorbo a sorbo y leyendo poesía nerudiana. "Sé quién es don Humberto", dijo secamente. "El jeep para la Fila sale a las ocho en punto", agregó alejándose apresurado para atender las otras mesas.

A los pocos minutos llegó con  un aguardiente grande don Armadio. Venía meloso. "Se lo mandan los señores que están al fondo", dijo. Juan se inquietó, era abstemio y más en tierra desconocida con los antecedentes recopilados hasta ahora, aquello le pareció supremamente embarazoso. ¿Rechazarlo? ¿Botarlo? ¿Devolverlo? Todo fue confusión. Sin embargo, levantó la mano para agradecer el gesto. "Aquí no hay de otra", dijo y tomando la copa se la sentó de un solo golpe. El licor le quemó la garganta. Lo bajó con un sorbo de café. Siguió leyendo. Recordó que los poetas eran bohemios. "No creo que Neruda sea la excepción", pensó mientras miraba discretamente el movimiento de personas que entraban y salían de la panadería con distintos fines. Un joven entró y le entregó discretamente un pedacito de papel bien doblado a don Armadio. Éste lo cogió y sin leerlo lo echó al bolsillo de la camisa blanca, siguiendo con su labor como si nada ocurriera.

No pasó mucho tiempo cuando don Armadio se apareció con una nueva copa de aguardiente. Juan se sorprendió. "No más", dijo poniéndose en pie. Los bohemios rieron casi en coro. "Es una cortesía, acéptela", dijo don Armadio con buenos modales. "Mi padre decía – pensó Juan – que no hay más peligroso que despreciar a un borrachito", entonces tomó la copa y se la sentó con fuerza como la primera vez. Había dejado de lloviznar y un sol pálido aparecía entre nubarrones.

Juan comenzó a tranquilizarse. Se encogió de hombros y pidió otro tinto. Quiso enviar una tanda a esos desconocidos pero calculó que el dinero no le alcanzaba. Siguió leyendo mientras esperaba la hora precisa para partir. Armadio llegó con una tercera copa repleta de licor y una propuesta que en realidad era una orden: "Los amigos lo invitan a su mesa". Juan reaccionó. "No es posible – dijo – ellos están tomando y yo listo a salir a trabajar". No terminó la frase cuando uno de ellos, joven para más señas, se incorporó fue hasta la mesa de Juan y extendiéndole la mano lo invitó a su mesa. "Vamos con toda la confianza", dijo. Juan no tuvo escapatoria. Apretó los labios en gesto de decisión y caminó despacio sosteniendo el libro en una mano y en la otra la copa de aguardiente.

Aquellas miradas ebrias y trasnochadas lo desnudaron en cuestión de segundos. "Siéntese y nos acompaña", dijo uno de ellos. "La verdad no tomo – dijo Juan nervioso – voy a trabajar en la Fila". Uno a uno se fue presentando: El primero en hacerlo fue el que fue hasta su mesita. Era el más joven de todos: "Soy profesor", dijo. "Soy el inspector municipal de policía", dijo el segundo en presentarse. Era obeso, boso exaltado y mirada vidriosa. "Soy el juez promiscuo municipal", dijo el tercero. Era joven, alto y de buen humor. "Soy el secretario del juzgado", dijo el cuarto. Era bajito, barrigón y coloreto. Armadio disimulaba no estar interesado en la conversación y se movía como pez en el agua atendiendo la clientela.

Juan miraba a sus inoportunos contertulios con angustia, pensaba cómo zafarse de ellos, pero por el momento era imposible. Estaba atrapado en el laberinto sin posibilidad alguna de escaparse de buenas a primeras. Recordó la golpiza que el ternero le propinó cuando era niño en la finca La Esperanza. Eran las cinco de la tarde, su padre le había dicho a él y a su hermanito menor, que entraran porque iba a traer el ternero bravo. No hicieron caso. "Cuando asome arriba, nos entramos", le dijo a su hermanito. El animal los cogió de sorpresa y de dos cornadas descargó a su hermanito en el corredor. A salvo corrió a la cocina. Entonces el animal se volvió contra Juan golpeándolo una y otra vez. "Yo – recordaría después – apenas hacía sino encogerme y cerrar los ojos". Lo manejó como un balón de fútbol hasta cuando llegó su padre, atravesándole dos garrotazos en la ternilla. Juan duró varios días en cama, molido por los golpes.

"Ahora, le toca a usted presentarse", dijo el juez promiscuo municipal. Juan se estremeció y asentándose otro aguardiente, se presentó. Dijo la verdad y nada más que la verdad. Todos se miraron entre sí y rieron a carcajadas. "Invéntesela mejor", dijo uno de ellos. "¿Quién le va a creer a usted que es un simple labriego recolector de café?", dijo seco el juez. Juan buscó protección en el espaldar de la silla plástica color blanco. "Es la verdad", insistió. "Voy a trabajar en la finca de don Humberto", argumentó mirando el papelito donde tenía anotado el nombre y la dirección.

El juez sin perder la calma bajó la voz y acercándose a Juan, le dijo casi que al oído: "Dinos la verdad, todos somos autoridad acá no hay problemas". Juan enmudeció. Un frío tétrico recorrió el espinazo de extremo a extremo. La música mejicana en cabeza de Antonio Aguilar inundaba la panadería. "¿Quién es usted?", volvió a preguntar el profesor. Juan insistió en la respuesta inicial, realmente no tenía otra. El ambiente se fue tornando áspero. Juan buscaba la oportunidad de escabullirse pero no la hallaba por ninguna parte. El secretario del juzgado fue directo y contundente. Sorprendió a Juan con una seguidilla de preguntas. Una tras de otra como una tempestad borrascosa: "¿Es usted agente del Estado?" "¿Es usted paramilitar?" "¿Es usted guerrillero?" "¿Quién diablos es usted?".

Atónico, descompuesto por el pánico Juan se puso en pie y quiso salir corriendo. Esa fue su primera intención. Pero no pudo, estaba prácticamente petrificado. Apretando su libro contra su pecho insistió en su primera versión. "Dinos la verdad, todo quedará entre nosotros, la autoridad trabaja con todos", dijo el juez empujando un aguardiente. Ante la versión inmodificable de Juan el inspector municipal de policía reaccionó violento y amenazante. "Tiene plazo mediodía para que desocupe el municipio, de lo contrario, será aprehendido por sospecha". Todos se solidarizaron con el inspector y en coro repitieron la amenaza. "Solo vengo a trabajar, señores", dijo Juan con enfado. "Échele ese cuento al más pendejo", dijeron en coro. Juan se incorporó y pagando los dos tintos preguntó nuevamente a qué horas salía el jeep para la Fila. "A las ocho en punto", dijo don Armadio al momento de darle los vueltos.

Juan giró sobre sus pasos y se encaminó al hostal. Caminó lento, ensimismado, mirando sin ver el ajetreo de los transeúntes. Se paró en el marco del hotelucho y volviendo la mirada se percató que los borrachitos lo observaban parados en el marco de la panadería. "Me gané la lotería sin comprar el billete", dijo para sus adentros. Entró despacio y sacó la maleta y el maletín, guardando en este último el libro de poesía. Estiró la mano para despedirse de las dos veteranas y encaminándose a la puerta fue sorprendido por una de las venerables ancianas. Su voz melódica interrumpió las meditaciones cenagosas de Juan. Giró y regresando al mostrador, descargó la maleta y el maletín sobre él. "¿A la orden?", dijo. Las ancianitas lo miraron con ternura infinita. En ellas vio el rostro de su mamá, también el rostro inmaculado de la Virgen María, tal como su madre se la imaginaba. "Joven – dijo una de ellas – usted es una persona sana, corre peligro si  va a la vereda La Fila. Es mejor que salga del municipio rápidamente". Juan palideció. "Vengo a trabajar", dijo. "Es cierto – agregó la anciana meditabunda – pero al ser forastero el ejército puede decir que es guerrillero y la guerrilla que es militar. Si se salva de uno no se salva del otro. Es la cruda realidad", subrayó con énfasis.  

Juan no puso en duda la explicación de la anciana. Su sinceridad no admitía duda de ninguna naturaleza. El balcón del oriente era un infierno y Juan lo ignoraba de cabo a rabo. "¿La guerrilla es mala?", preguntó sin tomar conciencia de lo que preguntaba. Las ancianas se miraron entre sí. No pudieron disimular su incapacidad para dar una respuesta correcta o por lo menos aproximada. "Para el adinerado es mala, para el pobre es buena", contestó una de ellas. Apretando los labios repleto de arrugas la anciana que lideraba la conversación, dijo con claridad diáfana: "Solo es un consejo, usted lo toma o lo deja".

Descompuesto por la incertidumbre Juan abandonó el hotelucho. El Jeep destartalado ya estaba estacionado. Poco a poco los pasajeros lo iban abordando. El chofer – un hombre joven y rudo – subía bultos en costales de fique y de fibra. Era sonriente. Tenía en el hombro derecho una bayetilla  roja sucia. Con ella se quitaba el sudor. Los borrachitos estaban pendientes del movimiento de Juan. Al parecer se les había convertido en una obsesión o capricho de borracho. Los consejos de las ancianas le daban vueltas en su cerebro. Recordó a su progenitora. Ella solía decir que el sexto sentido existía y que era exclusividad de la mujer. "Cuando la sociedad machista sea derrotada, este sexto sentido, el sentido de la intuición, hará grande a la humanidad", solía decir tímidamente en reuniones de dos y hasta tres personas.

Atolondrado buscó en el maletín la pequeña agenda. Una vez la encontró, buscó despacio hasta encontrar el número telefónico de su amigo que laboraba en la gobernación. Se encaminó a la telegrafía que quedaba a media cuadra del hotelucho. La telegrafista era alta y esbelta. Tenía gafas y cabellera larga azabache. Cejas espesas bien delineadas y pómulos salientes. Vestía traje suave propio para la ocasión. "A la orden", dijo dejando escapar una risita. "Por favor marcarme este número", dijo Juan mirando discretamente el escote de la hermosa mujer.

No era fácil la comunicación. Sin embargo, la tenaz persistencia de la operadora hizo el milagro. "Pase a la cabina tres", dijo. Juan levantó nervioso el auricular y escuchó la voz grave de su amigo Edgar. El saludo fue corto y el mensaje concreto: "Salga inmediatamente de allá", dijo. "Ese municipio es zona roja, huevón". Juan no sabía que quería decir zona roja, pero por el acento de la voz lo hizo reaccionar con más fuerza aún. Por fin entendió que estaba sobre un polvorín. "Llegue a mi oficina que queda en el séptimo piso", dijo y colgó. Juan quedó algunos segundos con el auricular en la mano. Sentía que flotaba. Miró a través del vidrio y uno de los borrachitos estaba en el centro del parque ojeándolo. Pagó y salió a la calle. Cerca estaba la agencia de transportes. Se encaminó. Cruzó la distancia a zancadas. Fue directo a la taquilla, la cual era atendida por una mujer otoñal con semblante de putona. "¿Para dónde?", preguntó mostrando el escote con lascivia. "Para la capital, señorita", repuso Juan nervioso. "¿Señorita? Ni porque fuera la más fea", dijo la taquillera. Juan no supo contestar. Se acomodó en el pequeño asiento y esperó la hora de partir. Eran las once de la mañana, de un sol pálido. Sin embargo, el bochorno era intenso. Compró una botella de agua y sacando el libro leyó poesía. El bus era un carro largo de variados colores. Lo manejaba un cuarentón, calvo y de gestos lentos. Tenía gafas gruesas. Una vez lo estacionó Juan lo abordó. Quería salir cuanto antes. Un cuarto de hora después comenzó a recorrer la distancia. Descendió sin prisa, pero sin pausa, superando las curvas con precisión. Sonrió para sí mismo y respirando profundo se apretujó en su silla. El viaje fue normal, la capital le depararía otros sinsabores. Por ahora era feliz. Entonces recordó la frase de Pablo Neruda: "Confieso que he vivido".

Fin

En 2016 abriremos la puerta a la Nueva Colombia.

La Mesa de La Habana y el proceso de paz

Llega a su fin el año en que Colombia avanzó como nunca antes en la construcción de un camino cierto a la paz, lo cual nos deja el compromiso ineludible de alcanzar el anhelado Acuerdo Final en 2016. Se trata de un reto enorme y trascendental, lo asumimos con la confianza plena en el pueblo colombiano, principal artífice de cuanto se ha conseguido hasta hoy en la lucha por la democratización y la justicia social en nuestra patria.

Al firmar y hacer público el pasado 15 de diciembre el Acuerdo sobre las Víctimas del Conflicto, conseguimos poner fin a un extenso y complejo debate, mediante la creación del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, en el que fue incluida la Jurisdicción Especial para la Paz, a la vez que establecimos el Compromiso con la promoción, el respeto y la garantía de los derechos humanos.

Resultan por consiguiente fuera de lugar las voces que insisten en negar nuestra voluntad y gestos de paz, así como los esfuerzos de quienes apuestan al fracaso de las conversaciones e insisten en la profundización de la confrontación militar abierta.

El trabajo en la Mesa de Conversaciones de La Habana ha sido exigente e ininterrumpido, ha completado 45 ciclos, aproximadamente 500 días, de intensos debates a lo largo de un poco más de tres años. No es fácil llegar a acuerdos entre adversarios que tienen una visión de país completamente distinta. Reconocemos el trabajo y la seriedad de la delegación que representa al gobierno y al Estado colombiano en la Mesa de La Habana.

Consideramos importante advertir algo sobre los dos puntos pendientes de la Agenda. En el 3, Fin del Conflicto, ya quedaron expuestas con precisión en la Mesa, y son de público conocimiento, nuestras propuestas. El 6, referido a la Implementación, verificación y refrendación del Acuerdo Final falta por discutir y consensuar, en él se yergue la propuesta de Asamblea Nacional Constituyente, como garantía cierta de cierre y seguridad de los acuerdos.

Cabe señalar que la discusión que se abrirá a partir del mes de enero no parte de cero, puesto que ya se ha trabajado en seis de los siete temas que integran el punto 3 y que deben ser abordados en forma integral y simultánea.

La subcomisión técnica en la que se sientan oficiales de las Fuerzas Armadas y comandantes guerrilleros, a partir del mes de marzo de 2015, trabaja en la redacción del acuerdo del Cese al Fuego y Hostilidades Bilateral y Definitivo y la Dejación de las Armas, con avances en 5 de los 7 capítulos.

La comisión que adelanta el estudio de formulas para el desmonte del paramilitarismo y brindar amplias y efectivas garantías de seguridad para el nuevo movimiento político resultado del tránsito de las FARC-EP a la política abierta y legal.

Además la Subcomisión de Género trabaja en el análisis de los textos y los temas en debate, proveyendo insumos que abran paso a la plena reivindicación del ser humano, de manera que en los acuerdos no se deje espacios para discriminaciones sexistas, sobre todo machistas y patriarcales, para en su lugar reivindicar a plenitud el papel de los derechos de la mujer y de la población LGTBI.

Las materias objeto de discusión y consenso que se hallan aún pendientes, son extensas, complejas y delicadas, razón por la cual no debieran ser objeto de presiones y plazos fatales. Nadie en Colombia o el mundo pone en duda la real posibilidad de concretar el Acuerdo Final y lo verdaderamente importante radica en proceder de manera expedita, sin dilaciones de ningún orden y dejando por fuera cualquier asomo de imposición unilateral.

Sucede en el país, ante la vista general de todos, que el gobierno nacional adopta conductas que contradicen en los hechos, la intención de paz expresada públicamente y en los acuerdos parciales alcanzados en La Habana.

Son los casos del proyecto en curso sobre las Zonas de Interés de Desarrollo Económico y Social (ZIDRES), la precipitada reforma a la institucionalidad agraria, las políticas de fumigación de cultivos ilícitos, erradicación forzada y represión desbocada contra las comunidades, leyes represivas como la de seguridad ciudadana y proyectos como el de militarizar las ciudades, el tratamiento brutal e indigno contra las y los prisioneros políticos y de guerra.

En el 2015 las organizaciones sociales han puesto muertos, heridos y centenares de encarcelados por parte de un gobierno que habla de paz, democracia y justicia social no sólo en La Habana, sino en las Naciones Unidas y diversos foros internacionales. Vimos levantarse entre otros al sector transportador, a las comunidades organizadas en la Cumbre Agraria, Étnica y Popular, a los pequeños mineros, a los educadores del país, a las prisioneras y prisioneros políticos, a pobladores rurales, a las comunidades afectadas por el tratamiento militar a causa de los cultivos de uso ilícito, a los sectores urbanos víctimas del cobro de impuesto por parte de las bandas paramilitares que pululan y crecen a la vista de las autoridades y a los trabajadores de la salud. A estas luchas se suman las acciones legales de los desplazados por la restitución de sus tierras,

Son muchas y diversas las voces que claman y trabajan por una acuerdo de paz en Colombia. A todas ellas queremos extender nuestro saludo de reconocimiento y agradecimiento. Empezando por la República de Cuba, que a puertas de cumplir los 57 años de su gloriosa revolución socialista, ha puesto su territorio, sus autoridades y su pueblo al servicio incondicional de las conversaciones de paz. Al Reino de Noruega, colaborador de la causa de la paz, que ha pasado a convertirse en ángel guardián de la reconciliación de los colombianos. Al gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, sin cuyo aporte efectivo hubiera sido imposible sacar esta Mesa adelante. Al gobierno de la República de Chile, acompañante permanente e imparcial en los diálogos de La Habana.

A las Naciones Unidas, la Unión Europea, a los gobiernos de Alemania y de los Estados Unidos, al Vaticano y su santidad Francisco, a la CELAC, a UNASUR y a todos los gobiernos del continente que de una u otra manera han contribuido con su aliento a la construcción de la paz en nuestro país.

Al pueblo colombiano, a los millones y millones de hombres y mujeres que desde la vereda, el caserío, el poblado y la ciudad expresan a diario su interés por la paz y por una patria soberana, democrática y justa. A las organizaciones de mujeres, de LGTBI, de obreros, campesinos, informales, a las comunidades indígenas, negras y étnicas, al estudiantado y la juventud rebelde, a las distintas vertientes de la izquierda y la lucha popular, a todos los que soñando en un país mejor se suman a la causa de un país en paz, sin miseria y sin violencia.

A todos y todas les expresamos que en el año que comienza, seguiremos luchando para que el 2016 pase a la historia como el año en que se firmará y comenzará a cumplir el Acuerdo Final de Paz. Las voluntades y energías del conjunto del Movimiento Fariano se mueven hacia ese único objetivo y nos sentimos seguros de que las grandes mayorías colombianas nos acompañarán a materializarlo y defenderlo, con la esperanza cierta de construir en conjunto un poderoso movimiento político y social, capaz de alcanzar por las vías civilizadas las grandes transformaciones que requiere nuestro país. Colombia merece la paz.

Desde La Habana y las montañas de Colombia les extendemos nuestro abrazo fraternal.

En 2016 abriremos la puerta a la Nueva Colombia.

Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP

La Habana, 30 de diciembre de 2015

ESCRITO POR SOLIDARIDAD JURIDICA

Guardias del INPEC golpean brutalmente a prisioneros Políticos en Cárcel de Arauca

La Corporación Solidaridad Jurídica, organización defensora de los derechos Humanos y del D I H, emite denuncia pública ante los organismos de derechos humanos y ante la comunidad nacional e internacional contra el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario de Colombia (INPEC) por las atroces agresiones físicas cometidas los días 24 y 25 de diciembre contra los prisioneros de guerra en las cárcel de Arauca. La permanente violación de los derechos humanos por parte de la guardia de custodia y vigilancia hacia los prisioneros políticos y de guerra ha sido una constante por parte del INPEC quienes incurren en tortura, tratos crueles, inhumanos y degradantes, esta vez en la EPMSC ARAUCA contra prisioneros y familiares.

Hechos

1. El día jueves 24 de diciembre del presente año, los prisioneros del establecimiento penitenciario de Arauca tuvieron visita femenina de familiares y allegadas, quienes denunciaron el retraso y la dilación con la cual comenzó el ingreso. Igualmente indicaron que fueron sometidos a requisas exhaustivas y degradantes, incluso manifiestan que el inspector Camargo y el sargento Morelo obligaron a botar parte de la  comida que ingresaban para los reclusos. Incluso, y sin justificación alguna, a varias de ellas se les negó el ingreso para  visitar sus familiares.

2. Una vez terminada la visita, voceros de los internos solicitaron la presencia del Capitán Oscar Leonardo Cárdenas para exponerle la queja por el trato impartido a sus familiares. El Capitán Oscar, sin ampliar mayor detalle, garantiza que se comprometerá a mejorar este tipo de prácticas. Una vez terminado el dialogo, son llevados a la contada antes de ser encerrados en sus celdas. En el transcurso de la contada, el inspector Camargo y el sargento Mórelo agreden verbalmente a uno de los prisioneros, amenazándolo con conducirlo a una celda de aislamiento.

3. Los demás internos que se encuentran en la contada le solicitan al cuerpo de custodia que no maltraten a su compañero, le solicitan que no abusen de él y que lo dejaran tranquilo. Lamentablemente la solicitud no es atendida e inmediatamente el dragoneante Parra dispara gases lacrimógenos contra los prisioneros. Dicha acción originó una fuerte confrontación en el patio donde  el dragoneante termina retenido por los internos.

4. Los internos se toman el patio y exigen la presencia de organizaciones de derechos humanos así como de la defensoría y el CICR, las cuales acuden dos horas más tarde, y con quienes como garantes, se restablece la normalidad del patio y solicitan, en acta firmada por los prisioneros y la guardia del INPEC, que no hayan represalias por estos hechos.

5. Una vez termina la contada, los internos son llevados a sus respectivas celdas. Siendo las 10 pm, el dragoneante Montano James y el inspector Camargo hacen ingreso al patio con el Grupo de Reacción Inmediata (GRI) del INPEC señalando a los prisioneros políticos de las FARC-EP. Los prisioneros fueron una vez más sorprendidos por disparos de gases en sus celdas y por los provocadores gritos de los miembros del INPEC:“guerrillos hijos de puta, de esta paliza no los salva nadie… ni Santos, ni la Habana gran hijueputas”. Los prisioneros fueron brutalmente agredidos con palos, tonfas, patadas y puños. Un miembro del INPEC, quien se encontraba armado de puñal en mano, lamentablemente hirió a varios de los prisioneros. Luego fueron bajados de las celdas, desnudados en el patio, puestos de rodillas y los continuaron golpeando; quemaron y saquearon pertenencias de los internos, y a más de 30 prisioneros de guerra de las FARC-EP, los trasquilaron como forma cobarde de humillación.

6. Como resultado de estos lamentables hechos resultaron heridos 32 prisioneros políticos de guerra de las FARC-EP y del ELN, así como varios presos sociales. Es de resaltar la de gravedad de las heridas de los prisioneros Diego Andrés Ariza td: 6955 y Herson Rene Carrillo td: 6345, así como el traslado arbitrario, utilizado como medida de represión, de 10 internos los cuales fueron conducido a la cárcel de la picota en Bogotá y quienes han permanecido en total aislamiento en la UTE (unidad de tratamiento especial) sin alimentación, vestido y en permanente riesgo y zozobra. Cabe anotar que a nuestra organización, la cual funge como garante de los derechos humanos, no le ha sido permitido el ingreso humanitario.

Peticiones y solicitudes

Por lo anterior, exigimos al Estado Colombiano suspender las agresiones sistemáticas contra los prisioneros políticos en las diferentes cárceles y penitenciarias del país. De manera reiterada la Corporación Solidaridad ha denunciado graves violaciones a los derechos humanos y de las normas del DIH contra los presos políticos recluidos en las cárceles del país. Se requiere con urgencia se verifiquen las condiciones de esta prisión para impedir que estos hechos se sigan perpetrando ante la pasividad de la defensoría del Pueblo, la Procuraduría, los Jueces de Ejecución de Penas y en general de las autoridades encargadas de la atención de las cárceles colombianas.

No es este el primer caso de violación de Derechos Humanos cometidos por integrantes del INPEC, nuestra organización ha denunciado de manera permanente ante las autoridades administrativas y penales, sin que existan sanciones por parte de las autoridades correspondientes.

Que cesen los actos represivos que viene realizando el cuerpo de guardia y custodia del INPEC contra los prisioneros políticos en Arauca y en todo el país.

Que los prisioneros que resultaron heridos, como consecuencia del accionar represivo del INPEC, sean atendidos de manera perentoria en lugar de ser castigados y aislados. Que la procuraduría investigue y sancione a los guardias del INPEC y a los miembros del G.R.I. que vienen haciendo uso excesivo de la fuerza y reprimiendo de manera arbitraria a los preso en las penitenciarias del país.

Hacemos un llamado a las organizaciones de derechos humanos y solidarias de carácter nacional e internacional para que difundan el presente comunicado, denuncien los hechos aquí referidos, respalden nuestras peticiones y envíen sus cartas de solidaridad con los prisioneros políticos.

Solicitamos a la comunidad nacional e internacional y a los medios de comunicación, difundir la presente denuncia y emitir sus pronunciamientos de respaldo. 

INSTITUCIONES A DONDE SE DEBEN DIRIGIR

JUAN MANUEL SANTOS

Presidente de la República

Carrera 8 No. 7 – 26, Palacio de Nariño Santa Fe de Bogotá-

Fax: +57 1 566 20 71

Correos:     Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

CORTE CONSTITUCIONAL COLOMBIANA

Palacio de Justicia Calle 12 No. 7 – 65 Relatoría Carrera 8 No 12A 19 Bogotá D.C.- Colombia

PBX: (57 1) 350 62 00

@CConstitucional

BG JORGE LUIS RAMÍREZ ARAGON

DIRECTOR GENERAL (E)

Calle 26 No. 27-48, Bogotá

Teléfono (+571) 2347262 / 2347474 – Ext. 1116

E-mail: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

JORGE ARMANDO OTALORA

Defensor Nacional del Pueblo

Patricia Ramos – Delegada para Asuntos Penitenciarios

Calle 55 # 10-32, Bogotá – Fax: (+571) 640.04.91

E-mail:   Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.;   Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

EDUARDO MONTEALEGRE LYNETT

Fiscalía General de la Nación

Diagonal 22 B No.52-01

Santa fe de Bogotá.

Fax: (+571) 570 20 00

E-mail:  Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.;  Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

ALEJANDRO ORDÓÑEZ MALDONADO

Procuraduría General de la Nación

Carrera 5 #. 15-80 – Bogotá, D.C.

Fax: (+571) 3429723 – 2847949 Fax: (+571) 3429723

Email:  Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.,

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Director: CP. OSCAR LEONARDO CARDENAS CARDENAS

Dirección: CALLE 17 Nº 25a-26 BARRIO LA ESPERANZA ARAUCA -ARAUCA

Correo: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.